Ximo Berenguer, fotógrafo de la intimidad noctámbula

A chupar del bote 1974-1976, de Ximo Berenguer
Espai Visor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 18 de noviembre de 2016

La historia de la fotografía sigue deparando sorpresas. Cuando creemos tenerlo todo bien cuadrado surge el archivo de un humilde jardinero (Charles Jones) que demostró su amor a las flores que cultivaba para un lord inglés en magníficas e ignoradas fotografías, o el descubrimiento de una niñera excéntrica (Vivian Maier) que expandió calladamente nuestra noción de street photography. Sin pretender cotejarlo a esos casos célebres, toca ahora recabar el reconocimiento que merece la figura de Ximo Berenguer (1946–1978), prácticamente olvidada desde su temprana desaparición y solo recuperada recientemente merced a azarosas circunstancias.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

Joven fotógrafo valenciano que frecuentó los cenáculos amateurs locales de su época, el talento soterrado de Ximo Berenguer empezó a despuntar al instalarse en Barcelona en 1966 a fin de iniciar estudios de fotografía en la Escuela Industrial. Abandonó entonces la estética del salonismo para adoptar un reportaje directo y descarnado. Admirador tanto de Cartier-Bresson y Brassaï, cuya obra descubrió en la biblioteca de la Agrupación Fotográfica de Cataluña, como de algunos heterodoxos surgidos de esa entidad como Miserachs, Maspons o Colom, Berenguer se propuso erigirse en testigo gráfico de la conflictiva efervescencia social que agitaba el país.

Sus imágenes pasaron entonces a “rehuir todo sentimentalismo superfluo para atrapar el alma fugaz de la historia”, según palabras de Josep Mª Casademont, director de la revista “Imagen y Sonido” y uno de sus más incondicionales mentores. El grupo AFAL y sobre todo Leopoldo Pomés –cuyo libro Les fenêtresactuó de revulsivo– constituyeron otras referencias claves: tanto fue así que a principios de 1973 el joven Berenguer se armó de valor, reunió un puñado de sus fotografías que consideraba “modernas” y fue a enseñárselas a su ídolo con ánimo de ganarse una plaza en su estudio como aprendiz. Con su primer sueldo se compraría la cámara Pentax SL que utilizó hasta el final de su vida.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

En esa época se vinculó a los activos ambientes noctámbulos y contraculturales de la ciudad. Su espíritu contestatario y su condición homosexual le llevaron a congeniar con el grupo de los Ocaña, Nazario, Picarol, Mariscal, los hermanos Farriol y tantos otros protagonistas del underground barcelonés. Berenguer no vivió esa adscripción como una “militancia” sino como una relación de camaradería espontánea al compartir tugurios y marginalidad, que sin duda propulsaría la radicalidad de sus propuestas. El espíritu lumpen y libertario del grupo contrastaría con el glamour burgués de la gauche divine, hegemónica entonces como inteligencia local: sin ningún tipo de amarras, Berenguer y sus amigos solo aspiraban a la supervivencia y a la libertad.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

El corpus del legado fotográfico de Berenguer que se ha recuperado es reducido, unos quince mil negativos y trescientos tirajes de época en diferentes formatos. Aquí se presenta una selección del trabajo realizado en el famoso music hall “El Molino” a mitad de los 70’s. En 1975 Berenguer inició una relación con el bailarín cubano Negrito Poli, que había sido contratado como coreógrafo de “El Molino”. Por medio de ese contacto Berenguer pudo realizar una inmersión fotográfica en el universo particular de ese teatro de variedades, gozando de total acceso al local y de la intimidad con sus protagonistas. Casademont le alentó a acometer un reportaje en profundidad que le permitiera presentar una maqueta de libro para la colección “Palabra e Imagen” de Lumen, por la que ya habían transitado Masats, Ontañón, Maspons+Ubiña, Colita, etc.

Las fotografías fueron realizadas mientras la compañía representaba la obra ‘A chupar del bote’ y efectuaba los ensayos del que sería el siguiente espectáculo, ‘Taxi al Molino’. Como era preceptivo en el teatro de variedades, el espectáculo se componía de una sucesión de números que indefectiblemente hacia desfilar a cantantes folclóricas, ilusionistas, cómicos, bailarinas burlesque, striptease, etc. aunque siempre el plato fuerte lo constituía la interacción entre los actores y el público, que se deleitaban enzarzándose en diálogos picantes. Muchas representaciones satirizaban situaciones de la actualidad y el espectáculo terminaba con el apoteosis de toda la compañía sobre el escenario rindiendo pleitesía a las vedettes ataviadas con sus plumas y trajes de lentejuelas, y todos cantando “A chupar del bote / hasta que se agote / a chupar del bote / es lo mejor…” Una alusión a la corrupción que sigue bien vigente hoy en la letra de esa canción.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

De hecho, lo que interesaba a Berenguer era que El Molino debía verse, por un lado, como un espejo de la transición política: en los palcos departían empresarios e intelectuales, hombres del régimen y líderes obreros, agentes de paisano y universitarios, y todos ellos se burlaban juntos de esto y de lo otro, como de los males de la burocracia o de la incompetencia de la Administración. Por otro lado, El Molino constituía un refugio de seguridad en el que la vida exterior se concedía una tregua: a menudo mientras la platea estallaba en risas resonaban no muy lejos las consignas coreadas por los manifestantes o las sirenas de los furgones policiales que evidenciaban el cambio que se estaba precipitando.

