Los 400 ‘maravillosos’ años de Cervantes

Miguel EN Cervantes. El retablo de las maravillas, de Miguelanxo Prado y David Rubín
Organizado por Acción Cultural Española (AC/E), Comunidad de Madrid e Instituto Cervantes
Museo Casa Natal de Cervantes
C / Mayor, 40. Alcalá de Henares, Madrid
Hasta el 14 de febrero de 2016

El Museo Casa Natal de Cervantes en Alcalá de Henares acoge desde el 15 de octubre la exposición Miguel EN Cervantes. El retablo de las maravillas, organizada por Acción Cultural Española (AC/E), Comunidad de Madrid e Instituto Cervantes, para conmemorar el 400 aniversario del fallecimiento del escritor que tendrá lugar en 2016.

El proyecto, concebido y comisariado por el equipo “i con i”, muestra la fascinante figura que fue Miguel de Cervantes a través de uno de sus ocho entremeses, El retablo de las maravillas, obra en la que el autor aborda el binomio ficción/realidad y de gran carga autobiográfica.

Detalle de la cubierta de Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

Detalle de la cubierta de Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

El lenguaje elegido es el de la ilustración, un lenguaje que permite generar esa experiencia de viaje del pasado y acercar un relato histórico al público actual, incluido el público familiar. Miguelanxo Prado, dibujante realista Premio Nacional del Comic en 2013, cuenta la vida de Cervantes acentuando el discurso de la realidad. David Rubín, uno de los historietistas españoles más reconocidos en los últimos años, narra la historia de El retablo, dentro del mundo de la ficción.

Miguel de Cervantes tuvo una vida tan apasionante como poco conocida. Fue espía de Felipe II, trabajó para la Iglesia, vivió un asalto pirata en alta mar, estuvo preso, fue recaudador de impuestos, marido intermitente, viajero incansable… Sin embargo, su gran éxito, El Quijote, eclipsó su figura, y un halo de misterio rodeó siempre su existencia.

Ilustración de Miguelanxo Prado, en la exposición Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

Ilustración de Miguelanxo Prado, en la exposición Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

Miguel EN Cervantes plantea escenas biográficas de Cervantes ilustradas por Miguelanxo Prado en conexión con El retablo de las maravillas dibujado por David Rubín. Prado perfila el físico del escritor y su trayectoria vital, recreando los escasos datos ciertos sobre su biografía, con un lenguaje realista, mientras que Rubín traslada la acción de El retablo a viñetas y pone rostro a sus personajes.

El discurso expositivo está organizado en tres partes. La primera narra las escenas de la vida cotidiana de Cervantes junto con la presentación de los personajes del entremés. En segundo lugar, presenta escenas del Cervantes escritor coincidiendo con la parte de mayor acción del entremés; para terminar con el alter ego de Cervantes y la crítica social, al tiempo que se desarrolla el desenlace de El Retablo.

Dibujo de David Rubín, en la exposición Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

Dibujo de David Rubín, en la exposición Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

La exposición contrapone dos niveles narrativos, el de la realidad, correspondiente a la vida del autor, y el de la ficción, representado por su famoso entremés. En su recorrido se van desgranando temas universales como la clase social, el amor, la familia, el dinero, la educación, la religión, la profesión del escritor y el alter ego presentes tanto en la vida como en la obra de Cervantes.

El objetivo de la exposición es conocer el apasionante personaje que fue Miguel a través de la relectura de una de sus obras de teatro que no vio representada en vida, El retablo de las maravillas.

Ilustración de Miguelanxo Prado. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

Ilustración de Miguelanxo Prado. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

Exposición itinerante

Miguel EN Cervantes, producida por Acción Cultural Española, la Comunidad de Madrid y el Instituto Cervantes, se presenta en dos formatos. El primero que, tras su presentación en el Museo Casa Natal de Cervantes de Alcalá de Henares, itinerará por varias sedes nacionales y un segundo formato, más sencillo y adaptable, que permitirá la presentación simultánea de varias copias en algunos de los centros del Cervantes como los de Túnez, Nápoles o Burdeos y en otras sedes internacionales.

Dibujo de David Rubín, en la exposición Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

Dibujo de David Rubín, en la exposición Miguel EN Cervantes. Imagen cortesía de Acción Cultural Española.

 

Cámaras en el exilio

Fotógrafos valencianos
Proyección internacional a través del exilio

En un mundo plagado de imágenes que viajan a velocidad de vértigo a través de Internet y las redes sociales, qué distingue a un artista de la fotografía de un profesional o un aficionado. Un cúmulo de factores difíciles de cuantificar. La mirada, la perspectiva, el encuadre, el punto de vista… Amén de una técnica más depurada, el artista aporta su visión personal, a través de la cual un fragmento atrapado de la realidad muda en arte al aportar un ángulo diferente, otra manera de ver las cosas que provoca en el espectador una reacción de identificación o rechazo.

