El Tío Vania de Jerónimo Cornelles

Tío Vania, de Antón Chéjov, en versión y dirección de Jerónimo Cornelles
Intérpretes: Jerónimo Cornelles, María Poquet, Rafa Alarcón, Ernesto Pastor, Isabel Requena, Laura Valero y María Minaya
Preestreno en el TAC de Catarroja
Avda. Excelentisima Diputació, 16. Catarroja (Valencia)
Sábado 30 de mayo de 2015, a las 20.00h
Estreno en el Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Miércoles 3 de junio de 2015, a las 20.30h
Hasta el 7 de junio, 2015

‘Tío Vania’, de Antón Chéjov, es una de las obras cumbres de la literatura dramática del siglo XIX. Chéjov refleja en la obra el apocalipsis interior de un puñado de destinos humanos, la manera peculiar en la que el tiempo se instala en su interior, y cómo el tedioso transcurrir de los días derrumba sus esperanzas.

Imagen del cartel de Tío Vania, de Jerónimo Cornelles. Cortesía de Bramant Teatre.

Imagen del cartel de Tío Vania, de Jerónimo Cornelles. Cortesía de Bramant Teatre.

Bramant Teatre presenta, con esta revisión actual y contemporánea de ‘Tio Vania’, una propuesta donde se verá cómo Vania y su familia, rural y aristocrática venida a menos, se replanteará su vida ante la visita de su cuñado y la nueva mujer de este; un rayo de luz que les hará despertar del letargo en el que se hallan instalados.

Una propuesta tragicómica, llena de luces y sombras, que tomando como tema central el deterioro de la vida, la resignación, y la “inmovilidad” de algunas personas por decisión propia consciente o inconsciente, sirve de espejo a un espectador que puede llegar a reconocerse ante lo que está viendo.

Imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de 'Tío Vania', de Jerónimo Cornelles.

Imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de ‘Tío Vania’, de Jerónimo Cornelles.

Una amarga comedia, que demuestra que hay textos que por muchos años que tengan nunca dejan de ser de vigente actualidad, donde conoceremos a un grupo de personajes que en lugar de ir, o al menos intentarlo, hasta las estrellas, prefieren lamentarse sentados desde el sofá bebiendo vodka de lo lejos que éstas se encuentran y lo difícil que sería levantarse para llegar hasta ellas.

Jerónimo Cornelles actualiza esta amarga comedia clásica de Chéjov, que retrata la decadencia de una familia venida a menos, donde siete personajes, llenos de pasiones cruzadas, serán conscientes ante el “despertar” del tío Vania, que además de soñar otra vida donde ser felices, quizás deberían dejar de actuar como muertos en vida en esta.

Una emotiva y divertida propuesta que sirve de espejo para reflejar nuestras contradicciones ante la eterna búsqueda de la felicidad. Un clásico de todos los tiempos.

Jerónimo Cornelles en una imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de la obra 'Tío Vania'.

Jerónimo Cornelles en una imagen del video promocional realizado por Escaparate Visual de la obra ‘Tío Vania’.

Boyhood: tiempo real, tiempo cinematográfico

‘Boyhood’, de Richard Linklater
Estrenada el viernes 12 de septiembre, 2014

¿Una vida atrapada en el momento o un momento atrapado en la vida?, con este dilema termina ‘Boyhood’. Una película de homenaje al tiempo. Y, en concreto, al momento, a ese espacio de tiempo insignificante donde la vida queda atrapada.

Prender el tiempo, recorrer el tiempo, detener el tiempo para no ser devorado por él, es una de las grandes aspiraciones del ser humano. Con la fotografía consiguió detener el tiempo, captar un breve momento de la vida;  con el cine lo hizo transcurrir,  reflejar el deslizamiento de la vida en cada momento. En ‘Boyhood’, el director Richard Linklater, ha fusionado el tiempo real al tiempo cinematográfico.

Ellar Coltrane, de adolescente, en la película 'Boyhood' de Richard Linklater.

Ellar Coltrane, de adolescente, en la película ‘Boyhood’ de Richard Linklater.

‘Boyhood’ narra la vida del joven Mason desde los seis hasta los dieciocho años. Un personaje interpretado, al igual que los otros personajes, por el mismo actor durante los doce años que dura la historia. Sí, el envejecimiento real de los actores se fusiona con el envejecimiento de sus personajes. El tiempo cinematográfico de ‘Boyhood’ representa, sin ninguna manipulación de maquillaje, las huellas que el transcurrir del tiempo real deja en los cuerpos de los personajes.

Ethan Hawke y Ellar Coltrane en un fotograma de 'Boyhood', de Richard Linklater.

Ethan Hawke y Ellar Coltrane en un fotograma de ‘Boyhood’, de Richard Linklater.

En ‘Boyhood’ esas huellas del transcurrir del tiempo están más cerca de la vida que de la muerte. Son las huellas de la infancia y de la juventud. Aunque en el rostro y en el cuerpo de Mason se vaya inscribiendo la vida, su comportamiento no rezuma la vitalidad de ese momento de la existencia; todo lo contrario, exhala apatía. Esa apatía que emana de la vida de los adultos que le rodean y contagia a la nueva generación.

Patricia Arquette, en el medio, junto a Ellar Coltrane y Lorelei Linklater en 'Boyhood', de Richard Linklater.

Patricia Arquette, en el medio, junto a Ellar Coltrane y Lorelei Linklater en ‘Boyhood’, de Richard Linklater.

Una apatía que no les paraliza para funcionar con la realidad cotidiana -esa cotidianidad que tan bien capta la cámara de Linklater-, pero deja asomar “una verdad desagradable: envejecer, morir es el único argumento de la obra” como en el poema de Jaime Gil de Biedma, ‘No volveré a ser joven’.

Ellar Coltrane, de niño, en 'Boyhood' de Richard Linklater.

Ellar Coltrane, de niño, en ‘Boyhood’ de Richard Linklater.

Begoña Siles