Ibéricas, con un par

Festival Octubre Dones
SGAE
C / Blanquerías, 6. Valencia
Del 19 al 28 de octubre de 2015

La creatividad no distingue entre ambos sexos, pero a la hora de vivir de sus creaciones, las mujeres lo tienen mucho más difícil que los hombres. Recientemente, las actrices denunciaban que cobran un 40% menos que los actores y es notable la diferencia entre el número de directoras y directores, tanto de cine como de teatro. La literatura es posiblemente uno de los ámbitos artísticos en el que menos se nota esa discriminación generalizada en todos los sectores.

Cartel del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Cartel del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Visibilizar las obras de las mujeres creadoras es el objetivo del festival Octubre Dones, organizado por Dones en Art, que cumple este año su décima edición. Lo celebra abriendo las fronteras a la participación de colectivos de distintos puntos de la Península Ibérica Iberoamérica y Guinea. Bajo el lema Ibéricas, se celebra en la Sala SGAE, entre el 19 y el 28 de octubre.

“Hasta ahora, Octubre Dones se centraba en mostrar las creaciones de mujeres de la Comunidad Valenciana”, dice Antonia Bueno, presidenta de la asociación Dones en Art. “En esta edición especial queremos dar un paso más y organizar una muestra de mujeres de toda la Península Ibérica, también de Iberoamérica y de otras cultura hermanas, como la de Guinea”.

Labirinto de amor e morte. Imagen cortesía de Dones en Art.

Labirinto de amor e morte. Fafe Cidade das Artes de Portugal. Imagen cortesía de Dones en Art.

¿Por qué Ibéricas? “La arqueología revela la importancia en la antigua Iberia de la mujer en los ritos de paso, matrimonio, muerte, así como su papel de esposa, madre, sacerdotisa, oferente, agricultora, tejedora, alfarera, danzarina. ¿Por qué no, compositora, escultora, pintora, epigrafista?”

El programa del festival, de corte multidisciplinar incluye música, teatro, audiovisual, danzas populares, etcétera. Intervienen creadoras de Cuba, Guinea, Bolivia, Portugal y España, entre otras procedencias. La coordinación del evento ha corrido a cargo de Stella Manaut, Ana Millás y Antonia Bueno.

Octubre Dones surgió en 2006 con un doble objetivo: “Dar visibilidad a las creadoras contemporáneas y, por otro lado, recuperar la memoria histórica de aquellas mujeres que nos precedieron y cuyo trabajo no ha sido suficientemente reconocido”, señala Bueno. “Es decir, contemporaneidad y memoria. En esta edición queremos ofrecer una serie de manifestaciones culturales que nos acerquen al universo femenino, como protagonistas del arte en nuestra sociedad”.

Programa del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Programa del X Festival Octubre Dones. Cortesía de Dones en Art.

Dones en Art

La asociación DonesenArt se plantea  la construcción de un espacio vivo de creación e investigación escénica y social dirigido por mujeres. Su objetivo es fomentar la difusión de sus iniciativas y producciones, promover la igualdad de oportunidades en las Artes Escénicas, luchar contra las prácticas discriminatorias respecto a las mujeres, en coherencia con la legislación europea y los derechos fundamentales recogidos en el tratado constitucional. La asociación trabaja para articular una red de comunicación e intercambio que facilite el conocimiento y comprensión de formas escénicas diversas generadas por mujeres creadoras de realidades ideológicas y sociales diferentes, fomentando así la interculturalidad y la interacción entre las creadoras y la sociedad.

La novia del viento. Dones en Art.

La novia del viento. Ábrego Teatro de Cantabria. Imagen cortesía de Dones en Art.

Bel Carrasco

La Volière de Hélène Crécent

La Volière, de Hélène Cécent
Trentatres Gallery
C / Dénia, 62. Valencia
Inauguración: viernes 22 de mayo, a las 20.00h

La volière es el término que designa en francés esas enormes jaulas en las que los pájaros vuelan pero no escapan. Es también el nombre de la exposición en la Trentatres Gallery de la artista francesa Hélène Crécent (Pau,1966).
Fascinación por los pájaros, animal nada domesticable. Solo en el Museo del Prado, el biólogo Gómez Cano contabilizó en su día 729 pinturas con representaciones de aves de 36 especies: de la saga Brueghel al concierto de Jan Fyt.

Más allá de los muros académicos, en las cuevas de sueños olvidados donde nos introdujo el cineasta alemán Werner Herzog, nuestros antepasados ya consideraron importante detener la frágil estructura de las aves en la superficie con memoria de la roca.

