Tocata y fuga de Vicente Talens

Desaparición, de Vicente Talens
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 18 de noviembre de 2016

Recordemos que en julio Vicente Talens hizo desaparecer una galería. Un acto de ilusionismo matérico, de actuación breve, que introducía una propuesta conceptual expandida, el principio de algo más grande. Una intervención que nos llevaba ya entonces hasta su nueva exposición en la galería Mr. Pink que se podrá ver hasta el 18 de noviembre.

Una vez más, entrelazando ficción y realidad, Talens pone en cuestión los límites de la realidad más literal a través de un conjunto de piezas excepcionales, muy diferentes técnicamente, interrelacionadas precisamente a través del concepto que da título a la exposición: la desaparición como punto de unión, principio y fuga de obras que son mucho más de lo que parecen.

Vicente Talens junto a algunas de sus obras. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Vicente Talens, en su exposición. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Entrar en esta exposición es entrar en el amplio imaginario creativo de Vicente Talens, en su particular iconografía bien conocida, pero también en planteamientos que ponen de manifiesto esa vasta mirada de artista que cuestiona cualquier imagen suscitada en la realidad cotidiana y la extrae para componerla y descomponerla dentro de ese universo creativo que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, las experiencias, las influencias, las lecturas, los encuentros azarosos y la práctica artística.

‘Desaparición’ es una propuesta multidisciplinar donde encontraremos desde el cuestionamiento de los márgenes actuales de consumo y mercantilización, tanto de los propios objetos como del arte mismo, como alusiones a diferentes personajes, figuras y artistas que han marcado el universo Talens, desde Zigmunt Bauman, Jarvis Cocker, Jean Giraud o Achielle Bonito Oliva, incluyendo una pieza que nos lleva directamente a uno de las grandes artistas que primero usa la desaparición como forma de depuración ulterior espiritual y pictórica, Kazimir Malévich, o la articulación de otra de las piezas presentadas al modo de Joseph Kosuth; todo esto marcado por una apelación constante a la desaparición.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

La desaparición como tumba, límite, principio, final, materia y camino; toda una meditación en torno a la huella, al vacío, al rastro, al cuestionamiento de los límites incluso epiteliales, a la caducidad de todo, a lo que queda de los otros y de nosotros, a la fugacidad de la existencia.

Y todo esto sin dejar de lado ese espíritu vital, luminoso, lleno de colorido y de humor, relacionado con esa mirada fascinada y profunda que parece impregnar todo lo que nos muestra Vicente Talens. Si ‘Desaparición Pieza n.01’, fue el principio y el fin del primer acto, ‘Desaparición’ es la obra teatral completa.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

‘Desaparición’ o el límite epitelial de Vicente Talens

‘Desaparición’, de Vicente Talens
Galería mr.pink
Guillem de Castro 110, Valencia
Del 30 de septiembre al 18 de noviembre de 2016
Inauguración: viernes 30 de septiembre, a las 20.00h

Recordemos que en julio Vicente Talens hizo desaparecer una galería. Un acto de ilusionismo matérico de actuación breve que introducía una propuesta conceptual expandida, el principio de algo más grande. Una intervención que nos llevaba ya entonces hasta su nueva exposición en la galería mr.pink que podremos ver a partir del día 30 de septiembre.

Imagen de la pieza 'El bloque', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Imagen de la pieza ‘El bloque’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

Una vez más, entrelazando ficción y realidad, Talens pone en cuestión los límites de la realidad más literal a través de un conjunto de piezas excepcionales, muy diferentes técnicamente, interrelacionadas, precisamente, a través del concepto que da título a la exposición: la desparición como punto de unión, principio y fuga de obras que son mucho más de lo que parecen.

Entrar en esta exposición es entrar en el amplio imaginario creativo de Vicente Talens, en su particular iconografía bien conocida, pero también en planteamientos que ponen de manifiesto esa vasta mirada de artista, que cuestiona cualquier imagen suscitada en la realidad cotidana y la extrae para componerla y descomponerla, dentro de ese universo creativo que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, las experiencias, las influencias, las lecturas, los encuentros azarosos y la práctica artística.

