La difracción y memoria de Manuel Olías

‘Alumbramientos, redibujo y fata morgana’, de Manuel Olías
Galería Color Elefante
Sevilla 26, València
Del 25 de abril hasta el 14 de junio de 2019
Inauguración: jueves 25 de abril a las 20:00

Manuel Olías inaugura el próximo jueves 25 de abril en la galería Color Elefante, del barrio de Ruzafa de València, ‘Alumbramientos, redibujo y fata morgana’. Hacía tiempo que Olías no exponía individualmente en la ciudad. En los últimos años solo nos ha llegado el eco de su trabajo a través de exquisitos adelantos que asomaban en muestras colectivas como las que tuvieron lugar en la sala Manuela Ballester de la Universitat de València, Doce Islas o en distintas citas artísticas celebradas en la ciudad como el Festival del Libro SINDOKMA –de la mano del Museo del Ruso–, el festival conFusión o en Enfocarte.

Desde su estudio de Benimaclet, este artista alérgico a lo convencional, empapado de transgresión y tecnología, que se mueve con soltura de poeta entre los mitos de la contracultura y la belleza permanente de sus referentes clásicos, nos habla en esta entrevista de sus años de infancia, sus inicios, influencias, trabajo y vida.

¿Te gustó siempre pintar? ¿Te recuerdas dibujando desde pequeño?

Me recuerdan siempre dibujando en casa, en clase, en la pizarra y… repartiendo mis historietas en distribución clandestina entre los pupitres. Sí, me recuerdo dibujando e incluso jugando con óleos de mi padre aun siendo pequeño. En mi casa había a veces olor a trementina que venía de un pequeño estudio en medio del pasillo. Lo ocupé. Me hice fuerte allí a lo largo de mi juventud desplazando el lugar de recreo paterno. No solo me recuerdo pintando, también compitiendo, ya contra las habilidades de mi padre, ya contra las pinturas que colgaban de las paredes, inspirado como un niño hiperestésico por reproducciones de pintores geniales que me hablaban desde los libros.

Imagen de la obra ‘El acuerdo’, de Manuel Olías. Fotografía cortesía del artista.


¿Y cómo son tus inicios en el mundo del arte?

En el mundillo del arte entré por la puerta de Lae.Sferazul bastante joven de la mano de la escritora Olga Lucas. Buscábamos dónde presentar ‘El Taller de los Etcéteras’, un taller literario que por entonces hacíamos en Radio Klara. Fuimos por curiosidad a visitar un club de artistas del que nos habían hablado. ¡Aquella época!… algo así como un matrimonio místico del sol y la luna, alianza fresca y que parecía eterna entre el underground y la tradición de galería de vanguardia que ya tenía recorrido en la ciudad. La Esfera no solo nos abrió las puertas ese día para aquellas lecturas, sino que pronto se convirtió en el lugar donde presenté alguno de mis primeros trabajos. Me acogieron increíblemente entre aquella gente diversa, simpática como prefiero, alegres, educados. Estupendos artistas como Marisa Casalduero, Paco Bascuñán, José Plà, Monique Bastiaans, Vicente Talens, Quique Company… me gusta reconocer que me influyeron, mayores que yo, pero que aún eran muy jóvenes, eran asequibles y cercanos y estaban en fresca y plena evolución… Sí, yo creo que entré en ese mundillo por una puerta buena, chaflán de una mítica avenida del Oeste de la que a veces era también el portero en su surrealista cabaret subterráneo. En modo artistas adolescentes, como los puros Estridentistas de ‘Los Detectives Salvajes’, de Roberto Bolaño. Luego, con el cambio de milenio, nos marchamos. Pasó lo que pasó. Crisis y PP, Louis Vuitton e ingeniería punta…

Si tuvieras que resumir en pocas líneas tu trayectoria, ¿qué exposiciones, proyectos… destacarías de aquellos años?

Hablaría de la primera individual que hice. Fue en el 96, ‘La mirada estratosférica’, en el Círculo de Bellas Artes de València. Colgué piezas enormes de hasta cuatro metros que mostraban paisajes aéreos y retratos imaginarios. Poco después, en Lae.Sferazul, hice otra individual con una serie de buceadores, pinturas de gran formato y pequeños dibujos, y algunas buenas colectivas con el grupo que allí se formó. En aquellas primeras exposiciones el trabajo que presenté era sobrio, pero de corte colorista, una figuración expresionista muy matérica. Aún había mucho por hacer, pero creo que estas fueron, aunque tempranas, dos buenas primeras exposiciones.