La fotografía artística en Valencia incluye un amplio catálogo de autores, obras y tendencias unidos por un denominador común. El exilio a Madrid, Barcelona u otra gran capital europea es obligatorio si se desea lograr una proyección internacional. “En los ochenta el mundo de la fotografía artística estaba atomizado y habían más oportunidades para los nuevos creadores”, comenta Juan Pedro Font de Mora, de la librería y galería fotográfica Railowsky. “En los últimos años se ha ‘recentralizado’ en Madrid y los catalanes viven inmersos en su propio espacio y sólo se interesan por sus propias producciones”.

Fotografía de Joaquín Collado.

Fotografía de Joaquín Collado.

El ‘cándido’ artesano

Pese a esta situación, dos grandes veteranos, Joaquín Collado y Francisco Moltó, han visto recompensada su larga trayectoria. Durante la primavera de 2014 se celebraron actos y exposiciones para rescatar la ingente obra de Collado, que también se expondrá, a partir del próximo 8 de octubre, en la galería Clément Kauterde París. Collado inició su actividad fotográfica a principios de los años cincuenta y a lo largo de varias décadas su mirada amable, próxima y humana captó la evolución de la sociedad valenciana. “Cuando se quiere hacer una foto de personas, lo más importante es la conversación”, dice el fotógrafo que mejor ha captado la realidad en tonos de grises del Barrio Chino.

De niño, Francisco Moltó fantaseaba con la idea de ser aviador y espía, y muy joven empezó a hacer fotos en el Puerto, a los aviones de Manises y a la gente con quien se cruzaba en sus viajes. La exposición Rostros de ciudad,  presentada la primavera pasada en el MuVIM, reunía un centenar de sus instantáneas realizadas entre 1962 y 2009. También es autor de Stockholm, una galería de imágenes captadas a la intemperie de una hermosa y fría ciudad sueca, Estocolmo.

Fotografía de Paco Moltó.

Fotografía de Paco Moltó.

Fiel a la cámara analógica y al blanco y negro, Moltó se incluye en la llamada fotografía cándida, emparentado con Salomon, Cartier-Bresson, Evans, Winogrand o Català-Roca. Es un cazador de imágenes en el bullicio de la calle. “Fotos de gente vista de modo muy simple, como a través de los ojos de los paseantes; la humanidad del momento”, señaló Moltó en la inauguración de su muestra citando a Robert Frank.

Junto a estos veteranos de avanzada edad, otros fotógrafos valencianos han alcanzado la consagración en el mundo del arte: Eduardo Nave, Sergio Belinchón, Ricardo Cases, Julián Barón y Xavier Mollà.

Fotografía de Eduardo Nave.

Fotografía de Eduardo Nave.

Atentados de ETA

La impresión que le produjo a Eduardo Nave el atentado de la ETA contra el padre de un compañero, Manuel Broseta, fue el punto de inspiración de uno de sus principales trabajos, A la hora, en el lugar, una crónica desnuda del horror que reúne 45 escenarios donde la banda ETA ejecutó sus crímenes.

Ricardo Cases nació en Orihuela, pero estudió periodismo en Bilbao y ha trabajado como fotógrafo de prensa en El Mundo y varias revistas. Es uno de los autores incluidos en la Biblioteca de LaFábrica en su colección de bolsillo. Imágenes de caza y personajes pintorescos atraen el interés de una cámara que atrapa el momento sin concesiones estéticas. Su mirada rehúye la imaginería pop y se centra en las pulsiones que laten bajo la superficie banal, kistch y poco glamurosa de la España contemporánea.

Sergio Belinchón trabaja actualmente en Berlín, también en forma soporte vídeo. Los temas sobre los que gira su obra son la ciudad como escenario, la transformación del territorio, el turismo y los espacios donde la realidad y la artificialidad se confunden. Muchos de sus proyectos hablan de la relación que el ser humano establece con este entorno desde su ausencia.

Julián Barón se especializa en fotolibros, proyectos comprometidos con la actualidad, como los que ha publicado sobre la muerte de Franco o el relevo del Rey. Relatos sin palabras basados en una personal manipulación de imágenes televisivas.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondencia amb Mediterránia en el Museo de Etnologia de Valencia.

Fotografía de Xavi Mollà, de su exposición Correspondència amb Mediterrània en el MuVIM.

