Los monstruos que todos llevamos dentro

Monstruo. Historias, promesas y derivas. Fundación Chirivella Soriano
Palau de Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 8 de septiembre

Hay dos posiciones del espectador que se enfrenta a una exposición sobre monstruos. Una, la neurótica, consiste en defenderse de ella, atribuyendo tamaña monstruosidad al genio creativo, de manera que todo cuanto allí se despliega, aún excitando su imaginación, finalmente no va con él. La otra, llamémosla romántica, se definiría por su adhesión a unas imágenes que le conmueven y de las que se nutre para explicar la sinrazón del mundo que le rodea. En ambas, el monstruo objeto de la exposición queda reducido a simple categoría, ya sea ésta conservadora o provocativa.

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Relámpago de agua, obra de Chema López, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

El monstruo, en tanto expresión radical de nuestra condición humana amenazada de muerte, es otra cosa. Diríamos, incluso, que es la cosa en sí. O lo que es lo mismo: aquello que se resiste precisamente a una rápida catalogación. Cuando el monstruo comparece, ya sea en forma de extraña figura externa o inclasificable sensación interior, conviene prestarle la debida atención porque, en el fondo, moviliza con su inexplicable presencia las tensiones que nos constituyen. Entremos, pues, con cautela y singular disposición de ánimo a la exposición de la Fundación Chirivella Soriano que, bajo el título de Monstruo. Historia, promesas y derivas, se muestra estos días en el Palau de Joan de Valeriola de Valencia.

L'home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

L’home del martell, obra de Martín Caballero, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título y, entre paréntesis, locura, es como Marina Núñez denomina su aproximación a esos monstruos. Y lo hace a través de unos ojos desorbitados, cuya mirada desencajada y sin freno aparente nos coloca en el centro mismo de la monstruosidad aludida. Freud, al hablar de las zonas erógenas, otorgó el máximo protagonismo al ojo, por encima de los genitales, al ser la mirada foco principal de entrada de múltiples sensaciones, en ocasiones devastadoras. La pulsión escópica como fuente de goce siniestro. Queremos verlo todo, sin límite alguno, dado que el límite se asocia con las peores prácticas represoras de un pasado autoritario que aborrecemos. Pero la mirada, una vez abiertas de par en par las compuertas de lo visible, da pie a su vez a la proliferación de monstruosas imágenes por exceso de una luz que quema.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Detalle de la obra de Mery Sales, Mujer elefante III, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

En el fondo, lo monstruoso tiene que ver con ello: con esa dificultad para regular el flujo de energía que en tropel nos habita. A veces comparece en forma de tirano, cuyas formas excesivas provocan pánico, o mediante las igualmente desatadas fuerzas de la naturaleza. También lo hace a través de nuestra propia demanda interna, fuente de ansiedad y de idéntica voluntad desmedida. Se ve en la obra de Marina Núñez, ya sea en esa locura que procede del ojo mismo, de su incontenible visión, o en esos rostros deformados por efecto o, mejor, defecto de una mirada incapaz de gestionar su propia percepción.

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sn título (monstruas), video monocanal de Marina Núñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

En esta misma línea del ojo exacerbado, también del ojo cariacontecido tras contemplar las consecuencias de su propia falta de límites, se halla la obra de Chema López (Relámpago de agua), de Javier Palacios (Ausencia), de Enrique Marty (El intruso o su serie Amnesia), de Curro González (El durmiente), de José Luis Fajardo (El mirón de la noche), o de Santiago Ydáñez. Y del ojo, al cuerpo, objeto igualmente de misteriosas transformaciones fruto de esa incontenible pulsión que nos habita. Los ejemplos se suceden: la Mujer elefante de Mery Sales, el Oh! pobre niño gordo de Luciana Novo, el Enano de Rosa Martínez Artero, el No sé por qué de Carmen Calvo, el Hecho un Monstruo de Pepe Yagües, L’home del martell de Martín Caballero, el Antropomorfo de Luis Gordillo, la Arcada de grandeza de José Hernández, De ir y venir de Miguel borrego, o El colgado de Rómulo Royo.

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Obra de Santiago Ydáñez, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Completan la monstruosidad, lógicamente los Insomnios de Rafael Tejedor, el extraño cepillado de José Paredes, el descoyuntamiento de Alfonso Fraile, la abstracción de Josep Guinovart el barrido de Joan Aguado, la Identidad secreta de Dadi Dreucol, la mirada elefantiásica de Daniel Coves, el Retrato de Antonio Saura, la dama kafkiana de Antonio Camaró, el rostro grotesco de Julián Pacheco, el Jocker de Chema Cobo, los deformados personajes de Jorge Carla, los fantasmas de Daniel Jordán, la mecánica de Juana Francés, o el Hombre lobo de Cristina Lama.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Elefant man, obra de Daniel Coves, en la exposición Monstruo. Historias, promesas y derivas.

Monstruo. Historias, promesas y derivas es una exposición singular para acercarnos al temor que, en tanto seres contradictorios, limitados por los dictados culturales y a su vez impelidos a desprendernos de sus ataduras, nos constituye. Más allá del extenso catálogo de monstruosidades que la Fundación Chirivella Soriano muestra en el Palau de Joan de Valeriola, lo que la exposición refleja, y de la cual deberíamos empaparnos, es la tensión de una humanidad en constante pugna con su propia energía autodestructiva.

