MyFrenchFilmFestival y su cine inédito en Filmin

MyFrenchFilmFestival 2020
Unifrance
Filmin
Del 16 de enero al 16 de febrero de 2020

La plataforma de VOD Filmin será un año más sede en España de MyFrenchFilmFestival, el certamen online organizado por Unifrance que promociona en todo el mundo el cine francófono, en especial aquel que ha tenido poca visibilidad lejos de las fronteras de sus respectivos países.

La décima edición de uno de los festivales online más importantes del mundo se celebrará del 16 de enero al 16 de febrero de 2020, y ofrecerá en Filmin 11 largometrajes y 15 cortometrajes, muchos de ellos estrenados y premiados en festivales de todo el mundo, pero que todavía no habían pasado por los cines españoles.

Entre los títulos más destacados de su programación se encuentran ‘Los confines del mundo’, de Guillaume Nicloux –una historia de venganza ambientada en la guerra de Indochina en 1945– con Gaspard Ulliel y Gérard Depardieu en el reparto; ‘La caravana’, de Méryl Fortunat-Rossi y Valéry Rosier –documental belga sobre los aficionados que acuden a animar a los ciclistas en las etapas del Tour de Francia; ‘El escape’, de Emmanuel Hamon –thriller político sobre una operación de exfiltración de una mujer francesa arrepentida de haberse unido al ISIS en Siria; ‘Perdrix’, de Erwan Le Duc – presentada en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes, cuenta con Fanny Ardant en su reparto; y ‘Jessica Forever’, de Jonathan Vinel y Caroline Poggi – distopía futurista y reflexión sobre la violencia–, que será una de las películas más comentadas de un MFFF2020 que no se olvida del público infantil, al que dedica una sección con 5 cortos de animación.

Selección completa de la programación en Filmin

Gaspard Ulliel y Gérard Depardieu en una escena de ‘Los confines del mundo’, de Guillaume Nicloux. Fotografía cortesía de Filmin.

MAKMA

Soñar inquietudes y retos con 10 Sentidos

‘Soñadores’ | IX Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de València
Mayo de 2020

Las postrimerías del año que concluye portan consigo los preparativos del Festival 10 Sentidos, encuentro escénico de referencia de la ciudad levantina, cuya novena edición se llevará a cabo, durante el mes de mayo de 2020, bajo el lema ‘Soñadores’, un leitmotiv que focaliza la atención sobre la juventud y, en consecuencia, sobre aquellos que “están llamados a ser los reyes del futuro”, en base a “sus inquietudes, sus problemas, sus retos y sus compromisos”, tal y como indican desde la organización del festival, que, al igual que en ediciones precedentes, tendrá como ejes principales la danza, el teatro, la música, el cine y las artes plásticas; géneros con los que “mantener la filosofía de visibilizar, a través de propuestas artísiticas, diferentes realidades de nuestra sociedad”.

De este modo, el festival de las artes vivas de València, codirigido por Mertixell Barberá e Inma García, “hará protagonista a esa generación nacida a finales del siglo XX y principios de este, en la que nuestra sociedad debería depositar sus esfuerzos y esperanzas, y se aproximará a su lenguaje, a su ideología, a su modo de vivir, a su manera de crear”.

‘Soñadores’ pretende investigar y formular dubitaciones en torno a cuestiones relativas a “qué les define, qué sienten, cómo se relacionan o qué les preocupa”. Por ello, “la programación incorporará a creadores que sueñan, que arriesgan, que se comprometen, y buscará propuestas que ayuden a un público diverso a entender su idiosincrasia”.

Así mismo, 10 Sentidos “contará con otros artistas de distintas edades que plasmarán su propio punto de vista sobre el paso del tiempo y a los que se les propondrá observar e interactuar con un relevo generacional que a veces no obtiene la atención suficiente”.

Imagen de una de las propuestas escéncias del IX Festival 10 Sentidos. Fotografía de Juami Ponce cortesía de la organización.

MAKMA

‘Fin de siglo’, la belleza lúbrica del amor

‘Fin de Siglo’, de Lucio Castro
Argentina, Estados Unidos, 2019
Con Juan Barberini, Ramón Pujol y Mia Maestro
Estreno en España: viernes 13 de diciembre de 2019

Como si se tratara de una visión profética, la opera prima de Lucio Castro (Buenos Aires, 1975), ‘Fin de Siglo’, trae consigo un buen augurio para el director argentino, que encamina su trayectoria fílmica con una pieza estremecedoramente bella y sugestiva. Seleccionado por el Departamento de Cine del MoMA de Nueva York para formar parte del ciclo ‘The Contenders 2019’, su fortuna crítica podría llevar al filme a triunfar, hasta convertirse en un clásico de culto. La película ha tenido una muy buena acogida tanto por parte de la critica española como internacional, y se estrenará en los cines de nuestro país el próximo 13 de diciembre de 2019.

Fotograma de ‘Fin de Siglo’, de Lucio Castro. Fotografía cortesía de Filmin.

En las antípodas de las ficciones de consumo rápido a las que hemos terminado por acostumbrarnos, los ochenta y cuatro minutos de la cinta nos conducen a una historia de amor casual, en la que confluyen lenguajes que transitan entre el ayer y el hoy. Sin caer en la fantasía estereotipada e hiperexplotada por el cine más comercial –donde abundan personajes construidos para satisfacer al público heteronormativo–, la obra expone relatos crudos y personajes reales en los que por fin poder vernos reflejados. Huyendo de las consabidas narrativas de adolescentes que descubren su sexualidad de manera temprana, los  protagonistas de ‘Fin de Siglo’ comienzan a peinar canas y construyen discursos maduros basados en vivencias adultas, donde prima la experiencia. La sexualidad explícita de algunas de las escenas quizás sorprenda al espectador menos avezado que, sin duda, podrá aprender y disfrutar de la belleza lúbrica del filme y sus diálogos. 

