La Cabina arranca a lo ¿Superman?

La Cabina. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Inauguración: jueves 5 de noviembre, a las 20.00h, en Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, con la proyección de Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon
Plaza del Ayuntamiento, 14. Valencia
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La Cabina abrirá este jueves su octava edición con un Superman muy especial en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Se trata del creado por Jimmy Bemon, cuyo cómic lleva él mismo a la pantalla bajo el título de Superman no es judío (…y yo, un poco), una manera como otra cualquiera de convencer a un niño de la importancia de pertenecer a la religión judía. Porque aunque Superman no lo sea, al joven se le dice que sus creadores sí lo eran. He ahí la trama del mediometraje inaugural. Lo mismo le sucede al Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, que de momento no tiene los poderes de Superman, pero lleva camino de tenerlos.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Al menos si nos atenemos a lo vaticinado por quienes asumen de momento el mayor peso económico del presupuesto de La Cabina. Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, y José Luis Moreno, director general de CulturArts, responsables de las entidades que llevan apostando fuerte por este festival “único en el mundo”, adelantaron que de cara al próximo año “habrá una implicación más contundente” por parte de las tres instituciones públicas valencianas: Ayuntamiento, Diputación y Generalitat. Lo cual supondrá la “consolidación del festival”.

Carlos Madrid, director de La Cabina, recogió el guante y dijo que, en caso de confirmarse las expectativas, el anunciado incremento presupuestario iría destinado a “dignificar el esfuerzo del equipo”, a “mejorar la comunicación hacia el público y hacia los medios”, tanto locales como nacionales e internacionales, y a “traer a directores de otras latitudes”. Todo ello en el marco de una octava edición que del 5 al 15 de noviembre mostrará una selección de 25 mediometrajes de los 334 recibidos a concurso. Cifra ésta que supera en más de 100 los presentados en 2014, al igual que el número de espectadores creció con respecto a la de 2013, rozando ya los 5.000 espectadores.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Y puestos a seguir creciendo, La Cabina estrena sección: Amalgama, aludiendo al mediometraje de Iván Zulueta A Mal Gam A, que junto a Iván Z, de Andrés Duque, se proyectarán fuera de competición. Competición en la que sí estarán los mediometrajes: Voilà l’enchainement, de Claire Denis; El gran vuelo,  de Carolina Astudillo; La parte de la sombra, de Olivier Smolders; El último abrazo, de Sergi Pitarch Garrido; Dime quién era Sanchicorrota, de Jorge Tur, y 10, de Marta Jurkiewicz.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

En la sección oficial, además de la mencionada Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon, sobresale Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. Como explicó Carlos Madrid, se trata de los 40 minutos no incluidos en el metraje final de A la caza (Cruising, 1980), de William Friedkin, con Al Pacino como protagonista. Película de temática homosexual que en su momento levantó cierta polvareda y que Franco y Mathews recrean, para plantear una reflexión en torno a la libertad creativa y sexual. También destacan los mediometrajes Carrera de obstáculos (A running jump), de Mike Leigh, o La isla a mediodía, de Philippe Prouff, a partir del relato homónimo de Julio Cortázar que arranca así: “La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda…”, aludiendo a un viaje en avión que desencadenará cierto misterio.

La Cabina Inèdits, con mediometrajes de Federico Fellini o la recientemente fallecida Chantal Akerman; Díptico Rock, con películas de Néstor Mir y Carlos Aimeur; Panorama Francés, en el Instituto Francés de Valencia, o CinemaScupe, son el resto de secciones que conforman la octava edición de un festival que, como subrayaron sus responsables, “no para de crecer”.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Philippe Prouff. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Jimmy Bemon. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Salva Torres

La recién fallecida Chantal Akerman en La Cabina

VIII Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La octava edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, organizado por el Aula de Cine de la Universitat de València y con la colaboración de Culturarts-IVAC, crece tanto en su Sección Oficial, compuesta por 25 mediometrajes, como en sus Secciones Paralelas, en las que se proyectarán un total de 20 películas de directores como Federico Fellini, Claire Denis o la recientemente desaparecida Chantal Akerman. La Sección Amalgama y Díptico Rock se sumarán a las ya conocidas La Cabina Día Cero, Panorama Francés y La Cabina Inèdits.

