Artur Heras o la pintura como combustible

No Ficción. Artur Heras
Sala Estudi General i Acadèmia
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 18 de septiembre de 2016

Artur Heras, acuciado por la rabiosa actualidad del discurso periodístico, tuvo que aclarar: “No hay temas de actualidad en mi obra; no pretendo hacer crónica puntual”. Gay Talese, al que Tom Wolfe atribuyó el nuevo periodismo que a él le adjudicaban, ya advirtió que para escribir un buen reportaje había que poner mucho cuidado en no imaginar absolutamente nada. Se trataba, dijo, de colocarse en la posición de quien nada sabe de antemano y por eso escucha. Y el emigrante le parecía un buen punto de arranque.

“La razón por la que la emigración es necesaria es porque la gente necesita sentirse un extraño. Eso es combustible, te da energía”. Artur Heras diríase que, siguiendo el ejemplo de Talese, se vuelve un exiliado cuando pinta, atendiendo a la extrañeza que le produce la vida. De manera que su obra, lejos de navegar plácidamente por esa actualidad palmaria, se deja empapar de la extrañeza que produce el tejido mismo de la realidad. “Yo escribo reportajes, y un reportaje no es ficción”, que decía Talese y secunda Heras.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Imagen de la exposición de Artur Heras en La Nau.

La exposición ‘No-Ficció’, que ocupa dos salas del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, explora esa ficción que no es tal. El propio Heras lo aclara cuando dice que al igual que la literatura, “la pintura está históricamente asociada a la ficción y en cualquier caso, tanto en las historias inventadas como en la transcripción de un hecho real, esta construcción se hace a través del lenguaje”. Y es a través de él como el artista de Xàtiva pone en tela de juicio los lugares comunes, emergiendo la extrañeza propia de quien se descubre atravesado por esas formas pictóricas.

Las más de 400 obras que integran esa ‘No-Ficció’, y que según Heras bien podrían servir de biografía, parecen construir una red mediante la cual contener cierta energía destructiva. De ahí la presencia de calaveras, de muerte, de esqueletos, pero también de esvásticas, de utopías, de rostros cariacontecidos. “Me interesa la pulsión a la hora de crear”, y cómo “cada proyecto es un modo de viajar por la experiencia, sin un plano para ese viaje”. Algo así como el texto y el abismo, con el que el profesor Jesús González Requena distingue ficción y artificio.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

“La palabra ficción no me gusta. Todas las grandes películas y todas las grandes novelas son verdad. Son verdad subjetiva. Son el resultado del trabajo que le ha permitido a un sujeto sobrevivir. Y que permite a otros sobrevivir porque lo revisitan y lo hacen suyo”. Artur Heras acoge en su obra “las emociones y el laboratorio” mediante el cual recrea ciertas experiencias. De ahí la importancia de las citas literarias como parte intrínseca de ciertas vivencias y que le llevan al artista a emitir cierta crítica: “Eso de que una imagen vale más que mil palabras es una soberana estupidez”.

Y con el lenguaje como único medio de acceder a esa extrañeza de quien emigra hacia territorios siempre nuevos, Artur Heras va construyendo esos espacios de ficción que se comportan como reflejo de experiencias vividas. “Arte y artificio están en el mismo registro. Lo que debe quedar claro es que artificio no es sinónimo de mentira: es sinónimo de construcción humana”, apunta González Requena, como abriendo camino hacia la obra Heras, quien dice “reivindicar el poder de les imatges per transcendir les fronteres de la simple percepció, intentant oferir un antídot a l’excés de missatges que inunda les nostres retines”.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de La Nau.

Josep Salvador, comisario de la exposición ‘No-Ficció’, explica que en las propuestas de Heras “hay una defensa del carácter revelador y comunicativo de la emoción, más allá de una lógica reductora y programática: la imagen siempre como símbolo o metáfora. Se trata pues de descifrar y no de la simple efusión lírica”. También: descifrar a partir de las formas efusivas que dialogan entre sí en su obra, y que hacen de sus imágenes un territorio a explorar, ajeno a la profusión de mensajes tan nítidos como atropellados.