Fotograma de ‘Fin de Siglo’, de Lucio Castro. Fotografía cortesía de Filmin.

A través de planos fijos, a modo de ventana indiscreta, Lucio Castro consigue satisfacer nuestro deseo escópico de mirar sin ser vistos y nos permite acceder al mundo de Ocho, sus pensamientos, dudas y deseos. Los planos subjetivos nos permiten empatizar con el personaje, conocerlo de una manera casi inconsciente a través de esos momentos en los que el silencio se adueña del tiempo y la soledad es grata compañera. Rutinas que remedan a las propias y que consiguen que el espectador naufrague en la realidad del protagonista. 

Fotograma de ‘Fin de Siglo’, de Lucio Castro. Fotografía cortesía de Filmin.

La gama de colores poco satinados y fríos, con predominancia de matices añiles, contrasta con las tonalidades cálidas que explotan la anatomía de ambos actores. Haciendo uso de imágenes recurrentes en nuestro imaginario colectivo –como la del hombre emergiendo del mar junto con un brillante caleidoscopio de planos y encuadres–, Lucio Castro consigue conjugar la sexualidad de Ocho con el entorno en el que habita. Lugares laberínticos en los que la vegetación y el hormigón armonizan en una particular visión de la ciudad de Barcelona. Espacios como el Museu del Perfum, el Museu Nacional d’Art de Catalunya o el Parque del Laberint d’Horta acompañan a Javi y a Ocho mientras fantasean con proyectos y futuros en los que el cambio de centuria supone un antes y un después en sus vidas.  

El filme, de manera límpida, expone las complejidades del mundo relacional en coexistencia con la sencillez con la que hoy en día planteamos nuestros encuentros sexuales, gestionados por aplicaciones que han terminado por asesinar al ya ajado coqueteo. Normas y reglas que se desvanecen en lo etéreo cuando uno vive enamorado del hoy.

La vida sin tiempo, el tiempo sin vida, dicotomías presentes en el filme y por las que nos dejamos llevar, abandonándonos al presente más absoluto, donde la perdurabilidad del futuro y sus cadenas son un súcubo que se escapa por la ventana cada mañana de sábado. Amaneceres en camas extrañas que, en ocasiones, nos hacen sentir como en casa. Miradas que con los primeros albores del sol atraviesan el alma y hacen de lo fugaz un instante eterno, en el cual dudamos si aún soñamos o jamás estuvimos tan despiertos.

¿Qué queda de nosotros cuando cerramos la puerta tras un encuentro? ¿Qué se lleva el otro al irse? Souvenirs emocionales que nos persiguen como pesadillas en sueños recurrentes, acentuando la soledad patente o la deseada, haciendo figura nuestros miedos y deseos. ‘Fin de siglo’ no deja indiferente; conectando pasado, presente y futuro, construye una narrativa compleja en la que proliferan las visiones especulares de aquello que pudo ser y nunca fue. Relatos que nos incomodan y desorientan, interpelándonos directamente a reconocer las posibilidades de nuestro presente. 

Fotograma de ‘Fin de Siglo’, de Lucio Castro. Fotografía cortesía de Filmin.

Andrés Herraiz Llavador

El legado en los huesos de Fernando González Molina

‘Legado en los huesos’ , Fernando González Molina
Atresmedia Cine, Nostromo Pictures, 2019
Con Marta Etura, Imanol Arias, Leonargo Sbaraglia y Susi Sánchez
Estreno en España: jueves 5 de diciembre de 2019

Si palpita en la trilogía del Baztán, de la escritora guipuzcoana Dolores Redondo, material suficiente para aproximar la lectura a los predios cinematográficos, el oficio narrativo, de hechuras audiovisuales, de Fernando González Molina parecía apuesta indubitable con la que emular el resultado comercial que la autora hubo obtenido de la ubicua mano de Ediciones Destino durante el último lustro.

Guarismos corroborados por la primera de las adaptaciones de la trama policial polarizada en torno de la detective Amaia Salazar, en tanto que ‘El guardián invisible’ rindió correctamente en taquilla –más allá de aquellas controvertidas declaraciones de la secundaria Miren Gaztañaga–, refrendando, de este modo, el heterogéneo y, a la par, práctico devenir profesional del cineasta pamplonés, avezado tanto en lides televisivas –’Los hombres de Paco’ y ‘El Barco’, verbigracia– como en la gran pantalla mercantil –’Fuga de cerebros’ (I y II), ‘Tres metros sobre el cielo’ y, fundamentalmente, ‘Palmeras en la nieve’, adecuación de la homónica novela histórica de Luz Gabás–.

No cabían, por tanto, razones contrarias a mantener el envite implementado por González Molina, gozando, además, del nihil obstat literario de Redondo y un asaz pulmón económico para manufacturar un producto final tan digno y rentable como lábil.

