Las constituyentes: mujeres haciendo historia

Las Constituyentes, de Oliva Acosta
Documental
De venta en librerías

“Yo no podía ser testigo de la historia, sino protagonista de ella” (Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977)

Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977. Imagen de 'Las constituyentes'.

Asunción Cruañes, diputada por el Partido Socialista de Alicante en 1977. Imagen de ‘Las constituyentes’.

El  documental Las constituyentes, dirigido por Oliva Acosta, está impregnado de la premisa feminista “hacer visible lo invisible”. Un postulado proclamado por la Segunda Ola del Movimiento Feminista en los años sesenta del Siglo XX para nombrar, narrar y recordar los actos realizados por las mujeres a lo largo de la Historia y que la mirada patriarcal ha ocultado.

Asunción Cruañes. Imagen del documental 'Las constituyentes, de Oliva Acosta.

Asunción Cruañes. Imagen del documental ‘Las constituyentes, de Oliva Acosta.

El documental de Oliva Acosta es fiel al objetivo de la premisa: nombrar a las 27 mujeres (6 senadoras y 21 diputadas) que formaron parte de las Cortes Constituyentes de 1977, configuradas tras las primeras elecciones democráticas realizadas en España después de la dictadura de Franco; narrar la participación activa de estas senadoras y diputadas en las diferentes comisiones que se crearon  para la elaboración del texto de la Constitución Española de 1978, y, por último, recordar que el activismo político y social de las mujeres estuvo presente en el periodo de la Transición Española y en  las Cortes Constituyentes.

“Los hombres se retiran de la política y se les sigue recordando. (…) De vosotras no hay rastro. Volvemos al anonimato. Nos quitan, nos rotan y de las mujeres importantes como vosotras no hay rastro” (Carmen Calvo, diputada por el Partido Socialista).

Carlota Bustelo, diputada por el Partido Socialista de Madrid en 1977. Imagen de 'Las constituyentes'.

Carlota Bustelo, diputada por el Partido Socialista de Madrid en 1977. Imagen de ‘Las constituyentes’.

La mirada feminista

El documental Las constituyentes no sólo es fiel a la premisa “hacer visible lo invisible”, sino también a la narrativa y estética del documental feminista surgido en la década de los sesenta del siglo pasado, en pleno resurgimiento del movimiento contemporáneo de mujeres. Fueron muchas las directoras, principalmente anglosajonas,  que encontraron en el género documental el modelo de expresión para mostrar  otras imágenes de lo femenino, para liberar las voces y promover las conversaciones de las mujeres más allá de la representación  del cine “oficial”. El documental feminista es un intento consciente de representar imágenes reales y positivas de las vidas, privadas o públicas, de las experiencias, de los sentimientos, de los pensamientos, … de las mujeres que contribuyen  a hacer  la Historia, con mayúscula, y la historia, con minúscula.

Carmen Alborch y Carlota Bustelo. Imagen de 'Las constituyentes'.

Carmen Alborch y Carlota Bustelo. Imagen de ‘Las constituyentes’.

Una representación positiva y real de las mujeres que debe surgir de la palabra, la conversación, el diálogo, la discusión entre las propias mujeres. Porque a través de la palabra, las mujeres participantes, sean éstas las protagonistas del documental, como las espectadoras del mismo, pueden autoafirmarse, reconocerse, identificarse y tomar conciencia para su liberación y luchar por la igualdad.

Las mujeres, protagonistas

Los rasgos narrativos y el modelo de exhibición del documental Las Constituyentes hacen que éste se inserte en la tradición del género documental feminista. La mirada feminista de la directora Acosta se proyecta sobre la narración no sólo en el hacer visible y otorgar la palabra a las 27 políticas de las Cortes Constituyentes del 77, sino también en el encuentro entre varias diputadas y senadoras actuales con algunas de las constituyentes, para que puedan dialogar. Además, Acosta considera interesante que se exhiba el documental en lugares culturales o educativos donde se pueda establecer, después de la proyección, una discusión de grupo para hablar sobre la realidad de las mujeres en la política y en la sociedad actual.

Carmen Quintanilla y Carmen Alborch, en 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Carmen Quintanilla y Carmen Alborch, en ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

En el documental Las constituyentes, las mujeres son las protagonistas, sus palabras nos cuentan sus experiencias, sus opiniones, sus reflexiones sobre temas de su vida pública-política y sobre cuestiones de su vida privada- personal. Las  palabras  de las constituyentes exhalan emoción, fuerza, sentimiento y, también, serenidad. Una serenidad que procede de haber sido capaz de  comprometerse a participar en uno de los periodos más importantes de la Historia de España: la Transición democrática.

“Las 27 mujeres que estábamos allí, yo creo  que teníamos el valor de los pioneros que siempre son los que van por delante. Incluso a veces no saben lo que van a encontrar cuando terminen el camino. Pero saben que hay trabajo por hacer.” (Nona Inés Vilariño, diputada de Unión de Centro Democrático por La Coruña  en 1977)

Sentadas en círculo en el hall del Palacio del Senado, el documental nos muestra las reflexiones y las opiniones de las políticas de las cortes del 77 con las políticas actuales. Mujeres representantes de diferentes grupos políticos, pero que coinciden en un punto: todavía queda mucho camino para conseguir la igualdad en todos los ámbitos.

Sara Dueñas, diputada del Partido Popular. 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Sara Dueñas, diputada del Partido Popular. ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

“El contenido del principio de igualdad está sin hacer. Y ahí tenemos un gran reto, vamos a rellenarlo nosotras, con políticas nuevas e imaginativas.” (Ana María Ruiz-Tagle, diputada del Partido Socialista por Sevilla en 1977)

“Igual hay que ser mujer”, escribió Julia Kristeva, para cambiar la realidad. Lo que sí tuvieron claro las pioneras constituyentes es que, en el proceso democrático, “la aportación de las mujeres tenía que ser importante, tenía que sumar otra sensibilidad, otra manera de ver las cosas y preparar el futuro.” (Rosina Lajo, diputada del Partido Socialista de Catalunya por Girona en 1977)

La cámara de Acosta se mueve suave por el círculo formado por las diputadas y senadoras, para no distorsionar la conversación. Los planos de los rostros, de las manos de las políticas se yuxtaponen con un ritmo acompasado a sus voces. Voces que proclaman un cambio en la política. “Hay que transformar la política, los contenidos de la política, la manera de hacer política.” (Carmen Calvo, diputada por el Partido Socialista).

Imagen del documental 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Imagen del documental ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

Hay en esta declaración un acuerdo tácito entre todas las representantes, más allá de la ideología de sus partidos: “O la política se feminiza o nadie va a creer en la política.”  (Ana Oramas, diputada de Coalición Canaria).

La cámara de Acosta se aleja, las senadoras y diputadas continúan debatiendo. Todavía hay que “hacer muchas guerras, hay que pelear, hay que discutir, hay que convencer.” (María Dolores Calvet, diputada del Partido Socialista Unificado de Catalunya por Barcelona 1977).

Las mujeres constituyentes del documental: Soledad Becerril, Carlota Bustelo, Dolores Calvet, Virtudes Castro, Asunción Cruañes, María Izquierdo, Rosina Lajo, Belén Landaburu, Amalia Miranzo, Mercedes Moll de Miguel, Dolores Pelayo, Ana María Ruiz-Tagle, Esther Tellado, Nona Inés Vilariño.

Junto a ellas, en el Senado: Ana Oramas, Inés Sabanes, Carmen Alborch, Bibiana Aído, Sara Dueñas, Carmen Calvo, Carmen Quintanilla, Montserrat Surroca.

El documental se puede adquirir en la siguiente dirección: http://www.lasconstituyentestiendaonline.com

Imagen del documental 'Las constituyentes', de Oliva Acosta.

Imagen del documental ‘Las constituyentes’, de Oliva Acosta.

Begoña Siles

Documental: una ventana a la realidad

Documentamadrid 2013
Cineteca (Matadero Madrid)
Paseo de la Chopera, 14. Madrid
Del 5 al 12 de mayo.

De las cocinas de la Cineteca de Madrid surgió, por encargo del ayuntamiento de la ciudad, la dirección de esta nueva edición del festival de documentales Documentamadrid. Un cambio de rumbo, precisamente, para este décimo aniversario del certamen, momento ideal para hacer cuentas de lo trascurrido o establecer nuevas directrices. Como nos cuenta Mikel Olaciregui, director del evento, una ocasión para “clarificar lo que era el contenido del festival, haciéndolo más a imagen y semejanza de los festivales internacionales, con una sección oficial de cortos y documentales”.

Es momento para hacer, en primer lugar, recuento del estado de salud de un género, el documental, que, como obra independiente, siempre ha tenido más dificultades que la ficción para encontrar su lugar en los canales tradicionales de exhibición. A pesar de los obstáculos, Olaciregui, ya desde su experiencia en Cineteca, constata su buen estado de salud. Un vigor que, sin duda, se debe a la existencia de “un público muy fiel, muy dispuesto y yo creo que muy creciente”. Incapaz de competir con las campañas de promoción del cine más comercial, el documental se debe, más que a la publicidad, a “la comunicación directa, la comunicación en redes sociales y la comunicación viral”, otra de las claves de su supervivencia. Así, “cuando se cruzan las redes sociales con la gente que está interesada en una temática o la gente que está interesada en el documental, en general, se obtienen resultados muy positivos”. En estas condiciones, festivales como Documenta se presentan para el género como “un factor de corrección al sistema de distribución comercial”, (…) un servicio, no sólo para los espectadores, sino, también, para muchos cineastas que tienen sus películas y no consiguen una sala para estrenarla”.

Con estas premisas arranca, entonces, esta nueva edición del certamen en el que se presentarán más de 70 trabajos entre películas a concurso o ciclos paralelos, y en cuya selección, nos dice Olaciregui, han tratado de “no incidir en un mismo tipo de temáticas o en un mismo tipo de formas de narrar. Lo que hemos intentado es que la programación sea lo más amplia y abierta posible.” Encontramos así, temáticamente, desde “el cine político hasta cine muy intimista que a través de vivencias personales trata de dar respuesta a cuestiones importantes que se plantea el ciudadano en el siglo XXI.” Son películas que provienen de todas partes del planeta, de China a Portugal, pasando por Suiza, Brasil, Alemania, Estados Unidos o España, una ventana ideal a la realidad social, política, económica y cultural de nuestro tiempo.

El desencanto. Jaime Chávarri. Imagen cortesía del Festival Documentamadrid.

El desencanto. Jaime Chávarri. Imagen cortesía del Festival Documentamadrid.

Destaca Olaciregui en la sección oficial, como muestra de lo que se va a ver en esta semana de proyecciones, trabajos como The gatekeepers “que cuenta, desde el punto de vista de los servicios secreto israelíes, lo que ha sido el conflicto palestino-israelí desde la guerra de los 6 días hasta la actualidad”. O como Mea Máxima Culpa, de Alex Gibney, director que ha ganado el Oscar en un par de ocasiones, película que “trata de los abusos de parte de un sacerdote a 200 niños sordos y que fue un caso muy sonado y que llegó a involucrar al propio Vaticano”. Entre estos dos polos, encontramos todo tipo de temáticas, mucho más mediáticas, como la que trata Google and the world brain de Ben Lewis, largometraje que cuenta con co-producción española y que, en estos tiempos del to share, nos hablará sobre el litigio que sufrió Google cuando intentó volcar en su motor de búsqueda millones de obras literarias. Ya se sabe, los entresijos de esta guerra descarnada entre las empresas de Internet contra los derechos de autor. Pero no sólo los grandes temas, también historias más pequeñas, personales, como en Elena, de Petra Costa, de Brasil, que cuenta el viaje interior de una chica en la búsqueda de una hermana que años atrás abandonó el domicilio familiar. Como recuerda el director del certamen, “una variedad de temas y de estilos narrativos muy considerable en lo que es la selección.” Pues eso.

 Será ya en la sección Panorama donde encontremos una selección de lo mejor de la producción de no-ficción de nuestro país. Una sección que continúa la programación que durante el año preparan desde la Cineteca, “una instantánea de ultimísimo, del más reciente cine documental que se ha producido en España y que todavía estaba inédito en Madrid.” Son trabajos que, sin ser novedad absoluta, pues algunos se han presentado en otros festivales como Málaga, están todavía en el inicio de su andadura y que dan testimonio de la robustez que disfruta el género tanto en calidad como en variedad de estilos, “desde el histórico, con trabajos que sigue la figura del Valle de los Caídos, por ejemplo, hasta una cosa mucho más íntima como es la primavera.”

Google and the world brain, de Ben Lewis. Imagen cortesía de Documentamadrid

Google and the world brain, de Ben Lewis. Imagen cortesía de Documentamadrid

El programa se completa con dos ciclos realizados en colaboración con la Casa de América y la Casa Árabe. El primero de ellos, comisariado por Elena Fortes, directora del festival de cine mexicano documental ambulante, nos ofrecerá una panorámica de lo mejor de la producción documental de México, país, como se sabe, sujeto a profundas convulsiones tanto de orden político como económico o social. En el segundo, nos acercaremos a la realidad de Oriente Medio de la mano de dos trabajos: la serie de la BBC, Arabia Salvaje, de Dan Rees y Chadden Hunter, productores de Planeta Helado, y Valentino’s ghost (El fantasma de Valentino) de Michael Singh, sobre el papel que juegan los medios de comunicación en la imagen que del mundo árabe y los musulmanes tenemos en Occidente.

Cierra la programación, un ciclo que recoge una muestra del cine documental realizado en España durante la Transición. Un espacio que nos da la oportunidad para reflexionar sobre los temas y las formas de narrar de una época, la transición del franquismo a la democracia, que se ha puesto en cuestión desde distintas perspectivas desde el estallido de la crisis, tanto económica como social e institucional en el que estamos sumergidos. En palabras de Mikel Olaciregui, una oportunidad para descubrir “muchísimos temas que habían permanecido como tabúes, que no se podían tocar en el régimen.” Cine político, sí, pero también películas que reflejan lo que era el cambio social que se estaba produciendo.

Aquí encontraremos títulos emblemáticos del cine documental de nuestro país, como Queridísimos verdugos, de Basilio Martín Patino, que nos relata la vida y las experiencias de tres verdugos durante la dictadura de Franco. O El desencanto de Jaime Chavarri, retrato de la decadencia de una familia burguesa franquista. También la vida social de la época (¿y aún de hoy?) como la que describe Rocío, para Olaciregui, una película especial, “que cuenta la influencia de la iglesia, de cómo se mezclaba ésta en las clases dominantes en lo que era una tradición popular como era el Rocío. Es una película que hasta hace muy poquito tenía todavía una cuenta pendiente con la justicia aquí, en Andalucía.” O musicales, como Canet Rock de Francesc Bellmunt, sobre el papel de la música como vehículo de expresión del deseo de cambio que impregnó aquella época.

¿Y qué diferencias hay entre aquellos artistas y los que destacan en estos momentos? “Yo creo que realmente hemos cambiado mucho como sociedad en estos últimos 30 años y, además, hay otro tema, que es muy gráfico”, reflexiona Olaciregui. “El acceso a los medios de producción, es decir, a una cámara que te da una calidad de imagen ya te da una gran variedad, y sobre todo, planteamientos muy ricos y muy frescos. Antes, para hacer un documental, aunque fuese un documental underground, se requerían unos medios de producción que no estaban al alcance de cualquiera y ahora los medios de producción, pues, no te voy a decir que los podemos tener cualquiera en nuestra casa, pero casi.” Evolución en los contenidos y en las formas de entender el lenguaje cinematográfico de la mano de una tecnología casi al alcance de todos. Las comparaciones son ricas y el debate necesario, pero sin despreciar a unos sobre los otros. “Yo creo que cada generación y cada persona que se pone a abordar un tema tiene sus dificultades, sus problemas y sus escollos en un momento u otro”, concluye el director de Documenta. Pero es que sin, duda, estos no serían posibles sin aquellos.

Larga vida, pues, al documental. Larga vida también a Documenta en este décimo aniversario. Y que siga… por muchos años.

Gerardo León