Exquisitos y heterodoxos en el 56 FICX

‘En busca del Óscar’ (Octavio Guerra, 2018), ‘Cassandro The Exotico!’ (Marie Losier, 2018) y ‘Qué tal Pascual’ (Bárbara Brailovsky, 2018)
Competición Internacional Rellumes
56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Hasta el 24 de noviembre de 2018

“Hazme una máscara y una pared que me aparten de tus espías,
de esos ojos filosos y esmaltados, de esas garras patéticas
de ultraje y rebelión en los orfanatos de mi cara”
(‘Hazme una máscara’, Dylan Thomas)

Heteróclitos, inusitados, desusados, acrisolados y conceptivos, feraces y ubérrimos, ópimos y exquisitos, turbios o vítreos, yermos o fructuosos, distinguidos y decadentes, propios, raros, extravagantes y singulares.

Desde las precursoras escenas de ‘Eminescu-Veronica-Creanga’ (Octav Minar, 1914), la evolución del documental biográfico ha transitado por inquietantes carreteras secundarias al calor de lúbricos cineastas cuyos fascinantes (y, en ocasiones, estocásticos, perturbadores y enlodados) intereses han contribuido a colmar de personajes –sugestivas celebridades o embriagantes indocumentados– el exuberante devenir de las cinematografías periféricas.

Libérrima y parcialmente rescato del légamo a seres como las Edith Beale (madre e hija, tía y prima, a la par, de Jacqueline Kennedy Onassis), confinadas en la ruinosa hacienda de ‘Grey Gardens’ (Albert y David Maysles, 1975); el elegíaco fin de raza de los Panero en ‘El desencanto’ (Jaime Chávarri, 1976) y su ulterior y valetudinario ‘Después de tantos años’ (Ricardo Franco, 1994); la razón trágica, cristiana y cantillanera de José Pérez Ocaña en ‘Ocaña, retrato intermitente’ (Ventura Pons, 1978); la inefable sombra en cut-up de William Burroughs en ‘Burrgoughs: The Movie’ (Howard Brookner, 1983); el empolvado lupanar autobiográfico de Ramona Coronado en ‘Mónica del Raval’ (Francesc Betriu, 2009) o el hechizante hermetismo estepario del mirífico Harry Dean Stanton en ‘Harry Dean Stanton: Partly Fiction’ (Sophie Huber, 2012), solo por citar algunas confesas y aseadas debilidades.

Por ello, celebro con incontenibles albricias haberme precipitado en la presente edición del FICX por la cotidianidad escarpada de tres sujetos de rumbos vitales tan asimétricos como mesmerizantes, cuyos derroteros rivalizan en la sección internacional Rellumes (Destellos) del festival gijonés.

De este modo, el director canario Octavio Guerra escolta el concurso profesional del escritor bonaerense, crítico de cine y presidente de AEPRECI Óscar Peyrou en ‘En busca del Óscar’, mientras que la cineasta y comisaria francesa Marie Losier acompaña la biografía fronteriza del luchador paseño y queer Saúl Armendáriz Cassandro en ‘Cassandro The Exotico!’ y ‘Qué tal Pascual’ –mediometraje largo de Bárbara Brailovsky para el Máster en Teoría y Práctica del Documental Creativo de la UAB– rubrica el retrato del octogenario fígaro barcelonés Pascual Iranzo.

Si uno acicala sus argumentos con el perfume pseucocientífico de la morfopsicología, no cabe duda posible acerca de la excepcionalidad que portan consigo Peyrou, Cassandro e Iranzo, seres amanecidos en la pantalla con el porte de una fisiognomía tan arquetípica como heterodoxa:

Noble estatura, encarnada gorra de beísbol, camisas hawaianas y atuendo de lino estival, córneas y pupilas prominentes y lentes de alto índice, sempiterno estío, palabra lacónica y reticente, verbo abúlico y sucinto; principios que confieren al paso una inexorable impresión de vulnerabilidad y cáustica inapetencia (Óscar Peyrou).

Compacto tallaje, atlético torso, pómulos botulínicos y rostro cosmético, cabello cardado y áureo, prosodia mestiza y creencias sincréticas, chewing gum de fresas desérticas y ácidas, refrescos de cola con grosellas y poliuretano; aditamentos para un primer diagnóstico de figura tumefacta y camp (Cassandro).

Anatomía enjuta y talle encopetado, nariz prominente, cejas impetuosas, ojos acerados y anteojos mayúsculos, pelambre encoletado, verbo petulante y vanidad insolente, trago largo de maltas fermentadas y cítricos; ademanes opulentos y armonías consuetudinarias (Pascual Iranzo)

En consecuencia, Octavio Guerra, Marie Losier y Bárbara Brailovsky atesoran el afanoso reto de escudriñar tras la ceremoniosa máscara que, adherida, administra el pulso de sus personajes, con el propósito de permitirnos otear el envés, consumar la etopeya que toma refugio tras los overoles y completar el retrato digno de sus flaquezas.

Más allá de las iridiscentes y controvertidas críticas cinematográficas de Peyrou –cuya metodología de trabajo ha sido motivo de excelsa reflexión en estos predios por parte de Jesús García Cívico en el artículo ¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?–, ‘En busca del Óscar’ desvela a un individuo abreviado por la biografía, encamastrado de emigración, viudedad, cinefilia y silencio. Octavio Guerra y Víctor Montoya (director de fotografía) apuestan por una plausible ataraxia estilística, cuyo perenne equilibrio permite que sean su protagonista y sus diversos interlocutores quienes acentúen la métrica de la estupefacta hilaridad (protagónica) y las tribulaciones (tan comedidas como suficientes para evitar el remedo).

Provista de los ornamentos perforados y la textura amateur del 16mm, ‘Cassandro The Exotico!’ secunda el auge de la memoria y la decadencia gimnástica y emocional de Saúl Armendáriz, erigido en prócer de los exóticos –luchadores profesionales enmascarados con ademanes afeminados e hiperbólicos–. Marie Losier aporta las virgulillas estéticas a la semblanza locuaz de Cassandro, acérrimo y vigoroso adalid sobreviviente de narcóticos sótanos y hostigamientos, eclosionando de entre púlpitos domésticos, camastros de hotel, barbacoas costumbristas y cicatrices existenciales.

Por su parte, Bárbara Brailovsky y Gustavo A. Mejía (director de fotografía) se sitúan con esteticismo entre la facunda máscara y los espejos del ínclito peluquero Pascual Iranzo, atentos a los combinados del barman Ginés Pérez Navarro –en la contrastada barra del Belvedere– o a las prosaicas y jocosas reuniones de amigos en la costa de Blanes. Un filme que supera sin mácula las expectativas de un primer proyecto cinematográfico.

Guerra, Losier y Brailovsky ofrecen aventajados motivos para permanecer atentos a sus ulteriores propuestas. Peyrou, Cassandro e Iranzo han manifestado el carácter para alojarse en la memoria, tras haber sido razón.

Un instante del rodaje de 'Cassandro The Exótico!', de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Un instante del rodaje de ‘Cassandro The Exótico!’, de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Jose Ramón Alarcón

 

Circo y terrorismo para inaugurar La Cabina

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Gala inaugural
Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, 30. Valencia
Miércoles 14 de noviembre, a las 20.00h
Del 14 al 24 de noviembre de 2018

‘Ignorance is bliss’ (Países Bajos, 2017), de Muck Van Empel, es la película con la que arranca el festival La Cabina, uno de los 10 mediometrajes, de los 16 a concurso, que bascula con sus 30 minutos entre el corto y el mediometraje que singulariza a este festival.  Lo hará en el Palau de la Música, cuya gala de inauguración este miércoles 14 de noviembre, será conducida por la compañía Viviendo del cuento, formada por los actores José Luis Herranz y Víctor Aleixandre. La película inaugural cuenta la historia de Lola, que trabaja para un festival de circo ambulante y cuya vida se alterará por las noticias de un ataque terrorista.

Fotograma de 'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

A pesar de que hay una mayoría de películas próximas en su duración al corto, su proyección adquiere por primera vez el rango de obra singular que merece un paciente visionado. “Era incoherente el programa doble”. Sara Mansanet, directora de La Cabina, ha sido fiel al espíritu del festival, una año después de ponerse al frente del mismo, otorgando al mediometraje la dignidad tantas veces proclamada desde el propio certamen. En su defensa de “película cerrada” y “completa en sí misma”, los 16 mediometrajes de la Sección Oficial se proyectarán, por primera vez, en cuatro pases individuales, acabando de esta forma con las sesiones dobles de las pasadas diez ediciones. Según Mansanet, lo que se venía haciendo hasta la fecha era “dar la razón a aquellas personas que piensan que un mediometraje es media película y que, por lo tanto, ponemos dos para completar una sesión”.

Ese “dos por uno” conlleva, además, la dificultad de visionar como se merece un mediometraje, que proyectado en sesiones dobles provoca en el espectador cierto aturullamiento: “Terminas saliendo con la cabeza como un cencerro”, apostilló Mansanet, que ha tomado la decisión un año después de sustituir en La Cabina a Carlos Madrid. La rebaja de 24 a 16 películas seleccionadas a concurso, también por primera vez, va en esa misma dirección, puesto que facilita los cuatro pases individuales en La Filmoteca. La undécima edición, que igualmente ha batido el récord de películas presentadas (512), se convierte así en el punto y aparte de un festival que ronda los 50.000 euros de presupuesto, cantidad pequeña para un certamen que no para de crecer.

Fotograma de 'Ignorances is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorances is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, así lo entendió durante la presentación ayer de La Cabina en La Nau. Tras afirmar Mansanet que el presupuesto era “pequeño”, lo cual obligaba a “jugar al Tetris [videojuego de los 80] y a hacer encaje de bolillos”, Girona avanzó que el previsto incremento presupuestario de Cultura “tendrá reflejo en festivales como éste”. Un festival que se celebra del 14 al 24 de noviembre, con las 16 películas de la Sección Oficial en La Filmoteca y las 10 de la sección Amalgama en La Nau, al tiempo que se incorporan nuevas secciones al festival, como la dedicada a la videopoesía, a los Fashion Films, en colaboración con Barreira A+D,  y el mediometraje interactivo Tantale, con motivo del Noviembre Digital que celebra el Institut Français en todas sus sedes de España.

La videopoesía es incluida en La Cabina por tratarse de un “subgénero del audiovisual que está proliferando en las dos últimas décadas”. Los Fashion Films, por tratarse de una “herramienta para la comunicación en moda”, señaló Mansanet, y por que son “cada vez más los festivales de cine que giran en torno a él”. Con respecto al mediometraje interactivo Tantale, del director Gilles Porte, el espectador será quien decida el rumbo de la trama interviniendo con su Smartphone. Una experiencia interesante a la hora de perfilar las historias que gustan al público rastreando sus huellas. Sesión de Virtual Reality que se ofrece por primera vez en València.

Ana Illueca ha sido la encargada este año de realizar el trofeo que se concederá al Mejor Mediometraje de la Sección Oficial y al Mejor Mediometraje de Amalgama. “Soy tornera y por eso están hechos a mano”, explicó la artista, que utilizó “la libertad total a veces asfixiante” del encargo, para elaborar ese “doble plato” que viene a poner en diálogo el mediometraje y el largo como dos formas equiparables de contar historias. “Me da lástima y a la vez descanso que terminen llevándose el trofeo”, añadió.

