‘El Gran Arco’ del laberinto mental

El Gran Arco, de Eva Zapico
Espai Mutant de Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Sábado 21 y domingo 22 de noviembre de 2015

Eva Zapico presenta la obra de teatro El Gran Arco, el 21 y el 22 de noviembre en el Espai Mutant de Las Naves. Un montaje interpretado por Eva Zapico y Àngel Fígols.

El Gran Arco propone un recorrido por el laberinto mental de los personajes, un espacio en el que el espectador inicia un viaje hacia el inconsciente. Dos personajes, terapeuta y paciente, comparten un espacio sin que podamos llegar a entender cuál es la relación real entre ellos. Un recorrido por el laberinto mental de ella. Un viaje hacia el inconsciente de ambos.

A partir de la histeria como enfermedad nerviosa, considerada durante mucho tiempo como un rasgo propio de mujeres malvadas al servicio del diablo, esta función reflexiona sobre el origen de la maldad en el individuo.

Sin poder dar respuesta al enigma sobre el origen de lo malvado, el montaje muestra el desarrollo de la neurosis mental en la relación de una mujer con su terapeuta. Utilizando como motor la obra de Louise Bourgeois, las teorías psicoanalíticas de Carl Gustav Jung y Las Cárceles de Piranesi, ambos personajes se relacionan sin que sepamos los intrincados nudos de conexión que les une.

El Gran Arco se estrenó en el festival Russafa Escènica 2013 y cuenta con la colaboración de otros creadores, como el músico y videoartista catalán Logical Disorder y Transistora, magazine online especializado en música electrónica.

El gran arco, de Eva Zapico. Imagen cortesía de Las Naves.

El Gran Arco, de Eva Zapico, con Àngel Fígols. Imagen cortesía de Las Naves.

El Rey Lear, en una residencia de ancianos

Olvidando a Lear, de Mariola Ponce
Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
Sábado 20 y domingo 21 de junio de 2015, a las 20.00h

El Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa, que del 5 al 28 de junio programa nuevos acercamientos a obras y personajes clave en la historia de la literatura, acoge esta semana Olvidando a Lear (20 y 21 de junio) una interesante propuesta escrita y dirigida por Mariola Ponce que parte de El rey Lear y que es fruto del trabajo realizado con alumnos del Centro de Artes Visuales del Puerto de Sagunto.

«Cuando estábamos buscando ideas para el espectáculo, nos encontrábamos con noticias de personas que con su comportamiento y sus decisiones habían hecho mucho daño y nos preguntábamos qué sería de ellos cuando se hicieran mayores», recuerda Ponce, «nos interesaba plantearnos cómo reacciona alguien que ha sido malvado y que, con la edad, empieza a necesitar de los demás».

Cartel de la obra 'Olvidando a Lear, de Mariola Ponce. Cortesía de Sala Russafa.

Cartel de la obra ‘Olvidando a Lear, de Mariola Ponce. Cortesía de Sala Russafa.

Con este punto de partida, Ponce traslada a Lear, el famoso villano creado por Shakespeare, a una residencia de ancianos, a mediados del siglo XX, donde el alzhéimer le hace olvidar por momentos su crueldad, el daño que ha hecho, lo injusto que ha sido en el reparto de sus bienes… Y con el olvido, con su olvido, ¿ha de llegarle el perdón?

Cordelia aparece como una enfermera y el Conde de Kent se convierte en Dr. Kent, mientras que el protagonista se presenta como un hombre hecho a sí mismo, un déspota empresario que alterna episodios de lucidez y demencia, carcomida su memoria por la enfermedad y la vejez. Una versión que demuestra cómo los personajes creados por el maestro inglés pueden existir en cualquier época y contexto.

Tres alumnos que durante meses han profundizado en las técnicas interpretativas dan vida a este acercamiento al clásico de Shakespeare, absolutamente novedoso, que plantea un dilema en torno al valor de la palabra, el recuerdo y la condescendencia.

Futuras grandes estrellas

La programación del festival se completa esta semana con la demostración del Taller de Teatro para Niños que imparte la actriz y docente Amparo Vayà en Sala Russafa. Sus pequeños intérpretes suben a las tablas del centro cultural para contar la historia de ‘Una casa monstruosa’, una pieza terroríficamente divertida, escrita y dirigida por la propia Vayà.

Las futuras estrellas dan vida a seres espeluznantes, pero muy familiares, que viven situaciones hilarantes y sufren continuos enredos domésticos. Una propuesta para disfrutar con los monstruos de la casa de la que se realizará una única función el 21 de junio a las 12h, con un precio de 3€. Para el resto de la programación del festival se ofrece la posibilidad de disfrutar de los espectáculos con entradas simples (6€) o mediante un abono para cuatro representaciones a 18€.

Imagen de 'Olvidando a Lear', de Mariola Ponce. Cortesía de Sala Russafa.

Imagen de ‘Olvidando a Lear’, de Mariola Ponce. Cortesía de Sala Russafa.

La Volière de Hélène Crécent

La Volière, de Hélène Cécent
Trentatres Gallery
C / Dénia, 62. Valencia
Inauguración: viernes 22 de mayo, a las 20.00h

La volière es el término que designa en francés esas enormes jaulas en las que los pájaros vuelan pero no escapan. Es también el nombre de la exposición en la Trentatres Gallery de la artista francesa Hélène Crécent (Pau,1966).
Fascinación por los pájaros, animal nada domesticable. Solo en el Museo del Prado, el biólogo Gómez Cano contabilizó en su día 729 pinturas con representaciones de aves de 36 especies: de la saga Brueghel al concierto de Jan Fyt.

Más allá de los muros académicos, en las cuevas de sueños olvidados donde nos introdujo el cineasta alemán Werner Herzog, nuestros antepasados ya consideraron importante detener la frágil estructura de las aves en la superficie con memoria de la roca.

La exposición en Trentatres, una de las galerías de arte de referencia más frescas de Valencia, está más cerca de la fascinación primigenia –entre el art brut (expresión acuñada por Dubuffet para referir el arte más allá de la puerta de salida del sistema: trazos de dementes, niños y reclusos) y el pigmento natural de la caverna– que de los híbridos de Max Ernst.

Mirada virginal o primigenia y, sin embargo, la obra de esta pintora, poeta y escultora con aspecto de bailarina de danza clásica está penetrada, versada, por decirlo quizás de forma políticamente correcta, de formación, desde la Ecole des Beaux Arts de Bordeaux a las influencias de la también francesa Annette Messager (Le repos de pensionnaires) o de los mejores representantes del grupo CoBrA (Karel Appel o Asger Jorn).

No hay en esta volière de pájaros arrebatados -como no había en la adaptación hitchcockniana de Daphne du Murier- interés por el último motivo ni voluntad de conocerlos bien a todos. Que lo haga el espectador. Una únicanota basta para caracterizar una de las exposiciones más interesantes de esta primavera: Crécent ha emprendido el regreso, un jalón, en la delirante tarea de deshacerse.

Despojada, con la técnica más rudimentaria, la mirada ahora interrogada, ahora decidida de las aves cuestiona la verja de hierro pero también de auto-concesiones de nuestra propia volière: la danzarina disposición de los pájaros dibuja también el bosquejo de un mapa de salida.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Obra de Hélène Crécent. Cortesía de Trentatres Gallery.

Jesús García Cívico*
*Por cortesía de TrentaTres Gallery