El traslúcido delirio de ‘La voz humana’

‘La voz humana’ (‘The Human Voice’), de Pedro Almodóvar
Con Tilda Swinton
30′, España-Estados Unidos | El Deseo y Filmnation Entertainment, 2020
Distribuida por Wanda Films
Cines Lys
Paseo de Ruzafa 3, València
Sábado 24 de octubre de 2020

El cortometraje de Pedro Almodóvar ‘La voz humana’ se ha estrenado en las salas de cine de toda España el pasado 21 de octubre, después de su presentación en la 77 edición del Festival de Venecia, hecho que sorprende al mismo director, que a través de un vídeo casero a modo de prólogo afirma no haber tenido demasiadas esperanzas en que su cortometraje fuese a proyectarse en salas y reivindica la gran pantalla como espacio natural del cine.

‘La voz humana’ es la primera producción en habla inglesa del cineasta manchego, interpretada por la actriz británica Tilda Swinton, quien recibió el León de Oro a su carrera en esta edición del Festival de Venecia. A partir del monólogo homónimo del dramaturgo francés Jean Cocteau, Swinton y Almodóvar nos sumergen en una atmósfera turbia, de extrañeza y contemplación, llena de símbolos y con una mujer al borde del delirio.

No es la primera vez que el cineasta trabaja este mismo texto de Cocteau. Ya experimenta con él en ‘La ley del deseo’ (1987); también quiso adaptarlo en ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ (1988), pero la historia que creó para enmarcar el texto acabó apoderándose del filme y dicho monólogo nunca llega a darse.

En esta ocasión, Almodóvar ha optado por una adaptación más fiel, ciñéndose a los treinta minutos que dura el monólogo original. Sin embargo, el director confiesa haber tenido la necesidad de actualizar el personaje femenino que protagoniza la escena.

En su versión original, datada en 1930, la mujer se muestra sumisa ante la ausencia del hombre, una posición que a día de hoy no puede defenderse de ningún modo. Así pues, el cineasta decide dotar al personaje de esa fuerza que tanto caracteriza a las mujeres Almodóvar: una fuerza que, en ocasiones, roza la inestabilidad mental, pero que les ofrece dignidad al no quedarse impasibles frente a la traición de un hombre.

En ‘La voz humana’ vemos una mujer (de la cual nunca sabemos su nombre) sumida en una depresión por el abandono de quien fue su pareja durante cuatro años. Tras un silencio que se extiende al inicio del cortometraje, una llamada telefónica dará paso al monólogo que construirá, para el espectador, un punto de vista concreto acerca de la relación. A lo largo de la conversación telefónica acompañamos a la actriz en un viaje emocional, desde su intento por reprimir su dolor hasta una explosión contenida, donde la aparente locura se muestra calmada y eso lo hace aún más perturbador.

El sello Almodóvar no podía faltar en el uso del color y de planos simbólicos. El cortometraje comienza con un plano de Tilda Swinton detrás de un panel traslúcido y portando un vestido rojo. Seguidamente, aparece vestida de negro y mirando a cámara, encarnando, así, a una viuda negra. El rojo que tanto hemos visto en el cine de Almodóvar se repite, mayoritariamente, en la ropa de ella, sobre un fondo verde. Estos dos colores, junto a un azul electrizante, forman la paleta de ‘La voz humana’.

Una decoración barroca llena de referencias artísticas al más estilo pop contrasta con la desnudez a la que se ve expuesta la actriz. Son los matices en la voz de Tilda Swinton y su maravillosa gesticulación los que nos ofrecen toda la información necesaria.

En cuanto al espacio en el que se desarrolla la acción, el director vuelve a hacer uso del cine dentro del cine, como vimos en ‘Dolor y Gloria’ (2019). El apartamento de la protagonista se encuentra dentro de una nave industrial, la cual, entendemos, se suele utilizar como plató. Este carece de techos y somos conscientes de los movimientos de cámara que sobrevuelan el decorado para pasar de una habitación a otra. El director nos enseña sus herramientas, dejando claro que se trata de una historia contada y no de algo que sucede delante de nuestros ojos sin más. El mago enseña sus trucos y la magia del cine queda desvelada.

Estos y muchos más elementos conforman ‘La voz humana’, que no es sino otra manera de Almodóvar de confesarnos su amor por la belleza y por el cine. Una belleza que se apodera hasta de la locura para hacerla suya y nos arrastra a nosotros detrás.

