La temática ‘trans’ en Mostra la Ploma

Mostra la Ploma
Varios espacios de Valencia
Del 31 de mayo al 23 de junio de 2018

Mostra la Ploma, el festival internacional de cine y cultura por la diversidad sexual, de género y familiar, organizado por Lambda, colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Celebra este año su cuarta edición con una iniciativa cultural que abre las puertas de Valencia a la igualdad y diversidad sexual, proyectando treinta obras inéditas en el ámbito valenciano. Este novedoso proyecto, organiza su contenido en tres categorías presentadas a concursos en los cines Albatexas, una selección del mejor cine de ficción LGTBI de la Filmoteca de Valencia y diversas actividades culturales.

De izquierda a derecha, José Luis Moreno, Isabel Lozano y Pablo Noguerol. Imagen cortesía de Lambda.

De izquierda a derecha, José Luis Moreno, Isabel Lozano y Luis Noguerol. Imagen cortesía de Lambda.

Esta cuarta edición se iniciará en la nueva sala de proyecciones de Mostra la Ploma, los cines Albatexas, con la proyección de seis largometrajes documentales en los que destaca la amplia temática trans, aplicada principalmente al ámbito rural. Y su convivencia en el marco de las costumbres, tradiciones y la irrupción de los medios digitales con películas como “The Silk and the Flame” del director Jordan Schiele en la que se aborda la heteronorma en familias de la China profunda o “The Next Guardian” dirigida por los cineastas A. Bhattarai, D. Zurbó y Bután, cuenta la historia de una familia encargada de un templo en Bután durante varias generaciones y que se enfrenta a la posibilidad de la falta de una continuidad generacional al descubrir ejemplos de transexualidad en su propio núcleo. Como miembros del jurado participarán: el cineasta Adrián Silvestre, Áurea Ortiz, profesora de la UV y crítica de cine, y José Luís Pérez Pont, director del Centro del Carmen, gerente del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana y crítico de arte.

Imagen: Cortesía de Lambda. Detalle del film ' The silk and the flame '

Imagen: Cortesía de Lambda. Detalle del film ‘ The silk and the flame ‘

Por otro lado, el festiva nos ofrece dos secciones dedicadas al cortometraje documental y ficticio. Un total de 18 obras de procedencia y temáticas diferentes, presididas por Sara Mansanet, directora del festival de mediometrajes La Cabina, y los cortometrajistas Emilio Martí y María Trenor, agrupadas en cuatro sesiones. Los trabajos, se vertebran entorno vínculos amorosos entre las que destacan “La noche al Sol” o “Cachorro” ambos shortsfilms tratan los lazos afectivos. El desvelo de silencios, haciendo gran hincapié en la libertad sexual e identidad. Relatos en tránsito, donde diversos cortometrajes nos ofrecen un amplio enfoque personal entorno a la cultura trans como “The World in Your Window” o “Get The Life”. Y el deseo y la identidad, programa que aborda las identidades colectivas creadas a partir del deseo sexual y los posibles desajustes ante la incomprensión, “Batería” (Cuba) o “Natalie. D” (Francia).

Paralelo a esta sección, y fuera de concurso, el festival junto con la Filmoteca valenciana presenta algo inédito: “Panorama”. Una selección de seis actuales y destacados largometrajes de ficción sobre la diversidad sexual que, lamentablemente y pese a haber ganado varios certámenes de renombre, aún no han podido ocupar nuestras salas cinematográficas. Entre estas podemos destacar “Les Garçons sauvages”.

Luis Noguerol, director de Mostra la Ploma, señaló que el festival pone al servicio del espectador, un conjunto de actividades culturales entre las que se encuentra una serie de talleres y juegos educativos para todas las familias, y una presentación literaria con mesa redonda de la mano de Anna Boluda, Eley Grey, Encarna Sant-Celoni y Mila Martínez en el centro Las Naves. La apertura de la exposición “Museari Art&Queer. The World Famous LGTB Museum” muestra algunas de las más destacas obras expuestas en la Fundación La Posta este último año. O “Pride”, la nueva presentación del proyecto pictórico de Julio Gracia con el objetivo de denunciar los discursos LGTBIfóbicos.

Imagen: Cortesía de Lambda. Fotograma de The world is in your window.

Imagen de Portada: Cortesía de Lambda. Fotograma de ‘The world is in your window’.

Diferentes instituciones como el Instituto Valenciano, el MuVIM y el Ayuntamiento de Valencia han colaborado en esta iniciativa por la igualdad social. Isabel Lozano, concejala de igualdad y políticas inclusivas del municipio, enfatizó que la cultura LGTBI es también cultura de la ciudad por lo que el festival Mostra la Ploma es una gran ocasión para visibilizar la diversidad sexual humana. Incluso otras herramientas difusivas como ‘Valenciaorgullosa’ o entidades como el propio Ayuntamiento, refuerzan iniciativas con el mismo carácter conciliador e inclusivo, implicando por consiguiente el avance en la igualdad de oportunidades, la reducción de discursos de tolerancia, la no discriminación y/o agresión.

Cristian Torada

«La gente quiere evasión, sonrisas, final feliz»

Novela romántica
Olivia Ardey, Gemma Jordán, Olga Salar

La novela rosa ha muerto. ¡Viva la novela romántica! Esta faceta de la literatura popular, desdeñada por pomposos intelectuales, se ha convertido estos últimos años en huevo de oro de las editoriales, agobiadas por una reducción de las ventas que alcanza casi el 40%. Las historias de amor resisten los embates de la crisis, y no sólo eso. De alguna forma se benefician de ella al actuar como una fórmula accesible de evasión, como un bálsamo contra el malestar y el descontento generalizados.

Hace años dejó de ser lectura exclusiva de amas de casa aburridas de serlo para ampliar su radio de acción a mujeres de todas las edades, profesionales o no, incluidos bastantes hombres, aunque de momento sólo los más jóvenes se atreven a reconocerlo. Lectores muy adictos y fieles, conectados a través de las redes sociales. Unos en exclusiva  y otros omnívoros, que  combinan los relatos de amor con la novela histórica, negra, fantástica, etcétera.

Portada del libro 'En la Toscana te espero', de Olivia Ardey.

Portada del libro ‘En la Toscana te espero’, de Olivia Ardey.

Por otra parte, el género ha renovado tanto su continente como su contenido. Cubiertas muy bien diseñadas, ediciones hechas con mimo y, lo más importante, una cantera de autoras diestras en su oficio que interpretan partituras muy variadas de una banda musical con un ‘sí quiero’  de fanfarria final.

Al hablar de novela romántica hay que distinguir entre diversas variantes. La de ambientación histórica, con suspense, la de final abierto llamada sentimental, la homo romántica y la chick lit, destinada a profesionales jóvenes, de contenido más superficial que retrata el mundo de la moda y la publicidad.

Hoy día, la reina de la romántica es Megan Maxwell, nacida en Alemania y residente en Madrid, la escritora que más vende en España, aunque no es fácil que supere el reto de Corín Tellado, mítica autora que publicó 4.000 títulos a lo largo de su vida y vendió millones.

“La gente está harta de desgracias y busca evasión, sonrisas y finales felices”, afirma Olivia Ardey. “Ahora las autoras españolas tenemos más posibilidad de publicar, porque las editoriales ahorran así gastos de derechos y traducción». Bibliotecaria en Russafa, Ardey tiene contacto diario con lectores de todas las edades. Empezó con un taller de novela romántica y ya lleva más de seis títulos publicados. Desde ‘Damas de tréboles’, un western, a ‘En la Toscana te espero’ o ‘Regálame París’.

“La novela romántica es un género muy consolidado en este país”, dice Olga Salar, otra autora valenciana muy prolífica. “Ha evolucionado muchísimo, tanto en apariencia como a  nivel literario,  y ha ganado nuevos lectores que se suman a unas lectoras fieles que devoran una novela tras otra. Pasamos por momentos difíciles y la gente busca historias con final feliz, que ofrezcan esperanza y ayuden a desconectar de los problemas”.

Portada del libro 'He soñado contigo', de Olga Salar.

Portada del libro ‘He soñado contigo’, de Olga Salar.

Dosis de sexo

Todos los relatos románticos tienen en común describir una relación amorosa, aliñada con humor, viajes y peripecias, además de una dosis de erotismo al gusto de cada autora. La saga de E.L.James y sus secuelas han abierto una puerta y corren nuevos aires. “Han eliminado ciertos prejuicios incomprensibles asociados a este tipo de literatura”, dice Salar. “Han roto con la vergüenza y el estigma que siempre ha acompañado a las lectoras de romántica. Parece que ahora ya no está tan mal visto ser lectora del género, ni se le considera pseudoliteratura. El erotismo es un aspecto intrínseco al romance, o debería serlo. Personalmente,  dejo que la trama y los personajes marquen el ritmo, sin preocuparme por su abuso o carencia”.

Amor y chicos

La novela romántica no es terreno exclusivo de las féminas. Ellos también se atreven a hablar de amor. Nicholas Sparks, Federico Moccia, Marc Levi y Nicholas Barreau son algunos de ellos. En España, Francisco de Paula Fernández, autor de la serie juvenil  Blue Jeans. Otros varones en un mundo dominado por las chicas son: José de la Rosa, Javier Romero y Alex García. “Nuestras lectoras jóvenes buscan chicos duros con corazón tierno”, apunta Ardey. “Ese es el ideal de ficción que hoy impera, pero a la hora de la verdad prefieren chicos sensatos”.

Portada del libro 'Jimena no deshoja margaritas', de Olga Salar.

Portada del libro ‘Jimena no deshoja margaritas’, de Olga Salar.

‘A la luna de Valencia’

Carmen, estudiante de Turismo y coordinadora de una oenegé, y Sofía, una estudiante erasmus griega y  campeona de natación, son las protagonistas de ‘A la luna de Valencia’ (EdítaloContigo), de la periodista Gemma Jordán, primera novela homo romántica ambientada en Valencia. La acción se sitúa a mediados de la pasada década, en una primavera fallera y aparecen escenarios reconocibles de la ciudad. Escrito en primera persona, el relato alterna el punto de vista de ambas mujeres e incluye una trama de intriga policial. Cada capítulo se inicia en clave musical, con fragmentos de letras de canciones, la mayoría de artistas españoles: Loquillo, Estopa, Ana Belén, Efecto Mariposa, Manolo Garcia, etcétera.

Pese a ser su primera novela, Jordán no incluye en ella elementos auto biográficos, excepto “los lugares por los que se mueven los personajes y la música que escuchan. También  alguna expresión lingüística, que pensé les podía venir bien para resaltar rasgos de su carácter”.
Jordán no milita en ningún colectivo LGTB, pero como periodista se considera una ciudadana bien informada. “Defiendo las libertades individuales y la capacidad de cada uno de elegir su forma de vida”, dice. “Como tal me expreso y defiendo esas ideas cuando lo creo necesario, esto va aplicado al colectivo LGTB y a cualquier otro que sufra injusticias, que hoy por hoy todavía hay muchos”.

El hecho de que la literatura homo romántica se esté empezando a vender, no sólo en librerías especializadas, sino también en algunas generalistas, “ayuda a dar más visibilidad a la realidad, a normalizar la forma en la que se mira y trata a estos colectivos y a que se vean en cierta forma reflejados y comprendidos”, señala Jordán. “Pero al final, la literatura, literatura es. Son historias que narran algo, con protagonistas que sienten atracción por personas de su mismo sexo, no tiene nada especial”, concluye.

Detalle de la portada del libro 'A la luna de Valencia', de Gemma Jordán.

Detalle de la portada del libro ‘A la luna de Valencia’, de Gemma Jordán.

Bel Carrasco