Valie Export y el goce femenino

The practice of love, de Valie Export
Dentro del ciclo ‘El cos com a arma’
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Martes 6 y miércoles 7 de marzo de 2018

“Texto de placer: el que contenta, colma, da euforia; proviene de la cultura, no rompe con ella y está ligado a una práctica confortable de la lectura (intriga de predestinación). Texto goce: el que pone en estado de pérdida, desacomoda (tal vez incluso hasta una forma de aburrimiento), hace vacilar los fundamentos históricos, culturales, psicológicos del lector, la congruencia de sus gustos, de sus valores y de sus recuerdos, pone en crisis su relación con el lenguaje”.

Esta cita de Roland Barthes de su libro libro ‘El placer de texto’ deja en evidencia los efectos de la escritura en aquel que la recorre. Los textos de la emblemática artista feminista Valie Export movilizan cierto goce tanto en su forma, como en su contenido.

Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

El espectador de cortos y performances como ‘Man&Woman&Animal’ (1970), ‘Remote…Remote…’ (1973), ‘Syntagma’ (1984), ‘Tapp und Tastkino’ (1968), ‘Hyperbulie’ (1973), ‘Adjunt dislocations’ (1973), ‘The voice as performance, acta and body’  (2007) o de sus dos experimentales largometrajes, ‘Invisible Adversaries’ (1977) y ‘The practice of love’ (1984), será desbordado por el brío gozoso de las texturas y narrativas de estos. Y será a través de ese brío por donde penetre, como señala Barthes, la ideología. Y la ideología que hace penetrar con fuertes oleadas Valie Export es la ideología feminista, tal y como ella manifiesta.

“De alguna manera me enteré por revistas y periódicos que existía algo llamado feminismo, en concreto por medio de revistas americanas. (…) Me puse a trabajar sobre la manera en que la Historia del Arte muestra los comportamientos femeninos, en cómo trata a las mujeres o los temas femeninos. A través de ello pude hacer que mi arte llevase un mensaje social”.

Fotograma de 'Invisible adversaries', de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Invisible adversaries’, de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Valie Export, a través de diferentes técnicas artísticas, performance, cine, fotografías, dibujos, instalaciones y vídeos, tiene la voluntad de cuestionar el rol de la mujer, del cuerpo femenino, tal y como ha sido pensado, representado por el arte y la sociedad patriarcal. Un cuestionamiento que lleva a la agresión y a la provocación, tal y como ella declara: “Yo inserto el sujeto femenino dentro de las estructuras masculinas de poder. La penetración, la agresión y la provocación son todavía importantes elementos del arte dramático, porque ellos retan el diálogo y la discusión”.

La penetración, la provocación y la agresión son las técnicas dramáticas para poner en un “estado de pérdida y desacomodar” al lector de su obra; a la vez que para tambalear -deconstruir- los  “fundamentos  culturales, históricos, psicológicos”, con respecto a la representación de lo femenino y de la mujer.

Igual deberíamos pensar que la provocación y la agresión, esas técnicas dramáticas de la obra de Valie Export, evidencian además un cierto deseo femenino. Un deseo que hace huella en el goce del propio cuerpo femenino.

Su obra no sólo habla desde la conciencia ideológica de la crítica feminista de la artista, sino también desde la lengua inconsciente del sujeto artista. Y será esa lengua la que hace que la obra de Valie Export rasgue los velos de la máscara femenina, para mostrar un cuerpo femenino descarnado en su goce.

Fotograma de 'The practice of love', de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘The practice of love’, de Valie Export. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Begoña Siles

Concha Ros: El lugar de partida

The Mirror, de Concha Ros
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 13 de marzo, a las 20.30h
Hasta el 4 de mayo, 2015

“Soy dibujante, pienso en imágenes.” Así empezó nuestra conversación. Siempre he pensado que dibujar es una oportunidad para representar lo que no volverá a ser visible. Es un momento único, irrepetible, lleno de emociones. En palabras de Cézanne: “Está pasando un minuto en la vida del mundo. Píntalo como es”. Vivimos mirando y buscando zonas intermedias de comunicación a través de la obra que realizamos, motivados por un intento no tanto de identificar, ni hallar, ni descubrir, sino de mirar para poder fijar la imagen, entenderla, traducirla y habitarla. La imagen está en la retina y en el pensamiento y el dibujo contiene la experiencia de mirar, obligándonos a detenernos y entrar en su tiempo. Ese tiempo que reúne la totalidad de los instantes.

Obra de Concha Ros en la exposición 'The Mirror', en Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Concha Ros en la exposición ‘The Mirror’, en Imprevisual Galería. Foto: Maite Backman. Cortesía de Imprevisual.

John Ashberg pensó que “La mente es tan hospitalaria, lo aloja todo…”. Nos encontramos envueltos por cientos de imágenes formadas por pequeños puntos de luz que visibilizan nuestro entorno, seleccionando capturas a modo de “pantallazos”. ¡Existen tantas imágenes en el mundo! Pero ¿cuál es, de todas esas imágenes, la que finalmente fijamos?

Concha Ros traduce su memoria de imágenes en un cuerpo femenino, que se repite en su diferencia al igual que el Rizoma que actúa como mapa y no como calco: “El mapa no reproduce un inconsciente cerrado sobre sí mismo, lo construye. Contribuye a la conexión de los campos, al desbloqueo de los cuerpos sin órgano, a su máxima apertura en un plan de consistencia. Forma parte del rizoma. El mapa es abierto, conectable en todas sus dimensiones, desmontable, alterable, susceptible de recibir constantes modificaciones.” (1)

Se dibuja así misma, desde fuera, pero también desde dentro; sin principio ni final, sin fronteras, adaptándose a la superficie convertida en espacio. No en vano su mano y su lápiz, en muchos de sus trabajos, están todavía terminando el dibujo, lo que los hace realmente inquietantes y nos llevan a plantearnos si debemos terminarlos en nuestra imaginación, apropiándonos de ellos.

Obra de Concha Ros en la exposición 'The Mirror', en Imprevisual Galería. Foto de Maite Backman, cortesía de Imprevisual.

Obra de Concha Ros en la exposición ‘The Mirror’, en Imprevisual Galería. Foto: Maite Backman. Cortesía de Imprevisual.

Juan José Gómez Molina en ‘Proyectar y Proyectarse’ escribe: “Asumir como proyecto de dibujo y no como dibujo de proyecto surge también del hecho inquietante de la ineludible necesidad de establecer la propia proyección (…). La línea con memoria que va determinando el dibujo constituye el eje de doble referencia desde donde es posible la separación del objeto y la configuración del yo”.(2)

Este viaje comenzó con el trazo de esa línea con memoria que es el dibujo, produciendo una determinación del límite que focaliza sucesivamente la imagen proyectada en la representación de un ser, que haciéndose se mira. Ofreciendo la suficiente resistencia a la luz para que no la atraviese, estableciendo el perfil preciso. El perfil de una línea fina y sensible sobre papel blanco, pero también sobre papel negro (positivo/negativo), nos señala y desdibuja el paso de dentro a afuera: es el espejo (The Mirror), ese lugar metafórico que aloja la imagen y que la devuelve convertida, mediante el dibujo, en el lugar de llegada.

1 Deleuze, G., Guattari, F., Rizoma. Ed. Pretextos, Valencia 2003. Página 29

2 Gómez Molina, Juan José, La representación de la representación. Ed. Cátedra. Madrid 2007. Página 62

Obra de Concha Ros en la exposición 'The Mirror' en Imprevisual Galería. Foto: Maite Backman. Cortesía de Imprevisual.

Obra de Concha Ros en la exposición ‘The Mirror’ en Imprevisual Galería. Foto: Maite Backman. Cortesía de Imprevisual.

