Caminando hacia uno mismo

Subir hacia abajo
Daniel Torán
Círculo Rojo

Hay momentos en la vida en los que es necesario detenerse y plantearse si vale la pena seguir el camino escogido o se impone un cambio de rumbo. Son encrucijadas que suelen presentarse en cierto punto de la madurez, que a unos les llevan a tomar atajos o desvíos, y a otros a dar un cambio radical.  El proceso puede ser instantáneo, como la célebre caída del caballo de San Pablo, o lento y gradual. Puede tener un cariz religioso o, simplemente vital, la búsqueda de otros objetivos, de otra forma de vivir más en armonía con uno mismo. Es lo que le ocurre al protagonista de Subir hacia abajo. Viaje por el Himalaya y las profundidades de la mente (Círculo rojo). Un empresario agobiado por una situación de estrés que corta por lo sano y emprende un viaje al techo del mundo en busca de su propia identidad.  Es la primera novela de Daniel Torán, un relato  que tiene dos niveles de lectura; crónica de una travesía y testimonio de una experiencia de crecimiento personal.

Daniel Torán. Imagen cortesía del autor.

Daniel Torán. Imagen cortesía del autor.

“A menudo el trayecto necesario para un cambio requiere una paradoja, una escalada a contracorriente, una irrupción en sentido contrario para no dejarse llevar por la comodidad de la inercia”, escribe el autor en la contraportada. “Salir para adentrarse,  escapar para refugiarse, subir a lo más alto para bajar a lo más bajo. Cuando chocan fuerzas de valor opuesto la intensidad de la explosión nos vuelve más conscientes  y lúcidos”

El despegue y transformación de este ejecutivo imaginario es trasunto de la del propio autor dedicado durante tres décadas a Recursos Humanos y gran amante del montañismo que práctica desde que era scout.

Hace diez años decidió dar un giro a su existencia y retomó su afición al trekking, caminar campo a través pero a gran escala, pues en un viaje a Nepal se desplazó hasta el campo base del Himalaya, a 5.350 metros de altitud. “Iba en busca de montañas y encontré una gente maravillosa”, recuerda. “Personas hospitalarias, honestas, transparentes que me hicieron pensar en las contradicciones de la civilización occidental. Pese a las limitaciones del lenguaje mi comunicación con ellos era mucho más auténtica que la que tenemos aquí agobiados por las prisas y el estrés”.

Portada del libro 'Subir hacia abajo', de Daniel Torán. Círculo Rojo.

Portada del libro ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Círculo Rojo.

El Nepal es un país atrasado en cuanto a infraestructuras, educación o sanidad, pero sus habitantes causaron gran impacto en Torán. “Viven al día como si respirar fuera un privilegio y son generosos de sí mismos sin esperar nada a cambio. Están enraizados en sus familias y tradiciones y practican de forma espontánea la tolerancia, la solidaridad y la ayuda al prójimo. Soy fanático de los viajes, he recorrido medio mundo y nunca había conocido gente de tal categoría espiritual”.

Los apuntes de su viaje y otros que le siguieron fueron el germen de este libro en el que Torán pretende implicar al lector tanto en el plano físico, la aventura, como en el espiritual. “Creo que Subir hacia abajo es una lectura apropiada para personas que atraviesan una crisis vital y se hacen preguntas sobre su vida. Pero también para amantes de la montaña que desean encontrar en ellas algo más que la pura experiencia sensorial”.

Paso a paso, a lo largo de jornadas de siete u ocho horas que se inicial con el amanecer, Torán describe con un lenguaje directo y ágil el periplo de un hombre que, a medida que asciende sobre la tierra, ahonda en las profundidades de su mente.

Ilustración de Claudia Torán . 'Subir hacia abajo', de Daniel Torán. Cortesía del autor.

Ilustración de Claudia Torán. ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Cortesía del autor.

Ilustrado por su hija Claudia que estudió un master en Ilustración en la Universidad Politécnica y ahora se abre camino profesional en Londres, el libro incluye unas citas selectas que encajan con las vivencias del protagonista, como este proverbio hindú: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”.

Con apenas 21 años Torán se inició en el mundo de la empresa y en él permaneció a los largo de tres décadas en la compleja labor de director de Recursos Humanos, “entre la espada de los empleadores y la pared de los empleados”, bromea. “Cuando yo empecé no había mujeres en este sector pero ahora son mayoría”. En la actualidad trabaja como coach personal y de empresas aunque se vuelca en la promoción de su libo pues lo importante es que la gente lo lea.