Fotograma de 'Unnatural', de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Unnatural’, de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

La Cabina incluye un año más la Sección Visuals, que repite sede en el Centre del Carme y donde los grupos valencianos Mueveloreina, Bearoid y Chico y Chico DJ, ofrecerán un concierto el 22 de noviembre con apoyo de medios visuales. Mansanet avanzó que para la clausura del día 24 en La Nau contarán con la banda valenciana La Muñeca de Sal, presentando en directo su último trabajo ‘El gran poder’. También continúa Inédits, sección en la que se exhiben obras de seis directores consagrados, entre los que se encuentran este año Iván Zulueta o Lois Weber, una de las directoras más notables de los inicios del cine.

Sobre el número de espectadores que acuden a La Cabina, Mansanet dijo que rondaba los 7.000, que ha ido aumentando, pero que siempre es “minoritario e incluso heroico” por tratarse de mediometrajes alejados del circuito comercial, aunque recalcó que prefería no entrar en esa “carrera esquizofrénica de las cifras”. Lo que en todo caso prioriza el público son los valores del festival: originalidad, exclusividad, cultura , internacionalidad y calidad cinematográfica. Valores que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, focalizó en la conservación  del patrimonio y la transgresión, “porque abre ventanas” por las que se introducen “problemáticas nuevas”. Como la transexualidad, la pedofilia, la homofobia y la multiculturalidad que atraviesan las temáticas de los mediometrajes a concurso este año.

'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Salva Torres

Toni Canet fallece a tres días de ser homenajeado

Premis de l’Audiovisual Valenciano
Premio de Honor a Toni Canet, a título póstumo
Martes 13 de noviembre de 2018

El cineasta valenciano Toni Canet, autor de películas como ‘Amanece como puedas’ o ‘La camisa de la serpiente’, ha fallecido este martes 13 de noviembre a los 65 años de edad, un día después de que la Conselleria de Cultura anunciara que le habían otorgado el premio de honor de los Premios del Audiovisual Valenciano, según informa EFE.

El director, productor y guionista valenciano recibirá el próximo viernes 16, a título póstumo, este galardón durante la gala de la primera edición de estos Premios del Audiovisual Valenciano, en un acto en el que se le ofrecerá un homenaje, informaron fuentes de la Generalitat.

Amanece como puedas, de Toni Canet.

Amanece como puedas, de Toni Canet.

El director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del Instituto Valenciano de CUltura (IVC), José Luis Moreno, señaló, durante el acto de presentación de los premios audiovisuales justo un día antes de su fallecimiento, que Canet se llevaba el premio “por sus treinta años de trayectoria y por ser uno de los pioneros de las series documentales y de ficción cuando nació la televisión valenciana”.

El conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, justificaba la distinción aseverando que Toni Canet “siempre ha roto esquemas con sus trabajos audiovisuales”. “La trayectoria del director, guionista y productor está avalada por títulos imprescindibles del cine valenciano”, subrayó.

Desde que dirigiera y escribiera ‘Amanece como puedas’ (1988), Toni Canet (Llutxent, 1953) ha trabajado en películas como ‘La camisa de la serpiente’ (1996), en la que fue director; o en documentales de éxito como ‘Las alas de la vida’ (2006), en el que fue director y guionista y con el que ganó el premio del Festival de Cine de Valladolid.

Tras realizar estudios de arte dramático, Canet creó en 1984 la productora Doll d’Estels, con la que produjo y realizó diversos documentales y anuncios publicitarios para televisión.

Toni Canet

El cineasta valenciano Toni Canet

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?
A propósito del film ‘En busca del Oscar’ (Octavio Guerra, 2108)

“Nunca leo los libros que debo criticar para no sufrir su influencia”, ese es el lema de Oscar Wilde que sirve como frontispicio al célebre ensayo del profesor de literatura y psicoanalista Pierre Bayard ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’. El trabajo de Bayard, brillante y alegre al mismo tiempo, es todo menos un conjunto de trucos o una selección de imposturas para darse aires haciéndose pasar uno por más leído de lo que se es. Lo que plantea ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’ es, por el contrario, una estimulante reflexión a propósito del significado de la lectura. Una exigente reflexión a partir de algunas formas de no-lectura (libros olvidados o que conocemos de oídas, libros que leímos a medias, libros hojeados o vagamente referidos) donde la cuestión principal es pensar mejor acerca de la dimensión creativa de la lectura.

De las posibilidades de esa dimensión creativa, y no sólo recreadora (o recreativa), dan cuenta insignes escritores que fueron a la vez finos lectores: Musil, Wilde, Valéry, Montaigne, Borges o Lodge. Entre las distintas formas y situaciones en las que acontece la posibilidad de hablar de los libros que no se han leído, la más hermosa es la de quien puede hablar de cualquier libro (lo haya leído o no) porque ha adquirido con la práctica una visión de conjunto, esto es, porque conoce a fondo, al modo del personaje de ‘El hombre sin atributos’, en medio de los problemas que entrelaza la cultura y el infinito, los secretos de la gran biblioteca.

Cartel de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra.

Cartel de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra.

Un postulado implícito en nuestra cultura consiste en considerar que es necesario haber leído (o visto) un libro (o una película) para hablar de él (o de ella) con algo de precisión, por eso el libro de Bayard fue el primero que nos vino a la cabeza cuando hace unos años el escritor y crítico cinematográfico Oscar Peyrou (Buenos Aires, 1945) comenzó a publicar ‘Déjà vu’ en la Revista de arte, literatura y filosofía (del colmillo) Canibaal, una sección de crítica cinematográfica en la que más que de un tipo de paramnesia del reconocimiento de experiencias que sentimos como si se hubieran vivido previamente, se hablaba alegremente de una película que (y eso se reconocía claramente) no se había visto. ¿Haría falta una suerte de cobertura teórica a la idea de Peyrou? ¿Llegará el día en que alguien se atreva a pedirnos cuentas?

La revista está a punto de desaparecer después de cinco años y diez números de andadura, tras haber desfilado por ella escritores y artistas de primera talla: de Raúl Zurita a Vila-Matas, de Isabel Muñoz a Carmen Calvo. Con ella también desaparece la sección ‘Deja vu’, aunque al menos quedará la falsa impresión de familiaridad con su recuerdo. Ha sido la sorprendente película de Octavio Guerra, que ahora se estrena en España (y participa en la sección Rellumes del 56 FICX), la que ha situado a Oscar Peyrou en el centro de la polémica, y por tanto de la actualidad.

‘En busca del Oscar’ es una mezcla de documental y ficción basada en la vida del escritor y crítico argentino Óscar Peyrou, presidente de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica y delegado de la Federation Internationale de la Presse Cinematographique (FIPRESCI) en Madrid. Durante el filme seguimos a Peyrou por algunos de los festivales de cine que visita como crítico o jurado. El film, rodado en Chicago, San Sebastián, Buenos Aires, República Dominicana, La Palma y Valladolid, es, según lo veo, una suerte de comedia dramática, por momentos muy sofisticada, cínica, más caustica que irónica, una película iconoclasta que a uno le recuerda enseguida al cine polaco de los años 60, al Monsieur Hulot de Tati, a la compañía teatral polaca Crickot, al cine y a la literatura de personas desubicadas, a los preludios mudos del slapstick de Buster Keaton.

En lo que más nos interesa aquí, la película de Guerra sobre Peyrou, siendo muchas cosas a la vez, es también, lo hemos adelantado ya, un film sobre la crítica y en el seno del amplísimo (al menos en teoría) campo de la crítica, un film a propósito de un crítico de cine del que apenas se apuntan, de forma intencionadamente vaga, problemas de visión, quizás una tragedia. Un individuo singular que reconoce abiertamente que no ve (o que apenas ve, porque no quiere) las películas que ha de criticar.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Reténganse ya dos aspectos de lo dicho anteriormente: uno, se trata de una película (de una ficción de aspecto documental); dos, se trata de una película que, entre otras cosas, aborda la cuestión de la crítica. Y ahí, planteamos de nuevo, mutatis mutandi, el interrogante inicial: ¿es posible hacer la crítica de las películas que se han dejado de ver? El interrogante no es, insistimos, el leitmotiv de la historia sobre Peyrou, lo cual dice mucho del talento del director de este largometraje. Y es que Octavio Guerra (Las Palmas 1976) ya fue nominado al Goya al mejor cortometraje de no ficción en 2015. Su documental ‘Agua Bendita’, también dirigida por el grancanario, estuvo presente en más de 50 festivales internacionales de 30 países, ganó cinco premios internacionales y fue seleccionada en festivales tan importantes como Chicago, La Habana o Toulouse.
Guerra abre con ‘En busca del Oscar’ el abanico de temas de una forma superficial (en un sentido no degradado del término), esto es, de una forma epidérmica, como intuyendo que de profundizar en cualquiera de los asuntos que Peyrou se trae consigo, ello significaría romper un raro encanto. El espectro de situaciones es suficientemente amplio y está sugerido más que apuntado. Entre ellas: ¿es posible hablar de películas que no se han visto?

Si contestamos desde la observación del mundo circundante, la respuesta es que es así como ya se habla de muchas películas, desde el texto que acompaña la promoción de su estreno, a la publicidad televisiva de las cadenas que han participado en su producción. El Hollywood clásico ofrece multitud de ejemplos de información proporcionada por los estudios, desde el frívolo anuncio de un affaire entre los protagonistas a los micro-textos de la cartelería publicitaria. El mismo Oscar Peyrou ya hablaba de hecho de las películas que no había visto, en la sección de la revista que mencionábamos atrás. El ámbito cinematográfico, por cierto, no sería el único lugar donde se hablase e incluso se hiciera crítica de un producto cultural sin haberlo visto o leído. En el seno de mi profesión más específica, mi labor como profesor e investigador en la universidad, es habitual que la crítica de un trabajo se haga a partir de elementos del paratexto (aquí, básicamente bibliografía y citas a pie de página).

Otra cuestión es: ¿resulta o puede resultar interesante hablar de películas que no se han visto a partir de intuiciones, elementos periféricos (cartelería, banda sonora, casting, título, etc.) y fondo de armario cinematográfico? La respuesta, según lo veo, es también afirmativa. Y trataré de poner algún ejemplo de las posibilidades de la aproximación superficial (o epidérmica). Ya hay toda una serie de disciplinas que han acabado por estudiar lo más profundo desde la superficie, en medicina el sudor tiene un enorme potencial para detectar de forma temprana y poco invasiva numerosas enfermedades de hígado; recientemente, científicos norteamericanos han descubierto en la saliva diversos tipos de ARN que funcionan como biomarcadores del cáncer y de la diabetes, entre otros trastornos. ¿Es posible hablar de una película desde fuera, como si se tratara de la membrana epitelial que recubre el cuerpo de un artefacto cultural?

En realidad, podemos formular mejor la pregunta: ¿cómo podemos hablar de las películas que no se han visto o se han visto superficialmente? Yo creo que en el ámbito específico en el que nos movemos, el de la crítica cultural, una buena respuesta sería: podemos hablar de las películas que no hemos visto siempre que lo que digamos de ellas sea interesante.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Desde la experiencia de Bayard, “resulta perfectamente posible mantener una conversación apasionante a propósito de un libro que no se ha leído, incluso, y quizás de manera especial, con alguien que tampoco lo ha leído […]. A veces, para hablar con rigor de un libro es deseable no haberlo leído del todo, e incluso no haberlo abierto nunca”. ¿Resultan extrapolables las consideraciones de Bayard al ámbito de la crítica, y, concretamente, al ámbito de la crítica cinematográfica?