Rubén Tortosa

Las mujeres pixeladas de Fabio Camarotta

Tattoo You, de Fabio Camarotta
Galería Alba Cabrera
C / Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta finales de noviembre

“Para mí, el órgano del fotógrafo no es el ojo (que me aterra), sino el dedo: lo que va ligado al disparador del objetivo”. Si esto es lo que piensa Roland Barthes en ‘La cámara lúcida’ acerca del trabajo del fotógrafo, qué decir de Fabio Camarotta y su quehacer como artista plástico que va de la fotografía al dibujo, de éste a la pintura y de la pintura a la imagen “pixelada”. Pues que combina el ojo, los dedos de sus hábiles manos y hasta sus pies a la hora de realizar su obra. Una obra que empieza siendo figurativa y concluye abstracta. Al igual que sus modelos, cuya percepción inicial es bellamente traslúcida para acabar misteriosamente difuminados tras el largo proceso creativo del artista. Proceso que ha dado en llamar Pressed Paints o pinturas prensadas.

Tattoo You, de Fabio Camarotta en la galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Tattoo You, de Fabio Camarotta en la galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

De todo ello da buena cuenta la exposición que, bajo el título de Tattoo You, acoge la galería Alba Cabrera. En ella, Fabio Camarotta recoge tres de sus obsesiones: el cuerpo de la mujer, el tatuaje (al igual que antes fue el tabaco) como temática a la hora de trabajar, y el misterio de la abstracción fruto del azar creativo. Así lo va precisando el propio artista: “El cuerpo de la mujer me interesa muchísimo”. Luego: “Me encanta ver una chica bonita tatuada”, como antes fue el tabaco y “lo provocativo del humo”. Y finalmente: “Parto de la fotografía y de un dibujo perfecto que voy cubriendo con pintura, para pixelarlo al poner un cristal encima”.

La pintura prensada o Pressed Paint de Fabio Camarotta es una técnica inventada por él, quizá llevado por ese afán de “pasar de un extremo al otro” que tanto seduce al artista. En un extremo, la fotografía, donde el ojo que aterraba a Barthes se ocupa del cuerpo femenino para recoger su belleza tatuada. De ahí, al dibujo, siguiendo el mismo camino de perfección que anima al voyeur en su búsqueda del fetiche imaginario. Y sobre el dibujo, a modo de mapa cuadriculado, Camarotta va depositando con minuciosidad de relojero pintura acrílica que va del blanco al negro. “Empiezo por lo claro para ir poco a poco hacia lo oscuro”. Las gotas de pintura que suministra en la superficie bajo un orden sumiso, son las que luego cobrarán vida propia al colocar un cristal, que el artista prensa con sus manos e incluso con los pies una vez subido encima. E voilà.

Obra de Fabio Camarotta para 'Tattoo You' en la galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Fabio Camarotta para ‘Tattoo You’ en la galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Lo que en principio eran cuerpos femeninos bellamente reconocibles, se transforman, por obra y gracia de Fabio Camarotta, en figuras abstractas “pixeladas” por efecto de esa impresión del cristal. Nada, pues, de fotografía. En Tattoo You, como en otras obras del artista, lo que hay es un laborioso trabajo plástico que va, efectivamente, de la figuración a la abstracción; de la percepción traslúcida al misterio de la carne convertida en depósito de azarosas combinaciones. “Una vez colocado el cristal encima ya todo es producto del azar”. Y eso es lo que a Fabio Camarotta le maravilla: la libertad de las gotas de pintura una vez aplastadas por el vidrio; sus imprevistos caminos.

De esta forma, el cuerpo femenino, en esta última serie tatuado, adquiere bajo el dominio plástico de Camarotta las proporciones de un vasto territorio por explorar. Y al igual que los buenos amantes se entretienen recorriendo palmo a palmo el cuerpo de la mujer, también Fabio Camarotta explora las enormes posibilidades que le ofrece su pintura prensada, para deleitarse y deleitar al espectador con los misterios de su obra abstracta. Un mapa de sensaciones que la galería Alba Cabrera despliega hasta finales de noviembre.

Obra de Fabio Camarotta para 'Tattoo You' en la galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Obra de Fabio Camarotta para ‘Tattoo You’ en la galería Alba Cabrera. Imagen cortesía de Alba Cabrera.

Salva Torres