Miquel Navarro en Ciutat Vella Oberta

Festival de las Artes Ciutat Vella Oberta
Del 14 al 19 de noviembre de 2017

La 3ª Bienal de las artes de Valencia Ciutat Vella Oberta cuenta para su próxima edición de 2017 con la obra del escultor valenciano Miquel Navarro como imagen del festival.

Antonio Barroso (artista plástico y Presidente del festival de las artes de Valencia, Ciutat Vella Oberta) y Jose Luis García Ibáñez (escultor y Subdirector de C.V.O.) mantuvieron una reunión con el escultor de Mislata, donde se valoró la repercusión positiva que esto significa para los artistas que participan en el festival, así como la trascendencia, proyección y promoción del certamen y sus contenidos tanto dentro como fuera de la Comunidad Valenciana.

De izda a dcha, Antonio Barroso, Miquel Navarro y José Luis García Ibáñez.

De izda a dcha, Antonio Barroso, Miquel Navarro y José Luis García Ibáñez.

Además, durante la celebración de la Bienal se expondrá obra de Miquel Navarro en una de las instalaciones que colaboran con el festival. Los espacios que colaboran con Ciutat Vella Oberta, del 14 al 19 de noviembre de 2017, son el IVAM, Centro del Carmen, MuVIM, Centro Cultural Bancaixa, Octubre Centre de Cultura Contemporània, LA Nau, Colegio Mayor Rector Peset y Ayuntamiento de Valencia.

En la edición anterior fue imagen del festival, con una obra realizada exclusivamente para ello, la del conocido ilustrador y premio de un Goya, Paco Roca. En cada bienal se selecciona a un importante artista valenciano para ser la imagen del certamen.

Ciutat Vella Oberta es un festival que se vuelca en la promoción los artistas, de los que una selección de los que participaron en 2015 expondrán este año 2016, del 6 de octubre al 16 de noviembre, en la Casa Velazquez de Madrid. También en noviembre, durante la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Castellón, Marte.

Detalle del cartel de Paco Roca para Ciutat Vella Oberta 2015. Imagen cortesía del festival.

Detalle del cartel de Paco Roca para Ciutat Vella Oberta 2015. Imagen cortesía del festival.

Sama Arasian, premio a una escultora solidaria

Hotel El Rodat.
La Murciana, 9.
Jávea, Alicante.
Hasta el 4 de octubre

La artista Sama Arasian (Irán, 1991), ha sido reconocida por el jurado como ganadora de la primera edición del Premio Internacional de Escultura Solidaria creado por la Fundación Cursol. El fallo se hizo público durante el acto de inauguración de la exposición que se celebró en el Hotel El Rodat de Jávea. El mexicano, Jorge González, y la española, Paula Esplá, recibieron las ‘Menciónes Especiales del Jurado’.

The Sleep of Life, de Sama Arasian. Imagen cortesía Fundación Cursol.

“The Sleep of Life”, de Sama Arasian. Imagen cortesía Fundación Cursol.

Durante la presentación, el comisario del Premio, Santiago Gómez quiso destacar la gran participación que ha recibido el concurso, con un total de 97 obras presentadas de 14 nacionalidades distintas. Para Gómez, “el gran número de participantes de esta primera convocatoria ha sobrepasado nuestras expectativas, hemos recibido trabajos de todas las partes del mundo y con una calidad enorme, ha sido un trabajo duro contactar con todos los artistas, seleccionar las obras finalistas y poder traer a la exposición esculturas de lugares tan dispares como Irán, México o Nicaragua, aunque por el resultado de esta primera edición y la calidad de las obras ha valido la pena”.

