El principiante Segrelles

Los dibujos académicos de Segrelles
Sala de Exposiciones de IberCaja
C / Barón de Cárcer, 17. Valencia
Inauguración: jueves 30 de abril
Hasta el 30 de mayo, 2015

Antes de alcanzar el éxito internacional, de ilustrar las portadas de publicaciones como The New York Times o la traducción de ‘Las 1.001 noches’ firmada por Vicente Blasco Ibáñez, mucho antes de convertirse en el artista que acabaría inspirando a cineastas como Guillermo del Toro, José Segrelles fue un niño de 8 años que demostraba un talento innato para dibujar en la escuela de su Albaida natal.

Un modesto centro de enseñanza primaria que un día visitó el Rector del Distrito Universitario de Valencia por aquel entonces, Francisco Moliner Nicolás, quien se quedó impresionado por el retrato que le hizo uno de los niños hasta el punto de insistir a su familia para que lo llevaran a la Escuela de Bellas Artes.

Fue así, por casualidad, como Segrelles llegó a la Academia de San Carlos en Valencia, donde de  1898 a 1903 tallaron a ese diamante en bruto con una formación cuyos frutos recoge la muestra ‘Los dibujos académicos de Segrelles’. Una exposición que se inaugura el 30 de abril y que puede visitarse hasta el 30 de mayo en la Sala de Exposiciones de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

La colaboración de coleccionistas privados ha permitido reunir un total de 34 piezas, la mayoría inéditas. Un extenso conjunto para trazar un recorrido por el aprendizaje del joven Segrelles en aulas que compartían talentos como Pinazo, Benlliure o Fillol, casi una escuela de genios en uno de los periodos más fértiles del arte valenciano.

«Esta selección de obra permite asomarse a una de las etapas más desconocidas y curiosas de un artista, su formación, cuando empiezan a despuntar las claves de su estilo» comenta Vicent Vila, comisario de la muestra y director del Escalante Centre Teatral, que ya acogió esta temporada una exposición sobre el pintor.

Sandro Carbó, miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte y coautor del catálogo de esta exhibición, destaca el retrato que se realiza a través de sus obras tempranas de un periodo fundamental del artista cuando adquirió los sólidos fundamentos técnicos que le acompañarían el resto de su trayectoria, convirtiéndole en un ilustrador a la altura de maestros como Doré o Rackman. Pero antes tuvo que pasar por las aulas y someterse a las directrices de profesores como Antonio Muñoz Degrain o Sorolla, que llevaba a los alumnos a la playa para dibujar en movimiento.

Con solo 13 años, Segrelles recibió la Medalla de San Carlos por sus excelentes calificaciones, «aunque en sus trabajos de clase encontramos a un artista que intenta cumplir con las normas académicas al tiempo que va conformando su propio estilo» señala Joan Josep Soler Navarro, Miembro de ICOM-Unesco y otro de los autores del catálogo.

Una personalidad artística que, a medida que crece, va sintiéndose asfixiada por el ambiente académico. Sin embargo, su formación se verá truncada por la muerte de su hermano, que le obliga a regresar a su Albaida natal. Pero éste no es más que el cierre del primer episodio de una apasionante historia en la que Segrelles desarrolló una rica y fructífera carrera.

Una trayectoria a la que, paralelamente, se rinde homenaje en la muestra ‘J. Segrelles. El laberinto de la fantasía’, programada  hasta finales de mayo en el MuVIM. Una propuesta que se complementa perfectamente con este acercamiento al despertar del artista valenciano que realizan los 34 dibujos alojados en la Sala de Exposiciones de IberCaja, cercana al Mercado Central.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Echo et accords, de Michel Desfeux

Michel Desfeux, Echo et accords
Institut Français de Valencia
Moro Zeit, 6, Valencia

Michel Desfeux nace en 1947 en Normandia, Francia. Estudia en la Escuela de Bellas Artes de La Universidad de Rennes. Profesor de Artes Plásticas, vive y trabaja en Madrid desde hace veinte años. Acercarnos a la obra de Desfeux nos plantea, a primera vista, un desafío, determinado por el soporte físico, la forma tubular, escultórica, en la que desarrolla, sin embargo, un trabajo eminentemente pictórico. La verticalidad y la circularidad, casi insular, de cada creación, desvelan percepciones muy arraigadas en el ser humano, reminiscencias que nos llevan al tótem, espejo metamorfoseado del hombre.