La respuesta aquí es, una vez más, afirmativa, porque, tarde o temprano, la cuestión de adónde vamos a parar es: ¿qué es una crítica? (aquí, qué es una crítica de cine). Relacionado con esto, está lo que mi colega, el filósofo Daniel Innerarity, dice en su último libro a propósito de la crisis de las profesiones de mediación (el crítico es un intermediario entre la película y el espectador, de forma análoga a cómo media el médico entre el paciente y la enfermedad o el profesor entre el estudiante y el conocimiento). Mientras Proust ya defendía la separación entre la obra y el autor, (para comprender una obra no es interesante informarse acerca del autor), Valéry no se contentaba con eliminar al autor del horizonte de la crítica literaria y aprovechó para desembarazarse también del texto: “la práctica de la crítica sin autor ni texto no es absurda. Descansa, en el caso de Valéry, sobre una concepción argumentada de la literatura”, reconoce Bayard. Y añadimos nosotros, volviendo a la crisis de las profesiones de mediación, que la crítica actual no solo puede (o debe) desembarazarse del autor y de la historia, sino que le es lícito asumir que el texto crítico no puede descansar en la mera cronología de los hechos (algo que puede consultarse en Filmaffinity o Imdb), o en la nueva redacción de la ficha técnica, sino más bien en la habilidad de un autor para transmitir experiencias subjetivas (de vocación intersubjetiva), emociones particulares e impresiones singulares. Nótese que me gustaría hacer descansar en el término “singularidad” la posibilidad de decir algo sutil, interesante y distinto, y no algo cierto, científico y definitivo, y mucho menos una suerte de reproducción fidedigna de los valores de la obra de acuerdo con una intención análoga a la de Pierre Menard, el conocido personaje de una de las ‘Ficciones’ de Borges, cuya aspiración vital era reescribir ‘El Quijote’ exactamente tal como lo escribió Cervantes.

Y es que, si incidimos en la pregunta ¿qué es una crítica de cine?, y tratamos de responderla de una forma sincera y mínimamente realista, no podemos dejar de señalar el actual acrecentamiento de algunos problemas típicos de la crítica tradicional. El poeta Auden ya señalaba que es imposible hablar mal de un libro sin pavonearse. ¿Nos suena de algo esa actitud? Otro problema tradicional de la crítica apunta a un lastre aparejado a las relaciones entre críticos y autores, un entorno demasiado estrecho que conlleva todo un aparato de complicidades, guiños y códigos internos, todo un sistema coactivo de obligaciones y prohibiciones débiles que podría seguir teniendo como consecuencia suscitar una simulación generalizada sobre las películas, sobre los libros (aquí me refiero tanto a los libros o a las películas efectivamente leídos como a los vistos o leídos en condiciones de parcialidad). En el contexto de los especialistas, un tipo de simulacro es general y proporcional a la importancia que en dicho contexto ocupa el producto cultural.

Vendrían aquí también a colación argumentos muy diversos, por ejemplo, las conocidas tesis de Tom Wolfe –y su antecedente, Rodolfo Walsh– y el nuevo periodismo, esto es, la explosión de nuevas formas de narrativa periodística, la integración de fórmulas de la literatura de ficción a la crónica de los hechos, el cultivo de textos preciosistas en las descripciones, en nuevos géneros informativos donde el juego con el punto de vista es esencial. Lo realmente divertido de todo esto es que Peyrou no pretende, ni mucho menos, la inauguración de una nueva crítica cinematográfica de forma análoga a cómo Walsh, Gay Talese, Capote, Joan Didion o el mismo Wolfe, sentaron las bases del nuevo periodismo. Lo que tanto el filme de Octavio Guerra como la personalidad del propio Peyrou apuntan es que se trata de un juego cultural tan honesto como cargado de interés.

Al modo del bibliotecario de la inmensa novela de Musil, hay quien conoce no el contenido, sino la situación de un libro; en nuestro caso, el modo en que una película se dispone en relación con otras películas, o lugar que ocupa en la gran filmoteca colectiva. Probablemente, nosotros tampoco hablemos, cuando hablamos de cine, de una sola película, sino de toda una serie de películas a la vez, serie que interfiere en el discurso a través de tal título concreto, cada uno de los cuales remite al conjunto de una concepción de la cultura de la cual solo es símbolo temporal. Cargamos con una filmoteca interior llena de cintas reales e imaginarias que determinan la recepción de nuevas historias. Somos la totalidad de películas acumuladas tanto las vistas como las no vistas: un amontonamiento heteróclito de fragmentos de filmes. Por otro lado, Peyrou no dice (insistimos en ello) haber visto la película (tampoco asume no haberla visto), tampoco su crítica es caricaturesca, sino que a menudo se refiere al filme de forma vaga para colocarlo como objeto abierto de comentarios privilegiados que aportan una originalidad que, sin duda, no habría alcanzado de haber visionado el filme. Y si se nos vuelve a admitir la transposición, ¿no defendía el mismo Valéry que es suficiente haber hojeado un libro para consagrarle todo un artículo y que, incluso, sería inconveniente, para ciertos libros, proceder de modo distinto? “En última instancia, es cerrando los ojos ante ella y pensando lo que podría ser como el crítico tiene la ocasión de percibir lo que le interesa para precisamente superarlo: aquello que no es pero que comparte con otras”. La búsqueda de un singular punto de perspectiva implica procurar no perderse en tal o cual pasaje y, por tanto, mantener respecto al libro una distancia razonable, aunque sólo sea para permitir apreciar su significación verdadera.

Sugiero, pues, admitir que tanto la crítica literaria como la cinematográfica tiene (puede tener) un sentido, no solo explicativo o comprensivo, sino también lúdico y recreativo. Y que, asimismo, a través de estas dos últimas actividades se puede comprender mejor una obra. Apoyándose en Umberto Eco, razona Bayard que el libro aparece como un objeto aleatorio sobre el cual discurrimos de manera imprecisa; un objeto con el que interfieren permanentemente nuestras ilusiones y nuestros fantasmas. La lectura es una recreación. La película es también un objeto reconstruido. La reconstrucción es un juego abierto que trasciende la actualidad del film, un ensayo. Y fue, precisamente, Montaigne uno de los primeros en pensar sobre la relación entre la adquisición de cultura y la falta de memoria. Al hilo de una serie de reflexiones sobre los límites de nuestra naturaleza, quedaba claro al lector de los ‘Ensayos’ que no hay una diferencia tan grande entre lo que se ha visto o leído y lo meramente ojeado. Montaigne olvidaba los libros que había leído. Olvidaba incluso el motivo concreto por el que se había encaminado a la biblioteca. Con sus experiencias reiteradas de eclipse de sí mismo, escribe Bayard, da la sensación de eliminar todo límite entre lectura y no lectura. Para el filósofo francés, no conservamos en nuestra memoria libros homogéneos, sino, antes bien, fragmentos arrebatados a lecturas parciales, a menudo mezclados entre sí, y, por si fuera poco, remodelados por nuestros fantasmas personales: vestigios de libros falsificados, análogos a nuestros recuerdos-pantalla mencionados por Freud, que sobre todo desempeñan la función de disimular otros. Bien podría suceder que tanto los libros como las películas no fueran más que el soporte transitorio de una sabiduría impersonal. ¿No es así? Vale para el cine lo que sobre los libros estimaba Montaigne, que es propio de la lectura no producir más que un conocimiento frágil y temporal. ¿Vimos las películas que hemos olvidado por completo? Si nos damos cuenta, al fin y al cabo, pensar sobre estas cuestiones nos conduce irremediablemente a una posición desdoblada. ¿Y no es precisamente el desdoblamiento, el agente secreto que obtiene todo su poder de lo que oculta, uno de los temas más recurrentes en la literatura de Oscar Peyrou?

Portada de 'Al entrar en el río', de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Portada de ‘Al entrar en el río’, de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Hace un año pude, junto con Pablo Miravet y Ximo Rochera, editar con Canibaal el libro de Oscar Peyrou, ‘Al entrar en el río’. Se trataba de una estupenda antología de relatos que abarcaba casi 50 años de ejercicio de la ficción escrita. Por jugar con el título de este volumen, en él, lo recuerdo bien, se sucedían relatos y micro-relatos que recogían, en un nadar a contracorriente subiendo el cauce de un río de vida al modo del salmón, el extenso campo semántico, literal y metafórico de la muerte. La muerte es lo que vemos durante el día, dejó escrito Heráclito. Y un frío y turbador misterio que cubre los primeros planos de un cuadro, añadimos entonces nosotros, pensando en la pintura que sirvió de ilustración a la antología de Peyrou y luego (o a la vez) a ‘En busca del Oscar’, la película de Octavio Guerra sobre Peyrou. Muchos de los relatos de ‘Al entrar en el río’, como el tipo de crítica al que nos estamos refiriendo aquí, ocurren en el lapso de tiempo que media entre el amanecer y los crepúsculos: la noche, las ruinas, la palidez, el silencio, el gran pájaro negro, los ríos y los ruidos nocturnos, la atracción por el suicidio, la oscuridad, las sombras, la soledad y los suspiros; la desaparición callada de las puertas, las partidas, los lagos, la autopista, el olvido y la extrañeza, la rendición y los andenes, el cansancio, los resplandores funestos, la niebla gris y las luces cenitales. El lector encuentra en ‘Al entrar en el río’ luces de muchas clases, ciudades como mares, análisis de la cautela y el disimulo, micro-relatos inmensos en su exigente brevedad, cuadros donde se reflejan las miradas del espectador y la mirada misma de la noche, pinceladas sinestésicas sobre el color de la música, sobresaltos nocturnos, odiseas en el pasillo, críticas del fustigante crítico de la impostura y de la sonrisa de los idiotas; recreaciones: horas adversas en las que ese fingidor, probable autor de esos relatos, se queda solo y quieto, mirando la luz que oscurece todo.

Los que lo conocemos sabemos que Peyrou se parece a un agente secreto trufado de vida (y pantalla) interior y de vidas imaginarias a la manera de Marcel Schwob: el hombre poderoso –lo hemos dicho-  no es el que sabe, sino el que sabe y oculta lo que sabe. Con todo su misterio expresado en mil formas, el crítico cinematográfico es también un artista de la simulación cultural, un sofisticadísimo aparecido, un alma que ríe con Kipling y con Kafka, con Conrad y con Chesterton, con Borges y con Wallace Stevens.