La exposición en Trentatres, una de las galerías de arte de referencia más frescas de Valencia, está más cerca de la fascinación primigenia –entre el art brut (expresión acuñada por Dubuffet para referir el arte más allá de la puerta de salida del sistema: trazos de dementes, niños y reclusos) y el pigmento natural de la caverna– que de los híbridos de Max Ernst.

Mirada virginal o primigenia y, sin embargo, la obra de esta pintora, poeta y escultora con aspecto de bailarina de danza clásica está penetrada, versada, por decirlo quizás de forma políticamente correcta, de formación, desde la Ecole des Beaux Arts de Bordeaux a las influencias de la también francesa Annette Messager (Le repos de pensionnaires) o de los mejores representantes del grupo CoBrA (Karel Appel o Asger Jorn).

No hay en esta volière de pájaros arrebatados -como no había en la adaptación hitchcockniana de Daphne du Murier- interés por el último motivo ni voluntad de conocerlos bien a todos. Que lo haga el espectador. Una únicanota basta para caracterizar una de las exposiciones más interesantes de esta primavera: Crécent ha emprendido el regreso, un jalón, en la delirante tarea de deshacerse.

Despojada, con la técnica más rudimentaria, la mirada ahora interrogada, ahora decidida de las aves cuestiona la verja de hierro pero también de auto-concesiones de nuestra propia volière: la danzarina disposición de los pájaros dibuja también el bosquejo de un mapa de salida.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Jesús García Cívico*
*Por cortesía de TrentaTres Gallery

Muñecas híbridas de Hélène Crécent

Hélène Crécent. Componer en el tiempo
Festival Miradas de Mujeres
Mustang Art Gallery
C/ Severo Ochoa, 36, Elche
Inauguración: 14 de marzo a las 20:30 h.
Hasta el 28 de abril de 2014

Mustang Art Gallery acoge las esculturas “danzantes” de la artista francesa Hélène Crécent. Esta exposición está comisariada por Johanna Caplliure, dentro del desarrollo del Festival Miradas de Mujeres.

La Sala MAG acoge esta exposición que se presenta con el título de Componer en el tiempo, es un trabajo planteado por la artista francesa como una composición coreográfica de singulares “muñecas híbridas”. En las que lo humano, lo animal, y lo maquinal, se entremezclan en la composición de la mujer: dando resultado a una mezcla entre diosas o heroínas y monstruos, más aún, entre la figura primitiva y el cíborg.

Fotografía del montaje de la exposición "Componer en el tiempo" de Hélène Crécent. Imagen cortesía de la galería.

Fotografía del montaje de la exposición «Componer en el tiempo» de Hélène Crécent. Imagen cortesía de la galería.

Para esta exposición, Hélène ha escogido diferentes piezas de sus series: Corps Multiples, que presenta un imaginario mitológico de cuerpos hechos de pedazos, Corps Glorieux, homenaje a artistas mujeres, y Corps Hybrides, cuerpos incoloros de PVC basados en el concepto de “lo maquinal”. A esta selección se le suma la realización de nuevas esculturas, así como poemas de la artista en la red.

Myriam Jiménez: La cerámica como habitáculo

Myriam Jiménez. Espai vital
Ademús Espai d’Art (AEA)
El Corte Inglés (3ª planta)
Avda. Pío, XII, 51. Valencia
Hasta el 28 de febrero de 2014

La cerámica es un arte milenario que se encuentra en los ritos de magia del hombre prehistórico y en los objetos utilitarios de Egipto, Mesopotamia y Grecia. Más tarde las rutas de oriente traen a la Península Ibérica el arte de la cerámica y el al-Andalus da un gran impulso a esta técnica alquímica. Durante mucho tiempo la cerámica se ha mantenido como una artesanía inmersa en las llamadas artes aplicadas. En el siglo XIX el Arts & Crafts reivindica esta técnica como nueva forma de relación artista/obra y ya en el siglo XX la Bauhaus hace de ella una disciplina artística, necesaria para cualquiera que quisiera dedicarse a la práctica artística.

Durante los debates sobre la teorización y crítica del arte contemporáneo en la década de los 80, las llamadas artes aplicadas, quedaron fuera. Las potencialidades de la cerámica como medio permitió la ampliación del término a “cerámica artística” y los escritos de Robert Pincus Witten contribuyeron, sin duda, a consolidar ese medio desde el punto de vista práctico y conceptual. Los artistas que en la actualidad utilizan la cerámica como soporte de su actividad creativa, dominan la técnica, pero esto no supone limitaciones en su trabajo sino que lo refuerza. Sus obras, calificadas como Arte Contemporáneo y realizadas en un determinado material, ya no se valoran por sus cualidades matéricas, sino por su potencialidad visual y su relevancia conceptual.

