Text or [No Text], he ahí el dilema

Text [No Text] (Libros y publicaciones de Artista)
Colección Universitat Politècnica de València
Comisario, Antonio Alcaraz
Centre Cultural La Nau, Sala Estudi General
Hasta el 12 de Enero de 2020

Hay múltiples intentos para definir lo que es un Libro de Artista, elucubraciones y aproximaciones con las que ponerle lindes a un género que es imposible que tenga fronteras. Este no es un caso de geografía en el que se puede practicar un corte transversal y lo que está dentro sí, y lo que está fuera no. Más que establecer líneas divisorias, se hace necesario tender puentes, Text [No text] está en esa línea, invita a estudiar y admirar las diversas arquitecturas del libro no industrial tan desconocidas para el gran público como apasionantes cuando se empieza a indagar en su universo.

Vista parcial de vitrina. Exposición Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Con el fin de hacer una aproximación a los términos con los que se relaciona el libro y la publicación de artista, se advierte oportuno referirse a arquetipos como: edición contemporánea, edición especial, edición creativa, libro de autor, libro de editor, edición con gráfica original, edición limitada, foto libro, libro tipográfico, libro objeto, edición colaborativa, libro intervenido, o ejemplar único, por citar algunos de entre otros muchos.

En el artículo rubricado por José Emilio Antón en MAKMA, afirma que el libro de artista es una obra de arte en sí. Obra concebida y realizada por un artista plástico o poeta visual en su totalidad o con un control total en la posible edición de su obra, y es la cualidad artística la que lo diferencia del “libro común”.

Por su parte, Francisco Collado, en el propio catálogo de la exposición ‘Text [no text]’ se refiere literalmente así: “Es difícil definir con absoluta precisión qué es un libro de artista, incluso entre personas inmersas y especializadas en este fascinante mundo, es difícil definir sus características. Sin duda, es un género único, indefinido en términos de resoluciones formales y materiales que parten de una idea original diseñada por un artista en el que el libro se concibe como un objeto artístico, como una obra de arte en sí misma”.

De lo que no hay duda, es que los denominados Libros de Artista realizados en la primera mitad del s. XX están asociados a las vanguardias históricas, muchos de ellos producidos en gran formato, y otros en busca de nuevos modos de expresión o fruto de propuestas para democratizar el arte, coincidiendo con la aparición paulatina de diferentes lenguajes no necesariamente asociados al texto, pero en general de muy cuidada producción.

Parece que es en la segunda mitad del s. XX, cuando el término Libro de Artista se diferencia de la escultura, la pintura o las obras literarias editadas de forma industrial para ser considerado un género artístico propio, independiente de los otros géneros citados, y es concretamente a partir de los años 60, coincidiendo con el arte conceptual cuando se renueva el interés de los artistas contemporáneos por producir en formato libro, bebiendo de Dadaístas, futuristas, constructivistas o surrealistas, y propiciando teorías y arquitecturas del libro que van desde la desaparición del texto hasta la producción en serie de pequeñas ediciones en talleres de artistas, que con la irrupción de multicopistas multiplicó la posibilidad de llegar a más público con procesos de autoedición en los que importaban menos los cánones de las proporciones áureas o la tipografía que la forma, a diferencia de las excelentes estampaciones con aguafuertes y otras artes gráficas asociadas a esa forma de hacer de principios del s. XX. En este tiempo, las páginas de los libros son objeto de intervenciones o son destruidas, reconstruidas, perforadas o gofradas, ya no importa la calidad del papel o la majestuosidad de la encuadernación. Tampoco la desaparición total o parcial del texto, y la variedad de propuestas es tan grande como la diferencia de intenciones.