Imagen de la obra 'Malas influencias', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Imagen de la obra ‘Malas influencias’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

‘Desaparición’ es una propuesta multidisciplinar, donde encontraremos desde el cuestionamiento de los márgenes actuales de consumo y mercantilización, tanto de los propios objetos como del arte mismo, como alusiones a diferentes personajes, figuras y artistas que han marcado el universo Talens, desde Zigmunt Bauman, Jarvis Cocker, Jean Giraud o Achielle Bonito Oliva, incluyendo una pieza que nos lleva directamente a uno de las grandes artistas que primero usa la desaparición como forma de depuración ulterior espiritual y pictórica, Kazimir Malévich, o la articulación de otra de las piezas presentadas al modo de Joseph Kosuth; todo esto marcado por una apelación constante a la desaparición. La desaparición como tumba, límite, principio, final, materia y camino; toda una meditación en torno a la huella, al vacío, al rastro, al cuestionamiento de los límites incluso epiteliales, a la caducidad de todo, a lo que queda de los otros y de nosotros, a la fugacidad de la existencia.

Y todo esto sin dejar de lado ese espíritu vital, luminoso, lleno de colorido y de humor, relacionado con esa mirada fascinada y profunda que parece impregnar todo lo que nos muestra Vicente Talens.

Si ‘Desaparición. Pieza n.01’ fue el principio y el fin del primer acto, ‘Desaparición’ es la obra teatral completa.

Fotograma del vídeo 'La piel', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Fotograma del vídeo ‘La piel’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

 

¿Las apariencias engañan?

I Am a Cliché, de Natacha Lesueur
Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 5 de agosto de 2016

“Dentro de la ornamentación encuentro una violencia que me interesa”, dice Natacha Lesueur, Premio Ricard en 2000 y cuya obra figura en las colecciones públicas y privadas más prestigiosas de Europa. En su primera exposición en nuestro país, la artista nacida en Cannes muestra en Espai Tactel esa violencia revelada por medio de la ornamentación. Lo hace a través de una serie de rostros y figuras femeninas reveladores de lo que anuncia el título de la exposición: I Am a Cliché. “Cliché en el doble sentido fotográfico y de estereotipo”, aclara Lesueur.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fotografías y estereotipos en torno a la mujer, unas veces retratada con pelucas de época o impresiones sobre la piel a modo de tatuajes modernos, y en otras evocando iconos de la cultura como Carmen Miranda. “Es representativa de muchas cuestiones ligadas al problema de la identidad”. Y Lesueur señala la condición de portuguesa que se fue a Brasil para después triunfar en Hollywood, donde se explotó su folclorismo (famosos fueron sus peinados rebosantes de frutas): “Pasó de la fantasía a la tragedia”, subraya la artista.

Esa conjunción de imágenes aparentemente seductoras, en las que aparecen huellas de cierta degradación o violencia, constituye el sello del trabajo que presenta en Espai Tactel. “Me interesa la ornamentación como huella, ya sea a través del pelo, las joyas o la ropa, en tanto marcas identitarias impuestas a la mujer”. Ahí estaríamos hablando de cierta imposición externa, a la que se superpone otra que bien pudiera ser interna, como en esas pelucas quemadas de dos mujeres gemelas. “Agresión interior o exterior”, cuestiona la propia artista, para aceptar que pueda ser “de los dos”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

De hecho, las pelucas, que remiten al barroco y a los tiempos de María Antonieta, fueron moda francesa impulsada por la propia reina de la corte gala. De manera que la ornamentación tiene una doble cara que Lesueur indaga en su trabajo. “Voy de la superficie a la profundidad y a esa lesión corporal focalizada en la peluca”. Y en la superficie de su obra se pueden contemplar rostros, nucas y figuras que atraen a primera vista, al tiempo que afloran señales inquietantes quebrando la imagen. “Es una crítica a la mujer como objeto de consumo”.

De ahí la importancia de Carmen Miranda: “Quedó encasillada y perdió su esencia real, acabando mal”. Lesueur rescata su imagen a través de una modelo que viene a revelar su carácter manipulable por los mass media. “Se ha utilizado su imagen como modelo de la carta del pantone, porque refleja su piel y los diversos colores de la fruta en sus peinados”. La artista toma esa referencia y le da una vuelta de tuerca: “Una mujer reinterpretando a otra mujer”. El caso de Carmen Miranda sería el de “la imagen superando al personaje”.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

I Am a Cliché reúne una decena de fotografías, dos intervenciones en la propia sala y dos videos en torno a esa mujer estereotipada que, de tanto repetirse, termina por ofrecer una imagen degradada de sí misma. Degradación que Natacha Lesueur inscribe en su obra mediante ornamentos igualmente ambiguos, tan pronto impuestos, denotando la agresividad que ello supone, como asumidos para mostrar cierta diferencia. “Ambigüedad acerca de lo que quieres y lo que no”.