Pero ¿cuál ha sido la relación conceptual y estilística de este soporte disciplinar con el arte de vanguardia? Artistas como Derain, Picasso, Tápies, Chillida o Anthony Caro, fusionaron en la cerámica, técnica y creatividad. Al mismo tiempo ceramistas como Arcadio Blasco, Enric Mestre, Garraza o Llorens Artigas han hecho posible la ruptura de barreras entre la creatividad artesanal y artística, a partir de una fructífera colaboración. En este contexto, la cerámica no solo se ha abierto paso sino que también se ha consolidado como un soporte creativo con identidad propia. Muestra de ello es la obra de Hans Coper, ejemplo de ceramista individual, de estudio y con una obra muy personal, que además de utilizar las técnicas tradicionales, enlaza su estética con las corrientes de vanguardia.

La cerámica contemporánea, despojada de ataduras socioculturales explora la creatividad personal del autor. Y es en este contexto disciplinar y creativo donde emerge el trabajo de Myriam Jiménez con sus piezas, minimalistas, geométricas y blancas, en las que hay unas interesantes interferencias entre la tridimensionalidad de la escultura y la habitabilidad de la arquitectura. Al igual que en el minimalismo, sus piezas adquieren sentido a partir de lo mínimo, simplificando los elementos utilizados, apelando a un lenguaje sencillo a partir del color blanco y de las líneas simples. Esta economía de medios, se concretiza en el uso de formas abstractas, partiendo de un purismo funcional y estructural, para concluir con la austeridad y la síntesis. Este es también un arte del silencio, ya que se aparta del mundo material y del “ruido” de formas y objetos de la sociedad de consumo.

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (6,5 x 95 x 40 cm). Imagen cortesía de la artista.

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (6,5 x 95 x 40 cm). Imagen cortesía de la artista.

El blanco identifica muy bien sus formas y acentúa los contornos al mismo tiempo que permite la inflexión de la luz y sus posibilidades proyectivas. Su trabajo se centra en la investigación de los espacios interiores, con claras referencias arquitectónicas, sin abandonar la tridimensionalidad más específica de la escultura. Esas recreaciones arquitectónicas tienen que ver con el concepto de casa/hogar, el lugar donde vivimos, pensamos, amamos, en suma,
el espacio más íntimo de nuestra existencia. Pero esos espacios semi-cerrados también son “lugares” contenedores del tiempo, de la memoria y de los recuerdos.

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (6,5 x 56 x 48 cm). Imagen cortesía de la artista.

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (6,5 x 56 x 48 cm). Imagen cortesía de la artista.

El carácter modular de la obra de Myriam Jiménez, sólo interrumpido por unas aberturas a modo de ventanas, nos lleva hasta la estética minimalista. Sin embargo, estos objetos aparentemente mínimos, se mueven entre la ambivalencia de la prístina elegancia y la calidez de un material tan cercano como es la cerámica. El control de este material en el proceso creativo es otra de las premisas que determina el trabajo de esta ceramista/escultora, en tanto que conoce y maneja a la perfección el proceso de transformación en el horno, dejando poco o ningún margen para lo inesperado. De esta forma, se puede concentrar en el desarrollo de sus ideas y trabajo de las formas, sin la inquietud de la supervivencia de las piezas en el horno.

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (8 x 60 x 36 cm). Imagen cortesía de la artista.

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (8 x 60 x 36 cm). Imagen cortesía de la artista.

Es la primera vez que cierra sus piezas, creando una estructura desde dentro a través de la geometría y estructurando el exterior de forma asimétrica, de tal forma que las piezas sugieren también un espacio como refugio o escondite. Este concepto de cerrado o encerrado, es en realidad, un acto de encerrarse y aislarse de la sociedad. Pero ese deseo de intimidad se quiebra cuando las ideas se convierten objetos, capaces de comunicar su propio lenguaje, una vez colocados en el espacio expositivo.

Xesqui Castañer

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (13 x 45 x 30 cm.) Imagen cortesía de la artista.

Myriam Jiménez, 2013. Gres y engobe de porcelana (13 x 45 x 30 cm.) Imagen cortesía de la artista.