El Consorcio de Museos y la casta

El Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana se creó en 1996 impulsado por la Generalitat junto a las diputaciones de Valencia, Alicante y Castellón y los ayuntamientos de las tres capitales de provincia. El propósito, en teoría, era sumar el caudal de recursos y espacios expositivos de todas esas instituciones para desarrollar una política expositiva común. En la práctica, fue pensado como una herramienta mediante la que su ideóloga, la Sra. Consuelo Ciscar, se atribuía el control total en materia de arte y exposiciones en el territorio valenciano. Y así fue hasta que en 2004 fue nombrada directora del IVAM. La deuda generada por su gestión política al frente del Consorcio de Museos durante ese período fue de unos 14,4 millones de euros. Esta deuda, según las fuentes consultadas, acabará de pagarse en el ejercicio de 2014. Durante estos últimos diez años esa deuda ha mermado los ya reducidos recursos culturales, para satisfacer los excesos maniqueos de aquella gestión.

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

Pero en realidad el Consorcio de Museos no ha servido para generar sinergias y apoyos entre los territorios que componen la Comunitat Valenciana, sino  para desarrollar una política cultural centralizadora que ha situado a Castellón y Alicante en una relación de subordinación y dependencia. Desde Valencia se han decidido durante todos estos años el total o una parte muy importante de las programaciones de los espacios públicos de exposiciones. Ese centralismo intracomunitario, con el tiempo, ha causado graves perjuicios en el tejido cultural y profesional de Alicante y Castellón. Con esta estrategia, toda una plantilla de contratados laborales lleva, en algunos casos, hasta 18 años convertidos en gestores de los recursos públicos con acceso por la «puerta falsa».

Felipe Garín, Director-Gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. Foto: Miguel Lorenzo

Felipe Garín, Director-Gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. Foto: Miguel Lorenzo

Pero la posibilidad de realizar un análisis crítico de ese tipo de situaciones queda lejos de las órbitas de pensamiento en las que se mueve su actual director. Hay que tener en cuenta que el Sr. Felipe Garín procede de un tiempo en el que los puestos y los cargos se heredaban, del mismo modo que Felipe VI ha heredado la Jefatura del Estado de su padre, Juan Carlos I. Mediante este mismo procedimiento de linaje, el Sr. Felipe Garín ocupó el cargo de director del Museo de Bellas Artes de Valencia cuando su padre lo dejó vacante. Este tipo de perfil, tan alejado de la realidad de esos vulgares mortales que tienen que labrarse el camino desde el primer minuto, se define por una considerable falta de alteridad que se pone de manifiesto siempre que se ofrece la oportunidad. Y la oportunidad se ofrece con demasiada frecuencia.

Centro del Carmen, Valencia. Sede del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.

Centro del Carmen, Valencia. Sede del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.

La asociación de Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC) lleva años reclamando un trato digno para los artistas cuando trabajan con las instituciones públicas y, en particular, cuando lo hacen con el Consorcio de Museos. Hasta el día de hoy no se ha logrado una declaración institucional que reconozca la necesidad de remunerar el trabajo de los artistas visuales, como sí lo hace con los profesionales de otros ámbitos de la creación artística y cultural. Son cambios que no necesitan más que la comprensión y la voluntad de los que mandan; no se trata de más dinero sino de otro reparto de los recursos. Si los de ahora no son capaces de entender y atender cuestiones tan justas y sencillas, será cuestión de esperar unos meses, pero seguramente para entonces la ciudadanía ya no se conformará con unos ajustes, sino que será el tiempo de acabar con esas viejas estructuras y sus insensibles cohortes.

María José Catalá con Felipe Garín, Manuel Tomás, Rafael Ripoll, Consuelo Ciscar y Paz Olmos.

María José Catalá con Felipe Garín, Manuel Tomás, Rafael Ripoll, Consuelo Ciscar y Paz Olmos.

José Luis Pérez Pont

Art Dating2: mi selección (III)

Art Dating2. Tercera jornada

Tania Pardo con un participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Tania Pardo con un participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

ART DATING2 ha sido un evento con una gran implicación por parte de todos los asistentes, tuve el placer de participar junto con Beatriz Herráez, Tania Pardo, Rafael Doctor Roncero, Juan de Nieves y Nuria Güell  en la tercera sesión (28/05/14), donde se llevó a cabo una jornada intensa: escuchando, discutiendo y aportando a los artistas participantes toda la experiencia profesional con la máxima generosidad.

Nuria Güell con una participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Nuria Güell con una participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Las propuestas presentadas mostraban una gran variedad de entendimientos del arte contemporáneo.  La mayoría trabajos en proceso y en muchos casos más enfocados a dar respuesta a las estructuras propias de un master que al ámbito profesional, entre los cuales existían trabajos que mostraban un potencial muy interesante. Quisiera destacar el compromiso personal por parte de todos los artistas que participaron, como así se demostró en sus exposiciones y sobre todo en el dialogo, en el intercambio de opiniones, su gran atención, participación e interés.