Por su parte, el vicepresidente de la Fundación, Javier Gómez, comenzó su intervención resaltando los valores de la Fundación Cursol recordando que la visión de la entidad es “conseguir un mundo mejor, donde la dignidad de la persona esté por encima de intereses materiales, y donde las personas con riesgo de exclusión puedan acceder a la cultura y educación”. Tras estas palabras, Gómez resaltó que “los objetivos de la Fundación son promover la difusión de la cultura y la investigación, estar presentes en los ámbitos estudiantiles y en los círculos de investigación, como espacios donde se gesta el futuro de nuestra sociedad”, “y un claro ejemplo es éste premio internacional que nos ha permitido reunir los trabajos de jóvenes artistas de todas las partes del mundo que nos han enseñado su visión artística de la solidaridad”, añadió. Tras estas palabras, la organización dio a conocer tanto el nombre de la ganadora como el de las dos obras que han merecido la ‘Mención Especial del Jurado’: la escultura de Jorge González (México, 1966), ‘Unión’, y la obra de la artista valenciana,  (España, 1990),‘Cuida la Vida’. Tras el nombramiento de los premiados, la ganadora Sama Arasian, dijo estar muy feliz con el nombramiento y quiso agradecer al jurado y a la organización la oportunidad de exponer su obra en España. Además, la escultora también valoró la iniciativa del premio destacando que “la idea de compartir el premio y poder disponer de una cantidad para poder donar voluntariamente me ha parecido increíble, siempre he tratado de ayudar en mi país a todo este tipo de proyectos dentro de mis posibilidades, aunque ahora con la parte del premio destinada a esta causa me siento muy bien porque creo que he podido ofrecer una ayuda importante”.

Sama Arasian con su escultura“The Sleep of Life”. Imagen cortesía Fundación Cursol.

Sama Arasian con su escultura. Imagen cortesía Fundación Cursol.

Tras estas palabras, Sama Arasian reveló que el tercio del premio (1.000 de los 3.000 euros con los que está dotado el galardón) lo destinará a la fundación Mahak Charity, una entidad de su país que fomenta la investigación sobre tratamientos contra el cáncer infantil y facilita ayudas para los pacientes. Sobre su obra “The Sleep of Life”, la artista explicó que “he tratado de plasmar el tiempo y la memoria, habla sobre como el tiempo pasa mientras que la gente no se da cuenta y trata de retener lo vivido en su mente y su memoria, suspendidos en su propio tiempo”. Por su parte, el artista mexicano Jorge González, también ofreció su visión sobre su trabajo: ‘Unión’, que “está dedicado a todas las mujeres y a su papel clave como puerta de entrada a la vida, también habla de la solidaridad más básica como es compartir la vida con otra persona y crear una familia, por lo que también está dedicada a mi mujer”, concluyó.

Unión, de Jorge Gonzalez Velázquez. Imagen cortesía del artista.

“Unión”, de Jorge Gonzalez Velázquez. Imagen cortesía del artista.

Por último, la otra mención especial, la joven Paula Esplá, también quiso agradecer la oportunidad que le ha ofrecido la Fundación para dar a conocer su obra y explicó que “mi pieza habla de esa necesidad de que el ser humano pueda resurgir y pueda apreciar no sólo la vida de todas las personas sino de la propia vida en todas su formas, cuidándola y manteniéndola”.

Cuida la vida, de Paula Pla Mansilla. Imagen cortesía de la Fundación Cursol.

“Cuida la vida”, de Paula Esplá Mansilla. Imagen cortesía de la Fundación Cursol.

Finalmente, el jurado del certamen, compuesto por Miquel Navarro (Escultor, premio Nacional Artes Plásticas), Vicente Ortí (Escultor. Profesor titular de talla en piedra de la Universidad BBAA San Carlos de Valencia), Toni Marí (Escultor) y Marta Pérez (Profesora del Mercado del Arte y Gestión de Empresas en la Universidad Antonio de Nebrija y en el Instituto Nebrija), quiso destacar la gran calidad de las obras presentadas y transmitir que “no sólo las obras finalistas merecían estar en esta exposición, ya que muchos de los 97 trabajos que no han pasado esta última criba merecían un reconocimiento y podrían haber estado presentes en ésta o en cualquier otra exposición de calidad”. Hay que recordar que la exposición colectiva se podrá visitar en las instalaciones del Hotel El Rodat hasta el próximo 4 de octubre y, que excepto la escultura premiada, el resto podrán adquirirse por cualquier persona interesada. Obviamente, la Fundación Cursol pretende facilitar la gestión y el contacto entre artísta y coleccionista, facilitando que el importe de la transacción vaya directamente al artista.

"Ovillo neofibrilar" de Luis Carlos Aguas Lardies. Imagen cortesía Fundación Cursol.