Además de pintar, te iniciaste en el diseño gráfico y fuiste pionero en el manejo del ordenador en el ámbito artístico. Este camino profesional te llevó a instalarte en Madrid. ¿Qué supuso ese cambio en tu carrera?

Hacía carteles y decoraciones para discotecas de la ruta, dibujaba cómics y escribía cuentos y poesías, o algo parecido. Luego llegó el fin del siglo y me marché a Madrid. Fui a pasar cinco meses y me quedé trece años como freelance e iniciando proyectos, exposiciones y colaboraciones. Me fui para trabajar como director de arte de una compañía que implantaba software libre. Nada que ver con mi película, pero era ese momento y allí estaba rodeado de la muchachada de la big-bang theory generation. Niños que manejaban la red de las administraciones públicas y ya tenían perfiles online de todo, descargaban, eran piratas y hackers. Súper friqui. Nada que ver, pero tan cutting-edge que me obligó a la inmersión. Me aportó una gran variedad de habilidades técnicas y la incorporación muy temprana a internet.

Imagen de la obra ‘Fata Morgana’, de Manuel Olías. Fotografía cortesía del artista.

Además, iniciaste colaboraciones relacionadas con el vídeo y la danza contemporánea.

Sí, Madrid fue una época muy rica. Seguí pintando y dibujando al tiempo que hice incursiones en el ámbito del net art o en el de la danza contemporánea. A este respecto, presenté junto a la coreógrafa norteamericana Camille Hanson un conjunto de piezas de vídeodanza en el Teatro Pradillo de Madrid.

Y de arte en red…

Monté un colectivo de artistas, el ‘Manklared cultural kollective’, colgábamos información online en una plataforma propia cuando aún nadie lo hacía, un blog muy activo en presentaciones y colaboraciones. Esto nos dio mucha visibilidad. Muchísimas visitas de Hispanoamérica que buscaban en la capital colectivos de artistas. Fuimos de los primeros que contamos con el poder de las metatags. De esta sinergia surgieron piezas de exhibición web como ‘Arts against war’, stopmotions súper cachondas, o vídeos que se hicieron virales antes de la propagación sistemática de los memes.

En esa época te embarcaste también en varios proyectos fuera de España, cuéntanos en qué consistieron esas experiencias.

Viajé a Canadá y EE.UU. Recién caídas las Torres Gemelas aterricé en Nueva York con los bastidores y telas grandes enrolladas para hacer una muestra en un espacio híbrido (Arts & Appetizers) del barrio de Brooklyn. A Andy Deck, net artist de la ciudad con quien participé en varios de sus webrings, le resultaba completamente inverosímil, con el control que había caído sobre todo, que me hubieran dejado pasar con material susceptible de presentarse como mercadería artística. Me parece interesante porque fue ejercicio de autoproducción y autorepresentación un poco punk, pero que salió muy bien. Unos años después volví a la NY Studio Gallery en New York, donde se presentó la expo ‘Blind traces’. Exhibición producida y comisariada por Cristel Copland.

Estuve en 2007 y 2008 con un par de proyectos en San Francisco, California. Una colección de’Los dibujos a ciegas’, y “Todo disfraz está hecho de recuerdos”, un vídeo loop proyectado de forma continua durante el festival de cine experimental ATA Film & Video Festival. En 2008, en Vancuver, realizo dentro de un ciclo de exhibiciones que llamaron ‘Bilocation’, una expo junto a James Whitman, dibujante canadiense, en relación doppelgänger planetaria. Fue la primera vez que mostré dibujos murales hechos con lápiz multicolor, procedimiento que sigo utilizando.

Y al mismo tiempo, en Madrid, comienzas a exponer en Columpio…

Sí, al margen de exposiciones puntuales como la de la Galería Larra, Columpio se convirtió en el kindergarten de mis dibujos. Una galería que bajo el epígrafe ‘Dibujo contemporáneo y obra en papel’ fue pionera en España, poniendo el foco en el dibujo actual. Estupendos dibujantes y artistas con los que participé de este proyecto son, entre otros, Pepe Medina, Paula Fraile, Pedro Núñez, Sao Torpez, DAI.K.S.,Yuko Kayumi, Tamara Arroyo, Tania Tsong y Theo Firmo. También tuve oportunidad de exponer en varias individuales. El conjunto de dibujos Darger, de la serie ‘Uñas de mandarín sobre fuego espiritual’, fue proyectado y exhibido en Columpio dentro de una instalación planteada por la comisaria y galerista Susana Bañuelos. Entre 2010 y 2012 estuve muy implicado con el proyecto, desarrollando numerosos trabajos en el campo del dibujo y del libro de artista.