El rostro de una mujer cuya cabellera cumple la función del velo ofrece de nuevo la idea de “lo que aparece y desaparece”. También hay un paisaje hecho con una cámara especial de infrarrojos, sobre el cual destaca un rostro ambiguo sobre una peana. La figura y el fondo revelando una vez más esa doblez tan del gusto de la artista francesa, que en los videos explora las posibilidades de la imagen estática y en movimiento, del rostro con unos ojos saltones de Barbie. Lesueur acoge en la superficie de su obra ese gusto por lo femenino, repleto de huellas que orientan la mirada hacia capas más profundas. Capas, en todo caso, a flor de piel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Natacha Lesueur. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Salva Torres

Vicente Talens desaparece…

Desaparición, Vicente Talens
Galería Mr.Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: viernes 17 de junio, a las 20.00h
Sólo hasta el domingo 19 de junio de 2016

¿Cuáles son los márgenes reales entre que una cosa exista y que desaparezca? ¿Y entre lo que ha sido y lo que ya no es? ¿Pueden tocarse, palparse, sentirse, fotografiarse, incluso difuminarse? ¿Pueden estos mismos márgenes desaparecer?

Vicente Talens, como un ilusionista fenomenólogo contemporáneo nos lleva al terreno de lo borrado. Lo eliminado, lo extinguido. Un camino oculto, una puerta cerrada, algo que ya no será. Entrelazando ficción y realidad, pone en cuestión los límites de la realidad más literal.

Talens, artista multidisciplinar conocido por su particular iconografía y su amplio imaginario pictórico que desarrolla en medios gráficos y escultóricos, nos propone esta vez un proceso de ultradepuración, un planteamiento conceptual eminentemente reflexivo donde los márgenes quedan difusos y donde cualquier pregunta en torno a la huella, al vacío, a la desaparición, al rastro, al cuestionamiento de los límites, puede ser planteada. Nada y todo es lo que parece.

Vicente Talens nos lleva a cuestionarnos nuevos márgenes entre concepto, obra, proceso artístico y el lugar mismo que la figura del espacio, en este caso la galería, representa en estos procesos.

Desaparecer a través de lo matérico. Una desmaterialización a través del uso de la propia materia. Borrar el rastro a través de lo construido, eliminar la huella. Hacer desaparecer como si lo borrado nunca hubiera existido. Esconder, ocultar, fugarse, extinguirse, borrarse, hacerse ausencia, desaparecer. Pero esto no es más que el preámbulo de algo más grande.

Esta vez Mr. Pink será sujeto activo de la pieza, una intervención en la que los márgenes de la ficción y la realidad quedarán descubiertos una vez concluya la intervención. plantilla-talens

Robles, un asesinato al ‘rojo’ vivo

Robles, duelo al sol, de Sonia Tercero
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

José Robles Pazos estaba leyendo a Edgar Allan Poe cuando alguien llamó a su puerta y se lo llevó para que respondiera a ciertas preguntas. Pura rutina. Había llegado a Valencia desde Madrid en noviembre del 36 y aquella fue la última noche que se le vio con vida. A partir de ahí, son múltiples las elucubraciones en torno a su desaparición y asesinato. Sonia Tercero recrea el misterio del “Robles que sabía demasiado”, según el novelista Ignacio Martínez de Pisón, en el documental Robles, duelo al sol, presentado en Cinema Jove.

Fotograma del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

No se sabe a ciencia cierta quién lo mató, pero de lo que no cabe duda es que la orden partió de los servicios secretos soviéticos, con el silencio cómplice del gobierno de la República que nada hizo por esclarecer los hechos. “Se le pudo hacer un juicio, porque el Gobierno de la República los contemplaba por ley”, subraya Martínez de Pisón, presente en el documental y que recreó el misterio en su libro Enterrar a los muertos’. Se pudo, pero no se hizo. ¿Por qué?