Creo, en definitiva, que Peyrou juega un juego muy sutil y que su crítica creativa, hábil en el manejo de estilemas singulares capaces de escuchar las virtualidades de la obra, aprovecha el transcurrir de un río con meandros cuya forma de plantear la cultura desapareció de forma sigilosa. Las consideraciones de Peyrou –por muy alejadas que en apariencia puedan estar del desarrollo original de una película (pero ¿qué significa estrictamente estar cerca?) aportan al encuentro con ella una originalidad sugerente y abierta que, sin duda, no habría alcanzado si hubiera emprendido de forma ortodoxa su visionado. El estilo festivo (incidentalmente iconoclasta) de su crítica no sería posible, por ejemplo, sin los cambios de contextos de Duchamp, pero tampoco sin la jocosidad con la que asumimos, desde las últimas décadas del siglo XX, que habríamos de tratar con los tics más simples de la posmodernidad. El espectador de ‘En busca del Oscar’ como el lector de ‘Al entrar en el río’ percibirá las posibilidades imaginativas de la prolepsis o anticipación, figura en que se previenen las objeciones que pudieran hacerse dándoles una respuesta anticipada. El film de Guerra, al igual que el libro de Oscar Peyrou, no hacen explícito el discurso, pero tampoco caen en la sensiblería. Peyrou, maestro del understatement, como el buzo que deserta de una armada antigua, explora —sin darle apenas importancia– las profundidades de la muerte y de la vida con una sigilosa emoción intensa y sumergida.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Jesús García Cívico

Más de 500 mediometrajes para el XI La Cabina

XI edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de València
Del 14 al 24 de noviembre de2018
Inauguración: miércoles 14 de noviembre a las 20h en el Palau de la Música

La XI edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de València (que se celebrará del 14 al 24 de noviembre) se ha presentado en el Aula Magna del Centre Cultural La Nau con la presencia de Albert Girona, Secretario Autonómico de Cultura y Deporte, Antonio Ariño, Vicerrector de Cultura y Deporte de la Universitat de València; Sara Mansanet, directora del festival; y Ana Illueca, artista ceramista creadora del trofeo de esta edición.

Al acto también han asistido José Luis Moreno, Director Adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del IVC; Paco Alós, Director de Relaciones Institucionales y RS de Caixa Popular; Eduardo Almiñana, Departamento de Marketing & Comunicación Barreira A+D; y Manuel Martínez, Director de la Escuela Superior de Cine de Barreira A+D y el Centro Sperimentale di Cinematografia di Italia en València y miembro del jurado Barreira. En la presentación oficial ante los medios, La Cabina ha anunciado todas las novedades que tiene preparada para esta nueva edición, que se inaugurará el miércoles 14 de noviembre a las 20 h en el Palau de la Música.

Cartel de La Cabina 2018, obra de César Sebastián. Imagen cortesía del festival.

Cartel de La Cabina 2018, obra de César Sebastián. Imagen cortesía del festival.

Antonio Ariño ha querido remarcar la implicación de todas las instituciones, como la Generalitat Valenciana o el Ajuntament de València, y la empresa privada, como Caixa Popular o Cerveza Turia, que ayudan a que el festival “siga adelante”. Además, ha confesado estar “muy orgulloso de La Cabina” ya que está convencido de que el Centre Cultural La Nau tiene que cumplir la función de ser un “laboratorio de iniciativas culturales” y que, gracias al trabajo de estos once años, el festival se ha asentado en la ciudad.

Albert Girona, Secretario Autonómico de Cultura y Deporte, ha destacado que la Generalitat apoya al festival desde 2015 y agradece al Centre Cultural La Nau que siga siendo una fábrica de proyectos culturales, a los cuales las instituciones tienen que estar muy atentos “no sólo para apoyar sino también para trabajar conjuntamente”. El Secretario Autonómico también ha comentado de La Cabina: “es un festival atractivo por varias razones: tiene su propio formato, tiene una identidad propia, tiene un público muy definido y tiene unos valores muy claros que la Generalitat comparte”.

Sara Mansanet, directora del festival, ha declarado ante los medios asistentes que la filosofía del festival de “defender un formato audiovisual difícil de distribuir” continúa y se siguen dando pasos para ello. Entre esos pasos están la renovación del acuerdo con la plataforma Filmin, que creará un canal específico de La Cabina en el que se podrá ver una selección de mediometrajes durante los días que dura el festival. Sin olvidar una de las grandes apuestas de esta edición: “uno de los cambios más evidentes en la programación es el aumento del número de sesiones diarias y su conversión en sesiones individuales. Esto ha sido posible gracias también al apoyo y la confianza de los responsables de programación de La Filmoteca y de La Nau, apostando así por dedicar cada sesión íntegra a un solo mediometraje (independientemente de su duración), dándole la importancia de obra completa que debe tener”.

Fotograma de Chasse Royale, de Lise Akoka y Romane Gueret. Festival Internacional de Mediometrajes de València La Cabina.

Fotograma de Chasse Royale, de Lise Akoka y Romane Gueret. Festival Internacional de Mediometrajes de València La Cabina.

Mansanet también ha destacado el récord que se ha batido en 2018, llegando a los más de 500 mediometrajes recibidos para participar en sus secciones a competición: Sección Oficial, cuya sede es La Filmoteca, y Amalgama, con sede en el Centre Cultural La Nau.
La undécima edición se inaugurará el 14 de noviembre con una gala celebrada en el Palau de la Música y conducida, por segundo año consecutivo, por Viviendo del cuento. A partir de ese día, se vivirán 10 jornadas del mejor cine de entre 30 y 60 minutos que inundará València. Mansanet ha recalcado, además, que este año la sección Amalgama acoge cinco estrenos autonómicos, dos estrenos en España, un estreno europeo y el estreno absoluto de la producción valenciana ‘Motherhood’, dirigida por Laura García Andreu e Inés Peris.

Además, como novedad, Barreira A+D, unidos al Centro Sperimentale i Cinematografia di Italia, y en el marco de su recién inaugurada Escuela Superior de Cine en València, ofrecen el Premio Barreira a mejor guion en la sección Amalgama de La Cabina, dotado con una beca para el taller de guion que el cineasta Pablo Berger impartirá en València el próximo mes de diciembre.

De Amalgama también ha destacado que las diez películas que conforman esta sección plantean constantes debates como: “las mujeres ante la elección de no ser madres, la conversión religiosa tras un profundo ateísmo o el desmantelamiento de la industria minera en España, entre otros”.

Mientras que en la Sección Oficial, en la que compiten 16 mediometrajes de 14 países diferentes, “encontraremos temas de calado social, como la transexualidad, la pedofilia, o el tratamiento de enfermedades terminales”, comenta la directora del festival, Sara Mansanet, y añade: “recuperamos asimismo la animación y el género musical, después de varias ediciones sin contar con ellos en la selección”.

Fuerte apuesta por las secciones paralelas

En esta XI edición, La Cabina ha ampliado sus actividades paralelas con la jornada dedicada a los Fashion Films, en colaboración con Barreira A+D; Video Poesía o la proyección al mejor mediometraje documental premiado por el jurado DOCMA en el 50 festival de cine documental Alcances. Además, La Cabina acogerá el estreno nacional del mediometraje interactivo ‘Tantale’, en colaboración con el Institut Français de València, una proyección en la que el público toma las riendas de la historia a través de sus smartphones.

Kenzo the Everything. Imagen cortesía de La Cabina.

Kenzo the Everything. Imagen cortesía de La Cabina.

Además, la educación en el audiovisual sigue siendo de gran importancia para La Cabina, prueba de ello es que su sección AulaCabina añadiendo sesiones para que mayor cantidad de estudiantes de secundaria y bachillerato puedan asistir a La Filmoteca, en jornadas matinales, y disfruten de una selección de mediometrajes dentro de un contexto didáctico adaptado, además de ampliar sus conocimientos acerca de la industria y los oficios del cine.

El punto musical lo volverá a poner este año la Sección Visuals, que repite sede y se celebrará en el claustro del Centre del Carme Cultura Contemporània gracias a la colaboración del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana. En ella, tres grupos valencianos (Mueveloreina, Bearoid y Chico y Chico DJ) que incorporarán visuales en sus actuaciones y ofrecerán un concierto el día 22 de noviembre, sumando así la potencia de la imagen con la música en directo. La entrada será libre hasta completar aforo.

Siguiendo con esta importancia en la música, La Muñeca de Sal cerrará la XI edición en la ceremonia de clausura, que se celebrará en el claustro del Centre Cultural La Nau el 24 de noviembre. En ella, la banda valenciana presentará su último trabajo presentarán ‘El Gran Poder’, con los visuales del realizador Fermín Sarrión.

Continúa la sección Inèdits, en la que se proyectan mediometrajes de directores consagrados que son desconocidas para el gran público. Además, se mantiene la apuesta por las proyecciones en versión original con subtítulos en valenciano e inglés. El 16 y el 17 de noviembre, el Aula Magna de La Nau acogerá la selección de 6 mediometrajes de dirigidos por directores y directoras de la talla de Helena Lumbreras, Anna Biller, Emmanuelle Bercot o la mismísima Lois Weber, actriz, guionista, productora y la primera mujer en dirigir un largometraje. De ella presentamos su mediometraje de 54 minutos ‘Hypocrites’.

Inèdits también apuesta este año por la animación con ‘El hombre que plantaba árboles”’(Frédéric Back, 1987), galardonado con un Oscar, y recupera otra de las obras de Iván Zulueta: ‘Ida y Vuelta’.

La cerámica valenciana tradicional de Ana Illueca

También se ha presentado en rueda de prensa el trofeo que la ceramista valenciana, Ana Illueca, ha creado para los premios a Mejor Mediometraje de Sección Oficial y Amalgama. Colabora el Centre de Artesanía de la Comunitat Valenciana, entidad destinada a difundir y potenciar la artesanía de la Comunitat Valenciana, así como a promover la consolidación y la competitividad de las empresas de los distintos sectores artesanales que la integran.

La ceramista valenciana Ana Illueca posa con uno de los premios a Mejor Mediometraje de Sección Oficial y Amalgama. Fotografía cortesía del festival.

La ceramista valenciana Ana Illueca posa con uno de los premios a Mejor Mediometraje de Sección Oficial y Amalgama. Fotografía cortesía del festival.

La artista se ha mostrado muy ilusionada con el trabajo realizado y ha confesado que “ha sido un trabajo que he podido crear con total libertad, lo que hace que haya que trabajar mucho en el concepto”. Además, Illueca ha comparado su proceso de creación con el de un mediometraje: “para hacer un mediometraje hay que escribir muy bien el guion, hay que pensar mucho en lo que quieres decir, no puede sobrar nada”.

Ana Illueca ha creado a mano el trofeo utilizando un torno y reivindicando la cerámica valenciana tradicional renovada. El diseño, cargado de simbolismo, lo conforman dos platos unidos en el que “el plato de dentro representan los 37 que dura el mediometraje ‘La Cabina’, de Antonio Mercero, y el de fuera los 90 minutos que sería la media de un largometraje”, confiesa la ceramista.

La XI edición de La Cabina, que se celebrará del 14 al 24 de noviembre, está organizada por el Vicerectorat de Cultura i Esport de la Universitat de València, el Institut Valencià de Cultura, Conselleria de Cultura a través de la Direcció General de Cultura i Patrimoni, el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y Diputació de València. Cuenta asimismo con la colaboración del Ayuntamiento de València, Palau de la Música y el patrocinio oficial de Cerveza Turia y Caixa Popular.

Detalle del cartel de La Cabina 2018

Detalle del cartel de La Cabina 2018

Incremento de estrenos mundiales en el 56 FICX

56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Del 16 al 24 de noviembre de 2018

El Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón presenta en su 56ª edición una programación con 180 títulos, de los que 30 son estrenos mundiales, lo que supone un aumento del 15% respecto a 2017, tres tendrán su première internacional y dos su estreno europeo. Del 16 al 24 de noviembre, el FICX más transversal y colaborativo guiará al público por los nuevos caminos audiovisuales que están abriendo autores emergentes, además de mostrar las últimas propuestas de prestigiosos nombres de la industria cinematográfica. Gijón es la ciudad elegida para la primera proyección en España de las últimas obras de cineastas internacionales de la talla de Yorgos Lanthimos, Malgorzata Szumowska, Hong Sang-soo, Marie Losier, Radu Muntean, Andrew Bujalski, Claire Simon, Paul Dano, Radu Jude, Dominga Sotomayor, Abbas Fahdel o Guillaume Nicloux, entre otros. Visitarán, además, el festival personalidades del cine español como el actor Juan Diego, la actriz Lola Dueñas, la productora Esther García (El Deseo), las directoras Isabel Coixet y Virginia García del Pino o los cineastas José Luis Cuerda y Javier Rebollo.

FICX. MAKMAMás del 90% de las películas programadas en las secciones del FICX son estrenos en España (un 5% más que en la pasada edición), lo que acredita la apuesta creciente de los creadores y las creadoras por Gijón como el perfecto espacio para la presentación en nuestro país de sus nuevas propuestas. Y un año más, el festival insiste en visibilizar el trabajo de las realizadoras, que roza de nuevo el 40% en las principales secciones internacionales, con títulos como ‘Tarde para morir joven’ de Dominga Sotomayor; ‘La profesora de parvulario’, de Sara Colangelo; ‘Mug’, de Malgorzata Szumowska; ‘Premières solitudes’, de Claire Simon; o ‘Cassandro The Exotico!’, de Marie Losier, entre otros; además de la restrospectiva dedicada a Tizza Covi (que recibirá el Premio de Honor junto a Rainer Frimmel), y del foco dedicado a Eli Cortiñas. A esto se suma el Premio Mujer de Cine que, en esta edición, recae en la ya mencionada Esther García, flamante ganadora del Premio Nacional de Cinematografía en 2018.

Como parte de su nueva política de fomentar el diálogo y la cooperación entre festivales, el FICX trabaja estrechamente con nuevas instituciones y eventos a nivel español y europeo, estableciendo colaboraciones con certámenes como los de San Sebastián, Sitges, Huelva, ZineBi, Porto/Post/Doc (Portugal), Tampere (Finlandia) o Clermont-Ferrand (Francia). Asimismo, visitarán Gijón/Xixón programadores de festivales como Cannes, Locarno, Karlovy Vary, Viennale, Buenos Aires, Rio de Janeiro, San Sebastián o Sitges, entre muchos otros.

El Festival no solo crece en colaboraciones y en actividades durante el año (a través del sello FICXPlus, que ha aumentado notablemente sus espectadores en 2018), sino también en el número de sedes (con la nueva incorporación de la Antigua Escuela de Comercio) y en la cantidad de proyecciones y encuentros. Así, el público tendrá la oportunidad de acudir a 251 sesiones y a más de 100 encuentros con los directores y directoras que presentan sus películas en el certamen (por los 87 que hubo en 2017). De esta manera, el FICX se acerca cada vez más a su objetivo de que la mayor parte de las proyecciones cuenten con presentaciones a cargo del equipo artístico y técnico de las películas.

Fotograma de ‘Tarde para morir joven’, de Dominga Sotomayor. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Tarde para morir joven’, de Dominga Sotomayor. Fotografía cortesía de FICX.

La presentadora Arantxa Nieto y el actor Santiago Alverú serán los encargados de presentar la Gala de Inauguración del 56, que se celebrará el 16 de noviembre en el Teatro Jovellanos (20.00 horas). Durante la ceremonia, se entregará el Premio de Honor a los directores Tizza Covi y Rainer Frimmel, y el Premio de Cinematografía Nacho Martínez al actor Juan Diego. ‘La Favorita’, de Yorgos Lanthimos, será la película inaugural y en la clausura  se verá uno de los largometrajes ganadores en esta edición.
El 56 FICX vuelve a salir de la ciudad con extensiones en Oviedo, Avilés, Langreo, Siero, Villaviciosa, Cangas de Onís, Colunga y, como novedad, también en Mieres. El público de esas localidades asturianas tendrá la oportunidad de ver trece películas de secciones como Competición Internacional Rellumes, Pases Especiales, Enfants Terribles, Esbilla y Llendes, además de los cortos del Día d’Asturies. Asimismo, la programación del FICX traspasará las sedes del Festival para llegar a las filmotecas de Valencia y Galicia, así como a Cineteca Matadero (Madrid), entre otras instituciones y festivales.

SECCIÓN OFICIAL LARGOMETRAJES

‘La favorita’ (Yorgos Lanthimos, Reino Unido). La película inaugural del 56 FICX viene firmada por el más importante director griego de la actualidad. Con su personal estilo, Lanthimos firma una farsa histórica donde ahonda en su tradicional preocupación por los mecanismos de poder y cómo los ejercemos en relación con los que nos rodean. Aclamada en su estreno en el Festival de Venecia, donde consiguió el Gran Premio del Jurado y la Copa Volpi a la Mejor Actriz para su protagonista Olivia Colman, La favorita cuenta también con la rutilante presencia de Emma Stone y Rachel Weisz.

‘Alice T.’ (Radu Muntean, Rumanía). El director rumano regresa a la competición del FICX, donde triunfó en 2010 con ‘Martes, después de Navidad’ (Mejor Largometraje, Mejor Actor y Actriz). En su nueva película, presenta un impactante trabajo que se estrenó internacionalmente en Locarno, donde obtuvo  el Premio a la Mejor Actriz para su protagonista, Andra Guti, que acompañará al director en Gijón/Xixón. La Alice del título es una adolescente que tiende a rebelarse contra la autoridad que ejerce sobre ella su madre adoptiva.

‘Cantares de una revolución’ (Ramón Lluís Bande, España). El cine hecho en Asturias vuelve, tras 26 años de ausencia, a la Sección Oficial del FICX con el nuevo largometraje del realizador asturiano que, con la complicidad del músico Nacho Vegas, recorre algunos de los sucesos y escenarios más significativos de la insurrección de los obreros y campesinos asturianos en octubre de 1934: la toma de los cuarteles en Sama, la entrada de los Regulares en Oviedo, la destrucción de la Universidad, el asesinato de Aida De la Fuente o el discurso de Belarmino Tomás rindiendo la revolución. Estreno mundial.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

‘Hotel by the River’ (Hong Sang-soo, Corea del Sur). Un anciano poeta decide reunir a sus hijos en un hotel para anunciarles la proximidad de su muerte. Allí coincidirá con una joven (Kim Minhee, Premio a la Mejor Actriz del 55 FICX por ‘En la playa sola de noche’), que trata de superar su reciente ruptura sentimental junto a una amiga. Las enigmáticas estancias y el paisaje nevado serán lugar de confesiones, (re)encuentros y despedidas que permiten al cineasta coreano volver a los placenteros lugares recurrentes de su filmografía. Estreno en España de la nueva película de uno de los grandes realizadores de la actualidad tras su première en el Festival de Locarno, donde ganó el Premio al Mejor Actor.

‘I Do Not Care if We Go Down in History as Barbarians’ (Radu Jude, Rumanía). El director rumano Radu Jude, uno de los nombres más destacados de la cinematografía de su país junto a nombres como Cristi Puiu o Radu Muntean, destapa el auge del antisemitismo y la posterior persecución que sufrieron los judíos rumanos durante el mandato del Mariscal Antonescu, coincidiendo con la II Guerra Mundial. Con su película, una ficción rebosante de mordacidad, interpela directamente al espectador de hoy. Premio a la Mejor Película en el Festival de Karlovy Vary.

‘La prière’ (Cédric Kahn, Francia). Casi nada sabemos del protagonista de esta película, Thomas (un extraordinario Anthony Bajon, Oso de Plata al Mejor Actor en Berlín), quien huye de una historia de desamparo refugiado en la heroína parecida a la de miles de otros jóvenes hasta que llega a un centro de rehabilitación católico a los pies de los Alpes. Haciendo uso de una escueta concreción, con un equilibrio y una delicadeza que desbordan el realismo, Kahn relata la recomposición de una personalidad aparentemente destruida.

‘Les confins du monde’ (Guillaume Nicloux, Francia). El francés Nicloux, uno de los narradores más sólidos del cine contemporáneo, retoma la visión minimalista de los conflictos bélicos, siguiendo la senda trazada por películas como ‘Sangre en Indochina’ (Pierre Schoendoerffer, 1965), consiguiendo crear un universo fascinante dotado de atmósfera fantasmagórica y onírica, junto a un realismo físico de gran crudeza. ‘Les confins du monde’ está protagonizada por un asombroso Gaspard Ulliel. La nueva cinta del realizador francés llega a Gijón tras su paso por la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes.

‘Madeline’s Madeline’ (Josephine Decker, Estados Unidos). Tras un gran recibimiento por parte de crítica y público en su estreno en el Festival de Sundance, la película de Decker ha sido, sin duda, una de las revelaciones del cine independiente de EE.UU. de la temporada. Un viaje al interior de la mente de su actriz principal (una excelente Helena Howard), acosada por los impulsos escondidos de una sociedad hostil. Caos, confusión y furia creativa convertidos, bajo la batuta de la realizadora americana, en pura armonía. Premiada en festivales como Montclair, Sarasota o Dallas, ‘Madeline’s Madeline’ cuenta además con tres nominaciones para los Gotham Awards, incluyendo la de Mejor Película.

‘Mug’ (Malgorzata Szumowska, Polonia). Gran Premio del Jurado de la Berlinale 2018, la nueva película de la realizadora polaca profundiza en las miserias y contradicciones de la sociedad polaca desde una perspectiva que transita con habilidad entre lo trágico y lo cómico, al retratar el salto a la fama de un hombre cuyo rostro se desfigura tras un accidente laboral. La precisión narrativa, integrada con el fabuloso montaje, y las arriesgadas composiciones en las que la directora demuestra su dominio del lenguaje cinematográfico, son los puntos fuertes de una cinta con la que Szumowska vuelve a ser candidata a los Premios de la Academia de Cine Europeo.

Fotograma de ‘Mug’, de Malgorzata Szumowska, Gran Premio del Jurado de la Berlinale 2018. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Mug’, de Malgorzata Szumowska, Gran Premio del Jurado de la Berlinale 2018. Fotografía cortesía de FICX.

‘One Day’ (Zsófia Szilágyi, Hungría). La directora húngara obtuvo el Premio FIPRESCI de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes siguiendo muy de cerca a su protagonista –espectacular Zsófia Szamosi–, logrando así una sensación de intimidad que se alza como el principal valor de esta realista ópera prima. Mientras ‘One Day’ se despliega ante nuestros ojos, no podemos sino acompañar a Anna en su día a día hasta alcanzar una conclusión tan desoladora como poética.

‘Support the Girls’ (Andrew Bujalski, Estados Unidos). En ‘Computer Chess’, Andrew Bujalski seguía el desarrollo de un juego de ajedrez entre humanos y computadoras, retratando además las idiosincrasias de la comunidad protagonista de su cinta. Un estilo que repite en ‘Support the Girls’, usando esta vez como marco un bar sureño de emisiones deportivas, para mostrar en la pantalla la fragilidad de la sociedad patriarcal. Estrenada mundialmente en el Festival South by Southwest de Austin.

‘Tarde para morir joven’ (Dominga Sotomayor, Chile).  Seis años después de su debut con De jueves a domingo (ganadora del Tiger del Festival de Rotterdam), la cineasta chilena Dominga Sotomayor vuelve a observar el mundo a través de la mirada y los afectos de los más jóvenes. Sobre todo de Sofía (formidable Demian Hernández), a las puertas de la vida adulta pero aún relegada a la niñez, un poco como la comunidad que busca una vida alternativa y ecológica en un Chile recién saliendo de la dictadura. Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Locarno 2018.

‘La profesora de parvulario’ (Sara Colangelo, Estados Unidos). Presentada en el Festival de Sundance 2018, donde obtuvo el Premio a la Mejor Dirección, la película de Colangelo reescribe, con caligrafía norteamericana y protagonismo de Maggie Gyllenhaal y Gael García Bernal, la obsesión por el éxito y la búsqueda de la realización propia a través de los demás. También la ausencia de horizontes vitales en la clase media estadounidense, que otorgan cuerpo a una historia que esconde enormes cargas de turbia profundidad bajo la aparente calma de su superficie.

‘The Load’ (Ognjen Glavonic, Serbia). Road movie ambientada en las peligrosas carreteras que unían Kosovo con Serbia durante la Guerra que enfrentó a ambos territorios, cuando los Balcanes vivían bajo la amenaza constante, de los bombardeos de la ONU. Glavonic firma un thriller tenso y de gran carga ambiental, con un protagonista en busca de la supervivencia, alejado ya del idealismo y los sentimientos, sometido a una carga que, como un castigo, marca a todos aquellos que le rodean y sobre todo a él mismo. Presentada mundialmente en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes 2018, y premiada en Haifa y Sarajevo.

‘Wildlife’ (Paul Dano, Estados Unidos). La ópera prima del actor estadounidense Paul Dano sorprendió a los espectadores de Sundance y Cannes gracias a esta historia, basada en la novela homónima de Richard Ford, donde se analiza la crisis de la familia tradicional en la Norteamérica de los sesenta. El centro del relato viene dado por el punto de vista de un adolescente que observa, desde una terrorífica proximidad, cómo los nexos relacionales que han conformado su vida hasta ese momento, se van destruyendo tras la pérdida de empleo de su padre, que se marcha a combatir los incendios que asolan el país. Protagonizada por Jake Gyllenhaal y Carey Mulligan.

‘Yara’ (Abbas Fahdel, Líbano). Con enormes pulcritud y respeto, el cineasta iraquí introduce la ficción en una localización documental a través de una joven encerrada en un hermoso valle al norte de Líbano. Un lugar armónico y paradisíaco cuyos muros son cientos de árboles que parecen separarla del futuro que anhela. Fahdel consigue lo pocas veces visto: acercarse a los personajes lo suficiente como para apreciar la vulnerabilidad que trae consigo el deseo por el otro, sin que la cámara se inmiscuya en la timidez del primer amor. Estreno en España de una de las favoritas de la crítica y el público del Festival de Locarno 2018, firmada por el director de la imprescindible ‘Homeland (Iraq Year Zero)’.

‘Zaniki’ (Gabriel Velázquez, España). Esta película es un film mutante, una obra de carácter casi atemporal que, aunque situada en los campos de Salamanca, podría ocurrir en otros lugares, porque habla de procesos que se repiten a través de la historia y en todo el mundo. Procesos como la supervivencia de las tradiciones, la conexión con la naturaleza o los conflictos entre el mundo rural y el urbano, todo con el fondo sonoro del Grupo Mayalde sonorizando sus imágenes. Gabriel Velázquez, habitual de festivales como Berlín, Rotterdam o San Sebastián, vuelve a Gijón tras ganar una Mención Especial en 2011 por ‘Iceberg’.

SECCIÓN OFICIAL FUERA DE CONCURSO

‘Grass’ (Hong Sang-soo, Corea del Sur). Parece un lugar común regresar al soju, ese aguardiente de arroz cuando se habla del cineasta surcoreano Hong Sang-soo, secundario habitual en sus largometrajes, pero el papel en Grass de este alcohol de sabor dulzón es rotundo, casi definitivo. Tal vez porque la cinta sucede entre una cafetería y un restaurante, tal vez porque se brinda por la belleza del presente, incluso cuando la muerte acecha. Con esta película, suyo estreno mundial tuvo lugar en la Berlinale, el maestro Sang-soo hará doblete en el 56 FICX.

Fotograma de ‘Grass’, de Hong Sang-soo. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Grass’, de Hong Sang-soo. Fotografía cortesía de FICX.

‘Train de vies ou les voyages d’Angèlique’ (Paul Vecchiali, Francia). Rodada al mismo tiempo y con el mismo equipo que ‘Les Sept Déserteurs ou la guerre en vrac’ (presentada en la Sección Oficial del 55 FICX), Paul Vecchiali perfila un retrato de la mujer como ser erótico sin necesidad de mostrar ni una sola escena de sexo. El veterano cineasta de culto recurre al escenario más cinematográfico posible, un tren en marcha, para articular este viaje hablado por las edades del amor de su protagonista.

SECCIÓN OFICIAL CORTOMETRAJES

Una cuidada selección formada por dieciséis trabajos audiovisuales, tanto nacionales como internacionales, componen la Sección Oficial de Cortometrajes del 56 FICX, que un año más califica para los Premios Oscar y para los Premios Goya, y que este año incluye además un nuevo galardón, el Premio Arcu Atlánticu, en colaboración con el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Gijón/Xixón y del Festival Arcu Atlánticu.

Un conjunto de obras que ocupan un amplio espectro narrativo, el que va de la vanguardia y la innovación a la forma más tradicional, recogiendo los últimos trabajos de artistas ya con amplia experiencia y de nuevas voces de la cinematografía, usando como elementos formales la acción real y la animación. En definitiva, un espectacular paseo por lo mejor que nos ha ofrecido este año en formato corto.

El cine español tendrá una importante representación en la competición, con cuatro propuestas. Entre ellas, se encuentran los últimos trabajos de creadoras de prestigio como Laida Lertxundi, que con ‘Words, Planets’ se apropia de material y textos ajenos para reordenar las ideas y transportar al espectador a un espacio y tiempo enigmáticos y a la vez cercanos; o Natalia Marín y ‘La casa de Julio Iglesias’, donde la cineasta conjuga experimentación, ensayo y humor a la hora de acercarse a los conceptos de identidad, realidad y estereotipo. También dentro de este apartado de cine nacional debemos mencionar ‘Cendra’, de Tariq Porter Astorga, un film minimalista e introspectivo que traspasa la piel del protagonista para atrapar el dolor, la soledad, la angustia y la conciencia del fin. Completa la selección la ganadora del Proyecto Corto Movistar +, ‘Khuruf’ (Cordero) donde Kepa Sojo aborda, con su característico tono irónico y sainetero, la creciente paranoia ante la posibilidad de un atentado del integrismo islámico.

Ya fuera de nuestras fronteras, destaca la presencia del ganador de la Sección Oficial del 55 FICX, Eugène Green, con la premiere española de ‘Como Fernando Pessoa salvou Portugal’, un delicado y divertido canto de amor a Lisboa, donde tienen cabida la saudade, la ironía y el (falso) retrato histórico. Green encabeza así una representación francesa donde también se encuentran títulos como ‘Le discours d’acceptation glorieux de Nicolas Chauvin’, obra de Benjamin Crotty premiada en el Festival de Locarno, que hace gala de un humor irreverente, o ‘Un été viril’, con la firma de Laurent Lunetta, un poderoso e intenso ejercicio de realismo social. La participación del país vecino se cierra con ‘Guaxuma’, en la que su directora Nara Normande nos traslada a un tiempo de amistad, sol, felicidad y armonía desplegando varias técnicas de animación en las que predomina la arena como material de trabajo.

Fotograma de ‘Como Fernando Pessoa salvou Portugal’, de Eugène Green. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma de ‘Como Fernando Pessoa salvou Portugal’, de Eugène Green. Fotografía cortesía de FICX.

También tendrán su hueco en Gijón/Xixón obras tan importantes como ‘Imperial Valley’, del realizador austriaco Lukas Marxt, en la que se expone una clara reflexión sobre el contraste norte-sur bordeando la abstracción y el land-art; la première mundial del cortometraje de Radu Jude, ganador del Oso de Plata en Berlín y también presente en la Sección Oficial de largometrajes, ‘The Marshal’s Two Executions’, donde nos habla sobre la capacidad del cine como vehículo transmisor de la historia y de la verdad, así como de su poder para crear mitos. Desde Suiza llega ‘All Inclusive’, un ácido documental donde Corina Schwingruber Ilić aporta su mirada crítica al consumismo inherente a la vida en los cruceros vacacionales y, desde Lituania, Laurynas Bareisa dibujará un fantasmagórico retrato de la Europa del Este más gris y taciturna en ‘Kaukazas’. Sin movernos del Báltico, el cineasta letón Vladimir Leschiov transita por el fino filo que separa la realidad de la alucinación, el ensueño de la locura, siguiendo la peripecia de un electricista que trabaja en un sanatorio psiquiátrico en ‘The Electrician’s Day’.

Las tres últimas propuestas de la competición llevan la firma de Jacqueline Lentzou, cineasta griega que en ‘Hector Malot: The Last Day of the Year’ narra la errática huida de Sofia, una joven que busca cariño para combatir su soledad; la de la transalpina Sara Fgaier, que en ‘Gli Anni’ reconstruye una fantasmagoría de instantes y ecos del pasado familiar, y la de Emily Ann Hoffman, que en Nevada se instala en la intimidad de una pareja, cuyo fin de semana de relax y placer se ve entorpecido por la posibilidad de que ella se haya quedado embarazada.

JURADOS

El Jurado internacional estará compuesto este año por la prestigiosa cineasta y actriz francesa Caroline Deruas, quien ha trabajado con directores como Yann Gonzalez, Romain Goupil, Valeria Bruni-Tedeschi o Philippe Garrel. Con este último, y junto al legendario guionista (y colaborador de Luis Buñuel) Jean-Claude Carrière, coescribió la aclamada ‘Amante por un día’, que el propio Garrel presentó en el Teatro Jovellanos el año pasado.

El jurado se completa con otras cuatro presencias, entre las que se encuentra la zimbabuense Susana Santos, actual delegada de los territorios de América Latina y Portugal para el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (República Checa). También pertenece al comité de selección del Festival de Cine de Río (Brasil), y es asesora de programación del Bildrausch FilmFest Basel (Suiza); el productor Felipe Lage, del sello gallego Zeitun Films, doblemente premiado en Cannes, y del que el público de Gijón ha podido ver, entre otras, Todos vós sodes capitáns, de Oliver Laxe (S.O. FICX’10), y que actualmente produce el nuevo proyecto de Lois Patiño, Tiempo vertical; Javier Porta Fouz, actual director artístico del Festival de Buenos Aires, es además curador de contenidos de la plataforma VOD Qubit.tv, columnista y crítico de cine en el diario La Nación e Hipercrítico, y colaborador en medios como Clarín, Rolling Stone y Le Monde diplomatique, entre otros; y la actriz Núria Prims, ganadora de un Premio Gaudí y un Premio Sant Jordi, nominada a los Premios Feroz, y conocida por su participación en películas como Historias del Kronen (Montxo Armendáriz), Un cuerpo en el bosque (Joaquim Jordà), Los años bárbaros (Fernando Colomo), Incierta gloria (Agustí Villaronga) o La vida lliure (Marc Recha), además de en series de TV como Hospital Central. Prims acaba de rodar con la directora Carla Simón (Verano 1993), a quien el FICX le dedicó un foco en 2017.

