Posibles clasificaciones del libro de artista

POSIBLES CLASIFICACIONES DEL LIBRO DE ARTISTA

Una forma inicial de adjetivar un libro de artista, en adelante LA es el número de ejemplares de su tirada. En los siguientes apartados, intentaremos explicar de forma clara y sencilla las diferentes opciones.

Edición abierta.

Las publicaciones de Fluxus y de artistas conceptuales son abiertas, pues en su idea, el libro representa un soporte muy adecuado para difundir propuestas, es una forma de llegar al público. Parte de esas propuestas fomentaban la autorreflexión sobre la propia naturaleza del arte. El concepto desplaza al objeto artístico y el libro editado es un soporte ideal para mostrar sus ideas, convirtiendo esos libros en obras de arte ideológicas.

Boltanski

“Reconstitución de las gestas”, Christian Boltanski. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Para una mayor difusión de sus ideas, lo mejor era llegar a cuantas más personas mejor, por lo que muchas veces las ediciones eran abiertas, es decir se multiplicaban cuando lo requería la situación, abaratando, al mismo tiempo, los precios de su adquisición.

Por lo tanto, la edición abierta de un LA, es aquella que no tiene límite de ejemplares, su vocación es clara: difundir la obra lo máximo posible.

La edición numerada y firmada.

Es una de las posibilidades más frecuentes entre los LA editados. La edición tiene que estar, como hemos dicho, controlada en todos sus aspectos por el artista para que el resultado sea su obra personal.

El número de ejemplares suele ser reducido y en ellos debe identificarse y especificarse la información con que se ha realizado. Cuantos más datos más transparencia. La técnica con que se ha realizado, el tipo de papel utilizado, el gramaje, es importante especificar si se compone de litografías, serigrafías, etc. En cada ejemplar estará la firma del autor y una numeración que indica exactamente el ejemplar de la tirada.

La granada transformada, A. Gorafe.100 ejemplares

“La granada transformada”, A. Gorafe.100 ejemplares. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Los libros seriados suelen estar realizados de varias formas: manualmente, haciendo, una a una  copias de un primer modelo inicial, o autoeditados, mediante  técnicas de reproducción artísticas, como la serigrafía o impresoras o fotocopiadoras de fácil manipulación personal que permitan repetir el ejemplar inicial.

También puede retocarse manualmente cada ejemplar, uno a uno; por todo ello los libros seriados suelen tener un escaso número de ejemplares que se numeraran como en el caso anterior.

"Edoi" José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

“Edoi”, José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

El libro como ejemplar único es el que concede y da fuerza a la conocida denominación “libro objeto”, en cuyo caso, el LA, en este caso, ni se edita ni se multiplica de ninguna manera, es una obra única.

Es en éste último caso en donde se pueden aplicar técnicas artísticas con mayor libertad de experimentación, pintura, collage, incisiones, gofrados, perforaciones, etc., siendo fácil encontrar soportes muy variados para su realización como fruto de una mayor libertad creativa, ya que no se tiene en cuenta la posibilidad de que vaya a ser reproducido mediante una edición, y por lo tanto, no hay límites. Se trata de la opción a la que más fácilmente puede acceder un artista plástico a la hora de plantearse la realización de un libro, y se describe simplemente como obra única o ejemplar único.

"Blue", José Emilio Antón

“Blue”, José Emilio Antón, ejemplar único. Imagen cortesía del artista

OTRAS CLASIFICACIONES

Intentar clasificar y definir todos los diferentes tipos de LA es pretender un imposible, es algo que tanto Ángel Sanz como yo mismo teníamos claro, pues tratar de diseccionar todas las posibilidades y sus variantes representaría un trabajo que no podría abarcarlo todo, a pesar de ello, nos atrevimos a plantearlo en un libro.

La editorial LUPI y su editor, que forman parte de una asociación cultural del mismo nombre, creada para experimentar y difundir la parte del arte actual más minoritario: el Mail Art, el arte de acción, la poesía experimental, etc., fue la que nos encargó la realización de un libro divulgativo sobre los LA. Aceptamos el reto de enfrentarnos a lo imposible, a la clasificación de los LA; porque aún sabiendo lo quimérico de la tarea pensamos que tal vez fuera útil iniciar ese camino que podría abrir la visión sobre estas obras no solo a los profanos, sino que, tal vez, daría más ideas a los que se iniciaran en la creación de libros. Nuestra intención no era encasillar, ni ordenar definitivamente, y mucho menos dogmatizar sobre el tema, sino reflexionar sobre la variedad del mundo de los LA.