“Ovillo neofibrilar” de Luis Carlos Aguas Lardies. Imagen cortesía Fundación Cursol.

En la nota remitida a medios de comunicación, La Fundación Cursol, valora muy positivamente el entorno inmejorable de la presentación y agradece especialmente al Hotel El Rodat, a Toni Marí, a Oscar Antón (concejal en la oposición del ayuntamiento de Jávea) y al resto de ciudadanos su colaboración y apoyo incondicional, así como lamenta profundamente, la dejadez e insensibilidad de las instituciones ante una iniciativa de estas características.

FUNDACIÓN CURSOL

La Fundación “Cultura de Recursos y Solidaridad de la Comunitat Valenciana-Cursol”, nace en Valencia el 12 de marzo de 2014. Es una fundación de carácter cultural, educativa y científica, sin ánimo de lucro. Sus objetivos son promover y difundir la cultura, el estudio y la investigación en el más amplio sentido, preferentemente en los ámbitos estudiantiles y culturales. Crear foros de intercambio de ideas y de diálogo multidisciplinar sobre aspectos de la cultura en general y la investigación en particular, y fomentar el intercambio de investigaciones y experiencias con alumnos y profesores de distintos países, especialmente de Iberoamérica y el área mediterránea, y profundizar sobre los valores que conforman la cultura contemporánea.

Homenaje a Evarist Navarro en el Rector Peset

Homenaje a Evarist Navarro
Sala la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Inauguración: miércoles 28 de enero, a las 20.00h
Hasta el sábado 31 de enero, 2015

Cazadoras Asociados en colaboración con el Colegio Mayor Rector Peset de la Universidad de Valencia dedican una exposición colectiva a la memoria de Evarist Navarro, ideólogo y principal impulsor de este colectivo de artistas.

En la muestra participan los miembros del grupo: Ximo Amigó, Julio Bosque, Calo Carratalá, Enrique Carrazoni, Toni Domènech, Antonio Girbés, Jarr, José Morea, Guillermo Peiró Roggen, Manolo Rey Fueyo, Pepe Romero, Manuel Sáez, Bia Santos, Sebastián Nicolau, Rubén Tortosa, Lukas Ulmi y Joan Verdú. Por su parte, Carmen Calvo y Miquel Navarro también han querido sumarse a este homenaje.

Tarjeta del homenaje que Cazadoras Asociados rinde a Evarist Navarro.

Tarjeta del homenaje que Cazadoras Asociados rinde a Evarist Navarro.

Cada uno de los 19 artistas que participan en esta colectiva expresa, a través de su propio lenguaje estético, su reconocimiento al artista y a la persona, con referencias explícitas en algunos casos, o de manera más indirecta en otros. La exposición también incluye el último trabajo de Evarist Navarro, una pintura al óleo que el artista realizó estando ya gravemente enfermo.

Evarist Navarro (Castelló de Rugat, 1959-2014) formó parte de la generación de artistas valencianos cuya obra ocupó un lugar destacado en la renovación de la escultura en España en los años ochenta del siglo XX. Formado entre Barcelona y Valencia, doctor en Bellas Artes y profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, su obra está presente en numerosas intervenciones de obra pública en nuestro país, así como en colecciones de instituciones públicas como el IVAM.

Morada de Chipi, obra de Evarist Navarro expuesta en el IVAM. Cortesía del museo valenciano.

Morada de Chipi, obra de Evarist Navarro expuesta en el IVAM. Cortesía del museo valenciano.

Christian Boltanski en La Lonja de Palma

“Sombras” de Christian Boltanski
La Lonja, Palma de Mallorca
Desde el 17 de enero de 2015

Christian Boltanski es uno de los artistas franceses vivos más reconocidos internacionalmente, fotógrafo, escultor y cineasta, conocido principalmente por sus instalaciones. Utiliza el sonido y lenguajes efímeros para abordar temáticas de gran relevancia actual, como la memoria colectiva, la identidad cultural y la manipulación social. Su obra ha sido incorporada en algunas de las colecciones más importantes del mundo

“Sombras” de Christian Boltanski (1944, París) es el primer proyecto expositivo de la serie de instalaciones basadas en sonido en el edificio de La Lonja en pleno corazón de Palma.