El Jurado Internacional de Cortometrajes estará formado por Jukka-Pekka Laakso, director del Festival de Cine de Tampere (Finlandia) y miembro de la European Film Academy; Carla Andrade, artista dedicada a la fotografía y al medio audiovisual, quien ha realizado residencias artísticas en Islandia, Suecia, Nepal, Chile o Congo; y Vanesa Fernández Guerra, directora de ZINEBI-Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao.

Alfonso S. Suárez, Carlota Moseguí y Luis Miranda serán los Jurados del Cine Español. Suárez es guionista y realizador de documentales para cine y televisión, así como de spots y videoclips. Ha formado parte de la Junta Directiva del Sindicato de Guionistas (ALMA) y en la actualidad es miembro del Consejo de Cultura de la Comunidad de Madrid. Carlota Moseguí es crítica cinematográfica y miembro del comité de selección del Festival Márgenes, y también ejerce de programadora de cine contemporáneo en el centro de arte La Casa Encendida (Madrid). Por su parte, Luis Miranda dirige desde 2015 el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Por cuarto año consecutivo, se hará entrega del Premio CIMA a la Mejor Película realizada por una mujer de entre todas las secciones competitivas. El jurado que otorgará este galardón está formado por la profesora y actriz Marina Carballal, Carmen Menéndez, periodista asturiana que debutó como directora en 2017 con el cortometraje ‘No Jungle’, y Pilar Aguilar, investigadora y escritora.

El Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón está organizado por el Ayuntamiento de Gijón, a través de Divertia Gijón S.A. Cuenta con el apoyo de la Unión Europea, a través del subprograma Media de Europa Creativa. Patrocinan el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y el Gobierno del Principado de Asturias. Patrocinador del Gran Premio del Público, TCM. Vehículo oficial: Nissan Cyasa y transporte oficial: Iberia y Renfe. Coproduce varias actividades Laboral Cinemateca. Colaboran Liberbank, Coca Cola, Acción Cultura Española (AC/E), Radiotelevisión del Principado de Asturias, Telecable, Sundance TV, Fundación AISGE, Fundación SGAE, Sindicato ALMA, Deluxe, Yelmo Cines, Cervezas Mahou, Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón/Xixón, Oficina de Políticas de Igualdad de Gijón/Xixón, Fundación Municipal de Servicios Sociales de Gijón/Xixón y la Empresa Municipal de Transportes Urbanos de Gijón/Xixón.

Fotograma de 'La favorita', de Yorgos Lanthimos, película inaugural del 56 FICX. Fotografía cortesía del festival.

Fotograma de ‘La favorita’, de Yorgos Lanthimos, película inaugural del 56 FICX. Fotografía cortesía del festival.

Acento español para un transversal FICX 56

FICX 56
Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón
Del 16 al 24 de noviembre de 2018

El Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón ha presentado la competición trasversal del FICX que premia al cine español, cuyos contenidos estarán conformados en 2018 por trece largometrajes, de los cuales nueve son estrenos mundiales e incluye, además, una première europea, lo que certifica la confianza de los cineastas del otro cine español en Gijón/Xixón como plataforma de lanzamiento de sus trabajos. El jurado elegirá la Mejor Película Española y el Mejor Guion, galardón que cuenta con el apoyo de la Asociación de Autores Literarios de Medios Audiovisuales de España (ALMA).

Esta selección, que pasa de las ocho películas a concurso en 2017 a las trece que optarán a los premios en la 56ª edición, sigue la línea trazada en la edición pasada al ofrecer al público tanto calidad como diversidad cinematográfica de la producción más reciente en nuestro país, una selección cuajada de creadores jóvenes y una importante representación de realizadoras.

FICX. MAKMA

Dentro de la Sección Oficial, los espectadores de Gijón/Xixón podrán asistir a la première mundial de ‘Zaniki’, la última película de Gabriel Velázquez, realizador que ha estrenado sus anteriores trabajos en Berlín, Rotterdam o San Sebastián, y que en 2011 participó en la competición del FICX con Iceberg, obteniendo una mención del Jurado Internacional. ‘Zaniki’ es un film mutante con elementos documentales que es casi atemporal y que está protagonizado por el grupo de folk Mayalde. Situado en los campos de Salamanca, Velázquez retrata a Zaniki y su abuelo, un folclorista que hace música con cucharas, con sartenes y hasta con sus propias manos. En un viaje iniciático, abuelo y nieto se echan al monte para compartir los ritos más atávicos de su tierra con un objetivo: que Zaniki tome el relevo como narrador de la tradición.

La presencia española en la Sección Oficial de largometrajes se completa con el ya anunciado estreno mundial de ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Con su característico cine resistente y la complicidad del músico Nacho Vegas, el director asturiano recorre algunos de los sucesos y escenarios más significativos de la insurrección de los obreros y campesinos asturianos en octubre de 1934.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma del documental ‘Cantares de una revolución’, de Ramón Lluís Bande. Fotografía cortesía de FICX.

Por la competición española pasarán también las siguientes películas de la Competición Internacional Rellumes:

‘Derechos del hombre’ (Juan Rodrigáñez). Después de debutar en el Festival de Berlín con su opera prima, El complejo de dinero, Juan Rodrigáñez estrena mundialmente en el 56 FICX una de las películas más sugerentes y singulares del año. ‘Derechos del hombre’ sigue, con humor, surrealismo e interludios musicales, las andanzas, ensayos y conversaciones de un peculiar grupo de performers en su intento por comprender la realidad y encontrar un sentido para sus vidas.

‘La felicidad de los perros’ (David Hernández). Estreno mundial de la ópera prima del director vigués que utiliza un enigmático blanco y negro para que seamos testigos de la huida y del cambio vital del protagonista que, a los 40 años, decide encontrarse a sí mismo. Esta película, rodada en Galicia, Zamora, Madrid y Portugal, es el fruto de tres años de trabajo de su director.

‘Qué tal Pascual’ (Bárbara Brailovsky). El Máster en Teoría y Práctica de Documental Creativo de la Universidad Autónoma de Barcelona produjo ‘Lo que dirán’, que logró dos premios en el 55 FICX, y regresa a Gijón/Xixón con esta cálida e hilarante película que captura esencias humanas a través del enigmático peluquero Pascual Iranzo. Estreno Mundial.

‘Entrialgo’ (Diego Llorente). La vida rural asturiana protagoniza el segundo largometraje de Llorente. El realizador poleso se deja seducir por la cadencia de la vida en la aldea a través de las miradas infantiles de Rubén y Aitor, los dos jóvenes protagonistas. Gijón/Xixón acogerá la première europea de esta película tras su estreno mundial en el Indie Memphis Film Festival.

‘En busca del Oscar’ (Octavio Guerra). La ópera prima del realizador canario se presentó en la pasada Semana de la Crítica de la Berlinale. Guerra traza un divertido retrato de la crítica cinematográfica siguiendo por festivales de medio mundo a Oscar Peyrou, presidente de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica. El director se mueve entre la realidad y la ficción para mostrar el peculiar método de Peyrou, que escribe sobre las películas sin verlas. Estreno en España.

FICX. MAKMA

‘Hamada’ (Eloy Domínguez Serén). Lleno de vitalidad, humor y situaciones inesperadas, la película del realizador gallego lleva a cabo un retrato inusual de un grupo de jóvenes amigos que viven en un campamento de refugiados en el centro del desierto de Sahara. La película tendrá su estreno mundial en Amsterdam antes de su estreno nacional en Gijón.

En la competición participarán tres títulos incluidos en Llendes, sección ya anunciada. Son películas en la frontera de lo narrativo y que tendrán su première mundial en Gijón/Xixón. Son las siguientes:

‘Muga deitzen da pausoa’, de Maider Oleaga, que plantea un encuentro entre dos mujeres en una vieja casa de Donostia para conexionar el presente y el pasado; ‘Lurralde Hotzak’, de Iratxe Fresneda, es un viaje geográfíco y a través de las imágenes de paisajes que dialogan con los paisajes ya observados en el cine de Theo Angelopoulos o Wim Wenders, y ‘El zoo’, de Gemma Blasco, que realiza en su ópera prima un ensayo sobre los límites de la representación y los hombres y mujeres que la protagonizan.

Por último, dos de los títulos que participarán en Esbilla también competirán por el Premio a la Mejor Película Española. ‘Enterrados’, la ópera prima del realizador asturiano Luis Trapiello tendrá su première mundial en el FICX. El director firma una claustrofóbica aventura de un grupo de personas que se quedan atrapadas en una mina, protagonizada por Candela Peña, el actor argentino Joaquín Furriel y dos grandes del teatro asturiano: José Antonio Lobato y Manuel Pizarro.

La competición española se completa con ‘Miriam miente’ (Natalia Cabral y Oriol Estrada), coproducción hispano-dominicana que también participa en Enfants Terribles, sección ya anunciada. Crónica íntima de la adolescencia dominicana a través de la tradicional celebración de los 15 años que tiene lugar en el país caribeño y que mereció una mención del jurado en Karlovy Vary. Estreno en España.

Fotograma del documental ‘Qué tal Pascual’, de Bárbara Brailovsky. Fotografía cortesía de FICX.

Fotograma del documental ‘Qué tal Pascual’, de Bárbara Brailovsky. Fotografía cortesía de FICX.

 

 

 

 

“He recreado un mundo en el que me gustaría vivir”

La grandeza de las cosas sin nombre, de Enrique Arce
La Esfera de los Libros
Agosto de 2018

Samuel Palacios acaba de recibir en Nueva York un prestigioso premio teatral cuando su vida da un giro inesperado. Una llamada de su padre, al que no ve desde hace 30 años le impulsa a regresar a España, un viaje hacia su pesado que es también un camino de redención.  Las relaciones familiares y afectivas, la profesión de actor, la dependencia a las adicciones y los peligros que rondan el éxito son algunos temas que aborda Enrique Arce (Valencia, 1972) en su primera novela, ‘La grandeza de las cosas sin nombre’ (La Esfera de los Libros), un relato ameno que invita al optimismo. Su salto a la literatura coincide con el triunfo a nivel internacional por la serie La Casa de Papel y el filme Terminator 6 tras una larga trayectoria profesional en el cine y televisión que inició en 1996.

Ha dicho que su novela es fruto de una crisis personal. ¿Escribirla le sirvió de terapia?

Estaba en un mal momento. Eso me dio la serenidad, el tiempo y el sosiego para poner la antena y escribir una historia que transitara por donde estaba transitando yo. Comencé a hacerme preguntas y a beber de muchas fuentes en el tema del crecimiento personal y la espiritualidad. Me di cuenta de que eso era lo realmente importante para encontrar la plenitud y creé una historia que envolviera o diera un marco a todo eso que yo empezaba a vislumbrar en el horizonte. En ese aspecto sí fue terapeútica, pues escribía cosas a través de mis personajes, cosas realmente profundas que iba descubriendo al mismo tiempo que las volcaba sobre el papel. Fue una especie de catarsis, como si fuera una mera antena de radio que transmitía lo que se le iba dictando desde lo incognoscible.

Portada de 'La grandeza de las cosas sin nombre', de Enrique Arce.

Portada de ‘La grandeza de las cosas sin nombre’, de Enrique Arce.

Uno de los personajes afirma el trabajo del actor no es actuar, sino buscar trabajo; que actuar es la recompensa. 