Imagen de la obra ‘When in China’, de Manuel Olías. Fotografía cortesía del artista.

El conocimiento de los trabajos de Henry Darger ha marcado mucho tu obra. ¿En qué sentido?

Su obra me inspiró, de hecho, la serie que llamé en su homenaje ‘Los dibujos Darger’. Henry Darger y sus Vivian Girls, aunque en la actualidad ya rescatado y bastante celebrado, es el paradigma del artista outsider. Fue una figura que se colocó al margen de su época y que realizó fuera del perímetro del mundo uno de los conjuntos de trabajo más personales de los que me he encontrado. En su proceso introduce los procedimientos de copia que tanto tienen actualmente que ver en mi propio proceso, así como la imbricación con lo narrativo –que en Henry Darger es una total inmersión–.

¿Qué otros artistas han sido referentes en tu obra?

Mi fascinación, al menos la inicial, tiene que ver con las obras de arte, no con los artistas. No me importan las modernas hagiografías, las vidas de los santos varones de la historia, sino aquello que pese a todo se trasluce en las marcas producidas en el trabajo, en el uso o desuso de su técnica. Artistas que tienen en su producción piezas que me llegaron son, por ejemplo, Léger, Vlaminck o Monet, cuando descubrí sus nenúfares en presencia. Toulouse-Lautrec, Corot, Marquet, Schiele, Grosz, Otto Dix, Kirchnner, Erich Heckel, Torres García, Dufy, Velázquez, Muñoz Degrain, El Bosco, Lucas Cranach o Joachim Patinir, con su pintura ‘El paso de la laguna Estigia’, que está en el Prado. A Picasso me lo tuve que sacar con petróleo y había acabado prefiriendo a Matisse frente a su devorador, hasta que abrí la puerta de la Twenty Century del Metropolitan para descubrir delante de mis ojitos perplejos el retrato de Gertrude Stein.

También la mirada pictórica de directores de cine como Werner Herzog, y al poeta de la imagen casi quieta, Tarkovsky, nada menos. Eduardo Arroyo es muy grande, es de un lenguaje pictórico rico y catalizador como pocos. Mavi Escamilla, nuestra artista mexica, es para mí de lo mejor que hay en pintura en València. Descubrí a Juan Uslé… y los trabajos brutales de Martin Kippenberger. David Salle al principio, pero cada vez menos. Yayoi Kusama es todo lo que este mundo merece, no es emocionante ni mucho menos, pero representa bien el estado de esquizofrenia discotequera.

Nombras a Kusama, ¿qué línea sigues hasta ella?

Yayoi Kusama pinta… pero, vamos, poco más. No la conocía hasta que la descubrí en la muestra del Reina. Por entonces yo estaba con la serie ‘Uñas de Mandarín’ y me encontré con sus apéndices invasivos. Me tuve que plegar ante su creatividad esquizofrénica, mucho más auténtica que la mía. Los sillones de pollas son aberrantes. Comuniqué con ella por Twitter. Le gustó y reenvió el tuit.

Como ves, la lista de referentes que hago es muy dispersa, pero sobre todo son clásicos que manejaron de forma personal y muy sugerente la plasticidad de la materia. La materia intelectual, emocional o física. Son muchos más. En los últimos tiempos me fijo en pintura que jamás me había interesado.

¿Qué puedes contarnos de la exposición que presentas en la galería Color Elefante?

La he llamado ‘Alumbramientos, redibujo y fata morgana”. Este título funciona como una triada propagandista y explicativa. Se refiere a aspectos concretos del trabajo. Estoy en los últimos tiempos proyectando imágenes para redibujarlas. Fotografías o fotogramas de vídeos. ‘Alumbramientos’ se refiere a esto, jugando con el término que alude al de iluminaciones. Una linterna mágica doméstica, un viaje por mis favoritos de YouTube y el juego del falso lápiz multicolor es todo lo que encierra la sugerencia. Presento dibujos murales sobre papel que son al mismo tiempo libros de artista desplegados. Papel liso, sin textura, donde la luz refracta suave hasta el siguiente pliegue. Material básico como soporte, sobre el que he trazado líneas hechas con lápices de colores, pasteles y rotuladores. Dibujos murales. Un formato grande para inducir a la inmersión al espectador dentro de la superficie del papel. El trazo es una línea de colores cambiantes que transita entre zonas de luz y sombra. Esa es la ‘fata morgana’. Una irisación del trazo como si fuera un efecto atmosférico o un fenómeno meteorológico.

