Cine dirigido por mujeres: reflexión y desigualdad

III ‘Ciclo de cine político dirigido por mujeres’
Sala SGAE
Blanquerías 6,València
Miércoles 27 y jueves 28 de marzo de 2019 a las 19:00

El ‘Ciclo de cine dirigido por mujeres’ ofrecerá esta semana las dos últimas sesiones de su tercera edición en la Sala SGAE Centre Cultural (Blanquerías, 6). Así, el miércoles 27 de marzo se proyectarán los documentales ‘Welcome to Europe’, de Celia Hernández y Gabriel Pecot, y ‘The long ride’, de Valerie Lapin. Finalmente, el jueves 28 de marzo, se ofrecerá un programa de cortometrajes integrado por ‘Lo que la distancia no borra’, de Nina Marin y Oscar Alvarado; ‘Areka’, del colectivo Atxur Animazio Taldea; ‘Asturias, patria dolida’, de Arantza Rojas; ‘Las mujeres decididas’, de Itxaso Díaz e Higinia Garay; y ‘Un sollozo en la garganta’, de Caroline de Otero y MC Albanesi. Las proyecciones, cuya entrada es gratuita, comenzarán a las 19 horas.

Esta muestra cinematográfica se celebra en València por iniciativa de la Fundación SGAE, a través de su Consejo Territorial de la Comunidad Valenciana, y se plantea el objetivo de apoyar y difundir un cine comprometido, creado por mujeres y de difícil acceso al circuito comercial de exhibición. Como explica la directora del ciclo, Ana Laura Díaz, las películas seleccionadas “nos ayudan a reflexionar sobre las diferentes sociedades y culturas, sobre los conflictos, injusticias y desigualdades que hay en ellas; que nos acerquen a esa diversidad y nos hagan comprometernos con sus realidades”. Y concluye: “difundir esta visión y este cine es nuestro mayor compromiso”.

SGAE. MAKMASesión 8: miércoles 27 de marzo

El programa de esta sesión se abrirá con ‘Welcome to Europe’, un cortometraje de Celia Hernández (dirección) y Gabriel Pecot (guion), que forma parte de la campaña ‘Muro de mentiras’, con la que la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha querido denunciar el incumplimiento del compromiso adoptado por la Unión Europea para la acogida de personas refugiadas. El documental muestra la situación de Abdullah y Wassim, dos de los miles de personas que se encuentran bloqueadas en los campos de refugiados situados en las islas griegas, víctimas de un perverso juego político. ‘Welcome to Europe’ ha sido reconocido en el X SiciliAmbiente Documentary Film Festival y en el XI Festival Protesta de Cinema de Crítica Social.

Por otro lado, el largometraje estadounidense ‘The long ride’, de Valerie Lapin, documenta el trayecto de la histórica Caravana de la Libertad de los Trabajadores Migrantes de 2003. Alrededor de un millar de personas participaron en este viaje por los Estados Unidos para llamar la atención del país sobre la difícil situación que atraviesan estos trabajadores y, a la vez, solicitar una reforma del fallido sistema migratorio. La caravana dio pie, además, al nuevo Movimiento de los Derechos Civiles para los trabajadores migrantes en Estados Unidos. Entre otros galardones, ‘The long ride’ obtuvo el premio al Mejor Documental en el Immigration Festival 2018 de Washington DC y una mención honorífica en el X Encuentro Hispanoamericano de Cine y Video Documental Independiente: ‘Contra el silencio de todas la voces’, de Ciudad de México.

SGAE. MAKMA

Sesión 9: jueves 28 de marzo

La tercera edición del ‘Ciclo de cine dirigido por mujeres’ concluirá con un programa formado por cinco cortometrajes. El primero es ‘Lo que la distancia no borra’, de Nina Marin (dirección y guion) y Oscar Alvarado (guion). Ha sido seleccionado en certámenes mexicanos como el Festival Internacional de Cine de León, el Festival Internacional de Cortometrajes de la Diversidad Social y el Festival Internacional de Cine Independiente de Paracho. En ‘Lo que la distancia no borra’, distintos inmigrantes latinos residentes en Miami (Estados Unidos) narran algunas vivencias y recuerdos de sus respectivos países de origen.

El cartel seguirá con el trabajo de animación ‘Areka’, firmado por Atxur Taldea, un colectivo compuesto por una veintena de alumnos y exalumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, coordinados por la profesora Begoña Vicario. ‘Areka’ recibió el Gran Premio del Cine Vasco en el 59º Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (Zinebi). Además, ha cosechado otros galardones como el del Público en el XXII Festival de Cortos Errenteria Film Iaburren Jaialdia o el Trofeo a la Mejor Dirección del 47º Alcine Festival de Cine de Alcalá de Henares. El cortometraje narra la apertura de la fosa en la que yace el cadáver del padre del protagonista, Euxebi, asesinado durante la guerra civil española.

Arantza Rojas firma ‘Asturias, patria dolida’, que en veinticinco minutos realiza un recorrido por la historia de Asturias a partir de la revolución obrera de octubre de 1934. Una revolución que no llegó a culminar, pero que, sin embargo, ha marcado el desarrollo de la sociedad asturiana. El cortometraje se alzó con el premio al Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine Rural Carlos Velo de Santiago de Compostela.

También ‘Las mujeres decididas’, de Itxaso Díaz e Higinia Garay, cuenta con distintos reconocimientos en su palmarés; entre ellos, el Premio del Jurado en el Festival de Cine Realizado por Mujeres Bendita Tú de Buenos Aires y el Premio a la Mejor Obra de Equidad de Género en el Festival Internacional de Cine Invisible de Bilbao. El documental forma parte de la campaña a favor del derecho al aborto #SomosTodasNosotras, desarrollada por la ONG Mundubat. A partir del trabajo en defensa de los derechos de las mujeres que llevan a cabo distintas organizaciones de El Salvador y Honduras, ‘Las mujeres decididas’ narra la persecución y criminalización a la que se ven sometidas aquellas mujeres que desean interrumpir su embarazo en diversos países latinoamericanos, enfrentándose a penas de hasta 50 años de cárcel.

Para finalizar, ‘Un sollozo en la garganta’, de Caroline de Otero (dirección) y MC Albanesi (guion), retrocede en la memoria hasta el final de la guerra civil española para narrar la historia del Campo de Gurs, por cuyos casi 400 barracones pasaron más de 60 mil personas: refugiados vascos, brigadistas internacionales, judíos huidos de la Alemania nazi… Por este campo de concentración francés pasarían, entre otros, la filósofa Hannah Arendt o el escritor Jean Améry. El cortometraje se ofrece como “un mensaje para las generaciones futuras, para que la historia no se vuelva a repetir, para que los campamentos desaparezcan. En Francia, en Europa, en el mundo”.

SGAE. MAKMA

Elena López Riera en el DA2 de Salamanca

Elena López Riera
Visiones Contemporáneas
Playtime Audiovisuales
DA2 – Domus Artium 2002
Avenida de la Aldehuela s/n, Salamanca
Del 14 de febrero al 26 de mayo de 2019

El 14 de febrero arranca la séptima temporada de Visiones Contemporáneas, últimas tendencias en el cine y vídeo en España, un proyecto comisariado por Playtime Audiovisuales (Enrique Piñuel y Natalia Piñuel) que tiene su espacio de exhibición en DA2 – Domus Artium 2002, Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca.

El inicio de la temporada de 2019 estará dedicado, en su decimonoveno ciclo, a la cineasta Elena López Riera, a la que seguirán los dedicados a David Domingo aka Stanley Sunday, para terminar el año con la artista visual Nùria Güell, quien además dará una master class en el museo.

Visiones Contemporáneas. MAKMAVisiones Contemporáneas se ha convertido, desde el cominezo de sus ciclos en 2013, en un referente dentro de la exhibición audiovisual en España, compaginando las proyecciones con encuentros y clases maestras de los artistas invitados, apostando siempre por artistas comprometidos con su tiempo, que se arriesgan tanto formal como conceptualmente.

Hasta la fecha, 18 son las artistas que han tenido su Visiones Contemporáneas, ofreciendo un amplio espectro del panorama audiovisual contemporáneo español: Félix Fernández, Alex Reynolds, Chus Domínguez, Albert Alcoz, Arrieta y Vázquez, Laida Lertxundi, Left Hand Rotation, Eli Cortiñas, Víctor Iriarte, Regina de Miguel, Lois Patiño, Momu & No Es, Eloy Domínguez Serén, Las Chicas de Pasaik, María Ruido, Rosana Antolí, Diana Toucedo y Dora García. En 2017 se ha comenzado, igualmente, un programa de itinerancias, que ha llevado el proyecto a Barcelona, México DF. y Los Ángeles.

ELENA LÓPEZ RIERA

La primera artista programada para este 2019 es Elena López Riera, cineasta y docente alicantina, con base en Suiza. Doctora en Comunicación Audiovisual, ha enseñado cine y literatura comparada en la Universidad de Ginebra, siendo también invitada como investigadora a la Universidad Sorbonne-Paris III y como profesora a la Universidad Carlos III en Madrid.

 

En 2009 funda el colectivo de experimentación audiovisual Lacasinegra, quienes, tras varios años trabajando con diferentes formatos en torno a las prácticas artísticas, realizaron en 2014 el largometraje ‘Pas à Genève’. En solitario, estrenó ‘Pueblo’ en la Quinzaine des Réalisateurs de Cannes de 2015. Desde entonces no ha cesado de cosechar premios en algunos de los certámenes más prestigiosos a nivel internacional, como el Festival Internacional de Cine de Locarno, el Festival de Cine Europeo de Sevilla o el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde en su última edición le fue concedida una mención especial del jurado, y fue seleccionada con su nuevo proyecto, el largometraje ‘El agua’, en Ikusmira Berriak 2018, un programa de apoyo a proyectos audiovisuales que apuesten por la innovación y la experimentación.

Para este ciclo se han seleccionado sus tres últimas películas rodadas en solitario: ‘Pueblo’ (2015), ‘Las Vísceras’ (2016) y ‘Los que desean’ (2018), un conjunto de trabajos que transitan en torno a los límites de la no-ficción, teniendo como protagonistas los escenarios de su pueblo natal, Orihuela (Alicante), los rituales y tradiciones que componen la memoria del lugar y funcionan como eslabón generacional, creando comunidades que incorporan a personas de todas las edades atraídas por estas ceremonias.

Fotograma de 'Las vísceras', de Elena López Riera. Fotografía cortesía de Playtime Audiovisuales.

Fotograma de ‘Las vísceras’, de Elena López Riera. Fotografía cortesía de Playtime Audiovisuales.

“El dinero no viene de los premios”

Entrevista al cineasta Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’

Concluida la temporada invernal de los principales premios cinematográficos del cine español, MAKMA entrevista a Isaki Lacuesta, director de ‘Entre dos aguas’, película galardonada con siete Premios Gaudí –incluyendo mejor película en lengua no catalana y mejor director–, además del premio especial Feroz y su más recientes nominaciones en los Premios Goya 2019.

‘Entre dos aguas’ llega doce años después del documental ‘La leyenda del tiempo’ (2006), su primera película sobre Camarón, con Isra como protagonista de la cinta, quien vuelve a la isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y a sus hijas.

¿Cómo surge la necesidad de hacer esta película?

Surge de cuando hice un viaje a la isla de San Fernando en el año 2000. Fuimos de vacaciones y nos enamoramos del lugar y sus gentes. Rodar allí era un proyecto muy íntimo, ya que los protagonistas pasaban de niños a adolescentes.

Podría decirse que me inspiró la trilogía de Truffaut con Apu. Y cuando apareció ‘Boyhood’ (Richard Linklater, 2014) en los cines, aún nos ayudó a contar un poco mejor nuestra historia.

Isaki Lacuesta. MAKMA

¿Cuál ha sido la parte más difícil del rodaje de ‘Entre dos aguas’?

Lo más difícil fue buscar cangrejos y coquinas con Isra en el barro, y nos dimos cuenta de lo barato que resulta comer marisco, por la dificultad que tiene el recogerlo. El barro nos cubría hasta las rodillas, y nos chupaba las zapatillas. Llevábamos las cámaras hundidas en el barro hasta la cintura; fue realmente complicado.

Y ellos lo hacen para poder subsistir con su familia y deben usar la economía sumergida para poder seguir adelante con sus vidas.

¿Cómo es tu relación con los actores y, en particular, con Israel Gómez Romero, con el que ya habías rodado antes?

Amistad, cariño, respeto, y admiración. No tengo mejores palabras para definirlo. He visto crecer a Isra desde los 12 años y he podido compartir su experiencia de enamorarse. Pasamos mucho tiempo conviviendo mientras rodamos y el amor es un elemento muy importante. Creo que he tenido mucha suerte con los actores y actrices con los que trabajo, porque nos llevamos muy bien, y estoy encantado de trabajar con ellos y de repetir, a veces.

Tu película anterior, que ya fue premiada con el Gaudí, ‘La próxima piel’ (2016), tuvo a Àlex Monner como protagonista junto a Emma Suarez, que fue premiada con el Goya. ¿Cómo fue trabajar con ellos y, en general, con los actores que has dirigido?

Esta ha sido mi quinta nominación a los Premios Gaudí, y estoy encantado. Hay actores con los que me une una relación especial y con ellos podría hacer muchas otras películas; entre ellos están Emma y Álex, además de Sergi Lopez, y también Bárbara Lennie –con quien ya estamos preparando nuevo proyecto-.

Un instante de la película 'Entre dos aguas', de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

Un instante de la película ‘Entre dos aguas’, de Isaki Lacuesta. Fotografía cortesía de La Termita Films.

¿Se han cumplido tus expectativas, tras los diversos premios y nominaciones cosechados durante las últimas semanas?

A cualquier premio hay que ir sin esperar nada. Hay que tomarlos y valorarlos en su justa medida. Salir ganador no significa que no vayas a trabajar después, si no que muchas veces trabajas aún más, y en realidad es el trabajo lo que hay que valorar.

Y no ganar, no significa que tu peli no guste, sino que esto es solo una competición: unas veces se gana, y otras se pierde. Depende de muchos factores: del jurado, de la audiencia, de lo buenas que sean las otras películas, etc.

Lo que sí que ofrece ganar un premio es una atención mediática que, a veces, hace que el público descubra obras que igual no hubiese ido a ver de otra forma. Pero que yo sepa, solo los premios Forqué tienen dotación económica, así que el dinero no viene de los premios, al menos, no directamente.

Ya ganaste una Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por ‘Pasos dobles’, en  2011. ¿Qué ha significado para ti volver a conseguirla por ‘Entre dos aguas’?

Ganar la Concha en 2011 me hizo mucha ilusión, porque el jurado que me eligió eran gente que yo idolatraba. ¡Les admiraba, y pude hablar con ellos! Fue un sueño cumplido. En los Gaudí, así como en los Goya, es un espacio más relajado, donde nos encontramos y nos valoramos entre compañeros.

¿Te gustaría conseguir un Óscar y llegar a lo más alto? ¿O de lo contrario, no eres tan ambicioso y ya eres feliz con tu trabajo?

Pues sí, me gustaría mucho. Es algo que no había pensado hasta este año, pero creo que sí que me gustaría mucho ganarlo. Ahora ya casi se ha convertido en un reto, y he empezado un nuevo proyecto con ese objetivo en mente. Espero ganar el Óscar, sí. ¡Ojalá! (sonríe).

Aparte de cine, también has hecho videoinstalaciones, guiones, colaboraciones en libros colectivos… ¿hay alguna faceta artística que te gustaría desarrollar y que no hayas hecho aún?

Colaboro con músicos y arquitectos, pero no lo soy, aunque me gusta jugar a serlo, y con ellos puedo hacerlo. Para mí es un aprendizaje más de mi faceta de director. Me gusta mucho hacer colaboraciones, y haré todas las que pueda.

¿Cuál es el nuevo proyecto en el que estás trabajando? ¿Puedes contarnos algo?

Pues sí, estoy haciendo nuevas cosas, y tengo un proyecto interesante a medio plazo, que de momento es secreto (y del que no puedo hablar ahora mismo), pero ya os enteraréis a su debido tiempo.

¿Qué le dirías a un estudiante de cine que quiera convertirse en director? ¿Algún consejo?

Que haga lo que más le guste y con intensidad total. Con mucha pasión y, sobre todo, con mucha determinación. No hay que hacer cine como forma de inversión, porque hay buen cine que no retorna demasiado a nivel económico.

