«Los bancos deben servir al bien común»

Dinero. De fin a medio, de Christian Felber
Presentación del libro en el Hotel SH Valencia Palace
Organizado por Club de Encuentro Manuel Broseta
Lunes 6 de octubre, 2014

¿Los bancos deben de estar orientados al bien común o a la maximización de beneficios? Esta es una de las múltiples interrogantes que abordó Christian Felber, impulsor de la Economía del Bien Común, en su conferencia pronunciada en el salón Mallorca del Hotel SH Valencia Palace organizada por el Club de Encuentro Manuel Broseta. Por si cabía alguna duda, Felber se inclinó por la primera opción, ya que todos sus planteamientos giraron en torno a la recuperación de la economía en favor del ciudadano soberano, actualmente devaluado por la supremacía del sistema financiero o gran casino global.

Christian Felber durante la presentación de su libro 'Dinero. De fin a medio' en el Club de Encuentro Manuel Broseta, en el Hotel SH Valencia Palace. Imagen extraída de la web Club Encuentro Manuel Broseta.

Christian Felber durante la presentación de su libro ‘Dinero. De fin a medio’ en el Club de Encuentro Manuel Broseta, en el Hotel SH Valencia Palace. Imagen extraída de la web Club Encuentro Manuel Broseta.

De hecho, Felber, que venía a Valencia a presentar su último libro ‘Dinero. De fin a medio’, tachó de eufemismo la denominación de ‘mercados financieros libres’, «porque no producen libertad, sino que la destruyen». Y en esto fue tajante, al afirmar que estamos en manos de una élites financieras que «tienen menos nivel ético que la media de los ciudadanos».

Francisco Álvarez, presidente de  Ética Family Office, se encargó de presentar a Felber como alguien con quien comparte y defiende “un modelo económico con rostro humano”. Modelo que pasa por la implicación de ese ciudadano soberano al que se refirió el conferenciante, ya que suya es la responsabilidad del cambio de modelo. Y, a este respecto, Álvarez citó a Einstein: “El mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por los que les miran sin hacer nada». Y agregó: «Con lo que Christian ha escrito, tenemos herramientas para que podamos hacer algo”.

Felber, al poco de comenzar, aludió a Valencia como “puerto de entrada de la economía del bien común en España”. Y enseguida se adentró a desmenuzar las claves del actual modelo económico causante de la crisis que nos azota desde hace ya siete años. “Ahora mismo estamos midiendo el éxito económico en todos los niveles de la economía con indicadores monetarios, desde la inversión, la empresa o la economía nacional». «El dinero es el objetivo”, añadió. Y propuso, en este sentido, «relevar el PIB» que mide el éxito de un país, por el PBC o «Producto del Bien Común».

Ejemplares del último libro de Christian Felber 'Dinero. De fin a medio'. Imagen extraída de la web Club de Encuentro Manuel Broseta.

Ejemplares del último libro de Christian Felber ‘Dinero. De fin a medio’. Imagen extraída de la web Club de Encuentro Manuel Broseta.

Felber, apoyándose en Aristóteles, explicó que existían dos formas de entender la economía, “una sana y natural y otra enferma y antinatural”. La primera, puramente económica, se caracterizaría por utilizar el dinero como un medio para obtener un fin, que es el bien común. La otra, crematística, por seguir la terminología aristotélica, aspira al beneficio monetario como objetivo supremo de la economía.

Para Christian Felber, el sistema monetario actual presenta una «disfunción», que vulnera el más elemental principio democrático de estar al servicio del ciudadano (Felber utilizó el concepto más abstracto de pueblo). «El sistema no está al servicio de todos y mucho menos del bien común», destacó.

Las ideas que Felber propone en su libro ‘Dinero. De fin a medio’ van desde el dinero como bien público, a la emisión de dinero por un banco central democrático (y no el actual que «compra activos tóxicos de los bancos»), la regulación ética del crédito o el resurgimiento de una antigua propuesta de John Maynard Keynes sobre una cooperación monetaria internacional.

Christian Felber. Imagen extraída de la portada del libro 'Salvemos el euro'.

Christian Felber. Imagen extraída de la portada del libro ‘Salvemos el euro’.

Salva Torres

Ana Donat «Savage-Sauvage»

La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4,  Valencia
Lu-ju. 10 a 14  y 16,30 a 19,30 h
Vie. 10 a 14 h.
Inauguración: 12 de septiembre, 20 h.
Hasta el 30 de octubre de 2013

Quienes no pudieron visitar Bosques Encapsulados, la anterior individual de Ana Donat (Valencia, 1966) en éste mismo espacio, tienen ahora la oportunidad de reflexionar sobre una de las propuestas contemporáneas más claras de arte implicado con la defensa de la naturaleza.