En una profesión donde el 92% de sus miembros gana menos de mil euros al mes, actuar y vivir de ello no es una recompensa, sino más bien una bendición o un milagro. Además, una gran cantidad de actores trabaja por amor al arte en proyectos sin dinero, así que algo de recompensa debe de haber para que la gente entregue tan generosamente su tiempo y su talento a cambio de nada.

En una primera novela es inevitable volcar la propia experiencia. ¿Hay algo de usted en Samuel Palacios?

Aparte de ser dos actores en la mediana edad, Samuel Palacios no podría ser más diferente a Enrique Arce. Lo único que sí nos ocurrió a ambos es algo que cuento en el libro. Una profesora calificó una redacción mía de fin de curso con S/C (Sin Calificar) porque consideró que se trataba de literatura y no de un mero un ejercicio. En un momento dado ambos decidimos dedicarnos profesionalmente a una cosa cuando nuestro talento natural mas innato radicaba en otra.

El libro plantea el tema del alcoholismo y los estragos que causa. ¿Le preocupa especialmente esta adicción?

Me preocupa la adicción en general, al éxito, al alcohol, a las drogas, al juego, a tuiter e Instagram, a la preservación de la identidad propia por encima de todo… Cualquier cosa que suponga perder el control, no cederlo voluntariamente. Tengo una relación moderada con el alcohol pero fui a reuniones de Acoholicos Anónimos en Londres para documentarme y el panorama es desolador.

Ha dicho que el éxito le hubiera destruido de haberle llegado a los 21 años. 

A esa edad es difícil gestionar estas cosas, porque rara vez has hecho un trabajo interno. Te sueles proyectar en lo que los demás perciben de ti y cuando ese éxito se difumina, porque  siempre lo hace, tu valoración propia cae en picado.  La Casa de Papel me ha pillado muy currado, lo recibo con gratitud, como si una Navidad me toca el gordo, pero no cambia ni un ápice mi concepto de mí mismo. Me ha permitido no tener que mirar a diario mi cuenta del banco, y viajar por todo el mundo gratis, eso es todo.

¿Esta novela es el comienzo de una buena relación con la literatura o algo puntual?

Difícil responder. Primero porque esta historia no la busqué, me buscó ella a mí y cuando un método funciona, mejor no tocarlo. No sé si habrá otra historia que me utilice para ser contada, pero yo, desde luego, no la voy a buscar. Si siento la pulsión y tengo el tiempo y la paz mental para hacerlo, la escribiré. Pero siempre será una historia con los mismos parámetros que esta: tratar de desentrañar al ser humano y sus mimbres a nivel celular. Y que dé respuestas a preguntas que puedan tener los lectores. Prefiero un lector al que mi novela le encienda la bombilla y le dé herramientas para enfrentar sus dudas y sus miedos, que cien ocasionales. Y alguien que ame la buena literatura, alguien para quien el cómo sea tan importante como el qué, ya que soy  realmente obsesivo en lo relacionado con el estilo y la prosa cuidada. No lo puedo evitar. Prefiero una frase brillante literariamente, un diálogo preciso o una metáfora acertada a un giro sorprendente de la historia.

Enrique Arce. Foto: Nicholas Dawkes.

Enrique Arce. Foto: Nicholas Dawkes.

Bel Carrasco

‘Distintos’, camino a los Óscar

‘Distintos’, de Josevi García Herrero
Entrevista con el director del cortometraje

El verano de 2018 es un tiempo de buena cosecha para el guionista y cineasta valenciano Josevi García Herrero por la buena acogida que ha tenido su último proyecto, el cortometraje ‘Distintos’, que lleva más de cincuenta selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Ha recibido catorce premios, además de conseguir la preselección a los Goya 2019 y la selección en el Festival Indy Shorts de EEUU, calificador de los Óscar de la Academia de Hollywood, que podría ser la antesala para lograr esa meta el año próximo.

‘Distintos’ es una iniciativa de Fundación Asindown, que eligió a un director sensibilizado con temas de trasfondo social, como acreditan sus anteriores cortos, ‘¡Se vende varita mágica!’ y ‘Contando estrellas’. Lo que hace a este filme especial es haber sido protagonizado por dos chicos con síndrome de Down, Pablo Molina y Salva Albert –sin experiencia actoral previa– y la participación altruista de Alejandro Sanz. La historia cuenta el viaje de los chicos para asistir a un concierto de su ídolo musical. En el reparto: Carlos Olalla, Ventura Rodríguez, Llum Barrera, Sandra Cervera, María De Paco y Guillermo Montesinos. La banda sonora es del compositor valenciano Josué Vergara.

Distintos. MAKMA

“Esta experiencia ha sido un auténtico y enriquecedor aprendizaje para mí”, dice García Herrero. “He tenido la oportunidad de conocer de cerca y en profundidad cómo es la vida con síndrome de Down. Tuve que investigar y explorar para escribir el guión y poder hablar de ello, y entendí mejor las dificultades que podían llegar a tener los chicos, así como sus virtudes y capacidades. Tanto Pablo como Salva me han demostrado que querer es poder, que con sus ganas y su esfuerzo podíamos llegar adonde nos propusiéramos”.

Entre las numerosas anécdotas del rodaje que tuvo lugar en Valencia y Madrid, recuerda el divertido y entrañable encuentro de los chicos con Alejandro Sanz –la primera escena que se rodó– y hasta los doce donuts que tuvo que comer Salva, pues su personaje comía uno en una secuencia, y con las repeticiones de planos y tomas se convirtieron en una docena. También memorable la escena de la lluvia, “era el último día, había nervios, tristeza porque todo llegaba al final y eso de mojarse completamente no resulta muy agradable en octubre”.

 

Desde su estreno en la Seminci (Valladolid) el pasado octubre, ‘Distintos’ ha emprendido un camino de éxitos. “Lo más difícil es acertar con el tono de la historia, y creo que he dado en el clavo. Es una historia fresca, desenfadada, nada condescendiente, lejos de un tono dramático y empalagoso que hubiera hundido esta película. También he acertado en el modo de contarla, el humor es la otra clave. Decir las cosas sin miedo, con libertad, con verdad y con corazón; y que los protagonistas fueran conscientes de su realidad y los primeros que se identificaran, y que eso no fuera un freno para contarlo y mostrarlo. Tenía que ser un discurso valiente que se alejara del todos somos iguales para decir todos somos distintos. Es la única forma real de conseguir que esta sociedad compuesta de personas distintas, reconociéndonos todos distintos, nos ofrezca el modo de encontrar y entender la igualdad”.

Fiel a su vocación solidaria y social, el cineasta hace un llamamiento a los directores, guionistas y creadores en general: “Tenemos la suerte de poder contar historias para que muchas personas disfruten y se entretengan y, además, podemos y debemos pensar que  también pueden ayudar a muchas otras personas invisibles por algún motivo. Hagámoslo. Incluyamos en nuestros guiones esas historias necesarias”.

García Herrero no se duerme en los laureles. Tiene entre manos tres proyectos de series de ficción, mientras revisa el guión de su primer largo. Al mismo tiempo, prepara una campaña de sensibilización con la Asociación Esperanza y Sonrisa, que apoya  la investigación del cáncer infantil, y dirige el Ficticia, el festival de ficción online de Aranjuez.

Distintos. MAKMA

Bel Carrasco

 

Las razones primeras de Roberto Bolaño, en Filmin

‘Roberto Bolaño. La batalla futura’, de Ricardo House
Chile, México, España, 2016
63 minutos
Filmin
Desde el 23 de abril de 2018

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro y de Sant Jordi, la plataforma de vídeo bajo demanda Filmin estrena en exclusiva ‘Roberto Bolaño. La batalla futura’, dirigido por el realizador y documentalista chileno Ricardo House, tercer capítulo de una serie documental que radiografía el devenir biográfico del ínclito y malogrado escritor santiaguino, del que se cumplirá, el próximo julio, el decimoquinto aniversario de su fallecimiento.

Roberto Bolaño. Makma

En torno de Bolaño –consabido autor de estocástica cartografía vital–, Ricardo House traza una polifónica senda en la que configuran su retrato una treintena de testigos, entre familiares, estrechas amistades de diversa índole, ubicación y cronología, escritores, editores y profesionales de la cosmogonía literaria con quien, en diferentes periplos de su honda y fugaz existencia, fraguó un vínculo (emocional o circunstancial) de suficiente relevancia como para acudir tras los vestigios, en búsqueda de las razones primeras (biográficas y literarias) que hubieron perfilado al responsable de, entre otras, ‘Estrella distante’ –primera de las publicaciones con Anagrama, en 1996, de la mano de Jorge Herralde, con quien mantendría, a partir de entonces, una umbilical relación profesional acerca de la que el editor catalán se adentra con algunas anécdotas e impresiones durante el documental-.

‘Roberto Bolaño. La batalla futura’ retorna a su infancia, ya enferma de inopinadas lecturas –Guillermo Bravo (vecino y amigo de la ñinez) aventura que “sin querer hacerlo, nos enseñaba a hablar de otra manera”–, y recorre su adolescencia por el desconchado Liceo de Hombres de la ciudad de Los Ángeles, en el centro-sur de Chile, su rauda e imprevista partida a México D.F., el efímero e infortunado retorno a su país en 1973 –golpe de Estado y breve trasiego carcelario–, o la impostura beat de los infrarrealistas mexicanos, movimiento poético (de acciones epatantes) comandado por Bolaño, en compañía de Mario Santiago Papasquiaro, José Vicente Anaya, Bruno Montané o un Ramón Méndez Estrada –quien interviene poética y citadinamente en el documental poco tiempo antes de su muerte– para el que “el infrarrealismo es una actitud” a partir de la que al escritor chileno “le gustó novelar poetas” en su obra literaria.

Si la epidermis biográfica de Bolaño compendia que recala con ulterioridad en Barcelona y, a continuación, en el municipio girondense, costero y definitivo de Blanes -persiguiendo la inesperada estela del Pijoaparte de Juan Marsé en ‘Últimas tardes con Teresa’-, merodea sucesivos y prosaicos oficios de emigrante mientras reporta morfología narrativa a sus febriles inquietudes y se consagra, tras un primer aviso sintomático de su enfermedad, a la escritura hasta alcanzar, por entonces, una notabilísima relevancia, Ricardo House, de la mano del equilibrio asertivo o reflexivo de sus testigos, revela a un individuo que toma el exilio como fuente de riqueza, la errancia como condición elemental y el pasado como territorio del que exhumar los aljófares del relato, anunciando una tensa y turbia relación personal y profesional con su páis natal, cuyos retornos, raíces y conflagraciones literarias solidificaron su posicionamiento y toma de conciencia –“ser escritor chileno es una entelequia, una estafa. El escritor es su lengua”.

A la postre, ‘Roberto Bolaño. La batalla futura’ se formula como un documental de cadencioso recorrido testimonial que auxilia a recorrer algunos recodos pretéritos de la figura del escritor chileno, erigido en un interesante collage audiovisual, acompasado por las ilustraciones de Nicolás Pérez de Arce, la música de Fernando Milagros y Patti Smith (ferviente admiradora del escritor), la significativa grabación radiofónica del programa ‘Si nos dejan’, en Radio Tierra, del escritor y artista plástico chileno Pedro Lemebel y, sobremanera, de la entrevista que mantuvo Bolaño en 1999 con Jaime Celedón en el programa de Chilevisión ‘Celedón, Villegas y Cía’.

Roberto Bolaño. Makma

Jose Ramón Alarcón