VLC…Negra seductora

VLC Negra
III Festival de Género Negro de Valencia
Del 7 al 17 de mayo de 2015

Tres años. Sólo tres años han bastado para que el Festival Valencia Negra eche profundas raíces y desarrolle una frondosa copa que da sombra a todo tipo de crímenes imaginarios generadores de ríos de sangrienta tinta. Nacido en plena crisis y sin apenas apoyo institucional, VLC es ya un referente en el circuito de encuentros de este tipo que jalonan la geografía española. Nada menos que 30 y en Francia se duplica esta cifra. Sin duda hay una insaciable sed de ‘mal’ de ficción, ansia de explorar el lado oscuro de la naturaleza humana, y el resultado es una seductora negra que, con mil caras, seduce a todos por igual.

Del 7 al 17 de mayo, en plena efervescencia primaveral, el festival concentra a 40 autores españoles y extranjeros, un tercio valencianos y organiza un mosaico de actividades complementarias y paralelas. Desde teatro y exposiciones fotográficas a talleres de escritura o infantiles. Una fiesta a la que todos están invitados.

Detalle de la portada del libro 'La ciudad de la memoria', de Santiago Álvarez. Editorial Tapa Negra.

Detalle de la portada del libro ‘La ciudad de la memoria’, de Santiago Álvarez. Editorial Tapa Negra.

“El éxito de la novela negra se explica porque se trata de un género contemporáneo sobre temas contemporáneos”, dice Santiago Álvarez, uno de los organizadores que se ha estrenado este año con ‘La ciudad de la memoria’. “Creo que nuestra mirada ha regresado, tristemente, a nuestra realidad social y personal de cada día. La novela negra nos ayuda a dar testimonio, a denunciar, a ser un escenario donde sacar a la palestra los problemas que más nos importan”.

Un hecho significativo de esta edición es la presencia de autores valencianos, varios de los cuales usan Valencia como escenario de sus tramas. “Hace cinco años se decía que los escritores valencianos de novela negra eran como francotiradores, que desde las azoteas disparaban palabras en la clave del género”, comenta Álvarez. “Esto ha terminado, y precisamente Valencia Negra es un buen instrumento para articular todos estos solistas y conseguir una buena banda”.

Otro objetivo de Valencia Negra es ser aglutinante cultural para los valencianos. “Queremos sacar el género negro de los rincones de los especialistas y plantarlo en la calle, que la gente lea, que escuche conciertos, que visite exposiciones, que se encuentre con nosotros y los artistas para hablar ello. En tiempos de crisis la cultura se convierte en uno de los pocos asideros para cultivar el pensamiento crítico”, concluye Álvarez.

Detalle de la portada del libro 'La mujer que no bajó del avión', de Empar Fernández. Editorial Off Versátil.

Detalle de la portada del libro ‘La mujer que no bajó del avión’, de Empar Fernández. Editorial Off Versátil.

Ellas también ‘matan’

Hace no muchos años Alicia Jiménez Bartlet era la única escritora española que firmaba en negro, como recordó en su reciente visita a la Fira del Llibre. Hoy las damas oscuras ocupan buena parte del damero de juego. Entre ellas destaca Dolores Redondo que estará en VLC el miércoles 13, la que más vende, pero ni mucho menos la única.

“Creo que el género negro permite una especie de cómodo voyeurismo, facilita poder abrir una ventana al lado oscuro que el lector puede cerrar a conveniencia”, dice Empar Fernández, autora de larga trayectoria que visitará VLC el próximo sábado 16. “En ese sentido satisface la curiosidad y te permite pensar que lo malo siempre les pasa a los demás”.

“No me gusta mucho diferenciar la novela escrita por hombres de la escrita por mujeres”, apunta. “Si debo destacar algún aspecto, creo que nosotras trabajamos mejor las emociones y la personalidad de nuestros protagonistas, intentamos dar más profundidad a los personajes y a sus reacciones. En ese sentido aportamos verosimilitud. También tocamos mejor los conflictos de origen doméstico y los secretos familiares”.

En cuanto a la finalidad de estos eventos, considera que sirven a los autores “para intercambiar experiencias de todo tipo y, muy a menudo, para compartir desdichas y lamentarnos por el mal momento que atraviesa el sector editorial. A los lectores, para conocer tendencias y novedades y, en ocasiones, para abordar a sus novelistas preferidos. Contribuyen a mantener vivo el género y a proporcionarle oxígeno”.

Detalla de la portada del libro 'L'any del devorador', de Emili Piera. El Petit Editor.

Detalla de la portada del libro ‘L’any del devorador’, de Emili Piera. El Petit Editor.

‘Arros Negre’

“La fascinación por la novela negra tiene muchos afluentes y causas,  y no es que su atractivo aumente en períodos de crisis, es que es entonces cuando parecen ‘cargarse de razón”, dice Emili Piera, uno de los autores que enriquecen el catálogo de novela negra en valenciano cuyo máximo exponente, Ferran Torrent, también publicó este año ‘Un dinar un dia qualsevol’.

“Hay tantos tipos de novela negra como autores, aunque como siempre digo, la novela es un artificio, un juguete, una paciente y larga máquina digestora”, añade Piera. “Cuanto más poseído esté el autor por la indignación y la voluntad de denuncia, más debe acercarse, me parece, a la crónica. Es lo que yo he hecho con ‘L’any del devorador’, un mural sobre el tiempo político que sufrimos vestido de novela más o menos policíaca. Con elementos de ciencia ficción y una geografía inventada para que no se lea, sólo, en clave valenciana”.

Detalle de la portada del libro 'El retornode l'Hongarés', de Anna Moner.

Detalle de la portada del libro ‘El retorn de l’hongarés’, de Anna Moner.

Otro título reciente en valenciano es ‘El retorn de l’hongarès’ de Anna Moner, que se ha documentado sobre las técnicas forenses del pasado para construir un relato peculiar que se acerca a la novela gótica. Un lugar común del género es que el protagonista salte de un libro a otro convirtiendo las obras sucesivas en un serial. Lo hace Juli Alandes con ‘Miquel O’Malley’ y Xavier Aliaga con ‘Dos metres quadrats de sang jove’ protagonizada por el inspector de origen guineano, Feliu Oyono.

A Rafael Melero no le hace falta documentarse mucho ya que como mosso d’esquadra conoce las técnicas policiales, además de consagrarse con su segunda novela, ‘La penitència de l’alfil’. Juli Alandes ganó el premio Octubre de novela con ‘Trencatenebres’ una investigación policial que tiene como trasfondo la historia del movimiento libertario.

Premio ‘Cosecha Roja’

El argentino Fabio Nahuel Lezcano acaba de ganar el premio de novela negra Cosecha Roja, en su primera edición organizada por la librería valenciana del mismo nombre. Su obra ‘Crímenes apropiados’ desarrolla, mediante el empleo de diversas estrategias narrativas, una apasionante trama en la que un asesino a sueldo y un periodista devenido en detective se verán inmersos en turbios episodios relacionados con el tráfico de bebés, la estafa, el fraude o la desaparición de personas en plena democracia y todo ello inscrito en el marco histórico de la convulsa historia argentina de las últimas décadas.

Detalle del cartel de VLC Negra.

Cartel de Valencia Negra, obra de Gustavo Ten. Cortesía de VLC Negra.

Bel Carrasco

«La crisis de credibilidad es peor que la económica»

Petros Márkaris, autor de ‘Pan, educación, libertad’
Invitado al Festival Valencia Negra
Librería Cosecha Roja

Petros Márkaris (Estambul, 1937) más que cruzarse de brazos ante la crisis económica, los despliega para subrayar su posición enérgica. El escritor griego, autor de la trilogía sobre la crisis que concluye con Pan, educación, libertad, sólo se serena cuando habla de literatura, de su comisario Kostas Jaritos. Entonces, el descontento con lo que está pasando en su país, fácilmente extrapolable al nuestro, se torna amable sonrisa, yendo y viniendo de la política a la literatura como quien da un portazo y enseguida abre risueño la puerta. Sólo la ficción, que en el caso de Márkaris sirve para revelar los estragos de la crisis, puede amortiguar su desazón por lo que está pasando.

Petros Márkaris, posando en el barrio de Ruzafa en Valencia. Fotografía: Santiago Carrión.

Petros Márkaris, posando en el barrio de Ruzafa en Valencia. Fotografía: Santiago Carrión.