¿Recomendaría a todos los profesionales estresados un viaje a Nepal?  “Ni por asomo. Hoy día hay personas que viajan miles de kilómetros y cuando regresan sólo traen fotos, souvenirs y alguna anécdota insustancial. Para encontrarse a uno mismo no hace falta ir muy lejos. A veces basta darse un paseo por un jardín cerca de tu casa y descubrir la belleza de los árboles, los trinos de los pájaros, algo que de un sentido nuevo y total a la existencia”.

Torán pretende seguir adelante por esta nueva senda  en la que vuelca una vocación artística hasta hace poco latente que  ha transmitido a sus dos hijos. Jorge a punto de acabar Arquitectura y Claudia en su faceta de ilustradora.

Ilustración de Claudia Torán.

Ilustración de Claudia Torán del libro ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Cortesía del autor. 

Bel Carrasco

Timbuktu y la dignidad humana

Película: Timbuktu.

Director: Abderrahmane Sissako.

Resulta muy, muy, muy reconfortante que entre tanta bazofia cinéfila americana que impera entre los estrenos aparezcan films de la talla de “TIMBUKTU” que se apartan de lo ordinario. Supongo, intuyo, que no durará mucho en la cartelera, esta clase de pelis no son demandadas por una mayoría de público entregado a causas más mediocres o comerciales aunque cierto es que juega a su favor el que haya sido nominada para los Oscars como mejor película extranjera de lengua no inglesa y, sobre todo, estrenada en unos tiempos en los que existe cierta sensibilidad sobre el tema que gira alrededor de la misma.

De su director, el mauritano Abderrahmane Sissako, conocía de oídas la existencia de su anterior film “Bamako” y poco más. En “Timbuktu” lo primero que se ha de tener en cuenta es que está basada en hechos reales que acaecieron en esa ciudad de Mali a lo largo del 2012. Después toca situarnos y para ello hay que hacerlo cerca del río Níger, con palpable proximidad al desierto del Sahara, entre tormentas de arena y entre poblaciones nómadas bereberes y árabes. Mención especial para una magnífica fotografía o para esos brotes de música étnica que tanto ayudan a ubicarnos en el lugar de los hechos.

- TIMBUKTU - makma 1

La primera escena, tan importante en el desenlace, sobre la persecución de un cervatillo al que se le intenta cazar por acoso y cansancio hace presumir que las imágenes y secuencias van a poseer una expresión artística, digamos, sensible y, en cierto modo, poética.

A partir de ahí se desarrolla una película que circula entre el integrismo musulmán y la dignidad humana, entre creencias, dependencias u obediencias religiosas o culturales y deseos más mundanos o profanos que se alejan de esos principios. Si te dicen que estás obligado a llevar calcetines, a llevar guantes, que no puedes fumar, que no puedes escuchar música, que no puedes jugar al fútbol, que no puedes, que no puedes, que no puedes, que no puedes… Visto desde la cultura y sociedad occidental suena bastante inconcebible y resulta difícil ponerse en el pellejo de seres tan humanos como cualquiera de otra latitud.

- TIMBUKTU - makma 3

Hay escenas tremendamente impactantes para cualquier espectador con un mínimo de impresionabilidad o susceptibilidad, como por ejemplo los niños jugando a fútbol sin balón, las lapidaciones con entierros hasta la cabeza, los azotes,… Ellas conviven en la trama argumental con situaciones cotidianas de un lugar que resulta una encrucijada cultural de diversos pueblos, de diversos idiomas. Los rostros, tan valiosos y trascendentales en esta película, se suceden como contrastes que reflejan angustia, indecisión, inquietud, ternura,…

Son muchas más cosas las que se pueden extraer, y muchas más las que habré omitido. Cualquiera de las teorías sobre el origen etimológico del nombre de una ciudad como Timbuktu puede hallarse entre las secuencias de la misma, desde la honradez de la mujer a un lugar lejano entre dunas. Por otra parte resulta interesantísimo el modo en que se humaniza a los radicales guerrilleros islamistas por las dudas y las resistencias que en privado realizan sobre las prohibiciones. Ah, y si atendemos a la traducción literal de su titulo original en francés «Le chagrin des oiseaux» tiene mucho significado ese dolor, esa pena de las aves de corral.

- TIMBUKTU - makma 2

La justicia, la igualdad, la libertad, la irracionalidad, la realidad, la pasión, la desesperación, la humanidad,…, entre algo de comedia y bastante drama hay demasiadas cosas atractivas para no dejar de recomendar este peliculón valiente y comprometido que contiene un final muy duro, demasiado duro, tanto como puede ser la vida.

