La perturbadora inocencia de Agente Morillas

Ecosistemas invisibles, de Agente Morillas
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 30 de abril de 2016

Las criaturas que habitan la obra de la artista malagueña Agente Morillas no proceden del reino animal ni vegetal, sino del mundo de las ensoñaciones y la fantasía. Seres singulares que transmiten una inquietante sensación de candidez terrorífica, de perturbadora inocencia y remiten a los universos de Murakami o Miyazaki. Una muestra de su última obra, ‘Ecosistemas invisibles’, se puede disfrutar en la galería Pepita Lumier a lo largo de este mes. Son una treintena de dibujos de distinto formato y una veintena de esculturas de cerámica que reflexionan en torno a la naturaleza, no como modelo u objeto de representación, sino como punto de partida para cruzar el umbral de la realidad e indagar en el otro lado.

“Este conjunto de obras surge del interés que me inspira la naturaleza, que ha ido evolucionando y desarrollándose de manera progresiva”, dice Morillas. “En primer lugar mediante la observación directa en las salidas al campo que hacía de niña con mi familia, posteriormente, tras una colaboración con el Museo de Historia Natural de Londres”.

Esta experiencia le dio la posibilidad de comparar el presente con el pasado, las especies vivas y las extintas. “Me ha llevado a admirar la belleza de la vida y de la evolución y a avivar el interés científico que siempre he tenido. El contacto con lo real y lo empírico me ha hecho plantearme cuestiones sobre el camino evolutivo del mundo y la naturaleza, así como orientar la mirada hacia pensadores y naturalistas que han estudiado el tema, sobre todo Darwin”.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Amor por la naturaleza

El leiv motiv de esta exposición parte de una idea de este científico. La especie más fuerte no es la que sobrevive o es más inteligente, sino la que mejor se adaptaba al cambio. “A partir de este principio he creado pequeños emplazamientos naturales habitados por determinadas especies de flora y fauna ficticias, que conviven y comparten un mismo espacio sin necesariamente por ello interactuar”, explica la artista.

“Son lugares perdidos a los ojos del ser humano en los que recreo ecosistemas perfectos, evolutivamente hablando, reductos inalcanzables por el hombre, que los convierte en supervivientes.  En definitiva, trato de transmitir  el sentimiento que la naturaleza despierta en mí y la admiración que me inspira como un ente bello en formas y colores,  inexplicablemente perfecto, inquietante y siniestro, misterioso y mágico a partes iguales. Algo salvaje, con sus propias normas y leyes, y que es por ello la fuente creadora y cambiante de la que emana toda la vida y en la que sucumbe el último aliento de todos los seres que la conforman. Me recreo en todas sus cualidades para imaginar un mundo maduro, sano y bondadoso que rezuma esplendor y que evoluciona de forma muy distinta a cuando el ser humano está comprendido dentro de sus inmediaciones”.

Así, la artista ha creado una serie de piezas con autonomía propia que funcionan de manera independiente y que pueden fusionarse y dialogar con otras creaciones para formar piezas mayores con sentido más complejo y una lectura más amplia, como funcionarían las distintas piezas de un ecosistema, tanto animales como vegetales en un hábitat determinado.

Obras de Agente Morillas en Pepita Lumier. Fotografía de Nacho López Ortiz.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Espíritu inquieto

Su nombre auténtico es Mamen Morillas y eligió este seudónimo en homenaje a la agente Scully de Expediente X, una serie que la marcó. “Es una de las muchas fuentes que me nutren, además de libros ilustrados, multitud de películas y programas míticos de la tele, desde los Pitufos o las Tortugas ninjas a Planeta imaginario o La Bola de cristal”.

Al acabar los estudios secundarios, con 19 años, y sin una idea muy definida sobre lo que quería ser, se marchó a Oxford a estudiar inglés. En 2001, ya con su vocación clara, se instaló en Barcelona, donde estudió ilustración en la Escola Massana. En su segundo año ganó un premio convocado por La Vanguardia y La Generalitat y comenzó a publicar las portadas del suplemento Mes Jove de dicho periódico. Agente Morillo es uno de los referentes de la ilustración española en moda, humor gráfico, pintura en directo y mural. Desde 2005 ha expuesto sus trabajos tanto en solitario como en grupo.

Entre su clientes se encuentran: Amnistía Internacional, Primavera Sound, Advance Music, Sónar Kids, Converse, Ajuntament de Barcelona, Club Q Zurich, Hydroponic, Apolo Club, Bibian Blue, Pepa Karnero, etcétera. Forma parte del profesorado de BAU (Escuela Superior de Diseño de Barcelona). Ha residido en París y en Londres, y esta primavera volverá a su ciudad natal, Málaga, con una beca de La Térmica.

“Mi trabajo es bastante narrativo, gira en torno a un universo de personajes y simbología que he creado, en los que me apoyo para contar historias y cuentos”, señala. “Mis personajes son un tanto naïf y fantásticos, muchas veces sombríos, casi siempre infantiles. Es un trabajo en parte autobiográfico y personal, en el que hablo de las cosas que me preocupan o me inquietan, sobre todo de los sentimientos y la naturaleza de los seres que habitan el mundo, desde un punto de vista un poco naïf”.

En cuanto a su estilo,  es bastante gráfico, de trazos y formas limpias, con predominio de colores pasteles, rosas y negros, sobre los fondos de los soportes que utiliza, aunque cada vez experimenta más con las disciplinas y el lenguaje. “Dibujo, pintura, escultura, pintura mural, pasando del grafito a los acrílicos, la arcilla o la madera. Hace cuatro años hice un curso de modelado en Londres y descubrí que me encanta dar volumen a mis personajes”, comenta.

En su obra, según ella misma confiesa,  se percibe el influjo de una larga lista de autores: Alphonse Mucha, Edward Gorey, Anette Messeger, Keith Haring, Mark Ryden, Goya, Yoshimoto Nara, Gary Baseman, Win Delvoye, Joana Vasconcelos, Camille Rose García, Elizabeth McGrath, Laurie Lipton, Marion Peck… Influencias que se reflejan en personajes de grandes y misteriosos ojos que a veces se esconden tras grandes flequillos.

Obras de Agente Morillas en galería Pepita Lumier. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Obras de Agente Morillas en galería Pepita Lumier. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Bel Carrasco

El fantasma ideológico de la pureza

“Better humans tomorrow!”, Ernesto Casero
Galería pazYcomedias
Pl. Colegio del Patriarca, 5. bajo-dcha
Comisario: José Luis Pérez Pont
Hasta el 31 de octubre de 2015

De la higiene victoriana al fantasma ideológico de la pureza.

Una vez más, lo que se nos presenta bajo la mística apariencia
de ciencia pura y conocimiento objetivo de la naturalez
en el fondo se revela como ideología política, económica y social.
Richard C. Lewontin

Desde que Charles Darwin publicara en 1859 Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, título que acortó en la segunda edición, han surgido múltiples defensores de una visión de la naturaleza que implica, por un lado, la competición por la supervivencia constituida como el principal mecanismo de evolución de las especies, y por otro, una visión individualista y jerárquica de las poblaciones en la que los individuos considerados “aptos” acaban eliminando y sustituyendo a los “no aptos”, interpretación que, pese a contradecir datos empíricos como las evidencias del registro fósil o los descubrimientos en genética como los genes Hox, sigue constituyendo el paradigma dominante en Biología.

Uno de los primeros pensadores que aplicó estas ideas a las sociedades humanas fue Francis Galton, primo de Darwin, conocido, entre otras cosas, por acuñar el término eugenesia. Para Galton, como para tantos otros preeminentes hombres de ciencia de la Inglaterra victoriana, era importante que, al igual que los ganaderos seleccionan a sus mejores animales para la cría y la reproducción, en las sociedades humanas se siguieran mecanismos de selección similares, para así conseguir sociedades cada vez más perfectas. Otro influyente pensador de la época, Herbert Spencer, autor de la expresión la supervivencia del más apto, abogaba por la supresión de los servicios públicos, como atención médica, educación o subsidios a los desfavorecidos, puesto que para él estas medidas constituían un obstáculo para que la selección natural eliminara a los individuos “no aptos”, contribuyendo así a una progresiva degeneración de la especie en las sociedades occidentales, lo que para Spencer las llevaría inevitablemente hasta su colapso.

Ideas como éstas y derivaciones más radicales, basadas en un supuesto cientifismo pero cargadas de ideología, y en las que bajo una pátina de argumentos pretendidamente biológicos se perseguían objetivos basados en la productividad y el mantenimiento del statu quo, saltaron rápidamente al continente europeo y a Norteamérica. En el primer tercio del siglo XX, y financiadas por fortunas como las de los Carnegie, Rockefeller, Harriman o Kellogg, surgieron en Estados Unidos diversas organizaciones para la promoción de medidas eugenésicas, constituyendo importantes grupos de presión que conducirían a la implementación de leyes de esterilización forzosa en diversos estados. Más de 60.000 personas fueron esterilizadas en este país por ser consideradas portadoras de “rasgos genéticos indeseables”, entre las que se incluían a los llamados “débiles mentales”, delincuentes, inmigrantes y mujeres de etnias minoritarias como los nativos americanos, hispanos o afroamericanos, principalmente. Similares programas de esterilización forzosa fueron llevados a cabo en países como Dinamarca, Islandia, Noruega o Suiza; en algunos, como Canadá o Suecia, estas prácticas se mantuvieron hasta los años 70.

