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“A veces creo que peleo por una vida que no tengo el tiempo de vivir”

Ron Woodroof (Matthew McConaughey) es un electricista de Dallas; homófobo, apasionado del rodeo, las prostitutas y las drogas. Su vida experimenta un brusco giro al diagnosticársele, fortuitamente, como portador del VIH, estimando su esperanza de vida en un mes. Ron recurre al AZT, un medicamento experimental que resulta tóxico y que causa estragos en su ya maltrecha salud. Privado de cualquier esperanza y sin nadie a quien recurrir, decide viajar a México en busca de tratamientos alternativos.

El canadiense Jean-Marc-Vallée (1963) es el director de este biopic en el cual los alardes formales se han reducido a la mínima expresión en pos de las interpretaciones de los actores, en especial las de McConaughey y Jared Leto, ambos pródigamente galardonados por su labor en este film. Respecto al apartado sonoro, cabe destacar la práctica ausencia de partituras a lo largo del metraje. Las piezas musicales presentes aparecerán justificadas por la propia diégesis, siendo el único sonido extradiegético un agudo pitido que sirve de tono de llamada para los episodios críticos de la salud de Ron.

Rayon (Jared Leto) presenciando un “amistoso” encuentro entre Ron y un viejo amigo.

Rayon (Jared Leto) presenciando un “amistoso” encuentro entre Ron y un viejo amigo.

En esta cinta biográfica se abordan temas como la homofobia, el drama del sida, la amistad y la vida, sin por ello recurrir a la lágrima fácil, presentando una historia dura pero amable en donde hay cabida para el perdón y las segundas oportunidades. Ejemplo de ello es la escena en la que Ron, durante una de sus estancias en México, se adentra en un habitación repleta de mariposas −lepidóptero tradicionalmente asociado a la resurrección−, las cuales se posarán sobre él mientras que Rayon (Leto) expira en la habitación de un hospital en EEUU. Asimismo, el lacónico ciclo de vida de la mariposa resulta una clara alusión al poco tiempo de vida que le resta a Ron. Sin duda, uno de los fragmentos más bellos de la película.

Queda patente la existencia, en el seno de la historia, de una profunda crítica al sistema sanitario norteamericano. Sin embargo, no se trata de condicionar la opinión del espectador, sino de propiciar cierto margen para la reflexión, algo francamente atípico en la mayoría de las producciones estadounidenses.

Ron (Matthew McConaughey) recibiendo las malas noticias sobre su salud.

Ron (Matthew McConaughey) recibiendo las malas noticias sobre su salud.

Pese a que la acción se sitúa en la década de los ochenta, el tema del sida, y sobre todo el de la sanidad, son tratados desde un punto de vista actual. Por un lado, se insiste en que esta enfermedad no es exclusiva del colectivo homosexual, idea que aún hoy continúa muy extendida en algunos sectores ultra conservadores, quienes incluso consideran la enfermedad como un castigo divino. Igualmente, la crítica al sistema sanitario es un reflejo inequívoco de los esfuerzos por afianzar el Obamacare, un plan sanitario que garantice unas coberturas básicas para todo ciudadano. Dicho proyecto se ha encontrado de frente con el lobby farmacéutico y el de la sanidad privada, entes representados en el film siempre anteponiendo el beneficio económico por encima de la ética.

El final resulta un tanto insulso, presentando a Ron ataviado de vaquero dispuesto a salir al ruedo a lomos de un enorme toro. Esta metáfora de la lucha que mantuvo con su enfermedad y con los lobbys, cierra el uróboros que conforma la cinta, poniéndole fin en el mismo lugar donde empezó: tras las barreras del rodeo.

Diego Tur.

Ron y las mariposas, una escena cargada de lírica y patetismo.

Ron y las mariposas, una escena cargada de lírica y patetismo.