El libro se editó con el curioso título de: EL LIBRO DE LOS LIBROS DE ARTISTA. Guía de campo de este nuevo género. Un acercamiento multifocal, con diversas propuestas para la clasificación de ejemplares.

Nada más entregar el original, acuciados por el editor, ya se nos habían ocurrido muchas más de las 72 propuestas descritas, pero había que entregar al editor el texto en el tiempo acordado. A las 72 propuestas corresponden 72 LA reales de 20 artistas diferentes que componen una muestra itinerante.

En el análisis inicial de los diferentes LA que hemos podido estudiar, se apreciaba la utilización de todo tipo de materiales desde el barro a los soportes digitales; todo tipo de formas, desde tablillas vegetales unidas, hasta los propios libros editados; todo tipo de técnicas artísticas y además libros participativos, de instrucciones, efímeros, comestibles… o libros instalación. En fin una tarea dificil a la que enfrentarse, pero muy enriquecedora.

Felipe Ehrenberg, nos escribió desde Sao Paulo, diciendo:

“Este libro reúne datos sobre el género, brindando información en torno a la libertad creativa que se dan los artistas para aplicar las más variadas técnicas y oficios. Difícil, que no imposible, clasificar y definir los diferentes tipos de Libros de Artista que surgen todo el tiempo. Por algo se empieza. Para eso, este libro es imprescindible”.

Palabras alentadoras como las de Felipe Ehrenberg nos dieron ánimo para seguir analizando los LA.

En cuanto a la descripción de las tipologías, lo primero y básico es la FORMA.

A lo largo de la historia, el soporte de la escritura evoluciona adoptando diferentes formas. Alrededor del año 1.200, en las bibliotecas de Fez, Gaza o Damasco coexistieron simultáneamente rollos, códices, libros en papiro o pergamino. Estas posibilidades, y  otras muchas, han permitido la transmisión del saber en cada época y, ahora, pueden ser revisadas por los creadores de LA. Empezamos, pues, ésta posible clasificación atendiendo a la forma adoptada por el libro.

Tablillas:

Es uno de los formatos más antiguos usados para la transmisión de ideas. Soporte de escritura fueron las placas de bambú, madera, hueso, concha, arcilla o metal cubiertos en ocasiones de cera, barniz, yeso, y otros materiales.

Las tablillas de barro cocido sumerias, con incisiones de escritura cuneiforme se sitúan

en el inicio de la transmisión escrita de datos. Sobre tiras de bambú unidas entre si, por finas cuerdas, se escribían epopeyas, en lengua brahmi, en el sur de la India

Las tablillas son una de las formas actuales también para la realización de LA.

"Apuntes hermeticos", Ángel Sanz. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Apuntes hermeticos”, Ángel Sanz. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Rollo:

El rollo, que podía ser de diversos materiales flexibles, escritos o pintados, ha sido usado en diversas culturas, desde las orientales como Japón o China a Egipto o Roma, y hemos identificado dos variantes posibles:

Rollo anopistógrafo: El texto o la obra plástica, está realizada sólo en una de sus caras.

Rollo opistógrafo: El texto o la obra plástica, está realizada por las dos caras del rollo.

El rollo se producía alrededor de un eje que podía ser de madera o metálico y en el caso de ser carta o comunicado se sellaba con el lacre y sello de quien enviaba el comunicado. Ejemplos de obra contemporánea son Roll poster de Sanguinetti (1980), un rollo impreso en serigrafía con 40 ejemplares, y en España, Genomatría de Eduardo Scala o Obertura -realizado por quien suscribe- en un rollo de música para gramola antigua reutilizada (7 m. de longitud).

"Obertura", José Emilio Antón. Cortesía museo de Ourense.

“Obertura”, José Emilio Antón. Imagen cortesía Museo de Ourense.

También son rollos de gran importancia en la historia los Torah de la cultura hebrea, algunos con importantes protecciones de gran valor artístico. Estos rollos se custodian en compartimentos especiales de las sinagogas de todo el mundo orientadas hacía Jerusalem y durante su lectura los varones tienen que ir con la cabeza cubierta.

Desplegable.

Al abrirlo se puede desdoblar en diversas direcciones por los diferentes plegados no uniformes. Algunos libros desplegables pueden estar pensados para situarse en paramentos verticales, funcionando a modo de cuadro.

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“Alejandrina”. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Desplegable en acordeón.

Es el libro que despliega sus páginas dobladas normalmente de forma uniforme, en una sola dirección, este plegado de páginas se asemeja al instrumento musical llamado acordeón, de donde toma su nombre.

Ya hablamos anteriormente, -refiriéndonos al Mail Art- que este formato servía para hacer una obra colectiva mediante el envío de una obra a un artista para que éste pudiera añadir una nueva obra para enviarla al siguiente artista, y así sucesivamente hasta formar un desplegable múltiple de imágenes de diferentes artistas.

Se trata de una fórmula práctica y sencilla, y es muy frecuente en los artistas que pretenden realizar un proyecto colectivo.

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“Bodegón”, Equipo Crónica. Imagen cortesía Biblioteca Nacional.

Pancarta.

Superficie flexible y bidimensional de gran formato que transmite un mensaje claro y directo.

Aplicado a los LA, serían aquellos que transmiten sus propuestas plásticas en superficies bidimensionales de dimensiones superiores a lo normal.

Códice.

Varias hojas de forma cuadrangular unidas entre si por uno de sus lados, la forma de ésta unión da lugar a los diversos tipos de encuadernación.

El voluminoso papiro dejó paso a las hojas de pergamino cosidas, al estilo de los codex romanos, por un lateral, dando inicio al libro normalizado.

El códice se impuso en occidente desde la edad media y ahora es la forma más usual del libro en todo el mundo.

Silueteado.

Olvidando el tradicional formato rectangular, el libro es recortado de diferente forma adoptando la imagen externa deseada por el autor.

Hay formatos triangulares o pentagonales, las esquinas pueden estar redondeadas o adquirir formas complejas, pero por regla general uno de los lados posibilita su apertura y funcionamiento.

Pop up.

Dentro de los libros editados existen los que en la arquitectura interior de sus páginas permiten juegos de movimiento o desarrollos tridimensionales que salen del formato inicial normalizado. Existen muchos ejemplos en los cuentos infantiles. Para niños y para adultos los libros de David A. Carter, como “El 2 azul”, o “El punto rojo”, son un prodigio de imaginación y pueden considerarse LA editados.

El artista chileno Pedro Núñez, cuya obra “De un barrio a otro”, es un ejemplar único que doblando las páginas en pop-up y recortando por medio de cientas de incisiones crea una escultura tridemensional, o en Cuaderno leído I, en la que partiendo de un cuaderno Moleskine interviene con técnicas de origami y pop-up.

"Física", Ángel Sanz (1993). Imagen cortesía de José Emilio Antón.

“Física”, Ángel Sanz (1993). Imagen cortesía de José Emilio Antón.

Caja-Contenedor.

Caja receptora de elementos bi o tridimensionales que pueden estar sueltos o unidos y permiten una lectura continuada como si de páginas se trataran.

Ya hablamos de la gran influencia de Duchamp en este campo, con la utilización de cajas como alternativa al libro encuadernado, obras como las ya citadas “la Caja verde” y “Boîte-en valise” (1935-1941) y las imaginativas cajas de Cornell.

A las mencionadas, habría que añadir las cajas de Weiner, “Quelques choses” (1992) y “On Kawara 247 mois/247 jours” (1993) y los libros-caja de la española Pilar Lara, recientemente fallecida, con obras como “Fragmentos”, “Mirador al valle” o “Soldadito español”. Es, por tanto, la caja-contenedor uno de los formatos con más posibilidades de asombrarnos.

Libro escultórico.

Se trata de una obra tridimensional que imposibilita la lectura interna para potenciar una lectura global de su aspecto externo, probablemente lo que más cercano al concepto anterior de libro objeto, ya que ha perdido la facultad de mostrarnos las páginas que podría contener y se muestra en definitiva como una escultura.

Como muestra las obras de Joseph Beuys: “Filzpostkarte” y “Holzpostkarte”

Libro Joya:

Su pequeño formato permite su portabilidad, adecuándose, por su aspecto, para ser lucido como una joya. En general, su contenido puede relacionarse con el recuerdo (íntimo, religioso o material).

Son muy interesantes los libros joya de la italiana Elisa Pellacani, como “Icaro”, colgante de plata de 4 páginas de edición abierta.

"Icaro", Elisa Pelacani. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Icaro”, Elisa Pelacani. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Digital.

Para su realización y su lectura son necesarios medios informáticos. El libro, se convierte en un elemento virtual alejado de los soportes físicos tradicionales.

Puede visionarse mediante marco digital, pantalla de ordenador  o proyector.

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Ver artículo relacionado 1: https://www.makma.net/jose-emilio-anton/

Ver artículo relacionado 2: https://www.makma.net/breve-historia-de-los-libros-de-artista/

Imagen de la portada “MIERDA DE ARTISTA”. Piero Manzoni (constaba de 90 cajitas) La leyenda dice: “Contenido neto 30 gramos, conservada al natural, producida y enlatada en mayo de 1961”.

 

Conferencia de José Emilio Antón, Feria Masquelibros, Madrid, junio de 2014.

Coordinación y adaptación Vicente Chambó.

 

 

Breve visión histórica de los libros de artista

BREVE VISIÓN HISTÓRICA
DE LOS LIBROS DE ARTISTA

Vamos a dar una visión de la historia del libro de artista, en adelante LA que nos acerque a las posibles clasificaciones con las que poder adjetivar la descripción de un LA.

A mediados del s. XX, los artistas comienzan a experimentar con nuevos soportes formatos y materiales alternativos a los considerados géneros tradicionales de expresión plástica: la pintura, la escultura y la obra gráfica.

Interesados por el soporte “libro”, los artistas comienzan a utilizar éste medio, -hasta entonces- tradicional vehículo de textos literarios o teóricos, para darle otro uso: la experimentación plástica. Edward Ruscha con las ediciones Twenty-six gasoline stations, (edición de 400 ejemplares numerados pero sin firmar,1963), y  Every building on the Sunset Strip, con un desplegable a modo de acordeón en su interior (1.000 ejemplares, 1966); junto con  Dieter Roth que edita Daily Mirror (1970) y las publicaciones del movimiento Fluxus, con los libros de Maciunas, o los conceptuales de Kosuth o Tim Ulrichs son claras muestras de las creaciones en busca de otros formatos.

"Twenty six gasoline stations", Edward Ruscha. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Twenty six gasoline stations de Edward Ruscha. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Estas obras inician el concepto actual de LA, según la historiadora y estudiosa del genero Anne Moeglin-Delcroix, Esthétique du livre d’artiste,  Bibliothèque Nationelle de France, París, 1997.

En estos momentos se toma conciencia del libro como una entidad artística propia, creándose un nuevo género independiente. Es por tanto un género del arte contemporáneo nacido en la segunda mitad del s. XX, a cuyo momento se llegó gracias a unos antecedentes cercanos en el tiempo, y que ayudaron a la creación del concepto actual del LA.

Obra de Dieter Roth. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Daily Mirror ” Dieter Roth. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Simplificando mucho todas estas  influencias podemos y debemos citar a los poetas que rompieron con el texto lineal, cambiando la estructura del poema, autores como Mallarmé o Apollinaire, que con sus textos experimentales, preludiaban la escritura automática surrealista y que con sus ideogramas dibujan objetos mediante el texto tipográfico del poema: Calligrammes. Poèmes de la paix et de la guerre, 1913-16, y que dan paso a la poesía visual y a una forma diferente de la lectura de las páginas.

Calligrammes, de Apollinaire. Imagen cortesía de José Emilio Antón.

“Calligrammes”, Apollinaire. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Las vanguardias históricas, rompedoras de tradiciones artísticas, son, también, antecedentes claros del libro de artista: El Cubismo, supera los esquemas anteriores alejándose de la visión unifocal del objeto y que incorpora el collage y la tipografía. El Futurismo, impulsado por Filippo Tommaso Marinetti con el Manifiesto de 1909, rompe con la tradición anterior en todas las facetas de la vida artística, cultural y social.

Les mots en liberte futuristes de Marinetti.  Imágen cortesía de José Emilio Antón

“Les mots en liberte futuristes”, Marinetti. Imágen cortesía de José Emilio Antón

Para nuestro nuevo género artístico es importante la revolución poética futurista, con las innovaciones visuales en las páginas de las revistas y los libros, mediante la transformación tipográfica, la ruptura en la composición de la página, una nueva ortografía, el ruidismo y las onomatopeyas incorporadas al texto. Se rompe la página tradicional pasando a una página pictórica, y por tanto transforma el libro en un espacio plástico-poético.

Se renueva toda la poética dando paso al letrismo, la poesía concreta, visual, cinética, de acción…;como en Les mots en liberte futuristes (1918), de MarinettiDepero futurista de Depero (1913-1927), ejemplos concretos de este periodo.