Vista parcial de vitrina. Exposición Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Nombres como George Maciunas, organizador del conocido evento de música experimental que germinaría en Fluxus y que proponía precisamente evitar la calificación de sus ediciones como arte con el fin de evitar que fueran mercancía; Dieter Roth, que con su serie Literaturwurst realizada entre 1962 a 1967 embutió especias y gelatinas a modo de salchichas con recortes de revistas y libros previamente remojados para que entraran bien en las tripas, haciendo así libros salchicha, entre otros muchos trabajos editoriales de su prolífica producción;  Daniel Spoerri, que utilizó únicamente texto en su Topographie anecdotée du hasard para describir de forma metódica lo que observó en la habitación de un hotel de París en 1962, añadiendo recuerdos asociados a su descripción y frente a la idea simbólicamente opuesta de Edward Ruscha, interesado por la calidad gráfica de textos y también por la excepcionalidad de los números, símbolos y letras de Jasper Johns, que le inspiraron para realizar sus primeras pinturas de palabras (Sí, pinturas en las que la iconografía dominante es el texto), y/o el propio; Ruscha, que frente a la idea de utilizar únicamente texto como propone Spoerri, realizaría un ejemplar considerado clave para entender la evolución del Libro de Artista y cuyo título Twentysix Gasoline Stations, únicamente contiene imágenes (excepto en la descripción textual del mismo).

‘Texto poético 7’ de Bartolomé Ferrando. La imagen reproduce parte de una página del catálogo de Text [No Text]. Fotografía Vicente Chambó.

Son solo algunos ejemplos de lo que representa el Libro de Artista para poder construir la historia del pensamiento en el ámbito de las Bellas Artes en la década de los 60, a los que cabe añadir nombres como John Cage, David Degener, Walter de María, Henry Flynt, Yoko Ono, Dick Higgins, Nam June Paik, La monte Young, Robert Filiou y Emmet Williams, Baldessari, Sol LeWitt, Bruno Munari, Christian Boltanski, Bernd & Hilla Becher, Hans-Peter Feldmann, Lawrence Weiner, Bartolomé Ferrando y Antonio Gómez estos dos últimos sin olvidar a Joan Brossa, destacados por su poesía visual entre los artistas españoles, firmas que no sólo instauraron el soporte libro como un medio perfectamente homologable en el arte contemporáneo, sino que además -haciendo honor a su naturaleza- ofrecieron una lectura fundamental del perfil propio del Minimalismo o el Arte Conceptual.

Text [no text] muestra una parte del fondo de la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes, concretamente la Colección de Libro y Publicaciones de Artista de la Universitat Politècnica de València, que cuenta con más de 1.400 ejemplares y cuya catalogación abarca desde el inicio de los años 60 del pasado siglo hasta nuestros días, y atiende tanto al libro de artista, como a publicaciones especiales, revistas experimentales, libro ilustrado, poesía visual o cualquier obra realizada por artistas en formato libro. 

Text [no text] es una selección de la citada biblioteca, una parte representativa escogida cuidadosamente por Antonio Alcaraz, que es además, autor de varios libros de artista y director del Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes San Carlos, departamento desde el que viene impulsado la incorporación de la tipografía móvil a la creación de nuevas ediciones desde mucho antes de hacerse cargo de la dirección del departamento.  La selección, contempla libros de muchos de los citados autores, y oportunamente muestra -tal vez- la parte más histórica de la colección que ayuda a comprender los orígenes del Libro de Artista y su verdadero peso en el contexto de la creación contemporánea del s. XX.

En referencia al catálogo de la exposición, diseñado por Didac Ballester y Nacho Pérez, evoca al Libro de las horas negras (1470) de la colección The Morgan Library & Museum. El fondo y cantos en las páginas que reproducen las imágenes está en negro. En cuanto a la portada, en absoluto negro azabache mate destaca gofrado el título en mayúsculas: TEXT [NO TEXT] LLIBRES I PUBLICACIONS D’ARTISTA. COLECCIÓ UNIVERSITAT POLITÈCNICA DE VALÈNCIA. A la portada le siguen cuatro páginas con fondo negro consideradas de cortesía, dos de ellas con pequeños titulares con las letras en blanco sobre negro. Se echa de menos un colofón que indique la tirada, tipo de papel, gramaje y otros detalles, también algún cambio de ritmo en la progresión de imágenes página a página dentro de su excelencia.

