Fenómeno CALL en Luis Adelantado

CALL XVIII
Simone Bailey, Alejandro Botubol, Florencia Caiazza, Carlos Correcher, Iñaki Domingo, Ana Esteve, Sejma Ferré, Alejandro Ginés, Daniel Jordán, María León, Sali Muller, Elia Nuñez, Hilde Onis, Martín Piolatti, Manel Ros, Rosa Rubio y Jesús Eloy Sánchez
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia

“Yo es que nunca me pierdo la Call”. Cuando esta es una de las frases escuchadas en una inauguración, es un hecho que hay algo que funciona. Además, nos aporta una gran pista sobre la dimensión de la exposición. Retomando la genial nominalización cuando hablamos de “La Call” nos estamos refiriendo a la Convocatoria internacional de jóvenes artistas que dirige la galería Luis Adelantado. Esta convocatoria nace con el propósito de fomentar y apoyar la creación artística, y por supuesto, ha logrado, en su ya décimo octava edición, dar a conocer el arte emergente y joven, así como a sus autores enmarcándolos en un ámbito profesional. En esta edición nos topamos con más de una sorpresa…

Casi todas las disciplinas tiene un representación en el recorrido expositivo. Obras de diecisiete artistas componen el total de la exposición, once de ellos son españoles y cuatro de la Comunidad Valenciana. El resto se reparte entre distintas nacionalidades como la argentina, luxemburguesa, estadounidense, holandesesa o serbia. Distintas partes del mundo, incluso de España, con sus respectivas particularidades inherentes al contexto y la cultura.

Dar la bienvenida con un tipo de instalación como ‘The Fool Show XII’ de Daniel Jordán es un gran acierto. Genera curiosidad y realmente representa ese choque que suele ir implícito al arte joven contemporáneo. Esta gran caja de cartón tamaño humano en la que asoman por debajo unos pies esconde algo y fomenta la sensación de querer saber más. María León parece continuar con el juego generado a través de los vacíos creados por la materialidad de la cortina, negra, sobre fondo blanco. Iñaki Domingo con la serie fotográfica ‘Somewhere to Nowhere’ nos muestra la esencia de la disciplina reducida casi al mínimo donde la protagonista es la luz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Mientras tanto Alejandro Botubol estudia la simbología de los elementos pictóricos a través, sobre todo, de la geometría. De nuevo, un breve ápice instalativo con ‘Sweet, Backbreaking Adolescence’ de Hilde Onis donde el pasado reciente se materializa a modo de juguete y desprende roja limonada, lo que nos recuerda que no hay que dejar de observar o nos perderíamos la intervención en la ventana de Elia Nuñez así como los no-retratos de Jesús Eloy. El aporte de videoarte lo hace Ana Esteve con ‘Después de Nunca Jamás / After Nerverland’, una pieza que toma como referencia la famosa Ruta del Bakalo para construir dos vídeos, mostrados paralelamente, que reflejan el estilo de vida de dos jóvenes anónimos que entran en el bucle de la cotidianidad de la fiesta, el baile y el alcohol.

Una nueva perspectiva hacia la decoración se puede ver en el trabajo realizado por Rosa Rubio y en el hueco detrás del muro, se pueden ver alojados los paisajes de Alejandro Ginés, lo que implica que su ‘Plan de Fuga’ está funcionando, pues tiene vida propia. Los rostros naturales de los personajes de Manel Ros transmiten pura expresión, esa que también, aunque de manera distinta, quiere transmitir la instalación de Sali Muller. Las obras de Martín Piolatti ocupan gran parte de la sala donde están expuestas, el detalle del color intercambiado de los marcos y la neutralidad de los mismos, hace que las texturas sean las protagonistas.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Ya en la última sala, al ver las obras sin título de Sejma Ferré nos vienen a la mente las escenas de Richard Hamilton pero de composición aún más abigarrada. Parece que se respira mejor alrededor del video de la estadounidense Simone Bailey y cierra el recorrido un Carlos Correcher cuyas obras dialogan con las de otros artistas, obligándonos a pasear entre ellas, a acercamos, como si en el mismo estudio del artistas nos halláramos.