 Christian Boltanski, “Lichtmesz“, Kunst-Station Sankt Peter, Cologne, 2001 Imagen cortesía de la organización


Christian Boltanski, “Lichtmesz“, Kunst-Station Sankt Peter, Cologne, 2001
Imagen cortesía de la organización

Un mercado siempre ha sido un teatro. Comprar y vender cualquier cosa por un determinado valor requiere una convincente representación de los papeles de todas las partes que intervienen, así como un lugar adecuado para tal fin. El valor de cambio también es un valor de representación acordado en un juego social determinado. El teatro y el comercio siempre han sido actividades concomitantes en una sociedad, desde la Antigüedad clásica hasta las ciudades italianas del Renacimiento, los cuentacuentos de Yamaa el Fna o los brókeres de la City o de Wall Street. Por ello no es de extrañar que la Lonja de Mallorca, al ser un mercado, constituya también un espacio de representación. En cierto modo se trata de uno de los primeros lugares que ensalzan el mercado a través de una arquitectura evocadora de la catedral y el palacio. Es un espacio laico que, en su arquitectura gótica, representa la ambición de un nuevo poder económico emergente, el deseo de una nueva Historia, que se narrará en nuevos espacios cerrados cuyas proporciones amplían la casa burguesa y reducen las incertidumbres climáticas y sociales del espacio público abierto, en correspondencia con el progreso de una nueva economía, ya alejada de los espacios al aire libre de los puertos y las medinas del Mediterráneo. Esos serán los nuevos espacios de una nueva burguesía que en esta Lonja empieza a proyectar su propia expansión: fábricas, bolsas de valores, cámaras de comercio… En el interior de la Lonja de Mallorca se encuentra un ángel, identificado como «el ángel de la mercancía», un nuevo ángel sin correspondencia bíblica, pero con dotes de guardián del nuevo comercio, algunas de cuyas posibilidades luciferinas, cada vez más notorias y modernizadas en nuestros mercados contemporáneos, se desconocían por aquel entonces…

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, “Sombras”, La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Ese es el contexto donde Christian Boltanski presenta ahora una nueva obra, hecha de sombras y susurros, en la línea de sus teatros de sombras, una serie que ha desarrollado en diversos momentos a partir de 1984. Cada teatro de sombras de Boltanski es una fantasmagoría. Pequeñas figuras metálicas recortadas se amplían en las paredes del lugar donde se proyectan. Su dimensión espectral se materializa en el engrandecimiento de las figuras, en su movimiento coreografiado mediante diversos efectos de enfoque, como si el espacio de la exposición se transfigurase en un inesperado ritual onírico y expresionista. Se advierte una dimensión carnavalesca en el mundo de sombras que nos representa Boltanski, un mundo que recuerda las alegorías de la danza macabra medieval, esa celebración libre e igualitaria de la vida a partir de la ostensible omnipresencia de la muerte, con sus máscaras, esqueletos y aderezos.

En el mundo de sombras creado en las paredes de la Lonja habitan ángeles que blanden guadañas junto a esqueletos y otras formas fantásticas, mientras se oyen los susurros que interpelan a la «vanidad», a propósito de la vida y la muerte. Como suele suceder en la obra de Boltanski, el espectador se encuentra en un teatro, pero un teatro en el que protagoniza el papel de invitado sorpresa durante una inesperada Noche de Walpurgis que lo enfrenta con la fugacidad de la vida, enalteciendo el momento festivo que surge de la conciencia de esa misma fugacidad. Las imágenes y el sonido le invitan a absorber un lugar transfigurado, desde su pasado conocido hasta su oscuro devenir. La sinestesia se manifiesta como una guía del viaje a través del tiempo que se propone al visitante para impulsar una conciencia más aguda del presente, del aquí y el ahora en el que se redefine el yo, desde los ecos de todas las conversaciones mantenidas en un lugar cuya arquitectura gótica entrecruza lo mundano con lo celestial, lo material con el deseo de espiritualidad, lo conocido con lo misterioso, hasta los reflejos de la luz y las sombras que en estas figuras condensan una alegoría de la vida y la muerte más allá de la tristeza o la alegría, del castigo o la recompensa prometidos por los infiernos y paraísos de una religión.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, “Sombras”, La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Si bien en la tradición occidental heredamos el concepto del arte como representación de la vida, Boltanski siempre ha trasladado este tema al ámbito de la invocación de la vida a partir del arte, más allá de su mera representación. ¿Podrá el arte representar una vida? ¿Cómo representar la singularidad de cada uno y la esencia común a todos en una traducción diferente de la condición humana? Tal como ha señalado el artista en otros momentos, «el arte sólo es arte» y «es necesario que la gente reconozca en el arte algún elemento de la vida, porque la vida es más conmovedora que el arte».[1] La vida que vivimos es lo que nos hace humanos o nos muestra que somos humanos dentro y fuera de la vida que compartimos con los demás, en un viaje permanente de ida y vuelta entre el individuo y el grupo, entre lo singular y lo universal.