Manuel Olías posa delante de la obra ‘Fata Morgana’, que forma parte de la exposición que tendrá lugar en la galería Color Elefante. Fotografía cortesía del artista.

Marisa Giménez Soler

El octavo cielo de Silvia Mercé en Color Elefante

‘Algunas especies raras’, de Silvia Mercé
Galería Color Elefante
Sevilla 26, València
Hasta el 12 de abril de 2019

Buscar a través del arte su lugar en el mundo, descubrir y conquistar ese recodo íntimo en el que las ausencias se transforman en luz y ya no duelen tanto, cartografiar un mapa propio de emociones donde las coordenadas crucen en el mismo plano recuerdos y anhelos, espejismos y vivencias.

Enloquecer la brújula, esquivar el Norte, distraer los rumbos y lanzarse al mar. Y, entonces, cambiar de esencia, de piel, fundirse con las profundidades teñidas de leyendas e historias, plantar cara a las mareas, escuchar sin miedo el eco lejano de los cantos que en la antigüedad cautivaron a aquel héroe aqueo, superar límites y así… dejarse mecer, permanecer.

Silvia. MAKMA

Solo desde ese lado, desde esas aguas, rocas, islas, orillas…, desde esa mirada, es posible imaginar visiones contemporáneas inyectadas de color, energía y talento como las que nos propone en esta exposición la artista Silvia Mercé –que puede visitarse en la galería Color Elefante hasta el 12 de abril de 2019–.

Sirenas, “sirenos”, seres mitológicos revolcados de modernidad; hábitats, fondos y paisajes marinos imbuidos de fuerza y sugerente transgresión. Peces, cetáceos… que se escapan de su ámbito, sumergiéndose en un fascinante caos de trazos, líneas y esbozos. El agua que seduce y atrapa, el cielo que empuja a la elevación, a la trascendencia. Lo desconocido, lo misterioso, siempre ha despertado la curiosidad de la artista. Su primera exposición, a mediados de los años noventa, que tuvo lugar en La Esfera Azul, se llamó ‘Mirando las estrellas’. Desde entonces, su inspiración ha transitado varias veces en busca de respuesta por el octavo cielo, desde donde, según la teoría medieval geocéntrica, estos astros irradian su luz. También las plantas que imagina Silvia Mercé trepan y se elevan hacia lo infinito. De savia bruta y hoja perenne, se agarran a la vida negando su rareza y fragilidad.

Imagen de la serie ‘Algunas especies raras. Géneros, familias, tribus y subespacios’, de Silvia Mercé. Fotografía cortesía de Color Elefante.

Imagen de la serie ‘Algunas especies raras. Géneros, familias, tribus y subespacios’, de Silvia Mercé. Fotografía cortesía de Color Elefante.

‘Algunas especies raras. Géneros, familias, tribus y subespacios’, serie representada en esta muestra, nos habla de la identidad inmutable, de la incapacidad manifiesta de la raza humana de mezclarse con los otros, de mimetizarse con la naturaleza, de empatizar.

Inquieta, impulsiva, errante, Mercé necesita experimentar, enredarse con nuevos retos, dar vueltas por el mundo, enriquecerse de sensaciones, alimentar su alma, para más tarde parar, tomar aliento y regresar a sus puntos de referencia a los que se aferra fuerte.

De sus viajes, de cómo vive y cómo siente, nacen obras que encapsulan recuerdos. Fotografías, collages, dibujos, pinturas… que ella luego mezcla y manipula digitalmente, deteniendo en el tiempo imágenes que son ya reminiscencias, momentos que fueron mágicos; frases repetidas, marcadas a modo de tatuaje que reflejan un estado de ánimo, un grito en la noche, un estallido de felicidad, una ráfaga de placer. Esquinas de la memoria que el color tiñe, intensificando para siempre instantes que no volverán, pero que reivindican su presencia en estos micromundos que componen la existencia.