La voz humana
Tilda Swinton en un instante de ‘La voz humana’. Fotografía cortesía de Wanda Films.

Elsa Moreno

La premonitoria actualidad de ‘Los de arriba’

‘Los de arriba’, de Adrián Novella
Bullanga Compañía Teatral (Castellnovo)
Con Jorge Bonora, L. Carlos Gómez, Candela Muñoz, Luis Peset, Francesc Romeu, Alison Torres y Lucía Torres
Teatre Rialto | Sala 7
Plaza del Ayuntamiento 17, València
Sábado 17 de octubre de 2020

En el último piso del emblemático edificio Rialto se celebra una fiesta clandestina, donde no falta el lujo, la ostentación, las sonrisas forzadas y el alcohol. ‘Los de arriba’ son, efectivamente, aquellos que viven por encima de la sociedad, de la masa, en su burbuja privada que parece inmune a los males de la gente corriente. Esta producción de Russafa Escènica, dirigida por Adrián Novella y con un joven elenco de actores, nos invita a formar parte de la clase alta española justo en el momento que explota la burbuja.

“Con esto de la pandemia el teatro queda mucho mejor como sala chill out”. Borja (Jorge Bonora) nos explica que han alquilado el último piso del teatro Rialto para organizar una fiesta y reencontrarse después del confinamiento. Que con esto de la pandemia, las salas están bajo mínimos e incluso agradecen que gente como ellos, que se lo pueden permitir, las alquilen para sus eventos privados. Aunque sabemos que no es real, que nos encontramos en una función de teatro, tampoco parece una idea tan disparatada. Todo llegará. Pero hoy no, hoy estamos viendo una obra de teatro.

‘Los de arriba’ es una apropiación del discurso más conservador, un discurso heredado por muchos jóvenes de familias adineradas. Isabel (Candela Muñoz) le ha organizado una fiesta de cumpleaños a su novio Carlos (Francesc Romeu), que acaba de volver del extranjero. Nosotros, el público, somos los invitados, sus amigos, y así nos tratan. De hecho, el público tiene un papel esencial dentro de la obra.

‘Los de arriba’, de Bullanga Compañía Teatral.

Las interacciones entre los actores y espectadores son constantes: se nos sirve bebida, nos enseñan una coreografía y lanzamos al aire nuestros deseos. En la organización del evento también ha participado el mejor amigo de Carlos, Gonzalo (L. Carlos Ruíz), su novia Valentina (Lucía Torres) y Borja, otro amigo del grupo. Estos personajes y el estilo de vida que dejan entrever en sus conversaciones e indirectas, contrasta con la camarera (Alison Torres), servidora del evento, y con Joan (Luis Peset), un infiltrado dentro del público.

La obra no puede ser de mayor actualidad. Es incluso premonitora, ya que un día después de la última representación conocimos la noticia de una fiesta clandestina en la residencia Galileo Galilei, y no me gustaría desvelaros el final, pero digamos que ambas terminan de manera semejante. Las nuevas condiciones en las que deben funcionar los eventos culturales (distancia de seguridad, gel, mascarilla) son integradas a la perfección, como un elemento clave para el desarrollo del relato. Resulta interesante cómo una pandemia global, que nos afecta a todos, difiere tanto según la clase social a la que uno pertenezca.

Adrián Novella ha demostrado tener una gran habilidad para optimizar el espacio disponible en la Sala 7 del Rialto. Por una parte, tenemos la carga simbólica que ofrece encontrarse en la zona más alta del edificio. Por otra parte, el juego entre el espacio y la acción: trasladar parte de la narración detrás de un ventanal, dejando a la vista de todos lo que debería ser secreto, o colocar en una esquina, detrás del público, la mesa donde trabaja la camarera, ampliando así el espacio escénico más allá de lo delimitado por el linóleo.

Sin embargo, los personajes podrían haberse desarrollado un poco más. Resultaban planos y tampoco se llegaba a profundizar en aquellos detalles que rompían con el relato. Se quedaban como pequeños matices, como algo superficial. Hay que tener en cuenta el tiempo de ensayo (apenas dos meses) y las condiciones de trabajo debido a la covid-19. Pero al final, todo pasaba tan por encima que los personajes no trascendían del estereotipo.

