“No todos los festivales de música son rentables”

Así funciona el negocio de la música
Vicente Mañó y Javier Bori
Círculo Rojo

Internet ha transformado profundamente todos los ámbitos de la cultura, especialmente la música. Las descargas ilegales han hundido la industria discográfica y han abierto nuevos canales de comunicación entre creadores y consumidores. El fenómeno más característico de la última década es la proliferación de festivales y conciertos. La música envasada ha muerto. ¡Viva la música en directo! Según datos de la Asociación de Promotores Musicales y de la Sgae, la temporada pasada se facturaron en este sector más de 194 millones de euros frente a los 173 de 2014 y los 158 de 2013. Estas cifras demuestran que el modelo no sólo no ha pinchado sino que se expande.

En la Comunidad Valenciana se celebran una veintena de festivales, dos de los más importantes, el FIB y Arenal Sound, en Castellón. El Low Festival de Benidorm, Rototom Susplash son otras citas imprescindibles. Una forma de ocio juvenil que repercute positivamente en la economía de las localidades donde se citan miles de personas ansiosas de algo más que música.

¿Cuáles son los entresijos de estos eventos? ¿Cómo funciona la trastienda de un concierto o festival? Con más de 30 años de brillante trayectoria profesional Vicente Mañó es uno de los valencianos que más sabe del tema. Al alimón con el músico Javier Bori ha volcado su experiencia en un libro, Así funciona el negocio de la música (Círculo Rojo) que es un práctico manual para todos aquellos que deseen iniciarse en el tema. Con un prólogo de Miguel Ríos, el libro hace un completo recorrido por todos los ingredientes de la fórmula musical. El artista, compañías discográficas, promoción comunicación, los festivales y cómo se monta un gran concierto, la faceta de su trabajo que más fascina a Mañó, hermano de Nacho, uno de los integrantes de Presuntos Implicados.

Vicente Mañó con su libro 'Así funciona el negocio de la música'. Imagen cortesía del autor.

Vicente Mañó con su libro ‘Así funciona el negocio de la música’. Imagen cortesía del autor.

¿Cuáles fueron el primero y último concierto que ha organizado?

El primero ni lo recuerdo, han sido cientos, el último de gran impacto, el de Alejandro Sanz en la plaza de toros de Valencia el pasado 11 de Julio. El de más éxito sin duda fue el de Sanz en el Estadio del Levante con un sold out de 30.000 personas.

¿Cree que su vínculo con Presuntos le hace más sensible para captar talentos?

No sé si me hace más o menos sensible, es difícil de valorar. Efecto Mariposa, los propios Presuntos Implicados y Revolver, han sido los artistas con los empecé desde cero.

¿Qué es más difícil: triunfar o mantenerse en el hit de éxitos?

Triunfar, sin duda alguna. Los artistas consagrados dicen que lo difícil es mantenerse, pero lo que ocurre es que, al que no triunfa, nadie le pregunta.

¿La proliferación de festivales y conciertos no acabará matando a la gallina de los huevos de oro?

De momento la gente asiste y disfruta con los conciertos. Lo que sí creo es que el mercado de festivales se regularizará. Hay una especie de burbuja que estallará, o ya está estallando, porque hay tantos que es imposible que todos sean rentables. Acabaremos teniendo los que podamos tener.

La música es hoy prácticamente gratis. Sin embargo, las actuaciones musicales no dejan de crecer. ¿De qué naturaleza cree que es esa  magia que atrae a las multitudes?

Porque no es solo música lo que se ofrece. Los festivales son una especie de acampada de varios días, donde la gente, además de música, disfruta de otras actividades. Durante unos días desconecta y se generan otras sinergias.

¿Cómo se reparten los beneficios de una actuación musical?

Cuando se abona una entrada, el 21% corresponde al IVA. De la cantidad que resta hay que descontar un 9% que se lleva la Sgae. Por tanto, de cada entrada que compramos, el promotor del evento tiene que hacer frente al riesgo con un 30% aproximadamente de lo que paga el comprador.

Usted ha organizado varias veces los Conciertos de Viveros. ¿Qué opina de los de la última Fira de Juliol?

Las veinte actuaciones programadas este fueron excesivas y escasamente rentables. Demasiados conciertos, muchos de ellos enfocados a un público de parecido perfil, lo que implica que éste debe elegir ya que económicamente no da para todo.

Tele y radio. ¿Qué ayuda más a los músicos a darse a conocer?

Ambas son el complemento perfecto. En la televisión, lamentablemente, escasean los programas musicales en horas de máxima audiencia, y por ello la radio ayuda más. Pero si se emitieran programas musicales  en esas horas, la tele impacta más  que la radio. Siempre es la reina.

Imagen y redes sociales importan tanto o más que la calidad de la música. ¿Cómo se deben gestionar estos aspectos?

Las redes son un complemento perfecto en una actividad promocional. Es muy importante que el artista maneje personalmente sus redes sociales, o en su defecto delegue en alguien de su máxima confianza para realizar esta labor. Pero no olvidemos que el mundo virtual es consecuencia de la vida real por lo que han de convivir ambos.

Vicente Mañó.

Vicente Mañó. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Caminando hacia uno mismo

Subir hacia abajo
Daniel Torán
Círculo Rojo

Hay momentos en la vida en los que es necesario detenerse y plantearse si vale la pena seguir el camino escogido o se impone un cambio de rumbo. Son encrucijadas que suelen presentarse en cierto punto de la madurez, que a unos les llevan a tomar atajos o desvíos, y a otros a dar un cambio radical.  El proceso puede ser instantáneo, como la célebre caída del caballo de San Pablo, o lento y gradual. Puede tener un cariz religioso o, simplemente vital, la búsqueda de otros objetivos, de otra forma de vivir más en armonía con uno mismo. Es lo que le ocurre al protagonista de Subir hacia abajo. Viaje por el Himalaya y las profundidades de la mente (Círculo rojo). Un empresario agobiado por una situación de estrés que corta por lo sano y emprende un viaje al techo del mundo en busca de su propia identidad.  Es la primera novela de Daniel Torán, un relato  que tiene dos niveles de lectura; crónica de una travesía y testimonio de una experiencia de crecimiento personal.

Daniel Torán. Imagen cortesía del autor.

Daniel Torán. Imagen cortesía del autor.

“A menudo el trayecto necesario para un cambio requiere una paradoja, una escalada a contracorriente, una irrupción en sentido contrario para no dejarse llevar por la comodidad de la inercia”, escribe el autor en la contraportada. “Salir para adentrarse,  escapar para refugiarse, subir a lo más alto para bajar a lo más bajo. Cuando chocan fuerzas de valor opuesto la intensidad de la explosión nos vuelve más conscientes  y lúcidos”

El despegue y transformación de este ejecutivo imaginario es trasunto de la del propio autor dedicado durante tres décadas a Recursos Humanos y gran amante del montañismo que práctica desde que era scout.

Hace diez años decidió dar un giro a su existencia y retomó su afición al trekking, caminar campo a través pero a gran escala, pues en un viaje a Nepal se desplazó hasta el campo base del Himalaya, a 5.350 metros de altitud. “Iba en busca de montañas y encontré una gente maravillosa”, recuerda. “Personas hospitalarias, honestas, transparentes que me hicieron pensar en las contradicciones de la civilización occidental. Pese a las limitaciones del lenguaje mi comunicación con ellos era mucho más auténtica que la que tenemos aquí agobiados por las prisas y el estrés”.

Portada del libro 'Subir hacia abajo', de Daniel Torán. Círculo Rojo.

Portada del libro ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Círculo Rojo.

El Nepal es un país atrasado en cuanto a infraestructuras, educación o sanidad, pero sus habitantes causaron gran impacto en Torán. “Viven al día como si respirar fuera un privilegio y son generosos de sí mismos sin esperar nada a cambio. Están enraizados en sus familias y tradiciones y practican de forma espontánea la tolerancia, la solidaridad y la ayuda al prójimo. Soy fanático de los viajes, he recorrido medio mundo y nunca había conocido gente de tal categoría espiritual”.

Los apuntes de su viaje y otros que le siguieron fueron el germen de este libro en el que Torán pretende implicar al lector tanto en el plano físico, la aventura, como en el espiritual. “Creo que Subir hacia abajo es una lectura apropiada para personas que atraviesan una crisis vital y se hacen preguntas sobre su vida. Pero también para amantes de la montaña que desean encontrar en ellas algo más que la pura experiencia sensorial”.

Paso a paso, a lo largo de jornadas de siete u ocho horas que se inicial con el amanecer, Torán describe con un lenguaje directo y ágil el periplo de un hombre que, a medida que asciende sobre la tierra, ahonda en las profundidades de su mente.

Ilustración de Claudia Torán . 'Subir hacia abajo', de Daniel Torán. Cortesía del autor.

Ilustración de Claudia Torán. ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Cortesía del autor.

Ilustrado por su hija Claudia que estudió un master en Ilustración en la Universidad Politécnica y ahora se abre camino profesional en Londres, el libro incluye unas citas selectas que encajan con las vivencias del protagonista, como este proverbio hindú: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”.

Con apenas 21 años Torán se inició en el mundo de la empresa y en él permaneció a los largo de tres décadas en la compleja labor de director de Recursos Humanos, “entre la espada de los empleadores y la pared de los empleados”, bromea. “Cuando yo empecé no había mujeres en este sector pero ahora son mayoría”. En la actualidad trabaja como coach personal y de empresas aunque se vuelca en la promoción de su libo pues lo importante es que la gente lo lea.

¿Recomendaría a todos los profesionales estresados un viaje a Nepal?  “Ni por asomo. Hoy día hay personas que viajan miles de kilómetros y cuando regresan sólo traen fotos, souvenirs y alguna anécdota insustancial. Para encontrarse a uno mismo no hace falta ir muy lejos. A veces basta darse un paseo por un jardín cerca de tu casa y descubrir la belleza de los árboles, los trinos de los pájaros, algo que de un sentido nuevo y total a la existencia”.

Torán pretende seguir adelante por esta nueva senda  en la que vuelca una vocación artística hasta hace poco latente que  ha transmitido a sus dos hijos. Jorge a punto de acabar Arquitectura y Claudia en su faceta de ilustradora.

Ilustración de Claudia Torán.

Ilustración de Claudia Torán del libro ‘Subir hacia abajo’, de Daniel Torán. Cortesía del autor. 

Bel Carrasco