Es por ello que el próximo 5 de diciembre de 2019 se asoma a las pantallas ‘Legado en los huesos’ –y que gracias a la labor de la empresa valenciana Mercacine y los ABC Park, se ha podido visionar, junto a su director, en pase de prensa (cuestión que siempre se agradece por estos, en ocasiones, secundarios lares)–, segunda parte de esta unidad argumental edificada junto a la cabecera del río Bidasoa, en la que Marta Etura retoma las angustias atávicas de su personaje, lacerado por los uliginosos paisajes de la túrbida mitología de Elizondo, que diluye su cimientos gótico tardíos a base de truculentas cuitas maternales, litúrgicos suicidios y ofrendas antropófagas al cíclope Tartalo. Un extravagante argumento que se hubo antojado plausible para lectores poco exigentes y espectadores con epidérmicas necesidades.

‘Legado en los huesos’ cumple, así, su misión de distraído thriller, uniformado con una notable producción y un plantel de apellidos seductores, como, amén de la propia Etura, Arias (Imanol), Sbaraglia (Leonardo), Mínguez (Elvira), Casablanc (Pedro), Librado (Carlos), y la siempre inquietante Susi Sánchez, entre otros insignes de la pequeña pantalla. Sin embargo, el filme adolece de las mismas flaquezas que su predecesor, obstinado en complicar la prosodia de sus actores a base de diálogos arquetípicos que imposiblitan la necesaria naturalidad del verbo y compelen a la impostura, restando credibilidad semántica a la acción e impidiendo diluir la tediosa sensación de encontrarse ante personajes planos y predecibles.

Y deba ser durante la primavera de 2020 cuando Fernando González Molina retorne a las salas con ‘Ofrenda a la tormenta’, reportando epílogo al suspense criminal de Dolores Redondo, confiando en que el pecunio y los aforos sean suficientes para solidificar la supervivencia cinematográfica de un cineasta al que, a buen seguro, le llegará su obra.

Jose Ramón Alarcón

«O que Arde»: un bello canto a la Galicia rural.

Dirección: Oliver Laxe
Reparto: Amador Arias, Benedicta Sánchez
Título en V.O: O que arde
País: España
Año: 2019
Género: Drama
Guion: Santiago Fillol, Oliver Laxe
Fotografía: Mauro Herce.

Nos introduce en la historia el sonido de los eucaliptos bambaleándose en el aire un instante antes de caer, arrancados por enormes máquinas que avanzan en la oscuridad del bosque. No hay música de fondo, ningún adorno, ninguna sucesión constante de imágenes que emboten los sentidos; tan solo un profundo y embriagador silencio, interrumpido solamente por los golpes de los monumentales árboles que se desploman ante la fuerza de la máquina letal.

“O que Arde” es una película de 2019 dirigida por Oliver Laxe y escrita conjuntamente entre el mismo Laxe y el guionista argentino Santiago Fillol. Los actores principales, Amador Arias y Benedicta Sánchez, nunca antes se habían puesto delante de las cámaras; fueron escogidos por Laxe entre más de 300 candidatos, todos provenientes de los alrededores de las montañas lucenses. La selección de actores sin experiencia se debe a la intención por parte del director de capturar la verdad, una verdad que solo podrían reflejar las gentes del lugar. Y es que Laxe parece perseguir siempre esa mismo intención en todos sus films; la de crear una obra de una profunda sinceridad.

La película obtuvo el premio del jurado de Cannes, en la sección Un Certain Regard. Pero no es la primera vez que Laxe acude a este festival y sale de allí premiado. Ya ocurrió en 2010 con su película “Todos vós sodes capitáns» (Todos vosotros sois capitanes) con la que obtuvo el premio FIPRESCI. Y volvió a acudir en 2016 con “Mimosas”, una película rodada en Marruecos por la que le concedieron el premio de la crítica.

“O que Arde” se rodó en Os Ancares, tierra natal de la familia de Laxe. Viendo la película no dudé por un instante: estos son los bosques en los que nacen las meigas, sobre los que narra Wenceslao Fernández Flórez en su obra “El bosque animado”. En toda la película se percibe la existencia de un vínculo indestructible, profundo, entre el ser humano y la naturaleza. La naturaleza puede ser un hogar, un cobijo, un lugar en el que resguardarse, pero también un ente destructor y violento. Esa dualidad vital se recoge aquí con maestría, en lo que parece ser un bello canto a la vida y a su complejidad.

Benedicta Sánchez resguardándose de la lluvia. Escena de «O que Arde».

La narración comienza cuando liberan a Amador de la cárcel después de cumplir condena por haber provocado un incendio. Puede entonces regresar a casa con su madre, Benedicta, y vivir de nuevo conforme al sosegado ritmo de la naturaleza. Allí cuida de sus tres vacas y de Luna, su perra. Pero un tiempo después de su llegada un incendio arrasa la zona, provocando terribles destrozos. Hay así varios temas significativos que resuenan en la película: la vuelta al hogar, la mirada del otro, la vergüenza pública, la relación entre madre e hijo, la complejidad humana y nuestra incapacidad para abarcarla y comprenderla en profundidad.

Sin duda, el trabajo de Mauro Herce con la fotografía es muy destacable. Las imágenes se recrean en la belleza de la impresionante naturaleza gallega en todas sus formas; la niebla que baja a las colinas y difumina las formas de los bosques, la lluvia que mantiene el verdor y regenera la tierra, pero también la innegable belleza del fuego destructor, del paraje quemado y destruido, de lo que vive y muere en este ciclo eterno que es la vida.

Benedicto Sánchez recorriendo el bosque quemado. Escena de «O que Arde».