Estos son algunos dilemas habitualmente reconocibles en la obra de Boltanski. Lo que nos hace humanos en la disparidad de nuestros recuerdos y en la parte de la memoria que dedicamos a los demás pueden ser nuestros nombres, los objetos que utilizamos, la ropa que vestimos, las conversaciones que mantenemos, la percepción del latido de nuestros corazones, los momentos que recordamos y los que no recordamos. La memoria recorre siempre la experiencia de la singularidad con los arquetipos que categorizan la expresión de la individualidad. Entre el recuerdo y la memoria, la obra de arte en Boltanski siempre trata sobre el factor humano de la humanidad, al tiempo que alerta a la conciencia sobre una historia que también pone de manifiesto los elementos deshumanos que han existido y persisten en la misma humanidad.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, “Sombras”, La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

En la Lonja de Mallorca podrán evocarse (como ya se ha hecho anteriormente…) varios arquetipos culturales concebidos como referencias asociadas a los teatros de sombras: la caverna de Platón, los misterios medievales, las danzas de la muerte, el golem de la tradición judaica, los monstruos de los relatos chinos o de los teatros del sudeste asiático, las fiestas de los muertos en México, el Halloween, las catacumbas de Palermo… No obstante, la percepción del espectador se libera de tales intertextos cuando se somete al prodigio de la percepción lúdica, casi infantil, de estas sombras que Boltanski coreografía danzando por las paredes como imágenes de una linterna mágica, acompañadas por el susurro misterioso de las voces que oye el espectador. En el intersticio del encantamiento es donde la «pequeña memoria» de cada cual, por utilizar otra expresión del artista, se asocia a las impresiones del lugar y de su historia, así como a las impresiones de la propia teatralidad evocada. Un gran teatro se diluye en una constelación de pequeños teatros íntimos, del mismo modo que el espacio monumental de la Lonja, con todos sus antecedentes de actividad comercial, poder económico y político, se diluye en la atenuación del lugar a través de su reinvención mágica en un caleidoscopio de luz, sombras y sonidos. La inmaterialidad de sonidos e imágenes acompaña la desmaterialización del lugar que lleva a cabo el artista, oscureciéndolo en la coreografía de sus proyecciones.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, “Sombras”, La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

La figura del esqueleto o la calavera siempre ha simbolizado la vanitas, a través de la cual los artistas representaban el carácter efímero y fugaz de los bienes materiales. En el tránsito entre la vida y la muerte, la figura humana se reconfigura y la conciencia de tal metamorfosis constituye un símbolo moral de la sabiduría. Ejemplo de ello era la calavera representada junto a San Jerónimo. La calavera y el esqueleto intimidan y asustan, aunque también divierten y fascinan. La moralidad de la reconfiguración de la figura humana en su esqueleto animado se pierde en el mundo de las transacciones que, por lo menos desde el Romanticismo y la Revolución Industrial, venden tanto almas como cuerpos y bienes… La primitiva historia de la fotografía aspira a fotografiar espectros fantasmagóricos y no esqueletos en movimiento… Así lo entendía Adelbert von Chamisso cuando describió, en su Historia de Peter Schlemihl (1814), un nuevo contrato fáustico en el que el protagonista vende su alma, pero no a cambio de conocimiento sino de una bolsa de oro inagotable…