Portada del catálogo de Text [No Text] realizada con iluminación lateral. En la imagen se aprecia la letra gofrada. Fotografía Vicente Chambó.

La exposición ‘Text [no text]’ tiene su génesis en 2018 para complementar el Festival del Libro Sindokma de aquel mismo año. Sindokma, reúne en el Centre Cultural La Nau, sellos editoriales independientes de autoedición, fotolibros, libros objeto y todo tipo de Libros de Artista coincidiendo con uno de los fines de semana de finales de octubre cada año, y en 2020 celebrará su V edición. Se intuye interesante poder sincronizar agendas para sumar entre este tipo de eventos y proyectos expositivos.

Vicente Chambó

Mona Hatoum, Premio Julio González 2020 del IVAM

Mona Hatoum (Beirut, 1952)
Premio Julio González 2020
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Miércoles 27 de marzo de 2019

La artista de origen palestino Mona Hatoum (Beirut, 1952) recibirá el Premio Julio González 2020 que concede el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Esta creadora multidisciplinar es la segunda mujer que recibe este galardón que, en sus 20 años de historia, ha premiado el trabajo de artistas como Andreu Alfaro, Annette Messager o Christian Boltanski.

Mona Hatoum es una “creadora sutil y enigmática que nos enfrenta a las más profundas emociones y sentimientos” en palabras del director del IVAM, José Miguel G. Cortés, quien además ha mencionado la gran potencia ideológica y solidez poética de la obra de la artista.

Obra de Mona Hatoum

Obra de Mona Hatoum.

La artista Mona Hatoum se ha mostrado muy satisfecha por un galardón que reconoce su contribución a la escultura contemporánea. “Es un placer verme asociada al trabajo de Julio González y al nombre de otros grandes artistas que han recibido el premio anteriormente”, destacó. La artista añadió que “es una oportunidad para mostrar más extensamente mi trabajo y para ofrecer al público local una experiencia más profunda de mi obra”.

La galardonada ha creado un amplio conjunto de obras que recuerdan o se asocian con diferentes tipos de mapas de la cultura mediterránea, que no sólo hablan de los aspectos geográficos, sino también de las situaciones personales, sociales y políticas de los individuos que habitan en ellos. Su trabajo ha sido expuesto en grandes ferias y certámenes internacionales como la Document de Kassel, la Bienal de Venecia y otros eventos centrales de la escena artística contemporánea.

Hasta abril de 2020, Hatoum exhibe su obra ‘3-D Cities’ (2008-2010) en la exposición del IVAM ‘Tiempos Convulsos. Historias y microhistorias en la colección del IVAM’. Su instalación habla de la realidad urbana de tres ciudades fundamentales del mundo árabe (Beirut, Bagdad y Kabul). Las geografías cambiantes, la guerra, la violencia o la experiencia del tránsito son algunas de las fuentes fundamentales de su trabajo creativo.

El premio, concedido por la Generalitat Valenciana a propuesta del presidente del Consejo Rector del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), se instauró en el año 2000 con el fin de distinguir y reconocer a aquellas personas por su trabajo, méritos y actividad a lo largo del tiempo. Está dotado con 20.000 euros y los artistas premiados son objeto de una exposición en el IVAM que usualmente va acompañada de un acto de homenaje.

Mona Hatoum, en su estudio de Londres en 2018. Fotografía de Gabby Laurent por cortesía del IVAM.

Mona Hatoum, en su estudio de Londres en 2018. Fotografía de Gabby Laurent por cortesía del IVAM.

El IVAM se abre al cine y al cómic

Programación del IVAM 2016

“Son lenguajes artísticos que casi no tienen cabida en los museos de arte contemporáneo… te hablo de España”. José Miguel Cortés, director del IVAM, se refiere al cine y al cómic, que en la programación para 2016 tendrán sendas y destacadas exposiciones. De hecho, el museo valenciano arrancará el próximo año con una muestra dedicada al cineasta experimental alemán Harun Farocki, menos conocido para el gran público que Werner Herzog o Alexander Kluge, pero de igual o más sorprendente trayectoria. “Es una oportunidad única”, subraya Cortés, para conocer su arriesgada y provocadora obra.