La transformación que no cesa, el tiempo imparable y cíclico, son dos conceptos esenciales en el film. Amador sale de la cárcel en invierno, la luz es sombría, llueve, el personaje aún esta recogido, ensimismado. A medida que pasan los meses llega la primavera, todo comienza a renacer, florece la vida que antes estaba oculta, la luz se vuelve dorada y brillante, y así, poco a poco, también parece desplegarse un poco más el alma de Amador. Pero pronto vuelve el otoño, y este da paso al invierno; de nuevo la oscuridad y la sombra, y con él, el fuego.

De modo que podríamos decir que existen tres tiempos en la película. Una primera parte de oscuridad, de penumbra. La parte central, de mayor serenidad y ligereza. Y una parte final en la que de nuevo reinan las tinieblas. Esta sombra final se manifiesta curiosamente en un elemento de luz, el fuego, pero que a su paso es destructivo y ennegrecedor.

Uno de los bomberos tratando de detener el fuego. Escena de «O que Arde».

Resulta significativo lo poco que se intenta indagar en por qué los personajes actúan como actúan. No hay un análisis psicológico de sus motivos internos, no se intenta saber qué los impulsa, ni si quiera sabemos si Amador incendia finalmente el bosque. Son personajes a los que de algún modo no podemos acceder, tan solo contemplar como se comportan, algo que al fin y al cabo, es más verídico que ninguna otra cosa. Eso no nos impide empatizar con Amador, lamentar su suerte, y tratar de imaginar si es culpable o no. Es más, enfatiza el deseo de saber del espectador, el deseo de comprenderle.
En cuanto a la técnica, observamos muchos planos fijos que se recrean en una imagen concreta, de tal modo que el espectador puede profundizar en esas visiones y comprenderlas de otro modo. También son frecuentes los travellings de cámara para mostrarnos la belleza de la naturaleza y de su destrucción: el fuego, su textura, su potencia, sus chispas, cómo se eleva y cómo luce en la noche. A los personajes muchas veces los observamos de espaldas, escondidos detrás de objetos o de su propio cuerpo.

Benedicto Sánchez y Amador Arias. Escena de «O que Arde».

Una de las cosas más destacable del trabajo de Laxe es la sabiduría con la que utiliza la pausa, ¡qué silencio tan necesario y envolvente! Aumenta la fuerza de las palabras, permite respirar, y está cargado de significado. Si algo captura al espectador es la simplicidad con la que se narra lo complejo, la naturalidad de las relaciones humanas. Es simplemente bella.

O que arde parece representar la melodía del son gallego, parece aspirar a recoger y preservar la esencia misma de su gente y su montaña, en las que se respira sencillez, sensibilidad, belleza, y al mismo tiempo una rudeza y brutalidad animalesca. Es un mundo que desaparece, una realidad que se esfuma y arde bajo el dominio de la modernidad.

Escena del incendio de «O que Arde».

Sofía Torró Álvarez

David Lynch, pequeñas y túrbidas historias

‘David Lynch, Small Stories’
57 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Centro de Cultura Antiguo Instituto
Sala2
Jovellanos 21, Gijón
Del 15 de noviembre de 2019 al 26 de enero de 2020

“Cuanto más abstracta es una obra,
más interpretaciones se pueden hacer de ella.
Cada espectador sacará algo distinto,
justamente como ante un cuadro.
Siempre seré fiel a mis ideas abstractas”
(David Lynch)

Y con incólume lealtad parece mecerse el universo creativo de David Lynch, adherido a los mimbres más caliginosos de la aphaireis aristotélica, a partir de la que edificar sus túrbidos universales, como un objeto último de abstracción que rezuma los más edificantes sótanos existenciales, inficionados y corrompidos por su siniestra naturaleza onírica.

Imagen de una de las series que conforman David Lynch, Small Stories’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un narcótico cosmos –cartografía de cuadrantes y desnortadas agujas magnéticas– concitado en la exposición itinerante ‘David Lynch, Small Stories’ –organizada por la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón y el FICX, en colaboración con la Maison Européenne de la Photographie de París y la Galería ITEM–, que recala por vez primera en nuestro país de la mano del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón y con motivo programático del 57 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX), tras recorrer diversas capitales europeas desde 2014.

De este modo, a través de 55 fotografías originales –formuladas expositivamente mediante 8 postulados conceptuales–, ‘David Lynch, Small Stories’ exuda “55 historias cortas, disconformes, de soledad, de extrañeza, de seres, insectos y cabezas rompedoras”, tal y como rubrica en su texto crítico el escritor y ensayista cinematográfico Quim Casas –autor del preciso e indispensable título ‘David Lynch’, publicado en la colección ‘Signo e imagen/Cineastas’, de Cátedra, en 2007–, quien ha presentado a los medios, junto a Alejandro Díaz Castaño (director del FICX) y Miguel Barrero (director del FMCE y UP), los fundamentos proposicionales de una muestra que, a lo largo del último lustro, se ha visto ampliada en 15 instantáneas, tras las 40 fotografías que conformaban el primigenio planteamiento de la Casa Europea de la Fotografía de París.