La exposición del MuVIM Correspondència amb Mediterrània reúne la primera obra individual de Xavier Mollà presentada en un museo valenciano. Desde su objetivo, el Mediterráneo es como “la gran plaza del pueblo y los países son las casas alrededor”, dice Mollà. Sus instantáneas en blanco y negro abarcan desde 1987 hasta 2015, divididas en diversos capítulos que despliegan la grandiosidad del mar y de los lugares detrás de su orilla, retratos, circunstancias, la vida o el tránsito de personas, entre los que se incluye el drama del éxodo  provocado por la Guerra de los Balcanes u otros conflictos.
No es una retrospectiva, no narra la crónica de la actualidad, es una utopía para “demostrar que en cualquier lugar podemos convivir, porque nos entendemos a pesar de las diferencias religiosas y de los intereses”, afirma el fotógrafo de Ontinyent.

Históricos

La maldición del obligado exilio de las cámaras se proyecta también hacia el pasado. Autores como José Martínez Sánchez (1807-1874), retratista de la alta sociedad madrileña de mediados del siglo XIX, uno de los primeros reporteros gráficos  e inventor de técnicas fotográficas como la leptografía. Nació y falleció en Valencia aunque ejerció su oficio en Madrid.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Fotografía de José Martínez Sánchez.

Una de las fotos que realizó en el Puerto de Valencia, con motivo del viaje de la reina Isabel II, en 1858, está considerada como la primera que se tomó de un amanecer. María José Rodríguez y José Ramón Sanchis, archiveros valencianos, recuperaron en un libro la obra y memoria de este artista que, tras una época de gloria en su estudio madrileño, murió arruinado en un hospital de Valencia.

Gabriel Cualladó (1925- 2003), miembro del Grupo Afal y del movimiento de renovación de la fotografía española, es otro valenciano  que triunfó en Madrid, donde trabajaba en una empresa de transportes de su familia. Realizó sus primeras fotografías a su hijo con una cámara Capta, y a partir de ahí se inició su interés por la fotografía.

Bel Carrasco

Enxaneta: amores resbaladizos

Enxaneta, de Alfonso Amador
Espai La Rambleta
Bulevar Sur, esquina con Pío IX. Valencia
Estreno: sábado 6 de julio, a las 22.30

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Pensemos en el cine contemporáneo. Su rumor. Es lo más parecido a una ola de mar. Torrentes visuales sin origen ni fin surgen de la nada hasta apagarse. Fundido en negro. Se ha extirpado el THE END. La línea de meta del cine clásico se ha borrado porque las películas son como nosotros: aspiran a la inmortalidad, no quieren fin. Al contrario, nos invitan a continuarlas. Cualquier director de cine con talento lo sabe: a fuerza de ver, el espectador de hoy se ha vuelto cineasta. La imagen se cierra, pero su mente se abre. El proyector se apaga, pero su imaginación se ilumina. Por eso el director de cine no se corta y propone secuencias inconclusas que el espectador rellena. Enxaneta, también. Es un relato visual que carece de tiempo. Tan pronto se rompe como vuelve a surgir. En su seno, late el conflicto eterno: ser y convivir. La matemática de la vida (de)muestra que 1+1 no siempre es igual a 2. Uno y otro pueden realizar el mismo recorrido, pero en sentido inverso. Pueden anularse.

Imagen de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Imagen de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Un verano, una mujer (Blanca: Silvia Mir) y un hombre (Alberto: Alberto Iglesias). La cámara les sigue, les espía. Su director, Alfonso Amador, registra las palabras que dicen y muestra las que esconden. Los cuerpos hablan, las almas se ocultan. Unas representan la fuerza; otras, el misterio. Las segundas, siempre, parecen más elocuentes, expresan mejor el contenido secreto del film, que podría ser aquello que dijo el escritor Emile Zola: Estamos aquí para vivir en voz alta. Para llegar a lo más alto, reza Enxaneta, título de este magnético film.  Su espíritu es el de trazar un sendero vertical de dos direcciones: ella mira hacia arriba, él hacia abajo, dos gestos concurrentes que no necesariamente se encuentran. Ese es el recorrido físico, el de las imágenes, que circula paralelo al nuestro, el de los espectadores, que siempre es el emocional. Podrás transitarlo en la terraza de la Rambleta el sábado, 6 de julio, a las 22:30 h. Estrenamos Enxaneta,  sobre la que hablaremos largo y tendido con su director, Alfonso Amador.  No te la pierdas.

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Fotograma de Enxaneta, de Alfonso Amador. La Rambleta

Daniel Gascó