Fotograma de 'A Mal Gam A', de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de ‘A Mal Gam A’, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Amalgama, nombre escogido por la película de vanguardia de Iván Zulueta A Mal Gam A (España, 1976), acoge trabajos audiovisuales poco convencionales, mediometrajes de no-ficción y otros lenguajes como documental creativo, cine experimental, video-arte, videoclip… Piezas que sorprenden, que engañan, que desconciertan y que buscan un espectador abierto, curioso y desprejuiciado.

Un jurado, compuesto por profesionales del audiovisual, teóricos, etc., otorgará un premio al mejor mediometraje de Amalgama en la que competirán un total de seis películas. 10 (Marta Jurkiewicz, 2014, Países Bajos) es un documental experimental que habla sobre momentos de la vida comunes a todos, así como de aquéllos que hacen que cada vida sea única. Dime quién era Sanchicorrota (Jorge Tur, 2013, España) es también documental que registra la búsqueda de la historia de Sanchicorrota, un bandolero del siglo XV que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.

Fotograma de El gran vuelo. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de El gran vuelo, de Carolina Astudillo. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

El gran vuelo (Carolina Astudillo, 2014, España) narra la historia de Clara Pueyo Jornet, militante del Partido Comunista, que escapa de la prisión de Les Corts de Barcelona por la puerta principal durante los primeros años de la dictadura franquista, momento en el que su rastro se pierde para siempre. El último abrazo (Sergi Pitarch, 2014, España) es un mediometraje documental nominado  a los Premios Goya 2015.

La parte de la sombra (Olivier Smolders, 2013, Bélgica) es una película que nos presenta al fotógrafo húngaro Oskar Benedek y su misteriosa desaparición. Y Voilà l’enchaînement (Claire Denis, 2014, Francia) de la reputada directora francesa, que comenzó como asistente de Jacques Rivette, Costa-Gavras, Jim Jarmusch y Wim Wenders, y que es conocida por sus películas Chocolat (1988), que le ganó aclamación de la crítica, Buen trabajo (1999) o El intruso (2004), nos muestra a través del diálogo las distintas etapas de un matrimonio y el punto de vista de sus componentes.

Fotograma de Voilè l'enchanment, de Claire Denis. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de Voilà l’enchainement, de Claire Denis. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Para inaugurar esta sección (y fuera de competición) se proyectarán las películas, A Mal Gam A (Iván Zulueta) e Iván Z (Andrés Duque). Dos mediometrajes que representan el tipo de piezas que acoge la nueva sección.

La Sección Díptico Rock, que se proyectará en el Centre Cultural La Nau, acogerá dos mediometrajes con sello valenciano y cuyo leitmotiv es la música. La conquista del oeste, realizada por el músico Néstor Mir, que acompañará en directo con su música y la de Gilbertástico el pase de la película; y Teología. Perdimos un imperio por esto, realizada por el periodista y escritor Carlos Aimeur. Las exitosas Día Cero, Inèdits y Panorama Francés continuarán en la octava edición.

La Cabina Día Cero supone el pistoletazo de salida para cada una de las ediciones del Festival desde 2012 en las que se proyecta una película muda con música en directo. Este año se celebrará en el Auditorio Joan Plaça del Jardín Botánico de la Universitat de València días antes de la inauguración del Festival.

Fotograma de Les rendez vous, de Chantal Akerman. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de Les rendez-vous d’Anna, de Chantal Akerman. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Por su parte, el ciclo La Cabina Inèdits da la oportunidad a los espectadores de ver los mediometrajes de directores consagrados. En ediciones anteriores se han proyectado películas de Orson Welles, Woody Allen, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese; obras que a pesar de haber sido realizadas años atrás, son desconocidas para el gran público debido a que no gozaron de distribución y proyección en salas comerciales. En esta octava edición, le tocará el turno a Fellini o a la cineasta belga Chantal Akerman, desaparecida el pasado 5 de octubre, entre otros reputados cineastas.