Ernesto Casero, ''Better humans tomorrow!". Cortesía Galería pazYcomedias.

Ernesto Casero, ”Better humans tomorrow!”. Cortesía Galería pazYcomedias. Foto: Juan Peiró.

La eugenesia como movimiento no sólo abogaba por la mayor tasa de reproducción de los individuos considerados más aptos (eugenesia positiva) o la esterilización de los considerados menos aptos (eugenesia negativa), sino que constituía un conjunto de prácticas relativas a la conducta sexual, la alimentación, la salud, la llamada “higiene racial” y, en definitiva, la implementación de los códigos morales y sociales del pensamiento puritano anglosajón. Constituyó un movimiento del patriciado orientado a evitar la disolución de los valores morales y la estructura social que los legitimaba, patriarcal y racista, amparándose en argumentaciones pseudocientíficas para proveer de una explicación de tintes biológicos a cuestiones de estructura social, como la delincuencia, la pobreza o la segregación racial. Para los eugenistas las personas que ocupaban los puestos más bajos de la pirámide social se encontraban en esa situación porque eran biológicamente inferiores, la estructura social únicamente reflejaba la realidad genética, y para evitar la degeneración de la especie humana la eugenesia proveía de un conjunto de técnicas y medidas gubernamentales orientadas a la mejora del pool genético.

Parte de estas ideas racistas, sexistas, clasistas y discriminatorias han serpenteado a lo largo del siglo XX y han llegado, si bien transformadas en muchos casos en la forma aunque no en el fondo, hasta nuestros días. El determinismo genético o la perspectiva racial del CI continúan siendo caballo de batalla de ideólogos conservadores en todo el mundo, y la utilización mercantilista de la ingeniería genética, producto de una visión utilitarista de la naturaleza, constituye no sólo una importante amenaza a la biodiversidad sino a nuestra propia supervivencia como especie. Un creciente número de científicos reclaman un cambio de paradigma en biología que sea respetuoso no sólo con los seres humanos sino con nuestro planeta, desechando planteamientos simplistas y reduccionistas e integrando los conocimientos de la paleontología, la genética, la biología molecular y la microbiología en un sistema coherente basado en la investigación empírica, no en pre-conceptos e ideologías propios de épocas pasadas, como, por ejemplo, el fantasma ideológico de la pureza.

Durante el siglo pasado, la organización social de las condiciones normativas tendía a situar la pureza en el punto álgido de los valores culturales, permaneciendo así la contaminación en el último eslabón o incluso, en ocasiones, en el eslabón perdido. Esta concepción jerárquica de los valores culturales en torno a la pureza es, en parte, consecuencia de las categorías /trascendentes/ de pureza y contaminación, Dios y la Naturaleza.

En los códigos primarios, la pureza es una subcategoría positiva asociada a la legitimidad, bondad y autoridad, por tanto una categoría asociada un ser supremo. Aunque inalcanzable para el ser humano, éste debe esmerarse por aproximarse a la categoría máxima, estando así, cada vez más cerca de la perfección y la eficiencia. Esto es, presentándose como un abanderado fenomenológico del fantasma ideológico de la pureza.

Muestra del conjunto de obras de la exposición ''Better humans tomorrow!" del artista Ernesto Casero. Cortesía del artista.

Ernesto Casero, ”Better humans tomorrow!”. Cortesía Galería pazYcomedias. Foto: Juan Peiró.

La obsesión que muestra la sociedad, en el contexto occidental, por la pureza, en términos de limpieza, de desinfección, por lo impoluto, deriva, dicho a modo muy rápido y general, no únicamente de los códigos primarios, sino también de acontecimientos históricos como la revolución industrial. Los hacinamientos de los trabajadores en las ciudades, junto con la falta de recursos, dieron lugar a grandes plagas, al miedo a caer enfermo, al peligro del contagio, y a la necesidad de buscar un remedio para estos riesgos y plagas, lo que supuso para el capitalismo la oportunidad de apropiarse de los remedios, y así explotar los nuevos conocimientos.1 En la búsqueda de soluciones para las grandes epidemias, empezó una lucha contra los gérmenes, una lucha por la desinfección. Comenzó a articularse una lucha por el anhelo del cuerpo desinfectado, íntimamente ligado a las condiciones materiales de los primeros años del capitalismo. Esta lucha, alcanzó su clímax en la época victoriana, con el desarrollo de lo que el colectivo artístico Critical Art Ensemble llaman una disciplina de lo doméstico, una disciplina articulada que genera necesidad y garantía de que los valores patriarcales no serán disueltos, generando una necesidad de la desinfección surge también la necesidad por los productos que la pueden llevar a cabo, los productos de limpieza, unos productos que, por tanto, se vuelven deseables. Por lo que este deseo, como apunta el colectivo, no supone simplemente algo funcional, sino que acontece a modo de neutralizador de la ansiedad provocada por unas biopolíticas hiper-reales.