Detalle de la obra ‘Window #3 whit Head’, de David Lync. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Y si Casas se encargaba de referir que “en Lynch todo es orgánico, todo es un mismo cuerpo’, así lo atestigua ‘The Short Films of David Lynch’, extremidad complementaria de la exposición que permite visionar las epatantes, irracionales y extravagantes haciendas cinematográficas del director montanés, a través de cinco cortometrajes –’Six Men Getting Sick’ (1966), ‘The Alphabet’ (1968), ‘The Grandmother’ (1970), ‘The Amputee’ (1974) y ‘Lumière and Company: Premonition Following an Evil Dead’ (1995)– que auxilian a incensar el horizonte de inquietudes creativas de un artista tan heterodoxo como mayúsculo; un individuo que ha cimentando su trayectoria sobre las fecundas ciénagas del dilentantismo, transitando por los dominios del dibujo y la ilustración, las dependencias pictóricas y escultóricas, el vasto predio de la electrónica musical o el diseño, encontrando en la heredad semiótica del audiovisual el territorio en el que su producción artística cobra morfología de acontecimiento.

Porque si en ‘David Lynch, Small Stories’ el espectador transita a través de sobrecogedoras arquitecturas de edificios y ventanas, inquietantes objetos –automóviles, plantas y pistolas– y lóbregos antropomorfismos de cabezas y torsos tumefactos, no debe descuidarse el matiz de que “el cine significaba para él darle volumen, movimiento y sonido” (Quim Casas) al planisferio que conforman sus nocturnos fetichismos y enardecidas predilecciones psicoanalíticas.

No obstante, uno ignora la dimensión atributiva que la obra fotográfica de Lynch obtendría huérfana de apellido y, por ello, sus small stories no deban ni puedan subsistir sin la elefantiásica referencia y sustento de su filmografía, sobre la que gravita –por indubitables razones de cualidad, carácter y aptitud– el curso teleológico de sus premisas.

El cineasta David Lych durante un instante de la proyección de ‘The Short Films of David Lynch’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

Aritz Moreno y sus ‘Ventajas de viajar en tren’

‘Ventajas de viajar en tren’, Aritz Moreno
Logical Pictures / Morena Films / Señor y Señora, 2019
Noviembre de 2019

‘Ventajas de viajar en tren’, primer largometraje de Aritz Moreno, que cuenta con un elenco más que apetecible –Luis Tosar, Belén Ortiga, Ernesto Alterio, Macarena Garcia, Pilar Castro y Quim Gutiérrez, entre otros–, materializa su estreno en salas tras su buena acogida en el 52 Sitges Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

Con tal motivo, MAKMA entrevista al director guipuzcoano y a Leire Apellániz –productora, junto a Moreno, de Señor & Señora–, con el fin de desentrañar algunas de las claves y singularidades de su ópera prima.

Aritz, ¿cómo has afrontado el salto del corto al largo?

Muy a gusto, la verdad. Yo pensaba que hacer un largo iba a ser mas difícil que hacer un corto, pero en realidad todo está mejor organizado y, por lo tanto, se hace más fácil trabajar bien. Es más cómodo porque estás más protegido. La peli tiene que estar hecha ya antes de empezar a rodar, y luego ya es solo cuestión de darle al botón de rec.

Leire, ¿de dónde obtienes la financiación para el proyecto?

Pues los dos (Aritz y yo) tenemos la productora Señor y Señora, y yo me he ocupado más de la parte financiera, pero en realidad lo hemos hecho todo colaborando juntos. Al trabajar desde San Sebastián hemos podido acceder a ayudas que no existen en el resto del país.

Una vez armado el proyecto, ya fue fácil convencer a los inversores de las posibilidades financieras que prometíamos. Juan y Merry, de Morena Films, tenían el pulso financiero y el know-how que a nosotros nos faltaba. Son muy majos, y decidimos ir con ellos.

Además, también nos seleccionaron en el Co-Production Market de Berlín. Allí conseguimos un co-productor francés, Logica Pictures. Después, ya también ha entró Movistar. Nos ha costado arrancar, pero luego ha ido todo rodado, y ha fluido solo.

La película se divide en capítulos, ¿Aritz, ha habido alguno más difícil de rodar que otro?

Para mí, el de Pilar (Castro) y Quim (Gutiérrez). Ellos tenían que construir el tono original, y saber mantenerlo. Hay otras partes más gamberras y más lúdicas, pero esa parte en concreto sí que fue complicada. Hay muchos detalles en ella, y merece un segundo visionado, con tranquilidad.

Físicamente, también fue difícil esa parte porque rodamos en invierno, hacia mucho frío y Pilar tenía que estar en el barro. Ella, además, nos ayudó a captar miembros del elenco para montar la peli. Siempre ha sido la más entusiasta desde el principio. Es muy generosa.

¿El elenco ha sido de primeras opciones?

Sí, el 90% han sido primeras opciones. Primero Pilar, luego Quim, Luis, Macarena, casi todos.

¿Cómo te sientes, Aritz, al debutar con un equipo de lujo?

Es un privilegio absoluto. Me lo han hecho todo muy fácil. Son grandes profesionales muy cercanos y con los que se puede trabajar muy bien. Me han ayudado mucho en la puesta en escena. Y con su experiencia han hecho que las complicaciones se hicieran mas fáciles.

Por ejemplo, Luís Tosar hacía tomas de siete minutos del tirón. ¡Ahí entiendes porque son la leche! Son efectivos en pantalla y, además, te hacen la vida fácil. Eso es impagable.

Para mí es imprescindible, antes de rodar, tener unas conversaciones previas con los actores y las actrices para ver si existe la química necesaria para que todo fluya perfectamente, como en este caso.

Artiz Moreno. Fotografía de David Herranz cortesía de Filmax.

La dirección artística es impecable.

