‘Chris the Swiss’ conquista el Atlàntida Film Fest

‘Chris the Swiss’, de Anja Kofmel
90′
Suiza, 2018
Premio de la Crítica de la Asociación de la Crítica y la Escritura Cinematográfica de Catalunya (ACCEC)
Atlàntida Film Fest 2019
Filmin

Difusos vestigios familiares y oníricos sótanos del recuerdo; documentos inconexos y datos inextricables; legado sepulcral de acentos eslavos y periodismo de guerra. De este modo, con la memoria distante e ignota del asesinato (durante el primer período de las guerras yugoslavas de finales del siglo veinte) del reportero suizo Christian Würtenberg en el cruento frente invernal de Osijek (Croacia), la directora lugana Anja Kofmel –prima del periodista abatido– se embarca, un cuarto de siglo después, en la compleja e incierta singladura de acudir tras los pasos de Würtenberg durante su inopinada y decidida incursión en la turbulenta Guerra Croata de Independencia como colaborador de la agencia de noticias suiza ATS-SDA, con el fin tanto de edificar un plausible relato etopéyico del corresponsal como de esclarecer cuantas dubitaciones se hubieron alumbrado en torno de su fallecimiento el 6 de enero de 1992 –supuestamente a manos de los chetniks (guerrilleros serbios)–, tras aparecer “muerto cerca de la aldea de Ernestinovo, con un fuerte golpe en la cabeza y señales de haber sido estrangulado” y vistiendo “uniforme de brigadista”, tal y como refería Hermann Tertsch para El País desde Belgrado (27/02/1992).

Provista de cuadernos de campo de Würtenberg, imágenes de archivo, registros audiovisuales y vívidos testimonios de algunos de sus colegas de contienda –el corresponsal valenciano Julio César Alonso, entre ellos–, Kofmel alimenta su filme con la extremidad de melaníticas e ilustrativas animaciones allá donde no llega el documento, asentando un equilibrio entre la sustantividad del suceso y la lírica reconstrucción del supuesto, elementos que le han granjeado el reciente Premio de la Crítica de la Asociación de la Crítica y la Escritura Cinematográfica de Catalunya (ACCEC) en el marco de la novena edición de Atlàntida Film Fest 2019, organizado por Filmin, tras su fecundo paso por el Trieste Film Festival y los Swiss Film Prize (en ambos galardonado con el premio al Mejor Documental), así como su estreno en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes y su proyección en el Festival de Sevilla, entre otros.

‘Chris the Swiss’ se revela, así, en un singularísimo y distinguido documental que, tal y como rubrica el jurado, “combina con acierto memoria personal y colectiva para introducir al espectador en una de las dolorosas heridas de la Europa reciente, el conflicto y la guerra de los Balcanes”.

Sin embargo, más allá de la epidérmica y previsible lista de truculentos episodios y turbios apellidos como Milosevic, Martic, Raznatovic y otros anacarados criminales de guerra, el largometraje procura abrirse paso por una densa y subterránea calima de estremecedores y despiadados personajes terciarios: mercenarios que hubieron alimentado el sucio y hediondo curso de la contienda civil y con los que Christian Würtenberg se integró con la supuesta intención de recabar información de primera mano de la deriva de este grupo paramilitar de extranjeros de extrema derecha, que conformaban el Prvi Internacionalni Vod (PIV) –o Primera Compañía Internacional– y que combatían al ejército serbio con el soporte económico y logístico del Opus Dei y de diversos partidos neofascistas europeos, comandados por el lóbrego y extemporáneo personaje boliviano-húngaro Eduardo Rózsa Flores, alias Chico –periodista, actor, poeta, de ascendencia judía, miembro del Opus Dei y convertido ulteriormente al islamismo, quien fue tiroteado y abatido en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en 2009, acusado de planificar un atentado contra Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia– y el auxilio, como segundo de a bordo, del exmilitar y espía ilicitano Alejandro Hernández Mora, alias Malaria. Personajes cuyos perfiles y deriva biográfica bien parecieran extraídos de una hiperbólica ficción pulp, tan distópica como deficiente.

Y en tanto que no debe ser el ánimo de un servidor ni del presente artículo eviscerar detalles que anuncien desenlace alguno, cabe tan solo, amén de exhortar a su visionado, refrendar las virtudes estilísticas y las razones semánticas esgrimidas por la ACCEC y que la incipiente cineasta suiza ha concentrado en ‘Chris the Swiss’, “un documental que muestra con honestidad su naturaleza subjetiva y lanza varias reflexiones sobre este capítulo de la Historia (sic) de Europa. Lo hace sin obsesionarse con encontrar o imponer una respuesta única a las cuestiones que halla la directora a lo largo de su investigación”.

Fotograma animado de ‘Chris the Swiss’, de Anja Kofmel. Fotografía cortesía e Filmin.

Jose Ramón Alarcón

«‘Cantares’ es una película barricada del presente»

‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande
Con Nacho Vegas
80′
De La Piedra Producciones, 2018
IX Atlàntida Film Fest

Citados en el distrito oeste de Gijón, entre vestigios de industria decadente, extintas ciudadelas, astilleros, lozas y suzukis, Ramón Lluís Bande, provisto con antiparras de inquietante cineasta y densos aditamentos de nicotina, eclosiona, tan introspectivo como locuaz, de su despacho en el estudio de De La Piedra Producciones, ubicado en el corazón periférico del barrio del que es oriundo: El Natahoyo.

Su más reciente película, ‘Cantares de una revolución’ –un heterodoxo musical sustentado por la elocuente prosodia del cantautor Nacho Vegas, cuyos fundamentos y estructura se polarizan en torno de la figura y testimonio del sindicalista y político socialista asturiano Belarmino Tomás [Lavandera, (Gijón), 1892 – México, 1950] y las canciones populares que nos hubo legado la revolución proletaria asturiana de 1934 (ambos abatidos por el olvido oscurantista e inmisericorde)– participa en la novena edición de Atlàntida Film Fest, implementado por Filmin, cuya plataforma aloja, sapientemente, el último lustro cinematográfico de Bande, vertebrado, en buena parte, por los soterrados acentos de la memoria histórica en Asturias durante la Guerra Civil.

Con tal motivo, MAKMA entrevista a este ubérrimo y lúcido creador –novelista, poeta, dramaturgo, músico, director del magazín cultural ‘Pieces’ para la TPA–, con el fin de desentrañar alguna de las copiosas singularidades históricas y cinematográficas que convierten a ‘Cantares de una revolución’ en un filme tan eminente como imprescindible.

La gestación del proyecto ‘Cantares de una revolución’ se sustenta en dos elementos fundamentales: la figura de Belarmino Tomás y la historia de los cantares populares de la lucha obrera durante el siglo XX, en ambos casos circunscritos a la revolución asturiana de octubre de 1934. ¿Quién fue Belarmino Tomás y qué papel desempeñó durante esta revolución?

Belarmino Tomás creo que fue la figura política más importante del siglo XX en Asturies, y por sus característiques, completamente desconocida en el tiempu actual. Hubo una campaña premeditada de olvido hacia su figura. Describiendo muy pocos elementos de su vida podemos ver su importancia.

Él fue discípulo de Manuel Llaneza y, a través de su relación con él, fue responsable del SOMA (Sindicato de Obreros Mineros de Asturias) a principios del siglo XX. Con esa experiencia en el SOMA, hay un primer momento que a mí me parez muy importante: fue el dirigente del pozo San Vicente, que fue el primer caso de mina socializada en el Estado español, de mina que pasó al control de los propios trabajadores. Después, en 1934, fue uno de los principales dirigentes de la Revolución y el que negoció la rendición, el final, con López Ochoa (Eduardo López Ochoa, general de división del Ejército de Tierra). En las elecciones del 36 fue diputado por Asturies en Madrid y, con el golpe de estado, fue la máxima autoridad republicana en Asturies, primero como representante del Frente Popular y como gobernador de Asturies del Gobierno de la República y, después, como presidente del Consejo Interprovincial de Asturies y León.

Los dos últimos meses de guerra –cosa muy interesante–, desde el 24 de agosto al 21 de octubre de 1937 –que cae Xixón, Asturies y el Frente Norte– fue presidente del Consejo Soberano de Asturies y León. El Consejo se vio obligado a declarar la soberanía, con lo cual el fascismo derrota en Asturies a un gobierno soberano. Tras la caída de Xixón sale a Francia y vuelve a entrar en zona republicana, siendo delegado del Aire del Gobierno de la República hasta el 39 y, después, vive el exilio en México, donde no abandona ni la militancia socialista ni el compromiso, por un lado, con los exiliados asturianos en México –de los que siguió cuidando, entre comillas–, ni su papel como máximo representante de los mineros asturianos en organizaciones sindicales a nivel mundial.