De esta manera, mirar una de estas obras puede ser una forma de mirarnos y mirar a los otros, bajo los ropajes inventados por el pintor. La posibilidad, añadida de transitar entre las obras crea también el simulacro del bosque o de la ciudad, que convierte cada pieza del conjunto expuesto en un árbol o en un ser, en cada espacio abierto puede aventurarse un sendero o una calle. Pero Desfeux no encontró en esta forma una simbología humana, ni escultórica, halló sencillamente un espacio distinto que le impulsó una forma de trabajo, una exploración solitaria y minuciosa, hasta llegar a su propio lenguaje. La experiencia de la pintura apropiándose de su soporte, indagándolo, más allá de él mismo. El tubo se transforma, asume cortes, superposiciones, integra nuevas materias: cuerdas, cintas, maderas.

Michel Desfeux, en en Instituto Francés de Valencia. imagen cortesía del autor.

Michel Desfeux en Instituto Francés de Valencia. Imagen cortesía del artista.

En esta búsqueda de la belleza y del equilibrio, el pintor ensaya las diferentes emociones de la vida depurándolas, logra expresar visualmente una melodía, dar forma a un ritmo que se construye sobre el tubo como sobre una escala musical. La idea de la escala y de la escalera es muy propia de esta pintura que se concibe en ascenso. Con Matisse comparte esa “joie de vivre” que fundamenta el desarrollo imaginativo, esa danza interna, ese dinamismo que, en Desfeux, es propiciado por la circularidad y que expresa en esas pinceladas ligeras, en ese sentido ascendente de su construcción pictórica, en los tonos pasteles que se transparentan, o en el juego armónico de variantes y repeticiones.

Michel Desfeux en Instituto Francés de Valencia. Imagen cortesía del artista.

Michel Desfeux en Instituto Francés de Valencia. Imagen cortesía del artista.

Una pintura que, como ‘Alicia en el país de las maravillas’, nos invita a explorar los territorios de un mundo entendido como un encantamiento.

Sylvia Miranda

Soñando con los Goya: «Saben que existes»

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma (Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres) a Álex Montoya y Adriana Navarro, nominados a los Premios Goya por los cortometrajes ‘Lucas’ y ‘Vía Tango’
Gala de los Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Domingo, a las 22.00 horas

Álex Montoya y Adriana Navarro están, contrariando al mismísimo Goya, rebosantes de ilusión, que no de monstruos, con los sueños de la razón que les producen sus respectivos trabajos. Lucas y Vía Tango figuran como películas nominadas en los apartados de Mejor Cortometraje de Ficción y Mejor Corto de Animación, respectivamente. Van a los Premios Goya nerviosos, pero exultantes. Saben que el triunfo es una puerta más que se les abre, sin duda mayor de las que ya han abierto con su talentosa trayectoria. Reunidos en torno al primero de los Desayunos Makma en Lotelito, Álex Montoya y Adriana Navarro desgranan sus obras nominadas y los claroscuros de la cultura a escasos cuatro días de su ansiado espaldarazo. Les sobran razones, que a continuación exponen, para soñar.

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo recibisteis la noticia de vuestra nominación a los Goya?

Adriana Navarro: Estaba en la universidad [UPV de Valencia], donde estoy de becaria en el Máster de Animación y realizando el doctorado, y lo vi en streaming. Y como las nominaciones de los cortos se van diciendo por orden alfabético, el mío salió el último por aquello de la v de Vía Tango, v de victoria (risas). Y me puse histérica.

Álex Montoya: Yo estaba en casa con Pablo Llorens. El año pasado fui candidato [con Maquillaje], lo vi en casa solo y la verdad es que fue bastante duro. Por eso este año le dije a Pablo que se viniera; se trajo uno de los Goya que ha ganado y lo tuve ahí delante, tocándole la cabeza. Y, aún así, se sufre.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de   los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

¿Habéis recibido ayudas por parte de alguna institución pública o privada?

Adriana Navarro: Los dos estamos seleccionados en el catálogo de distribución del IVAC-La Filmoteca de 2013, lo cual supone un impulso porque estamos en el recorrido por más de 300 festivales. Yo empecé a moverlo sola y el Máster de Animación de la UPV me ayudó luego económicamente. Ahora el corto está en manos de la productora extremeña Zagal Animación, porque necesito alguien que me ayude a gestionarlo.