Está todo muy trabajado. La foto la ha hecho Javi Aguirre, con el que ya he trabajado desde el principio con mis cortos, y también es el director de fotografía de ‘Handia’, ‘Loreak’, ‘La Trinchera infinita’, etc. Somos muy amigos y nos entendemos muy bien.

Y Mikel ha hecho el arte, y tuvo muy poco tiempo, pocos recursos, pero es altamente resolutivo. Además, es muy humilde y se pone a disposición absoluta para lo que haga falta. Incluso Orejudo, el autor del libro, nos dijo que veía su libro puesto en escena en nuestra película. Tener ese reconocimiento del creador de ese mundo tan personal es todo un logro. Es incluso mágico.

Y ahora, ¿qué proyecto tienes en mente?

Me encantaría hacer una peli de Batman. Por soñar que no quede. Es que lo normal no me atrae. Algo diferente. No sé, algo original, provocador, algo de terror… Además, pasa que esta película ya es tan perfecta, que yo mismo me he puesto el nivel muy alto. Voy a necesitar otros cinco años para poder levantar un proyecto con el que me sienta identificado (risas). Con Leire queremos hacer las pelis que nos gustaría ver a nosotros.

¿Has intervenido en el guion?

Sí, sí, hemos tenido que adaptar el libro a la pantalla, pero el guion ha salido muy bien y hemos conseguido llevar el mensaje original al espectador.

El largometraje está clasificado como un thriller, comedia, drama, amor y terror. Debutas con una película muy ambiciosa. ¿Piensas ir más allá?

No sé donde vamos a ir, porque vivimos al día. Hace cinco años Leire me pasó el libro y hemos tenido suerte de hacer la película, y ahora no tengo otro libro en mente, pero estoy seguro de que voy a hacer algo muy diferente. Lo opuesto, seguramente.

Un instante del rodaje de ‘Ventajas de viajar en tren’, de Artiz Moreno. Fotografía de David Herranz cortesía de Filmax.

Neus Flores

VLC Pitch Forum refrenda a los escritores audiovisuales

VLC Pitch Forum – Campus Talent para escritores audiovisuales
Diversas sedes de València
Hasta el 10 de noviembre de 2019

La primera edición del VLC Pitch Forum, Campus Talent para escritores audiovisuales, concita durante la presente semana, hasta el domingo 10 de noviembre de 2019, a escritores venidos de varios puntos de España, con el objetivo de ser un punto de referencia y encuentro para trabajar sus guiones, tanto de largometrajes como de series de ficción, junto a profesionales de gran talla y mostrar sus trabajos ante plataformas, productoras y cadenas como como Viacom, Movistar+, A3 Media Studios, TVE, MediaPro, Nadie es Perfecto, Avalon, Filmax,entre muchas otras.

Además, reciben tutorías individuales con la productora y coach Marian Sánchez Carniglia –que ha trabajado bajo las órdenes de directores como Ron Howard, Cameron Crowe, Bryan Singer, Los Hermanos Coen y James Cameron, entre otros–; y, en las Secret Writer’s Room, mantienen charlas con creadores españoles de primera fila.

Un instante de la rueda de prensa de presentación de VLC Pitch Forum. Fotografía cortesía de la organización.

“VLC Pitch Forum pone en valor los proyectos y las ideas de los escritores, tan importantes para la industria audiovisual. Es un evento exclusivo en València, no había Campus Talent de estas características ya que, además de los pitchs y de mostrar sus proyectos ante productoras y distribuidoras de renombre, reciben clases magistrales con profesionales de primera fila, fortaleciendo, así, sus proyectos”, ha declarado Gabriel Ochoa, director de VLC Pitch Forum.

Hoy, jueves 7 de noviembre, se celebra, en el marco de VLC Pitch Forum, la V edición de One to One, organizado por EDAV y Fundación SGAE. Por la mañana se celebra la sesión de pitch de los proyectos seleccionados por las dos entidades, mientras que por la tarde tendrán lugar las reuniones de los autores con los productores. En el mismo evento, se celebrará también la VIII Roda de Guions, presentación de los guiones de largometraje de ficción beneficiarios de una ayuda a la escritura en la convocatoria del Institut Valencià de Cultura. Los guionistas participantes en la Roda también tendrán la ocasión de presentar sus trabajos y reunirse con los productores participantes en el VLC Pitch Forum. Teresa Cebrián, coordinadora de EDAV, ha destacado la importancia de enmarcar estos eventos “dentro de un proyecto más grande” ya que esto “ayuda a los escritores valencianos”.

El viernes 8 de noviembre llegará el punto álgido de VLC Pitch Forum: por la mañana se realizarán en la Sala 7 del Edificio Rialto los pitchs de los 5 guiones de largometrajes y 5 de series de ficción, además de los dos seleccionados por la Universidad Carlos III de Madrid y el Campus de Gandía de la Universidad de València. La Mutant acogerá por la tarde la masterclass impartida por Guillermo Arriaga y, por la noche, la entrega de premios. Maite Ibáñez ha afirmado que es “todo un lujo contar en València y en La Mutant con una persona admirable, por sus historias llenas de rabia y profundidad”.

Igualmente, VLC Pitch Forum cuenta con el reputado escritor mexicano Guillermo Arriaga –ganador del premio al mejor guion en el Festival de Cannes en 2005 y guionista de películas como como ‘Amores perros’, ‘21 gramos’, ‘Babel’, ‘Los tres entierros de Melquiades Estrada’ y ‘The Burning Plain’–, quien impartirá una masterclass el viernes 8 en La Mutant.