Isidro López-Aparicio con un participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Isidro López-Aparicio con un participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Agradecido a SELECTA’14, a AVVAC y a MAKMA paso a comentar algunos de los proyectos:

Gil Gijón
El trabajo de Gijón presenta un gran interés cuando juega con lo insignificante y con el factor tiempo. Y más interés se manifiesta cuanto más presente está el paso del tiempo de forma lenta y este participa en la creación de la propia obra. Este aspecto debe de manifestarse con contundencia para que su obra se defienda más allá de la correcta habilidad para concluirlas formalmente.
Lo insignificante, la utilización del polvo, que se barre y desprecia, como parte fundamental de la obra, dignificado en elementos de dibujo o escultóricos generan unas propuestas más que interesantes. Pero sin lugar a dudas son sus planteamientos de base los que le pueden permitir el desarrollo  de una obra sistematizada y profesional.

Gil Gijón. Retrato de polvo, 2014. Imagen cortesía del artista.

Gil Gijón. Retrato de polvo, 2014. Imagen cortesía del artista.

Enrique Campayo
Desde su preocupación actual por lo hibridación de los distintos medios y la importancia del proceso, trabaja con la distorsión de la imagen en el escáner junto a propuestas de video. Pero es en la pintura donde muestra una obra más armada y sólida, ya sea con la incorporación del “ruido” como interferencia en la imagen final como en los dípticos en los que el silencio y el reposo dialoga con propuestas más dinámicas propias de su proceso técnico-formal.

Enrique Campayo. La realidad del artista, 2013. Imagen cortesía del artista.

Enrique Campayo. La realidad del artista, 2013. Imagen cortesía del artista.

Toni Signes
Muchas de las propuestas analizadas, versan sobre temas en muchos casos tan genéricos que hacen dudar de la autenticidad de las propuestas y la vinculación real del artista a su obra. Este no es el caso de Toni Signes pues planteaba la propuesta generada a partir de su propio contexto, vivido y “sufrido” en la Comunidad Valenciana. Su propuesta parte de un estudio pormenorizado de los acontecimientos reflejados en la prensa sobre la actividad cultural local, sus vínculos y relaciones. La visualización en forma de esquema que teje una red de influencias y clarifica al espectador lo que ha acontecido genera una obra artística que amplía el público y a partir de la “denuncia didáctica” a toda la ciudadanía. Quizás, lo más interesante de su obra es cuando aparece la ironía como elemento fundamental y son esos fakes de cartas infantiles enviadas a la anterior directora del IVAM, donde se encuentra uno de sus grandes potenciales aún por explotar.

Toni Signes. L'espoli, 2014. Imagen cortesía del artista.

Toni Signes. L’espoli, 2014. Imagen cortesía del artista.

Sabela Zamudio
Sabela demuestra una gran cantidad de recursos a la hora de cosificar su obra compleja, a partir de la construcción o manipulación de relatos en la prensa, y en concreto a partir de las publicadas sobre una persona integrante en la banda terrorista Resistência Galega.
Cosidos, trenzados, recortes de prensa, cuadernos, lienzos… construyen un proyecto formalmente bien estructurado. Quizás excesivamente formal, dejándose ver en sus palabras que la utilización de su propia intuición, que le permita alejarse del peso de las apariencias contemporáneas dará lo mejor de su trabajo.

Sabel Rial. Conservar la calma, 2013. Imagen cortesía de la artista.

Sabel Rial. Conservar la calma, 2013. Imagen cortesía de la artista.

Judith Álvarez García
Una propuesta interesante basada en los embargos inmobiliarios, proyectada a partir de una plataforma en la red que da acceso a lo que sería un espacio de encuentro, un foro de los afectados y personas sensibilizadas donde poder compartir, información y construir una comunidad. Todo esto viene acompañado de toda una campaña de imagen que permite identificar esta tragedia social.
El proyecto esta elaborado cuidadosamente, pero esto no quita el que haya cuestiones fundamentales que deben de abordarse para que sea un proyecto coherente conforme a su carácter comprometido socialmente. Pues una plataforma como esta necesita tener un carácter sostenible que asegure los tiempos propios de la creación de una red, el compromiso implica evaluar muchos aspectos más allá de las apariencias para pasar a implicarse en aspectos humanos cercanos a la realidad, no solo construyendo sino dinamizando la construcción de esta red.

Judith Álvarez García. Cabreo, 2013. Imagen cortesía de la artista.

Judith Álvarez García. Cabreo, 2013. Imagen cortesía de la artista.

Otros participantes de la sesión, con los cuales no todos tuve el placer de entrevistarme, fueron Carmen Jimenez Suero, Mery Cortel, Gaby Gallego y en particular hubiera estado muy interesado en establecer un dialogo con Ernesto Casero, Juan A. Cerezuela, Luis Lisbona y especialmente Greta Alfaro pues sus dosieres despertaron en mí un gran interés, tanto por cierta empatía ante sus propuestas como por el potencial y profesionalidad de sus trabajos.

Juan de Nieves con una participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Juan de Nieves con una participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Rafael Doctor Roncero con un participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Rafael Doctor Roncero con un participante en la tercera jornada de Art Dating2. Foto: Lola Calzada. Imagen cortesía de AVVAC.