Casi todos coinciden en señalar que Robles sabía demasiado; conocía buena parte de los secretos entre el Ministerio de la Guerra español y el Kremlin soviético. Fue asignado como traductor, dados sus conocimientos de inglés, francés y ruso, a Vladimir Gorev, embajador soviético en Madrid, lo que le permitió establecer contactos de alto nivel en aquel momento convulso que desencadenó la Guerra Civil. Una guerra que atrajo a corresponsales, intelectuales y novelistas de la talla de John Dos Passos y Ernest Hemingway, instalados en el Hotel Florida de la capital de España.

Imagen de José Robles en el documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Imagen de José Robles en el documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

José Robles fue el traductor al español de Manhattan Transfer, novela fundamental de Dos Passos. La amistad entre ambos se fue estrechando con el tiempo, después de que el escritor le animara a dar clases en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. Amistad parecida a la que tenían Dos Passos y Hemingway, hasta que la desaparición y asesinato de Robles provocó la ruptura entre ambos. Ruptura que venía a simbolizar las dos formas de entender el comunismo por quienes entonces lo profesaban: la defensa a machamartillo de una ideas por turbias que en ciertos momentos fueran, o el pensamiento social por encima de la terquedad ideológica.

Dos Passos, empeñado en esclarecer la muerte de su amigo, se encontró con la negativa de Hemingway a la hora de seguir ese rastro, al igual que sucedió con otros muchos republicanos. El duelo al sol al que se refiere el título del documental se extiende más allá del que se establece entre ambos novelistas y toma otros derroteros. “En realidad hay tres duelos, en el sentido de sucesivas tristezas: el que se refiere a la pérdida del amigo Robles; el que alude a Hemingway, y el que se deriva del desencanto por el comunismo”, explica Sonia Tercero, que tuvo siempre claro el formato de película de ficción del documental, “porque el personaje lo tenía todo en contra”.

Fotograma de 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma de ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Otra de las especulaciones gira en torno a Ramón, hermano de José Robles, militar y en el bando contrario, que pudo tramar cierta venganza. El documental, narrado de forma clásica, cuenta con los testimonios de Carmen Robles, hija de Ramón, Lucy Dos Passos y John Dos Passos Coggin, hija y nieto del novelista, así como de los historiadores Paul Preston y Ricardo Miralles o el propio Martínez de Pisón. Testimonios y declaraciones que ofrecen abundantes pistas acerca del misterioso asesinato de José Robles, al tiempo que abren la puerta a posteriores pesquisas. El fantasma que Marx anunciara en su Manifiesto comunista recorriendo Europa sigue, tras la presentación de Robles, duelo al sol, dando miedo.

Fotograma del trailer del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero.

Fotograma del trailer del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero.

Salva Torres

Kir Royal se llena de Ausencias

Ausencia. Gil Gijón, Carlos Sagrera y Josep Tornero
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Inauguración: viernes 29 de mayo de 2015, a las 20.00h
Hasta el 10 de julio, 2015

La galería Kir Royal presenta la exposición colectiva  ‘Ausencia’ con las obras de los artistas españoles Gil Gijón Bastante, Carlos Sagrera y Josep Tornero. A través de técnicas y metodologías diferentes, los tres artistas abordan el tema de la ausencia concebida como pérdida, falta, o simplemente como recuerdo y memoria.

La exposición abre con los lienzos de Carlos Sagrera (Madrid, 1987), que proyectan al visitante en las estancias de la casa de sus abuelos, vacía tras su desaparición. A partir de unas fotografías de los años setenta, el artista empieza a realizar una reconstrucción pictórica de los espacios en los que ha crecido. Utiliza el material fotográfico como documentación y como catalizador de su memoria, recuperando un pasado individual que de alguna forma puede llegar a conectarse de manera colectiva dentro de un marco geográfico temporal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

¿Qué es lo que queda del pasado en estos espacios ahora vacíos? Mediante el material fotográfico que ha ido encontrando y realizando posteriormente sobre la casa, Sagrera trata de recomponer desde un punto de vista personal la idea de la pérdida, el duelo, el refugio… Le interesa entrar en la vida privada para llegar a lo que se oculta a conciencia, lo que permanece dentro, detrás de lo que vemos a primera vista y no se deja ver, lo siniestro, los espacios que comienzan en los límites de la imagen.

La memoria y el paso del tiempo son dos factores que producen inquietud al artista, es por ello que comienza a trabajar con esta reconstrucción como con un sentido de “frenar” ese desarrollo natural y la pérdida del espacio haciéndolo imagen. Para ello ha ido buscando diferentes formas de representar el olvido, las alteraciones y alucinaciones de la memoria, las huellas del paso del tiempo, las marcas de los objetos que ya no están… La negación a representar figuras humanas dentro de los espacios viene dada por el hecho de que generalmente el espacio permanece tras la desaparición de éstos.

Obra de Josep Tornero en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Obra de Josep Tornero en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal Gallery.

Seguidamente se encuentran los cuadros en blanco y negro de Josep Tornero (Valencia, 1973). Se trata de fragmentos, pinturas que representan manos como en la serie Fighters (Luchadores) o sábanas abandonadas como en la serie Phantoms (Fantasmas). A través de las imágenes que de alguna manera quedan en nuestra memoria, a través de la lectura de algún poema o algún escrito que haya podido hacer surgir una imagen interna… a través de todos estos filtros, se van materializando las imágenes que después el artista desarrolla.

Es la imagen la que motiva a Tornero a pintar. La obra de este artista combina con maestría la belleza, el rigor intelectual y, sobre todo, el medio para dotar de simbolismo a la imagen creada. Una atmósfera personal invade cada cuadro, consiguiendo que el espectador se exija una segunda mirada que descubre una belleza ideal que se manifiesta en composiciones que conjugan lo contemporáneo con lo clásico.

Josep Tornero aborda su obra de manera lenta, meditada y laboriosa, captando con el modelo un diálogo que es reflejo de la fuerte tensión psicológica del momento. Las composiciones vienen cargadas de un dramatismo tan inquietante como bello. En su obra es central el tema del cuerpo humano, aunque se trate simplemente de fragmentos o huellas que, como tales, evocan el tema de la memoria. Recuerdos que remiten a un pasado en el que estas manos lucharon y estas sábanas acogieron cuerpos, historias y relatos apenas citados como dejando un halo de misterio. El cuerpo humano contiene una potencia visual que acaba por atrapar y es potencialmente un elemento de comunicación. No hacen falta excesivos discursos cuando una obra se centra en el cuerpo, rápidamente empatiza con el espectador, dice seguramente mucho más de lo que el artista pretende representar.

Obra de Gil Gijón en 'Ausencia'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Gil Gijón en ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

Finalmente, las obras en polvo de Gil Gijón Bastante (Puertollano, Ciudad Real, 1989) tratan también el tema de la identidad, la memoria y el paso del tiempo. El polvo y la pelusa de una casa está formado por infinidad de partículas que provienen de la suciedad que arrastramos bajo nuestros zapatos, la polución del ambiente, el desgaste de los objetos que tenemos en casa, fibras de la ropa que usamos y un tanto por ciento de la piel muerta y desechos de las personas que viven allí.

Nada, según el artista, puede representar mejor que eso la degradación continua que produce el tiempo. A raíz de ahí Gil centra su atención en la memoria, en reconstruir el recuerdo a partir de ese excedente que la acción del tiempo va dejando como rastro. Él comienza su trabajo rescatando fotografías antiguas de álbumes familiares, instantes cargados de huellas, reproduciéndolas empleando simplemente un adhesivo y el polvo recogido de los hogares de las personas allí representadas.

Se trata de retratos minuciosos en los que poco a poco el autor va dándole forma al polvo hasta configurar el claroscuro de la fotografía lo más fielmente posible al original para no alterar el recuerdo que encierra. Somos polvo, o solamente sombra como la que proyectan las ultimas obras «invisibles» de Gil.

El artista se acerca así a las practicas anti-visuales del arte, en una obra tan frágil que roza lo efímero, pero de una forma que incluso minado por su propia fragilidad o desaparición, no parece escapar de la paradoja inicial de lo efímero en el arte. Una paradoja que apunta explícitamente a como lo efímero desea aun así durar para siempre. Pretende provocar una reflexión acerca de la caducidad de la materia y del ser, apelando para ello a la memoria y a la identidad.

Obra de Carlos Sagrera en 'Ausencias'. Imagen cortesía de Kir Royal.

Obra de Carlos Sagrera en la exposición ‘Ausencia’. Imagen cortesía de Kir Royal.