 Lo que nos interesa retomar de los trabajos desarrollados por el colectivo, junto con profesionales de distintas áreas de conocimiento, entre ellos biólogos, es exponer cómo el miedo y el peligro se llevaron, intencionalmente, al extremo por intereses económicos y de poder, puesto que esta lucha contra los gérmenes suponía, y supone, grandes beneficios para el capitalismo, así como supuso su posterior institucionalización.

Es de especial interés para abordar cuestiones relacionadas a la pureza como valor que debe guiar la existencia, prestar atención a las dos últimas décadas del siglo XIX en las que tanto médicos como científicos identificaron que uno de los focos de enfermedad, los gérmenes, podía residir en el polvo. La conocida empresa Bissell, activa en la actualidad, ofreció entonces una primera solución: las limpiadoras de vapor, un producto que aseguraba la limpieza total, un producto que surge de la lucha contra los gérmenes. Esta intensa lucha, y la aparición de productos para facilitarnos la victoria, convirtió a la higiene en un asunto social, doméstico y personal, lo que generaba, a su vez, el correspondiente miedo a fracasar y caer enfermo. Por tanto, los fabricantes vieron cuan beneficiosa resultaba la bioparanoia: “the great the fear, the better for the household sanitation and disinfectant industries.” Por tanto, la empresa feroz por la pureza ya no permanecía en el desarrollo de los marcos teóricos de ideólogos del capitalismo, sino que se asentaba directamente en la cotidianidad, convirtiendo la lucha contra lo impuro en el emblema de la victoria del fantasma ideológico de la pureza.

Estas estrategias nos enfrentan al constructo de un cuerpo desinfectado de un cuerpo desinfectado, puro, que forma parte de nuestro ideario social, pero que, paradójicamente, es imposible, es un cuerpo inalcanzable, tomando la potencialidad de la metáfora del cuerpo desinfectado en relación a las tesis eugenésicas. No puede existir un cuerpo desinfectado porque sin gérmenes moriríamos, los necesitamos para desarrollar múltiples funciones, y aunque muchos resultan peligrosos para nuestra salud, con otros co-existimos en una relación simbiótica. Pero en cambio, nos dedicamos a fulminar a todas esas bacterias que la publicidad nos ha mostrado como potencialmente peligrosas, ofreciéndonos, a su vez, la solución para acabar con ellas, el producto mediante el cual conseguir un cuerpo desinfectado. Esta búsqueda por la desinfección genera una relación histérica con las bacterias, y también unos beneficios para la industria. Unos beneficios que provienen del constructo artificial del sentirse seguro frente a estos enemigos. De asumir que un cuerpo desinfectado es la única garantía para mantenerse a salvo, la empresa fracasada para combatir una bioparanoia diseñada con un cuerpo ideal imposible, reduciendo la condición humana al ámbito de la biología, fomentando que vivamos bajo la amenaza constante de aquellos impuros que pueden alterar nuestro índice de pureza, y por tanto, legitimando que deban ser erradicados o modificados hasta encontrarse dentro de los parámetros establecidos de pureza y contaminación, promocionando la necesidad de pureza como promoción del bien común.

En el contexto contemporáneo, un contexto híbrido, son diversas las voces que, desde distintos ámbitos del conocimiento, proponen la necesidad de abrir un espacio de reflexión colectiva sobre la necesidad de combatir el paradigma mecanicista-reduccionista del determinismo biológico pasando a una concepción dialéctica que problematiza con una perspectiva utilitarista tanto de los seres humanos como de la naturaleza y el resto de especies con las que convivimos, ya que entendemos que las posibilidades que nos brindan las biotecnologías han evidenciado una concepción errónea de las mismas: confundir el uso de la tecnología como extensión de las facultades humanas, para re-pensarnos, con una voluntad correctiva que no deje margen al error. La obsesión por la corrección y restauración, por la determinación, significa desterrar la incertidumbre en favor de la búsqueda de una certeza, pero esta búsqueda de la certeza no parece ajustarse demasiado a nuestro contexto contemporáneo, cambiante y lleno de incógnitas, donde los seres humanos somos los primeros que navegamos por una existencia dicotómica. Por tanto, si cedemos a la voluntad por corregir toda perturbación, si cedemos al determinismo biológico, entonces deberemos aceptar que en el camino hacia la búsqueda de la certeza absoluta, probablemente perdamos parcelas de libertad, fortaleciendo las bases de un fantasma ideológico que articula las narrativas hegemónicas, que parten de concepciones jerárquicas de los valores culturales y establecen las bases de argumentaciones racistas, sexistas, clasistas y especistas. En contraposición, biólogos, teóricos y artistas apuestan por una concepción dialógica y transversal que aúne todos los conocimientos recabados y que sirva como herramienta para seguir abordando la complejidad de los sistemas desde la integración del error como posibilidad de apertura.

Ernesto Casero / Laura Benítez

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1Para más detalle sobre los diferentes remedios adoptados en las epidemias europeas de la época industrial véase Critical Art Ensemble, “Bioparanoia and the Culture of Control”, 415.

Nuevo programa de actividades en pazYcomedias

Ernesto Casero, Better Humans Tomorrow!
Toni Signes, Gran moment de celebració
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia
Programa de actividades paralelas, hasta el 31 de octubre de 2015

Con motivo de la exposición de Ernesto Casero y Toni Signes, comisariado por José Luis Pérez Pont, la Galería pazYcomedias de Valencia ha preparado un completo programa de actividades paralelas como parte del proyecto, con conferencias, un ciclo de poesía, un proyecto didáctico destinado a personas con capacidades diferentes y un concierto a cargo del Grup Instrumental de València.

Ernesto Casero. Love in its anatomical connections, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70x100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.

Ernesto Casero. Love in its anatomical connections, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70×100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.

Programa:

-25 septiembre / 19,30h. DARWINISMO: EL LADO OSCURO DE LA CIENCIA
Conferencia de Máximo Sandín
“En el proceso de civilización, hemos perdido ciertos mecanismos innatos de liberación que normalmente persisten con objeto de mantener la pureza de la raza: alguna institución humana debe seleccionar la fortaleza, el heroísmo, la utilidad social, (…) si es que el sino de la humanidad, carente de factores selectivos naturales, no va a ser la destrucción por la degeneración que el proceso de domesticación lleva consigo. La idea de raza como base del estado ya ha obtenido buenos resultados a este respecto”. Konrad Lorenz (1940). Premio Nobel de Fisiología y Medicina, 1973.
Máximo Sandín es Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Bioantropología por la Universidad Autónoma de Madrid, en la que ha ejercido su labor docente e investigadora desde 1977, en el Departamento de Biología, en el que tuvo a su cargo la docencia de Evolución humana y Ecología humana. Su labor investigadora estuvo centrada durante veinte años en el estudio de la influencia de los factores ambientales en  el crecimiento y desarrollo infantil, así como investigaciones sobre nutrición y salud pública, línea que abandonó a partir de 1995 para dedicarse por entero al estudio de la evolución. Actualmente está jubilado.

-14 octubre / 19,30h. EL FANTASMA IDEOLÓGICO DE LA PUREZA, HOY
Mesa redonda con Laura Benítez y Vicente Bellver
Desde que Charles Darwin publicara en 1859 Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, título que acortó en la segunda edición, han surgido múltiples defensores de una visión de la naturaleza que implica, por un lado, la competición por la supervivencia constituida como el principal mecanismo de evolución de las especies, y por otro, una visión individualista y jerárquica de las poblaciones en la que los individuos considerados “aptos” acaban eliminando y sustituyendo a los “no aptos”, interpretación que, pese a contradecir datos empíricos como las evidencias del registro fósil o los descubrimientos en genética como los genes Hox, sigue constituyendo el paradigma dominante en Biología.

Laura Benítez (Barcelona, 1981) es Doctora en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona con especialidad en Estética y Filosofía del Arte. Máster en Filosofía Contemporánea y Máster en Estética y Teorías del Arte Contemporáneo, ambos por UAB. Durante los últimos cuatro años ha trabajado como profesora universitaria e investigadora, siendo miembro de varios proyectos de i+D. Ha realizado diversas estancias de investigación en Ars Electronica. Comisaria independiente y miembro del colectivo Leland Palmer, con quien ha trabajado en: ‘Primer Intento’ (Sala d’art Jove); ‘Lo tengo, no lo tengo’ (Espai Zero1); ‘Todo en parte’ de Maite Muñoz y Araceli Corbo (MUSAC), Milano Radicale de Aria Spinelli (Fundació Tàpies/Homesesion/ Sala d’Art Jove).