JJ Mestre

 * Publicado también en Espacio Woody/Jagger

“Es muy complicado, mucho, reabrir RTVV”

La encrucijada de RTVV, por Rosa Vidal
Palacio de Colomina
C / l’Almodí, 1. Valencia
Conferencia pronunciada el miércoles 3 de diciembre, 2014

Se cumple poco más de un año de la triste defunción de RTVV. Algunos dicen que el cuerpo del ente público venía presentando, debido a sucesivos atracones presupuestarios, cierta obesidad mórbida. Una plantilla sobredimensionada que había que adelgazar por la vía rápida, a golpe de ERE, como así fue. Quienes se dedicaron a engordar Radio Televisión Valenciana, ya sea contratando con desparpajo o nutriéndose a costa del erario público, decidieron lavarse las manos y cortar por lo sano, más bien insano, de ese cuerpo pesimamente gestionado.

Rosa Vidal, ex directora de RTVV, en un momento de su conferencia en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de la Universidad CEU-Cardenal Herrera.

Rosa Vidal, ex directora general de RTVV, en un momento de su conferencia en el Palacio de Colomina, entre Vicente Navarro de Luján, a su derecha, y Juanjo Bas (izquierda). En el otro extremo, Elías Durán. Imagen cortesía de la Universidad CEU-Cardenal Herrera.

Rosa Vidal, jurista y abogada del Estado, llegó con la misión de establecer un plan de adelgazamiento que permitiera mover aquel cuerpo tan obeso. RTVV se había adelantado practicando un ERE que después se consideró nulo. De manera que el plan de adelgazamiento quedó sin efecto y la Generalitat entendió que el colesterol, propiciado por su malísima alimentación, ya poco importaba que fuera bueno o malo, puesto que tocaba cebar, ahora con dinamita, al enfermo. Sin vuelta atrás. ¿O no?

Fotografía de Miguel Lorenzo, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de Miguel Lorenzo, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Rosa Vidal, ex directora general de RTVV, intervino en el Palacio de Colomina de la Universidad CEU Cardenal Herrera para mostrar “la encrucijada de Radio Televisión Valenciana”, tal era el título de su conferencia, un año después del fallecimiento del ente público, sin duda por causas nada naturales. Y lo que dijo, en presencia de numerosos ex trabajadores y ex consejeros de RTVV, es que la reapertura de la radiotelevisión pública valenciana era “muy complicado”, incluso “mucho, mucho”. Y ofreció sus razones, más bien inquietudes legales, en caso de que tal cosa se planteara, a modo de aviso a navegantes (PSPV, Compromís y EU han lanzado promesas en este sentido).

«Si se toma la decisión de abrir una nueva televisión pública sin haber completado el proceso de liquidación y sin sentencia del Constitucional sobre el ERE derivado del cierre y sobre el recurso presentado contra la propia ley de supresión, se abre una incertidumbre jurídica y podría incurrirse en fraude de ley». Y la sentencia del máximo tribunal, según Vidal, no llegará hasta dentro de dos años. Esto para el caso de querer poner en marcha una nueva RTVV. Si lo que se pretende es reabrirla, el escenario sería este otro.

Fotografía de El Flaco, expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de El Flaco, expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

«Pasaría por derogar la ley de supresión y retirar tanto el recurso de inconstitucionalidad como la demanda de conflicto colectivo, además de intentar la retirada de la mayoría de las 1.700 demandas presentadas por los trabajadores, negociando con ellos a título particular. Y luego habría que tramitar y aprobar una nueva ley en las Cortes Valencianas», explicó Vidal. Lo dicho: tanto abrir una nueva como reabrir la extinta RTVV es muy, muy complicado. Palabra de quien ha sido directora general del ente público y ahora trabaja como letrada en el bufete Broseta Abogados.

Sobre la decisión de la Generalitat de quitarse de encima y por las bravas el peso que había adquirido RTVV por culpa de los sucesivos engordes, Rosa Vidal apuntó que cabían otras alternativas. La nulidad del ERE no tenía por qué llevar asociado el cierre, que es lo que “el dueño del ente, en este caso la Generalitat, decidió”. También manifestó su extrañeza por lo apuntado en el preámbulo de la ley de supresión del servicio, “donde se cita una sentencia (la del ERE del TSJ) en la que no se habla de cierre”. En cuanto al proceso de liquidación en vigor, Vidal señaló que no sólo se refería al ámbito laboral y financiero, sino que abarcaba igualmente los contratos a terceros, “que hay que cumplir”, y la liquidación tecnológica, al ser RTVV la titular de la red.

Fotografía de Biel Aliño, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de Biel Aliño, actualmente expuesta en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Salva Torres