Ana Peñas gana el Catálogo Iberoamérica Ilustra

Ana Peñas Chumillas, ganadora de la VII edición del Catálogo Iberoamérica Ilustra
El premio se entregará el 29 de noviembre de 2016 en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara

La ilustradora valenciana Ana Peñas Chumillas es la ganadora de la séptima edición del Catálogo Iberoamérica Ilustra, que estará integrado por las obras de 34 ilustradores iberoamericanos que fueron seleccionados de entre más de 950 participantes. La entrega del premio del ganador del Catálogo se llevará a cabo el próximo 29 de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Este Catálogo es convocado desde el 2010 por Fundación SM, El Ilustradero y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Reúne tanto a ilustradores consagrados como a jóvenes talentos y da como resultado una publicación que busca servir como objeto de referencia y consulta para el medio editorial, así como una exposición itinerante que busca difundir la obra de los profesionales de la ilustración a nivel Iberoamérica y contribuir con el desarrollo cultural del mundo de habla hispana y portuguesa.

Cartel del VII Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Cartel del VII Catálogo Iberoamérica Ilustra.

El jurado estuvo integrado por: Andrea Fuentes (México), Mauricio Gómez Morin (México), Jorge Alderete (Argentina-México), Mónica Bergna (México-Venezuela) y Silvia Lanteri (Argentina). La selección final que conformará el VII Catálogo Iberoamérica Ilustra consta del trabajo de 34 ilustradores, de una participación total de más de 950 ilustradores provenientes de 20 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

El jurado decidió darle el premio por unanimidad a Ana Peñas Chumillas por considerar que “sus ilustraciones muestran una aguda, original, fresca y poco complaciente mirada sobre su entorno. Cabe destacar su impecable técnica, acertada paleta, fino humor y entrañables personajes”.

Como ganadora del primer lugar, Ana Peñas recibirá un premio de 5.000 dólares, será la diseñadora de la portada del Catálogo y de la nueva convocatoria, además tendrá un espacio destacado en la muestra que se exhibirá en la FIL de Guadalajara del 26 de noviembre al 4 de diciembre del presente año. Además de la ganadora, el jurado decidió otorgar tres menciones especiales, por la calidad de su trabajo, a los ilustradores: Ana Bustelo García (España), Hernán Paredes Sánchez (México) y Mariana Ruiz Johnson (Argentina). En esta edición del Catálogo quedaron representados ilustradores de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, España, México, Portugal y Venezuela.

Ana Peña Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Ana Peña Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Ana Peñas Chumillas nació en Valencia, en 1987, ha estudiado Bellas Artes en Valencia y Diseño Industrial, carrera que cursó entre Valencia, Italia y Holanda. Durante sus estudios de Bellas Artes, se formó también en ilustración, en el Espai Francesa Bonneimason (Barcelona) con el ilustrador Ignasi Blanch.

Sus ilustraciones se mueven entre la consciencia del poder de la imagen como transmisora de mensajes y la convicción del necesario diálogo que aquella debe propiciar con su receptor. La deformación de la realidad se convierte en un vehículo para criticar o reflexionar sobre cuestiones como la memoria colectiva, las contradicciones de nuestra sociedad y la relación entre las personas y los lugares que habitan.

Ilustración de Ana Peñas Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

Ilustración de Ana Peñas Chumillas. Imagen cortesía de Catálogo Iberoamérica Ilustra.

«Las ganas de ella, los deseos de él»

Decamerón negro, de Santiago Sánchez y Hassane Kassi Kouyaté
Una coproducción L’Om Imprebis y CulturArts
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 23 de febrero

El sexo no tiene color. Se practica en todas las latitudes y es una gozosa iniciación a la vida, una placentera puerta de conocimiento que descubre los misterios más insondables propios y ajenos. Desde El arte de amar de Ovidio hasta la más reciente novela erótica, la sexualidad es un tema eterno que atrae el interés de la gente. Procedente del continente africano llega a Valencia una visión refrescante y distinta con  Decamerón negro, un insólito montaje de L’Om Imprebís que se presenta en el Teatro Rialto hasta el 23 de febrero.

Escena de 'Decamerón negro' de L'Om Imprebis, en el Teatro Rialto. Imagen cortesia de L'Om Imprebis

Escena de ‘Decamerón negro’ de L’Om Imprebis, en el Teatro Rialto. Imagen cortesia de L’Om Imprebis

Esta pieza singular se inspira en relatos eróticos africanos difundidos por  la tradición oral  en una zona situada entre el sur del Sahara y la gran selva de Níger que, a principios del pasado siglo, despertaron la atención del antropólogo alemán Leo Frobenius y que, en parte, fueron publicados en La Revista de Occidente, en 1925. Henri Gougaud, otro investigador francés, recopiló estas historias en El Libro de los amores bajo el título: Cuentos de las ganas de ella y los deseos de él. Historias que han tenido su versión musical, como la del guitarrista Leo Brouwer, y literarias en la obra de Eduardo Galeano.