Vicente Bellver es Profesor Titular de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en la Universitat de València. Acreditado para Catedrático de Universidad desde 2011. En la actualidad es director del Departamento de  Filosofía del Derecho,  moral y Política de la Universitat de València. Es miembro del Comité de Bioética deEspaña, de la Pontificia Academia per la Vita, Comité de Ética de la Investigación Clínica del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) y de la Dirección General de Salud Pública de la Generalitat Valenciana, Comisión de Consentimiento Informado de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana, y Comisión de Ética del Consejo Valenciano de Enfermería (CECOVA). Es autor de tres libros y editor de otros cinco. Ha escrito capítulos en más de 60 libros colectivos y ha publicado más de 120 artículos en revistas científicas sobre derechos humanos, bioética, bioderecho y ecología política.

Ernesto Casero. Legislative status, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70x100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.

Ernesto Casero. Legislative status, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70×100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.

-21, 22 y 23 octubre. 8 HORIZONTAL
Ciclo de poesía
Coordinación: Antonio Méndez Rubio

“8 Horizontal” reúne algunas de las poéticas más destacadas en la poesía actual, desde un criterio de exigencia e innovación en el lenguaje y la vivencia de lo real. Cada poeta intervendrá con una lectura de poemas, en mesas de diálogo, y un espacio posterior de reflexión y coloquio sobre cuestiones relevantes relacionadas con su concepción poética. “8 Horizontal” juega con la disparidad y la singularidad de las propuestas, abriendo un lugar de encuentro entre trayectorias ya avanzadas y nuevas trayectorias más recientes pero igualmente ilustrativas, sintomáticas, de cara a entender mejor el tiempo presente. Desde esos cruces, estas jornadas buscan esbozar líneas de horizonte, puntos de horizontalidad, intersecciones desde donde repensar un lugar para la poesía dentro de un mundo en crisis: durante dos días, reunir miradas, palabras que tiendan quizá al infinito.

Programa y horarios:

Miercoles, 21 de octubre. SOLLOZO TERRESTRE/PAISAJE SONORO
Recital de Miguel Labordeta y Carlos Fernández López
a cargo de Paula Miralles.
Música de David Alarcón interpretada por Esther Vidal (violín) y Pilar Parreño (viola)

Jueves 22 octubre
Mesa I: 17.30h. PEDRO PROVENCIO / ÁNGELA SEGOVIA
Mesa II: 19.30h. NONI BENEGAS / PABLO LÓPEZ CARBALLO

Viernes 23 octubre
Mesa I: 17.30h. ILDEFONSO RODRÍGUEZ / MARÍA SALGADO
Mesa II: 19.30h. GUADALUPE GRANDE / JESÚS AGUADO

Ernesto Casero. Ottmar Von Verschuer's eyes, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70x100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.

Ernesto Casero. Ottmar Von Verschuer’s eyes, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70×100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.

-31 octubre / 20.30 h. Concierto de clausura a cargo del Grup Instrumental de València
Programa:

Jean-Philippe Rameau (Dijon, 1683 – París, 1764) Rigaudon (de Dardanus) (1739)                      (3’)
                                                                         para violín y violonchelo

Ulysses Kay (Arizona 1917 – New Jersey, 1995)    Prelude  W14 (1943)                                   (3’)
                                                                          para flauta

Anónimo                                                             Lichtenburger Lagerleid (c. 1933)                 (3’)
Joan Cerveró (Arr.)                                              para ensemble y banda sonora

Igor Stravinsky (1882-1971)                                 Trois Pièces (1918)                                    (4′)                                                                            para clarinete

Joseph Boulogne                                    L’Amant Anonyme (G 75)/ Ouverture                        (4’)(Chevalier de Saint-Georges, 1745 – 1799)            para ensemble

Anthony Braxton (Chicago, Illinois, 1945)              Composition No 358                                   (8’)                                                                              para ensemble

Ernst Krenek                                                      Sonata No. 2 Op.115 (1948)                        (9′)                                                                              para violín

Rudi Goguel (Melodía)                                     Börgermoorlied (1933)                                    (5’)
Johannes Esser (Texto)                                       para ensemble y banda sonora
Joan Cerveró (Arr.)   

Joan Cerveró (Valencia, 1961)                          Waltz und Tango (1993)  de Wozzeck            (5´)
                                                                          para ensemble

Joan Cerveró (director/acordeón), José Mª Sáez Ferríz (flauta), José Cerveró (clarinete), Mª Carmen Antequera (violín), Mayte García (violonchelo)
Comisarios del ciclo Art Happens: Carlota Rodríguez/Rafa Martínez
El Grup Instrumental de València es residente en ‘Las Naves, Espai d’innovació i creació’

 

Ernesto Casero. Internationale hygiene, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70x100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.