La otra gran muestra, en este caso dedicada al cómic, tendrá lugar en verano. Se trata de la exposición VLC. Valencia Línea Clara comisariada por Álvaro Pons, que reunirá más de 200 originales de ilustradores valencianos. Será “la más grande dedicada al cómic que se ha hecho en un museo de arte contemporáneo en España”. Aunque luego Cortés matiza: “No se trata de hablar de si son las más grandes o las mejores, sino de subrayar el mensaje que esto lleva”. Y el mensaje, como enseguida aclara, pasa por destacar que “el cine y el cómic tienen que estar en el museo”.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

La de Harun Farocki, fallecido en julio del pasado año, está comisariada por su viuda Antje Ehmann y Carles Guerra, nuevo director de la Fundación Tàpies. La exposición reúne un conjunto de instalaciones, entre las que destacan ‘Machine and Eye’, ‘The Creators of Shopping Worlds’ o ‘Serious Games’, todas ellas relacionadas con los modos en que los sujetos son reducidos a objetos de vigilancia, consumidores o simples participantes en video juegos al modo en que son instruidos virtualmente los militares en acciones bélicas.

Farocki, que perteneció al grupo Agitrop de propaganda revolucionaria, basa la mayoría de sus trabajos en esa agitación de la realidad que él entiende manipulada por ciertos poderes fácticos. Más próximo al cine experimental de Jean Luc Godard, que al “comercial” de Fassbinder o Wenders, Cortés reivindica su propuesta como modelo del cine que se expone en museos y galerías “dislocando lo que se entiende por cine”.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Mique Beltrán, portada de Cairo. Imagen cortesía del IVAM.

Con respecto a VLC. Valencia Línea Clara, el director del IVAM destaca el “reto” que supone exhibir ilustraciones destinadas a formar parte de revistas y tebeos. Y hacerlo “sin avergonzarse de que el cómic es tebeo”. Esa lucha, mantenida por muchos de los brillantes ilustradores con que cuenta Valencia, se decanta del lado de estos con la simple observación de sus trabajos. Cortés subraya que se trata de “ilustraciones originales cedidas por los propios artistas nunca antes exhibidas”, de la talla de Miguel Calatayud, Sento Llobell, Marsical, Micharmut, Daniel Torres o las más jóvenes Ana Juan o Ana Miralles. También estarán los ya tradicionales Equipo Crónica y Equipo Realidad.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

Sillas en la playa, de Gabriel Cualladó. Imagen cortesía del IVAM.

El propio José Miguel Cortés comisaría Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto. Una exposición que cuestiona la entidad cultural, política o social de ese Mediterráneo fluctuante entre la “arcadia perdida” y la “zona conflicto” actual debido a la desigualdad y los problemas migratorios. “No pretendo ofrecer una respuesta, sino incitar al debate”. Debate promovido mediante fotografías y videos de artistas como Gabriel Cualladó, Sergio Belinchón, Yto Barrada, Zinedine Bessai o Herbert List, cuyas imágenes ilustran actualmente la programación del Palau de Les Arts.

Hay más, mucho más, en el IVAM de 2016. Perdidos en la ciudad, reflexión en torno al espacio urbano desde la pintura, la escultura, la arquitectura o el video, con obras de la colección del museo. Exposiciones de Christian Boltanski, Mario Merz o Ignacio Pinazo y sus contemporáneos. No es verdad no es mentira. El arte del fake, sobre los camuflajes y sabotajes realizados por artistas, desde que Orson Welles estremeciera al mundo simulando por la radio un ataque extraterrestre. Además de los casos de estudio dedicados a la fotografía social americana de los años 30 y a Richard Hamilton, hasta completar un total de 13 exposiciones.