“Existe la posibilidad de que caigamos todavía más”. Lo dice amparado en una evidencia: “En los países del sur se está destruyendo la clase media, que es la columna vertebral”. Sin esa columna, Márkaris piensa que el derrumbe proseguirá, por mucho que los políticos lo nieguen. “Los políticos no aprenden, porque nos decían que esto no iba a durar y la crisis se ha quedado y no se va”. Ni siquiera los cantos optimistas que anuncian cierta recuperación se los cree el autor de Con el agua al cuello y Liquidación final, que completan esa trilogía sobre la crisis. “Los políticos embellecen las cosas”, lo cual le lleva a tildar de “cínicos” a quienes sostienen que esto “va a mejor”.

Con ser la crisis económica de suma gravedad, Márkaris pone el acento en otro aspecto de la misma, que enuncia en forma interrogativa: “¿La crisis de credibilidad no es todavía peor que la económica?”. Y aquí, quien sabe si azuzado por el propio comisario Jaritos, arroja una infinidad de pistas. Por ejemplo, la similitud entre los periodos de transición política acaecidos en Grecia y España. Similitud de entusiasmo, de errores y de nefastas consecuencias. “Cometimos los mismos errores, difíciles de detectar por el incontrolable entusiasmo, que los políticos aprovecharon”.

Petros Márkaris en la librería Cosecha Roja del barrio de Ruzafa en Valencia. Fotografía: Santiago Carrión.

Petros Márkaris en la librería Cosecha Roja del barrio de Ruzafa en Valencia. Fotografía: Santiago Carrión.

Esa mezcla de pasión política y pulsión económica es la que Márkaris denuncia ofreciendo nuevas pistas. “En periodos de crisis, Europa bascula hacia la derecha”. Y recuerda que mientras en Estados Unidos tenían a Roosevelt, “en Europa teníamos a Mussolini, Hitler y Franco”. Su cruda radiografía de la situación, le lleva a afirmar que el mito actual europeo lo sería Laocoonte devorando a sus hijos: “En Europa nos comemos unos a otros”. Por eso le asusta el Parlamento que pueda salir de las elecciones del 25 mayo, con partidos de extrema derecha ganando posiciones y celebrando, a su juicio, “el rapto de las niñas en Nigeria, porque ganan votos de quienes se asustan y tienen dudas”.

La marcha de Europa la ve, por tanto, con recelo. No entiende que los políticos sigan valorando la salida de la crisis en términos exclusivamente económicos. “Se busca una construcción económica y no política”. Y agrega: “Cómo se puede hablar de éxito y de que la crisis ha pasado, cuando hay un 35% de desempleo y un 60% de paro juvenil” en su país. Sólo cabe una razón: que la crisis se está superando “porque los inversores ganan más o porque invierten en Grecia”. Al presentar su novela en Hamburgo, advirtió un cansancio por parte de la clase de trabajadora, que se preguntaba  si valía la pena “trabajar toda la vida para al final tener que ir contando céntimo a céntimo”. Y de nuevo, la interrogación: “¿Qué crisis hemos pasado?”

Café y pipa de Petros Márkaris en la librería Cosecha Roja. Fotografía: Santiago Carrión.

Café y pipa de Petros Márkaris en la librería Cosecha Roja. Fotografía: Santiago Carrión.

Petros Márkaris, que estuvo en la librería Cosecha Roja de Valencia invitado por la organización del festival Valencia Negra, dedicado al género negro literario, concluyó diciendo que los temas sobre los que transcurre buena parte de las obras creativas son dos: “El amor y el dinero; se enamorarán y matarán”. Pasión y destrucción, sin  término medio. Muy de género negro. Y muy a tono con la novela ganadora del I Premio de Novela Negra Cosecha Roja, que fue a parar al argentino Fabio Nahuel Lezcano, autor de Crímenes apropiados, de entre un total de 288 obras presentadas a concurso.

Márkaris, tras dar por concluida su trilogía sobre la crisis, busca nuevos horizontes a su comisario Kostas Jaritos, que se ocupará de asuntos de capitalismo menos salvaje y más dado a temas existenciales. Eso sí, que conste que las aceradas críticas del escritor griego tienen su razón de ser: “Soy crítico con la Unión Europea y con mi hija, porque la amo”.

El escritor griego Petros Márkaris, con su pipa, en el barrio de Ruzafa en Valencia. Fotografía: Santiago Carrión.

El escritor griego Petros Márkaris, con su pipa, en el barrio de Ruzafa en Valencia. Fotografía: Santiago Carrión.

Salva Torres