La obra estaba ubicada en la categoría de ‘Invernadero’, dentro del festival Russafa Escènica Festival de Tardor. El ‘Invernadero’ consistía en una producción propia de Russafa Escènica que buscaba la participación de artistas jóvenes con la intención de contribuir a su formación y su inmersión en el mundo laboral. Espacios como este son necesarios para mantener vivo el teatro de una ciudad, ofreciéndole apoyos a los nuevos talentos y facilitando el acceso a los circuitos escénicos.

En ‘Los de arriba’ vemos cómo se caen las máscaras y la verdad sale desbordada de tanto haber sido escondida. Una obra fresca y divertida, con un ambiente turbio que va in crescendo hasta dejarnos como aquel que presencia una discusión que no le incumbe, pero no puede dejar de mirar. Esperemos, eso sí, no acabar en las noticias como el Galileo Galilei.

Los de arriba
Elenco de ‘Los de arriba’. Imagen cortesía de Bullanga Compañía Teatral.

Elsa Moreno

Del libro al cuerpo: tomar la calle desde ‘Otra Poesía’

#MAKMAEscena #MAKMAPoesía | ‘Otra Poesía’
Con Sara Olivas, Blanca Férriz, Elena Casado, María Andrés, Carmen Montesinos y Elsa Moreno
Biblioteca Pública de València | Rivendel Restobar
Hospital 13, València
Martes 13 de octubre a las 19:00
Lunes 12 de octubre de 2020

El martes 13 de octubre, a las 19:00 tendrá lugar ‘Otra Poesía’, un encuentro poético en la explanada de la Biblioteca Pública de València, frente a Rivendel Restobar, promovido por el Ayuntamiento de València a partir de la concepción de Néstor Mir –artista y bibliotecario que, desde 2009, viene reformulando el concepto y significado de este espacio cultural–.

La organización de ‘Otra poesía’ recae en Sara Olivas, joven gestora y poeta valenciana que conduce eventos como ‘Versillos a la mar’ o ‘Versat i fet’. El cartel de la presente edición se conforma por la propia Olivas, Blanca Férriz, Elena Casado, María Andrés, Carmen Montesinos y Elsa Moreno. Un grupo de mujeres cercanas a la organizadora, con experiencia delante de los micros y con voces muy personales.

Este proyecto busca trasladar la poesía de los libros al micrófono, de la biblioteca a la calle. Es una manera de expandir la cultura más allá de las paredes de este edificio histórico y hacerse con el espacio público. También es un ejercicio de escucha y de colectividad, no tanto por el evento en sí, sino por el enfoque que ha decidido darle Sara Olivas. La ‘Otra Poesía’, nos dice, “es una oportunidad para que mujeres jóvenes tomemos la poesía y la calle más allá del mes de marzo”.

Sara, además de poeta, tiene experiencia en las artes escénicas y, aunque no es demasiado aficionada a la performance, quería darle un tono escénico al evento; dotarlo de ese ambiente que tienen las llamadas artes vivas –aunque “un texto en un libro tampoco está muerto”, recalca–. Por ello, cuando le propusieron organizar este evento tenía claro que no quería hacer un recital al uso, donde cada poeta saliera a recitar y ella presentara, después, al siguiente (y así sucesivamente). De esta manera, decidió juntar a un grupo de mujeres y entre todas tejer el hilo del recital, implicando el cuerpo, además de la palabra.

Desde su experiencia en eventos poéticos, tanto como público, poeta o gestora, considera que existe una brecha generacional que hay que tratar. La poesía joven y contemporánea está envuelta por un estereotipo que la degrada a vista de muchos. Se la relaciona con un estilo más vacío, sin profundidad literaria, que no transciende y se aferra simplemente a la emoción, sin dar espacio para la reflexión. Pero quien tenga esta percepción de la poesía joven es que, tal vez, no los ha leído más allá del marco comercial.

La poeta y gestora cultural Sara Olivas. Foto: Elsa Moreno.

Además de la cuestión generacional, también es necesaria una perspectiva de género en la poesía. Sara me confiesa que “cuando el proyecto llegó a smis manos, todas las personas con las que quería trabajar (porque sabía que se sentiría segura) eran mujeres”. No fue a propósito, pero entonces se dio cuenta de que, efectivamente, “ellas eran la otra poesía o, por lo menos, lo habían sido durante muchos años”. Y a pesar del miedo a que prejuzgasen el evento como “mujeres hablando de cosas de mujeres”, decidió apostar por lo que su corazón le estaba pidiendo.