Sin embargo, “La Call” nos reserva otra última sorpresa. Como novedad en las bases de esta edición se incluía premiar a uno de los artistas seleccionados, con el objetivo de llevar a cabo una exposición individual para el espacio Boiler Room, última sala expositiva, en la parte más alta de galería, durante el verano de 2017. La elegida ha sido Florencia Caiazza, cuyas piezas presentadas reflexionan sobre incompatibilidad de los materiales crudos. El vaciado de cemento con un molde de papel, o el cemento y la moqueta,  supeditan todo el proceso artístico al paso del tiempo, su deterioro o transformación es clave para el interesante estudio sobre el volumen escultórico que la artista lleva a cabo. Merecida mención y enhorabuena, en general, a todos los implicados en el proyecto. Muchos estaremos esperando la siguiente “Call”.

María Ramis

Pérez Pont se estrena en Las Cigarreras

Proyecto 3CMCV ‘Arte y Metamorfosis’
Centro Cultural Las Cigarreras
C / San Carlos, 78. Alicante
Hasta el 22 de mayo de 2016

El nuevo director del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, ha presentado la exposición del Proyecto 3 CMCV ‘Arte y Metamorfosis’, en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, donde podrá verse hasta el 22 de mayo.

Se trata de la tercera convocatoria del programa Proyecto 3 CMCV que publica el Consorcio de Museos anualmente. En ella, se seleccionan tres proyectos expositivos dotados cada uno con una ayuda a la producción de 5.000 €. Una vez realizados, los tres proyectos conforman una exposición que viaja por las tres provincias de la Comunitat. Con su exposición en Alicante, ‘Arte y Metamorfosis’ termina su recorrido.

Es la primera exposición que inaugura Pérez Pont como director del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana. En su discurso, el nuevo director ha explicado que “el Proyecto 3 CMCV se va a mantener revisando algunos aspectos, manteniendo siempre el contacto con los artistas y con la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón (AVVAC)”.

Pérez Pont señaló que “estos proyectos sirven para dar apoyo al sector productivo que son los artistas. Vamos a trabajar en iniciativas que den un servicio a la ciudadanía culturalmente pero también apoyo a los artistas que son el segmento más importante y a la vez el más frágil”.

Pérez Pont, que hizo hincapié en la profesionalización de los artistas y en su participación en los concursos públicos, estuvo acompañado durante la inauguración de la muestra, por el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, Daniel Simón, la coordinadora de las Cigarreras, Miriam Gilabert además de por los artistas, Daniel Jordán y Alejandra de la Torre.

The Fool Show, de Daniel Jordan.

The Fool Show, de Daniel Jordán. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

A partir de la novela de Franz Kafka ‘La Metamorfosis’, de la que se cumplió en 2015 su centenario, los tres artistas presentan en esta exposición una obra de gran carga simbólica trabajando en diferentes disciplinas tales como pintura, escultura, instalación audiovisual o fotografía. Formalmente la exposición presenta una obra por cada artista que no se centra en una única pieza, sino en un conjunto de ellas con el objetivo tanto de transmitir su mensaje como de conocer la personalidad artística del creador.

En el caso de Hugo Martínez-Tormo, éste centra la mirada sobre el proceso de creación de la obra de arte mostrando cada fase de transformación de la misma, pasando de la pintura a la escultura a través del audiovisual. Su obra titulada ‘Tríptico’ consiste en una instalación audiovisual compuesta por tres fotografías, tres vídeos y tres volúmenes geométricos, que a su vez recuerdan a tres crisálidas.

En su obra ‘The Fool Show’ (instalación a partir de esculturas y pinturas), Daniel Jordán hace una interpretación de la novela basándose en su carácter autobiográfico. Jordán se identifica como artista con la pasión que sentía Kafka por la escritura. La transformación muestra la situación en la que se encuentra el creador, quien se siente un bicho raro por querer dedicarse a su pasión, la cual es entendida de forma cuanto menos sospechosa a ojos de la sociedad mercantil moderna.

Alejandra de la Torre.

‘El estigma del parado’, de Alejandra de la Torre. Imagen cortesía del Consorcio de Museos.

La artista Alejandra de la Torre, en su obra ‘El estigma del Parado’ hace una crítica social de la situación del parado en España. A modo autobiográfico describe el proceso transformador del ser humano, del artista, con sus ilusiones, su formación y su proyección profesional, en un objeto, en un parásito de la sociedad, en definitiva en un bicho, con las esperanzas ya mermadas por el fracaso ante la falta de apoyo y de salida laboral.

De izquierda a derecha, José Luis Pérez Pont, nuevo director del Consorcio de Museos, Daniel Simón, Daniel Jordán, Alejandra de la Torre y Mariam Gilabert.