La Sala Academia de La Nau reúne una veintena de piezas en torno a ‘Les emocions’, mientras que la Sala Estudi General compendia las relacionadas con el ‘Laboratori’, en una de cuyas paredes se suman 365 + 1 imágenes que vienen a radiografiar el actual año bisiesto en otras tantas emociones. “No se trata de ejercicios formalistas, sino que son trabajos que tratan de describir una significación precisa”, señala Salvador. “Son el simulacro de una experiencia”, añade.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Vista de la exposición de Artur Heras en La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, ofrece un título alternativo de la exposición: “La estética aumentada”, refiriéndose a la realidad aumentada tan en boga ahora. Sin embargo, la ‘No-Ficció’ de Artur Heras, en tanto espacio donde múltiples formas combaten entre sí en medio del mundanal ruido, ya parte del aumento que provoca la extrañeza. El artista fija su atención en algo que le conmueve y, a partir de ahí, crea formas que le permitan sobrevivir. En este sentido, Heras, como Talese, se colocan siempre del lado de quien no es el conquistador o el poderoso, sino de quien siente la fragilidad del ser humano.

“La práctica de la pintura es solitaria”, dice. Y en esa soledad ha producido en tres o cuatro años el 90% de la obra inédita que muestra en La Nau. Obra en la que también subyace la idea de memoria “existencial o de ocultamiento de la misma”. Historia e intrahistoria, que diría Unamuno, de esa memoria que vuelve a luchar contra el olvido o los lugares comunes. “Hay mucho de memoria, de cuestionamiento acerca del sentido de la vida”.

Artur Heras, en medio de la vorágine de las presentaciones y las ruedas de prensa, recuerda lo que apuntó el compositor ruso Dmitri Shostakóvich, cuando en plena Guerra Mundial, sitiada Leningrado, hablaba de las emociones que le llevaban a seguir creando sinfonías en medio del horror bélico. He ahí el combustible, sin duda producto de la extrañeza, del que hablaba Talese y del que Artur Heras se nutre para construir la ‘No-Ficció’ que hasta mediados de septiembre se mantendrá en La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Artur Heras delante de una de sus obras. Fotografía de Miguel Lorenzo cortesía de La Nau.

Salva Torres

En torno a Osama Bin Laden, ¿realidad o ficción?

Osama, de Kepa Garraza
Combustión Espontánea Art Gallery
C / Colmenares, 11. Madrid
Hasta el 7 de noviembre de 2015

¿Realidad o ficción? ¿Cuán verídicas son las imágenes que podemos encontrar en prensa y televisión? ¿Hasta qué punto la información es o no ocultada? Damos por verídico todo lo que se muestra en los medios de comunicación, imágenes retocadas parecen reales, información alterada parece veraz. El artista Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) pretende hacernos reflexionar acerca de estas cuestiones valiéndose de una de las noticias más relevantes en la actualidad, los diferentes puntos de vista de la muerte de Osama Bin Laden y sus consecuencias.

Lo hace en la Galería Combustión Espontánea, donde utilizando el metalenguaje cuestiona “los procesos de legitimación institucionales” hablando “con ironía de sus discursos hegemónicos y de la fragilidad estructural que refleja una sociedad en permanente crisis”, explica el propio artista, recientemente galardonado con el premio ‘al mejor proyecto ESTAMPA 2015 / Casa Velázquez’.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Poniendo en contexto la figura de Osama Bin Laden y analizando la crónica de su muerte, podríamos partir de su pacto con la CIA en la Guerra de Afganistán contra la URSS, finalizada la guerra y tras un intento estadounidense de explotación e invasión en tierras iraquíes, Osama Bin Laden rompe sus lazos con la gran potencia mundial y forma el grupo Al Qaeda, formación que tratará de enfrentarse a EEUU y a todo aquel que vaya en contra de su ideología.

