La razón poética de Marusela Granell

Marusela Granell
Razón poética
Galería Walden Contemporary
C / Denia, 74. Valencia
Hasta el 9 de enero de 2015

La Galería Walden Contemporary presenta la exposición  La razón poética de la artista Marusela Granell. Una suerte de homenaje al pensamiento y nuestra condición de seres orgánicos a través de la mirada de la poeta y pensadora María Zambrano.

A diferencia de trabajos anteriores, en los que la artista siempre ha reconocido y reivindicado un arte enteramente formalista, alejado aparentemente de lo conceptual, y donde la importancia de lo decorativo es reivindicado a través de la naturaleza e investigación de los materiales. Ahora profundiza precisamente en la necesidad de la investigación del texto, que al igual que en el disfrute de su lectura plantea la importancia del disfrute de la forma. En este sentido, Granell, presenta como primer retrato, de una serie de cerebros-retrato a María Zambrano y su razón poética. Y de ahí la importancia de que los cerebros sean formalmente bellos.

Hay una búsqueda de lo esencial a través del uso de los mínimos elementos que nos acerca a una pintura a caballo entre lo formal y el paisaje orientalista.  Un proceso de trabajo donde los materiales en bruto recrean grandes espacios de silencio y serenidad donde descifrar el sentir de lo oculto. Papeles casi desnudos, apostillados en el tiempo, desgastados, cansados de ser arte se inscriben en una mística de la penumbra, de la metafísica y como expresión poética. Una total desposesión que dan asilo a las realidades que el racionalismo ha arrojado al exilio.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Acompañan a la pieza «cerebro-María Zambrano», dos grandes paisajes pintados con óleo sobre papel.  Paisajes pintados, rotos, descompuestos que posteriormente han sido unidos en cierto modo de manera casual, como si la idea fuera permitirles ser de otra manera, desposeer la obra para dejarla ser.

La muestra nos introduce a través de la obra “Claro de bosque” una suerte de puerta de grandes dimensiones, cuya enmarcación nos invita a adentrarnos  a través de esta particular cosmovisión, ya que si bien la mística sucede dentro del alma, también está fundada en la naturaleza propia del hombre y en modo alguno es ajeno a lo humano. Gestos, pinceladas, collages, rastros que deja la pintura, paisajes de  nuestro yo más profundo habitados por pájaros. Un lugar donde la obra encuentra finalmente una dimensión casi espiritual.

Granell es doctora en Bellas Artes y recibió el Premio Nacional  Angel Herrera a la Solidaridad  en 1999, y el Premio del Ministerio  de Cultura por la promoción  del arte contemporáneo español   (2000). Ha expuesto en lugares tan variados como la Berliner Kunst (2004), el Museo de la Ciudad, en Valencia (2004) o el Oxid, en Wintertur (2005).

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

José Cobo: El Espectador

José Cobo: El Espectador
Galería Juan Silió
C/ Sol, 45. Santander
Hasta el 21 de junio de 2014.

José Cobo (Santander, 1958) regresa a la Galería Juan Silió con “El espectador”, un conjunto de esculturas donde la figura infantil asume el protagonismo junto con obras recientes que consisten en monos de apariencia real. La exposición se completa con la obra que da título a la muestra, que se compone de una escultura de un niño a tamaño natural que observa su sombra sobre una proyección de video.

Durante los últimos años José Cobo ha trabajado con conceptos relacionados con niños, el aprendizaje y la conceptualización del espacio y la realidad física en su periodo de crecimiento más temprano.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

El material empleado para la realización de estas esculturas es resina de epoxi, esta tratado de manera que la ropa con sus pliegues adquiere una apariencia orgánica, de vida propia.

Estas esculturas casi siempre se presentan en el suelo. Debido a su pequeño tamaño, cada una se puede abarcar de un solo golpe de vista desde la altura de los ojos de un adulto. Cuando se trata de una composición de varias figuras, se instalan en una pared de manera que se puedan seguir viendo como desde arriba, ya que la distancia entre nuestra mirada y las esculturas se puede extender tanto como amplio sea el espacio expositivo. El punto de vista en relación a las figuras sigue siendo desde arriba. Estas esculturas instaladas en la pared también se podrían interpretar como desafiantes de la gravedad en un entorno distorsionado.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

Estos niños, se desenvuelven en un espacio propio, ajenos a nuestra mirada. Inspeccionan su entorno que comienzan a percibir palpando y midiendo con su cuerpo para dotarlo de sentido. Nosotros, nos convertimos temporalmente en antropólogos que observan desde afuera las evoluciones e interacciones entre ellos. Por esta razón permanecemos alejados, asumiendo un punto de vista objetivo. Un salto hacia nuestro pasado orgánico, individual y colectivo en un intento de interpretar el presente y el pasado y de esta manera proyectar en el devenir de la especie.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

Los monos de apariencia real miran a un espejo que cubre parte de la pared. Su mirada rebota en el espejo en un ángulo que intenta captar nuestra mirada. Los ojos de estos monos son muy realistas por lo que se perciben como ojos vivos, como parte de un cuerpo que siente y percibe como el nuestro. El espacio de exposición, por medio del espejo se integra en la obra, así como nuestro propio reflejo. El tamaño de los monos es parecido al de los niños. En ambos casos los espectadores podemos dominar la imagen o la acción desde arriba.

En la proyección de video de la obra “El espectador”, cada cierto número de pixeles corresponde con un número de 2 cifras. El color de los fragmentos de la imagen es la resultante de la suma del color de cada 2 números más el fondo que abarcan. A medida que el video evoluciona los números van rotando y variando el color de la imagen. La sombra del niño se proyecta en la pared muy ampliada, más grande que el espectador y los números en continuo movimiento. Esta obra hace referencia a la cosmología pitagórica en la cual la realidad del universo estaba basada en un orden matemático. Ciertamente la información, al menos en el mundo virtual y las imágenes digitales están codificadas en números. Esta instalación prolonga la obra anterior del artista titulada «Alegoría de la caverna» sobre el mundo ideal propuesto por Platón.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo Calderón nació en Santander el 29 de julio de 1958. Se graduó en The School of the Art Institute of Chicago en 1985, con el título de Master de Escultura. Posteriormente, en 1995, obtuvo el Certificado en Historia del Arte y Crítica. Cursó estudios de pintura al fresco y talla de piedra en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Desde 1994 y hasta 1997 impartió clases en el Chicago Art Institute.
En su andadura profesional, de más de 25 años, José Cobo ha participado en numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas. Ha expuesto en ciudades como Colonia o Berlín (Alemania) y destacada su presencia en Estados Unidos en ciudades como Miami, Nueva York y Chicago, donde expone regularmente. Ha participado en ferias internacionales como ARCOmadrid, MACO, PULSE Nueva York, Art Chicago o Art Miami y su obra se encuentra presente en importantes colecciones públicas y privadas.
Además, ha realizado intervenciones en espacios públicos, como el “Monumento al incendio y Reconstrucción de 1941”, los “Dos Toros” de la puerta de la Plaza de Vista Alegre en Madrid y “Los raqueros” del paseo marítimo de Santander.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.

José Cobo, “El Espectador” (esculturas de resina de epoxi marrón. 2014). Imagen cortesía de la Galería Juan Silió.