Jersey Boys, un Eastwood en do menor

Jersey Boys, de Clint Eastwood
Película estrenada el viernes 5 de septiembre, 2014

Quien vaya a ver ‘Jersey Boys’, la última película de Clint Eastwood, que se olvide de ‘Mystic River’, ‘Million dollar baby’, ‘Cartas desde Iwo Jima’ o ‘Gran Torino’. La fuerza dramática y expresiva de estas películas ejemplares de su más reciente filmografía, dejan paso a un musical sin duda fresco, repleto de pegadizas canciones del grupo de Jersey The Four Seasons, pero débil argumentalmente. De hecho, diríase que la historia, santo y seña del mejor Eastwood, es una simple excusa para adornar la vida de los ‘Jersey Boys’ a los que alude el título de la recién estrenada película.

Fotograma de 'Jersey Boys, de Clint Eastwood, con el grupo The Four Seasons en plena actuación.

Fotograma de ‘Jersey Boys, de Clint Eastwood, con el grupo The Four Seasons en plena actuación.

Eastwood se recrea en las peripecias de Frankie Valli (John Lloyd Young), Tommy Devito (Vincent Piazza), Bob Gaudio (Erich Bergen) y Nick Massi (Michael Lomenda) para narrar el humilde origen de la banda, al amparo de la mafia (magnífico Christopher Walken), sus éxitos y fracasos, sus confrontaciones internas y la lucha por salir adelante cuando las condiciones son más adversas.

Hay, qué duda cabe, trama argumental, pero el relato y la fuerza expresiva de las imágenes a que nos tiene acostumbrado el director de ‘Los puentes de Madison’, se debilitan aquí para que en su lugar brillen los números musicales, la atracción por canciones como ‘Sherry’, ‘Big girls don’t cry’ ‘Walk like a man’ o la más pegadiza de todas ‘Can’t take my eyes off you’. De manera que la nostalgia musical termina empañando la historia, siempre al servicio de la música.

Frankie Valli (John Lloyd Young), con Tommy Devito (Vincent Piazza) detrás, en un fotograma de 'Jersey Boys', de Cint Eastwood.

Frankie Valli (John Lloyd Young), con Tommy Devito (Vincent Piazza) detrás, en un fotograma de ‘Jersey Boys’, de Cint Eastwood.

Algunos se sentirán decepcionados por este quiebro de Clint Eastwood, pero tomadas las lógicas reservas hacia un musical que se sigue a golpe de pie y tarareo, se pueden encontrar las huellas, por débiles que sean, de su potente cine. Entre ellas, como ya sucediera en la oscarizada ‘Sin perdón’ (perdón, valga la redundancia, por la comparación), la reflexión acerca de la culpabilidad por abandonar las obligaciones familiares llevado por la pulsión, asesina en el western y más poética o artística en el caso del musical que nos ocupa.

Eastwood se toma un respiro con ‘Jersey Boys’ para sumergirse en los ‘falsetes’ de voz de Frankie Valli y sus muchachos. La violencia tan presente en su filmografía encuentra su acomodo en el musical, aunque rebajada a la categoría de anécdota sin duda hilarante y jocosa en ocasiones, para que la carrera de The Four Seasons tenga la aspereza que sus canciones endulzan.

Fotograma de 'Jersey Boys, de Clint Eastwood.

Fotograma de ‘Jersey Boys, de Clint Eastwood.

‘Can´t take my eyes off you’, compuesta por Bob Gaudio en pleno duelo de Frankie Valli por la muerte de una de sus hijas, resume esa mezcla de dolor y emocionada recreación de la vida de la que se nutre ‘Jersey Boys’. Dolor, eso sí, carente de la intensidad de sus mejores películas, porque en esta ocasión Clint Eastwood ha preferido darse una alegría musical en tiempos de revival: el propio Martin Scorsese prepara un biopic sobre el grupo los Ramones. Con todo, más vale un musical de un gran maestro que ciento volando. Utilicen los pies y el corazón, más que la cabeza, para seguir las andanzas de los Jersey Boys.

Fotograma de 'Jersey Boys', la última película recién estrenada de Clint Eastwood.

Fotograma de ‘Jersey Boys’, la última película recién estrenada de Clint Eastwood.

Salva Torres

La irreverencia de Alberto Polo

Creus en mi. Alberto Polo

Galería la Real
Camino de la Real, 5, Palma
Inauguración: 6 de septiembre de 2013, 20 h.

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 18x26cm. Papel Algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería La Real

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 18x26cm. Papel algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería la Real

Para Alberto Polo Iañez (Palma de Mallorca, 1980), este juego de palabras (en catalán, “creus en mi” puede significar ‘cruces en mi’ o ‘crees en mi’) nace de la búsqueda de otro ser para encontrarse a uno mismo. Como él mismo dice, “nací católico sin elegirlo y sin entender porqué era el culpable de matar al hijo de Dios, pecador sin saber si lo era”.

Un sentimiento de culpabilidad que, como afirma, nos persigue y que nos hace creer en otra persona “porque no sabemos creer en nosotros mismos”.

Las imágenes que forman parte del proyecto  Creus en mi, provocativas e irreverentes, fueron realizadas entre 2012 y 2013 en Galicia y Mallorca en formato analógico (35 mm, 120 mm y polaroid). Las fotografías están impresas en papel algodón HahnemÜehle.

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 42x29cm. Papel algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería la Real

Alberto Polo Iañez. Creus en mi, 2012-13. 42x29cm. Papel algodón HahnemÜehle. Imagen cortesía Galería la Real