Yo creo que hay que hacer realidad los sueños propios, no los de otras personas. Porque cualquier proyecto tiende a tener sus problemas y, si tú eres quien debe solucionarlos, es mejor que sean tus propios problemas lo que estén en juego.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por 'Entre dos aguas'. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Isaki Lacuesta posa con la Concha de Oro a la mejor película, por ‘Entre dos aguas’. Fotografía: Jorge Fuembuena, cortesía del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Neus Flores

Bajo el mismo techo que Juana Macías

‘Bajo el mismo techo’, de Juana Macías.
Los Preestrenos de Kinépolis
Festival de Cinema de Paterna Antonio Ferrandis
Cines Kinépolis
Heron City-Paterna, Valéncia
Febrero de 2019

El estreno de ‘Bajo el mismo techo’, dirigida por Juana Macías y protagonizada por Silvia Abril y Jordi Sánchez, tuvo lugar el pasado día 1 de febrero de 2019 en los Cines Kinépolis. La comedia narra los sinsabores de una separación, que si bien deja patente los más comunes desacuerdos, Macías los eleva a la enésima potencia con gags y tópicos en los que el espectador se reconoce fácilmente.

Imagen: cortesía de Universia. Cartel promocional de 'Bajo el mismo techo'

Imagen: cortesía de Universia. Cartel promocional de ‘Bajo el mismo techo’

La directora utilizará como eje central para construir su fantasía la problemática por todos conocida, como fenómeno de la burbuja inmobiliaria. Es más, comenta que está basada en lo que nos ha pasado en los últimos años, tanto como sociedad como individualmente, ya que destaca conocer a varios matrimonios en una situación similar a la que se muestra en la película.

Este punto de partida contará con un sinfín de elementos que orquestan un caos falsamente abrazado con la utilización de un humor fácil y desenfadado, como ente liberador y, en ocasiones, canalizador de tensiones, mostrando un espejo que devuelve nuestro reflejo desacralizado. Y para reírse de uno mismo, pocos actores podrían encarnar mejor este papel que los protagonistas, de quienes la directora contesta que resultó muy fácil y divertido trabajar con ellos, ya que, al conocerse de otros papeles, la química y la conexión a la hora de  trabajar creó un ambiente más desternillante si cabe. Además, puntualiza que si bien cada uno cuenta con sus propios métodos de estudio, la mezcla resulta excelente y acompasada.

Imagen: cortesía por Filmafinitty. Fotograma de rodaje del film, en que encontramos a los protagonistas con la directora.

Imagen: cortesía por Filmafinitty. Fotograma de rodaje del film, en que encontramos a los protagonistas con la directora.

Otro de los puntos significativos radica en la actualidad y en la inmediatez, e integra profesiones actualmente en auge, como el mundo de los creadores de contenidos online, ya que, como bien dice Macías, resulta necesario aportar visibilidad y seriedad a propuestas laborales que antes no podíamos ni siquiera soñar, destacando la necesidad de una apertura de mente frente al futuro inmediato.

Más allá de la problemática que desarrolla el metraje, resulta interesante ahondar en dos temas recurrentes, como es la visión del cine español tanto desde el punto de vista del espectador, como de los propios cineastas y, por otro lado, la problemática de género, en cuanto al reconocimiento de los profesionales del cine.

Si bien es cierto que frente al cine español siempre ha existido la creencia de que sus temáticas se encallan dentro de dramas sociales con cierto carácter sexualizado, debemos remarcar que no es cierto, puesto que existen metrajes de una calidad altísima. Es más, con el reconocimiento que en la actualidad están alcanzando tanto actores como actrices a nivel internacional, debería hacernos dudar sobre esta premisa inicial.

Al preguntarle a Macías, ella alega que el cine español se encuentra en continuo crecimiento, hablando de una expansión de varios géneros como el thriller, el drama y, evidentemente, la comedia. También hace hincapié en la apertura del cine español a grandes producciones y, por supuesto, un inevitable cambio generacional, lo cual viene cargado de nuevas propuestas frescas y actualizadas.

Imagen: cortesía de Juana Macías Detalle en la rueda de prensa

Imagen: cortesía de Juana Macías Detalle en la rueda de prensa

En cuanto a las cuestiones de género (y ante un año bastante convulso y reivindicativo en toda la industria cinematográfica), resultaba totalmente necesario abordar esta situación, ya que pertenece a un cambio que apuesta por productoras femeninas, y la necesidad de la creación de proyectos ambiciosos dirigidos por mujeres. Si bien es cierto que nos hallamos en un recorrido arduo y, en ocasiones, difícil, cada vez existen más mujeres guionistas, más temáticas de igualdad y, como Juana Macías defiende, el cine crea referentes.

Y este será uno de los puntos claves dentro de la asociación de mujeres cineastas a la que ella pertenece, impulsando y creando pluralidad en los puntos de vista, otorgando voz y dando visibilidad a un amplio abanico de ejemplos. El público ríe, llora, crece, teme ,y sobre todo, reflexiona. El cine tiene esa capacidad de trasladarnos muy lejos de nuestros asientos, con la intención de contribuir a la formación de conciencias bien amuebladas y, fundamentalmente, hacernos felices, entretenernos y liberarnos de nuestras preocupaciones mundanas.

Victoria Herrera

Una sápida epidermis para ‘La favorita’

‘La favorita’, de Yorgos Lanthimos
Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, 2018
Estreno en España: 18 de enero de 2019

Si bien el altonormando Flaubert aseveraba que “el estilo es la vida y la sangre misma del pensamiento”, supeditado a la obsesiva búsqueda de le mot juste (la palabra exacta) que uniformara un inédito horizonte estético-narrativo perfumado de realismo literario, uno recupera el aforismo para erigirlo en referencia, sea cual sea el objeto final o las pretensiones de lo creado y de su creador.

Quizás abunde en demasía aquel arquetipo de lector (o espectador, si entramos ya en materia cinematográfica) al que la acusada presencia del autor suele resultarle molesta e incómoda, acaso un folículo piloso apustulado y supurante que debe extinguirse a base de yemas vitriólicas, lengua amanecida, desdén e indiferencia. Para aquel solo será de relevancia la deriva del relato, el acontecer de la trama, la ficción ilusoria o el documento estricto: el discurso de la narración.

La favorita. MAKMA

Como lector, siempre he celebrado el atuendo de la palabra inexacta (aquella que perfuma) en detrimento del vocablo aséptico o utilitario, y como espectador no puedo evitar debitilarme ante la imagen ociosa, desmesurada y exorbitante y aquella que embalsama o mesmeriza. Porque ese aparente postín, si deambula con garbo y atinado maquillaje, no solo aditamenta la crónica, el cuento o la epopeya, sino que culmina erigida en motivo último con el que amamantar la diégesis.

Así me sucede con buena parte de la filmografía de Kenneth Anger, James Bidgood, Greenaway, Jean-Pierre Jeunet, Roger Corman, Terry Gilliam, Almodóvar y un sobresaliente etcétera al que sumar, ahora, la figura de Yorgos Lanthimos, merced a su pantagruélica ‘La favorita’.

El director ateniense ya había sumado su rúbrica –gracias a ‘Canino’, ‘Alpes’, ‘Langosta’ y ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’– a una acendrada nómina de cineastas, amén de los anteriores, capaces de edificar un singularísimo cosmos inconfundible –Lynch, Kubrick, Wenders, von Trier, Jarmusch, Cronenberg, Kaurismäki o Tarkovski, verbigracia–, tan impar y heteróclito como estructurado y meticuloso.

El celebrado y laureado filme –merecedor del León de Plata en el Festival de Venecia y trufado de copiosas nominaciones a los Oscar, entre otros encomios– hiende su cepa en las obscuras urdimbres palaciegas de la última soberana británica de los Estuardo y primera monarca de Gran Bretaña, la Reina Ana, cuya excepcionalidad biográfica y veleidades amatorias alimentaron la inquietud de un par de guionistas –Deborah Davis y Tony MacNamara– y un proyecto de encargo para Lanthimos, quien por vez primera transita huérfano de su inseparable Efthimis Filippou para encauzar el libreto.

El discurso de la narración deambula tras las inquinas de alcoba y poder entre la Duquesa de Marlborough, Sarah Churchill (Rachel Weisz), y Abigail Masham (Emma Stone), consanguíneas residentes en palacio, quienes beligeran por granjearse los ciclotímicos favoritismos de la regia y antojadiza Ana Estuardo (Oliva Colman, Copa Volpi en Venecia, Globo de Oro y Premio Aisge en el 56FICX). A la postre, una sugerente y despiadada crónica de tríos amorosos, regalías, dispensas y desequilibrios que brindan al cineasta griego la oportunidad de ecumenizar y popularizar su producto, refrendado por presupuesto, excelsas actrices y un argumento inteligible.