Isidro López-Aparicio

25 años: el ocaso del IVAM

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) celebra sus 25 años de existencia. Una existencia que ha vivido un deterioro agresivo en su mala gestión. Si otrora fue el ejemplo a seguir por otros museos nacionales e internacionales aun con escasos medios económicos, hoy día es el modelo que ejemplifica el declive cultural de una ciudad.

En sus orígenes el IVAM se constituyó como algo más que un museo, como un Instituto; que de acuerdo a sus objetivos fundacionales debe impulsar y dinamizar todo el sector del arte contemporáneo. Y que además, como tal, hoy día debería mantener este correlato con el tejido de profesionales que trabajan en la ciudad y a los que se ha dado la espalda. Desde el año 2000, el IVAM entró en una degradación que, a lo largo de una década, ha sido cada vez más notable.

IVAM cuando los museos hacen "crack"

En la actualidad, se evidencia en demasía como el Instituto ha perdido completamente aquella relevancia en el contexto artístico y su programación incumple gran parte de las funciones de sus estatutos fundacionales. En opinión de una mayoría de profesionales, desde el año 2000 las muestras que se presentan en el IVAM están directamente relacionadas con los caprichos y compromisos de sus directores, sin seguir las directrices de difundir y dar a conocer las propuestas que configuraron el arte del siglo XX y las que están sentando las bases del XXI.

Desde las asociaciones que firmamos este comunicado queremos también poner de relieve que los parámetros de profesionalidad en la gestión, en los modelos de relación con los agentes implicados (proveedores, artistas, comisarios, prensa, etc..) y en los sistemas de evaluación y control de los objetivos y del gasto, no cumplen los mínimos criterios deontológicos deseables. Existe, además, una ausencia total de profesionalización en los procedimientos empleados por la dirección del centro y que en un sinfín de ocasiones hemos denunciado públicamente.

Por todo ello, exigimos transparencia. Transparencia en las cuentas del museo y en las adquisiciones de obra para su colección, en la contratación de servicios externos, así como en las cuestiones relacionadas con las donaciones. Del mismo modo, pedimos, en un momento como el actual, que su directora dimita o sea destituida de su cargo si no explica de manera pormenorizada aquellos asuntos en los que la independencia entre el dinero público y sus intereses privados se ha visto comprometida e incumplida. Y principalmente, consideramos que su sustitución al frente de la dirección del IVAM es ya imprescindible, mediante un procedimiento de acuerdo al Manual de Buenas Prácticas (que otras autonomías gobernadas por el PP ya han asumido y aplicado a sus políticas culturales), que garantice la selección no politizada de un profesional con el perfil adecuado. A través del concurso público se pretende aplicar la máxima de una democracia cultural en la que el rigor y la regularidad acompañe las bases de nuestro sector como parte del aparato democrático.

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

Consuelo Ciscar, directora del IVAM (2004-2014). Foto: Miguel Lorenzo

El prestigio o desprestigio de una institución, se incorpora y afecta a la acción de quien gobierna. La trayectoria histórica del IVAM y su constitución como elemento central del programa público de cultura exigen la consistencia de un proyecto, que por su calidad cuente con un elevado grado de consenso.

Solicitamos, al máximo responsable cultural de nuestra comunidad, el Presidente Alberto Fabra, que tome cartas en este asunto donde, una vez más, la labor de los profesionales del sector de la cultura y el arte moderno y contemporáneo se ha visto ninguneada y maltratada, a la vez que los intereses culturales, económicos y turísticos valencianos han resultado gravemente dañados. Algo que, una vez más reiteramos, vamos detectando desde largo tiempo. Los profesionales reivindicamos un IVAM vivo, activo, en el que podamos trabajar, investigar, proponer y para el que deseamos una integración total en la participación del crecimiento cultural de la ciudad de Valencia.

Por último, solo podemos hacer un llamamiento a nuestros políticos para que con su ayuda podamos devolver el rigor y el respeto a esta institución, contribuyendo con ello a iniciar un nuevo ciclo capaz de reactivar el importante papel que el IVAM está llamado a desarrollar.

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

 

En defensa del IVAM

El sector profesional de las artes visuales de la Comunitat Valenciana continúa demandando la destitución de la directora del IVAM y la convocatoria de un concurso público con un jurado profesional e independiente que garantice un nombramiento adecuado para la dirección, transcurridos dos años desde la publicación de la carta abierta dirigida al President de la Generalitat Valenciana.

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En defensa del IVAM.
Carta abierta del sector de las artes visuales
al President de la Generalitat Valenciana.
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Madrid, 27 de julio de 2011

Muy Honorable Señor Alberto Fabra:

Como usted ya sabrá, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), es una institución que, en otro tiempo y con escasos medios económicos, fue el ejemplo a seguir por otros museos nacionales e internacionales. El IVAM se constituyó como algo más que un museo, como un Instituto; que de acuerdo a sus objetivos fundacionales debe impulsar y dinamizar todo el sector del arte contemporáneo. En consecuencia, dispone de un presupuesto que representa el grueso del gasto que se le dedica en la Comunitat Valenciana  al desarrollo del sector. Sin embargo, desde el año 2000, el IVAM entró en una degradación que, a lo largo de una década, ha sido cada vez más notable. En la actualidad, el Instituto ya no tiene aquella relevancia en el contexto artístico y su programación incumple gran parte de las funciones de sus estatutos fundacionales. En opinión de una mayoría de profesionales, desde el año 2000 las muestras que se presentan en el IVAM están directamente relacionadas con los caprichos y compromisos de sus directores, sin seguir las directrices de difundir y dar a conocer las propuestas que configuraron el arte del siglo XX y las que están sentando las bases del XXI.