Ver noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Videos de Harun Farocki. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Christian Boltanski en La Lonja de Palma

“Sombras” de Christian Boltanski
La Lonja, Palma de Mallorca
Desde el 17 de enero de 2015

Christian Boltanski es uno de los artistas franceses vivos más reconocidos internacionalmente, fotógrafo, escultor y cineasta, conocido principalmente por sus instalaciones. Utiliza el sonido y lenguajes efímeros para abordar temáticas de gran relevancia actual, como la memoria colectiva, la identidad cultural y la manipulación social. Su obra ha sido incorporada en algunas de las colecciones más importantes del mundo

“Sombras” de Christian Boltanski (1944, París) es el primer proyecto expositivo de la serie de instalaciones basadas en sonido en el edificio de La Lonja en pleno corazón de Palma.

 Christian Boltanski, “Lichtmesz“, Kunst-Station Sankt Peter, Cologne, 2001 Imagen cortesía de la organización


Christian Boltanski, “Lichtmesz“, Kunst-Station Sankt Peter, Cologne, 2001
Imagen cortesía de la organización

Un mercado siempre ha sido un teatro. Comprar y vender cualquier cosa por un determinado valor requiere una convincente representación de los papeles de todas las partes que intervienen, así como un lugar adecuado para tal fin. El valor de cambio también es un valor de representación acordado en un juego social determinado. El teatro y el comercio siempre han sido actividades concomitantes en una sociedad, desde la Antigüedad clásica hasta las ciudades italianas del Renacimiento, los cuentacuentos de Yamaa el Fna o los brókeres de la City o de Wall Street. Por ello no es de extrañar que la Lonja de Mallorca, al ser un mercado, constituya también un espacio de representación. En cierto modo se trata de uno de los primeros lugares que ensalzan el mercado a través de una arquitectura evocadora de la catedral y el palacio. Es un espacio laico que, en su arquitectura gótica, representa la ambición de un nuevo poder económico emergente, el deseo de una nueva Historia, que se narrará en nuevos espacios cerrados cuyas proporciones amplían la casa burguesa y reducen las incertidumbres climáticas y sociales del espacio público abierto, en correspondencia con el progreso de una nueva economía, ya alejada de los espacios al aire libre de los puertos y las medinas del Mediterráneo. Esos serán los nuevos espacios de una nueva burguesía que en esta Lonja empieza a proyectar su propia expansión: fábricas, bolsas de valores, cámaras de comercio… En el interior de la Lonja de Mallorca se encuentra un ángel, identificado como «el ángel de la mercancía», un nuevo ángel sin correspondencia bíblica, pero con dotes de guardián del nuevo comercio, algunas de cuyas posibilidades luciferinas, cada vez más notorias y modernizadas en nuestros mercados contemporáneos, se desconocían por aquel entonces…

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Ese es el contexto donde Christian Boltanski presenta ahora una nueva obra, hecha de sombras y susurros, en la línea de sus teatros de sombras, una serie que ha desarrollado en diversos momentos a partir de 1984. Cada teatro de sombras de Boltanski es una fantasmagoría. Pequeñas figuras metálicas recortadas se amplían en las paredes del lugar donde se proyectan. Su dimensión espectral se materializa en el engrandecimiento de las figuras, en su movimiento coreografiado mediante diversos efectos de enfoque, como si el espacio de la exposición se transfigurase en un inesperado ritual onírico y expresionista. Se advierte una dimensión carnavalesca en el mundo de sombras que nos representa Boltanski, un mundo que recuerda las alegorías de la danza macabra medieval, esa celebración libre e igualitaria de la vida a partir de la ostensible omnipresencia de la muerte, con sus máscaras, esqueletos y aderezos.