Sin embargo, son su epidermis y morfología, su ocioso y emancipado estilo, aquella sangre misma del pensamiento que convierte a ‘La favorita’ en una película desusadamente mirífica, excesiva, apetitosamente petulante, suntuosa y opípara, sainada de picados, grandes angulares y meteorológicos ojos de pez, escenografías bizarras, ritmos contemporáneos y verbo anacrónico; aditamentos imprescindibles para iluminar el castigo, la crueldad, el sometimiento, las tribulaciones de la ascensión y la descomposición del descenso.

Emma Stone, como Abigail Masham, durante un instante de 'La favorita', de Yorgos Lanthimos, Fotografía cortesía de la distribuidora.

Emma Stone, como Abigail Masham, durante un instante de ‘La favorita’, de Yorgos Lanthimos, Fotografía cortesía de la distribuidora.

Jose Ramón Alarcón

 

Alondra Bentley, en La Marina de València

Amstel Art
La Marina de València
Programación de enero de 2019

Amstel Art arranca el miércoles 9 de enero su programación del año entrante, con un nuevo cartel integrado por cerca de una veintena de propuestas enmarcadas en un plan cultural que sigue la marcada línea de diversidad musical con su apuesta habitual por los grupos emergentes valencianos.

La novedad del mes viene representada por la proyección de clásicos cinematográficos junto a la interpretación de música en directo, además de encuentros cinéfilos con juegos, visionados y premios organizados por Moradores de Tejados y Versillos a la mar. La poesía de la mano de la iniciativa cultural Versat i Fet continúa reservada a las mañanas de los domingos, mientras que los miércoles tienen como protagonista de nuevo a los Laboratoris Artístics, un experimento cultural que sirve de plataforma para nuevas creaciones musicales y artísticas que poco a poco se introducen en el cartel habitual de la programación de sala.

Doctor Lobo. Imagen cortesía de Amstel Art.

Doctor Lobo. Imagen cortesía de La Marina de València.

Los tres primeros miércoles del mes estarán destinados a los ensayos de Laboratori Artístic, capitaneados por Hermes Mas y Sergio Devece, expertos en producción musical, y que durante los días 9, 16 y 23 dirigirán las propuestas presentadas. Con sesiones de una hora y media que comenzarán a las 20h, prepararán a los participantes para la gran exposición final que tendrá lugar el día 30 de enero.

El jueves día 10 de enero (20h), y como inicio de la programación de los jueves, tendrá lugar una proyección cinematográfica dentro del ciclo Cine mudo + música en vivo con el visionado de  ‘20.000 leguas de viaje submarino’ (Stuart Paton, 1916), y la música en directo interpretada por profesionales provenientes de la empresa de producción musical Valmúsica. Los músicos, acompañados por instrumentos clásicos como el violín o el violoncello y la integración de los sonidos más contemporáneos de música electrónica, interpretarán este primer pase con temas originales que centrarán la atención en recuperar costumbres de las proyecciones de cine de principio de siglo XX.

Yambú. Imagen cortesía de Amstel Art.

Yambú. Imagen cortesía de La Marina de València.

La Escuela Berklee Valencia vuelve a la programación habitual de la sala con la celebración de su X Showcase. El 17 de enero (20h) tendrá lugar un encuentro entre alumnos y profesores de la prestigiosa escuela, que se presenta como una oportunidad tanto para los músicos, público, como para los promotores locales, de descubrir y disfrutar del talento que se desarrolla en el campus de Berklee College of Music en Valencia.

El jueves 24 de enero (20h) Ministry Underground Sound ofrecerá en directo y emitirá en streaming la mejor música electrónica valenciana con varias sesiones de Dj´s, mientras que el jueves 31 de enero (23h) finaliza la programación mensual de los jueves el encuentro Duelo de Pianos 4.0. Pianistas de referencia de la escena valenciana como Josep Vidal o Federico Mahiques, a los que se han ido sumando músicos como Nacho Nacher o Hermes Mas en la incorporación de nuevos instrumentos de acompañamiento como la guitarra, el sintes o el violoncello. Improvisación combinada con la música más clásica y el sonido electrónico conforman increíbles atmósferas que cada mes hacen las delicias de los asistentes.

Lanuca. Imagen cortesía de La Marina de València.

Lanuca. Imagen cortesía de La Marina de València.

La programación nocturna de los viernes se inicia el día 11 de enero (23.30h) con la actuación del grupo valenciano Yambú con referencias musicales de artistas y grupos como Los Delinqüentes, Kiko Veneno o Ketama. El viernes 18 (23.30h) llega el paso de Black Money y su marcado estilo musical de referencia al rock de la década de los 70’s. El rock y pop también será la propuesta de las tres bandas valencianas Oh No!, Family Gringo y Black Coffee que actuarán en un triple concierto el día 25 de enero (23h).

La programación nocturna de los sábados se inicia el día 12 de enero (22.30h) con el concierto estrella del mes y la actuación de Alondra Bentley, que presentará su cuarto y último trabajo ‘Solar System’. La artista británica de orígenes españoles y con una marcada influencia musical basada en el folk más intimista, compartirá cartel con Ela Vin, que interpretará sus temas de folk, pop minimalista y la chanson francesa como artista invitada. El 19 de enero (20h) llegará la música electrónica a la sala Amstel Art de la mano de Lanuca, un proyecto de Ángela Bonet que presentará su trabajo Rémora. Al finalizar la actuación de Lanuca, tendrá lugar un doble concierto (23.30h) de la mano de La navaja de Ockham y The Phantoms. El último sábado del mes 26 de enero (23.30h), centra la actuación musical de la sala el grupo valenciano Doctor Lobo.

Versat i Fet. Imagen cortesía de La Marina de València.

Versat i Fet. Imagen cortesía de La Marina de València.

Los domingos de enero, continúan con una programación familiar, destinada al disfrute de todos los públicos. El 13 de enero la poesía vuelve con el colectivo Versat i Fet, impulsado por Sara y Yasmina Olivas, que ya forma parte de la programación habitual de Amstel Art. El 20 de enero (12h) una nueva propuesta cinematográfica, con Cinepluf. Un concurso temático cinéfilo con visionados y premios donde el público podrá demostrar toda su sabiduría sobre el séptimo arte. El domingo 27 de enero (12h) nueva entrega del show Operación Verso impulsado como un talent show y encuentro poético en un evento distendido y participativo.

Con estas propuestas, Amstel Art completa la programación para el mes de enero llena de novedades y adaptada a todos los públicos  con el propósito de llevar a La Marina un concepto de cultura valenciana multidisciplinar, contemporánea, abierta e interrelacionada con la gastronomía de la mano de HEINEKEN España.

Alondra Bentley. Imagen cortesía de La Marina de València.

Alondra Bentley. Imagen cortesía de La Marina de València.

Exquisitos y heterodoxos en el 56 FICX

‘En busca del Óscar’ (Octavio Guerra, 2018), ‘Cassandro The Exotico!’ (Marie Losier, 2018) y ‘Qué tal Pascual’ (Bárbara Brailovsky, 2018)
Competición Internacional Rellumes
56 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Hasta el 24 de noviembre de 2018

“Hazme una máscara y una pared que me aparten de tus espías,
de esos ojos filosos y esmaltados, de esas garras patéticas
de ultraje y rebelión en los orfanatos de mi cara”
(‘Hazme una máscara’, Dylan Thomas)

Heteróclitos, inusitados, desusados, acrisolados y conceptivos, feraces y ubérrimos, ópimos y exquisitos, turbios o vítreos, yermos o fructuosos, distinguidos y decadentes, propios, raros, extravagantes y singulares.

Desde las precursoras escenas de ‘Eminescu-Veronica-Creanga’ (Octav Minar, 1914), la evolución del documental biográfico ha transitado por inquietantes carreteras secundarias al calor de lúbricos cineastas cuyos fascinantes (y, en ocasiones, estocásticos, perturbadores y enlodados) intereses han contribuido a colmar de personajes –sugestivas celebridades o embriagantes indocumentados– el exuberante devenir de las cinematografías periféricas.