Ernesto Casero. Internationale hygiene, 2015. Lápiz compuesto sobre papel, 70×100 cm. Cortesía Galería pazYcomedias.


-“Dar voz a los invisibles”
Taller didáctico, realizado por Sin Sin Creativos, dirigido a personas con capacidades diferentes que se llevará a cabo durante la duración de la exposición.

Dar voz a los invisibles es un proyecto que nace con la pretensión de dar voz a todas las personas que forman parte de nuestra sociedad. A partir de la exposición de Ernesto Casero se realizarán unos talleres integrando a las personas con capacidades diferentes con el ánimo de que dialoguen a nivel plástico con la obra de Ernesto.También se creará un coloquio con el artista en la galería.

Muñoz Puelles: Vidas gigantes para ‘nanos’

A la velocidad de la luz (El joven Einstein)
Vicente Muñoz Puelles
Editorial Anaya

Las biografías de los grandes hombres y mujeres forman parte esencial de la educación de las nuevas generaciones como ejemplo y  estímulo al estudio y superación personal. El escritor valenciano Vicente Muñoz Puelles, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, ha dedicado parte de su producción literaria a este tipo de obras. La última, ‘A la velocidad de la luz (El joven Einstein)’, recientemente publicada por Anaya, cuando se celebra el año dedicado al científico más importante del siglo XX, Premio Nobel de Física en 1921 y padre de la teoría de la relatividad.

Portada del libro 'A la velocidad de la luz (El joven Einstein)', de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

Portada del libro ‘A la velocidad de la luz (El joven Einstein)’, de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

¿Por qué se ha especializado en este tipo de libros?

Lo que he hecho es más bien ampliar el campo de mis actividades literarias, simultaneando esas biografías recientes con mi propia obra de ficción y con las adaptaciones de obras clásicas. Pero a la hora de escribir el trabajo es muy parecido. Por seria y rigurosa que sea, una obra literaria siempre es ficción, en el sentido de que solo puede abarcar determinados aspectos de la realidad. Lo que sí es nuevo en mi producción son las vidas de científicos, como Ramón y Cajal, Charles Darwin, sobre quien he escrito dos novelas, Marie Curie y Einstein, que acaba de salir.

Portada del libro 'El rayo azul', de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

Portada del libro ‘El rayo azul (Marie Curie, descubridora del radio’, de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

¿Cuántos ha escrito y a qué edades van destinados?

Es difícil dar una cifra exacta, porque hace ya muchos años que escribí un ’Yo, Goya’ y un ’Yo, Colón’ para jóvenes, y algunas de mis novelas, como ’El último manuscrito de Hernando Colón’, tienen mucho de biografía. Tampoco hay una diferencia esencial, desde el punto de vista narrativo, entre un libro como ’La guerra de Amaya’, que cuenta la juventud de mi madre, y ‘El rayo azul (Marie Curie, descubridora del radio)’, que cuenta la juventud de esta última, salvo, naturalmente, los aspectos científicos. Por dar una cifra, podría decir que he escrito alrededor de una quincena de libros biográficos. En cuanto a la franja de edad, los editores suelen destinarlos a alumnos de la ESO o de Bachillerato, pero a mi modo de ver escribir solo tiene sentido cuando uno se dirige a todos los públicos.

¿Qué método sigue para armonizar la amenidad y la didáctica?

Más que un método, es una suma de factores: identificación con el punto de vista del personaje que cuenta la historia, sencillez de estilo, claridad de exposición. Nunca cuento algo que a mí mismo no me interese o que no entienda. Y procuro que nada entorpezca la fluidez del relato. Creo que es posible ser preciso sin ser aburrido o inexacto.

Portada del libro 'El pintor de las neuronas', de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

Portada del libro ‘El pintor de las neuronas’, de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

¿Qué hay en la vida de Eisntein que pueda resultar interesante a los jóvenes?

Las cualidades más características del joven Einstein, tal como lo veo, eran la amplitud de su curiosidad, su imaginación, su rechazo al autoritarismo, su inconformismo permanente, su carácter independiente y su escepticismo ante las creencias de los mayores y ante la ciencia oficial de su tiempo. Tenía la ambición de entender el universo y, al mismo tiempo, un elevado sentido del humor. Esas cualidades, a mi modo de ver, siguen siendo muy deseables entre los jóvenes.

¿Cómo cree que influye en la educación el conocimiento de la vida de estos grandes hombres?