En el mundo de sombras creado en las paredes de la Lonja habitan ángeles que blanden guadañas junto a esqueletos y otras formas fantásticas, mientras se oyen los susurros que interpelan a la «vanidad», a propósito de la vida y la muerte. Como suele suceder en la obra de Boltanski, el espectador se encuentra en un teatro, pero un teatro en el que protagoniza el papel de invitado sorpresa durante una inesperada Noche de Walpurgis que lo enfrenta con la fugacidad de la vida, enalteciendo el momento festivo que surge de la conciencia de esa misma fugacidad. Las imágenes y el sonido le invitan a absorber un lugar transfigurado, desde su pasado conocido hasta su oscuro devenir. La sinestesia se manifiesta como una guía del viaje a través del tiempo que se propone al visitante para impulsar una conciencia más aguda del presente, del aquí y el ahora en el que se redefine el yo, desde los ecos de todas las conversaciones mantenidas en un lugar cuya arquitectura gótica entrecruza lo mundano con lo celestial, lo material con el deseo de espiritualidad, lo conocido con lo misterioso, hasta los reflejos de la luz y las sombras que en estas figuras condensan una alegoría de la vida y la muerte más allá de la tristeza o la alegría, del castigo o la recompensa prometidos por los infiernos y paraísos de una religión.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Si bien en la tradición occidental heredamos el concepto del arte como representación de la vida, Boltanski siempre ha trasladado este tema al ámbito de la invocación de la vida a partir del arte, más allá de su mera representación. ¿Podrá el arte representar una vida? ¿Cómo representar la singularidad de cada uno y la esencia común a todos en una traducción diferente de la condición humana? Tal como ha señalado el artista en otros momentos, «el arte sólo es arte» y «es necesario que la gente reconozca en el arte algún elemento de la vida, porque la vida es más conmovedora que el arte».[1] La vida que vivimos es lo que nos hace humanos o nos muestra que somos humanos dentro y fuera de la vida que compartimos con los demás, en un viaje permanente de ida y vuelta entre el individuo y el grupo, entre lo singular y lo universal.

Estos son algunos dilemas habitualmente reconocibles en la obra de Boltanski. Lo que nos hace humanos en la disparidad de nuestros recuerdos y en la parte de la memoria que dedicamos a los demás pueden ser nuestros nombres, los objetos que utilizamos, la ropa que vestimos, las conversaciones que mantenemos, la percepción del latido de nuestros corazones, los momentos que recordamos y los que no recordamos. La memoria recorre siempre la experiencia de la singularidad con los arquetipos que categorizan la expresión de la individualidad. Entre el recuerdo y la memoria, la obra de arte en Boltanski siempre trata sobre el factor humano de la humanidad, al tiempo que alerta a la conciencia sobre una historia que también pone de manifiesto los elementos deshumanos que han existido y persisten en la misma humanidad.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

En la Lonja de Mallorca podrán evocarse (como ya se ha hecho anteriormente…) varios arquetipos culturales concebidos como referencias asociadas a los teatros de sombras: la caverna de Platón, los misterios medievales, las danzas de la muerte, el golem de la tradición judaica, los monstruos de los relatos chinos o de los teatros del sudeste asiático, las fiestas de los muertos en México, el Halloween, las catacumbas de Palermo… No obstante, la percepción del espectador se libera de tales intertextos cuando se somete al prodigio de la percepción lúdica, casi infantil, de estas sombras que Boltanski coreografía danzando por las paredes como imágenes de una linterna mágica, acompañadas por el susurro misterioso de las voces que oye el espectador. En el intersticio del encantamiento es donde la «pequeña memoria» de cada cual, por utilizar otra expresión del artista, se asocia a las impresiones del lugar y de su historia, así como a las impresiones de la propia teatralidad evocada. Un gran teatro se diluye en una constelación de pequeños teatros íntimos, del mismo modo que el espacio monumental de la Lonja, con todos sus antecedentes de actividad comercial, poder económico y político, se diluye en la atenuación del lugar a través de su reinvención mágica en un caleidoscopio de luz, sombras y sonidos. La inmaterialidad de sonidos e imágenes acompaña la desmaterialización del lugar que lleva a cabo el artista, oscureciéndolo en la coreografía de sus proyecciones.