Libérrima y parcialmente rescato del légamo a seres como las Edith Beale (madre e hija, tía y prima, a la par, de Jacqueline Kennedy Onassis), confinadas en la ruinosa hacienda de ‘Grey Gardens’ (Albert y David Maysles, 1975); el elegíaco fin de raza de los Panero en ‘El desencanto’ (Jaime Chávarri, 1976) y su ulterior y valetudinario ‘Después de tantos años’ (Ricardo Franco, 1994); la razón trágica, cristiana y cantillanera de José Pérez Ocaña en ‘Ocaña, retrato intermitente’ (Ventura Pons, 1978); la inefable sombra en cut-up de William Burroughs en ‘Burrgoughs: The Movie’ (Howard Brookner, 1983); el empolvado lupanar autobiográfico de Ramona Coronado en ‘Mónica del Raval’ (Francesc Betriu, 2009) o el hechizante hermetismo estepario del mirífico Harry Dean Stanton en ‘Harry Dean Stanton: Partly Fiction’ (Sophie Huber, 2012), solo por citar algunas confesas y aseadas debilidades.

Por ello, celebro con incontenibles albricias haberme precipitado en la presente edición del FICX por la cotidianidad escarpada de tres sujetos de rumbos vitales tan asimétricos como mesmerizantes, cuyos derroteros rivalizan en la sección internacional Rellumes (Destellos) del festival gijonés.

De este modo, el director canario Octavio Guerra escolta el concurso profesional del escritor bonaerense, crítico de cine y presidente de AEPRECI Óscar Peyrou en ‘En busca del Óscar’, mientras que la cineasta y comisaria francesa Marie Losier acompaña la biografía fronteriza del luchador paseño y queer Saúl Armendáriz Cassandro en ‘Cassandro The Exotico!’ y ‘Qué tal Pascual’ –mediometraje largo de Bárbara Brailovsky para el Máster en Teoría y Práctica del Documental Creativo de la UAB– rubrica el retrato del octogenario fígaro barcelonés Pascual Iranzo.

Si uno acicala sus argumentos con el perfume pseucocientífico de la morfopsicología, no cabe duda posible acerca de la excepcionalidad que portan consigo Peyrou, Cassandro e Iranzo, seres amanecidos en la pantalla con el porte de una fisiognomía tan arquetípica como heterodoxa:

Noble estatura, encarnada gorra de beísbol, camisas hawaianas y atuendo de lino estival, córneas y pupilas prominentes y lentes de alto índice, sempiterno estío, palabra lacónica y reticente, verbo abúlico y sucinto; principios que confieren al paso una inexorable impresión de vulnerabilidad y cáustica inapetencia (Óscar Peyrou).

Compacto tallaje, atlético torso, pómulos botulínicos y rostro cosmético, cabello cardado y áureo, prosodia mestiza y creencias sincréticas, chewing gum de fresas desérticas y ácidas, refrescos de cola con grosellas y poliuretano; aditamentos para un primer diagnóstico de figura tumefacta y camp (Cassandro).

Anatomía enjuta y talle encopetado, nariz prominente, cejas impetuosas, ojos acerados y anteojos mayúsculos, pelambre encoletado, verbo petulante y vanidad insolente, trago largo de maltas fermentadas y cítricos; ademanes opulentos y armonías consuetudinarias (Pascual Iranzo)

En consecuencia, Octavio Guerra, Marie Losier y Bárbara Brailovsky atesoran el afanoso reto de escudriñar tras la ceremoniosa máscara que, adherida, administra el pulso de sus personajes, con el propósito de permitirnos otear el envés, consumar la etopeya que toma refugio tras los overoles y completar el retrato digno de sus flaquezas.

Más allá de las iridiscentes y controvertidas críticas cinematográficas de Peyrou –cuya metodología de trabajo ha sido motivo de excelsa reflexión en estos predios por parte de Jesús García Cívico en el artículo ¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?–, ‘En busca del Óscar’ desvela a un individuo abreviado por la biografía, encamastrado de emigración, viudedad, cinefilia y silencio. Octavio Guerra y Víctor Montoya (director de fotografía) apuestan por una plausible ataraxia estilística, cuyo perenne equilibrio permite que sean su protagonista y sus diversos interlocutores quienes acentúen la métrica de la estupefacta hilaridad (protagónica) y las tribulaciones (tan comedidas como suficientes para evitar el remedo).

Provista de los ornamentos perforados y la textura amateur del 16mm, ‘Cassandro The Exotico!’ secunda el auge de la memoria y la decadencia gimnástica y emocional de Saúl Armendáriz, erigido en prócer de los exóticos –luchadores profesionales enmascarados con ademanes afeminados e hiperbólicos–. Marie Losier aporta las virgulillas estéticas a la semblanza locuaz de Cassandro, acérrimo y vigoroso adalid sobreviviente de narcóticos sótanos y hostigamientos, eclosionando de entre púlpitos domésticos, camastros de hotel, barbacoas costumbristas y cicatrices existenciales.

Por su parte, Bárbara Brailovsky y Gustavo A. Mejía (director de fotografía) se sitúan con esteticismo entre la facunda máscara y los espejos del ínclito peluquero Pascual Iranzo, atentos a los combinados del barman Ginés Pérez Navarro –en la contrastada barra del Belvedere– o a las prosaicas y jocosas reuniones de amigos en la costa de Blanes. Un filme que supera sin mácula las expectativas de un primer proyecto cinematográfico.

Guerra, Losier y Brailovsky ofrecen aventajados motivos para permanecer atentos a sus ulteriores propuestas. Peyrou, Cassandro e Iranzo han manifestado el carácter para alojarse en la memoria, tras haber sido razón.

Un instante del rodaje de 'Cassandro The Exótico!', de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Un instante del rodaje de ‘Cassandro The Exótico!’, de Marie Losier. Fotografía cortesía del FICX.

Jose Ramón Alarcón

 

Circo y terrorismo para inaugurar La Cabina

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Gala inaugural
Palau de la Música
Passeig de l’Albereda, 30. Valencia
Miércoles 14 de noviembre, a las 20.00h
Del 14 al 24 de noviembre de 2018

‘Ignorance is bliss’ (Países Bajos, 2017), de Muck Van Empel, es la película con la que arranca el festival La Cabina, uno de los 10 mediometrajes, de los 16 a concurso, que bascula con sus 30 minutos entre el corto y el mediometraje que singulariza a este festival.  Lo hará en el Palau de la Música, cuya gala de inauguración este miércoles 14 de noviembre, será conducida por la compañía Viviendo del cuento, formada por los actores José Luis Herranz y Víctor Aleixandre. La película inaugural cuenta la historia de Lola, que trabaja para un festival de circo ambulante y cuya vida se alterará por las noticias de un ataque terrorista.

Fotograma de 'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

A pesar de que hay una mayoría de películas próximas en su duración al corto, su proyección adquiere por primera vez el rango de obra singular que merece un paciente visionado. “Era incoherente el programa doble”. Sara Mansanet, directora de La Cabina, ha sido fiel al espíritu del festival, una año después de ponerse al frente del mismo, otorgando al mediometraje la dignidad tantas veces proclamada desde el propio certamen. En su defensa de “película cerrada” y “completa en sí misma”, los 16 mediometrajes de la Sección Oficial se proyectarán, por primera vez, en cuatro pases individuales, acabando de esta forma con las sesiones dobles de las pasadas diez ediciones. Según Mansanet, lo que se venía haciendo hasta la fecha era “dar la razón a aquellas personas que piensan que un mediometraje es media película y que, por lo tanto, ponemos dos para completar una sesión”.

Ese “dos por uno” conlleva, además, la dificultad de visionar como se merece un mediometraje, que proyectado en sesiones dobles provoca en el espectador cierto aturullamiento: “Terminas saliendo con la cabeza como un cencerro”, apostilló Mansanet, que ha tomado la decisión un año después de sustituir en La Cabina a Carlos Madrid. La rebaja de 24 a 16 películas seleccionadas a concurso, también por primera vez, va en esa misma dirección, puesto que facilita los cuatro pases individuales en La Filmoteca. La undécima edición, que igualmente ha batido el récord de películas presentadas (512), se convierte así en el punto y aparte de un festival que ronda los 50.000 euros de presupuesto, cantidad pequeña para un certamen que no para de crecer.