Así mismo, el sábado 9 de noviembre a las 12:00, en la Biblioteca Municipal Clara Santiró i Font (dentro de La Rambleta), presentará su libro ‘El Salvaje’, que recibió el Premio Mazatlán de Literatura, junto a Eduardo Guillot, responsable de programación de La Mostra de València. También se proyectarán ‘Los tres entierros de Melquiades Estrada’ (2005), con charla-coloquio moderada por Marian Sánchez Carniglia (VLC Pitch Forum) y con la participación del cineasta Pedro Rosado, y ‘Lejos de la tierra quemada’ (2008), con charla-coloquio moderada por Gabi Ochoa (VLC Pitch Forum) y con la participación de Sara Mansanet, directora del Festival La Cabina y Pau Martínez, cineasta. Las proyecciones se realizarán en La Mutant con entrada gratuita el sábado y domingo (respectivamente) a las 18:00.

VLC Pitch Forum es un encuentro organizado por La República del Lápiz, Institut Valencià de Cultura, Fundación SGAE y EDAV, en colaboración con la Regidoria d’Acció Cultural del Ajuntament de València y La Mutant.

MAKMA

Una mirada cinematográfica sobre la Guerra Civil

‘Imágenes para la memoria. Iconografía fascista y Guerra Civil Española (2016-2019)’
La Filmoteca
Plaza del Ayuntamiento 17, València
Miércoles 6 de noviembre de 2019, a las 20:00

El Institut Valencià de Cultura presenta en La Filmoteca un ciclo de documentales de la Italia fascista sobre la Guerra Civil. El ciclo está enmarcado dentro del proyecto ‘Imágenes para la memoria. Iconografía fascista y Guerra Civil Española (2016-2019)’, comisariado por Daniela Aronica y organizado por el CSCI/IM y el Instituto Luce Cinecittà, con la colaboración del Bundesarchiv Filmarchiv y Filmoteca Española.

El ciclo se inicia el miércoles 6 de noviembre de 2019, a las 20:00, con la proyección del documental ‘I legionari italiani in Catalogna’ (1939), realizado por la sección cinematográfica del Corpo Truppe Volontarie. Es el único documental que cubre la campaña en el norte de Barcelona, la última protagonizada por el CTV.

El documental presenta imágenes de sólida factura y con un planteamiento original, quizá porque incluso los dos cámaras civiles que integraban la sección trabajaron codo a codo con los militares. La cámara estuvo ubicada en la línea de fuego, por eso brinda un catálogo más amplio que nunca de la maquinaria empleada en el conflicto. Se trata de uno de los filmes más logrados de los producidos desde la Italia fascista sobre la guerra civil española.

‘I legionari italiani in Catalogna’. Fotografía cortesía de La Filmoteca.

Tras la proyección del documental se realizará una mesa redonda y un coloquio con Daniela Aronica, directora del CSCI y comisaria del ciclo; Juan Miguel Company, catedrático de la Universitat de València, y Agustín Rubio, profesor de la Universitat Jaume I de Castelló y director de la revista Archivos de la Filmoteca. También se presenta el libro ‘La guerra civil española en la propaganda fascista’. La entrada es gratuita

El objetivo del ciclo, que coincide con el 80 aniversario del fin de la Guerra Civil, es impulsar una reflexión colectiva sobre un evento traumático del aún reciente pasado de España, en el que jugó un papel decisivo la ayuda material e ideológica de Hitler y Mussolini.

Por primera vez se exhiben los documentales producidos desde la Italia fascista que se han podido localizar gracias a un rastreo minucioso en los archivos europeos. Se trata, en muchos casos, de inéditos absolutos. Algunos títulos no llegaron siquiera a estrenarse en su día, debido a la precipitación de los acontecimientos internacionales.

Son imágenes sorprendentes que dicen mucho de la estrecha, pero a la vez conflictiva, complicidad entre Franco y Mussolini: los intereses de los dos líderes variaban, de hecho, en función de la situación interna e internacional que condicionaba su línea política en cada momento, con repercusiones inevitables en el cine, que ellos mismos habían convertido en caja de resonancia de sus consignas propagandísticas.

Un cinematográfico instante durante la guerra civil italiana. Fotografía cortesía de La Filmoteca.

MAKMA

«Las mujeres estamos encontrando el sitio»

#MAKMAEntrevistas | Carmen Machi (Premio de Honor del IV Festival de Cinema Antonio Ferrandis de Paterna, València)
Octubre de 2019

“Hoy por hoy, las mujeres estamos encontrando el sitio. En gerundio, porque el recorrido es largo’’

El trabajo actoral que lleva realizando Carmen Machi desde que era pequeña se ha visto reflejado en el galardón de honor que recibió el pasado 19 de octubre de 2019 en la IV edición del Festival de Cinema Antonio Ferrandis. “Una trayectoria llena de momentos de felicidad, de gloria en el mejor de los sentidos, por compartir con ciertos compañeros, por trabajar con ciertos directores, por viajar, por estar en un momento como el de hoy, recibiendo un premio que simboliza a lo que te dedicas, que te recuerda a qué has entregado tu vida porque has querido. Es difícil destacar un momento porque todos son especiales. Y hoy es uno de esos momentos’’, ha declarado la actriz madrileña.