Este grupo presuntamente organizó y financió ataques por todo el mundo, entre ellos, el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Realmente, ¿hasta qué punto Osama propició todos los ataques terroristas que se le asignan? ¿Participó en el ataque del 11S, o se trata de una culpabilidad pactada por los Estados Unidos con la excusa de poder atacar Afganistán? Hoy en día éstas y otras muchas cuestiones siguen vigentes en torno a la figura del líder islamista.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

La exposición Osama analiza el final de esta historia, la operación militar que acabó la madrugada del 2 de mayo de 2011 con la vida de Bin Laden y sus consecuencias en los medios de comunicación, recreando imágenes que nunca han visto la luz con otras que han llegado a todos nosotros.

Kepa Garraza consigue hacernos reflexionar acerca de las cuestiones planteadas mediante una cuidada técnica basada en las pinturas de historia del S.XIX, que se podrían definir como imágenes preperiodísticas, pudiendo establecer relaciones pictóricas y compositivas en las obras que aquí se presentan con clásicos como ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ de Goya o ‘La balsa de la medusa’ de Gericault.

Con una linea hiperrealista, representación fidedigna y representación ficcionada se entremezclan para crear una atmósfera inquietante en donde Kepa Garraza logra su intención, que cada uno de nosotros busque su propia verdad. Reinterpretando el viejo refrán,’una imagen no vale más que mil palabras’.

Obra de Kepa Garraza.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Combustión Espontánea Art Gallery.

El Mediterráneo de Xavier Mollà

Correspondència amb Mediterrània, de Xavier Mollà
Becats Alfons Roig 2013: Jesús Herrera y José Luis Cremades
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 8. Valencia
Hasta el 27 de septiembre de 2015

El Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM) acoge la exposición Correspondència amb Mediterrània del fotógrafo Xavier Mollà y Becats Alfons Roig 2013: Jesús Herrera y José Luis Cremades.

Correspondència amb Mediterrània es la primera obra individual que el fotógrafo Xavier Mollà presenta en un museo valenciano. “No es una retrospectiva, no narra la crónica de la actualidad, es una utopía, convencida, para demostrar que en cualquier lugar podemos convivir, porque nos entendemos a pesar de las diferencias religiosas y de los intereses”, afirmó el propio fotógrafo.

Paco Molina (izquierda) y Xavier Mollà, en la exposición 'Correspondència amb Mediterrània'. Imagen cortesía del MuVIM.

Paco Molina (izquierda) y Xavier Mollà, en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’. Imagen cortesía del MuVIM.

La exposición de Mollà es un trabajo iniciado hace 25 años cuyo resultado final se muestra en el MuVIM, acompañada de un catálogo de gran formato donde colaboran literariamente Ricard Huerta, que a su vez comparte comisariato con Ximo Company, Emilio Garrido y el propio artista de Ontinyent. También hay un documental en torno a la obra del Mediterráneo, donde Garrido y Mollà ofrecen sus impresiones en torno al Mediterráneo. El audiovisual es obra de Josep Escrivà, Carlos Ripollés y Albert Sanz, y la música de Marta Espinós.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición 'Correspondència amb Mediterrània', en el MuVIM.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’, en el MuVIM.

La Sala Parpalló exhibe la obra contemporánea de los becados Alfons Roig 2013: Una cosa enorme de José Luis Cremades, y El paisatge al nou Occident de Jesús Herrera. La exhibición de ambas muestras es un homenaje al padre Roig, cuyo legado está depositado en la Biblioteca del MuVIM.