Fotograma de 'Ignorances is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Ignorances is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Albert Girona, secretario autonómico de Cultura, así lo entendió durante la presentación ayer de La Cabina en La Nau. Tras afirmar Mansanet que el presupuesto era “pequeño”, lo cual obligaba a “jugar al Tetris [videojuego de los 80] y a hacer encaje de bolillos”, Girona avanzó que el previsto incremento presupuestario de Cultura “tendrá reflejo en festivales como éste”. Un festival que se celebra del 14 al 24 de noviembre, con las 16 películas de la Sección Oficial en La Filmoteca y las 10 de la sección Amalgama en La Nau, al tiempo que se incorporan nuevas secciones al festival, como la dedicada a la videopoesía, a los Fashion Films, en colaboración con Barreira A+D,  y el mediometraje interactivo Tantale, con motivo del Noviembre Digital que celebra el Institut Français en todas sus sedes de España.

La videopoesía es incluida en La Cabina por tratarse de un “subgénero del audiovisual que está proliferando en las dos últimas décadas”. Los Fashion Films, por tratarse de una “herramienta para la comunicación en moda”, señaló Mansanet, y por que son “cada vez más los festivales de cine que giran en torno a él”. Con respecto al mediometraje interactivo Tantale, del director Gilles Porte, el espectador será quien decida el rumbo de la trama interviniendo con su Smartphone. Una experiencia interesante a la hora de perfilar las historias que gustan al público rastreando sus huellas. Sesión de Virtual Reality que se ofrece por primera vez en València.

Ana Illueca ha sido la encargada este año de realizar el trofeo que se concederá al Mejor Mediometraje de la Sección Oficial y al Mejor Mediometraje de Amalgama. “Soy tornera y por eso están hechos a mano”, explicó la artista, que utilizó “la libertad total a veces asfixiante” del encargo, para elaborar ese “doble plato” que viene a poner en diálogo el mediometraje y el largo como dos formas equiparables de contar historias. “Me da lástima y a la vez descanso que terminen llevándose el trofeo”, añadió.

Fotograma de 'Unnatural', de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de ‘Unnatural’, de Amy Wang. Imagen cortesía de La Cabina.

La Cabina incluye un año más la Sección Visuals, que repite sede en el Centre del Carme y donde los grupos valencianos Mueveloreina, Bearoid y Chico y Chico DJ, ofrecerán un concierto el 22 de noviembre con apoyo de medios visuales. Mansanet avanzó que para la clausura del día 24 en La Nau contarán con la banda valenciana La Muñeca de Sal, presentando en directo su último trabajo ‘El gran poder’. También continúa Inédits, sección en la que se exhiben obras de seis directores consagrados, entre los que se encuentran este año Iván Zulueta o Lois Weber, una de las directoras más notables de los inicios del cine.

Sobre el número de espectadores que acuden a La Cabina, Mansanet dijo que rondaba los 7.000, que ha ido aumentando, pero que siempre es “minoritario e incluso heroico” por tratarse de mediometrajes alejados del circuito comercial, aunque recalcó que prefería no entrar en esa “carrera esquizofrénica de las cifras”. Lo que en todo caso prioriza el público son los valores del festival: originalidad, exclusividad, cultura , internacionalidad y calidad cinematográfica. Valores que Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, focalizó en la conservación  del patrimonio y la transgresión, “porque abre ventanas” por las que se introducen “problemáticas nuevas”. Como la transexualidad, la pedofilia, la homofobia y la multiculturalidad que atraviesan las temáticas de los mediometrajes a concurso este año.

'Ignorance is Bliss', de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

‘Ignorance is Bliss’, de Muck Van Empel. Imagen cortesía de La Cabina.

Salva Torres

Toni Canet fallece a tres días de ser homenajeado

Premis de l’Audiovisual Valenciano
Premio de Honor a Toni Canet, a título póstumo
Martes 13 de noviembre de 2018

El cineasta valenciano Toni Canet, autor de películas como ‘Amanece como puedas’ o ‘La camisa de la serpiente’, ha fallecido este martes 13 de noviembre a los 65 años de edad, un día después de que la Conselleria de Cultura anunciara que le habían otorgado el premio de honor de los Premios del Audiovisual Valenciano, según informa EFE.

El director, productor y guionista valenciano recibirá el próximo viernes 16, a título póstumo, este galardón durante la gala de la primera edición de estos Premios del Audiovisual Valenciano, en un acto en el que se le ofrecerá un homenaje, informaron fuentes de la Generalitat.

Amanece como puedas, de Toni Canet.

Amanece como puedas, de Toni Canet.

El director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del Instituto Valenciano de CUltura (IVC), José Luis Moreno, señaló, durante el acto de presentación de los premios audiovisuales justo un día antes de su fallecimiento, que Canet se llevaba el premio “por sus treinta años de trayectoria y por ser uno de los pioneros de las series documentales y de ficción cuando nació la televisión valenciana”.

El conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, justificaba la distinción aseverando que Toni Canet “siempre ha roto esquemas con sus trabajos audiovisuales”. “La trayectoria del director, guionista y productor está avalada por títulos imprescindibles del cine valenciano”, subrayó.

Desde que dirigiera y escribiera ‘Amanece como puedas’ (1988), Toni Canet (Llutxent, 1953) ha trabajado en películas como ‘La camisa de la serpiente’ (1996), en la que fue director; o en documentales de éxito como ‘Las alas de la vida’ (2006), en el que fue director y guionista y con el que ganó el premio del Festival de Cine de Valladolid.

Tras realizar estudios de arte dramático, Canet creó en 1984 la productora Doll d’Estels, con la que produjo y realizó diversos documentales y anuncios publicitarios para televisión.

Toni Canet

El cineasta valenciano Toni Canet

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?
A propósito del film ‘En busca del Oscar’ (Octavio Guerra, 2108)

“Nunca leo los libros que debo criticar para no sufrir su influencia”, ese es el lema de Oscar Wilde que sirve como frontispicio al célebre ensayo del profesor de literatura y psicoanalista Pierre Bayard ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’. El trabajo de Bayard, brillante y alegre al mismo tiempo, es todo menos un conjunto de trucos o una selección de imposturas para darse aires haciéndose pasar uno por más leído de lo que se es. Lo que plantea ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’ es, por el contrario, una estimulante reflexión a propósito del significado de la lectura. Una exigente reflexión a partir de algunas formas de no-lectura (libros olvidados o que conocemos de oídas, libros que leímos a medias, libros hojeados o vagamente referidos) donde la cuestión principal es pensar mejor acerca de la dimensión creativa de la lectura.

De las posibilidades de esa dimensión creativa, y no sólo recreadora (o recreativa), dan cuenta insignes escritores que fueron a la vez finos lectores: Musil, Wilde, Valéry, Montaigne, Borges o Lodge. Entre las distintas formas y situaciones en las que acontece la posibilidad de hablar de los libros que no se han leído, la más hermosa es la de quien puede hablar de cualquier libro (lo haya leído o no) porque ha adquirido con la práctica una visión de conjunto, esto es, porque conoce a fondo, al modo del personaje de ‘El hombre sin atributos’, en medio de los problemas que entrelaza la cultura y el infinito, los secretos de la gran biblioteca.

Cartel de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra.

Cartel de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra.

Un postulado implícito en nuestra cultura consiste en considerar que es necesario haber leído (o visto) un libro (o una película) para hablar de él (o de ella) con algo de precisión, por eso el libro de Bayard fue el primero que nos vino a la cabeza cuando hace unos años el escritor y crítico cinematográfico Oscar Peyrou (Buenos Aires, 1945) comenzó a publicar ‘Déjà vu’ en la Revista de arte, literatura y filosofía (del colmillo) Canibaal, una sección de crítica cinematográfica en la que más que de un tipo de paramnesia del reconocimiento de experiencias que sentimos como si se hubieran vivido previamente, se hablaba alegremente de una película que (y eso se reconocía claramente) no se había visto. ¿Haría falta una suerte de cobertura teórica a la idea de Peyrou? ¿Llegará el día en que alguien se atreva a pedirnos cuentas?

La revista está a punto de desaparecer después de cinco años y diez números de andadura, tras haber desfilado por ella escritores y artistas de primera talla: de Raúl Zurita a Vila-Matas, de Isabel Muñoz a Carmen Calvo. Con ella también desaparece la sección ‘Deja vu’, aunque al menos quedará la falsa impresión de familiaridad con su recuerdo. Ha sido la sorprendente película de Octavio Guerra, que ahora se estrena en España (y participa en la sección Rellumes del 56 FICX), la que ha situado a Oscar Peyrou en el centro de la polémica, y por tanto de la actualidad.