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“Yo soy yo y mi circunstancia” iniciaba Martí Domínguez (Madrid, 1966) haciendo referencia a Ortega y Gasset en el catálogo que acompañaba aquella exposición. Referencia siempre adecuada,  puesto que la artista vive su tiempo entre especies naturales, unas veces investigando, otras inspirándose en ellas, y otras cuidando su buen desarrollo. En sus producciones denuncia el deterioro progresivo del medio ambiente y lo hace con base científica y conocimiento acumulado por sus vivencias. Es portadora de un mensaje de alerta ante la usurpación y el despilfarro de los recursos naturales por parte de la apisonadora de la sociedad de consumo, y denuncia el estrangulamiento a que sometemos a las diferentes especies y criaturas de la madre tierra. Le gustaría que hubiera más actos de rebeldía para manifestar estos abusos, aunque cada vez son más abundantes y en ocasiones son silenciados violentamente. Son un estorbo para la maquinaria del progreso. El biólogo español Gonzalo Alonso Hernández, asesinado en el Parque Natural de Rio Claro (Brasil, agosto de 2013) es un ejemplo de activismo valiente. Ojalá su sacrificio no haya sido en vano. Pero últimamente lo ecológico y la optimización del consumo energético está de moda y presente en la industria que sigue impulsando el consumo, una contrariedad por cuanto se controla la vida útil de los productos de consumo para mantener dicho bucle insostenible. En este caso, las artes plásticas no son ajenas, hacen causa común con quienes sabemos que es necesario el cambio como propone el economista  Christian Felber (Salzburgo, 1972) con la teoría de la sostenibilidad, y como lo hizo antes que él Kenneth E. Boulding (Liverpool, 1910-Boulder, Colorado 1993) dejando una sentencia de peso: “Quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, es un loco o es un economista”. Otra posibilidad la propone Serge Latouche (Vannes, 1940), o Ivan Illich (Viena, 1926-Bremen, 2002) quien defiende la lógica del caracol, especie que construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias, después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde ese momento, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética.

©Savage-sauvage-Ana Donat work in progress (2)

Ana Donat decidió tomar parte activa -hace ya mucho- y no permanecer cruzada de brazos, su carrera como artista es una proclama para evangelizar, en su lucha quiere sumar y hacer reflexionar pacíficamente. Con su trabajo conceptual, -en este caso concreto- profundiza especialmente en la relación artificial que establecemos los humanos con el medio natural más próximo. Reflexiona sobre los múltiples actos inconscientes que ejercemos sobre el entorno -de forma mecánica, sin pensar- forzando estrategias de supervivencia a las especies que nos rodean y creando escenarios que obligan a dichas especies a desarrollar defensas especiales contra nuestras agresiones. Han de generar recursos, transformaciones, mutaciones, o desaparecer por las condiciones que les imponemos.

El sentido estético del trabajo pictórico de Ana Donat puede tener paralelismo en la pintura de Taniguchi Buson (¿Osaka? Japón, 1716-1784) quien buscó la naturaleza más salvaje para plasmarla en sus pinturas, dando inspiración al diario El estrecho camino hacia el interior que tradujo Octavio Paz con el título Sendas de Ocu.

©Savage-sauvage-Ana Donat work in progress

Savage-Sauvage es otra forma de hacer arte e invitar a la reflexión, en ella, Donat emplea técnicas como el grabado, la estampación al agua, collage, el bordado o el dibujo, las piezas están construidas con elementos que hacen referencia a la arquitectura, cartografía, el lenguaje propio del patronaje textil y por supuesto la estética en relación con la botánica. La esencia de sus trabajos de investigación anteriores, coherentes, -como los que también vimos en Galería Cuatro, en Russafart o en Galería Mr. Pink, (Valencia)- dan muestra de su talento y tenacidad. Sus exploraciones tienen salida por infinidad de canales de lenguajes artísticos, pero todas van en consonancia con sus circunstancias, sea en exposiciones individuales o colectivas.

Este proyecto, es resultado de un largo proceso de documentación e investigación previa realizada sobre el terreno, en ambientes donde se desarrolla un tipo de vegetación acorazada, adaptada y preparada para las agresiones, concretamente en la costa de Marruecos, donde Ana Donat ha permanecido becada por la Fundación Inspirarte en la Résidence d´Artistes Ifitry, Centre d´Art Contemporain d´Essaouira.

Los proyectos de Ana Donat, son ofrendas generosas de lo científico y de lo estético, hay que ver, pasear e indagar sobre su obra para impregnarse del mensaje. Si no le concedemos la razón y hacemos algo al respecto la posterioridad no nos lo perdonará.

Vicente Chambó

SAVAGE-SAUVAGE_La Llotgeta