De izquierda a derecha, José Luis Pérez Pont, nuevo director del Consorcio de Museos, Daniel Simón, Daniel Jordán, Alejandra de la Torre y Miriam Gilabert.

La metamorfosis en el arte

Proyecto 3CMCV ‘Arte y Metamorfosis’
Daniel Jordán, Hugo Martínez-Tormo y Alejandra de la Torre
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 7 de febrero

El Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana presenta la exposición de la tercera edición del Proyecto 3 CMCV ‘Arte y Metamorfosis’ que se podrá ver en el Centro del Carmen del 5 de noviembre al 7 de febrero. En ella los artistas Daniel Jordán, Hugo Martínez-Tormo y Alejandra de la Torre presentan tres propuestas multidisciplinares que reflexionan sobre la idea de la transformación de la obra de arte y del propio artista.

Se trata de la tercera convocatoria del programa Proyecto 3 CMCV que publica el Consorcio de Museos anualmente. En ella, se seleccionan tres proyectos expositivos dotados cada uno con una ayuda a la producción de 5.000 €. Una vez realizados, los tres proyectos conforman una exposición que itinera por las tres provincias de la Comunitat.

Clásicos del cine y de la literatura universal como La ventana indiscreta de Hitchcock, en la pasada edición, o ahora La metamorfosis de Kakfa han servido de hilo conductor en las diferentes convocatorias proponiendo temas de interesante reflexión. Temas, por otra parte, muy recurrentes en la historia del arte como es este año la idea de la transformación, el cambio, o incluso la monstruosidad rozando ya la imagen fantástica.

A partir de la novela de Franz Kafka La Metamorfosis, de la que se cumple este año su centenario, los tres artistas presentan en esta exposición una obra de gran carga simbólica trabajando en diferentes disciplinas tales como pintura, escultura, instalación audiovisual o fotografía.

Formalmente la exposición presenta una obra por cada artista que no se centra en una única pieza sino en un conjunto de ellas con el objetivo tanto de transmitir su mensaje como de conocer la personalidad artística del creador.

Instalación de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Instalación de Hugo Martínez-Tormo. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

En el caso de Hugo Martínez-Tormo, éste centra la mirada sobre el proceso de creación de la obra de arte mostrando cada fase de transformación de la misma, pasando de la pintura a la escultura a través del audiovisual. Su obra titulada ‘Tríptico’ consiste en una instalación audiovisual compuesta por tres fotografías, tres vídeos y tres volúmenes geométricos, que a su vez recuerdan a tres crisálidas. Formas, volúmenes y colores, todos ellos primarios, que combinándose entre sí, producen variaciones infinitas y generan todas las formas y colores posibles.

Daniel Jordán, junto a su obra. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Daniel Jordán, junto a su obra. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

En su obra ‘The Fool Show’ (instalación a partir de esculturas y pinturas), Daniel Jordán hace una interpretación de la novela basándose en su carácter autobiográfico. Jordán se identifica como artista con la pasión que sentía Kafka por la escritura. La transformación muestra la situación en la que se encuentra el creador, quien se siente un bicho raro por querer dedicarse a su pasión, la cual es entendida de forma cuanto menos sospechosa a ojos de la sociedad mercantil moderna.

Alejandra de la Torre, junto a su obra. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Alejandra de la Torre, junto a su obra. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Alejandra de la Torre en su obra ‘El estigma del Parado’ hace una crítica social de la situación del parado en España. A modo autobiográfico describe el proceso transformador del ser humano, del artista, con sus ilusiones, su formación y su proyección profesional, en un objeto, en un parásito de la sociedad, en definitiva en un bicho, con las esperanzas ya mermadas por el fracaso ante la falta de apoyo y de salida laboral.

La exposición de esta tercera edición del Proyecto 3 CMCV se expondrá en el Centro del Carmen hasta el próximo mes de febrero de 2016, cuando viajará a Castellón para mostrarse en la Sala San Miguel y posteriormente a Alicante.

Los monstruos que todos llevamos dentro

Monstruo. Historias, promesas y derivas. Fundación Chirivella Soriano
Palau de Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 8 de septiembre

Hay dos posiciones del espectador que se enfrenta a una exposición sobre monstruos. Una, la neurótica, consiste en defenderse de ella, atribuyendo tamaña monstruosidad al genio creativo, de manera que todo cuanto allí se despliega, aún excitando su imaginación, finalmente no va con él. La otra, llamémosla romántica, se definiría por su adhesión a unas imágenes que le conmueven y de las que se nutre para explicar la sinrazón del mundo que le rodea. En ambas, el monstruo objeto de la exposición queda reducido a simple categoría, ya sea ésta conservadora o provocativa.

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

El monstruo, en tanto expresión radical de nuestra condición humana amenazada de muerte, es otra cosa. Diríamos, incluso, que es la cosa en sí. O lo que es lo mismo: aquello que se resiste precisamente a una rápida catalogación. Cuando el monstruo comparece, ya sea en forma de extraña figura externa o inclasificable sensación interior, conviene prestarle la debida atención porque, en el fondo, moviliza con su inexplicable presencia las tensiones que nos constituyen. Entremos, pues, con cautela y singular disposición de ánimo a la exposición de la Fundación Chirivella Soriano que, bajo el título de Monstruo. Historia, promesas y derivas, se muestra estos días en el Palau de Joan de Valeriola de Valencia.

L'home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

L’home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título y, entre paréntesis, locura, es como Marina Núñez denomina su aproximación a esos monstruos. Y lo hace a través de unos ojos desorbitados, cuya mirada desencajada y sin freno aparente nos coloca en el centro mismo de la monstruosidad aludida. Freud, al hablar de las zonas erógenas, otorgó el máximo protagonismo al ojo, por encima de los genitales, al ser la mirada foco principal de entrada de múltiples sensaciones, en ocasiones devastadoras. La pulsión escópica como fuente de goce siniestro. Queremos verlo todo, sin límite alguno, dado que el límite se asocia con las peores prácticas represoras de un pasado autoritario que aborrecemos. Pero la mirada, una vez abiertas de par en par las compuertas de lo visible, da pie a su vez a la proliferación de monstruosas imágenes por exceso de una luz que quema.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

En el fondo, lo monstruoso tiene que ver con ello: con esa dificultad para regular el flujo de energía que en tropel nos habita. A veces comparece en forma de tirano, cuyas formas excesivas provocan pánico, o mediante las igualmente desatadas fuerzas de la naturaleza. También lo hace a través de nuestra propia demanda interna, fuente de ansiedad y de idéntica voluntad desmedida. Se ve en la obra de Marina Núñez, ya sea en esa locura que procede del ojo mismo, de su incontenible visión, o en esos rostros deformados por efecto o, mejor, defecto de una mirada incapaz de gestionar su propia percepción.

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

En esta misma línea del ojo exacerbado, también del ojo cariacontecido tras contemplar las consecuencias de su propia falta de límites, se halla la obra de Chema López (Relámpago de agua), de Javier Palacios (Ausencia), de Enrique Marty (El intruso o su serie Amnesia), de Curro González (El durmiente), de José Luis Fajardo (El mirón de la noche), o de Santiago Ydáñez. Y del ojo, al cuerpo, objeto igualmente de misteriosas transformaciones fruto de esa incontenible pulsión que nos habita. Los ejemplos se suceden: la Mujer elefante de Mery Sales, el Oh! pobre niño gordo de Luciana Novo, el Enano de Rosa Martínez Artero, el No sé por qué de Carmen Calvo, el Hecho un Monstruo de Pepe Yagües, L’home del martell de Martín Caballero, el Antropomorfo de Luis Gordillo, la Arcada de grandeza de José Hernández, De ir y venir de Miguel borrego, o El colgado de Rómulo Royo.

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Completan la monstruosidad, lógicamente los Insomnios de Rafael Tejedor, el extraño cepillado de José Paredes, el descoyuntamiento de Alfonso Fraile, la abstracción de Josep Guinovart el barrido de Joan Aguado, la Identidad secreta de Dadi Dreucol, la mirada elefantiásica de Daniel Coves, el Retrato de Antonio Saura, la dama kafkiana de Antonio Camaró, el rostro grotesco de Julián Pacheco, el Jocker de Chema Cobo, los deformados personajes de Jorge Carla, los fantasmas de Daniel Jordán, la mecánica de Juana Francés, o el Hombre lobo de Cristina Lama.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Monstruo. Historias, promesas y derivas es una exposición singular para acercarnos al temor que, en tanto seres contradictorios, limitados por los dictados culturales y a su vez impelidos a desprendernos de sus ataduras, nos constituye. Más allá del extenso catálogo de monstruosidades que la Fundación Chirivella Soriano muestra en el Palau de Joan de Valeriola, lo que la exposición refleja, y de la cual deberíamos empaparnos, es la tensión de una humanidad en constante pugna con su propia energía autodestructiva.

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Salva Torres