‘En busca del Oscar’ es una mezcla de documental y ficción basada en la vida del escritor y crítico argentino Óscar Peyrou, presidente de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica y delegado de la Federation Internationale de la Presse Cinematographique (FIPRESCI) en Madrid. Durante el filme seguimos a Peyrou por algunos de los festivales de cine que visita como crítico o jurado. El film, rodado en Chicago, San Sebastián, Buenos Aires, República Dominicana, La Palma y Valladolid, es, según lo veo, una suerte de comedia dramática, por momentos muy sofisticada, cínica, más caustica que irónica, una película iconoclasta que a uno le recuerda enseguida al cine polaco de los años 60, al Monsieur Hulot de Tati, a la compañía teatral polaca Crickot, al cine y a la literatura de personas desubicadas, a los preludios mudos del slapstick de Buster Keaton.

En lo que más nos interesa aquí, la película de Guerra sobre Peyrou, siendo muchas cosas a la vez, es también, lo hemos adelantado ya, un film sobre la crítica y en el seno del amplísimo (al menos en teoría) campo de la crítica, un film a propósito de un crítico de cine del que apenas se apuntan, de forma intencionadamente vaga, problemas de visión, quizás una tragedia. Un individuo singular que reconoce abiertamente que no ve (o que apenas ve, porque no quiere) las películas que ha de criticar.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Reténganse ya dos aspectos de lo dicho anteriormente: uno, se trata de una película (de una ficción de aspecto documental); dos, se trata de una película que, entre otras cosas, aborda la cuestión de la crítica. Y ahí, planteamos de nuevo, mutatis mutandi, el interrogante inicial: ¿es posible hacer la crítica de las películas que se han dejado de ver? El interrogante no es, insistimos, el leitmotiv de la historia sobre Peyrou, lo cual dice mucho del talento del director de este largometraje. Y es que Octavio Guerra (Las Palmas 1976) ya fue nominado al Goya al mejor cortometraje de no ficción en 2015. Su documental ‘Agua Bendita’, también dirigida por el grancanario, estuvo presente en más de 50 festivales internacionales de 30 países, ganó cinco premios internacionales y fue seleccionada en festivales tan importantes como Chicago, La Habana o Toulouse.
Guerra abre con ‘En busca del Oscar’ el abanico de temas de una forma superficial (en un sentido no degradado del término), esto es, de una forma epidérmica, como intuyendo que de profundizar en cualquiera de los asuntos que Peyrou se trae consigo, ello significaría romper un raro encanto. El espectro de situaciones es suficientemente amplio y está sugerido más que apuntado. Entre ellas: ¿es posible hablar de películas que no se han visto?

Si contestamos desde la observación del mundo circundante, la respuesta es que es así como ya se habla de muchas películas, desde el texto que acompaña la promoción de su estreno, a la publicidad televisiva de las cadenas que han participado en su producción. El Hollywood clásico ofrece multitud de ejemplos de información proporcionada por los estudios, desde el frívolo anuncio de un affaire entre los protagonistas a los micro-textos de la cartelería publicitaria. El mismo Oscar Peyrou ya hablaba de hecho de las películas que no había visto, en la sección de la revista que mencionábamos atrás. El ámbito cinematográfico, por cierto, no sería el único lugar donde se hablase e incluso se hiciera crítica de un producto cultural sin haberlo visto o leído. En el seno de mi profesión más específica, mi labor como profesor e investigador en la universidad, es habitual que la crítica de un trabajo se haga a partir de elementos del paratexto (aquí, básicamente bibliografía y citas a pie de página).

Otra cuestión es: ¿resulta o puede resultar interesante hablar de películas que no se han visto a partir de intuiciones, elementos periféricos (cartelería, banda sonora, casting, título, etc.) y fondo de armario cinematográfico? La respuesta, según lo veo, es también afirmativa. Y trataré de poner algún ejemplo de las posibilidades de la aproximación superficial (o epidérmica). Ya hay toda una serie de disciplinas que han acabado por estudiar lo más profundo desde la superficie, en medicina el sudor tiene un enorme potencial para detectar de forma temprana y poco invasiva numerosas enfermedades de hígado; recientemente, científicos norteamericanos han descubierto en la saliva diversos tipos de ARN que funcionan como biomarcadores del cáncer y de la diabetes, entre otros trastornos. ¿Es posible hablar de una película desde fuera, como si se tratara de la membrana epitelial que recubre el cuerpo de un artefacto cultural?

En realidad, podemos formular mejor la pregunta: ¿cómo podemos hablar de las películas que no se han visto o se han visto superficialmente? Yo creo que en el ámbito específico en el que nos movemos, el de la crítica cultural, una buena respuesta sería: podemos hablar de las películas que no hemos visto siempre que lo que digamos de ellas sea interesante.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Desde la experiencia de Bayard, “resulta perfectamente posible mantener una conversación apasionante a propósito de un libro que no se ha leído, incluso, y quizás de manera especial, con alguien que tampoco lo ha leído […]. A veces, para hablar con rigor de un libro es deseable no haberlo leído del todo, e incluso no haberlo abierto nunca”. ¿Resultan extrapolables las consideraciones de Bayard al ámbito de la crítica, y, concretamente, al ámbito de la crítica cinematográfica?

La respuesta aquí es, una vez más, afirmativa, porque, tarde o temprano, la cuestión de adónde vamos a parar es: ¿qué es una crítica? (aquí, qué es una crítica de cine). Relacionado con esto, está lo que mi colega, el filósofo Daniel Innerarity, dice en su último libro a propósito de la crisis de las profesiones de mediación (el crítico es un intermediario entre la película y el espectador, de forma análoga a cómo media el médico entre el paciente y la enfermedad o el profesor entre el estudiante y el conocimiento). Mientras Proust ya defendía la separación entre la obra y el autor, (para comprender una obra no es interesante informarse acerca del autor), Valéry no se contentaba con eliminar al autor del horizonte de la crítica literaria y aprovechó para desembarazarse también del texto: “la práctica de la crítica sin autor ni texto no es absurda. Descansa, en el caso de Valéry, sobre una concepción argumentada de la literatura”, reconoce Bayard. Y añadimos nosotros, volviendo a la crisis de las profesiones de mediación, que la crítica actual no solo puede (o debe) desembarazarse del autor y de la historia, sino que le es lícito asumir que el texto crítico no puede descansar en la mera cronología de los hechos (algo que puede consultarse en Filmaffinity o Imdb), o en la nueva redacción de la ficha técnica, sino más bien en la habilidad de un autor para transmitir experiencias subjetivas (de vocación intersubjetiva), emociones particulares e impresiones singulares. Nótese que me gustaría hacer descansar en el término “singularidad” la posibilidad de decir algo sutil, interesante y distinto, y no algo cierto, científico y definitivo, y mucho menos una suerte de reproducción fidedigna de los valores de la obra de acuerdo con una intención análoga a la de Pierre Menard, el conocido personaje de una de las ‘Ficciones’ de Borges, cuya aspiración vital era reescribir ‘El Quijote’ exactamente tal como lo escribió Cervantes.

Y es que, si incidimos en la pregunta ¿qué es una crítica de cine?, y tratamos de responderla de una forma sincera y mínimamente realista, no podemos dejar de señalar el actual acrecentamiento de algunos problemas típicos de la crítica tradicional. El poeta Auden ya señalaba que es imposible hablar mal de un libro sin pavonearse. ¿Nos suena de algo esa actitud? Otro problema tradicional de la crítica apunta a un lastre aparejado a las relaciones entre críticos y autores, un entorno demasiado estrecho que conlleva todo un aparato de complicidades, guiños y códigos internos, todo un sistema coactivo de obligaciones y prohibiciones débiles que podría seguir teniendo como consecuencia suscitar una simulación generalizada sobre las películas, sobre los libros (aquí me refiero tanto a los libros o a las películas efectivamente leídos como a los vistos o leídos en condiciones de parcialidad). En el contexto de los especialistas, un tipo de simulacro es general y proporcional a la importancia que en dicho contexto ocupa el producto cultural.

Vendrían aquí también a colación argumentos muy diversos, por ejemplo, las conocidas tesis de Tom Wolfe –y su antecedente, Rodolfo Walsh– y el nuevo periodismo, esto es, la explosión de nuevas formas de narrativa periodística, la integración de fórmulas de la literatura de ficción a la crónica de los hechos, el cultivo de textos preciosistas en las descripciones, en nuevos géneros informativos donde el juego con el punto de vista es esencial. Lo realmente divertido de todo esto es que Peyrou no pretende, ni mucho menos, la inauguración de una nueva crítica cinematográfica de forma análoga a cómo Walsh, Gay Talese, Capote, Joan Didion o el mismo Wolfe, sentaron las bases del nuevo periodismo. Lo que tanto el filme de Octavio Guerra como la personalidad del propio Peyrou apuntan es que se trata de un juego cultural tan honesto como cargado de interés.