La apertura de ambas propuestas congregó a numerosos representantes del mundo cultural y político valencianos como la vicepresidenta de la Diputación, Maria Josep Amigó, el diputado de Cultura, Xavier Rius, la vicepresidenta de Les Corts, Carmen Martínez, la concejal de Acción Social del Ayuntamiento de Valencia, María Oliver, Carmen Alborch, Romà de la Calle, los diputados provinciales Josep Vicent Bort, Bartolomé Nofuentes, Modesto Martínez y Beatriz Simón, el escritor Ferran Torrent y el director del MuVIM, Paco Molina.

Fotografía de Xavi Mollà, de la exposición Correspondència amb Mediterránia, en el MuVIM.

Fotografía de Xavi Mollà, de la exposición Correspondència amb Mediterránia, en el MuVIM.

 

“Rebajar el IVA sería la subvención más justa”

Tras las huellas de Herodoto, de Antonio Penadés
Editorial Almuzara

Una tarde de lluvia un chaval de 17 años que preparaba en una biblioteca pública los exámenes al antiguo COU tuvo un encuentro que marcó su vida. La lectura de un fragmento de la Historia de Herodoto inoculó en él la fascinación por el autor griego y el mundo antiguo. Muchos años más tarde pudo cumplir el  sueño de visitar los escenarios que vieron crecer y pensar a este gran hombre del pasado. A lo largo de dos semanas del otoño de 2009 con la mochila a cuestas, Antonio Penadés recorrió 2.500 kilómetros a lo largo y ancho de Turquía. Fruto de ese periplo es su libro, Tras las huellas de Herodoto. Crónica de un viaje histórico por Asia Menor (Almuzara) elaborado  a lo largo de tres años y que acaba de salir a la luz. Una crónica de viajes a través de los paisajes y los siglos en la que el autor profundiza en la figura y obra de quien se considera fundador de la Historia.

Historiador, abogado y periodista, Antonio Penadés (Valencia, 1970) ha publicado El hombre de Esparta y El declive de Atenas, entre otras obras. Imparte talleres de escritura creativa en el Museo L’iber y preside el Comité de Acción Cívica contra la corrupción, asociación independiente y apolítica que brinda su estructura para que abogados de cualquier punto de España puedan personarse como Acusación popular en procedimientos judiciales por desvío de fondos públicos. Antonio e imparte clases de Literatura en la Escuela de Negocios del CEU.

Detalle de la portada del libro 'Tras las huellas de Herodoto'. Editorial Almuzara.

Detalle de la portada del libro ‘Tras las huellas de Herodoto’, de Antonio Penadés.

¿Cuál es el más valioso legado de Heródoto y por qué siente esa fascinación por él?

Como destaca Gisbert Haefs en el prólogo del libro, lo mejor de él es la forma en que narra aquello que ve y que descubre a través de sus viajes, visitando lugares interesantes y conversando con la gente. Las enseñanzas de Tucídides, Jenofonte, Platón o Aristóteles son también imprescindibles, pero el tono de Heródoto, su gran tesoro, creo que está por encima de cualquier otro autor.

¿Qué cree que opinaría de la Unión Europea y de la situación actual de Grecia?

A lo largo de su Historia nos habla de la hybris (exceso, desmedida) y nos ilustra con ejemplos de individuos y sociedades que, tras alcanzar cotas demasiado elevadas, sufrieron caídas precipitadas. Heródoto nos advierte contra el olvido de la ley del ciclo y creo que, al ver la situación actual de Grecia, lamentaría que los ciudadanos más vulnerables tengan que cargar con sus responsabilidades y también con las de los políticos corruptos y las derivadas de la ambición desmedida de bancos y grandes corporaciones.

¿Cómo pudieron los griegos resistir el empuje arrollador de los persas y cómo sería hoy el mundo si no hubieran resistido heroicamente?