“Lo que más llama la atención de estos relatos es la gran libertad que se respira en los textos originales, lejos del sentimiento de pecado y los tabús que las diferentes religiones de carácter monoteísta han influido posteriormente”, dice el director valenciano Santiago Sánchez, que acaba de recibir  la Medalla de Oro de la Asociación de Directores de Escena de España. “Son historias felices que hablan del encuentro de los cuerpos, de su unión como forma para manifestar el placer de la vida, con la curiosidad hacia el otro sexo, e incluso hacia el propio,  muy distanciados de las visiones de represión que a veces escuchamos en la actualidad”.

Un escena de 'Decamerón negro', coproducción de L'Om Imprebis y CulturArts, en el Rialto. Imagen cortesía de L'Om Imprebis

Un escena de ‘Decamerón negro’, coproducción de L’Om Imprebis y CulturArts, en el Rialto. Imagen cortesía de L’Om Imprebis

Sánchez comparte la dirección con Hassane Kouyaté,  griot africano (narrador), miembro de compañías como la de Peter Brook o Vidy-Lausanne. La semilla del Decamerón negro se plantó en 2001, cuando  L’Om Imbrebís fue la primera compañía teatral profesional española en viajar a Guinea Ecuatorial. “Allí comenzó nuestro interés por el teatro, los ritos y las manifestaciones culturales africanas, que se ha ido intensificando con los años, más si cabe desde que Gorsy Edú comenzó a colaborar con nosotros, en 2004”, cuenta Sánchez. “Ese mismo año fue la primera vez que Hassane Kouyaté, coordinador artístico de la Compañía de Peter Brook, vino a España a impartir un taller de formación actoral. Estos diez años han hecho que nuestra colaboración se intensificara hasta llegar a un proyecto común como Decamerón Negro”.

La puesta en escena peculiar se remite a un teatro que existe en África  llamado koteba que no distingue géneros, se mezcla la interpretación con el baile, con el canto y la música en directo, de manera que el espectador disfruta de todos esos géneros en una mezcla singular. “Nosotros rendimos un homenaje a ese teatro esencial que nos recuerda a nuestro espíritu de fiesta mediterráneo, por lo que proponemos al espectador en la hora y media que dura la función que venga a disfrutar de un espectáculo total”, dice Sánchez.

Los cinco artistas que intervienen en la obra forman una pequeña Naciones Unidas. Proceden de Burkina Faso, Angola, Cuba y España. “Algunos de ellos colaboran hace años con L’Om Imprebís”, explica Sánchez.  “Se hizo una gran convocatoria en unos talleres de intercambio y formación, con bailarines, cantantes, músicos y actores. De ahí surgió la filosofía de encuentro de procedencias y técnicas artísticas diferentes hasta llegar al reparto definitivo. Los cinco intérpretes han mostrado una gran generosidad para ofrecer los mejor de su arte e incorporar otras técnicas como puede verse en el espectáculo”.

Escena de 'Decamerón negro', de Santiago Sánchez y Hassane Kouyaté. Imagen cortesía de L'Om Imprebis

Escena de ‘Decamerón negro’, de Santiago Sánchez y Hassane Kouyaté. Imagen cortesía de L’Om Imprebis

Decamerón Negro se estrenó el pasado mes de Noviembre en los Teatros del Canal de Madrid y fue elegido por Radio Nacional de España
entre los diez mejores espectáculos teatrales de 2013. Acaba de realizar una gira por África, donde participó en el Festival Yeleen en Ougadougou, uno de los más prestigiosos en la preservación de la tradición oral.

“La gira africana ha sido muy gratificante pues han asistido espectadores de Costa de Marfil, Togo, Benin, Mali, Burkina Faso, etcétera”, cuenta Sánchez. “Ellos conocen las historias, las han escuchado desde pequeños pero las redescubrían como hecho artístico, mezclado además con la sensibilidad de otras culturas, como la latinoamericana o la europea. Fue un espacio de encuentro, justamente lo contrario a las relaciones de colonización que suelen caracterizar cualquier encuentro entre continentes”, concluye Sánchez.

TODOS LOS PÚBLICOS
L´Om Imprebís, que cumple 30 años, aprovecha su estancia en Valencia para ofrecer también todos los sábados y domingos en el Teatro Rialto un espectáculo dirigido al público familiar: Otro mundo es posible, una obra que promueve el intercambio cultural y el acercamiento al otro.
Mediante la combinación de títeres, teatro de sombras y música en directo, cinco personajes venidos de países y lugares diferentes, comprenden lo importante que es conocerse, hablar y descubrir que el lugar dónde vivimos será de una u otra manera dependiendo de nuestra actitud y nuestro comportamiento.
Una nueva visión de Moon, un clásico que la compañía valenciana ha llevado a toda España además de Uruguay, Paraguay, Bolivia, El Salvador, entre otros países latinoamericanos. La Compañía L’Om-Imprebís ha puesto en escena títulos como Tío Vania, Calígula, Quijote, Monty Python o el propio Imprebís.