En 1995, con el primer gobierno autonómico del Partido Popular en la Comunitat Valenciana, Juan Manuel Bonet fue nombrado director del IVAM mediante un acuerdo entre el PP y el PSOE. Evidentemente, se trataba de un profesional del arte que, con posterioridad, fue director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Es muy posible que muchos de los miembros del sector artístico no estuviera de acuerdo con sus planteamientos, pero el currículum de Juan Manuel Bonet no dejaba lugar a dudas de que se trataba de una persona estrechamente vinculada al arte moderno. Cinco años después, Cosme de Barañano ocupó la dirección del IVAM, siendo una de sus primeras decisiones cerrar el Centre del Carme, lo que supuso para los profesionales, estudiosos y público en general, la privación de una de las muy escasas plataformas del arte contemporáneo en esta comunidad. Cuatro años más tarde, Consuelo Ciscar sustituyó a Cosme de Barañano, sin mediar consenso alguno. Es una consideración mayoritaria que si este representó un mundo del arte absolutamente alejado del sector y centrado en un ejercicio elitista, Consuelo Ciscar ha ido mucho más lejos y ha puesto el IVAM a su servicio, no al de los ciudadanos.

Las últimas noticias derivadas del nombramiento de Consuelo Ciscar como Comisaria General de la III Bienal del Fin del Mundo, que se celebrará en la ciudad argentina de Ushuaia, han sacado a la luz, nuevamente, prácticas poco transparentes en la dirección y gestión del centro, aún sin aclarar.

Desde las asociaciones que firmamos este comunicado queremos también poner de relieve que los parámetros de profesionalidad en la gestión, en los modelos de relación con los agentes implicados (proveedores, artistas, comisarios, prensa, etc..) y en los sistemas de evaluación y control de los objetivos y del gasto, no cumplen los mínimos criterios deontológicos deseables. Existe, además, una ausencia total de profesionalización en los procedimientos empleados por Consuelo Ciscar, habiéndose atribuido el comisariado de numerosas exposiciones (más de tres mil según ella misma ha declarado) realizadas por otros/as comisarios/as; firmando cientos de textos no institucionales, sino de “autor”, no escritos por ella; imponiendo un programa de exposiciones en el que predominan muestras dedicadas a artistas allegados a su persona; promocionando la carrera artística de su hijo aprovechando los contactos y los presupuestos públicos y, en definitiva, teniendo una capacidad de decisión sobre materia cultural y artística desde hace varios lustros en la Comunitat Valenciana que resulta desproporcionada, en base a los malos resultados que de su gestión se han puesto de manifiesto con el paso del tiempo.

Por todo ello, exigimos transparencia. Transparencia en las cuentas del museo y en las adquisiciones de obra para su colección, en la contratación de servicios externos, así como en las cuestiones relacionadas con las donaciones. Del mismo modo, pedimos, en un momento como el actual, que Consuelo Ciscar dimita o sea destituida de su cargo si no explica de manera pormenorizada aquellos asuntos en los que la independencia entre el dinero público y sus intereses privados se ha visto tantas veces comprometida e incumplida. Consideramos que su sustitución al frente de la dirección del IVAM es ya imprescindible, mediante un procedimiento de acuerdo al Manual de Buenas Prácticas (que otras autonomías gobernadas por el PP ya han asumido y aplicado a sus políticas culturales), que garantice la selección no politizada de un profesional con el perfil adecuado.

Sr. President, el prestigio o desprestigio de una institución, se incorpora y afecta a la acción de quien gobierna. La trayectoria histórica del IVAM y su constitución como elemento central del programa público de cultura exigen la consistencia de un proyecto, que por su calidad cuente con un elevado grado de consenso, máxime cuando en el horizonte se apunta una costosa ampliación que lo renueva dotacionalmente y como espacio simbólico.

Le solicitamos, como máximo responsable cultural, que tome cartas en este asunto donde, una vez más, la labor de los profesionales del sector de la cultura y el arte moderno y contemporáneo se ha visto ninguneada y maltratada, a la vez que los intereses culturales, económicos y turísticos valencianos han resultado gravemente dañados.

Tiene usted ahora en su mano la oportunidad de devolver el rigor y el respeto a esta institución, contribuyendo con ello a iniciar un nuevo ciclo capaz de reactivar el importante papel que el IVAM está llamado a desarrollar. Atentamente.