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Sin título (locura), obra de Marina Núñez, en la exposición Mostruo. Historias, promesas y derivas. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano

Salva Torres

XX aniversario de la Galería Alfredo Viñas

1ª Exposición XX aniversario, artistas de la galería

Galería Alfredo Viñas
C/ José Denis Belgrado 19, Málaga
Inauguración: viernes 22 de marzo
Del 22 de marzo al 27 de abril de 2013

 

Con motivo de su XX aniversario, la Galería Alfredo Viñas, inicia un ciclo de exposiciones colectivas, donde se mostrarán obras de los artistas que han formado parte de su discurso expositivo durante estas dos décadas. La primera de dichas muestras titulada, «1ª Exposición XX aniversario, artistas de la galería: Rafael Agredano, Alfredo Alcain, Patrico Cabrera, Chema Cobo y Juan Gopar. »

Rafael Agredano, Córdoba 1955. Miembro del denominado «grupo de Sevilla», junto a artistas como Curro González, Patricio Cabrera, Ricardo Cadenas o Abraham Lacalle, entre otros. Ha sido protagonista de las manifestaciones culturales y contraculturales en las últimas décadas, pero sobre todo durante los años ochenta, años en los que participó en la fundación de la Revista “Figuras”. Ha realizado numerosas exposiciones colectivas e individuales tanto a nivel nacional como internacional. El CAAC le hizo una retrospectiva a principios del 2012 bajo el título “Prólogos”. Su obra se encuentra en colecciones como la de ARTIUM (Álava), ICO (Madrid), Fundación Coca-Cola, CAC Málaga o Museo Marugame-Hiria (Japón).

Alfredo Alcaín, Madrid 1936. Su obra se enmarca dentro de un lenguaje próximo al Pop-Art, pero con un carácter marcadamente casticista y popular. Utiliza una gran diversidad de soportes y técnicas que van desde el cartel, collage e incluso el bordado. Su obra está presente en colecciones y museos como Círculo de Bellas Artes de Madrid, Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, Museo del Grabado de Buenos Aires, Museo Internacional Salvador Allende de Santiago de Chile, Biblioteca Nacional de España en Madrid, Museo de Bellas Artes de Bilbao o Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. En 2003 se le concede el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Patricio Cabrera, Ginés (Sevilla) 1958. Perteneciente al llamado “Grupo Sevilla”, ha desarrollado una trayectoria pictórica coherente que va desde la figuración a la abstracción a base de construcciones geométricas. Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, tanto a nivel nacional como internacional. Su obra se encuentra, entre otras colecciones, en F.R.A.C Midi Pyreneés de Toulouse (Francia), Museso Marugame-Hirai (Japón), University Art Museum California State University en Long Beach-California, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el CAB Burgos, Colección Banco de España, Colección La Caixa, Colección Testimoni La Caixa o en Patio Herreriano de Valladolid.

Chema Cobo, Tarifa (Cádiz) 1952. Componente de la Nueva Figuración madrileña, grupo de artistas caracterizados por su lenguaje ácido e irónico, que abrieron nuevas vías en la España de la Transición. Su obra ha estado presente en la XVI Bienal de Sao Paulo, en el Salomón R. Guggenheim y en el Metropolitan Museum de Nueva York, Goethe Institute de Osaka, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o el CAC Málaga. Tiene obras en muchas colecciones en Europa y en Estados Unidos entre otras en el Kunstmuseum de Berna, en la Galeria Nazionale d’Arte Contemporanea de Roma, en la Fundazione Lucio Amelio de Nápoles, en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, en el Museum of Art de Nueva York, en la Frederick Weisman Collection de Los Angeles en el Museum of Contemporary Art de Chicago, sin olvidar las colecciones españolas como la Fundación Caixa, la Fundación Caja Madrid, el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid, el Centro Andaluz de Arte contemporáneo, de Sevilla y el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, por citar solo algunas de ellas.

Juan Gopar, Tenerife 1958. Comenzó a exponer en la década de 1970. Durante los últimos veinte años desarrolla un enfoque de la escultura que ha dado lugar a un lenguaje propio. Narrador y constructor de metáforas, su trabajo se caracteriza por la resistencia que muestra a dejarse atrapar en categorías genéricas, a ser arrastrado por corrientes y tendencias. La riqueza expresiva de su trabajo radica en un lenguaje lleno de símbolos e imágenes que reflejan el paso del tiempo. Ha realizado exposiciones tanto colectivas como individuales, a nivel nacional e internacional. Su obra se encuentra en colecciones como: Colección Genty Latimer de Londres, Frank Gerritz de Hamburgo, Deutsche Apotheker und Arztebank. Frankfurt, Colección ARTIUM de Vitoria, Colección Testimoni de la Caixa, Colección Caja Madrid, Colección AENA o la Colección APM del Centro Atlántico
de Arte Moderno de las Palmas de Gran Canaria.

Patricio Cabrera.  Sin título. 2009. Témpera sobre cartón. 100x70cm. Imagen cedida por la Galería Alfredo Viñas.