Este paso a vuela pluma por su vida creo que da la entidad del personaje. Entonces, siempre me pareció muy extraño que los asturianos no conozcamos a Belarmino Tomás; y también hay algo que siempre me gusta en mi trabajo, que es encontrar los espacios donde la memoria se politiza, donde la memoria conflictúa al presente.

Por ello me parecía muy interesante ver por qué, aún estando en un país, en Asturies, en el que –menos estos últimos cuatro años de gobierno anecdótico de la derecha– gobernó el mismo partido en el militaba Belarmino Tomás, no se conoce esa figura y por qué no se interpretaron políticamente todos estos sucesos: el 34, el 36 y el 37. Por qué se nos hurtó esa historia, que paye fundamental para entender lo que significó la clase obrera como sujeto político en Asturies y en la conformación de la identidad colectiva de los asturianos; cómo esa identidad colectiva está directamente vinculada a la clase, que es una cosa que no pasó en otros sitios del Estado. Mientras en la resistencia antifascista catalana o vasca había elementos de la burguesía y elementos nacionalistas propios, aquí siempre se vinculó nación, o esti conceptu de colectivo, a clase.

Parezme que ahí hay muchas claves pa entender quién fuimos y quién somos; y en el momento político actual que vive el Estado español, muchas claves muy interesantes para resolver ciertos embrollos que tienen que ver con identidad de clase.

Esta reflexión se emparenta con la extremidad musical de la película. ¿Qué relato componen y qué elementos destacarías de las letras de las nueve canciones interpretadas por Nacho Vegas en ‘Cantares de una revolución’?

La parte musical de la película nació de un proyecto anterior. Nacho y yo estábamos preparando para la televisión pública asturiana una serie que se acercaba a la historia de Asturies del siglo XX a través de la música popular. Encontrábamos cómo había canciones que contaben la Guerra Civil, la Revolución, la inmigración de principios de siglo, la lucha de la guerrilla en el monte; cómo todos esos momentos históricos, que pa nosotros eren muy importantes, habíen quedao prendíos en la música popular. Entós, estábamos trabajando en esto y, a la vez, yo en el guion sobre la vida de Belarmino Tomás. Llegó un momento en el que unimos les dos coses: ¿Y si contamos la vida de Belarmino Tomás solo durante la Revolución y a través de la música popular?

Nacho Vegas en el cementerio de El Salvador de Oviedo, durante un instante de ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de Filmin.

Lo que más nos interesó, en concreto, de las canciones de la Revolución era que nacíen de los propios revolucionarios. Había dos coses: una, temáticamente, que las canciones cuentan la revolución en marcha, tal y como la están sintiendo y viviendo los protagonistas, y, por otro lado, lo nacional, cómo para hacer popular eses letres o compartir esos mensajes se apoyaben en la cultura musical tradicional; cómo utilizaben eses melodíes tradicionales pa enganchar esas letras de la revolución en marcha. Entós, están los dos pilares, que a mí me parecen interesantes, pa definir la identidad colectiva de aquel momento: la clase y la pertenencia a una realidad cultural determinada, a la que llegaben o a la que traducían a través de las melodías de la música popular.

En entrevistas previas has afirmado que “no podemos estudiar el presente sin volver al 34” y, a la par, “el pasado me interesa lo justo para enmendar el presente”.

Yo creo que se corre un peligro, que se vio en el Estado español –hay ejemplos en Argentina y en otros sitios–: cuando la memoria se institucionaliza se despolitiza y se elimina su poder de influencia en el presente político. A mí una memoria política desprovista de su capacidad de influencia en el presente político no me interesa. Creo que ye muy interesante recuperar todo el siglo XX político, porque creo que es un período histórico no clausurado; vivimos dentro de ese momento histórico.

Sobre todo vinculado con la memoria democrática, a la que te refieres.

Sí. El relato hegemónico que tiene el Estado español sobre la Guerra Civil es el relato franquista: el de la guerra fratricida de hermanos contra hermanos, de un falsu humanismo de baja intensidad y de baja calidad humana. Hay otra cosa más peligrosa que esta, que ye que el relato hegemónico de la Transición también es el franquista; el del proceso ejemplar de reconciliación, con ciento veinte mil conciudadanos en cuentas, todavía. Entós, algo huele mal ahí.

Yo planteé desde hace años mi cine como la generación de relatos contrahegemónicos de esto. Mis películas empiezan en el 34, en el 37, pero hablan del 2018, del 2019, de la poca calidad democrática de los consensos del 78. Y yo, que quiero que mi cine sea muy poco impositivo al espectador, sí perfila una pregunta base, que ye por qué no conocemos estas historias, qué significa esto en nuestro presente democrático y cómo condiciona la lectura de ese relato hegemónico.

¿Crees que hay una predominante perspectiva de equidistancia en el relato oficial?

Sí, pero es un relato que compró la izquierda, también. No vamos a decir nombres, pero novelistas de izquierdes comparten el relato del franquismo; hay muches noveles así de escritores, masculinos y femeninos, vinculados claramente con la izquierda, sobre todo porque sí que ye cierto, y yo creo que no ye discutible, que en la Guerra Civil hubo republicanos que eren unos grandes hijos de puta y, seguramente, hubo fascistas que eren buenes persones. Eso no entra en la discusión, porque eso no ye importante; lo importante está en explicar bien el origen de la guerra, y el origen de la guerra fue un golpe de estado fascista contra la legalidad republicana. Esto sitúa la historia en su justa medida. No ye una historia tampoco de buenos y malos ni de repartir carnés, pero sí que hay unas legitimidades que son atacades.

Ramón Lluís Bande durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Siempre digo, ahora que estoy estudiando mucho la Guerra Civil en Asturies, que aquí no hubo guerra de asturianos contra asturianos, ni siquiera, específicamente, de asturianos contra españoles. Aquí hubo una guerra de asturianos contra italianos, contra moros, contra alemanes; y esto sitúa a la guerra en un terminu que sería más justo, que sería Guerra de España, no como Guerra Civil, que ye una manera de nombrarla que no define lo que fue. Una Guerra de España que fue la primera batalla de la II Guerra Mundial, donde el fascismo internacional probó armas y estrategies, y fue la primera batalla que el fascismo internacional ganaba en Europa, que después se llevó a otros lados y que en el 45, con la desnazificación, se olvidaron de España. La lucha contra el fascismo en el 45 tendría que haber acabado con la liberación de España, con la vuelta de la República española. Eso no se hizo por miedo al comunismo.

Todo esto parez como muy complejo y con muchos nudos. Yo creo que ye hora de aplicase, poco a poco, a ir deshaciendo nudos y tener una plasmación más cercana, porque si no no podemos entender nuestro presente políticu. Si no entendemos que ninguna persona digna puede defender la bandera rojigualda como bandera de unidad –porque la legítima era la tricolor y la actual era la bandera del fascismo–, no va a poder haber una reconciliación con esa bandera.

Albert Camus –autor referido, por cierto, en el introito de la película– escribió que “Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, golpeado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa”, sentencia que uno emparenta con una de tus declaraciones, en las que manifiestas que “hay derrotas que son fuente de identidades”, en tanto que “parámetros simbólicos de reconocimiento”.

Sí, yo creo que, sobre todo teniendo en cuanta a la clase y al país al que pertenezco, que como no reivindiquemos derrotas no tenemos nada que reivindicar. Hay derrotas que son generadoras de identidad. El intento de hacer una revolución en 1934, aunque ese intento fuera fallido, debería servir, casi, como momento fundacional de la clase obrera asturiana como sujeto político. Todo esto marcaría mucho la evolución de Asturies a lo largo del siglo XX.

Una de las medidas que tomó el franquismo en respuesta a la Revolución fue generar una dependencia de la economía pública de toda la economía asturiana. La manera que tenía el franquismo de controlar a la clase obrera asturiana era controlar los puestos de trabajo, controlar les condiciones de vida de los trabajadores –por eso Hunosa y Ensidesa–, por su fuerte carga identitaria, como clase que pertenece a un territorio. El franquismo tuvo mucha precaución con eses dos realidades. Tampoco le salió muy bien, porque la única vez que el franquismo se ve obligado a sentarse a negociar es en el 63, en Asturies otra vez, donde el franquismo negocia con el movimiento obrero asturianu.

«Hay una secuencia de la yo estoy muy orgullosu, que ye la de los herederos de la Revolución en el parque (Sama). Esa secuencia representa lo que paye el arte cinematográfico. En un plano grabado en presente tienes cien años. Cómo el cine cuenta un siglo». Fotografía cortesía de Filmin.

Toda esa identidad de lucha –que ya había tenido y había dado señales de preexistencia, con les huelgues del 17 y del 19–, en el 34, con el nacimiento del UHP (Uníos Hermanos Proletarios), esta unión de todes les sensibilidades de la izquierda –socialistas, republicanos, comunistas o libertarios–, que tuvieran un proyecto común, condicionó una identidad muy fuerte de la izquierda asturiana que con la Transición no se llegó a reivindicar; la izquierda, los protagonistas de la Revolución, siempre tuvieron muy mala conciencia sobre esa revolución, sobre todo el Partido Socialista, pero también el Partido Comunista (los libertarios dejaron de existir). No se reivindicó con orgullo aquel intento. Ni, incluso cuestionándolo: fue un error, pero vamos a estudiar ese error, por qué llegamos a él.