Suscribe:
Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)
Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)
Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (La VAC)
Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales
Mujeres en las Artes Visuales (MAV)
Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Adhesiones:
Comisión de Cultura del Movimiento 15-M de València

Nacho Valle: «Que abran los ojos»

La galería Valle Ortí de Valencia cierra sus puertas tras casi cuarenta años. Nacho Valle ha estado al frente los últimos doce, cuando tomó el relevo a su padre, creando una apuesta con carácter propio que ha servido para proyectar a algunos de los nuevos valores artísticos de la órbita valenciana y abrir un camino de internacionalización en dos direcciones.

Conforme se ha ido deteriorando la política cultural en la Comunitat Valenciana, las galerías han mostrado una mayor voluntad de asumir en sus programaciones los riesgos y el apoyo a los creadores que las instituciones públicas han desatendido. Una situación que tiene su origen en decisiones políticas anteriores a la llegada de la crisis económica, pero que como cualquier veneno administrado progresivamente va mostrando sus efectos irreversibles. La sociedad globalizada y la deslocalización de las responsabilidades quieren mostrarnos que no hay un culpable determinable, aunque aquí conocemos sus nombres y apellidos.

Nacho Valle responde con franqueza a esta entrevista con un pie en Nueva York, donde ha asumido la dirección de la Y Gallery. No duda y apunta a los responsables de la situación de la cultura y el arte en Valencia. Las cosas no suceden sin más.
El silencio ya no es la opción.

José Luis Pérez Pont

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

En tu experiencia personal y profesional al frente de Valle Ortí durante estos años, ¿qué ha sido lo mejor y lo peor?

Lo mejor ha sido desarrollar un proyecto personal expositivo y poder contar con los artistas que me habían entusiasmado desde que empecé. Preparar las exposiciones, ir a los estudios, ver las obras que iban a la galería, recibir la visita del público en la sala, estar en las ferias, preparar los books y conocer a mucha gente dentro del mundo el arte.
Lo peor ha sido el desamparo que hemos tenido en la ciudad, darse cuenta que estamos completamente solos, que no les importamos, no tienen en cuenta el esfuerzo tan grande que estamos haciendo. Siempre quise hacer este proyecto aquí, en Valencia. Lo malo ha sido darme cuenta poco a poco de que no, que en Valencia no se puede hacer. Eso ha sido lo peor. Me he ido dando cuenta de las taras que tiene la ciudad, de los obstáculos que ha habido que ir salvando hasta que ha llegado uno que ha sido infranqueable.

 ¿Qué fue lo que te decidió para tomar el testigo de la galería? ¿Cuales fueron tus propósitos?

Siempre lo tuve bastante claro. La galería era algo que me encantaba, era un sitio mágico, hipnótico, también era un lugar con muchas cosas de mi padre. Mi padre era muy coleccionista –yo también lo soy- y en la galería había objetos, muñecos, esculturas, cuadros, había de todo, era un sitio al que me encantaba ir, además del contacto con las exposiciones y las inauguraciones. Cuando venían los artistas, que siempre eran muy amigos de mi padre, ver lo que hacían, cómo dibujaban, cómo escribían… me parecían una pasada. Cuando estaba estudiando me di cuenta de que quería empezar a ir de ayudante a la galería y poco a poco cuando volví de Londres tuve claro que quería llevarla en serio, pero la galería era de mi padre y por mucho que me decía “vas a llevarla tú”, pues en realidad no era así. Cuando ya tenía decidido que me iba a montar mi galería, qué tipo de artistas quería llevar y hasta tenía decidido donde la iba a poner –en el primer bajo donde Tomás March tuvo la galería Temple-, a mi padre le diagnosticaron cáncer y se paralizó todo. Hablé con mis hermanos y les propuse llevar yo la galería, ocupándome de la programación sin consultar con nadie. Me dijeron “sí” y con el tiempo les dije que la galería me gustaría quedármela yo y estuvieron de acuerdo. A mi padre le encantaba que yo estuviera involucrado con la galería, había mucha compenetración entre él y yo.

 ¿En qué medida crees que has influido mediante tu galería en el panorama artístico y cultural de Valencia? ¿Hasta dónde te habría gustado llegar?