Ángel Gil: «El crimen siempre atrae»

Pez en la hierba, de Ángel Gil Cheza
Editorial Suma

Escribe de lo que conoces, se les dice a los escritores bisoños, un consejo de puro sentido común. Ángel Gil Cheza no es precisamente un novato, ha publicado tres novelas, pero en la tercera, ‘Pez en la hierba’ (Suma) sigue fielmente esa pauta. Ambienta la historia en su pueblo natal, Vila-real, y su protagonista se dedica a la edición como él mismo.

Aparte de eso todo es ficción, una investigación sobre la desaparición de unas adolescentes ocurrida varios años antes de cuando arranca la acción. Gil utiliza sabiamente los recursos que le ofrece un paisaje que conoce muy a fondo, túneles en parte inexplorados o acequias diabólicas para crear una atmósfera opresiva que evoca los paisajes nórdicos.

‘La lluvia es una canción sin letra’, un relato histórico ambientado en parte en Irlanda y ‘El hombre que arreglaba bicicletas’, una novela de personajes son sus anteriores títulos. Con ‘Pez en la hierba’ publicada en pleno Festival Valencia Negra se sitúa dentro de este género tan en boga.

Portada de 'Pez en la hierba', de Ángel Gil Cheza. Editorial Suma.

Portada de ‘Pez en la hierba’, de Ángel Gil Cheza. Editorial Suma.

¿Ha convertido su ciudad en escenario literario con la idea de que pongan su nombre a una calle o plaza?  

No creo que me otorguen ese honor por mi pasado revolucionario. (Risas). Me apetecía sumergirme en el Vila-real que yo recuerdo, el que está bañado de nostalgia. Cada uno tiene una imagen propia de su ciudad, o su pueblo, pero pocas veces tiene la oportunidad de compartirla. Es un riesgo, pero también una suerte poder hacerlo. Además, estaba el reto de transformar un pueblo como Vila-real en el escenario de una novela de género, ver hasta qué punto podía transformarlo todo, pero siendo fiel a mi recuerdo, a ese pueblo donde crecí y donde me siento arropado. Esto también me servía para plasmar la situación local después de la gran burbuja inmobiliaria, con los huertos a medio abandonar, y una sociedad muy particular.

Editor, músico, escritor, hortelano, padre y amante de los perros. ¿Cómo combina esas múltiples facetas? 

Supongo que es una cuestión troncal, hay un hilo conductor en todas ellas. Mi forma de escribir está impregnada de mi forma de ver la vida. Una vida que considero que hay que vivir mirando a la tierra, a las personas. Cuando uno tiene algo que decir, utiliza cualquier medio a su alcance. Y yo no sé si tengo algo muy importante que decir, pero sí tengo una necesidad vital desde niño de contar cosas, de crear mundos. Y no es por una cuestión mercantilista, acabo de terminar mi primer guión de cine y no creo que tenga la suerte de verlo hecho filme, pero necesitaba contar algo con imagen, sonido y palabra y eso hice.

Se nota que la música se plasma en el texto. ¿Cómo consigue impregnar las palabras de sonidos?

Creo que la música está por todas partes en esta novela, aunque no cito ni una canción en todo el libro, ni hago alusión explícita a ninguna pieza. Pero es algo que muchos lectores están detectando, la música subyacente en la narración. Creo que es por la cadencia del texto, hay un ritmo y una distribución armónica de los tiempos, de los silencios. Hay un runrún regular y melodioso en toda la novela. ¿Cómo se consigue? Ni idea, supongo que narrando la acción desde dentro, viviendo la ficción que cuentas a otros.

¿Cómo surgió el título que trasmite la idea de una agonía?

El pez me ayudaba a crear una bonita y terrible metáfora con una de las chicas asesinadas. Pero poco se puede hablar de ello sin peligro de destripar la trama.

¿Qué piensa de esta eclosión de novela negra que vivimos? ¿Llevará a algo interesante o acabará muriendo de éxito?

Bueno, yo he aterrizado en el género casi por casualidad. Me interesan tanto los aspectos sociales y costumbristas, el testimonio antropológico como las tramas en sí. El crimen, el delito y sus variables, es un tema que siempre ha atraído la atención del consumidor de ficción. Eso no es algo nuevo. Sí que hay un interés comercial en el sector desde hace unos años, y esto a la fuerza propicia que se escriba más novela negra, pero cuando se auto-regule el mercado la oferta y la demanda se ajustarán.

Ángel Gil Cheza. Cortesía del autor.

Ángel Gil Cheza. Cortesía del autor.

Bel Carrasco