Y el Instituto Francés de Valencia volverá a acoger Panorama Francés, sección en la que nos acercamos a la producción del país galo con la proyección de tres mediometrajes de la Sección Oficial con la presencia de sus directores, quienes participarán en un coloquio posterior con el público.

 

La Caixa Negra, en memoria de Paco Esteve

La Caixa Negra, de José Carlos Díaz
Realización: Xavier Cortés
Interpretación: Sara Vallés
Producida por On Air en colaboración con Visual Producciones

El título del documental ya encierra la doblez con la que juega José Carlos Díaz, director de La Caixa Negra. “Hace referencia a la cámara oscura de la proto fotografía y a la caja negra de los aviones, lugares donde se guarda la memoria de  nuestra vida”. Fruto de la casualidad, Díaz se encontró en el rastro de Valencia esa caja negra a la que alude la película presentada en la Sala Berlanga de la Filmoteca. Y lo que halló en su interior fueron decenas de fotografías a modo de “fragmentos de vida”, según definió el realizador Xavier Cortés, del compositor de música festera Francisco Esteve Pastor, nacido en Muro (Alicante) y del que se celebra el centenario de su nacimiento.

Fotografía de Lía Delby, a la sazón esposa de Paco Esteve, en una imagen de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Fotografía de Lía Delby, a la sazón esposa de Paco Esteve, en una imagen de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Indagando en esas fotografías, como se indaga en la caja negra de los aviones en busca de respuestas por la muerte acaecida, José Carlos Díaz fue reconstruyendo la vida de Paco Esteve. Lo hace mediante la investigación que en el plano de ficción realiza Sara Vallés. Y lo que se va encontrando, a través de testimonios de musicólogos, amigos y familiares, es con la sorprendente carrera de quien ha compuesto casi un centenar de pasodobles y marchas moras, y uno de los que más veces ha ganado el Primer Premio de Música Festera de Alcoi, para regocijo de sus paisanos de Muro.

Fotografía de Paco Esteve y Lía Delby en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Paco Esteve y Lía Delby en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

La caja negra con todas esas fotografías se perdió posiblemente durante algún traslado a raíz de la muerte de Esteve, según se dice al final del documental. Fotografías entre las que despunta una bella cantante, Lía Delby, a la postre Amalia Cuerda, mujer del compositor. Ella coronaba el grupo musical Los Chicos de España, del que también formaba parte su marido. Juntos recorrieron media Europa y Oriente Medio, traspasando fronteras con su música, de la que se ocupa en el documental Luis Prado (Señor Mostaza). “Queríamos que la música tuviera una importancia total; que no fuera un fondo añadido, sino parte de la historia”, explicó Cortés.

Lia Delby y Francisco Esteve en una de las fotografías de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Lia Delby y Francisco Esteve en una de las fotografías de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

José Carlos Díaz, al igual que hizo Sergi Pitarch Garrido en El último abrazo (nominada a los Goya), rescata del olvido la vida de una persona a partir del azar que supone el hallazgo de cierto material. “Nos deshacemos de lo analógico y, por casualidad, resulta luego un hallazgo de gran valor”. Pura arqueología en plena era de Internet. “Sí, en cierto modo”. El grafitero valenciano DEI también aparece en la película, recreando en una pared la figura de ese arqueólogo de imágenes que viene a ser Díaz. “Ayuda a representarme biográficamente”, subraya el director de una obra que considera coral por la “gran labor de todo el equipo”.

Parte del equipo de La Caixa Negra, durante la producción del documental. Imagen cortesía del autor.

Parte del equipo de La Caixa Negra, durante la producción del documental. Imagen cortesía del autor.

El documental, escrito por Díaz junto a Francesc Picó y producido por la valenciana On Air en colaboración con Visual Producciones, fue seguido en la Sala Berlanga por dos de sus sobrinas y el hijo de Paco Esteve y Amalia Cuerda, Rafael Esteve, que en la película recibe finalmente el legado de esa caja negra de manos de Julia (Sara Vallés). Un legado que, como recordó Remigi Morant, vicepresidente de la Federació de Societats Musicals de la Comunitat Valenciana, sirve de reivindicación de los músicos valencianos: “Todas las bandas no serían lo que son sin gente como Paco Esteve”.