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

La figura del esqueleto o la calavera siempre ha simbolizado la vanitas, a través de la cual los artistas representaban el carácter efímero y fugaz de los bienes materiales. En el tránsito entre la vida y la muerte, la figura humana se reconfigura y la conciencia de tal metamorfosis constituye un símbolo moral de la sabiduría. Ejemplo de ello era la calavera representada junto a San Jerónimo. La calavera y el esqueleto intimidan y asustan, aunque también divierten y fascinan. La moralidad de la reconfiguración de la figura humana en su esqueleto animado se pierde en el mundo de las transacciones que, por lo menos desde el Romanticismo y la Revolución Industrial, venden tanto almas como cuerpos y bienes… La primitiva historia de la fotografía aspira a fotografiar espectros fantasmagóricos y no esqueletos en movimiento… Así lo entendía Adelbert von Chamisso cuando describió, en su Historia de Peter Schlemihl (1814), un nuevo contrato fáustico en el que el protagonista vende su alma, pero no a cambio de conocimiento sino de una bolsa de oro inagotable…

Christian Boltanski, "Sombras", La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Christian Boltanski, «Sombras», La Lonja, Palma de Mallorca, 2015. Imagen cortesía de la organización

Hoy distamos mucho de los tiempos en que la relación entre la vida y la muerte se concebía como una reconfiguración de una materia en otra, o incluso de una materia en sí misma (polvo eres y en polvo te convertirás…). Uno de los primeros que detectaron la sustitución de la reconfiguración por una desmaterialización que se produce en los objetos, en las mercancías, y se hace extensible a los cuerpos y las almas fue Marx, cuando afirmó que, en la economía de su tiempo, «todo lo que es sólido se disuelve en el aire»… Por ello resulta especialmente simbólica la coreografía de ángeles, calaveras y esqueletos que animan las paredes de la antigua Lonja de Mallorca. Boltanski forma parte de la antigua tradición que encarga al artista la ornamentación de las paredes palaciegas o sacras con una danza macabra que recuerda en la vacuidad de la vanitas la fugacidad de la vida, con la diferencia de que quien escoge el tema es, en este caso, el artista y no los poderes fácticos de su tiempo. Para ello se vale también de la imagen proyectada que posibilitan el cine y el vídeo de la época en la que vive, integrando sensorialmente al espectador en la situación teatral presentada. La propia exposición tiene carácter temporal: el encargo aceptado por Boltanski forma parte de una economía de lo efímero, en la que la obra de arte se integra, se asimila y se desmaterializa como proyección y sonido, lejos de los tiempos en que las danzas macabras eran fruto del encargo de un fresco, una tabla o un lienzo. En cuanto finalice la exposición, todo se desmontará y de los espectros de Boltanski solo quedará nuestra memoria. Que todo ello suceda en uno de los primeros mercados de la Europa mediterránea no deja de resultar interesante en un momento en el que estas sombras, estos espectros, esta danza macabra también se enfrentan a los nuevos mercados del arte de una economía globalizada, donde el arte actual se cuestiona y redefine ante el consumo de su propia fugacidad.

Siempre que veo los teatros de sombras de Christian Boltanski los asocio con la fuerte impresión que me causó la visita a una pequeña iglesia de Évora, una ciudad del sur de Portugal. Las paredes del interior de la iglesia están absolutamente cubiertas de calaveras, fémures, tibias y peronés, en conjuntos ordenados de categorías. A la entrada se puede leer una inscripción de marcada sonoridad en portugués, por la rima que contiene:

Nós, ossos que aqui estamos, esperamos pelos vossos…*

Vanitas.
A cada uno la suya…

João Fernandes


[1] Christian Boltanski en conversación con João Fernandes, «Dança Macabra», Guimarães, Portugal, 2012, folleto de la exposición.

* Los huesos que aquí yacemos aguardamos los vuestros… [N. de la t.]