Las fotografías de Berenguer devienen así rebanadas de vida, retratos de personajes entrañables como Johnson, La Maña, Christa Leem, Piper o Yvette René, salpicados con graffitis políticos reivindicando amnistía y estatuto de autonomía; instantáneas de una alegría contagiosa tamizada de humo y alcohol pero que vislumbran en el horizonte avisos de tragedia. Este proyecto documental es penetrante, intenso, visceral, no sale de los ojos sino de las entrañas. Se podría hablar de las composiciones y del tratamiento de la luz, del sentido de la oportunidad, de la capacidad para describir una atmósfera o captar un clímax… pero por encima de todo la obra de Ximo Berenguer nos remite a  la lucidez de Alfred Stieglitz cuando tuvo que explicar lo obvio y consignar que por encima de todo «cuando hago una fotografía, es como si hiciera el amor». Por imperativo del destino Berenguer lo hizo en un tiempo breve y lo hizo dos veces bueno.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

Fotografía de Ximo Berenguer. Imagen cortesía de Espai Visor.

Rafa Levenfeld

Creador.es y Russafa Escènica: otros aires

Creador.es y  Russafa Escènica
Premiados 10×10 Pública 2016

Creador.es y Russafa Escènica han sido dos de los cinco proyectos premiados por 10×10 Pública en el marco de la sexta edición de los Encuentros Internacionales de Gestión Cultural Pública 16, que se ha llevado a cabo durante las jornadas del 28 y 29 de enero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

En este contexto y a través de 10×10 Pública, el programa de apoyo a gestores culturales iniciativa de la Fundación Contemporánea y de la Fundación Banco Sabadell, los dos proyectos de origen valenciano han presentado sus iniciativas frente a un panel de especialistas del sector junto a ocho propuestas más, seleccionadas el pasado 12 de enero de entre más de cuarenta proyectos presentados a nivel nacional.

Creador.es y Russafa Escènica no solo comparten lugar de procedencia sino que ambas son iniciativas impulsoras del teatro y las artes escénicas y reconocidos por el jurado como los proyectos más innovadores, inspiradores y viables.

Las residencias teatrales Creador.es son un certamen dedicado principalmente a la creación dramatúrgica y al intercambio de conocimientos entre creadores españoles e iberoamericanos. Un festival a pequeña escala donde el valor importante es la reflexión y la creación in situ.

Los responsables de Creador.es y Russafa Escènica, tras la concesión de los premios 10x10 Pública 2016.

Los responsables de Creador.es y Russafa Escènica, tras la concesión de los premios 10×10 Pública 2016.

Tras recibir este premio el director del festival, Gabi Ochoa, se mostró “contento por el reconocimiento” y quiso destacar la importancia de que de los cinco proyectos premiados, dos hayan sido valencianos, “lo que demuestra que la contracultura valenciana que durante años ha sido menospreciada se mueve y está más viva que nunca.  En nuestro caso Pública 16 ha valorado las residencias teatrales y, con ellas, el proceso creativo de los autores y sus singularidades”.

Ochoa reconoció que “este premio es un revulsivo increíble para todo el equipo de Creador.es que comienza desde ya a preparar una cuarta edición de sus residencias teatrales más convencidos que nunca de que vale la pena trabajar por la cultura en Valencia”.

Por su parte, Russafa Escènica es un festival que desde su nacimiento en 2011 fusiona las artes escénicas con las artes plásticas, cuya exhibición se realiza en espacios singulares del barrio de Ruzafa– galerías de arte, estudios de arquitectura, peluquerías, viviendas particulares-. La creación y trayectoria de Russafa Escènica, reconocido como el festival de otoño de las artes escénicas en Valencia, ha supuesto un nuevo modelo para la gestión, producción, exhibición y consumo cultural.

Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica, afirmó que “con este reconocimiento hemos ganado todos, los organizadores, el público, los participantes en el festival y nuestra ciudad. Con esto ha quedado demostrado que en Valencia se hacen cosas muy interesantes”. Además, señaló que “sería estupendo que los políticos y gestores culturales valencianos nos reconocieran este logro sin necesidad de tener que irnos fuera o ganar premios”.

Además de los proyectos mencionados, han sido premiados otros tres: EMA festival, un festival de música de creación actual que se celebra durante la primavera madrileña en espacios poco convencionales; Un Pedregal de oportunidades, que pretende poner en el mapa la localidad de El Pedregal (Guadalajara) como referente cultural y artístico, y DaLaNota, un programa educativo gratuito e inclusivo que pretende afrontar algunos de los problemas sociales de nuestro país a través de la práctica musical grupal diaria

Los cinco seleccionados, además de acceder al asesoramiento y formación por parte de profesionales de la gestión cultural, recibirán una ayuda económica con el fin de poner en marcha los proyectos.

Los responsables de Creador.Es y Russafa Escénica, tras la concesión de premios 10x10 Pública.

Los responsables de Creador.Es y Russafa Escénica, tras la concesión de los premios 10×10 Pública.