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, “Sombras”, La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Hoy distamos mucho de los tiempos en que la relación entre la vida y la muerte se concebía como una reconfiguración de una materia en otra, o incluso de una materia en sí misma (polvo eres y en polvo te convertirás…). Uno de los primeros que detectaron la sustitución de la reconfiguración por una desmaterialización que se produce en los objetos, en las mercancías, y se hace extensible a los cuerpos y las almas fue Marx, cuando afirmó que, en la economía de su tiempo, «todo lo que es sólido se disuelve en el aire»… Por ello resulta especialmente simbólica la coreografía de ángeles, calaveras y esqueletos que animan las paredes de la antigua Lonja de Mallorca. Boltanski forma parte de la antigua tradición que encarga al artista la ornamentación de las paredes palaciegas o sacras con una danza macabra que recuerda en la vacuidad de la vanitas la fugacidad de la vida, con la diferencia de que quien escoge el tema es, en este caso, el artista y no los poderes fácticos de su tiempo. Para ello se vale también de la imagen proyectada que posibilitan el cine y el vídeo de la época en la que vive, integrando sensorialmente al espectador en la situación teatral presentada. La propia exposición tiene carácter temporal: el encargo aceptado por Boltanski forma parte de una economía de lo efímero, en la que la obra de arte se integra, se asimila y se desmaterializa como proyección y sonido, lejos de los tiempos en que las danzas macabras eran fruto del encargo de un fresco, una tabla o un lienzo. En cuanto finalice la exposición, todo se desmontará y de los espectros de Boltanski solo quedará nuestra memoria. Que todo ello suceda en uno de los primeros mercados de la Europa mediterránea no deja de resultar interesante en un momento en el que estas sombras, estos espectros, esta danza macabra también se enfrentan a los nuevos mercados del arte de una economía globalizada, donde el arte actual se cuestiona y redefine ante el consumo de su propia fugacidad.

Siempre que veo los teatros de sombras de Christian Boltanski los asocio con la fuerte impresión que me causó la visita a una pequeña iglesia de Évora, una ciudad del sur de Portugal. Las paredes del interior de la iglesia están absolutamente cubiertas de calaveras, fémures, tibias y peronés, en conjuntos ordenados de categorías. A la entrada se puede leer una inscripción de marcada sonoridad en portugués, por la rima que contiene:

Nós, ossos que aqui estamos, esperamos pelos vossos…*

Vanitas.
A cada uno la suya…

João Fernandes


[1] Christian Boltanski en conversación con João Fernandes, «Dança Macabra», Guimarães, Portugal, 2012, folleto de la exposición.

* Los huesos que aquí yacemos aguardamos los vuestros… [N. de la t.]

Néstor Basterretxea fallece muy a su pesar

Fallece Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924 – Hondarribia, 2014)
Escultor, pintor y cineasta vasco

Néstor Basterretxea Arzadun, escultor, pintor y director de cine, falleció el pasado sábado 12 de julio en su casa de Hondarribia (Gipuzkoa), a los 90 años de edad. Basterretxea nació en Bermeo (Bizkaia) y en 1936 se exilió junto con su familia, primero a Casablanca y luego a Argentina, según recoge Europa Press tras la noticia de su fallecimiento. En 1952 regresó a España y ganó el concurso para la realización de las pinturas murales de la cripta de la basílica de Arantzazu, en Oñate. Allí entró en contacto con el escultor Jorge Oteiza.

A finales de la década de los cincuenta formó parte de los grupos de vanguardia más importantes del campo creativo español: el Equipo 57 y el grupo Gaur, con Oteiza, Chillida, Mendiburu, Ruiz Balerdi, Amable Arias o Sistiaga, entre otros. A partir de 1963, y durante diez años, desarrolló su trabajo en el campo del diseño industrial, sobre todo en la decoración de hoteles y diseño de muebles. También practicó la fotografía experimental e hizo una exposición en Bilbao en 1969.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

Una de las obras escultóricas de Néstor Basterretxea.

En 1982, una escultura suya, que representaba un árbol de siete ramas, resultó ganadora en el concurso de ideas, convocado por el Parlamento vasco, para presidir el hemiciclo. En septiembre de 1987 realizó su primera exposición individual en Madrid, en el Museo Español de Arte Contemporáneo. La antología, que constaba de 140 piezas, entre esculturas, pinturas, dibujos y collages, recogía distintas épocas de su actividad.