La artista Silvia Mercé durante un instante de la inauguración de 'Algunas especies raras' en Color Elefante. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

La artista Silvia Mercé durante un instante de la inauguración de ‘Algunas especies raras’ en Color Elefante. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Marisa Giménez Soler

Russafa se abre al arte

Festival Russafart
Barrio de Russafa. Diversos espacios culturales. Valencia
1, 2 y 3 de Junio de 2018

Con carácter de bienal, Russafart regresa. Un camino que cierra ahora, un ciclo de diez años. Edad de madurez para un evento cultural que tuvo la originalidad de abrir las puertas de los estudios de arte al público y que convocó una amplia participación y colaboración social del céntrico barrio de Russafa. Hoy somos un referente para nuevos espacios de arte, dentro y fuera de Valencia y nuestra convocatoria atrae a visitantes y creadores de todo el mundo.

Los días 1, 2 y 3 de junio de 2018 bajo el lema «Creando arte» abriremos de nuevo las puertas de los talleres y espacios artísticos. El reencuentro entre público y arte tiene lugar tras dos años de intenso trabajo, tiempo suficiente para evidenciar que el arte está en constante búsqueda creativa y renovación de sus lenguajes y formas de expresión. No exenta de dificultades, marcada por estos duros años de crisis, con amargas experiencias de censura y de recortes en la libertad de expresión a nivel nacional, esta fiesta del arte, permitirá constatar la obra de más de 200 artistas.

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Un momento excepcional para descubrir qué se cuece al interior de los talleres, espacios donde se nos revela en toda su dimensión el día a día del arte en sus ámbitos más íntimos, donde la inspiración y los motivos toman una forma definitiva. Los testimonios de quienes han vivido esta experiencia retratan la singularidad de estos encuentros: cada estudio es un mundo, cada artista un misterio. Y es en esta cuando la complicidad del arte y la cultura llegan a su clímax sin dejar la creación de germinar.

Los pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas, artistas urbanos y performers invitan al espectador a formar parte en este festival, distribuidos en 60 estudios artísticos y proyectos, además de 28 espacios expositivos. El conjunto de esta muestra descubre las maneras de hacer, crear y pensar del colectivo de productores de arte que habita en el barrio de Russafa.

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

En esta edición se reitera el concurso de pintura rápida y contaremos con la participación de cinco artistas de Lisboa, como parte de los intercambios culturales a nivel internacional que hemos venido realizando con eventos similares a Russafart.

Celebramos esta edición de Russafart bajo el signo de “Creando arte” que encuentra su riqueza en las prácticas dedicadas al reconocimiento de la cultura como forma de activar la comunicación mutua entre artistas y público. Una ocasión óptima para activar la vertiente cultural y creativa del barrio de Russafa.

Destacamos la valiosa aportación de los comercios del barrio de Russafa que colaboran con el evento, del mismo modo agradecer a todas las personas, entidades y patrocinadores que hacen posible el evento, creando sinergias recíprocas.

La asociación Russafart les invita a participar de esta edición, donde las experiencias creativas de los artistas del barrio de Russafa se fusionan en estos 10 años de incansable actividad artística con un programa de actividades y propuestas, fusionando el carácter lúdico, festivo y de acción creativa que nos identifica.

Les esperamos para disfrutar del arte y del barrio porque Russafart es Russafa y Russafa es Russafart.

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

Quique Sena, en el alambre

Quique Sena
Color Elefante
C / Sevilla, 26. Ruzafa. Valencia
Inauguración: sábado 28 de febrero, a las 19.30h
Hasta el 14 de marzo

Color Elefante inaugura el sábado día 28 de febrero una exposición individual de pintura que recoge el trabajo realizado por Quique Sena durante los últimos dos años. La mayoría de las obras que se muestran en la exposición nunca han sido expuestas anteriormente.

Según Alterio Rego, «el autor, a través de series de dos o tres cuadros, nos cuenta pequeñas historias independientes pero que recogen un sentimiento común. Los diferentes personajes nos transmiten una cierta sensación de inseguridad. Están inestables, desequilibrados física y / o mentalmente, sujetos a situaciones oníricas, simbólicas y metafóricas».

Obra de Quique Sena. Imagen cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Imagen cortesía de Color Elefante.

El visitante podrá apreciar, continúa diciendo Rego, «cómo ha evolucionado su técnica pictórica durante estos años. Ha ido ganando gestualidad, cargando el pincel de materia. Está en un proceso de búsqueda de un lenguaje pictórico propio, sincero y directo».

Como el propio artista manifestó en una entrevista en Radio 3, a propósito de su serie de cuadros ‘En la cuerda floja’, «el tema del equilibrista trata también el tema de la valentía y el peligro que conlleva. Y asumirlos o no asumirlos. Yo creo que eso es una constante en la vida del ser humano…Y no saber hacia qué derroteros nos va a llevar la sociedad».

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

Detalle de una obra de Quique Sena. Cortesía de Color Elefante.

 

La vie en rose de José Plá

José Plá. Magenta, la vie en rose.
Galería Color Elefante
Calle Sevilla, 26. Valencia
Inauguración, 29 de enero, hasta el 26 de febrero.

A José Plá (Valencia, 1970) siempre le gustó el color magenta por la pureza que representa en todos los sentidos, comenta con humor,

“Es el color del chicle, en éste caso la tira de chicle que recorre toda la sala”

Esta “tira de color magenta” sirve para darle una vuelta de tuerca a un proceso de investigación que comenzó hace más de 15 años. Un proceso largo en cuyo recorrido la pintura es protagonista en su sentido más amplio, aunque también son patentes los guiños que el artista hace a la reproducción mecánica de la imagen.

José Plá en la galería durante el montaje de la exposición Magenta. Imagen cortesía de la galería.

José Plá ante algunas de las piezas de «Magenta». Imagen cortesía de la galería.

Puede que sea por capricho, incluso una necesidad por torcer la trayectoria, pero está claro que el magenta destila interpretaciones que se remontan a su más tierna infancia, a la pureza, la felicidad y la vie en rose que pudo representar el no ser del todo consciente de ésta selva humana que constituye la sociedad de consumo.

Una imagen de la exposición "Magenta". Imagen cortesía de la galería.

Una imagen de la exposición «Magenta». Imagen cortesía de la galería.

“El caso es que la exposición está planteada como un trabajo musical…unas variaciones cortas y contundentes (SUITE) sobre un mismo tema, trabajos cortos, e intensos sobre la misma temática”  -apunta Plá-.

Detalle de la exposición "Magenta" de José Plá. Imagen cortesía de la Galería.

Detalle de la exposición «Magenta» de José Plá. Imagen cortesía de la Galería.

En diferentes puntos de la muestra, la dulzura aparente y el brillo feliz contrastan con destacados elementos iconográficos del repertorio del artista más «magenta que nunca», como por ejemplo: la presencia de ojos y manos, o de ciertos personajes andando. A ello, es oportuno añadir y destacar la presencia de la imagen serigrafiada por el buen control que se percibe de ella, y por supuesto, el gesto y la mancha pictórica. En su conjunto, el recorrido por la exposición representa el despertar de sentimientos encontrados en los que se pueden hacer muy diversas interpretaciones. Con ésta, José Plá vuelve a exponer una nueva serie, -y ya serán cuatro en menos de año y medio- que van dando un sentido profundo a tres lustros de proceso de investigación.

 

Vicente Chambó

 

 

Jose Pla en Lotelito

Hotel Pla, de Jose Pla
Lotelito
C / Barcas, 13. Valencia
Inauguración: martes 7 de octubre, a las 19.00h
Hasta el 9 de noviembre

Jose Pla presenta en Lotelito nueve piezas hechas expresamente para la ocasión. Nueve cuadros de diversos formatos en los que, como viene siendo habitual en este artista, se combina la investigación plástica de la imagen serigráfica y la pintura.

Obra de Jose Pla para la exposición 'Hotel Pla' de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Obra de Jose Pla para la exposición ‘Hotel Pla’ de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Técnica que comenzó a adoptar a principios del 2000 y que en estos últimos años ha hecho propia. Porque la obra de Plá es pictóricamente completa. Deambula entre el gesto, la pincelada expresiva y la trama pop. Inserta la imagen fotográfica en la tela por medio de una depurada técnica de estampación integrándola naturalmente en el enjambre de procesos puramente pictóricos. Domina los procesos reproductivos de la imagen y la tradición pictórica produciendo complejos cuadros de alta ilusión poética.

Obra de Jose Pla para la exposición 'Hotel Pla' de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Obra de Jose Pla para la exposición ‘Hotel Pla’ de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Así, su obra es compleja en lo técnico y sutil en lo evocativo, utilizando elementos de su entorno como forjas de balcón, ramas, algas, manos (su mano izquierda) y en esta ocasión palabras, elementos  tipográficos en estas nuevas piezas.