Al modo del bibliotecario de la inmensa novela de Musil, hay quien conoce no el contenido, sino la situación de un libro; en nuestro caso, el modo en que una película se dispone en relación con otras películas, o lugar que ocupa en la gran filmoteca colectiva. Probablemente, nosotros tampoco hablemos, cuando hablamos de cine, de una sola película, sino de toda una serie de películas a la vez, serie que interfiere en el discurso a través de tal título concreto, cada uno de los cuales remite al conjunto de una concepción de la cultura de la cual solo es símbolo temporal. Cargamos con una filmoteca interior llena de cintas reales e imaginarias que determinan la recepción de nuevas historias. Somos la totalidad de películas acumuladas tanto las vistas como las no vistas: un amontonamiento heteróclito de fragmentos de filmes. Por otro lado, Peyrou no dice (insistimos en ello) haber visto la película (tampoco asume no haberla visto), tampoco su crítica es caricaturesca, sino que a menudo se refiere al filme de forma vaga para colocarlo como objeto abierto de comentarios privilegiados que aportan una originalidad que, sin duda, no habría alcanzado de haber visionado el filme. Y si se nos vuelve a admitir la transposición, ¿no defendía el mismo Valéry que es suficiente haber hojeado un libro para consagrarle todo un artículo y que, incluso, sería inconveniente, para ciertos libros, proceder de modo distinto? “En última instancia, es cerrando los ojos ante ella y pensando lo que podría ser como el crítico tiene la ocasión de percibir lo que le interesa para precisamente superarlo: aquello que no es pero que comparte con otras”. La búsqueda de un singular punto de perspectiva implica procurar no perderse en tal o cual pasaje y, por tanto, mantener respecto al libro una distancia razonable, aunque sólo sea para permitir apreciar su significación verdadera.

Sugiero, pues, admitir que tanto la crítica literaria como la cinematográfica tiene (puede tener) un sentido, no solo explicativo o comprensivo, sino también lúdico y recreativo. Y que, asimismo, a través de estas dos últimas actividades se puede comprender mejor una obra. Apoyándose en Umberto Eco, razona Bayard que el libro aparece como un objeto aleatorio sobre el cual discurrimos de manera imprecisa; un objeto con el que interfieren permanentemente nuestras ilusiones y nuestros fantasmas. La lectura es una recreación. La película es también un objeto reconstruido. La reconstrucción es un juego abierto que trasciende la actualidad del film, un ensayo. Y fue, precisamente, Montaigne uno de los primeros en pensar sobre la relación entre la adquisición de cultura y la falta de memoria. Al hilo de una serie de reflexiones sobre los límites de nuestra naturaleza, quedaba claro al lector de los ‘Ensayos’ que no hay una diferencia tan grande entre lo que se ha visto o leído y lo meramente ojeado. Montaigne olvidaba los libros que había leído. Olvidaba incluso el motivo concreto por el que se había encaminado a la biblioteca. Con sus experiencias reiteradas de eclipse de sí mismo, escribe Bayard, da la sensación de eliminar todo límite entre lectura y no lectura. Para el filósofo francés, no conservamos en nuestra memoria libros homogéneos, sino, antes bien, fragmentos arrebatados a lecturas parciales, a menudo mezclados entre sí, y, por si fuera poco, remodelados por nuestros fantasmas personales: vestigios de libros falsificados, análogos a nuestros recuerdos-pantalla mencionados por Freud, que sobre todo desempeñan la función de disimular otros. Bien podría suceder que tanto los libros como las películas no fueran más que el soporte transitorio de una sabiduría impersonal. ¿No es así? Vale para el cine lo que sobre los libros estimaba Montaigne, que es propio de la lectura no producir más que un conocimiento frágil y temporal. ¿Vimos las películas que hemos olvidado por completo? Si nos damos cuenta, al fin y al cabo, pensar sobre estas cuestiones nos conduce irremediablemente a una posición desdoblada. ¿Y no es precisamente el desdoblamiento, el agente secreto que obtiene todo su poder de lo que oculta, uno de los temas más recurrentes en la literatura de Oscar Peyrou?

Portada de 'Al entrar en el río', de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Portada de ‘Al entrar en el río’, de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Hace un año pude, junto con Pablo Miravet y Ximo Rochera, editar con Canibaal el libro de Oscar Peyrou, ‘Al entrar en el río’. Se trataba de una estupenda antología de relatos que abarcaba casi 50 años de ejercicio de la ficción escrita. Por jugar con el título de este volumen, en él, lo recuerdo bien, se sucedían relatos y micro-relatos que recogían, en un nadar a contracorriente subiendo el cauce de un río de vida al modo del salmón, el extenso campo semántico, literal y metafórico de la muerte. La muerte es lo que vemos durante el día, dejó escrito Heráclito. Y un frío y turbador misterio que cubre los primeros planos de un cuadro, añadimos entonces nosotros, pensando en la pintura que sirvió de ilustración a la antología de Peyrou y luego (o a la vez) a ‘En busca del Oscar’, la película de Octavio Guerra sobre Peyrou. Muchos de los relatos de ‘Al entrar en el río’, como el tipo de crítica al que nos estamos refiriendo aquí, ocurren en el lapso de tiempo que media entre el amanecer y los crepúsculos: la noche, las ruinas, la palidez, el silencio, el gran pájaro negro, los ríos y los ruidos nocturnos, la atracción por el suicidio, la oscuridad, las sombras, la soledad y los suspiros; la desaparición callada de las puertas, las partidas, los lagos, la autopista, el olvido y la extrañeza, la rendición y los andenes, el cansancio, los resplandores funestos, la niebla gris y las luces cenitales. El lector encuentra en ‘Al entrar en el río’ luces de muchas clases, ciudades como mares, análisis de la cautela y el disimulo, micro-relatos inmensos en su exigente brevedad, cuadros donde se reflejan las miradas del espectador y la mirada misma de la noche, pinceladas sinestésicas sobre el color de la música, sobresaltos nocturnos, odiseas en el pasillo, críticas del fustigante crítico de la impostura y de la sonrisa de los idiotas; recreaciones: horas adversas en las que ese fingidor, probable autor de esos relatos, se queda solo y quieto, mirando la luz que oscurece todo.

Los que lo conocemos sabemos que Peyrou se parece a un agente secreto trufado de vida (y pantalla) interior y de vidas imaginarias a la manera de Marcel Schwob: el hombre poderoso –lo hemos dicho-  no es el que sabe, sino el que sabe y oculta lo que sabe. Con todo su misterio expresado en mil formas, el crítico cinematográfico es también un artista de la simulación cultural, un sofisticadísimo aparecido, un alma que ríe con Kipling y con Kafka, con Conrad y con Chesterton, con Borges y con Wallace Stevens.

Creo, en definitiva, que Peyrou juega un juego muy sutil y que su crítica creativa, hábil en el manejo de estilemas singulares capaces de escuchar las virtualidades de la obra, aprovecha el transcurrir de un río con meandros cuya forma de plantear la cultura desapareció de forma sigilosa. Las consideraciones de Peyrou –por muy alejadas que en apariencia puedan estar del desarrollo original de una película (pero ¿qué significa estrictamente estar cerca?) aportan al encuentro con ella una originalidad sugerente y abierta que, sin duda, no habría alcanzado si hubiera emprendido de forma ortodoxa su visionado. El estilo festivo (incidentalmente iconoclasta) de su crítica no sería posible, por ejemplo, sin los cambios de contextos de Duchamp, pero tampoco sin la jocosidad con la que asumimos, desde las últimas décadas del siglo XX, que habríamos de tratar con los tics más simples de la posmodernidad. El espectador de ‘En busca del Oscar’ como el lector de ‘Al entrar en el río’ percibirá las posibilidades imaginativas de la prolepsis o anticipación, figura en que se previenen las objeciones que pudieran hacerse dándoles una respuesta anticipada. El film de Guerra, al igual que el libro de Oscar Peyrou, no hacen explícito el discurso, pero tampoco caen en la sensiblería. Peyrou, maestro del understatement, como el buzo que deserta de una armada antigua, explora —sin darle apenas importancia– las profundidades de la muerte y de la vida con una sigilosa emoción intensa y sumergida.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Jesús García Cívico