En esta parte de lucha contra la identidad de clase, que quiere debilitar la posible pervivencia de la lucha de clases, juega un papel importante volver a contarnos nuestra historia. Porque el olvido del 34, en la gira de presentación de ‘Cantares de una revolución’, siempre lo relacioné mucho con la capacidad de normalizar a la extrema derecha en España, que fue tan sencillo. Cómo la presencia de VOX, cómo ser fascista volvía a ser una opción tolerable en España.

Cuando la izquierda institucional hizo que la clase obrera se quedara sin referentes históricos, sin relato, ye mucho más fácil legitimar cualquier otra cosa. Date cuenta que el 34 realmente estalla cuando es posible que tres ministros de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y la extrema derecha entren en el gobierno de la República.

Por tanto, ¿adviertes semejanzas con el presente político?

Hay una equivalencia con el momento político actual. Hay una evolución que la extrema derecha tien clara. Ahora, les reuniones entre PP, Ciudadanos y VOX ye la nueva CEDA, sin embargo la izquierda tien miedo a, frente a eso, nos defendenos con el Frente Popular.

El PSOE no quiere ni oir hablar del Frente Popular. Pedro Sánchez solo podía ser presidente el jueves (25 de julio de 2019) con el Frente Popular, es decir, con el voto a favor de Unidas Podemos y la abstención de nacionalistas catalanes y vascos, que sería una reorganización del Frente Popular 2.0 o 4.0 del Frente Popular. Pero como no cuidemos esa historia, como no nos contemos ese relato, como incluso la izquierda tien miedo a este relato… Hay que evolucionar y, seguramente, el Frente Popular hizo cosas mal, pero la unidad de la izquierda y la unidad de clase van a ser imprescindibles si nos queremos seguir defendiendo. Hay que darse cuenta de que del 34 llegamos a Santi Abascal, sin forzar, o sea que… Pero también ellos lo tienen claro. El 34 estalla por un discurso de Gil-Robles (José María Gil-Robles, diputado en las Cortes republicanas y ministro de la Guerra en 1935) en Covadonga, que vino a provocar, y Santi Abascal empezó la campaña electoral en Covadonga.

En qué medida ‘Cantares de una revolución’, amén de una reivindicación, es una celebración?

Yo creo que el elemento musical lo convierte en celebrativo. La música popular siempre mete ese carácter, no diría festivo, pero sí celebrativo. Desde el cine ye más fácil celebrar que reivindicar, porque en la celebración va implícita la reivindicación. Pero al decidir que la vamos a montar sobre canciones, que cuenten coses muy dures, estas siempre te llevan a la celebración. Sí que a mí me gusta definir la película así, más que como reivindicación –que va de suyo, sobre todo por el otro cincuenta por ciento de la película, que son los testimonios de Belarmino Tomás–.

Ramón Lluís Bande y Jose Ramón Alarcón durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

¿Debe considerarse la película como un musical, en todo caso, heterodoxo?

Sí, yo siempre dije que esta película era un musical; heterodoxo dijeron otros (yo siempre me encuentro a gusto con la palabra heterodoxo). En el fondo ‘Cantares de una revolución’ bebe de ‘Equí y n’otro tiempu’ (Ramón Lluís Bande, 2014), en la importancia de los espacios y la resignificación que el cine puede hacer de los espacios, pero aquí teníamos el añadidu de situar cuerpos en espacios; y, después, una cosa que la gente no ve a primera vista, pero, claro, no hay nada más coreográfico que la lectura, que el movimiento de las palabras en la pantalla y en la sala. Era un trabajo de cómo la imagen sonora llenaba la imagen visual; cómo conseguía construir una imagen dialéctica que fuera la suma de lo que se oye y lo que se ve, dentro de la conciencia de estar haciendo una película musical, no un documental musical, que también.

Eso es una segunda parte, una segunda lectura de la película, que ye cómo un músico popular del siglo XXI se enfrenta a la reconstrucción de la herencia musical. Esa ye otra película que está en esta, pero la que está en primer término es la otra, la que cuenta la historia. Era esta relación de cuerpo-espacio-palabra en el espacio lo que decidió la puesta en escena de todes les secuencies.

Sueles perfilarte como un director obsesionado por la estructura de tus películas.

Sí, yo soy un director que me gusten mucho les estructures muy cerraes. A mí lo único que me preocupa de una película ye la estructura; en una estructura bien cerrada puedes meter cualquier cosa; cómo estén los actores ya me importa menos si todo lo demás funciona. Precisamente por esto, soy un director que me gusta imponer poques coses a mis películes. La suerte con este tipo de pelis ye que me vienen heches: al aceptar una cronología, unos hechos y unos espacios, yo solo tengo que ordenar eso dentro de la generación de un relato, pero no tomo decisiones gratuitas que me costaría mucho tomar. Soy incapaz de decir “que el actor haga esto”, porque podría hacer esto o cualquier otra cosa.

Si te fijes en todas mis películas, como en ‘Equí y n’otro tiempu’, las secuencias están rodadas en el mismo día en que pasó, en el espacio, porque así el plan de producción ya me lo da la realidad y yo no tengo que imponer nada a la película, ye ir detrás d’ella. Aquí (‘Cantares de una revolución’) pasa un poco lo mismo, sí que está todo muy controlado, pero todo está editado. A Aída de la Fuente la mataron donde la mataron, la Universidad de Oviedo está donde está, el parque de Sama, el balcón del Ayuntamiento, etc. Todo ve viene dado y yo lo que intento ye organizalo en una estructura que tenga más o menos sentido; solo tengo que intentar contalo bien.

¿Cuáles han sido hasta ahora las reacciones y expectativas de los espectadores frente a ‘Cantares de una revolución’, tanto asturianos como de otras localidades en las que se ha exhibido la película?

En Asturies fue espectacular, muy emocionante estrenar en el Festival de Cine de Xixón (Premio Especial del Jurado del 56 FICX), un festival con el que yo estuve varios años enfadado –estuve fuera, estrenaba en Sevilla–. El año anterior había vuelto con ‘Escoréu’ (‘Escoréu, 24 d’Avientu de 1937’, Ramón Lluís Bande, 2018), con el cambio de dirección del festival. ‘Cantares de una revolución’ ya se estrenó en sección oficial en Xixón, en el Teatro Jovellanos, que, por otru lau, ye un espacio muy vinculado a la figura de Belarmino Tomás, cuando era el Teatro Dindurra.

Del estreno me quedo con un momento: al final, con los primeros créditos, cuando mi hija sale y le pone una flor a la tumba de Belarmino Tomás y sale la foto de Belarmino, el público se levantó en el teatro y empezó a aplaudir a la figura de Belarmino Tomás, que para mí eso era muy importante en esta película. También funcionó muy bien en el estreno en Madrid –estuvo nueve días en la Cinemateca– y en otros festivales y ciudades en las que se proyectó.

Hay la confirmación de una tristeza. Los encuentros con el público son casi iguales en Asturies que fuera; el nivel de desconocimiento es el mismo en Madrid que en Llanes o que en Mieres. Eso creo que indica la necesidad de la existencia de la película. Es un poco triste por lo que dice de nosotros, pero también muy interesante, porque conocíen poco o nada que en el 34 en Asturies se hubiera intentado la última revolución proletaria en Europa Occidental y que fuera triunfante durante quince días.

Por otru lau, yo veía durante el proceso de ‘Cantares’ su relación con el presente y, de repente, la explosión de VOX y la naturalización de la extrema derecha convirtieron la película en completamente actual. Vimos cómo en quince días y en tres puntos del mundo la extrema derecha estaba completamente normalizada en España, dándole un significado que no tenía: que era una película barricada del presente, en el sentido de que hay que parar a la extrema derecha. La extrema derecha puede vendenos su discurso porque desconocemos estes histories, porque no tenemos anticuerpos de relato contra ellos. La actualidad repolitizó el presente de la película.

Ramón Lluís Bande. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

Ken Loach abandera el IX Atlàntida Film Fest

IX Atlàntida Film Fest
Festival de cine online de Filmin
Del 1 al 7 de julio de 2019 en diversas sedes de Palma de Mallorca
Del 1 de julio al 1 de agosto de 2019 en Filmin

Atlàntida Film Fest ha presentado en Palma la programación de su 9ª edición, que se celebrará del 1 de julio al 7 de julio, mientras que en Filmin la programación se podrá ver de forma online desde el 1 de julio hasta el 1 de agosto de 2019. Jaume Ripoll, director del festival y cofundador de Filmin, ha sido el encargado de desvelar el cartel completo y lo ha hecho desde una nueva sede del festival, Ca n’Oleo.

Europa continúa siendo el eje de la programación de Atlàntida Film Fest, compuesta este año por 110 títulos de un total de 25 países: 41 estrenos absolutos en España, 51 óperas primas y 44 títulos dirigidos por mujeres. En Palma se podrá disfrutar de una cuidada selección compuesta por 44 títulos, un 15% más que el pasado año.

La realidad, los problemas y los retos del Viejo Continente y de sus habitantes se dividen en 6 bloques temáticos: ‘Memoria histórica’ (obras centradas en los errores del pasado de Europa), ‘Política y controversia’ (historias hacia las que está prohibida la indiferencia), ‘Muros y fronteras’ (las barreras reales o imaginadas de la UE), ‘Generación’ (películas que analizan el comportamiento de las jóvenes generaciones europeas), ‘Identidad’ (cine de temática LGBTI) y ‘Domestik’ (la intimidad del ciudadano dinamitada por la política y la economía).

Entrando ya en el apartado cinematográfico, el director británico Ken Loach apadrina la edición de este año y recibirá en Mallorca el premio Masters of Cinema en reconocimiento a su trayectoria. En años anteriores recibieron este reconocimiento Guy Hamilton (póstumamente), Vanessa Redgrave y Roland Joffé.

Ken Loach es, sin duda, uno de los directores europeos más relevantes. En su extenso palmarés figuran 2 Palmas de Oro por ‘El viento que agita la cebada’ y ‘Yo, Daniel Blake’; también posee un León de Oro Honorífico del Festival de Venecia y el Oso Honorífico del Festival de Berlín. Recientemente se pudo ver en el Festival de Cannes su última película, “Sorry We Missed You”. En Palma se podrá ver su primigenia ‘Kes’ (Reino Unido, 1969), restaurada con ocasión de su 50º aniversario y considerada por el British Film Institute como una de las diez mejores de su historia.

Ken Loach ofrecerá, además, una clase magistral y el premio honorífico se le entregará durante la gana inaugural en el Castell de Bellver y lo recibirá en manos de Fernando León de Aranoa, con quien comparte un interés común por el cine social y el retrato de las clases más desfavorecidas.

Otro de los grandes nombres que este año visitarán el certamen es el de Agustí Villaronga. Su nueva película, ‘Nacido Rey’, será la encargada de inaugurar el festival este año. La mayor producción de Villaronga relata la historia del Rey Fáisal de Arabia Saudí durante su infancia. Con 14 años, fue enviado por su padre a Gran Bretaña para reunirse con el rey Jorge V, en un intento de llevar la paz a su país, sacudido por los conflictos internos posteriores a la I Guerra Mundial. La inauguración tendrá lugar el martes, 2 de julio, en el Castell de Bellver.

Además de ‘Nacido Rey’, otras 4 películas se podrán ver de forma exclusiva en Palma:

‘Diego Maradona’, de Asif Kapadia. Documental construido sobre la base de 500 horas de metraje inédito sobre la carrera y la vida del aclamado futbolista Diego Armando Maradona. El nuevo trabajo del oscarizado director de los documentales ‘Amy (La chica detrás del nombre)’ y ‘Senna’ tendrá su premier nacional en Atlàntida Film Fest, tras ser mundialmente estrenado en el último Festival de Cannes.

‘Alcanzando tu sueño (Teen Spirit)’, de Max Minghella. Estreno en España de la nueva película del productor de ‘La La Land’. Ambientada en el mundo de la música pop y protagonizada por Elle Fanning (‘The Neon Demon’), es una historia universalmente reconfortante acerca de crecer, de soñar en grande y de encontrar tu voz.

‘Este niño necesita aire fresco’, de Caroline Link. Se trata de la película de clausura y es uno de los grandes fenómenos del año en Alemania con más de 3.500.000 de espectadores. El escritor, cómico y presentador alemán Hape Kerkeling rememora su infancia y adolescencia con mucho sentido del humor, deteniéndose en episodios tan duros como el suicidio de su madre.

‘Staff Only’, de Neus Ballús. La cinta participó en la última edición del Festival de Berlín. Una adolescente viaja con su padre y su hermano a Senegal. Agobiada con el plan de vacaciones previsto, que incluye safaris y excursiones con jubilados, acabará entablando amistad con el personal africano del hotel.

Igualmente, el cine balear continuará siendo protagonista de Atlàntida Film Fest con los siguientes estrenos:

‘Ciutat dels morts’, de Miguel Eek. Un documental sobre la muerte dirigido por el autor de ‘Vida i mort d’un arquitecte’.

‘Els ulls s’aturen de crèixer’, de Javier García Lerin. Es la película ganadora del Festival In-Edit 2018. La cinta captura la trayectoria vital y musical de Miquel Serra, unida visceralmente a la figura de su hermano Joan.

‘Letters to Paul Morrissey’, de Armand Rovira y Saida Benzal. Armand Rovira se lanza a la tarea de filmar cartas para enviarlas a Paul Morrisey, director de ‘Trash’, ‘Flesh’ y ‘Heat’, colaborador de Warhol y representante de la Velvet Underground. Para ello reúne una serie de misivas desde diferentes partes del mundo, y de personajes dispares. La cinta recibió el premio Movistar+ en la pasada edición del D’A Film Festival de Barcelona.

‘Moonface, una dona en guerra’, de Xavi Herrero. No es sólo un recorrido por la vida profesional de la corresponsal de guerra, artista y escritora Christine Spengle. También es un viaje en el tiempo por los mayores conflictos bélicos de la segunda mitad del siglo XX.

‘Rambova’, de Georgina Sas i Cesc Mulet. Descubrimos la vida fascinante de otra mujer olvidada por la historia, conocida como la mujer que creó el mito de Rodolfo Valentino. Natacha Rambova fue bailarina de los ballets rusos y diseñó decorados y vestuarios para películas de los años 20 como ”Salomé”, “Camille” o las dirigidas por Cecil B. De Mille. Tampoco se sabe que, casada con un marino español, vivió en Mallorca hasta que la Guerra Civil española alteró la tranquilidad de la isla.

Igualmente, y por segundo año consecutivo, Atlàntida Film Fest acogerá en la isla el proyecto Mallorca Talents Lab, un espacio que permitirá a 6 guionistas desarrollar su proyecto cinematográfico bajo la tutela de grandes expertos del sector. También se llevará a cabo, de nuevo, Atlàntida Cine Base, un programa impulsado por ESCAC y dirigido a profesores de secundaria con el que se pretende implantar la narrativa audiovisual en las aulas.

En cuanto a su visionado bajo demanda, Filmin pondrá a la venta un pack especial con acceso a los más de 100 títulos que ofrece el festival online. El precio de este pack será de 5 euros para los suscriptores de la plataforma, y de 15 euros para los no suscriptores.

Atlàntida Film Fest cuenta con el apoyo del Institut d’Estudis Balearics del Govern de les Illes Baleras, Ajuntament de Palma, IB3, Fundación Mallorca Turisme, Departamento de Cultura del Consell de Mallorca, Creative Europe del Programa Media, ICAA Ministerio de Cultura, ICEC Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el Centre Balears Europa.

Ken Loach apadrina la 9ª edición de Atlàntida Film Fest. Fotografía cortesía de Filmin.

MAKMA

Cuita generacional y óperas primas en Cinema Jove

34 Cinema Jove – Festival Internacional de Cine de València
La Filmoteca, Teatre Rialto y Centre Octubre Cultura Contemporània
Del 21 al 28 de junio de 2018

Cinema Jove ultima su fase propedéutica, cuya trigésimo cuarta edición cobrará morfología definitiva en La Filmoteca, el Teatre Rialto y el Centre Octubre Cultura Contemporània, del 21 al 28 de junio de 2018. Y lo procura mediante la presentación de sus contenidos programáticos, vertebrados en torno a sus secciones oficiales de largometrajes, cortometrajes y webseries, y el sustento complementario de cápsulas formativas, mesas redondas y actividades paraleas, que auxilian a solidificar la idiosincrasia de un festival orientado desde sus orígenes a refrendar el trabajo y los proyectos de jóvenes directores del mapa local, nacional e internacional, bajo el confín de los 40 años de edad –requisito deprecado–como horizonte divisorio y generacional de sus creadores audiovisuales.

Cartel del 34 Cinema Jove, creado por el artista bilbaíno David de las Heras.

La presente edición cobra rumbo mediante la entrega del premio ‘Luna de València’ al director y crítico de cine portugués Miguel Gomes (Lisboa, 1972) –“Gomes es una de las voces más personales, inquietas y rompedoras del cine contemporáneo. Su presencia en el festival aporta una gran dosis de calidad a la programación, porque sus películas trascienden el producto narrativo para devenir obras de arte”, asevera el director de Cinema Jove Carlos Madrid–, cuyos seis largometrajes, amén de dos cortos, serán exhibidos en La Filmoteca. El certamen respalda, además, el reciente devenir profesional de los jóvenes actores Pol Monen y Nuria Herrero mediante la concesión del premio ‘Un futuro de cine’.

Y rozagante comparece la nómina de las diez películas a concurso –de la que seis se formulan como óperas primas–, en algún caso lauredas en festivales como la Berlinale, South By Southwest, Busan o Tokio, cuya autoría geográfica procede de países como Noruega, Georgia, Israel, Corea del Sur, Brasil y Estados Unidos, entre otras latitudes. Filmes que, aún cuando manejando temáticas universales –infancia, familia, conflictos políticos y sociales, etc.–, pretenden rubricar una apuesta formal y semántica tan singular como, en algunos casos, ineludiblemente autobiográfica.

Fotograma de ’House of Hummingbird’, de Bora Kim. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

De entre ellas, cuatro películas –’Los miembros de la familia’, de Mateo Bendesky (Argentina, 2019); ‘Thunder Road’, de Jim Cummings (EUA, 2018); ‘Harajuku’, de Eirik Svensson (Noruega, 2018), y ‘The Drive’, de Yona Rozenkier (Israel, 2018)– focalizan la deriva argumental sobre “el duelo adolescente ante la pérdida reciente de un progenitor”, tal y como han perfilado Carlos Madrid y Gerardo León –crítico de cine y miembro del consejo de selección de largometrajes–.

Cuitas infantes –’A First Farewell’, de Lina Wang (China, 2018)–; vestigios y memoria soviética de amistad adulta y trayectos sobre el asfalto georgiano –’Parade’, de Nino Zhvania (Georgia, 2018)–; complejos de Edipo y violencia sexual adolescente –’Light as Feathers’, de Posanne Pel (Países Bajos, 2018)–; familias disfuncionales y afectos desnortados –’House of Hummingbird’, de Bora Kim (Corea del Sur, 2018)–; victimarios del sur, mafia italiana, acento germano y real facts –‘The Last to See Them’, de Sara Summa (Alemania, 2019); y ciénagas, damerogramas e inquietud política sur-riograndense –’Domingo’, de Clara Linhart y Felipe Barbosa (Brasil, 2018)– completan el mapa argumental de su preeminente sección.

Las sugerencias temáticas se multiplican en la Sección Oficial de Cortometrajes, constituida por 10 programas y 49 producciones nacionales e internacionales a concurso –merodeando el territorio premios Locarno, Sundance o Málaga, y autorías griegas, portuguesas, argentinas o chinas, entre otras–, de entre las que figuran 14 cortos españoles (7 valencianos), tal y como ha revelado el programador de cine y gestor cultural Álvaro Yebra, destacando nominalmente al fúlgido y heterodoxo Eduardo Casanova –’Lo siento, mi amor’ (España, 2018)–, a la estival Goya Novel Carla Simón –’Después también’ (España, 2019)– y a la laureada directora oriolana Elena López Riera –’Los que desean’ (Suiza, 2018)–. Un cronograma incoado por el cortometraje inaugural ’16 de diciembre’, de Álvaro Gago, Premio Proyecto Corto Movistar + en 2018.

Fotograma de ’Lo siento, mi amor’, de Eduardo Casanova. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Por su parte, la Sección Oficial Webseries, coordinada por María Albiñana, cumple su cuarta edición en el seno de Cinema Jove, erigida ya en referencia nacional del sector, y lo procura exhibiendo 13 producciones a competición, de entre un centenar de propuestas recibidas, procedentes Estados Unidos, Canadá, Argentina, Suiza, Francia y España.

Territorio audiovisual en progresiva y natural ebullición, en el que predomina el género de la comedia, la cáustica y la mojiganga. “Es un mundo con reglas propias, que incorpora cada vez más espectadores, cuyo valor es equiparable muchas veces al de los cortos, porque son primeras y segundas obras de sus creadores en el que vuelcan todo su potencial, con altas dosis de espontaneidad y creatividad en un marco de absoluta libertad creativa, porque en muchos casos son propuestas autoproducidas”, concluye Carlos Madrid.

Jose Luis Moreno (director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía), Álvaro Yebra (programador de cine y gestor cultural), María Albiñana (coordinadora de la Sección Oficial Webseries), Carlos Madrid (director de Cinema Jove) y Gerardo León (crítico de cine y miembro del consejo de selección de largometrajes), durante un instante de la rueda de prensa. Fotografía cortesía de Cinema Jove.

Jose Ramón Alarcón

Sótano de excelsos: Ángel Vázquez

‘La vida perra. Ángel Vázquez y el Tánger Internacional’
Pablo Macías y Soledad Villalba
60 minutos
España, 2019

“Un hombre es la imagen de una ciudad
y una ciudad las vísceras puestas al revés de un hombre”
(‘Tiempo de silencio’, Luis Martín-Santos)

Bajo la tórrida arquitectura del Magreb se alza un territorio cronológico henchido de históricos acontecimientos de la geopolítica internacional, lubricado por el perfumado oropel de las mandarinas literarias: la nocturnidad tangerina y el fascinante desorden de hambre y smoking, velos y lenocinio, marineros y contrabandistas, falsarios, impostores y beat generation, combinados espirituosos y admoniciones espirituales, cuyos oleosos vestigios se concitan, como una densa canícula de sempiterno estío, al otro lado del Estrecho.

En aquella dilatada Zona Internacional de Tánger – bajo el protectorado de países como Francia, España, Portugal, Países Bajos y Bélgica, de 1923 a 1956– se congregaban soldados de las fuerzas aliadas, gerifaltes del ejército nazi y espías de ambos bandos; urbe revelada en refugio y lupanar para gánsteres, estraperlistas, exiliados, escritores, homosexuales, canallas y un nutrido y heterogéneo grupo de inclasificables y heterodoxos de diverso orden. “Caracola que va recogiendo los peores ruidos del mundo” (Ángel Vázquez).

En este fecundo, onírico e irrepetible dominio tingitano es alumbrado –prematuro, achampañado y ungido por una maldición judío sefardí– Antonio Vázquez Molina (Ángel Vázquez para el oficio literario), y así lo narra el fúlgido relato polifónico y documental ‘La vida perra. Ángel Vázquez y el Tánger Internacional’, de Pablo Macías y Soledad Villalba, recientemente estrenado en el XVI Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger (FCAT).

Macías y Villalba recuperan, de este modo, la postergada y pulverulenta figura del malogrado e inaudito escritor Ángel Vázquez (Tánger, 1929 – Madrid, 1980), quien conoció los efímeros oropeles del orbe literario peninsular –premio Planeta en 1962 por ‘Se enciende y se apaga una luz’– y legó para la posteridad –el “milagro literario” (Javier Valenzuela), el “libro obligatorio” (Alberto Gómez Font), ”la vida derrotada de una mujer que vive en un paraíso” (Jesús Nieto)– una de las obras cumbre (tan omitida como excelsa) de la literatura española del siglo XX: ‘La vida perra de Juanita Narboni’ (Planeta, 1976).

Emulando el raquis morfológico de Juanita Narboni, ‘La vida perra’ transita durante dos partes y seis capítulos –’El mito de Tánger’, ‘Mariquita la sombrerera’, ‘Antoñito’, ‘Emilio y los anglosaxons’, ‘Se enciende y se apaga la luz’ y ‘Juanita’– por la apocada y dipsómana biografía tangerina y madrileña del autor, de la mano testimonial de afectos y conocidos, investigadores, artistas, cineastas, escritores y periodistas de aquel o este lado del Estrecho, consanguíneos por motivos personales, diletantes o profesionales con el autor, como son: Sharon E. Smith, Javier Valenzuela, Alberto Gómez Font, Jose Ramón Da Cruz, Rocío Rojas-Marcos, Alfonso Fuentes, Farida Benlyazid, Rachel Muyal, Randa Jebrouni, Sonia García Soubriet, Ignacio Gómez de Liaño, Ibírico, Luis Antonio de Villena, Alberto Pimienta, Domingo del Pino, Lydia Sanz de Soto, Paco Cumpián y Jesús Nieto.

Fotograma del documental ‘La vida perra. Ángel Vázquez y el Tánger Internacional’. Fotografía cortesía de Pablo Macías y Soledad Villalba.

Entre los acordes de la canción ‘El día que nací yo’ (“¿Por qué me llevas por este calvario llenito de cruces?”), interpretada por la reina del cuplé, el tango, la copla y la vidalita, Imperio Argentina –que principia y reporta epílogo al documental–, amanecen al unísono el Tánger Internacional –“refugio de traidores” (Jean Genet), como apunta Valenzuela; “Torre de Babel de concordia”, verifica Rachel Muyal; “una deliciosa mentira”, acostumbraba a sentenciar el acendrado e imprescindible “polinizador de la cultura” (Farida Benlyazid) Emilio Sanz de Soto– y las reminiscencias infantes del relato alcahueto en haquetía –dialecto judío sefardí del norte de Marruecos, tan preciado y presente en Juanita Narbori–, entre chambergos, monteras, pamelas y canotieres, de Mariquita Molina la Sombrerera –madre omnipresente del escritor, frente a la ebria y violenta ausencia del padre– y sus clientas. Orbe cosmopolita y ciénaga particular de un cohibido, autodidacta y desnortado Antonio Vázquez, quien sortea la mácula sempiterna de los oficios perecederos y se bebe el pecunio de los franqueos en los cafés, etílicos y diurnos, del Zoco Chico o la tinta de su “castellano hermoso” (Sonia García Soubriet) en la redacción del diario España.

Antoñito se transmuta para la literatura en Ángel, huyendo, así, de la referencia homónima del torero sevillano Antonio Vázquez Garcés –“la única vez que le he visto reir”, apostilla Luis Antonio de Villena, al interrogarle por el motivo de este exiguo seudónimo– y uno advierte que planea, a partir de entonces, la ubicua sombra tangerina y capital del referido y opíparo Emilio Sanz de Soto, quien sumerge al escritor en los fértiles sótanos del marjal intelectual tingitano y las ulteriores madrugadas del proverbial y fructuoso pub madrileño Oliver, paseando, así, su precaria longitud focal y el sempiterno overol de oficinista –ajeno al “show off tangerino de las apariencias” (Alfonso Fuentes)– de la Rue d’Italie, junto al Gran Zoco, y los preclaros influjos biográficos y literarios de Jane Bowles, a la “mansión de Drácula” de Atocha 98 de Madrid –tras una sucinta y censal estancia en el Jubrique familiar y malagueño–, donde habría de recalar tras el fallecimiento hepático y miserable de abuela y madre, huérfano ya de las primeras referencias y ante un horizonte decadente de la ciudad portuaria que le hubo amamantado.

Y habrá de ser el Madrid ulterior a Juanita Narboni el que se convierta en sepultura última para este escritor “fuera de nómina”, camposanto en el que incinerar sus postreros e inéditos relatos, feudo nocturno de homoeróticas lujurias incógnitas y existencias al margen.

Si Emilio Sanz de Soto dejó escrito en su obituario sobre Ángel Vázquez para El País, el 12 de marzo de 1980, que “El poeta surrealista y erudito en arte, el norteamericano Edouard Roditi, escribió en World Literature Today: ‘A esta novela, estoy convencido, le llegará su hora’” –en relación a ‘La vida perra de Juanita Narboni’–, uno se aventura a concluir que al hijo de la Sombrerera le ha llegado la suya, tras lustros de periferia y olvido, merced al mirífico trabajo de Pablo Macías y Soledad Villalba. Deba ser ‘La vida perra. Ángel Vázquez y el Tánger Internacional’ testamento y referencia audiovisual ineludible del último réprobo de la literatura española.

Fotograma del documental en el que figura una instantánea del escritor Ángel Vázquez. Fotografía cortesía de Pablo Macías y Soledad Villalba.

Jose Ramón Alarcón.

Tras el turbio discurso neofascista de Steve Bannon

‘Steve Bannon, el gran manipulador’, de Alison Klayman
Filmin y #ConUnPack Distribución
Estreno en cines: 10 de mayo de 2019

Filmin, en colaboración con #ConUnPack Distribución, estrena antes de las elecciones europeas el documental sobre el ideólogo de la extrema derecha mundial, el hombre en la sombra de la victoria de Trump en EE.UU. o el brexit, que ahora asesora la campaña de diferentes partidos de extrema derecha europeos: ‘Steve Bannon, el gran manipulador’.

La película llegará a los cines el 10 de mayo. Aunque inicialmente se anunció el estreno simultáneo en cines y online para abril, por exigencias del estreno del filme en Estados Unidos, el lanzamiento en salas en España se ha retrasado al mes de mayo, justo antes de las citadas elecciones.

El film elabora un retrato de Steve Bannon, sin duda una de las figuras clave para entender el auge que la extrema derecha está experimentando en los últimos años en todo el mundo occidental. El que fuera asesor y jefe de estrategia de Donald Trump durante la campaña que le llevó a la Casa Blanca y los primeros meses de su mandato, ha dedicado los últimos dos años a erigirse en el referente aglutinador de las diversas fuerzas neofascistas que aspiran, el próximo mes de mayo, a entrar con fuerza en el Parlamento Europeo.

‘Steve Bannon, el gran manipulador’ (‘The Brink’, en su versión original) es un documental dirigido por Alison Klayman (‘Ai Weiwei: Never Sorry’). La directora ha tenido un acceso privilegiado para seguir y filmar el día a día de Bannon durante estos meses en los que ha dado charlas alrededor del mundo y se ha reunido con los principales políticos que representan a la extrema derecha en el mundo, como el ministro del interior italiano Matteo Salvini o el ex líder del UKIP británico Nigel Farage. La película, que tuvo su premier en la reciente edición del Festival de Sundance, ha recibido el aplauso unánime de la crítica estadounidense.

Fotograma del documental‘Steve Bannon, el gran manipulador’, de Alison Klayman. Fotografía cortesía de Filmin.

MAKMA

Cine dirigido por mujeres: reflexión y desigualdad

III ‘Ciclo de cine político dirigido por mujeres’
Sala SGAE
Blanquerías 6,València
Miércoles 27 y jueves 28 de marzo de 2019 a las 19:00

El ‘Ciclo de cine dirigido por mujeres’ ofrecerá esta semana las dos últimas sesiones de su tercera edición en la Sala SGAE Centre Cultural (Blanquerías, 6). Así, el miércoles 27 de marzo se proyectarán los documentales ‘Welcome to Europe’, de Celia Hernández y Gabriel Pecot, y ‘The long ride’, de Valerie Lapin. Finalmente, el jueves 28 de marzo, se ofrecerá un programa de cortometrajes integrado por ‘Lo que la distancia no borra’, de Nina Marin y Oscar Alvarado; ‘Areka’, del colectivo Atxur Animazio Taldea; ‘Asturias, patria dolida’, de Arantza Rojas; ‘Las mujeres decididas’, de Itxaso Díaz e Higinia Garay; y ‘Un sollozo en la garganta’, de Caroline de Otero y MC Albanesi. Las proyecciones, cuya entrada es gratuita, comenzarán a las 19 horas.

Esta muestra cinematográfica se celebra en València por iniciativa de la Fundación SGAE, a través de su Consejo Territorial de la Comunidad Valenciana, y se plantea el objetivo de apoyar y difundir un cine comprometido, creado por mujeres y de difícil acceso al circuito comercial de exhibición. Como explica la directora del ciclo, Ana Laura Díaz, las películas seleccionadas “nos ayudan a reflexionar sobre las diferentes sociedades y culturas, sobre los conflictos, injusticias y desigualdades que hay en ellas; que nos acerquen a esa diversidad y nos hagan comprometernos con sus realidades”. Y concluye: “difundir esta visión y este cine es nuestro mayor compromiso”.

SGAE. MAKMASesión 8: miércoles 27 de marzo

El programa de esta sesión se abrirá con ‘Welcome to Europe’, un cortometraje de Celia Hernández (dirección) y Gabriel Pecot (guion), que forma parte de la campaña ‘Muro de mentiras’, con la que la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha querido denunciar el incumplimiento del compromiso adoptado por la Unión Europea para la acogida de personas refugiadas. El documental muestra la situación de Abdullah y Wassim, dos de los miles de personas que se encuentran bloqueadas en los campos de refugiados situados en las islas griegas, víctimas de un perverso juego político. ‘Welcome to Europe’ ha sido reconocido en el X SiciliAmbiente Documentary Film Festival y en el XI Festival Protesta de Cinema de Crítica Social.

Por otro lado, el largometraje estadounidense ‘The long ride’, de Valerie Lapin, documenta el trayecto de la histórica Caravana de la Libertad de los Trabajadores Migrantes de 2003. Alrededor de un millar de personas participaron en este viaje por los Estados Unidos para llamar la atención del país sobre la difícil situación que atraviesan estos trabajadores y, a la vez, solicitar una reforma del fallido sistema migratorio. La caravana dio pie, además, al nuevo Movimiento de los Derechos Civiles para los trabajadores migrantes en Estados Unidos. Entre otros galardones, ‘The long ride’ obtuvo el premio al Mejor Documental en el Immigration Festival 2018 de Washington DC y una mención honorífica en el X Encuentro Hispanoamericano de Cine y Video Documental Independiente: ‘Contra el silencio de todas la voces’, de Ciudad de México.

SGAE. MAKMA

Sesión 9: jueves 28 de marzo

La tercera edición del ‘Ciclo de cine dirigido por mujeres’ concluirá con un programa formado por cinco cortometrajes. El primero es ‘Lo que la distancia no borra’, de Nina Marin (dirección y guion) y Oscar Alvarado (guion). Ha sido seleccionado en certámenes mexicanos como el Festival Internacional de Cine de León, el Festival Internacional de Cortometrajes de la Diversidad Social y el Festival Internacional de Cine Independiente de Paracho. En ‘Lo que la distancia no borra’, distintos inmigrantes latinos residentes en Miami (Estados Unidos) narran algunas vivencias y recuerdos de sus respectivos países de origen.

El cartel seguirá con el trabajo de animación ‘Areka’, firmado por Atxur Taldea, un colectivo compuesto por una veintena de alumnos y exalumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, coordinados por la profesora Begoña Vicario. ‘Areka’ recibió el Gran Premio del Cine Vasco en el 59º Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (Zinebi). Además, ha cosechado otros galardones como el del Público en el XXII Festival de Cortos Errenteria Film Iaburren Jaialdia o el Trofeo a la Mejor Dirección del 47º Alcine Festival de Cine de Alcalá de Henares. El cortometraje narra la apertura de la fosa en la que yace el cadáver del padre del protagonista, Euxebi, asesinado durante la guerra civil española.

Arantza Rojas firma ‘Asturias, patria dolida’, que en veinticinco minutos realiza un recorrido por la historia de Asturias a partir de la revolución obrera de octubre de 1934. Una revolución que no llegó a culminar, pero que, sin embargo, ha marcado el desarrollo de la sociedad asturiana. El cortometraje se alzó con el premio al Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine Rural Carlos Velo de Santiago de Compostela.

También ‘Las mujeres decididas’, de Itxaso Díaz e Higinia Garay, cuenta con distintos reconocimientos en su palmarés; entre ellos, el Premio del Jurado en el Festival de Cine Realizado por Mujeres Bendita Tú de Buenos Aires y el Premio a la Mejor Obra de Equidad de Género en el Festival Internacional de Cine Invisible de Bilbao. El documental forma parte de la campaña a favor del derecho al aborto #SomosTodasNosotras, desarrollada por la ONG Mundubat. A partir del trabajo en defensa de los derechos de las mujeres que llevan a cabo distintas organizaciones de El Salvador y Honduras, ‘Las mujeres decididas’ narra la persecución y criminalización a la que se ven sometidas aquellas mujeres que desean interrumpir su embarazo en diversos países latinoamericanos, enfrentándose a penas de hasta 50 años de cárcel.

Para finalizar, ‘Un sollozo en la garganta’, de Caroline de Otero (dirección) y MC Albanesi (guion), retrocede en la memoria hasta el final de la guerra civil española para narrar la historia del Campo de Gurs, por cuyos casi 400 barracones pasaron más de 60 mil personas: refugiados vascos, brigadistas internacionales, judíos huidos de la Alemania nazi… Por este campo de concentración francés pasarían, entre otros, la filósofa Hannah Arendt o el escritor Jean Améry. El cortometraje se ofrece como “un mensaje para las generaciones futuras, para que la historia no se vuelva a repetir, para que los campamentos desaparezcan. En Francia, en Europa, en el mundo”.

SGAE. MAKMA

Elena López Riera en el DA2 de Salamanca

Elena López Riera
Visiones Contemporáneas
Playtime Audiovisuales
DA2 – Domus Artium 2002
Avenida de la Aldehuela s/n, Salamanca
Del 14 de febrero al 26 de mayo de 2019

El 14 de febrero arranca la séptima temporada de Visiones Contemporáneas, últimas tendencias en el cine y vídeo en España, un proyecto comisariado por Playtime Audiovisuales (Enrique Piñuel y Natalia Piñuel) que tiene su espacio de exhibición en DA2 – Domus Artium 2002, Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca.

El inicio de la temporada de 2019 estará dedicado, en su decimonoveno ciclo, a la cineasta Elena López Riera, a la que seguirán los dedicados a David Domingo aka Stanley Sunday, para terminar el año con la artista visual Nùria Güell, quien además dará una master class en el museo.

Visiones Contemporáneas. MAKMAVisiones Contemporáneas se ha convertido, desde el cominezo de sus ciclos en 2013, en un referente dentro de la exhibición audiovisual en España, compaginando las proyecciones con encuentros y clases maestras de los artistas invitados, apostando siempre por artistas comprometidos con su tiempo, que se arriesgan tanto formal como conceptualmente.

Hasta la fecha, 18 son las artistas que han tenido su Visiones Contemporáneas, ofreciendo un amplio espectro del panorama audiovisual contemporáneo español: Félix Fernández, Alex Reynolds, Chus Domínguez, Albert Alcoz, Arrieta y Vázquez, Laida Lertxundi, Left Hand Rotation, Eli Cortiñas, Víctor Iriarte, Regina de Miguel, Lois Patiño, Momu & No Es, Eloy Domínguez Serén, Las Chicas de Pasaik, María Ruido, Rosana Antolí, Diana Toucedo y Dora García. En 2017 se ha comenzado, igualmente, un programa de itinerancias, que ha llevado el proyecto a Barcelona, México DF. y Los Ángeles.

ELENA LÓPEZ RIERA

La primera artista programada para este 2019 es Elena López Riera, cineasta y docente alicantina, con base en Suiza. Doctora en Comunicación Audiovisual, ha enseñado cine y literatura comparada en la Universidad de Ginebra, siendo también invitada como investigadora a la Universidad Sorbonne-Paris III y como profesora a la Universidad Carlos III en Madrid.

 

En 2009 funda el colectivo de experimentación audiovisual Lacasinegra, quienes, tras varios años trabajando con diferentes formatos en torno a las prácticas artísticas, realizaron en 2014 el largometraje ‘Pas à Genève’. En solitario, estrenó ‘Pueblo’ en la Quinzaine des Réalisateurs de Cannes de 2015. Desde entonces no ha cesado de cosechar premios en algunos de los certámenes más prestigiosos a nivel internacional, como el Festival Internacional de Cine de Locarno, el Festival de Cine Europeo de Sevilla o el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde en su última edición le fue concedida una mención especial del jurado, y fue seleccionada con su nuevo proyecto, el largometraje ‘El agua’, en Ikusmira Berriak 2018, un programa de apoyo a proyectos audiovisuales que apuesten por la innovación y la experimentación.

Para este ciclo se han seleccionado sus tres últimas películas rodadas en solitario: ‘Pueblo’ (2015), ‘Las Vísceras’ (2016) y ‘Los que desean’ (2018), un conjunto de trabajos que transitan en torno a los límites de la no-ficción, teniendo como protagonistas los escenarios de su pueblo natal, Orihuela (Alicante), los rituales y tradiciones que componen la memoria del lugar y funcionan como eslabón generacional, creando comunidades que incorporan a personas de todas las edades atraídas por estas ceremonias.

Fotograma de 'Las vísceras', de Elena López Riera. Fotografía cortesía de Playtime Audiovisuales.

Fotograma de ‘Las vísceras’, de Elena López Riera. Fotografía cortesía de Playtime Audiovisuales.

«El dinero no viene de los premios»

Entrevista al cineasta Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’

Concluida la temporada invernal de los principales premios cinematográficos del cine español, MAKMA entrevista a Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’, película galardonada con siete Premios Gaudí –incluyendo mejor película en lengua no catalana y mejor director–, además del premio especial Feroz y su más recientes nominaciones en los Premios Goya 2019.

‘Entre dos aguas’ llega doce años después del documental ‘La leyenda del tiempo’ (2006), su primera película sobre Camarón, con Isra como protagonista de la cinta, quien vuelve a la isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y a sus hijas.

¿Cómo surge la necesidad de hacer esta película?

Surge de cuando hice un viaje a la isla de San Fernando en el año 2000. Fuimos de vacaciones y nos enamoramos del lugar y sus gentes. Rodar allí era un proyecto muy íntimo, ya que los protagonistas pasaban de niños a adolescentes.

Podría decirse que me inspiró la trilogía de Truffaut con Apu. Y cuando apareció ‘Boyhood’ (Richard Linklater, 2014) en los cines, aún nos ayudó a contar un poco mejor nuestra historia.

Isaki Lacuesta. MAKMA

¿Cuál ha sido la parte más difícil del rodaje de ‘Entre dos aguas’?

Lo más difícil fue buscar cangrejos y coquinas con Isra en el barro, y nos dimos cuenta de lo barato que resulta comer marisco, por la dificultad que tiene el recogerlo. El barro nos cubría hasta las rodillas, y nos chupaba las zapatillas. Llevábamos las cámaras hundidas en el barro hasta la cintura; fue realmente complicado.

Y ellos lo hacen para poder subsistir con su familia y deben usar la economía sumergida para poder seguir adelante con sus vidas.

¿Cómo es tu relación con los actores y, en particular, con Israel Gómez Romero, con el que ya habías rodado antes?

Amistad, cariño, respeto, y admiración. No tengo mejores palabras para definirlo. He visto crecer a Isra desde los 12 años y he podido compartir su experiencia de enamorarse. Pasamos mucho tiempo conviviendo mientras rodamos y el amor es un elemento muy importante. Creo que he tenido mucha suerte con los actores y actrices con los que trabajo, porque nos llevamos muy bien, y estoy encantado de trabajar con ellos y de repetir, a veces.

Tu película anterior, que ya fue premiada con el Gaudí, ‘La próxima piel’ (2016), tuvo a Àlex Monner como protagonista junto a Emma Suarez, que fue premiada con el Goya. ¿Cómo fue trabajar con ellos y, en general, con los actores que has dirigido?

Esta ha sido mi quinta nominación a los Premios Gaudí, y estoy encantado. Hay actores con los que me une una relación especial y con ellos podría hacer muchas otras películas; entre ellos están Emma y Álex, además de Sergi Lopez, y también Bárbara Lennie –con quien ya estamos preparando nuevo proyecto-.

Un instante de la película 'Entre dos aguas', de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

Un instante de la película ‘Entre dos aguas’, de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

¿Se han cumplido tus expectativas, tras los diversos premios y nominaciones cosechados durante las últimas semanas?

A cualquier premio hay que ir sin esperar nada. Hay que tomarlos y valorarlos en su justa medida. Salir ganador no significa que no vayas a trabajar después, si no que muchas veces trabajas aún más, y en realidad es el trabajo lo que hay que valorar.

Y no ganar, no significa que tu peli no guste, sino que esto es solo una competición: unas veces se gana, y otras se pierde. Depende de muchos factores: del jurado, de la audiencia, de lo buenas que sean las otras películas, etc.

Lo que sí que ofrece ganar un premio es una atención mediática que, a veces, hace que el público descubra obras que igual no hubiese ido a ver de otra forma. Pero que yo sepa, solo los premios Forqué tienen dotación económica, así que el dinero no viene de los premios, al menos, no directamente.

Ya ganaste una Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por ‘Pasos dobles’, en  2011. ¿Qué ha significado para ti volver a conseguirla por ‘Entre dos aguas’?

Ganar la Concha en 2011 me hizo mucha ilusión, porque el jurado que me eligió eran gente que yo idolatraba. ¡Les admiraba, y pude hablar con ellos! Fue un sueño cumplido. En los Gaudí, así como en los Goya, es un espacio más relajado, donde nos encontramos y nos valoramos entre compañeros.

¿Te gustaría conseguir un Óscar y llegar a lo más alto? ¿O de lo contrario, no eres tan ambicioso y ya eres feliz con tu trabajo?

Pues sí, me gustaría mucho. Es algo que no había pensado hasta este año, pero creo que sí que me gustaría mucho ganarlo. Ahora ya casi se ha convertido en un reto, y he empezado un nuevo proyecto con ese objetivo en mente. Espero ganar el Óscar, sí. ¡Ojalá! (sonríe).

Aparte de cine, también has hecho videoinstalaciones, guiones, colaboraciones en libros colectivos… ¿hay alguna faceta artística que te gustaría desarrollar y que no hayas hecho aún?

Colaboro con músicos y arquitectos, pero no lo soy, aunque me gusta jugar a serlo, y con ellos puedo hacerlo. Para mí es un aprendizaje más de mi faceta de director. Me gusta mucho hacer colaboraciones, y haré todas las que pueda.

¿Cuál es el nuevo proyecto en el que estás trabajando? ¿Puedes contarnos algo?

Pues sí, estoy haciendo nuevas cosas, y tengo un proyecto interesante a medio plazo, que de momento es secreto (y del que no puedo hablar ahora mismo), pero ya os enteraréis a su debido tiempo.

¿Qué le dirías a un estudiante de cine que quiera convertirse en director? ¿Algún consejo?

Que haga lo que más le guste y con intensidad total. Con mucha pasión y, sobre todo, con mucha determinación. No hay que hacer cine como forma de inversión, porque hay buen cine que no retorna demasiado a nivel económico.

Yo creo que hay que hacer realidad los sueños propios, no los de otras personas. Porque cualquier proyecto tiende a tener sus problemas y, si tú eres quien debe solucionarlos, es mejor que sean tus propios problemas lo que estén en juego.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por 'Entre dos aguas'. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por ‘Entre dos aguas’. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Neus Flores

Bajo el mismo techo que Juana Macías

‘Bajo el mismo techo’, de Juana Macías.
Los Preestrenos de Kinépolis
Festival de Cinema de Paterna Antonio Ferrandis
Cines Kinépolis
Heron City-Paterna, Valéncia
Febrero de 2019

El estreno de ‘Bajo el mismo techo’, dirigida por Juana Macías y protagonizada por Silvia Abril y Jordi Sánchez, tuvo lugar el pasado día 1 de febrero de 2019 en los Cines Kinépolis. La comedia narra los sinsabores de una separación, que si bien deja patente los más comunes desacuerdos, Macías los eleva a la enésima potencia con gags y tópicos en los que el espectador se reconoce fácilmente.

Imagen: cortesía de Universia. Cartel promocional de 'Bajo el mismo techo'

Imagen: cortesía de Universia. Cartel promocional de ‘Bajo el mismo techo’

La directora utilizará como eje central para construir su fantasía la problemática por todos conocida, como fenómeno de la burbuja inmobiliaria. Es más, comenta que está basada en lo que nos ha pasado en los últimos años, tanto como sociedad como individualmente, ya que destaca conocer a varios matrimonios en una situación similar a la que se muestra en la película.

Este punto de partida contará con un sinfín de elementos que orquestan un caos falsamente abrazado con la utilización de un humor fácil y desenfadado, como ente liberador y, en ocasiones, canalizador de tensiones, mostrando un espejo que devuelve nuestro reflejo desacralizado. Y para reírse de uno mismo, pocos actores podrían encarnar mejor este papel que los protagonistas, de quienes la directora contesta que resultó muy fácil y divertido trabajar con ellos, ya que, al conocerse de otros papeles, la química y la conexión a la hora de  trabajar creó un ambiente más desternillante si cabe. Además, puntualiza que si bien cada uno cuenta con sus propios métodos de estudio, la mezcla resulta excelente y acompasada.

Imagen: cortesía por Filmafinitty. Fotograma de rodaje del film, en que encontramos a los protagonistas con la directora.

Imagen: cortesía por Filmafinitty. Fotograma de rodaje del film, en que encontramos a los protagonistas con la directora.

Otro de los puntos significativos radica en la actualidad y en la inmediatez, e integra profesiones actualmente en auge, como el mundo de los creadores de contenidos online, ya que, como bien dice Macías, resulta necesario aportar visibilidad y seriedad a propuestas laborales que antes no podíamos ni siquiera soñar, destacando la necesidad de una apertura de mente frente al futuro inmediato.

Más allá de la problemática que desarrolla el metraje, resulta interesante ahondar en dos temas recurrentes, como es la visión del cine español tanto desde el punto de vista del espectador, como de los propios cineastas y, por otro lado, la problemática de género, en cuanto al reconocimiento de los profesionales del cine.

Si bien es cierto que frente al cine español siempre ha existido la creencia de que sus temáticas se encallan dentro de dramas sociales con cierto carácter sexualizado, debemos remarcar que no es cierto, puesto que existen metrajes de una calidad altísima. Es más, con el reconocimiento que en la actualidad están alcanzando tanto actores como actrices a nivel internacional, debería hacernos dudar sobre esta premisa inicial.

Al preguntarle a Macías, ella alega que el cine español se encuentra en continuo crecimiento, hablando de una expansión de varios géneros como el thriller, el drama y, evidentemente, la comedia. También hace hincapié en la apertura del cine español a grandes producciones y, por supuesto, un inevitable cambio generacional, lo cual viene cargado de nuevas propuestas frescas y actualizadas.

Imagen: cortesía de Juana Macías Detalle en la rueda de prensa

Imagen: cortesía de Juana Macías Detalle en la rueda de prensa

En cuanto a las cuestiones de género (y ante un año bastante convulso y reivindicativo en toda la industria cinematográfica), resultaba totalmente necesario abordar esta situación, ya que pertenece a un cambio que apuesta por productoras femeninas, y la necesidad de la creación de proyectos ambiciosos dirigidos por mujeres. Si bien es cierto que nos hallamos en un recorrido arduo y, en ocasiones, difícil, cada vez existen más mujeres guionistas, más temáticas de igualdad y, como Juana Macías defiende, el cine crea referentes.

Y este será uno de los puntos claves dentro de la asociación de mujeres cineastas a la que ella pertenece, impulsando y creando pluralidad en los puntos de vista, otorgando voz y dando visibilidad a un amplio abanico de ejemplos. El público ríe, llora, crece, teme ,y sobre todo, reflexiona. El cine tiene esa capacidad de trasladarnos muy lejos de nuestros asientos, con la intención de contribuir a la formación de conciencias bien amuebladas y, fundamentalmente, hacernos felices, entretenernos y liberarnos de nuestras preocupaciones mundanas.

Victoria Herrera