Sentados, Rafael Esteve, hijo de Lía Delby y Francisco Esteve, y Sara Vallés, actriz, en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Sentados, Rafael Esteve, hijo de Amalia Cuerda y Francisco Esteve, y Sara Vallés, actriz, en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

José Carlos Díaz, que durante una veintena de años ha estado vinculado a RTVV, siguió haciendo memoria al desear que La Caixa Negra, también presentada en Muro, “ojalá pudiera emitirse en Canal 9 y que esto fuera pronto”. Hasta que tal cosa suceda, el documental seguirá su curso presentándose a festivales y otras televisiones.

Detalle del cartel de la película La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Detalle del cartel de la película La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

“Estar nominado a los Goya es ya un premio”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Sergi Pitarch Garrido, nominado a los Goya por ‘El último abrazo’ como Mejor Cortometraje Documental
Entrevistado por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres
29 edición de los Premios Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Sábado 7 de febrero, 2015

“Acabamos el cortometraje la noche antes de que se cerrara el plazo para presentarlo a los Goya”. In extremis. Y es que Sergi Pitarch tiene esa filosofía que le proviene del mundo de la televisión: “Prefiero una cosa regular a tiempo que una excelente fuera de tiempo o en la máquina, sin salir de edición”. ¿Una cosa regular? ‘El último abrazo’ no sólo fue presentado por los pelos, sino que ha sido nominado en el apartado de Mejor Cortometraje Documental. Y razones hay, de sobra, para ello.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

La forma en que se gestó ya tiene su historia. La adjudicación azarosa de un bolso “feo a rabiar” en una subasta por 1€. Unos papeles en su interior sin aparente valor. Y, entre ellos, dos cartas fechadas el 2 de junio de 1946 en las que alguien anunciaba que se iba a suicidar. Cartas que terminaban con esa frase que da título al corto: ‘El último abrazo’. Sergi Pitarch las pudo tirar. Pero no lo hizo. En lugar de eso, aprovechó que estaba sin trabajo tras el dantesco cierre de Canal 9, para lanzarse a una aventura de corte detectivesco propia del mejor cine negro.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental 'El último abrazo', en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental ‘El último abrazo’, en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«He sido muy cuco siguiendo el esquema de película de ficción»

¿Quién era ese tal Mariano desesperado de la vida? Sergi Pitarch lo va desvelando en su cortometraje con gran sentido del pulso narrativo. “Quise hacer de la debilidad mía una fuerza. No tenía dinero, ni experiencia para hacer un super documental, así es que puestos a ser amateur, pensé, vamos a ser amateur del todo”. De manera que la investigación entre periodística y policial fue un asunto primerizo, del que Sergi Pitarch ha salido crecido. “No creo que ganemos, pero el premio ya es estar nominado a los Goya”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

El documental se sigue como si estuviéramos delante de una película de ficción. “He sido muy cuco. He aplicado el esquema de una película de ficción, para que pudiera verse como un cuento”. Un cuento de verdad, como son los verdaderos cuentos. Y la verdad que encierra ‘El último abrazo’ no sólo está depositada en esas cartas suicidas, sino en la trayectoria del protagonista, finalmente descubierto como Mariano Rawicz, “tipógrafo polaco, judío y rojo”. Como subraya Sergi: “Un pájaro entrañable”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«La nominación es la mejor carta de presentación»

Ese ‘pájaro’ nacido en la Lvov, entonces perteneciente al berlanguiano Imperio Autrohúngaro, voló a España desde Leipzig en 1929 y fue, junto a su compatriota Mauricio Amster, uno de los renovadores del diseño gráfico editorial durante la República y la Guerra Civil. “Le pillaron en Barcelona, tras perder el último tren, justo cuando estaba a punto de salir de España”. Condenado a cadena perpetua, se pasó siete años en la cárcel de San Miguel de los Reyes de Valencia. Excarcelado en 1946, sin familia ni novia ni amigos, redacta esas dos cartas suicidas de cuyo hilo ha tirado Sergi Pitarch para realizar su nominado documental. “El premio ya es éste, porque va a ser la mejor carta de presentación”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Estoy preparando el ensayo novelado del guión de la película»

“Lo grabamos a la vez que investigábamos, en riguroso orden cronológico”. Sin tiempo para pulir detalles, fruto del intenso ritmo de trabajo que el montaje subraya para que tenga ese aire fresco, irregular, pero pleno de suspense narrativo, ‘El último abrazo’ es la historia en vivo y en directo de todo un personaje. “Ahora estoy preparando un ensayo novelado con todo aquello que no pude incorporar al documental”. Que no es poco.

“Tengo su acta de detención de la policía, las cartas que escribía desde la cárcel”. “Fue espía soviético, tenía pasaportes con varios nombres”. “Le echaron del partido comunista por no ser de Stalin”. “Su mujer, también polaca, se suicida cuando le meten en la cárcel”. “Y, para colmo, cuando llega a Chile le toca más tarde vivir el golpe de Pinochet. Como él mismo decía, el fascismo me ha perseguido”. En definitiva, “os sugiero que leáis sus memorias [Confesionario de papel. Memorias de un inconformista] porque son maravillosas”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Canal 9 ha muerto para siempre»

Sergi Pitarch confía en que, gracias a la nominación a los Goya, el documental “sea más conocido y, ojalá, pueda venderlo a alguna televisión”. Imposible ya a Canal 9, que a su juicio “ha muerto para siempre”. Y matiza: “Canal 9, tal y como existía, ya no volverá”. Piensa que el cierre se debió a “todos los desfalcos y desmanes que, costara lo que costara, había que tapar”. “Unos técnicos judiciales fueron a requisar ciertos ordenadores y, cuando llegaron, allí no había nada. ¡Qué causalidad, no! Se cierra y se destruye todo”.

Tras ese triste episodio, que Sergi resume con la frase “da miedo pensar que no hay nadie al volante” (o lo conduce un prestidigitador de ‘nada por aquí nada por allá’), ‘El último abrazo’ es la constatación de que hay vida, y mucha, más allá de la nefasta gestión política. “Bueno, hace cuatro o cinco años hicimos el corto ‘Un año y un día’, basado en una historia de mis abuelos durante la Guerra Civil, pedimos ayudas públicas que nos concedieron y todavía no hemos visto el dinero. La productora de mi hermano tuvo que cerrar, se fue a Ecuador y está en juicios para ver si recupera ese dinero”.

Y, pese a todo, ahí está Sergi Pitarch, junto a otros cineastas, actores y productores, representando en la Gala de los Goya al audiovisual valenciano. “¿Conocéis a alguien de la Academia?”, pregunta con ironía tratando de buscar las influencias del jurado. Ni falta que le hace. ‘El último abrazo’ ya se lo lleva él, con premio o sin él, a la vista de tan apasionado viaje siguiéndole los pasos a Mariano Rawicz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Sergi Pitarch, camino de los Goya

El último abrazo, de Sergi Pitarch Garrido
Nominación a los Goya
Mejor Cortometraje Documental

Está nominado a los Goya como Mejor Cortometraje Documental. Pero ‘El último abrazo’, presentado en el IVAC-La Filmoteca, se sigue como si fuera una película de ficción plena de suspense. Sergi Pitarch ejerce de improvisado detective, tras hallar en el interior de un bolso adjudicado por 1€ en una subasta, dos cartas de un hombre que anunciaba su suicidio. El 2 de junio de 1946 dejaría de existir, incapaz de superar los siete años que se pasó en la cárcel de San Miguel de los Reyes y la pérdida de sus seres más queridos.