No lo sé, me gustaría pensar que he influido, de hecho parte del bagaje anímico que me llevo es pensar que hemos hecho muy buenas exposiciones y que eso quedará en el recuerdo de la gente, de exposiciones que vio en la galería. Hay artistas que nos ha costado mucho traer, tanto a nivel personal de convencerlos, de involucrarlos en el proyecto, como a nivel económico de producción y de trabajo. Hay exposiciones que nos ha costado un gran trabajo montar. Recuerdo una que nos costó una semana y media trabajando día y noche haciendo turnos, uno llegaba y se iba otro, haciendo una instalación enorme, pidiendo colaboración a gente para tener suficientes proyectores, porque hemos hecho un trabajo de supervivencia, nosotros no podíamos permitirnos cuatro proyectores o unos focos de teatro… hemos colaborado mucho entre nosotros, entre algunas galerías. Pero se han hecho exposiciones que nos ha costado mucho hacer, me gustaría pensar que eso ha servido para que la ciudad pudiera disfrutar de una mejor calidad expositiva, con exposiciones que las instituciones no hacen. A nuestra galería siempre ha venido mucha gente, mucha gente joven, gente de la universidad y me gustaría pensar que hemos influido en ellos, en su creatividad, en su carrera, en sus iniciativas. Han sido diez años de exposiciones y yo siempre he intentado que tuvieran el máximo nivel.
Me habría gustado retirarme aquí. Siempre pensé que me jubilaría en la galería, en la calle Avellanas. Me hubiera gustado seguir incorporando artistas, seguir desarrollando el proyecto y hacer cada vez Valle Ortí más grande y más internacional, pero desde Valencia es muy difícil. Es complicado traerte a un artista que está exponiendo en Nueva York o en Londres a esta ciudad. Una ciudad que ya sabes que no va a tener ninguna influencia, que no va a vender nada, que no va a conseguir mucho… es muy difícil venderle que venga a Valencia, te va a decir: a Valencia, ¿a qué? Es duro, le tienes que decir que no va a vender, no le puedes engañar, en Valencia no hay coleccionistas y en la inauguración va a haber mucha gente joven pero no va a haber coleccionistas, porque en Valencia escasean. Y si los hay son tan especiales que prefieren irse a Madrid o Copenhague. Me he encontrado a coleccionistas de Valencia en inauguraciones en Bruselas, Copenhague… y gente que me decía que era un coleccionista valenciano, a pesar de que yo nunca lo había visto en la galería. Es frustrante. Llevo ocho años en ARCO, ¿cómo es que nunca ha pasado ese coleccionista por el stand? ¿Cómo nunca ha tenido la curiosidad o la inquietud de acercarse por mi galería? Eso es Valencia. Es duro. A mi personalmente me ha ido debilitando el ánimo, a pesar de que soy una persona con mucho ánimo, pero tiene un fin y llega un punto que entras en reserva. Me hubiera gustado llegar hasta el final, pero llega un momento que son demasiados obstáculos y no puedes seguir invirtiendo en una labor que no es la tuya por amor al arte y, o cambias, o vas a tener que empezar a bajar el nivel; para eso prefiero acabar. No voy a hacer exposiciones que no me gusten, ni más baratas porque el artista esté más cerca… no, no es mi objetivo ni el de la galería. Llegado ese momento decides.

¿Qué motivos han pesado más a la hora de optar por cerrar la galería?

Básicamente no se planteó un cierre como tal, era un cambio de localización, íbamos a cerrar el espacio de Valencia porque no tenía ningún sentido tener un espacio de 250 m. como el nuestro en el centro de Valencia haciendo exposiciones de artistas de Chicago –como el que tenemos ahora- con lo que ha costado el transporte de la obra y que viniera él… no tiene sentido. Yo no quería cerrar en Valencia, me unen muchos recuerdos a ese bajo y a ese nombre. Me ha costado mucho, me da mucha pena cerrar la galería de mi padre. Definitivamente nos hemos dado cuenta en el último año. La idea era que Valle Ortí siguiera on line hasta reinventarse de alguna forma. Ahora se va a reinventar en otro sitio, el proyecto sigue, pero la galería en Valencia cierra.
Me llevo a Nueva York el bagaje de Valle Ortí, con mis artistas, mis contactos y mis coleccionistas. Voy a hacer de los dos proyectos uno, voy a imprimirle el carácter de Valle Ortí. He encontrado este trabajo para dirigir la Y Gallery de Nueva York cuando en realidad no me ha dado tiempo ni a redactar mi currículum.
Si Valencia quiere un espacio tendrá que apoyarlo. Me voy porque no me han apoyado. Las subvenciones de 2010 a las galerías valencianas para ir a ferias las pagaron la semana pasada, más de mil cien días después. El IVEX todavía me debe dinero. Solo les preocupa hacerse la foto, se olvidan de que deben ayudar. En otras comunidades autónomas han recibido un apoyo que en la Comunitat Valenciana nunca hemos tenido. Las galerías que aguanten, que creo que van a ser dos, será con las ventas que realizan fuera en ferias. Por ejemplo, EspaiVisor podría estar en Berlín o en Motilla del Palancar, no le sirve de nada estar en Valencia, si está aquí es circunstancialmente. Eso es lo que le ha pasado a Valle Ortí, que nosotros estábamos haciendo un esfuerzo tanto físico como económico por tener un espacio aquí, pero hay cosas que ya no tienen sentido, ya no. Durante un tiempo sí lo tenía, pero cuando ya has cogido la velocidad de crucero que te permite estar donde tienes que estar no puedes ir hacia abajo, no puedes ir hacia atrás. En España una galería fuera de Madrid es difícil que pueda aguantar y yo a Madrid no me quiero ir. Como decía mi abuela, para hacerla “ben grossa”, si te vas vete.

¿Cuantas ventas has hecho a museos o colecciones dependientes de la Generalitat Valenciana o del Ayuntamiento de Valencia?