El festival le pidió a la intérprete que eligiese una película importante para ella y, a ser posible, alguna que tuviera algo relativo a la Comunidad Valenciana, y así lo hizo. Eligió ‘La puerta abierta’ (Marina Seresesky, 2016), porque, además de ser una película con escenas en València y Cullera, está llena de momentos felices y tristes, esto es, emociones que le hicieron posicionarla en el pódium de sus películas favoritas y porque, visionándola como espectadora, le parte el alma, la deja demolida. “La película es optimista, pero hay algo asolador en la soledad de un vacío, de un no futuro. Rosa ha decidido plantear su vida como una prostituta y tú como espectador la ves y dices: ¡jolín, qué cosa tan triste! Pero ¡haz algo! ¡Espabila! ¡Muévete!’’.

Carmen Machi. Fotografía: Uiso Crespo (Discipuli.es)

Porque, como la propia actriz comenta, “es muy complicado ponerse en la piel de cada ser humano’’, no se puede generalizar en la prostitución. Ese es el motivo por el que tanto le gustó el enfoque que le dio la directora y guionista de la película, Marina Seresesky, puesto que el público está viendo al ser humano que se pone tacones y falda por la noche y sale a conseguir dinero para comer, porque ser prostituta también es una manera de vivir.

Durante la entrevista para MAKMA tras la proyección, lanzo esta pregunta al aire: «¿Qué es más difícil para el equipo técnico y artístico de las películas, hacer reír o hacer llorar?»

Carmen Machi responde asegurando que ambas son igual de fáciles, o igual de difíciles, pero que lo importante está en el propio trabajo actoral; lo que de verdad importa es que el espectador se crea que lo que está viendo es real, que se introduzca en el mundo de los personajes que lo interpretan, que se emocione, porque por eso paga y ese es su cometido. Un actor, por regla general, no nace siendo cómico. Ni tampoco siendo dramático. Ambos extremos se trabajan con gran exactitud y dedicación, con un gran control sobre el tiempo, el ritmo, la escucha, el timing, el gag, el objetivo en ese momento, la pausa; la clave está en llevar a cabo un trabajo constante y diario que produzca emociones. Para constatar esto, acudamos a la regla que Machi comentó: «Hay una regla en teatro –que yo la creo hasta cierto punto– que es que ‘el actor que llora en teatro, mal actor cuando hace drama’. Tú no tienes que llorar, tiene que llorar el espectador».

Y es que, si nos paramos a pensar, la vida es risa y llanto todo el tiempo. Aunque a veces se haga algo de manera innata, siempre se hace caso a lo de dentro, el corazón manda, el cerebro manda, el ser humano es una bipolaridad continua, e igual pasa con la construcción de un personaje a la hora de actuar.

No obstante, Carmen Machi no necesita basarse en nadie, consigo misma se basta y se sobra, porque, como deja patente, eso te condiciona, te hace que te olvides de ti y de tus defectos, intentando seguir a otros. Mas por supuesto que tiene referentes personales y técnicos, porque, al fin y al cabo, son trabajos en sintonía con personas que se han quedado en su retina de manera permanente, tales como Amparo Baró o el mismísimo Antonio Ferrandis, de los que ha mamado y admirado mucho esa forma de trabajar de “tonterías las justas, vamos al grano y siempre con mucha verdad’’.

Carmen Machi e Irene Valdés en un momento de la conversación. Fotografía: Uiso Crespo (Discipuli.es)

Esto lo apoya, por otro lado, con el argumento de que “querer logar la perfección es una estupidez; el ser imperfecto, el estar en el camino del aprendizaje es lo que te hace evolucionar, y si crees que ya has llegado a la excelencia, ¡menudo aburrimiento! Y esto, ¿quién te lo va a aportar? Pues fácil, gente muy mayor, con la sabiduría de decirte: ¡Equivócate!, y gente muy joven que se equivoca sin quererlo y hace arte’’. Eso para la actriz, esa mezcla heterogénea, le ha hecho enriquecerse tanto a nivel profesional como personal.

Para finalizar la entrevista se le planteó una difícil pregunta: “¿Cómo describirías en dos o cuatro palabras el oficio de ser actriz?’’. A lo que ella respondió: “Pasión, felicidad, amor a algo y ser un gran mentiroso, sin dejar atrás la timidez, porque hay que diferenciar bien la persona que actúa del personaje que se interpreta, hay que ser muy tímido para luego tener el arrojo de ponerte la máscara y ser valiente’’.

La penúltima pregunta y cuya respuesta fue la más escueta (no por nada, sino porque no necesita decirse nada más), fue dedicada a Luis García Berlanga, referente por excelencia del cine valenciano y español. Carmen Machi siempre tiene una sonrisa profunda, pero al nombrar a este increíble director se le iluminó la cara, ya que estamos hablando de palabras mayores. Ella cree –y, posiblemente, esté en lo cierto– que no hay ni habrá absolutamente nadie en el universo que pueda hablar mal a nivel artístico o que no hable con admiración del señor Berlanga, y que eso pocas personas lo han conseguido. «Berlanga y Dios están casi a la misma altura», prosigue, «porque es único, ha conseguido transcender a lo largo de la historia y lo seguirá haciendo en la vida. No hay nadie como él y todo el mundo quiere igualarse, siempre con mucho respeto».

Sabemos que a la actriz, ganadora del premio honorífico del festival de Paterna, le encanta València –sobre todo los restaurantes de Quique Dacosta–, y nos ha chivado que probablemente vuelva a la ciudad de la mano del teatro porque empezará gira el año que viene.

Carmen Machi en la entrevista con MAKMA
Carmen Machi e Irene Valdés durante un instante de la entrevista. Fotografía: Uiso Crespo (Discipuli.es)

Irene Valdés