Las ciudades griegas abandonaron temporalmente sus rencillas y se unieron para hacer frente al Imperio persa. Resultaron vencedores en las guerras Médicas gracias a su cohesión y a su superioridad táctica y armamentística. Si hubiesen perdido las batallas de Maratón, Salamina y Platea, los abuelos y los padres de los grandes protagonistas del siglo de oro griego habrían muerto luchando. Siendo una satrapía del Imperio persa, Grecia no habría alcanzado aquella excelencia y probablemente nunca sería el referente cultural y humanístico que fue para Roma. Por tanto nosotros, herederos de todos ellos, seríamos hoy bien diferentes.

¿Qué experiencias y sentimientos cosechó durante su viaje de 2.500 kilómetros tras las huellas de Heródoto?

Ante todo sentí una inmensa sensación de libertad al viajar solo, con la única compañía de una mochila y una guía arqueológica. Era otoño, no había turistas y no necesitaba reservar alojamientos ni prever dónde iba a dormir. Conocía el itinerario pero no los plazos, lo que me permitió una inmersión total en la Antigüedad griega.

Portada del libro 'Tras las huellas de Herodoto', de Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Portada del libro ‘Tras las huellas de Herodoto’, de Antonio Penadés. Cortesía del autor.

¿Además de la religión, qué otros rasgos esenciales cree que diferencian a los europeos de los habitantes del Próximo Oriente?

Hay otro ritmo de vida. Los habitantes de la Turquía rural trabajan mucho pero tienen tiempo para todo: para conversar, para comer con tranquilidad, en definitiva para paladear la vida. A los ciudadanos de esto que llamamos Occidente, sin embargo, nos atenazan las prisas.

¿Qué efecto, tanto positivo como negativo, cree que tiene la ficción histórica, novelas y películas, sobre el conocimiento de la Historia?

El balance es positivo, ya que gracias al cine y a la literatura histórica mucha gente ha accedido a unos conocimientos básicos acerca de las civilizaciones del pasado. Quien quiere profundizar en un tema en particular tiene a su alcance un gran abanico de ensayos. Aun así, cuando veo una película de este tipo me pregunto por qué no afinan más con el rigor histórico, algo que no debería estar reñido con el presupuesto ni con la diversión.

¿Cuáles son los  filmes que, en su opinión,  retratan el mundo clásico con mayor belleza y rigor?

Citaría Gladiator, Espartaco, Alejandro, Sinuhé el egipcio, Ágora o Tierra de faraones.

Usted organizó hace más de una década uno de los primeros talleres literarios que hoy proliferan en Valencia y que han dado origen a una nueva generación de escritores. ¿Se puede enseñar a ser buen escritor a cualquiera que desee serlo o hay que tener una propensión, un talento especial?

Sí, desde hace diez años imparto clases de escritura creativa en el Museo L’Iber de Valencia y he podido constatar que hay muchas personas con talento a quienes les falta un impulso en esta tarea tan solitaria y exigente. Resulta muy útil conocer bien las reglas básicas, la importancia del tono y de las estructuras narrativas, el método a seguir y, sobre todo, saber de antemano los errores más frecuentes para evitarlos, ahorrando así tiempo y esfuerzo. Ya han conseguido publicar 25 alumnos, lo que me enorgullece.

¿Cuál es la principal asignatura pendiente del gobierno autonómico valenciano respecto a la cultura? 

Creo en la cultura que surge de forma espontánea. Lo mejor que pueden hacer los políticos es rebajar el IVA cultural, esa sería la subvención más justa, equitativa y necesaria. Es algo que no está en manos del gobierno autonómico, aunque sí les pediría que apoyen el festival Valencia Negra, deficitario para sus organizadores pero beneficioso y saludable para nuestra ciudad.

Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

El Quinto Jinete en el Palau de les Arts

El Quinto Jinete. Una visión de la Primera Guerra Mundial
Documental dirigido por Rosana Pastor y Enrique Viciano
Buenpaso Films
En torno a la novela ‘Los cuatro jinetes del Apocalipsis’, de Blasco Ibáñez
Palau de les Arts Reina Sofía
Jueves 2 de octubre, a las 20.00h

Vicente Blasco Ibáñez escribe la novela ‘Los cuatro jinetes del Apocalipsis’, entre el otoño de 1915 y la primavera de 1916, cuando las tropas aliadas defendían en el frente del Marne el acoso del imperio alemán en plena Guerra Mundial.

Observamos a Blasco Ibáñez en su estudio de la rue Rennequin de París, cómo va escribiendo los artículos periodísticos a favor de los aliados, su estado de ánimo, las disputas con su editor, la visita que el Presidente de la República francesa le facilita al frente del Marne y a Reims, la persecución que sufre por sus ideas, y cómo ello va orquestando la escritura de la novela.

Imagen de la película 'Los cuatro jinetes del Apocalipsis' extraída del trailer de 'El Quinto Jinete', documental realizado por Rosana Pastor y Enrique Viciano.

Imagen de la película ‘Los cuatro jinetes del Apocalipsis’ extraída del trailer de ‘El Quinto Jinete’, documental realizado por Rosana Pastor y Enrique Viciano.

Una realizadora de televisión se ha propuesto desentrañar la madeja de opiniones, documentos e imágenes que envuelven al escritor de cara a un encargo para la conmemoración del inicio de la I Guerra Mundial. Para ello tiene que documentarse, realizar entrevistas a personalidades relacionadas con las dos versiones cinematográficas de 1921 y 1962, a expertos sobre la obra de Blasco Ibáñez y grabar con su equipo en localizaciones como Valencia, París, Londres y Los Ángeles.

Con imágenes de fondo de la I y II Guerra Mundial, la abundancia de documentos y el apoyo del final cut, se va desgranando la historia.  Clara, la realizadora, debe lidiar con las contradicciones de las opiniones que encuentra a su paso, los ataques de los detractores y las decisiones que se ve obligada a tomar para hallar la objetividad e imparcialidad en un escritor tan controvertido como apasionante.

Imagen extraída del trailer del documental 'El Quinto Jinete', de Rosana Pastor y Enrique Viciano.

Imagen extraída del trailer del documental ‘El Quinto Jinete’, de Rosana Pastor y Enrique Viciano.

En ‘El Quinto Jinete’ se muestra una imagen de Blasco Ibáñez desde una perspectiva moderna y global a través de un trabajo profundo de investigación que llevó a entrevistarse con doctores de otros países como EE.UU., hecho que también ha posibilitado que la película viaje a este país en noviembre.

Esto se complementa con la exposición que tendrá lugar el 15 de octubre en el Centro del Carmen, en la que se muestran 54 imágenes de gran tamaño que cuentan la historia de la guerra a través de los 9 tomos de la crónica de la guerra europea. Son imágenes inéditas jamás mostradas. Los textos que acompañan son textos de Blasco Ibáñez que le dan una visión social y personal.

Imagen extraída del trailer del documental 'El Quinto Jinete', de Rosana Pastor y Enrique Viciano.

Imagen extraída del trailer del documental ‘El Quinto Jinete’, de Rosana Pastor y Enrique Viciano.

Finalmente, también se celebrarán los días 16, 17 y 18 de octubre, un congreso que reunirá a destacados investigadores en torno al tema de “Arte, literatura y cine en la I Guerra Mundial”.

La cita más próxima será, no obstante, el 2 de octubre en el Palau de les Arts Reina Sofia, ya que se celebrará la presentación de la película y se hará un pase previo a su salida en salas comerciales el día 3 de octubre.

Ver trailer del documental:

EL QUINTO JINETE – Trailer from Lavisible Cultura on Vimeo.