Fotograma de 'El último abrazo', de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

Fotograma de ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

Sergi Pitarch le sigue la pista a esas dos cartas, que tenían como destinatarios el impresor Luis Faure y el pintor Enrique García Carrilero. Del remitente apenas conoce su nombre de pila: Mariano. Lo demás es una incógnita que se remonta a los duros, crueles años de la guerra, primero civil española y después mundial. Pitarch bien pudo tirar esas cartas y ese bolso, tras salir del bar del barrio del Carmen donde se lo adjudicó. Pero no, lo que hizo fue deletrear con pasión ese mensaje suicida y construir una historia que competirá por los Goya en febrero.

‘El último abrazo’ es la forma en que Mariano concluía sus cartas, de ahí el emotivo título de la película. Cartas en las que comunicaba a esos dos amigos, Faure y García Carrilero, su trágica decisión: “Cuando recibas la presente, yo habré dejado de existir (…) Las cosas que me ocurrieron, la muerte de mi mujer, los siete años de prisión, la terrible suerte de mi familia, han roto mi voluntad, mi apego a la vida, mis energías. No tengo ningunos deseos, menos el de morir, es decir, de dejar de sufrir (…) No te impresiones mucho por mi muerte. En Belsen, en otros campos y en la guerra han muerto millones de hombres que valían muchísimo. No se pierde nada cuando se muere un hombre tan insignificante como yo. Recibe el último abrazo”.

Una de las cartas que da pie a 'El último abrazo', de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

Una de las cartas que da pie a ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch, película nominada a los Goya como Mejor Cortometraje Documental.

El trayecto que realiza Sergi Pitarch pone los pelos de punta. Primero se dirige a Madrid en busca de alguna pista de Artes Gráficas Faure. Se las da un viejo librero, enseñándole algunas revistas impresas por Faure y donde aparece por primera vez el nombre de Mariano seguido del apellido Rawicz, que se convertirá en el gran tipógrafo de la España de preguerra objeto de la búsqueda. Tipógrafo de origen polaco que vía Leipzig recaló en Valencia, donde diseñó carteles republicanos.

El famoso carte cerámico Abonad con Nitrato de Chile, cuyo diseño se atribuye a Mariano Rawicz, protagonista de 'El último abrazo', de Sergi Pitarch.

El famoso carte cerámico Abonad con Nitrato de Chile, cuyo diseño se atribuye a Mariano Rawicz, protagonista de ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch.

A partir de ahí, todo va encajando gracias a la pericia detectivesca de Pitarch, que convierte su documental en un trepidante viaje de aventuras y al director en improvisado héroe. Santiago de Chile será la culminación de un trayecto con emotivo final. Allí cundirá la sospecha de que Mariano Rawicz fue quien diseñó el famoso cartel cerámico de Nitratos de Chile, que todavía cuelga en no pocas fachadas y edificios de la Comunidad Valenciana.

‘El último abrazo’ no será, después de todo, un abrazo postrero tan letal. Aún así, la mezcla de intriga policial e insistencia heroica por reconstruir una vida conminada al suicidio no deja de supurar dramatismo y aliento poético. El propio Sergi Pitarch reconoció, al presentar su documental en La Filmoteca, que “era impensable hace un año”. Y que esa insistencia, como la de muchos otros, demostraba que el audiovisual valenciano “está tocado, pero no muerto del todo”.

Fotograma de 'Musarañas', películas producida por Álex  de la Iglesia y Nadie es Perfecto, dirigida por Juanfer Andrés.

Fotograma de ‘Musarañas’, película producida por Álex de la Iglesia y Nadie es Perfecto, dirigida por Juanfer Andrés y Esteban Roel, nominada a los Goya.

De hecho, al tiempo que se presentaba ‘El último abrazo’, lo hacían igualmente ‘La máquina de los rusos’, de Octavio Guerra, con la que competirá en los Goya a Mejor cortometraje documental, ‘Musarañas’, de Juanfer Andrés y Esteban Roel, producida por Álex de la Iglesia y Nadie es perfecto, nominada en cuatro apartados distintos, y ‘La distancia más larga’, de Claudia Pinto, nominada a Mejor película iberoamericana. Todas ellas películas con participación valenciana.

Fotograma de 'El último abrazo', de Sergi Pitarch Garrido.

Fotograma de ‘El último abrazo’, de Sergi Pitarch Garrido.

Salva Torres