Una de las escena de 'Decmarón negro', de L'Om Imprebis en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de L'Om Imprebis.

Una de las escena de ‘Decmarón negro’, de L’Om Imprebis en el Teatro Rialto. Imagen cortesía de L’Om Imprebis.

Bel Carrasco

93 miradas de frente: ¡eso sí es dar la cara!

Desaparecidos, de Gervasio Sánchez

Museu Valencià d’Etnologia

C / Corona, 36. Valencia

Hasta el 13 de octubre

Cuando los dirigentes políticos y militares toman decisiones enfebrecidos, pero al mismo tiempo hieráticos, por el ambiente caldeado de la guerra, suelen atender a intereses que excluyen la vida humana. Lo mismo vale para la guerra de guerrillas, el terrorismo o la famosa lucha armada. Queda excluida la defensa legítima ante la violencia del tirano. En todos esos casos, las víctimas lo son a título de inventario, tras haber sido objeto excusable de las más variadas felonías. El régimen nazi creó un departamento encargado de la destrucción de los judíos que se denominó Sección de Administración y Economía. No hay personas muertas, sino bajas y, lo que es todavía peor, desaparecidos.

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, en la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, en la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Por eso es tan singular el trabajo del fotoperiodista Gervasio Sánchez: porque le pone rostro a las cifras y, en el caso que nos ocupa, le pone rostro al colmo de la ignominia: los desaparecidos durante el combate. De las casi 200 fotografías y dos videos que ocupan el Museu Valencià d’Etnologia, entre primeros planos e imágenes que recogen restos humanos, exhumaciones o ceremonias funerarias, destacan los 93 rostros que, mirándonos de frente, muestran a su vez fotografías de seres queridos desaparecidos. Ese casi centenar de miradas frontales debería bastar para darle la razón a Freud: el primer enemigo de la civilización es el propio individuo animado por su primitiva tendencia destructiva.

Imagen de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Imagen de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Con ser mucho el dolor que muestran esos rostros, perplejos por el olvido con que la sociedad barre ese pasado de violencia, Gervasio Sánchez llega a una triste conclusión: “Mi trabajo apenas describe una parte ínfima del drama de los desaparecidos”. Y concluye: “Es poco menos que una lágrima en un gran río de silencio, desesperación y dignidad”. Para que ese río vaya a parar al más extenso mar, es necesaria la complicidad de mucha gente, expresada en ese silencio, aludido por Gervasio Sánchez, y que Albert Einstein explicó más o menos en estos términos: el peligro de la vida no está sólo en todos esos seres dispuestos a ejercer el mal, sino en todos los que se sentaron a ver lo que pasaba.

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Gervasio Sánchez, con su exposición titulada precisamente Desaparecidos, no es de los que se sientan, sino de los que tratan de revelar la dignidad de todas esas personas desesperadas por el olvido hacia sus personas queridas, y durante tanto tiempo invisibles. Personas desaparecidas en Guatemala, Colombia, Perú, Argentina, El Salvador, Chile, Bosnia-Herzegovina, Camboya, Irak y, por supuesto, España. Y en este punto, Gervasio Sánchez se hace la siguiente pregunta: “¿Por qué son más valientes los guatemaltecos, los iraquíes o los bosnios que los españoles? Sus guerras fueron tan brutales como la nuestra. Sus transiciones tan complejas como la nuestra. Sus políticos tan viciados por el olvido y la comodidad como los nuestros. Pero ellos han avanzado y nosotros seguimos empantanados”.

Desaparecidos, más que una lágrima, aporta los rostros ajados de personas que ya han derramado, no una, sino cientos de lágrimas. Y ahí están, de pie, sosteniendo con dignidad las fotografías que recuerdan hasta dónde puede llegar la crueldad humana. Hipnotizados por las imágenes más placenteras de la sociedad de consumo, y completamente de espaldas a lo real de la existencia, parecemos inmunes al dolor ajeno, que no sea el amable y amortiguador acto caritativo. Conviene saber lo que Gervasio Sánchez muestra directamente y, sin embargo, desprovisto de espectacularidad morbosa: que basta escarbar un poco, para mostrar nuestras vergüenzas. En este caso, alrededor de 200. Imágenes que, además de provocar sonrojo, muestran igualmente el lado heroico de quienes las dignifican con su insistente presencia. Eso sí que es dar la cara. 

Detalle de una de las imágenes de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Detalle de una de las imágenes de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Salva Torres