En la ‘Otra Poesía’ podremos escuchar mensajes potentes y críticos desde la propia experiencia de quien narra. Al igual que la poesía sale del libro, también sale del cuerpo. Y estos cuerpos tienen mucho que contarnos.

Otra Poesía
Explanada de la Biblioteca Pública de València. Foto: Elsa Moreno.

Elsa Moreno

Desterrando prejuicios al oído con Prostíbulo Poético

#MAKMAEscena | Prostíbulo Poético
I Aniversario en València
La Fábrica de Hielo (viernes 2 de octubre)
Próximas actuaciones
Madrid | Sala X (20.10 y 21.10)
Barcelona | Tinta Roja (17.10 y 14.11)
València | La Fábrica de Hielo (04.10 y 05.02.21)
Sábado 10 de octubre de 2020

“Somos víctimas de una plaga inmunda llamada prejuicio social”. Así da comienzo al Prostíbulo Poético la Madame Taxi, en una sala cerrada dentro de La Fábrica de Hielo, recostada en su sillón y bañada por una luz roja que recrea esa imagen de burdel de principios del siglo XX.

Es su primer aniversario en València, pero Madame Taxi (Sonia Barba de puertas afuera) lleva doce años haciendo vibrar los submundos de la poesía en Barcelona y tres en Madrid. De esta manera, Sonia Barba ha conseguido conformar tres familias de artistas disidentes, desterrados por la sociedad y por esa plaga llamada prejuicio social, que se cobijan y encuentran su libertad en estos pequeños antros de luces rojas y música de piano.

Cada artista nos presenta una pequeña porción de su alter ego. Encontramos a Chhagir y su emocionante solo de viola, El Novio con una crítica social al son de un acordeón, La Anónima con su voz hipnótica, El Maldito con sus delirios existencialistas, La Valiente contándonos lo que nunca dijo y El Caballero Jack revelando los secretos que esconden los conventos. Seguidamente, tras esta enigmática presentación, es el turno del público. Habrán de mantener una conversación con la Madame (para la que no están preparados) y así conseguir un pase íntimo con el poeta que deseen.

Elenco de Prostíbulo Poético en Barcelona. Foto: Jordi Gatell.

Esta es la magia del Prostíbulo Poético. Es una pausa en nuestras vidas aceleradas para escuchar. Disfrutar de la intimidad con una persona anónima que te está ofreciendo su alma. Liberarse de prejuicios y de tabúes, identificarte con ese Novio que huyó de su boda, con esa Valiente que atravesó una casa en llamas o con ese Maldito que mató a Nietzsche.

Ha sido un año complicado para el Prostíbulo Poético, nos explica Sonia Barba, y para la cultura en general. Por eso tiene aún más mérito este primer aniversario. Durante el confinamiento hubieron de reinventarse y abrieron la ‘Hotline Poetry’, un servicio de poesía íntima por teléfono.

Otra de las novedades es el ciclo ‘Desenmascaradas’, una serie de encuentros virtuales a través de la plataforma Zoom que permite conocer a la persona detrás de su alter ego. Aun así, este cabaret poético no ha perdido su ambición por llenar salas. Aplicando las medidas higiénicas necesarias, el Prostíbulo Poético sigue ofreciendo sus encuentros en estos espacios que son pequeños oasis en la ciudad, reivindicando que la cultura es segura, y ahora es cuando más necesita de nuestra ayuda.

“Que estéis aquí pagando por poesía, eso sí que es revolucionario”. En su discurso, Madame Taxi incide en la potencialidad del arte y la cultura para cambiar el mundo. Pero sin un espectador que le acompañe, todo intento queda estancado. Aquel que va a consumir cultura es tan necesario como el que la produce, y también forma parte activa de esa revolución. El Prostíbulo Poético vive en parte por el empeño de Sonia Barba y de su elenco de artistas, pero, principalmente, porque sigue habiendo gente que apoya estas propuestas.

Esto que parece un burdel es, realmente, un espejo en el que se reflejan los mayores secretos de cada uno de sus visitantes. Es también un refugio para aquellos desertores de la sociedad que se camuflan detrás de un alter ego. Pero, sobre todo, es un espacio de lucha, de resistencia y de libertad. En frente del paseo marítimo, en una pequeña sala dentro de La Fábrica de Hielo, envuelta por una luz rojiza y música de piano, se está gestando una revolución liderada por poetas.

Prostíbulo Poético
Un instante de Prostíbulo Poético en La Fábrica de Hielo. Foto: Teresa Lluch Molina.

Elsa Moreno