Álex Montoya: Yo lo puse en Vimeo, donde ha tenido 50.000 visitas, para que cogiera ese prestigio online que yo quería. Hoy en día que el cortometraje esté online no le perjudica a nivel de festivales. Además, la única manera de ganar dinero con un corto es a través de festivales y con las ventas a televisión. Se vendió a Canal Plus y también a Canal 9, pero no sé cómo ha quedado eso, porque se cerró a la semana de presentar la factura.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro: Estoy de acuerdo con Álex. Yo a los pocos días de terminar el corto ya lo subí online. Ahora está en Filmin, y el que quiera verlo tendrá que pagar.

Álex Montoya: Es muy difícil realmente que la gente pague por un corto. Hacer dinero online con el cortometraje es complicado. Además, la gente tiene la percepción de que tiene que estar en abierto gratis.

A tenor de las últimas nominaciones y ganadores valencianos en lo Goya, ¿se puede hablar de una escuela valenciana tanto en animación como en el mundo del cortometraje?

Adriana Navarro: Yo vine a estudiar animación desde Salamanca a la Escuela de Bellas Artes de Valencia en 2004, y la verdad es que hay una gran cantera en 3D, Stop Motion y 2D.

Álex Montoya: Hay un pequeño tejido y mucha tradición de cómic e ilustración en Valencia desde los años 80. Lo que pasa es que luego mucha gente tiene que irse fuera.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Entonces, ¿se está desperdiciando todo ese talento?

Álex Montoya: En ficción, se estaba haciendo una cantera, que se está desperdigando y cada cual ganándose la vida como puede. En ficción, al menos, no hay más remedio, y en animación parece que hay un poco más de caldo de cultivo con determinadas empresas. En ficción desde luego está fatal. El problema es el dinero. Una vez que desaparece Canal 9, que es la que compraba ficción y ahora ya no existe, y el IVAC, que sigue dando ayudas pero cada vez más mermadas, pues realmente la apuesta es muy fastidiada, porque es mucho trabajo (hacer un guión de largometraje te puede llevar un año o más) y al final lo haces en el vacío y sin expectativas de remuneración, lo cual complica mucho las cosas.

Contarnos un poco cómo habéis llevado a cabo vuestros trabajos nominados a los Goya.

Adriana Navarro: Mi proceso creativo tiene que ver mucho con el azar. En Fallas, un guiri ebrio se puso a bailar (la verdad que muy bien) en un vagón del metro con una señora de unos 60 años. La gente se divirtió mucho y yo eso lo vi como de guión cinematográfico total, porque es algo que no ocurre todos los días. Y, por otra parte, como yo ya tenía rondando una música de tango porque eso me permitía una duración de tres minutos para la animación, junto a la anécdota de metro, fue todo ello el germen del corto. Luego fui dándole forma, con un señor que se convertía en revisor, haciendo un trabajo monótono, y que el hecho de enamorarse de una pasajera le saca de su rutina. Finalmente, el tren se convierte en una pista de baile. El sueño que él está viviendo le devuelve luego a la realidad, aunque la pasajera deja un mensaje de esperanza que yo encontré, también por azar, en el sobre de un azucarillo. Lo cual es como si en Vía Tango me hubieran ido dando pequeñas pistas; como si el guión me lo hubiera ido encontrando.

Azar y mucho sacrificio, ¿no?

Adriana Navarro: Estuve dos años para hacer 2.400 dibujos, que luego coloreé en digital, lo cual me llevó tres meses, sólo colorear el corto, y eso que introduje únicamente la paleta de primarios. Y sin sombras, porque eso requería una nueva capa por encima y dos meses más de trabajo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Sorprende la sencillez y la economía de medios que supone volver al 2D.

Adriana Navarro: Antes el 2D era el canon, lo que había en la animación clásica. Y ahora es el 3D. Lo que yo quería era volver al origen, rescatar la animación con la que yo disfrutaba de pequeña.

Y en tu caso, Álex, ¿cómo ha sido ese proceso de trabajo?

Álex Montoya: Estábamos con el guión del largometraje, para el cual no terminábamos de encontrar financiación. De manera que preferimos centrarnos en el corto para ver si nos servía después como tarjeta de presentación para el largo.

¿Y cómo te dio por un tema como el de la pederastia?

