Calles de película

Ciudades de cine, de Ediciones Cátedra
Coordinado por Francisco García Gómez y Gonzalo M. Pavés
Participan: Pilar Pedraza, Juan López Gandía, Carlos A. Cuéllar y Carmen Guiralt

Cualquier ciudad puede convertirse eventualmente en un plató. Pero algunas grandes capitales son más conocidas a través de las películas que por las visitas turísticas. Escenarios de films memorables que han dado la vuelta al mundo: Nueva York, París, Londres, Roma, Venecia… Cuando el viajero llega a una de esas urbes experimenta una sensación de “déjà vu”, de familiaridad, que nunca se da en otros lugares.

'Lost in Traslation' de Sofia Coppola, es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

‘Lost in Traslation’ de Sofia Coppola, es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

Sin embargo, una enorme distancia separa a la ciudad real de su proyección fílmica. Una película sólo ofrece una visión fragmentada, construida, imaginaria, tamizada por la mirada de los cineastas. Existen tres versiones distintas de una misma ciudad: la real que crece y se desarrolla gracias al esfuerzo de sus habitantes, la representada por los cineastas en sus obras y, por último, la percibida por el público como fusión de las anteriores, en la que ambas se complementan.

Estas tres visiones se funden en ‘Ciudades de cine’ una singular visión del séptimo arte a través de sus escenarios exteriores, editado por Cátedra, con 534 páginas profusamente ilustradas. Valencia no aparece entre las 29 ciudades mencionadas, pero cuatro valencianos integran el equipo de 31 autores, coordinado por Francisco García Gómez y Gonzalo M. Pavés. Son: Pilar Pedraza, Juan López Gandía, Carlos A. Cuéllar y Carmen Guiralt.

Vacaciones en Roma, de William Wyler, es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

Vacaciones en Roma, de William Wyler, es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

“Como su nombre indica, el estudio analiza cómo el cine ha representado la ciudad desde el punto de vista de la Historia del Arte”, dice Carmen Guiralt. “También aborda muchas otras disciplinas, como la literatura y la fotografía, y, sobre todo, es un libro sobre cine. Un recorrido por las ciudades que con mayor frecuencia han servido de escenario cinematográfico: Nueva York, Roma, París, Londres, Venecia, Los Ángeles, Río de Janeiro, Sidney, Bombay, Barcelona, Shanghai, etcétera”.

Guiralt destaca que se trata de un libro carente de prejuicios desde el punto de vista cinematográfico. “El objetivo de cada uno de los 29 capítulos ha sido ofrecer una visión panorámica lo más completa posible de cada ciudad”, señala. “Es decir, la visión global que el séptimo arte ha reflejado de una determinada ciudad, incluyendo el mayor número de títulos posibles, films de todas las épocas,  distintos géneros cinematográficos y de diversas naciones. No sólo tienen cabida películas de calidad, sino todo tipo de películas, pues hay que tener presente que una mala película en ocasiones puede proporcionar una visión más amplia y rica de una ciudad que una buena”.

'El exorcista' de William Friedkin, aparece en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los autores.

‘El exorcista’ de William Friedkin, aparece en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los autores.

Nueva York es sin duda el plató más utilizado en la historia del séptimo arte, seguida de París, Londres, Roma, Berlín, Los Ángeles y Venecia. Otras ciudades que están cobrando una creciente importancia son Tokio y Pekín.  Aparecer más o menos en películas no influye en el prestigio de una ciudad, pero sí la hace más conocida. “Influye directamente en la imagen mental que nosotros como espectadores construimos de esa ciudad, aun cuando nunca la hayamos visitado”, indica Giralt.

“De manera inconsciente, pero firme, nos hacemos idea muy clara de las ciudades a través del cine. Siempre tenemos la sensación de haber estado antes en ese lugar y en ese proceso el cine es el máximo responsable. Tal y como se indica en la introducción del libro, en esa operación de reconstrucción mental influyen todas las artes, pero el cine es el que mayor impacto visual ha ejercido y ejerce en el público”.

Portada del libro 'Ciudades de cine', de ediciones Cátedra.

Portada del libro ‘Ciudades de cine’, de ediciones Cátedra.

Valencia no ha sido incluida porque el estudio se centra en las ciudades que mayor atención cinematográfica han recibido a nivel mundial, “y no es una ciudad que sobresalga por su presencia fílmica ni a nivel nacional ni internacional. De hecho, es célebre, por absurdo, el caso de la norteamericana ‘Misión Imposible II’, con la ciudad de Sevilla como escenario de fondo, que combina de forma delirante la Semana Santa, las Fallas y los Sanfermines, todo en uno”.

Las ciudades españolas que aparece son Barcelona, Madrid y Sevilla, con películas como ‘Apartado de correos 1001′ (Julio Salvador, 1950), ‘Los chicos’ (Marco Ferreri, 1959) y ‘Grupo 7′ (Alberto Rodríguez, 2012), respectivamente.

'Manhattan' de Woody Allen es una de las películas citadas en el libro 'Ciudades de cine'. Imagen cortesía de los editores.

‘Manhattan’ de Woody Allen es una de las películas citadas en el libro ‘Ciudades de cine’. Imagen cortesía de los editores.

Bel Carrasco

Déjà vu, imágenes que resuenan

Déjà vu. Relecturas y discronías visuales
Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado
Universitat Politècnica de València UPV
Hasta el 15 de julio de 2014

Somos y no somos, decía Heráclito, para referirse al río en el que jamás entramos dos veces por igual. Esa misma extrañeza es la que nos provocan ciertas imágenes que juraríamos haber visto antes, sin saber dónde ni cómo ni por qué. Lo cierto es que algo resuena en nuestro interior, por evocación de alguna vivencia pasada en forma de imagen que retorna, y no terminamos de localizar la fuente exacta que nos suscita ese temblor presente. Desubicados, zarandeados por el déjà vu (lo ya visto) que genera esa impresión, dudamos siquiera por un instante del ser al que Hamlet interrogaba en su famoso monólogo.

Fotografía de Alberto Adsuara en la exposición 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Edificio del Rectorado de la UPV.

Fotografía de Alberto Adsuara en la exposición ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Edificio del Rectorado de la UPV.

Déjà vu. Relecturas y discronías visuales agrupa un buen puñado de imágenes con la sana intención de provocar en el espectador esa extraña sensación de lo ya visto y, sin embargo, misteriosamente percibido de nuevo. Ya sea el bravío mar de Alberto Adsuara, la reconocible Ophelia de Marta Blasco, los innumerables rostros femeninos de Javier Gayet, los ventiladores de Irene Pérez Hernández o las Naturalezas muertas de Vanessa Colareta. Todo se muestra idéntico a como lo reconocemos, en tanto elementos de cierta serie de imágenes, para reflejar enseguida esa otra cara extraña del mismo río en el que jamás nos bañamos dos veces.

Serie fotográfica de Javier Gayet en 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Serie fotográfica de Javier Gayet en ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Que las obras mostradas, todas ellas de reciente adquisición por el Fons d’Art i Patrimoni de la Universitat Politècnica de València (UPV), no se hallen ubicadas en ninguna de sus dependencias públicas y, por tanto, exhibidas por vez primera, le agrega extrañeza al déjà vu propuesto por el comisario David Pérez. Extrañeza que tiene que ver tanto con las imágenes que recuerdan otras imágenes similares, como con aquellas otras cuya puesta en escena ha sido pensada para provocar ese efecto de rara percepción. Tal es el caso de las fotografías de Greta Alfaro, cuya mesa repleta de cálidos alimentos contrasta con el nevado paisaje donde se inserta, para observar después otra (¿la misma?) mesa ya devastada en un paisaje agreste.

Obra de David Ferrando en la muestra 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Edificio del Rectorado de la UPV.

Obra de David Ferrando en la muestra ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Edificio del Rectorado de la UPV.

En el fondo, valga la redundancia por aquello del fondo artístico del que proceden las imágenes, diríase que Déjà vu. Relecturas y discronías visuales alienta cierta desazón motivada por esa interrogación del ser desubicado. Cristina Middel lo acusa en sus fotografías con la representación de dos mujeres asustadas, quién sabe si temerosas de un pasado que amenaza con regresar violentamente o sintiendo miedo por un futuro que inquietantemente se abre. Como se abre el campo por culpa de un supuesto meteorito que David Ferrando muestra como metáfora del engaño. Si la naturaleza no miente, los hombres sí, parece decirnos el artista.

Instalación de Patricia Gómez y María Jesús González en 'Déjà vu. Relecturas y discronías visuales'. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Instalación de Patricia Gómez y María Jesús González en ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la UPV.

Álex Francés abre un agujero en esa misma naturaleza para mostrarnos en su interior el cuerpo desnudo de un hombre, éste sí extrañamente carnal, frente al ficticio meteorito de Ferrando. Francisco Sebastián cierra el círculo de esa naturaleza, en su mayoría protagonizada por la muerte, con su bosque gris. La relación de ciertos objetos en un hierático espacio interior, obra de Nuria Fuster, y la piel “extraída” de un solar del barrio del Cabanyal en Valencia y luego “estampada” a modo de pieza escultórica, de Patricia Gómez y María Jesús González, configuran dos muestras más de ese espíritu enigmático que provoca el retorno de algunas imágenes. La pieza sonora de Nacarid López, realizada a partir de la resonancia del entorno escultórico de la UPV, no hace más que agregar misterio al déjà vu propuesto.

Fotografía de Greta Alfaro en la exposición 'Déjà vu'. Sala de Exposiciones del Rectorado de la Universitat Politécnica de València.

Fotografía de Greta Alfaro en la exposición ‘Déjà vu. Relecturas y discronías visuales’. Sala de Exposiciones del Edificio del Rectorado de la Universitat Politécnica de València.

Salva Torres