Una vez, una sola venta en doce años, hasta este año en ARCO que compraron a todas la galerías valencianas. Dos ventas en total a las instituciones públicas valencianas.
En una ocasión el IVAM compró toda una serie de la artista Cristina Lucas que yo había expuesto en la galería, pero la compra la hicieron a través de la galería Juana de Aizpuru de Madrid. Cuando necesitaron la información de la obra de Cristina Lucas no se la pidieron a Juana de Aizpuru, me la pidieron a mí, que ya es para echarse a llorar. Esa compra habría supuesto mucho para Valle Ortí, por una parte como crédito de la galería frente a la artista, además de una inyección de dinero importante que te aseguro que Juana de Aizpuru no la necesita. Esa es la realidad de esta ciudad, es como vivir en una familia desestructurada en la que tu padre es alcohólico y tu madre es ludópata y ves que tu única opción es irte de casa. Esto es lo que sucede en Valencia. La gente que maneja esto están enfermos de ambición o no sé exactamente el mal que tienen, pero esto es un desgobierno. Es una tras otra y debilita, no ya como galerista sino como ciudadano. He tenido cuatro negocios en Valencia y no invierto ni un euro más, ni un minuto más.

¿Cuantas veces has recibido en tu galería la visita de directores de museos valencianos y de responsables políticos en materia de cultura?

Dos visitas en doce años, y porque había un evento organizado por todas las galerías y era casi ineludible hacerlo, la otra vez fue la noche que se inauguró la temporada el año pasado.

 ¿A que crees que se debe esa desatención?

A que les da completamente igual todo. No tienen respeto, no tienen educación, no tienen consideración ni interés. Esto es como un cortijo, “ella” (refiriéndose a la directora del IVAM) compra lo que le da la gana sin ningún tipo de asesoramiento, hace las exposiciones que quiere… no está cualificada para nada de esto. Les da completamente igual. Ni siquiera tienen el respeto de pasar por las galerías valencianas, es tan flagrante la poca consideración y lo poco que les importa esta ciudad y el mundo del arte que no cumplen ni el mínimo canon de visitas y cortesía. En el polo opuesto te encuentras museos como Artium, dirigido por Daniel Castillejo, que está al pie de la calle, que es capaz de venirse de Vitoria a Valencia para la inauguración de un artista que le interese, que conoce a todos tus artistas, que sabe cuales son sus proyectos, que pregunta para saber de aquellos a los que no conoce. Ese museo que tiene mucho menos presupuesto que el IVAM está compuesto por gente joven, gente inquieta, gestores con ganas, con inauguraciones que concitan a profesionales de toda España, comisarios, galeristas, críticos, artistas… Cuando comparas las exposiciones que hacen con las que hace el IVAM es terrible. No puede usar el museo como si fuera suyo, y ella lo hace. Yo no voy en contra de un partido, de un museo ni de una señora, estoy en contra de lo que pasa. La gente se tiene que dar cuenta de que esto es insostenible.

Se ha hablado mucho del progresivo desprestigio del IVAM en los últimos años, ¿qué opinión tienes?

El IVAM no puede estar más desprestigiado. Lo sabe todo el mundo en Valencia, en España y fuera de España. El IVAM es como un pollo sin cabeza. No te sabría citar una exposición del IVAM, la última que recuerdo es de James Turrell y fue hace ya unos años. No va nadie al museo, nadie te dice voy a ir el domingo al IVAM. Vas a ver más arte en el rastro que en el IVAM. El desprestigio es total. Da igual que haya dinero o que no haya dinero. Las cosas se pueden hacer bien o mal y ella ha decidido hacerlas mal. Cuando decides comprar de golpe artistas chinos de ese modo, cuando haces exposiciones en el museo a tu peluquero o a tu diseñador, cuando metes a tu hijo en bienales… Hacer las cosas de ese modo es como quien va al rastro y compra lotes de vinilos y por uno de Mozart te dan otro de Georgie Dann. Ella misma se ha puesto el adjetivo y es impresentable, es sangrante, es doloroso. A ella la acuso directamente de gran parte de lo que pasa. Ella podría haber hecho muchas cosas y no las ha hecho. Ahí estamos.

¿En que medida crees que afecta a las galerías de arte valencianas la devaluación del IVAM?

Directamente, porque tiene una implicación total. El IVAM era la imagen de la ciudad, era el buque insignia. Eso nos da y nos quita. Se supone que las galerías tendríamos que ir de la mano del IVAM y tendría que contar con nosotros. El IVAM tiene que tener un contacto con la ciudad, tiene que hacer un patriarcado con las galerías y mantener una relación tanto con artistas nacionales como con artistas internacionales. El IVAM tiene que dar oportunidades a los jóvenes artistas valencianos y ayudar a consagrar a los que ya tienen un trabajo. Un museo como el IVAM, que tiene en sus fondos obras de artistas que nadie sabe quienes son, es alucinante que no tenga obras de artistas valencianos como Xisco Mensua, Mira Bernabeu o Chema López. Es increíble, porque además los ha visto crecer. Se pueden realizar millones de actividades donde los artistas participen, el IVAM debería dirigir la política cultural. Con un IVAM completamente despótico y prepotente como el que tenemos todo eso se enturbia y no se consigue nada. No se puede meter la cabeza en el agua porque no se ve. Otra ciudad sería Valencia si el IVAM hubiera hecho en estos años todo lo que en realidad ha dejado de hacer.

 ¿Cómo ves la situación artística y cultural en Valencia?