Hotel Pla es una visión del individuo de dentro a fuera, una visión del mundo desde el yo fragmentado en habitaciones, un autorretrato desde el estudio. Una mirada desde el balcón, desde el interior hacia las fronteras del mundo real.

Obra de Jose Pla para la exposición 'Hotel Pla' de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Obra de Jose Pla para la exposición ‘Hotel Pla’ de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Jose Pla (Valencia 1970) tiene una trayectoria extensa desde los años ochenta (realizó su primera exposición individual en La Marxa. Valencia) ya en los 90´s hasta la actualidad es habitual en espacios como Laesferazul, Galería Color Elefante, Galería Edgar Neville, Mr. Pink entre otras. Entre sus últimos proyestos podemos destacar su exposición en Mr. Pnk “Hapiness,Darkness & Hope”, participación en Ciutat Vella Oberta y en Distrito 8.

Obra de Jose Pla para la exposición 'Hotel Pla' de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Obra de Jose Pla para la exposición ‘Hotel Pla’ de Lotelito. Imagen cortesía del autor.

Nacho Cot

Un Russafart ‘apoteósico’

Balance de Russafart 2104
Más de 80 espacios del barrio de Russafa en Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Se han superado con creces las expectativas”. Arístides Rosell, coordinador de la bienal artística Russafart, valoró esa superación en torno a los 60.000 visitantes que acudieron a los cerca de 90 espacios abiertos al público durante los tres días. En la anterior edición, rondaron los 40.000. Pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas y performers, que abrieron las puertas de sus estudios y talleres, pudieron sentir ese interés de la gente por el arte que se hace fuera de los circuitos comerciales. Ya sea directamente en sus espacios de producción e incluso a pie de calle, los miles de visitantes (“público diferente, respetuoso e interesado por el arte”: Arístides) comprobaron la agitación artística de un barrio cuya bienal no para de crecer.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

“Ha sido apoteósico”, recalca el coordinador de Russafart, que ha tenido como lema este año ‘Comunicando arte’. Galeristas, gestores culturales y coleccionistas pudieron tomar nota de esa ingente comunicación, difícil de cuantificar económicamente, dada la discreción en las ventas, pero que Rosell valora muy positivamente a nivel de contactos y futuros proyectos. “Se han tramitado exposiciones con artistas y el menudeo del mercado se ha movido”.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

La participación, por primera vez en Russafart, de artistas internacionales invitados, en esta ocasión procedentes de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, también ha contribuido a elevar la capacidad de intercambio cultural de la bienal. “Es un proyecto que se gestó hace tres años y del que ahora se recogen sus frutos”. Los 10 artistas brasileños participantes, que llevan 24 años haciendo su Russafart en el barrio de Santa Teresa, aportaron sus obras y su experiencia en la organización de un evento similar.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Tráfico “colapsado” durante los tres días de la bienal (“no se podía aparcar”, subraya Arístides), estudios abiertos de par en par, gente entrando y saliendo de los diferentes espacios, animación cultural en todo el barrio, dejan la sensación, apuntada por el catedrático Román de la Calle, de hallarnos ante “un proyecto inductivo, no institucional”. Un proyecto que nace de abajo hacia arriba y que sirve de “imán para ayudar a la transformación” de un arte que De la Calle entiende como esencial para el enriquecimiento social, lejos del carácter decorativo que suele atribuírsele.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Con un presupuesto exiguo, más que integrado por dotación económica compuesto por ayudas en la producción o en materia de seguridad ciudadana, Russafart sigue haciendo valer el altruismo de cuantos colaboran, cuyo “ingente trabajo” Arístides Rosell recordó que no tenía precio. “Todo esto si se cuantifica son miles de euros, pero finalmente es low cost”, señaló durante la presentación de la bienal. La tarea pendiente de alcanzar (el presupuesto necesario para que tamaña creatividad tenga la recompensa que se merece) resulta complicada. “Cada año partimos de cero; es como volver a empezar”, concluyó Rosell. He ahí la apuesta, de nuevo sobre la mesa, de la próxima bienal. Porque Román de la Calle lo tenía claro: “El año que viene alzaremos la mano”. La quinta edición de Russafart ya está en marcha.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Salva Torres