María Barranco es Legionaria en el Talía

Legionaria, de Fernando Quiñones, bajo la dirección de Manuel Iborra
Con María Barranco
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 30 de septiembre al 4 de octubre de 2015

La actriz María Barranco estrena en el Teatro Talía el montaje Legionaria, basado en la novela Las mil noches de Hortensia Romero, de Fernando Quiñones, bajo la dirección de Manuel Iborra. En Legionaria, Hortensia Romero, una puta, cuenta su vida. La acción transcurre en el patio de la casa de la protagonista. Allí, Hortensia irá recordando a solas, a veces con la complicidad del público, su vida.

A través de sus recuerdos veremos desfilar a todos los personajes de su vida, sus padres, el novio con el que nunca se casó, el legionario con el que se fugó, las putas de la “casa” donde trabajó en Sevilla y sus clientes, los ricos, los pobres, los próceres, los artistas, los viciosos, los raros y los beatos.

María Barranco en una escena de Legionaria. Teatro Talía de Valencia.

María Barranco en una escena de Legionaria. Teatro Talía de Valencia.

«Me gustaría -dice Quiñones- que en el decorado se viera la luz de Cádiz, un patio blanco, con una buena sombra. Me gustaría que se oliera a la cal con la que se enlucen las casas, a geranio de las macetas, que se guisara una tortillita de camarones en un fuego, que saliera el agua de un grifo del patio y pudiera lavarse la cara o refrescarse de tanta calor».

«Me gustaría -continúa diciendo- que sonaran unas alegrías de Cádiz o música carnavalesca, de esa que siempre te hace reír…. que hubiera una canción del gran Javier Ruibal… Prepárense para oír marranadas, pero ¡tan bien dichas, que da gloria oírlas!»

El productor de la obra Pedro P. Pérez (más de 30 películas: desde Solas a las 16 nominaciones de El Niño) regresa a la producción teatral con Legionaria, «porque la adaptación del fabuloso texto de Quiñones tiene el concepto de los grandes éxitos teatrales: te ríes y lloras… Te emocionas… ¡Y sexo!… Picante, como se solía decir», explica.

Y añade:  «Esas ganas de comerse la vida de Hortensia, a pesar de las dificultades, es toda una lección en la actualidad: de cómo la alegría de vivir y la dignidad pueden con todo».

De María Baranco destaca Pérez «su gracia natural, su habla guasona andaluza, su técnica, que proviene de la experiencia y, sobre todo, su carisma de cara al público. Una Legionaria ideal que dará muchísimo que hablar y desternillarse».

María Barranco como 'Legionaria'. Teatro Talía.

María Barranco como ‘Legionaria’. Teatro Talía de Valencia.

 

“Ahora quien no paga es la entidad pública”

Jornada ‘Nuevas fórmulas de financiación para el sector audiovisual’
Sala Berlanga
Filmoteca de Valencia
Celebrada el jueves 26 de febrero, 2015

Quien debiera dar ejemplo de cumplir con sus obligaciones, resulta que no lo hace. De manera que el sufrido ciudadano pagador de impuestos, ve cómo es ahora la institución pública quien se encarga de dar largas a sus compromisos de pago. Largas que en muchos casos se hacen eternas. “Jamás pensamos que el gran problema fuera la entidad pública”, reconoció Rafael Lambea, director general audiovisual de SGR (Sociedad de Garantía Recíproca). Lo hizo en el marco de la jornada ‘Nuevas fórmulas de financiación para el sector audiovisual’ celebrada en la Sala Berlanga de la Filmoteca.

Barbara Lennie en un fotograma de 'Magical girl', de Carlos Vermut.

Barbara Lennie en un fotograma de ‘Magical girl’, de Carlos Vermut.

Ximo Pérez, presidente de Productors Audiovisuals Valencians (PAV), organizadora del encuentro, abrió la jornada subrayando que la financiación de la cultura en España estaba “en mínimos históricos”. Y que la cultura siempre necesitará de la ayuda pública: “Si, por poner un ejemplo, el Teatro Real de Madrid cobrara por butaca lo que vale la ópera, se multiplicaría por veinte su precio”. De manera que la autofinanciación y la subvención pública son las dos vías que deben converger para sacar adelante el sector audiovisual.

De ahí la perplejidad de Rafael Lambea, en torno a esa garantía nula de cobro por parte de la entidad pública. “La subvención del ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) es cero, ninguna garantía”. Jesús Prieto, abogado de Egeda, puso el acento en la “mala definición jurídica de la política de subvenciones”, lo que tenía como consecuencia la “incertidumbre acerca de lo que te van a conceder”.

Fotograma de 'El niño', de Daniel Monzón.

Fotograma de ‘El niño’, de Daniel Monzón.

Pero como la jornada estaba pensada para debatir acerca de las nuevas fórmulas de financiación, dejando a un lado la paralizante queja y el pesimismo, José Luis Moreno, director general de CulturArts, ofreció una cifra esperanzadora, los “cinco millones destinados a todas las líneas de ayudas al audiovisual valenciano”, que remachó con un “como nunca”. Y para seguir levantando el ánimo, María Coronado, coordinadora del sector cultural de Triodos Bank, explicó la labor de su banco a la hora de dar liquidez a proyectos teniendo principalmente en cuenta sus “aspectos cualitativos”.

Ximo Pérez afirmó que no se debían patrocinar las artes, “sino el disfrute de las artes”, aludiendo al fomento de “políticas culturales de incentivos sociales”. Incentivos, por ejemplo, para consumir cultura, que pasaba por la rebaja del IVA cultural. El “mal llamado IVA cultural”, según Prieto, cuya “fiebre” espera “que pase”.

Fotograma de 'Magical Girl', de Carlos Vermut.

Fotograma de ‘Magical Girl’, de Carlos Vermut.

Hasta entonces, bienvenidos sean los éxitos de SGR, que cumple diez años avalando más de 1.000 proyectos audiovisuales y 220 millones en producciones, con apenas el “0,98% de morosidad”, destacó Lambea. “Lo hemos conseguido porque cuando lo intentamos al principio no sabíamos que era imposible”, ironizó, tras recordar “la risa y el desprecio” de algunas entidades cuando contaron su proyecto avalista. “Todas las películas de los Goya han sido producidas con aval de SGR”, puntualizó orgulloso Lambea.

Entre ellas, Magical Girl: “Nos ha sorprendido porque es un producto pequeño que ha funcionado muy bien”. Como lo han hecho ‘Ocho apellidos vascos’, ‘La isla mínima’ o ‘El niño’. “Es más importante el guión que el activo circulante”, dice Lambea, quien subraya igualmente que “limitar la liquidez de un proyecto es un error”. Y agrega: “En el cine de guerrilla [cine de bajo presupuesto -200.00€] bulle el talento de este país”.

De las AIEs (Agrupación de Interés Económico) habló Luis Sevillano, de JJL Abogados, de la tasa catalana para prestadores de servicios de comunicación electrónica, el productor Joan Antón González, y de Iberoamerican Film Bonds, Fernando Labrada. De la Ley de Mecenazgo también se habló para darla por perdida: “¡Es un bluff!”.

Fotograma de 'La isla mínima', de Alberto Rodríguez.

Fotograma de ‘La isla mínima’, de Alberto Rodríguez.

Salva Torres

El niño, de Daniel Monzón

EL NIÑO, de Daniel Monzón

El niño, la última peli de Daniel Monzón (2014), ha sido promocionada hasta en la sopa, o mejor sería decir hasta en la ensalada, más apropiada para combatir las altas temperaturas en la temporada que ha sido escogida para su estreno. Para colmo todos los indicios apuntan a que Jesús Castro va a ser proclamado nuestro «Paul Newman patrio», o como mínimo el gaditano, el de Vejer de la Frontera por esos ojos que recuerdan al «incendiario» personaje protagonista de «El largo y calido verano», entre otras.

Y con la peli de marras creo que cada día entiendo menos de cine, o mejor sería decir que cada día comparto menos la opinión crítica de las mayorías. Por una parte me parece excesivamente exagerado situar a “El niño” como una de las grandes películas españolas de los últimos años y por otra me parece desconsolador aplicarle una retahíla de reproches por el sentido comercial y la popularidad que ha obtenido. No he leído hasta el momento ninguna crítica que se ubique en un término medio, en un “ni tanto ni tan calvo” que es donde considero merece estar.

Cartel de la película

Cartel de la película

Dentro de la línea argumental lo que más me parece interesante es el realismo del problema del narcotráfico con mucho dinero en juego, un problema que me temo sea imposible de erradicar en el estrecho de Gibraltar, la tierra del contrabando, donde dos continentes están separados por unos escasos catorce kilómetros de distancia. También el realismo de la motivación particular por parte de los tres chavales a la hora de dedicarse al trapicheo y, por encima de todo, el trabajo de Luis Tosar interpretando a un policía de una brigada de estupefacientes, otra peli más que engrandece un impresionante currículum como actor. Sinceramente creo que sin la participación de Tosar o la peculiar mirada en la carismática aportación del nuevo “Newman español” esta peli perdería muchísimo ya que el resto de actores secundarios en sus papeles respectivos no dan la talla, o quizás sería mejor decir que el enfoque de sus papeles no tiene la misma credibilidad.

Luis Tosar en una escena de "El niño"

Luis Tosar en una escena de «El niño»

Me sobra, y mucho, la excesiva extensión en las secuencias dedicadas a los romances así como en los diálogos quinquis de los chavales. Además creo que le falta dramatismo a determinadas escenas.

Puede que resulte más taquillera y exitosa pero para el que suscribe dista de las anteriores pelis de Daniel Monzón, con especial mención a “La celda 211”, aunque sea como sea me parece entretenida, mucho mejor de lo que abunda en la cartelera, y ya puestos prefiero un thriller de aquí con un problema latente y cercano, con su intriga y su acción, que una americanada de allá con una trama similar y repleta de carreras o de fuegos artificiales.

 

JJ Mestre

http://woody-jagger.blogspot.com/