Depero futurista, Depero. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Depero futurista”, Depero. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Duchamp, configura la idea de utilizar el soporte libro como transmisor y vehículo de imágenes y textos, clave para entender la aparición de los libros de artista. Recordemos su concepción multidisciplinar de la obra de arte, los ready-made, (objetos ya realizados encontrados, que por ser elegidos por el artista se convierten en arte), los ensamblajes, los montajes ambientales y sus cajas.

Su libro Malheureux (1919) contenía las instrucciones para ser expuesto a las inclemencias del tiempo y así transformarse, indicando el camino a los libros intervenidos por los artistas. A bruit secret (1916), ovillo de cuerda entre chapas de latón, es precursor del libro escultura.

La utilización de cajas como alternativa al libro encuadernado es, también, referencia fundamental para el futuro LA. Caja (1914), contiene notas manuscritas y dibujos; Caja verde (1934) y Boîte-en valise (1935-1941), son obras clarificadoras de este concepto.

Bote en valise de Marcel Duchamp. Imagen cortesía Moma, Nueva York

“Bote en valise” Marcel Duchamp. Imagen cortesía Moma, Nueva York

 

Un ruido secreto, de Marcel Duchamp. Imagen cortesía José Emilio Antón

“Un ruido secreto” Marcel Duchamp. Imagen cortesía José Emilio Antón

El surrealismo, que viene del subtítulo Drama surrealista de la obra de Apollinaire, Les mamelles de Tiserías, aportó la escritura automática, el frottage, el objeto surrealista y, como los futuristas, el concepto interdisciplinar de las artes.

A Marcelle Ferry, de A. Breton. Imagen cortesía José Emilio Antón

“A Marcelle Ferry”, A. Breton. Imagen cortesía José Emilio Antón

El cambio en la naturaleza o destino de un objeto constituía un hecho artístico surrealista, por lo tanto el “objeto libro” adquiere un nuevo valor al transformarse en obra de arte en si mismo. Marx Erns, Arp, Man Ray, Cornell  entre muchos más, sitúan algunas de sus obras en la sintonía de lo que serán los LA.

El Manual de las maravillas, de Joseph Cornell. Imagen archivo Vicente Chambó

“El Manual de las maravillas” Joseph Cornell. Imagen archivo Vicente Chambó

Las vanguardias rusas, desde el constructivismo de 1914 a las obras multifuncionales y los diseños gráficos a partir de la revolución del 17, con obras de El Lissitzky, Rodchenko, Malevich, Popova, Akímov…, son inspiración para los artistas actuales.

Wendingen, de El Lissitzky. Imagen cortesía José Emilio Antón

Wendingen, de El Lissitzky. Imagen cortesía José Emilio Antón

Habría que citar también las ediciones de los dadaístas; el libro desplegable La prose du Transsibérien et de la petite Jeane de France (1913) de Sonia Delaunay y las obras de Kurt Schwitters y de Bruno Munari.

Schwitters, de Anna Blume. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Schwitters, de Anna Blume. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Los diseños de la Bauhaus, escuela de diseño, arte y arquitectura, fundada por Gropius en Weimar, esta escuela editó los Bauhausbücher, a partir de 1925.

El ejemplar 4 de Bauhausbücher, editado por la Bauhaus. Imagen cortesía José Emilio Antón

El ejemplar 4, Bauhausbücher, editado por la Bauhaus. Imagen archivo Vicente Chambó

Y por último el movimiento Fluxus, que cuestiona el sistema establecido del arte y su comercialización, del que hemos hablado en un principio.

Estos son algunos de los diversos antecedentes, más contemporáneos, en los campos de la poesía y de las artes plásticas. El resultado de todos los antecedentes históricos y las aproximaciones desde la poesía, la plástica o los talleres de obra gráfica, dan como resultado el LA actual. Su carácter multidisciplinar incorpora en su elaboración, los talleres de encuadernación, la fabricación de papel artesanal, y todo tipo de artes aplicadas y artesanales. Parámetros nuevos que diferencian éste género de las otras formas de expresión dentro de las bellas artes y que en muchas ocasiones convergen dando como resultado un tipo de obra diferente, de gran diversidad y de gran libertad creativa.

Conferencia de José Emilio Antón, II parte. Feria Masquelibros, Madrid, junio de 2014. Coordinación y adaptación Vicente Chambó.

Ver primera parte de la conferencia https://www.makma.net/jose-emilio-anton/