Muy mal. Vamos a ver, la situación artística la veo bien en cuanto a que en Valencia hay un gran potencial a todos los niveles, hay una gente increíble. Pero ese potencial increíble no se ha podido desarrollar como en otros sitios. Veo grupos de artistas que representan al País Vasco, Madrid o Andalucía que lo han tenido más fácil que aquí. No hemos sabido encontrar el camino, aunque creo que hemos tenido más obstáculos que en el resto de España y no solo a nivel artístico, también a nivel musical, etc. A nivel intelectual alternativo le veo un gran potencial, dentro del zombieland en el que vivimos, dentro de esta plaza sitiada, de esta casa tomada, hay un 5% que resiste. Cada vez se van a ir más, yo cada diez días tengo una despedida de alguien que abandona Valencia. Se ha trabajado mucho para aguantar. A mi me ayudaron mucho Tomás March y Pep Benlloch, pero no se ha podido. Se ha intentado pasar el testigo pero llega un momento en el que deja de tener sentido. Mi proyecto aquí es inviable y más con el tiempo que viene. Hay gente como Álvaro de los Ángeles que después de tanto tiempo ha tenido que volver a trabajar en una galería, porque no era capaz de vivir como crítico, a pesar de ser un crítico extraordinario. ¿Quién escribe mayoritariamente en los catálogos de las instituciones públicas valencianas y a quien se encarga los comisariados? Habitualmente a momias totalmente alejadas de la realidad. Son todo continentes sin contenidos, catálogos que son carne de reciclaje, sin sentido. No se cuenta con la gente cualificada, muchos ya se han ido, pero aún quedan. Quedan artistas jóvenes que creo que son muy buenos, pero no se cuenta con ellos, como tampoco se cuenta con los jóvenes críticos y comisarios ni se ha contado con las galerías. No se cuenta con nadie y al final la gente tiene que hacer trabajos de guerrilla desde espacios non profit, con cero presupuesto, pidiendo los marcos a no se quién y haciéndolo todo por amor al arte. Pero por amor al arte uno se cansa, no puede ser así toda la vida. No puede haber artistas lavando platos, deberían tener menos obstáculos. La gente está preparada, pero no se cuenta con ella. La vida cultural la veo insuficiente. La gente con dinero no quiere apoyar la cultura, quiere coches, quiere eventos, pero no quiere eso y sin ese apoyo no se puede mantener el sistema del arte. La oferta cada vez será menor.

¿Alguna sugerencia a quienes tienen en sus manos la posibilidad de marcar una nueva hoja de ruta?

Sí, que sean más humildes, muchísimo más humildes. Que salgan a la calle y tengan contacto con la vida cultural valenciana. En cuanto hagan un pequeño esfuerzo van a recibir mucho más de lo que están dando. Que intenten colaborar con los artistas, que intenten hacer exposiciones que tengan sentido, que no quieran dirigirlo todo. Que vean los proyectos que hay, que consulten con otra gente, que sean menos caciques. Por ejemplo, que pregunten a Nuria Enguita, a José Luis Pérez Pont, a Álvaro de los Ángeles qué podría hacerse en el Centro del Carmen. Se podrían hacer cosas con sentido que implique a los profesionales y coleccionistas valencianos, en vez de traer colecciones de no sé donde que nadie se entera. Que vean la temperatura de la ciudad, que pidan consejo… pero es que no lo van a hacer. Que abran los ojos, porque los tienen cerrados. Pero no lo van a hacer. En Valencia la gente tiene que dar un paso al frente y decidir el tipo de ciudad que quiere, la ciudad tiene que despertar.

¿Qué retos te planteas para tu nueva etapa al frente de la Y Gallery en Nueva York?

Quiero imprimirle un poco del carácter de Valle Ortí. Esta galería que está ubicada en Nueva York y muy enfocada a Latinoamérica, quiero imprimirle un carácter más europeo a nivel artístico, de coleccionistas y de estilo. Nuestra galería siempre ha sido una galería que no ha sido como otras galerías españolas, hemos intentado incorporarle una estética de artistas nórdicos, nuestro proyecto ha sido un proyecto muy personal, creo que allí puede encajar muy bien. Mis objetivos son internacionalizarla un poco más. Básicamente trabajar, porque a mí este trabajo me encanta. A mí las semanas se me hacen cortas. Creo que va a ser más fácil y más difícil. Más fácil porque voy a tener una respuesta inmediata de la gente y más difícil porque voy a tener que trabajar muchísimo más. Mi objetivo es también intentar hacer ARCO, quisiera lanzar puentes entre los dos proyectos, linkearlo todo. Definirlo y seguir desarrollando el proyecto que aquí se había quedado finito. Tirar para delante y seguir lo que han sido estos últimos diez años de Valle Ortí. Hemos estado formándonos para lo que viene, para cada vez hacerlo mejor. Cada vez que volvía de la feria de Basel miraba y veía que la galería era mejor que el año anterior. Es seguir con esa inercia, pues aunque la galería ha ido evolucionando, en Valencia habíamos entrado en una inercia que no era agradable y me estaba desgastando mucho. Tengo 41 años y me quiero comer el mundo, lo necesito. Quiero acción.

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo