Miradas de Mujeres en la Galería Liebre

Festival Miradas de Mujeres: X
Galería Liebre
Doctor Fourquet, 30. Madrid
Inauguración: viernes 7 de marzo
Hasta el viernes 28 de marzo de 2014

“X” es un proyecto comisariado por Carlota Loveart dentro del Festival Miradas de Mujeres para la Galería Liebre. Cada viernes del mes de marzo, 3 de las 13 artistas que componen el proyecto “X” presentarán sus fotografías, esculturas, vídeos, instalaciones, y performances.

Estos trabajos de las artistas, convivirán con la exposición del artista Guillermo Peñaver, estarán entremezcladas con la obra expuesta, ofreciendo al espectador un juego de roles y guiños, con el que se pretende “enviar el mensaje” evitando la contaminación de la obra expuesta.

Así, y como pretende el Festival Miradas de Mujeres, se pretende dar visibilidad a las mujeres artistas dentro de la programación de las galerías, museos, e instituciones. Como señala Carlota. M. Abarca: “el Arte como provocador de sentimientos, el Arte como forma de llamar la atención, el Arte como denuncia, el Arte como cambio.”

Y (tirachinas) de Edurne Herrán. Imagen cortesía de la galería.

Y (tirachinas) de Edurne Herrán. Imagen cortesía de la galería.

Las artistas participantes son: Arantxa Boyero, Colectivo Bonus Extra, Edurne Herrán, Esther García Urquijo, Florencia Rojas, María Cañas, María Sanchez, Monica de Juan, Olalla Gómez, Raisa Maudit, Ruth Montiel Arias, Sandra Paula Fernández, y Sandra Torralba.

Soy la cocinera de tus mejores platos, de Florencia Rojas. Imagen cortesía de la galería.

Soy la cocinera de tus mejores platos, de Florencia Rojas. Imagen cortesía de la galería.

Esputum de Raisa Maudit.  Imagen cortesía de la galería.

Esputum de Raisa Maudit. Imagen cortesía de la galería.

Raquel Carrero y 33 Gallery en JustMad5

El ciclo de la vida de Raquel Carrero
Trentatres Gallery
En JustMad5
San Joaquín 12. Madrid
Del 19 al 23 de febrero de 2014

El padre del teatro moderno, el francés Antonin Artaud (1896-1948), recorrió caminos que le conducirían a un arte absoluto y total. Recordemos como para él, el cabello era mucho más que una continuación del cuero cabelludo: “Ucello, amigo mío, mi quimera, viviste con este mito de pelos…con la cabeza apoyada en esta mesa donde zozobra la humanidad entera, qué ves sino la sombra inmensa de un pelo”.

La artista Raquel Carrero (Valencia, 1977), dibuja con línea firme y convierte cada composición artística en su obsesión personal y todo un símbolo de vida que centra como elemento principal de su obra. La preocupación de Raquel por la belleza del cabello es comparada con la que las antiguas civilizaciones tenían. El poeta romano Ovidio, así lo manifestó: “feo es el campo sin hierba, y el arbusto sin hojas y la cabeza sin pelo”.

Esta es la paranoia artística desde la que parte Carrero para construir unas composiciones de donde emanan elementos con mucho pelo, barbas, coletas, trenzas, delirantemente retorcidas y dotadas de una interpretación de extraña estructura ordenada. Crea un espacio en el cual la línea poética se pronuncia libre en el papel. No es fácil escapar del contenido de su obra, te atrapa cada onda, la pulcritud de un peinado perfecto, de una cuidada barba que solo permite distraerte con la magia de un mundo onírico. Este, su mundo más interior, solo se deja notar en alguna de sus composiciones para despertar en un sueño surrealista. Vida y muerte, hacen un pulso en una frondosidad de mechones ondulados y trenzados, provocando una corpulencia similar a la de una ninfa. Proclama un mensaje positivo y dibuja representaciones de ojos, flores, hojas, pequeños animalillos y mariposas reflejo de esperanza y nacimiento. Sus composiciones estallan en una selvática primavera donde en alguna de ellas solo asoma un cráneo que nos lanza una mirada de soslayo hacia el devenir humano. Delicadas composiciones de corte “manierista”, en el sentido que a éste término da la historiografía del arte. Dispone los elementos de tal manera que todo en el conjunto se esconde y se hace reconocible con lo retratado. Un homenaje al pintor italiano Giuseppe Arcimboldo, (1527- 1593), conocido por sus representaciones del rostro humano a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos.

En el caso de Raquel Carrero es el propio pelo el que dota de forma cada imagen, grandes matas de pelo, sanas melenas y pobladas barbas, en las que no aparece la representación del rostro humano, juguetean con formas inequívocas y preciosistas formadas solo con cabello. Su trazo firme, monocromo y muy trabajado confiere al grafito, sanguina o lápiz azul, sin mezclarlos, son por si solos el único integrante que acompaña a una técnica depurada y perfeccionista que se asemeja a los grandes maestros del dibujo como Michelangelo Buonarroti (1475-1564).

Raquel Carrero imagina y crea. Lo primero que hace es cercar con el pelo, delimitar y centrar la composición para pasar a ilustrar la forma del cabello. Detiene su mirada congelando el viento que domará el cabello salvaje. Dibuja mechón por mechón, un cabello que conquista la luz y la sombra creando grupos o bloques en los que el claroscuro es el elemento central de la imagen. El movimiento del cabello lo modela el conjunto total, no cabellos individuales. Se intuye un método espontáneo de trazo firme, fundado en la objetivación crítica y sistemática de místicos trazos preciosistas.

Chele Esteve Sendra

Raquel Carrero, El ciclo de la vida (2013). Imagen cortesía de la Trentatres Gallery.

Raquel Carrero, El ciclo de la vida (2013). Imagen cortesía de Trentatres Gallery.