Álex Montoya: Bueno, me pareció interesante un mecanismo como el de la pederastia, que un señor [Álvaro, encarnado por Luis Callejo] contrate a un chaval [Lucas-Javier Butler] para hacerle unas fotos totalmente inocentes y poder fingir en las redes sociales. Yo creo que el corto está muy bien, porque te revela el plan de este hombre muy pronto y el chaval lo acepta, de manera que no es una víctima inocente, sino que entra en ese rollo y te dispara las expectativas de lo que puede pasar. En el corto, el chaval tiene una mirada de Bambi, pero en el fondo hace la vista gorda acerca de esas fotos que le hacen para ser usadas en la red. Es una cosa que hacen los adolescentes, que no tienen todavía desarrollado el tema moral y son muy egoístas, más allá de si eso está bien o mal.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Es entonces una película sobre la pederastia…

Álex Navarro: No me interesa la visión maniquea de la pederastia, ni retratar al pederasta como si fuera un monstruo. Me interesa más la pederastia desde el punto de vista de la Lolita de Nabokov y no como habitualmente se hace tan en blanco y negro. Yo quería presentar un caso limítrofe de pederastia, de alguien que bordea la normalidad.

¿Os afectan las políticas culturales, no sólo el tema del IVA, sino ese discurso recurrente de insulto al mundo de la cultura?

Álex Montoya: Hombre, te hace pensar de que tal vez exista cierta manía hacia la cultura, sobre todo cuando oyes hablar a Montoro acerca del fraude que se produce en el mundo de los actores. Es muy perverso, porque ha salido una estadística reciente diciendo que el 70% de los actores no puede vivir de su trabajo, sino de otros empleos que nada tienen que ver con su profesión. La gran mayoría sobrevive como puede y lo que Montoro dice entiendo que se refiere a los que trabajan fuera, tipo Bardem. En cualquiera caso, declaraciones como éstas no ayudan al sector y crean una opinión pública adversa a la cultura.

Adriana Navarro: En mi caso, la universidad se ha dado cuenta de que los estudiantes necesitamos recursos para dar a conocer al mundo nuestra obra. Yo he tenido su apoyo y eso es bueno porque ahora los estudiantes perciben que se puede llegar, y eso les da esperanza. De hecho, el éxito de Vía Tango lo ven como propio. Es un premio para todos aquellos estudiantes a los que les gusta el dibujo y la animación.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya: En el IVAC yo he percibido que tienen voluntad de ayudar, porque aunque se han bajado las ayudas y es verdad que tardan en pagar, el histórico de las ayudas no ha bajado tanto como a nivel nacional. Lo que ha sido un golpe gordo a nivel industrial ha sido el cierre de Canal 9. En Valencia ha cerrado el 80% de las empresas del sector, y eso resulta desolador.

Para el fútbol se hizo una ley de interés general, ¿cuándo se ha hecho algo así en el terreno de la cultura?

Adriana Navarro: Yo la verdad es que sin el apoyo de la universidad o del IVAC no hubiera podido estar en tantos festivales.

Álex Montoya: Las películas francesas venden la imagen de París y atraen turismo. Aquí eso no se entiende. Tiene que venir George Clooney para hacer más en Valencia que todas las campañas de publicidad juntas. No entienden que la cultura crea imagen y que detrás hay una industria muy potente. Más marca de España que Almodóvar no hay y, sin embargo, le dieron fuera un premio por toda su carrera y aquí apenas se hicieron eco de la noticia.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo veis vuestras posibilidades en los Goya?

Álex Montoya: Este año está muy igualado. En la pasada edición había dos favoritos muy claros: Aquel no era yo, de Esteban Crespo, y Voice Over, de Martin Rosete. Este año todos los cortos tenemos idénticas posibilidades.

Adriana Navarro: Yo estoy nominada con gente a la que admiro y, en ese sentido, yo ya me siento premiadísima. Para mí son compañeros a los que he tenido como referentes desde hace años. Los abrazaría a todos (risas). En el caso de que ganara, el triunfo sería para todos los estudiantes que, como yo, empiezan.

Álex Montoya: Estar nominado revaloriza tu nombre y hace que te presten atención productores que normalmente no lo hacen. Saben que existes y, a partir de ahí, sirve de mucho para conseguir reuniones. Ganar el Goya es la mejor tarjeta de visita para que te hagan caso.

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo