Cornelles y Uyá ganan el Latino Book Awards

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nívola Uyá
Editorial Cuento de Luz
Primer Premio en los International Latino Book Awards 2015

El álbum Mariama, diferente pero igual, escrito por Jerónimo Cornelles e ilustrado por Nívola Uyá, ha recibido el primer premio en los International Latino Book Awards 2015 (EEUU) en la categoría Mejor Libro Infantil ilustrado en español.

Un jurado formado por más de 192 personalidades de las letras, las artes visuales y la edición reconoció el trabajo de los mejores libros editados este año. Los ganadores fueron anunciados en una ceremonia celebrada en San Francisco la noche del pasado 27 de junio.

La obra, que fue creada de forma singular entre Valencia y Mallorca, ha sido editada por la editorial Cuento de Luz para aportar a la literatura infantil una mirada luminosa en los temas de interculturalidad en nuestras sociedades cambiantes.

Los International Latino Book Awards son uno de los certámenes más relevantes de Literatura Latina en EEUU y que cada año adquieren más prestigio internacional, reconociendo la calidad y la excelencia de forma independiente y objetiva. Entre las premiadas hay obras de ficción y no ficción, escritas para adultos, jóvenes o niños. El certamen cuenta con una andadura de 17 años, premiando a autores de la talla de Isabel Allende, Rudy Anaya, F. Isabel Campoy, Edna Iturralde.

Mariama, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá.

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá en editorial Cuento de Luz. Imagen cortesía de los autores.

El álbum Mariama, diferente pero igual ha sido distinguido en una de las principales categorías de literatura infantil ‘Best Children’s Fiction Picture Book in Spanish’. Se trata de una historia sobre la identidad, el proceso de integración y la solidaridad. Para Mariama, la protagonista de esta historia, después de un largo viaje en automóvil, tren, barco y avión desde África, todo es nuevo. Va a descubrir un mundo donde las calles, la escuela y la comida son diferentes, pero ¿y las personas?

Compartía nominación con La Pequeña Amelia se Hace Mayor de Elisenda Roca e ilustrado por Paula Bonet de la editorial Combel, y con Cipariso de Marta Sanmamed, ilustrador por Sonja Wimmer.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

El proceso de elaboración de este álbum es diferente a lo habitual. El proyecto se inicia a partir de cinco ilustraciones de Nívola Uyá sobre África que inspiran la historia, ilustraciones realizadas después de uno de sus viajes al continente. Con esas ilustraciones Jerónimo Cornelles se pone a escribir y partiendo de esa base, escritor e ilustradora van intercambiando textos e ilustraciones, en un proceso vivo, muy fresco y rico para dibujar una historia de identidad, de raíces culturales, trasladando al lector la reflexión sobre el equilibrio entre integración y la conservación de los lazos culturales.

Para Cornelles, el libro Mariama es un álbum muy significativo, puesto que es el primer cuento que escribe y lo hace por “la voluntad de realizar un proyecto con su amiga de la infancia”. Así pues, para Cornelles, “Mariama es un cuento que nace desde el amor” y que “sólo le ha dado alegrías. Primero con la decisión de realizar este trabajo sin ningún objetivo excepto el de trabajar junto a su amiga ilustradora, luego con publicación por parte de la editorial Cuento de luz en donde Uyá ya había ilustrado más cuentos, después con la nominación, y ahora con este primer premio”.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro 'Mariama, diferente pero igual', de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro ‘Mariama, diferente pero igual’, de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.

 

Javier Romero. Código compartido

Javier Romero. Código compartido
Comisario: Jordi Navas
Arte en la Casa Bardín
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert
C/ San Fernando, 44, Alicante
Inauguración: 14 de mayo, 20h.
Hasta el 25 de junio de 2013

Javier Romero. S/t. Serie Still Lifes, 2012. Grafito sobre panel, 41 x 51 x 2 cm. Imagen cortesía del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert

Javier Romero. S/t. Serie Still Lifes, 2012. Grafito sobre panel, 41 x 51 x 2 cm. Imagen cortesía del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert

Javier Romero se expresa con una voz cadenciosa y trémula. Sus ideas se van desplegando en los oídos del interlocutor como hilos muy leves, puntadas en las que se entrecruzan la memoria personal, el conocimiento de los referentes artísticos, la búsqueda de la experiencia y una aguda conciencia reflexiva de su propia obra.

De este modo, con aparente indiferencia y sin alardes formales o conceptuales, este artista, capaz de prescindir de las cartelas y hasta del título en sus exposiciones, va tejiendo desde el lenguaje una malla tan sutil y heterogénea como los trazos de lápiz y alambre que se confunden en alguna de sus esculturas.

El juego consiste en envolver al espectador de la obra con sugerencias casi imperceptibles. La memoria familiar se congela a través de unos paisajes exteriores proyectados en las estancias del hogar a punto de ser demolido (Crepúsculo). Dibujos con una estética significante propia del grabado se difuminan mediante un borrado gestual, como si un golpe de mar arrastrara a su paso toda la carga histórica y sentimental de la tradición representativa del arte occidental.

Morandi paga un alto precio por la apropiación de sus silencios. Una capa de grafito vela la luz de sus cuadros y traiciona el misterio del color (Still lifes). La arquitectura se convierte en territorio explorado por el arte a través de los tejados (Collage Roofs) que el arquitecto alicantino Francisco Fajardo diseñó para su proyecto de viviendas en Ciudad Jardín.

De nuevo, la imagen coloniza una arquitectura. En esta ocasión las fotografías de jardines anónimos sirven de materia prima para formalizar geometrías ajenas y el fruto de esta meticulosa alquimia entre fotografía y arquitectura deviene en hallazgo pictórico.

Apropiación, deslizamiento de sentido, solapamiento de planos de significación. Recursos que renuncian a la comunicación explícita y abordan una pléyade de vías de revelación para que la mirada sólo atisbe. Nada de deslumbramientos innecesarios.

Las series que confluyen en esta exposición para el proyecto Arte en la Casa Bardín representan un apunte de los trabajos que Javier Romero viene desarrollando en The Elizabeth Foundation of Arts de Nueva York, donde el artista alicantino tiene su estudio. Esta institución desarrolla un programa pionero en Estados Unidos. Se trata de Open Studios, una iniciativa que permite el contacto directo de público y galeristas con el entorno de los creadores. Más de tres mil personas pasan al año por el estudio de Romero y del resto de artistas vinculados a la institución, lo que confiere a estas obras un ámbito de difusión internacional que llega ahora hasta Alicante.

La más antigua de las series, Crepúsculo, enlaza con la exposición realizada en 2007 en la galería Evelyn Botella y tiende un puente entre el discurso que Romero fue urdiendo durante su etapa anterior. Un periodo en el que el artista compaginó su labor creativa con el trabajo como técnico de la Fundación de la Universidad de Alicante. Por aquellos años, su investigación transitaba por los territorios de la memoria, con un constante ir y venir a través de lenguajes y recursos expresivos. La pérdida, la ausencia o el silencio constituían los ejes de un itinerario plástico con parada en las exposiciones que, a principios y mediados de la pasada década, protagonizó en las galerías Aural y Evelyn Botella y en el Centre Municipal d’Exposicions d’Elx.

El mito de Cipariso, convertido en ciprés tras matar por equivocación al ciervo favorito de Apolo, ocupaba por aquel entonces un lugar central en el relato artístico y las formas de aprehensión del motivo introducían un abanico de dispositivos formales, que iban de la fotografía manipulada (cipreses de la Toscana) hasta las proyecciones o la instalación objetual.

De esa etapa, sobreviven las obsesiones, la prolífica búsqueda expresiva, el dominio del lenguaje artístico y la persistente querencia exploratoria hacia la memoria, tan frágil y tan relevante a la vez. Por el camino se han ido quedando los argumentos narrativos que se imponían a la idea y forzaban una cohesión conceptual, a la que el artista ha decidido renunciar. Las series actuales son más abstractas y esquemáticas. La obra se ha ido desnudando para quedarse en meros perfiles insinuantes, que se ofrecen a modo de delgadas pasarelas para liberar al arte de la retórica comunicativa y al espectador del incómodo papel de destinatario. Gana el artista capacidad de experimentación, gana la obra autonomía, gana, en definitiva, el ojo atento.

El título de esta exposición, Código compartido, responde a esta búsqueda de un itinerario libre a disposición del viajero dispuesto a adentrarse en la ruta que se propone. La urdimbre expositiva puede desorientar o guiar por diferentes caminos. No hay certezas. Cada uno dispone de un equipaje que ojalá no se pierda en el camino. Solo resta disfrutar del vuelo.

Jordi Navas

Javier Romero. S/t. Serie Crepúsculo, 2006-07. Fotografía color Lambda, 80 x 120 cm. Imagen cortesía del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert

Javier Romero. S/t. Serie Crepúsculo, 2006-07. Fotografía color Lambda, 80 x 120 cm. Imagen cortesía del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert