La ‘fotografía construida’ de Leila Amat en Railowsky

‘Al amor de los años’, de Leila Amat
Librería Railowsky
Grabador Esteve 34, Valencia
Del 9 de febrero al 22 de abril de 2018
Inauguración: viernes 9 de febrero, a las 19:30

La Librería Railowsky acoge, a partir del 9 de febrero, la exposición ‘Al amor de los años’, de Leila Amat (Madrid, 1987), una selección fotográfica que permite aproximarse al imaginario semántico y estético de la artista, que podrá visitarse hasta el próximo 22 de abril de 2018.

Leila Amat. Makma

A lo largo del último lustro, Leila Amat se ha revelado como un sólido exponente contemporáneo de la denominada Fotografía construida o Fotografía escenificada realizada en España, cuyos mimbres metodológicos deben transitar la performance, la instalación, el pictoralismo como vehículo de escenificación, concibiendo este tipo de propuesta fotográfica como un semiótico artefacto cultural que ahonda en la resignificación de los objetos y los símbolos culturales.

Bajo el marco de este estructurado y sistemático procedimiento, Amat implementa su horizonte proposicional mediante el concepto fenomenológico del yo –territorio excelsamente transitado por Pierre Molinier, Claude Cahun o Cindy Sherman, cuyas obras respectivas deben ser estimadas como ínclitos ejemplos de este subtipo de Fotografía construida–, en tanto que “la fotografía se convierte en una herramienta mediante la cual (la artista) canaliza su interior para explicarlo y hablar de sí misma” –tal y como rubrica la autora–.

Imagen de la obra 'Raíces', de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Imagen de la obra ‘Raíces’, de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Leila Amat se sirve de la memoria para manipular la realidad, mixtificar la información generada intrínsecamente (imaginación) –“en ausencia de estímulos del ambiente, somos capaces de inventar”– y explotar la singularidad del individuo, mediante un necesario ejercicio reflexivo gobernado por el autorretrato o la recreación de personajes y la omnipresencia de la artista en el espacio natural; “ser yo misma fotógrafa y modelo me permite vivir al máximo la experiencia de la fotografía, fusionarme con la obra y poder transmitirla tal y como la llevo dentro, a fin de poder interpretar y transformar la realidad”.

‘Al amor de los años’ permite, así mismo, atestiguar la voluntad de Leila Amat de concebir cada fotografía como si de un cuadro se tratase, atendiendo a cuestiones relativas a propedéutica, método y unicidad: “a pesar de que se pueden establecer series (muy pequeñas), desde el principio quise que cada imagen fuera en sí misma un universo, un mundo paralelo en el que vivir e interpretar un personaje que no era en la vida real”.

Imagen de la obra 'Tea time', de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Imagen de la obra ‘Tea time’, de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

 

Mr. Pink y sus paraísos artificiales

Les Paradis Artificiels
Leonardo Gutiérrez Guerra, Kalo Vicent y Tactelgraphics
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

Cada vez que irrumpe la sombra de Charles Baudelaire en una muestra que se apoya en el medio fotográfico, se produce una seductora paradoja si tenemos en cuenta que el poeta francés se refería en 1859 a tal formato como a un síntoma de la “estupidez de las masas”. Para el maestro de los simbolistas, la capacidad de la fotografía de mostrar el mundo de una manera realista y fiel no era bella. Cuando publicó El pintor de la vida moderna subrayó que el artista debía mirar todo lo que le rodea como si fuera un niño ebrio que ve todo por primera vez. Se trata de un «conflicto» para el que el Surrealismo ofrece una salida o justificación.

André Breton tenía claro que el error estaba en pensar que el modelo solo podía ser tomado del mundo exterior. En esta dirección, la fotografía jugó un papel crucial en la construcción de una estética surrealista toda vez que se presentaba como un instrumento para atrapar lo “maravilloso” (pensemos en Claude Cahun, Hans Bellmer, o Man Ray), para cuestionar las diferencias entre la realidad interna y externa, y dejar al desnudo una cualidad onírica que Baudelaire se empeñaba en negar en los comienzos de tal medio. Los surrealistas rompieron con el dominio de la realidad apoderándose de otras imágenes que van más allá, una estela seguida por generaciones posteriores en la que podemos encajar las modalidades “paradisíacas” que nos ofrecen los proyectos fotográficos que integran esta muestra.

Obra de Kalo Vicent en la exposición Les Paradis Artificiels. Imagen cortesia de la Galería Mr. Pink.

Obra de Kalo Vicent en la exposición Les Paradis Artificiels. Imagen cortesia de la Galería Mr. Pink.

En esta propuesta de lectura de Les Paradis Artificiels, dentro de la primera modalidad citada y de un posible subapartado dedicado a la memoria de  las experiencias sensoriales personales, Kalo Vicent (Valencia, 1965) lleva a cabo un terapéutico proyecto fotográfico con el que a través de unos espacios domésticos y unos personajes reales, resuelve algunos episodios de su biografía mientras nos desvela su personal temporada en los “paraísos artificiales”.

En Appartament 34 vivienda y estupefacientes se alían en escenas similares a las que sucedieron dentro de los muros de otros bloques de occidente en las décadas de los ochenta y noventa (análogas habitaciones y rellanos con biografías semejantes aparecen, por ejemplo, en las imágenes del desaparecido Hulme Crescent de Manchester). Se trata de instantáneas que  testifican, siguiendo a Artaud, que “los sueños o las ideas delirantes no son menos reales que lo que está ahí fuera”. La memoria del edificio y sus alrededores experimentados desde los estupefacientes se vuelve inédita, más bella, una belleza en este caso y en palabras del artista “metáfora del abismo, de la desorientación, del suicidio posible, del suicidio lento”.

Obra de Leo Gutiérrez en Les Paradis Artificiels. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Obra de Leo Gutiérrez en Les Paradis Artificiels. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Apnea es otra propuesta que podríamos situar en la segunda línea temática por lo que tiene de simulación de una realidad paralela. Leo Gutiérrez (La Habana, 1973) enlaza a través del título una enfermedad asociada al sueño y a la muerte (la interrupción temporal de la respiración mientras se está dormido), con un deporte subacuático. Se trata de una poética de la ensoñación, apoyada de nuevo en la fotografía, que tiene que ver con esa otra vía en la que se representa la realidad onírica o la alucinación y que sirve para delimitar otra versión del “paraíso artificial”.

Obra de Tactelgraphics en Les Paradise Artificiels. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

Obra de Tactelgraphics en Les Paradise Artificiels. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

Tactelgraphics son los autores de Paradise Waterfall, una tercera llamada al “paraíso” que podemos posicionar en esa otra realidad/irrealidad construida sin sustancias. Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982) han diseñado para esta ocasión una trilogía de entidades compuestas por imágenes de cascadas artificiales de los siglos XVIII y XIX, extraídas de internet y manipuladas mediante el dibujo para “devolver lo digital a lo analógico”, y por fotografías del parque de Benicalap, un “escenario idílico” para los que han vivido este espacio de la periferia valenciana. El resultado de esta apropiación es una inquietante suerte de folly reversible que funciona, citando a Foucault, como “heterotopía feliz” y como puente onírico entre el imaginario personal (en este lugar Menero fue atracado y Chappaz estuvo a punto de ser secuestrado) y el colectivo, y que nos sitúa en un ambiguo emplazamiento de naturaleza domesticada donde la decadencia es subrayada y poetizada al incluir imágenes semi-abstractas que ocultan lugares como el bosque de Vincennes, el parque Des Buttles Chaumont o el Palacio Real de Caserta.

Obra de Kalo. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Kalo Vicent. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Francisco Ramallo*

*Extracto de su texto de la exposición Les Paradis Artificiels

 

¿Existe una mirada femenina?

Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM
Sala de la Muralla
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de junio

“Se ha escrito mucho sobre la ‘mirada masculina’ que cosifica a las mujeres, pero nos preguntamos si existe la ‘mirada femenina”, se interroga Barbara Rose, crítica de arte norteamericana. Suya ha sido la elección de las 31 fotógrafas de la colección del IVAM cuyas 95 imágenes se hallan expuestas en la Sala la Muralla del museo valenciano. La pregunta que se formula Rose es la misma que durante las últimas décadas se han venido haciendo teóricas reputadas del movimiento feminista como Laura Mulvey, Teresa de Lauretis o Luce Irigaray.

Detalle de una fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM.

Detalle de una fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM.

Y la respuesta no es siempre la misma, porque depende del punto de vista que las propias feministas adopten. Las más radicales dicen que sí, que por supuesto, que cuando una mujer se pone detrás de una cámara deja de tomar a la mujer por objeto, para rescatarla de la jaula en la que el hombre la encierra. Las más moderadas dicen que da lo mismo, porque en el fondo lo que cuenta es la subjetividad más allá de encorsetamientos ideológicos o de género. Si el arte, dirían estas últimas, lo es porque trasciende el tiempo y alcanza las capas más profundas del ser humano, rompiendo identidades monolíticas, entonces no puede haber más que una mirada: la del hombre o la mujer desprejuiciados.

Fotografía de Cristina Lucas. Imagen cortesía del IVAM.

Fotografía de Cristina Lucas. Imagen cortesía del IVAM.

En todo caso, de existir esa mirada femenina, Barbara Rose la entiende “basada en una capacidad para enfatizar y comunicar las sutilezas de la intimidad y la emoción que tradicionalmente se han asociado con la capacidad de la mujer para mirar en las profundidades más que en las superficies de las cosas”. Menos mal que Rose introduce el latiguillo de “tradicionalmente”, porque volvemos a incurrir en tópicos de los que precisamente pretenden huir las feministas a la hora de ir a la caza y captura de esa supuesta mirada de mujer.

Fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM

Fotografía de Susy Gómez. Imagen cortesía del IVAM

Lo mejor, en cualquier caso, es acudir directamente a las imágenes de esas Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM, que hasta el 15 de junio permanecerán en el museo valenciano. Hay, por supuesto, de todo, pero tomando al azar una de esas fotografías, por ejemplo la de Cindy Sherman, Untitled Film Still nº 15 (1978), en la que se ve a una atractiva mujer mirando por la ventana, el debate sobre la supuesta mirada femenina se recrudecería. Y si tomamos una imagen más actual, por ejemplo la de Cristina Lucas, The last will of Anne Sexton (2005), en la que aparece una mujer de riguroso negro y de espaldas en el interior de un descapotable rojo, vemos que no hay manera de despejar la confusión en torno a tan espinosa pregunta.

Fotografía de Laurie Simmons en 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Laurie Simmons en ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

Y bien, entonces ¿existe o no una mirada femenina? Por supuesto, ahí está, en las 95 imágenes de esas 31 fotógrafas que, con todo el derecho del mundo, han tomado su cámara y se han puesto a reflejar su punto de vista de cuanto les rodea. Y lo que ven, he ahí la pluralidad de contenidos, concierne tanto a la mujer que mira como a la mujer mirada, unas veces adoptando el mismo rol pasivo que se le atribuye cuando es un hombre el fotógrafo, y en otras ocasiones revelando cierta sorpresa, malestar o incredulidad por el hecho de ser mujer encerrada en el estrecho marco de una realidad violentada.

Fotografía de Grete Stern en 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Grete Stern en ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

La exposición, desde el punto de vista técnico, se divide en secciones: El ojo documental, desde Dorothea Lange a Tina Modotti, pasando por Diane Arbus, Lisette Model o Marta Sentís; Mujeres mitológicas, con especial atención a la serie de sueños de Grete Stern, sin olvidar las contribuciones de Cindy Sherman, Ouka Leele, Cristina Lucas, Cristina García Rodero, Carmen Calvo, Eva Lootz o Rita Martorell; Arquitecturas, con Cristina Iglesias, Concha Pérez o Chus García Fraile, y Mujeres mirando mujeres, donde se incluyen imágenes de Claude Cahun, Ariane López-Huici, Vanessa Pastor, Eva Blanch Vallhonrat o Laurie Simmons. Un total de 95 fotografías, tan dispares entre sí, que obligan a pensar acerca de esa supuesta mirada femenina en clave negativa. Todo lo más, como señala Barbara Rose, podría llegar a decirse sucintamente que “esta selección muestra una gran pluralidad con diferentes miradas y técnicas”. Tantas como mujeres fotógrafas hay en esa rica colección del IVAM.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición 'Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM'.

Fotografía de Cindy Sherman en la exposición ‘Mujeres Fotógrafas en la Colección del IVAM’.

Salva Torres