Acusan a CulturArts de seguir con la política de recortes

Comunicado del Comité de Empresa de CulturArts
Institut Valencià de Cultura
Generalitat Valenciana
Lunes 6 de junio de 2017

El comité de empresa de CulturArts Generalitat denuncia la situación de indefensión en la que se encuentran sus trabajadores. La especificidad y diversidad de la plantilla sigue sin ser reconocida, ni siquiera entendida por nuestros gestores, que tratan de encajar en contratos administrativos funciones específicas necesarias para el desarrollo de la actividad artística.

Después de casi cuatro años de un ERE que llevó a la calle a 58 personas, tras haberse demostrado sobradamente que las políticas del PP en el gobierno eran más que cuestionables, y que solo han servido para acentuar la precariedad del empleo y la ineficacia de la gestión del día a día, nos encontramos ante la continuidad de las políticas regresivas y de recortes.

Institut Valencià de Cultura.

Logotipo del Institut Valencià de Cultura.

Los gestores de las Consellerías de Cultura y Hacienda parecen ignorar que en CulturArts se exhiben espectáculos teatrales, festivales, conciertos, películas, canta un coro, actúa una joven orquesta… ademas de recuperar y conservar el patrimonio cinematográfico y restaurar el  patrimonio artístico de los valencianos.

Mientras la Generalitat está elaborando el borrador de la nueva Ley del Sector Público, a los trabajadores de este sector se nos estigmatiza, cuando el hecho es que la mayoría accedimos a él a través de un proceso de selección público. La Generalitat considera que no cobramos con arreglo a lo que establece Función pública, planteándose bajadas de sueldo precisamente a los trabajadores que más sufrieron con el ERE, los de las categorías más bajas, donde las bolsas tras ese ERE más se han movido porque desde mediados del 2013 se evidenció lo absurdo de los despidos perpetrados por el PP.

Actualmente nos encontramos con que, como trámite previo para elaborar la RPT -exigida por sentencia judicial de la que no se ha cumplido ningún plazo-, el comité ha sido llamado a negociar una modificación sustancial de las condiciones de trabajo, cuando la prioridad debería ser subsanar la precariedad de algunos departamentos tras el ERE.

Las condiciones de algunos edificios, como el teatro Principal o teatro Rialto, exigen una intervención urgente, ya que ha habido muchos años en los que no se ha invertido en el mantenimiento de los edificios con el consiguiente riesgo para trabajadores y espectadores. El año pasado los técnicos del teatro iniciaron un preaviso de huelga por la falta de seguridad en el trabajo y por el anuncio del cambio en sus condiciones laborales.

Si el Ere lo promovió un gobierno de derechas, con una clara intención electoralista, despedir a trabajadores públicos estaba muy bien visto, porque ya se han encargado algunos de que seamos siempre sospechosos, ahora un gobierno progresista no puede ampararse en el decreto ley de redimensionamiento del sector público valenciano del año 2012, para llevar a cabo su política de empleo y por lo tanto su política, en nuestro caso, cultural.

Creemos que ha llegado el momento de que este gobierno se siente a pensar por una vez, deje de lado la foto y la inauguración, y más allá de grandes palabras y conceptos abstractos del FES CULTURA, decida qué quiere hacer con la cultura y con la gente que trabaja para hacerla posible.

Vista de la sede del Institut Valencià de Cultura en la Plaza Viriato de Valencia.

Vista de la sede del Institut Valencià de Cultura en la Plaza Viriato de Valencia.

“Es muy complicado, mucho, reabrir RTVV”

La encrucijada de RTVV, por Rosa Vidal
Palacio de Colomina
C / l’Almodí, 1. Valencia
Conferencia pronunciada el miércoles 3 de diciembre, 2014

Se cumple poco más de un año de la triste defunción de RTVV. Algunos dicen que el cuerpo del ente público venía presentando, debido a sucesivos atracones presupuestarios, cierta obesidad mórbida. Una plantilla sobredimensionada que había que adelgazar por la vía rápida, a golpe de ERE, como así fue. Quienes se dedicaron a engordar Radio Televisión Valenciana, ya sea contratando con desparpajo o nutriéndose a costa del erario público, decidieron lavarse las manos y cortar por lo sano, más bien insano, de ese cuerpo pesimamente gestionado.

Rosa Vidal, ex directora de RTVV, en un momento de su conferencia en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de la Universidad CEU-Cardenal Herrera.

