Las Sombras de Sara Baras en Valencia

Sombras, de Sara Baras
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 14 al 23 de diciembre de 2017

La artista gaditana Sara Baras sube al escenario del centenario Teatro Olympia de Valencia su nuevo espectáculo ‘Sombras’ desde el 14 hasta el  23 de diciembre.

Este nuevo espectáculo demuestra la evolución definitiva del arte que protagoniza Sara Baras. Conjuga en escena y de la manera más brillante, lo moderno y lo actual, haciendo uso de recursos técnicos de primer orden con la magia y el sentimiento que tiene la esencia del flamenco, patrimonio cultural de la humanidad. Utilizando como hilo conductor su emblemática ‘Farruca’ reúne ritmos, cadencias y culturas del mundo en una simbiosis que no tiene precedentes.

Ya están a la venta las entradas en la web del Teatro Olympia www.teatro-olympia.com,  que no podía despedir el año de su primer centenario con más “brillo” que presentando este espectáculo en el que su creadora, dirige y coreografía esta suerte de viaje a través del mundo que es ‘Sombras’.

La luz, los colores y la oscuridad bailarán al son de los apoteósicos pies de Sara Baras. Acompañada como siempre de los mejores: en la creación de la música el talento de Keko Baldomero, de dos artistas invitados de sólido prestigio como son José Serrano en el baile y el afamado saxofonista Tim Ries y de la sublime creación pictórica del garabatista Andrés Mérida.

Y es que entre ‘Sombras’ no todo lo que se ve, es lo que realmente se tiene ante los ojos y Sara Baras está dispuesta a demostrarlo a toda Valencia.

Sara Baras. Imagen cortesía del Teatro Olympia.

Sara Baras. Imagen cortesía del Teatro Olympia.

Al Tall, de aquí a la eternidad

Sempre Al Tall, de Josep Pitarch
Claustro de La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Viernes 24 de julio, a las 22.00h

La Universitat de València presenta el documental ‘Sempre Al Tall’, dirigido por Josep Pitarch y producido por el Taller d’Audiovisuals de la propia Universitat. Es un ‘biopic’ que acompaña al grupo de música valenciano ‘Al Tall’ en su despedida de los escenarios. El estreno tendrá lugar en el Claustro de La Nau, el viernes 24 de julio, con la presencia de sus protagonistas. La entrada es gratuita y el aforo limitado.

Cartel del documental Sempre Al Tall, de Josep Pitarch. Cortesía de La Nau de la Universitat de Valéncia.

Cartel del documental Sempre Al Tall, de Josep Pitarch. Cortesía de La Nau de la Universitat de Valéncia.

La cinta está presente en los últimos ensayos, encuentros, conciertos y homenajes. Presenta de primera mano las reacciones y repercusiones que comportó el anuncio de su retirada y plantea el futuro de la música valenciana después de su desaparición como formación en activo.

Al mismo tiempo hace un recorrido por su larga trayectoria, desde los trabajos iniciales de investigación, cuando iban casa por casa recuperando cantos populares valencianos, hasta su consagración como referente musical y cultural. Aún así, sin dejar de lado el componente reivindicativo y político del grupo, de tal manera que junto con su carrera musical se hace un recorrido por los últimos 40 años de historia del País Valenciano.

La formación nacida en 1975 es responsable de haber rescatado y restituido el canto popular valenciano, dotarlo de prestigio y situarlo en el marco más amplio de la música mediterránea. ‘Al Tall’ es así responsable de haber divulgado un patrimonio musical que de otro modo hubiera desaparecido, y de haberlo consagrado como un género moderno a partir del cual se han desarrollado todo un puñado de formaciones y grupos musicales que hoy conviven en la rica escena musical valenciana.

Con 16 discos y multitud de actuaciones en directo en tierras valencianas y de todo el mundo, han brindado a su público fiesta y cultura. Y también coraje, al haberse mostrado siempre como una formación íntegra y comprometida con su idea de país. El propósito de este documental es poner de manifiesto que, a pesar de su adiós, no desaparecen. Su obra y su impronta en el mundo de la música y de la sociedad valenciana perdurarán a lo largo del tiempo.

Vicent Torrent, uno de los fundadores de Al Tall, en un fotograma del documental de Josep Pitarch.

Vicent Torrent, uno de los fundadores de Al Tall, en un fotograma del documental de Josep Pitarch.

Kessler cierra, Charpa reabre sus puertas

Kessler Battaglia (hasta luego) y Charpa (bienvenida de nuevo)
Dos galerías valencianas de ida y vuelta

Dice un proverbio holandés que no puede impedirse el viento, pero hay que saber construir molinos. A rebufo de ese aire, que tan pronto se lleva las cosas por delante, como provoca cierto renacer en medio de sus remolinos, las galerías Kessler Battaglia (que cierra) y Charpa (que vuelve) ofrecen sendos testimonios del contradictorio azote de la crisis. La primera, porque aún cerrando, tras 12 años de intensa actividad en Pasaje Giner, se muestra abierta a nuevos proyectos y colaboraciones. Y la segunda, porque regresa con bríos renovados, después de viajar por medio mundo y respirar otros aires durante su largo año sabático.