 

Calles negras, periodismo sórdido

Calles negras. Valencia 1980-2000
J. Aleixandre, G. Lucas, V. Martínez, M. Molines y Vicent M. Pastor
Sala Alta del MuVIM
C/ Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de junio

Aunque faltan muchas cosas por esclarecer, el asesinato de Isabel Carrasco conmueve por la visceralidad, paradójicamente calculada, de un crimen que entronca con la larga cadena de crímenes que jalonan la historia de la humanidad. Al margen de las igualmente viscerales salidas de tono en las redes sociales, que funcionan en muchos casos al modo de La jauría humana, magnífica película de Arthur Penn, el sórdido suceso viene a dar la razón a los organizadores de la exposición ‘Calles negras’, cuyas 50 fotografías exhibidas en el MuVIM, como parte del festival Valencia Negra, muestran un similar reguero de víctimas y criminales a ojos de un espectador atraído por tan bárbaros sucesos.

Fotografía de Vicente Martínez. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Vicente Martínez. Imagen cortesía del MuVIM.

Si dejamos de lado la ideología que viene a empobrecer lo que sin duda puede dar lugar a una buena crónica literaria del suceso, nos encontraríamos con la fuente misma del periodismo: el esclarecimiento de cierta verdad, a partir de un confuso material proveniente del igualmente confuso deseo humano. Lástima que el periodismo haya basculado entre ‘El Caso’, célebre semanario de noticias escabrosas, y la adopción del suceso como hijo legítimo de la prensa en general, una vez hallado en el morbo fuente de negocio.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Sea como fuere, lo cierto es que la exposición ‘Calles negras’ nos recuerda la atracción humana por lo sórdido, allí donde la víctima es reflejo de la muerte que nos acecha, y el criminal, figura del exceso cuyo contagio tememos y en el fondo ansiamos. A través de las imágenes de los fotoperiodistas valencianos José Aleixandre, Guillermo Lucas, Vicente Martínez, Manuel Molines y Vicent M. Pastor, podemos contemplar algunos de esos sucesos recogidos en la prensa entre 1980 y 2000. Sucesos que los autores de las fotos se limitan a mostrar, más allá de la calidad de sus imágenes.

Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Manuel Molines. Imagen cortesía del MuVIM.

Son fotografías disparadas con el mismo grado de improvisación que se les supone a los sujetos y objetos retratados, fruto del desgarro existencial que confiere al suceso la cualidad de agujero negro en la vida cotidiana. Como apuntaba Roland Barthes en ‘La cámara lúcida’, toda una “gama de sorpresas” acompaña las imágenes de ‘Calles negras’. Sorpresas que evitan caer en la tentación de abundar en la calidad fotográfica de los trabajos, en su mayoría ausente, debido a la premisa mayor de captar el instante fugitivo del siniestro en caliente.

Fotografía de Guillermo Lucas. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Guillermo Lucas. Imagen cortesía del MuVIM.

Desde la captura de un delincuente, cuya mirada fría atraviesa en ocasiones el objetivo de la cámara, al cadáver calcinado o fugazmente cubierto por un plástico, pasando por escenas masivas de duelo o el simple refugio sombrío de la droga, todas las imágenes poseen ese aire de suciedad que pone en relación la depravación de unas mentes supuestamente racionales, con los instintos o más bajas pasiones. Aleixandre, Lucas, Martínez, Molines y Pastor se limitan a pasar por ahí, casi de puntillas, para dejar constancia gráfica del realismo sucio que, como su otra cara, vive en paralelo con la más laboriosa, aseada y brillante vida cotidiana.

De todas esas ‘Calles negras’ se nutre el periodismo de sucesos, antaño pasto de ciertas publicaciones especializadas y hoy campando a sus anchas por las páginas de casi todos los periódicos y pantallas televisivas. Diríase que hemos llegado al punto de preferir lo crudo a lo cocido; de masticar imágenes con ojos de depredador, en lugar de digerirlas con calma, para que lo sórdido, siendo plato de mal gusto, adquiera en el fondo cierto sentido.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de José Aleixandre. Imagen cortesía del MuVIM.

Salva Torres