Rosa Vidal, ex directora general de RTVV, en un momento de su conferencia en el Palacio de Colomina, entre Vicente Navarro de Luján, a su derecha, y Juanjo Bas (izquierda). En el otro extremo, Elías Durán. Imagen cortesía de la Universidad CEU-Cardenal Herrera.

Rosa Vidal, jurista y abogada del Estado, llegó con la misión de establecer un plan de adelgazamiento que permitiera mover aquel cuerpo tan obeso. RTVV se había adelantado practicando un ERE que después se consideró nulo. De manera que el plan de adelgazamiento quedó sin efecto y la Generalitat entendió que el colesterol, propiciado por su malísima alimentación, ya poco importaba que fuera bueno o malo, puesto que tocaba cebar, ahora con dinamita, al enfermo. Sin vuelta atrás. ¿O no?

Fotografía de Miguel Lorenzo, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de Miguel Lorenzo, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Rosa Vidal, ex directora general de RTVV, intervino en el Palacio de Colomina de la Universidad CEU Cardenal Herrera para mostrar “la encrucijada de Radio Televisión Valenciana”, tal era el título de su conferencia, un año después del fallecimiento del ente público, sin duda por causas nada naturales. Y lo que dijo, en presencia de numerosos ex trabajadores y ex consejeros de RTVV, es que la reapertura de la radiotelevisión pública valenciana era “muy complicado”, incluso “mucho, mucho”. Y ofreció sus razones, más bien inquietudes legales, en caso de que tal cosa se planteara, a modo de aviso a navegantes (PSPV, Compromís y EU han lanzado promesas en este sentido).

«Si se toma la decisión de abrir una nueva televisión pública sin haber completado el proceso de liquidación y sin sentencia del Constitucional sobre el ERE derivado del cierre y sobre el recurso presentado contra la propia ley de supresión, se abre una incertidumbre jurídica y podría incurrirse en fraude de ley». Y la sentencia del máximo tribunal, según Vidal, no llegará hasta dentro de dos años. Esto para el caso de querer poner en marcha una nueva RTVV. Si lo que se pretende es reabrirla, el escenario sería este otro.

Fotografía de El Flaco, expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de El Flaco, expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

«Pasaría por derogar la ley de supresión y retirar tanto el recurso de inconstitucionalidad como la demanda de conflicto colectivo, además de intentar la retirada de la mayoría de las 1.700 demandas presentadas por los trabajadores, negociando con ellos a título particular. Y luego habría que tramitar y aprobar una nueva ley en las Cortes Valencianas», explicó Vidal. Lo dicho: tanto abrir una nueva como reabrir la extinta RTVV es muy, muy complicado. Palabra de quien ha sido directora general del ente público y ahora trabaja como letrada en el bufete Broseta Abogados.

Sobre la decisión de la Generalitat de quitarse de encima y por las bravas el peso que había adquirido RTVV por culpa de los sucesivos engordes, Rosa Vidal apuntó que cabían otras alternativas. La nulidad del ERE no tenía por qué llevar asociado el cierre, que es lo que “el dueño del ente, en este caso la Generalitat, decidió”. También manifestó su extrañeza por lo apuntado en el preámbulo de la ley de supresión del servicio, “donde se cita una sentencia (la del ERE del TSJ) en la que no se habla de cierre”. En cuanto al proceso de liquidación en vigor, Vidal señaló que no sólo se refería al ámbito laboral y financiero, sino que abarcaba igualmente los contratos a terceros, “que hay que cumplir”, y la liquidación tecnológica, al ser RTVV la titular de la red.

Fotografía de Biel Aliño, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de Biel Aliño, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Salva Torres

El ingenio mecánico de Petit Pierre

Petit Pierre, de Carles Alfaro a partir del texto de Suzanne Lebeau
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 4 al 15 de diciembre

Carles Alfaro se llevó una grata sorpresa cuando Bambalina Teatre le llamó para hacerse cargo de Petit Pierre. Llevaba ocho años sin hacer nada en Valencia. “No porque no quisiera, sino por falta de ofertas”. El que fuera director del emblemático Moma Teatre, cerrado en 2003 por el progresivo enflaquecimiento de ayudas institucionales, regresa con una obra que bien pudiera ser metáfora de la propia situación por la que atraviesa la cultura en este país. En medio de la vorágine bélica que sacude el siglo XX, Petit Pierre, o más exactamente Pierre Avezard (1909-1992), sobrevivió a las burlas que le procuraba su cuerpo deforme, para crear durante 40 solitarios años un sobresaliente ingenio mecánico. “Hay científicos que siguen sin explicarse cómo lo hizo con sus nulos conocimientos y dando soluciones a cosas que no estaban inventadas”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Carles Alfaro dirige este sorprendente Petit Pierre, interpretado por Adriana Ozores y Jaume Policarpo. Y lo hace para poner en pie una obra que cuenta “la historia del siglo XX”, por un hombre cuyas limitaciones le preservaron, paradójicamente, “de la conciencia de sufrimiento ajeno y de la absurdez humana”. Para ello, buscó refugio en su establo, rodeado de vacas, en medio del bosque y fue creando, pieza a pieza, un grandioso carrusel mecánico hoy visitado por miles de personas. “¿Era un artista, un genio?”, se pregunta Alfaro. “Probablemente, más genio que artista; alguien que tiene la mirada del niño y que, como el artista del arte povera, recoge elementos estériles para darles una nueva utilidad”.

“CULTURARTS ES UN INVENTO EMPRESARIAL PARA HACER EREs”

Petit Pierre estará en el Teatre Talia del 4 al 15 de diciembre. Carles Alfaro se sube así de nuevo a un escenario valenciano, tras cerrar Espai Moma. “Aquel cierre se produjo porque era mejor hacerlo que subsistir, por falta de ayudas, bajando el listón del proyecto artístico. Y el tiempo nos ha dado la razón”. Tras aquel cierre vinieron otros, siempre a rebufo de la ausencia de racionalidad en materia cultural. “Ni de los tiempos de vacas gordas hemos heredado nada”. La crisis no es más que un triste epílogo a esta novela corta. “CulturArts es un invento empresarial para hacer EREs. No hay una política racional en el que se optimicen los proyectos artísticos, de los que no se habla para nada”. Y aquí Alfaro entona cierta mea culpa: “Siempre hemos hablado del reparto del pastel, dejando de lado lo principal que son los proyectos y la creación de un tejido cultural de base”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Y volvemos a la metáfora que supone Petit Pierre, “un hombre aislado, autista, en medio de la mayor de las vorágines”. Este ser nacido en una zona rural a 200 kilómetros del sur de París, de familia analfabeta, y que a Carles Alfaro le recuerda a Kaspar Hauser, “aunque no en circunstancias y origen”, fue creando infinidad de figuras articuladas con alambres que encontraba. Así fue como, poco a poco, levantó el gran tiovivo de 200 figuras accionado con un simple pedal de bicicleta. Años más tarde, incorporó un motor para que tamaño carrusel se convirtiera en un verdadero parque temático en medio del bosque.

Jaume Policarpo encarna al alma gemela de Petit Pierre, mientras Adriana Ozores, todavía despojándose del aire malvado de la Doña Carmen de Gran Hotel, traduce en palabras el mundo inescrutable de Pierre Avezard. Su carrusel de vida, en medio de la devastación bélica, tendrá en el Talia otra puesta en escena. “No tenía sentido reproducir el mecanismo”, dice Alfaro. Lo que sí hace es “esencializar al límite de lo posible la metáfora del movimiento cinético”, mediante una “plataforma circular que va girando” y a cuyo alrededor se suceden los acontecimientos que jalonan “la Historia con mayúsculas y la historia con minúsculas de Petit Pierre”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talia.

No es teatro infantil, por mucho carrusel que haya, sino teatro para adultos. Y en esto Carles Alfaro sigue al pie de la letra el espíritu de Suzanne Lebeau, autora del texto que recrea la vida de este singular hombre deforme. Dice la escritora canadiense: “Hay que sumergirse en los años de nuestra propia infancia y acordarse de que a los cinco años la araña en la pared tenía una carga como la pinta Kafka en La metamorfosis”. La increíble historia de Petit Pierre se merecía esa mirada, que Alfaro califica de “naif” y que viene a romper con la “razón especulativa” de los adultos. “Su obra tiende a expresar el alma”. Y ya a punto de irnos, Carles Alfaro remacha: “Es un acto de amor”.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en 'Petit Pierre', de Carles Alberola. Imagen cortesía de Teatre Talía.

Adriana Ozores y Jaume Policarpo en ‘Petit Pierre’, de Carles Alfaro. Imagen cortesía de Teatre Talía.

Salva Torres