Si ambas hicieran caso al magnate Warren Buffett, hace tiempo que habrían dejado de existir. Decía el prolífico inversor: “En los negocios sólo existen dos reglas. Regla número 1: nunca perder dinero. Regla número 2: nunca olvidar la regla número 1”. Y así debiera ser si las galerías de arte fueran comercios puros y duros. Pero no, resulta que se nutren de una extraña materia, tan pronto disuelta en los avatares del mercado, como resistente a sus vaivenes por confundirse a veces con esa otra materia de que están hechos los sueños…

Una mujer observa la obra de Ursula Kessler con la que cerró su sala Kessler Battaglia. Fotografía: Eva Máñez

Una mujer observa la obra de Ursula Kessler con la que cerró su sala Kessler Battaglia. Fotografía: Eva Máñez

…DE KESSLER BATTAGLIA

“Teníamos el local en alquiler [en Pasaje Giner] y últimamente no se vendía nada”. De manera que Elena Kessler, tras coger hace dos años el testigo de su madre al frente de la galería fundada en 2002, ha decidido cerrar. El propietario del espacio les ha dado “todas las facilidades”. Pero ni aún así. La crisis, cual gigantesco Gargantúa, lo devora todo. ¿Todo? No. “Estoy abierta a nuevas colaboraciones y propuestas”. Incluso no descarta abrir en otro lugar, siempre dentro del barrio del Carmen, “a un precio asequible”. De hecho, asegura tener “propuestas de varias personas”. Pero prefiere tomárselo con calma.

Para culminar la temporada, que con el cierre deja a medio acabar, ha llegado a un acuerdo con María Tinoco, que le cede su espacio de Mr. Pink para que en julio realice una exposición con los artistas previstos en Kessler Battaglia: Nacho Ruiz, Hugo Martínez Tormo, Mau Monleón, Javier Marisco, alguna pieza y performance de Graham Bell y la esquina Incubarte con un artista seleccionado. “La fórmula de colaboración es la mejor para sobrevivir en estos tiempos de crisis”, apunta Elena. Colaboración que se prolonga a la galería Punto, con quien acudió a Art Madrid, compartiendo al artista Dani Tejero.

Una de las obras de Dani Tejero expuesta en Kessler Battaglia. Foto: Eva Máñez.

Una de las obras de Dani Tejero expuesta en Kessler Battaglia. Foto: Eva Máñez.

De ARCO y sus ferias afines, Elena Kessler dice que son necesarias para las galerías, ya que sólo en ellas se puede vender algo. Eso, a pesar del coste que supone ir a ferias y de que las ayudas públicas “suelen llegar con dos años de retraso”. Incluso las compras, que el IVAM asumió en la pasada edición de ARCO, JustMad y ArtMadrid, se ejecutaron hace escasas fechas. Con todo, Elena no desfallece: “A partir del 1 de marzo me llamo Kessler Battaglia daughter (hija)”. Su fórmula colaborativa y abierta a la ciudad de Valencia será, más un aparte, el punto y seguido de una galería que cierra en busca de nuevos horizontes.

Obra de Bingyi en Charpa. Imagen cortesía de la galería Charpa.

Obra de Bingyi en Charpa. Imagen cortesía de la galería Charpa.

…A CHARPA

Todo el mundo la conoce por Charpa. Su verdadero nombre, Mercedes Moreno, sólo sale a relucir “cuando me viene algún recibo del banco”. Fundó su Galería Charpa, a modo de estudio, en Gandía hace ya 35 años. “En 1983 me vine a Valencia”. Primero a la calle Sorní y luego a Tapinería, donde todavía permanece contra viento y marea. El pasado año, en plan frenazo de película muda, decidió cerrar y recorrer medio mundo: Pekín, Londres, Nueva York. De manera que el hastío que le produce Valencia (“da muy poco de sí”), no ha podido con su pasión por el arte, ahora reverdecido tras su largo periplo viajero. “He conocido a una serie de magníficos artistas chinos y americanos”, a los que piensa exponer en Charpa, arrancando así nueva etapa.

Bingyi trabajando en una de sus obras. Imagen cortesía de Galería Charpa.

Bingyi trabajando en una de sus obras. Imagen cortesía de Galería Charpa.

De momento, ahí está la dedicada a Bingyi, de la que habla maravillas, no sólo ella, sino Vicente Todolí que acudió a verla. A Charpa, curtida en mil batallas, le sigue sorprendiendo el “escaso interés” por el arte que existe en Valencia. Y aunque tiene claro que una galería debe vender obras, también subraya que, por encima de todo, “es una forma de entender la vida”. Por eso habla de su galería como si fuera una “capilla”, que le sirve de fortaleza interior frente al adverso ambiente exterior. “Se han cargado el IVAM, que en su día dinamizó la ciudad. Y no lo digo porque esté Consuelo Ciscar, que esto viene de antes, sino por esa utilización del museo para fines personales, y con exposiciones mediocres y sin interés”.

Las galerías de arte, “ahora mismo”, dice que “tienen poco sentido”, frente al avance estrangulador de los museos. También apunta que en pleno auge económico no es que hubiera más coleccionistas, sino que había “compradores” salidos de la construcción. “Ahora ni eso”. Tampoco le seduce ARCO: “No me interesa cómo está montado, con mucha morralla que se hace pasar por bueno; prefiero los Documenta o las bienales”. Eso, y seguir apostando por los artistas que de verdad le conmueven. Allí, en su “capilla” de la galería Charpa, donde las campanas han vuelto a sonar con ritmo asiático.

Obras de Ursula Kessler en el interior de la galería Kessler Battaglia. Fotografía: Eva Máñez.

Obras de Ursula Kessler en el interior de la galería Kessler Battaglia. Fotografía: Eva Máñez.

Salva Torres