En 1988 se inauguró su obra Paloma por la Paz, de siete metros de alta por nueve de ancha, que se instaló en el paseo de Zurriola de San Sebastián, cerca del estadio de Anoeta. Otra obra suya, Monumento al pastor vasco, se encuentra instalada en la localidad de Reno, en el estado norteamericano de Atlanta. Además de la escultura y la pintura, también ha realizado cine, con cortometrajes como Operación H (1963), Pelotari (1964), y Alquézar, retablo de pasión (1965), y el largometraje Ama Lur – Tierra Madre (1966), además de varios documentales.

En Valencia, la galería Alba Cabrera fue quien se encargó de difundir su obra con dos singulares exposiciones. Su responsable, Graciela Devincenzi, lo recuerda como un artista “de una gran honestidad”, al que la muerte le incomodaba “por absurda, debido a las muchas cosas que todavía le quedaban por hacer”, según recuerda la galerista, que sentía un “profundo afecto” por el escultor vasco.

En MAKMA le dedicamos un artículo con motivo de su exposición antológica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao el pasado año. Ésta es la reseña publicada acerca de su obra y su persona, que volvemos a editar a modo de homenaje.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Obra de Néstor Basterretxea, escultor vasco recientemente fallecido.

Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924) tiene los pies en el suelo, pero la cabeza siempre en otros sitios. Siendo nacionalista vasco, proyecta sus casi 90 años tan lejos como le da su fértil imaginación cosmopolita. Como él mismo ha dicho en más de una ocasión, pertenecer a una tierra no es un obstáculo, sino el punto desde el que partir hacia otros lugares. De hecho, su serie sobre Cosmogonía Vasca bien pudiera ser el lugar común de los mitos que otros pueblos abrazan. Formas particulares para transmitir sentimientos universales.

De ahí lo apropiado del título de la exposición antológica que le dedica el Museo de Bellas Artes de Bilbao: Néstor Basterretxea. Forma y Universo. Se trata de la retrospectiva más completa celebrada hasta la fecha de la obra del pintor y escultor vasco. Bueno, pintor, escultor y muchas cosas más, como lo demuestra la propia antológica, que repasa 60 años de trayectoria dividida en apartados que vienen a dar testimonio de la inquietud del artista.

De su interés temprano por la arquitectura y el urbanismo, pasamos a la pintura, el diseño industrial, los fotomontajes, su Serie Cosmogónica vasca y sus correlativas esculturas policromadas sobre culturas precolombinas. Además de los carteles, obra gráfica, volumetrías e incluso el cine. No había disciplina artística en la que Basterretxea no picara, atraído por las posibilidades creativas que cada medio rendía a su fértil imaginación. Cada apartado por separado hunde sus raíces en la capacidad expresiva del artista para sembrar en terrenos dispares. Terrenos que, sin embargo, acaban unidos por la línea de puntos del mapa universal que Basterretxea crea a partir de esa línea quebrada que él descubrió investigando sobre el plano.

Más de 200 piezas dan fe de esa forma singular de tratar la línea, hasta convertirla en trasunto universal. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que Basterretxea ha donado ya un buen puñado de obras fruto de su vinculación emocional con el museo, despliega en una de sus salas ese universo del artista vasco, propiciando que se vea en un solo plano la multitud de formas que adopta su plástica imaginación.

Sorprendentes sus esculturas mitológicas, al igual que sus volumetrías, con esa Atlántida proyectada como museo de las ciencias para la central nuclear de Lemoiz. En esta línea, sorprenden igualmente sus fotomontajes: esculturas ubicadas en contextos imaginarios (ruinas románticas, jardines barrocos o selvas amazónicas). Y es que Basterretxea, con los pies siempre en tierra vasca, no ha parado de imaginarse otros mundos distantes que, siguiendo al poeta francés Paul Éluard, se hallaban en cualquier caso dentro del suyo. Un artista, pues, de las raíces al tallo.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

El escultor vasco Néstor Basterretxea, en una imagen de rtve.es.

Salva Torres