Según un estudio de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la Obra Social La Caixa presentado hace poco, la divulgación científica aumenta un 5,6 % el número de los jóvenes interesados en estudiar ciencia o tecnología. Eso, naturalmente, en cuanto a los científicos. El ejemplo debería ser válido en otros campos, y parece posible que, leyendo mis libros sobre Goya o sobre Dickens, otros jóvenes sientan deseos de pintar o escribir. No en vano la juventud es o debería ser la etapa más creativa.

Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía del autor.

Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

“La ciencia ficción es más difícil que la fantasía”

Sindbad en el País del Sueño
Juan Miguel Aguilera
Editorial Fantascy
De venta en liberías

Juan Miguel Aguilera (Valencia, 1960) estudió diseño industrial, pero su vocación es la de diseñar historias en mundos paralelos, tanto en el ámbito de la ciencia ficción hard como de la fantasía oriental. A esta modalidad del género fantástico pertenece su última novela, Sindbad en el País del Sueño, un magnífico relato de aventuras de corte clásico, inspirado en las leyendas de Las Mil y Una Noches. Su trayectoria lo sitúa en uno de los peldaños más altos del podio de los escritores de literatura fantástica que en Valencia cuenta con dos primeras figuras: Laura Gallego, en versión juvenil, y Pilar Pedraza, en la línea gótica.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Aguilera escribió sus primeras obras en colaboración con Javier Redal, historias enmarcadas en la ciencia ficción dura, y ambientadas en La Saga de Akasa-Puspa, una recreación de mundos y ambientes consistente y detallista. Mundos en el abismo y sus continuaciones, Hijos de la eternidad y Mundos y demonios, combinan una trama típica de Opera Space con elementos de ciencia ficción hard. El refugio muestra una gran influencia científica en biotecnología, bioquímica, comunicación entre especies o en evolución. También ha colaborado con el conocido autor Rafael Marín Trechera y participado como guionista en la película Náufragos y en el cómic Avatar. Como ilustrador ha elaborado numerosas portadas para libros de ciencia ficción.

¿Su Sindbad tiene algo que ver con el de Las Mil y Una Noches?

He jugado con la idea de que se trata del personaje real cuya leyenda dio origen a los relatos de Las Mil y Una Noches. Para ello lo he situado en esta época, en el Bagdad del califa Harún al-Rashid, en el año 800 de nuestra era. Nunca me planteé adaptar los cuentos originales, sino crear una historia nueva con este personaje legendario. El que esté interesado en las historias de Sindbad que aparecen en Las Mil y Una Noches, podrá acceder a ellas en la traducción de Vicente Blasco Ibáñez gracias a unos códigos QR contenidos en mi libro. También he usado estos códigos, que se pueden entender como notas a pie de página, para ampliar la información histórica relacionada con la época y la ambientación de la novela.

¿El País de los Sueños y los seres que lo pueblan como djinn en sus diversas variantes están inspirados en algún relato o leyenda oriental, o son fruto de su imaginación?

Los djinn son citados muchas veces en el Corán. Es más, una de las suras está dedicada íntegramente a ellos. Por lo tanto, para un musulmán devoto los djinn existen sin ninguna duda, creen en ellos como yo creo en los maoríes aunque nunca haya visto a ninguno. Según el Corán, Alá creó a los ángeles en primer lugar, pero los hizo perfectos y sin voluntad propia. Luego se le ocurrió la idea de crear a los djinn, unas criaturas menos poderosas que los ángeles pero con libre albedrío, que decidirían por sí mismos si le eran fieles o no, y les dio la Tierra para habitarla. Por fin, Alá creo al ser humano, le dio la capacidad de decidir y también le dio la Tierra, lo que hizo inevitable el enfrentamiento entre hombres y djinn. Me parece una mitología fascinante, y aún más cuando es algo real para una parte importante de la humanidad. Organizando y dándole un poco más de coherencia a estas leyendas creé la trama fantástica de mi novela, imagino que de una forma semejante a como Tolkien utilizó las antiguas leyendas centroeuropeas como base para su Tierra Media.

Portada del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Portada del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo combina la fantasía y la realidad en cuanto a la descripción de lugares reales como Bagdag o las costas de África?

He intentado ser lo más riguroso posible con el entorno histórico, no olvidando nunca que se trata de una novela de aventuras. Es divertido pensar que algún detalle histórico le parecerá increíble a más de uno. Por ejemplo, el personaje de Yahiz es real; escribió el Libro de los Animales del que se habla en la novela, un claro precedente a la teoría de la evolución de Darwin. La embajada de Carlomagno es real y sucedió en esa época. Carlomagno, al hostigar a los rebeldes de al-Ándalus desde el norte, se convirtió en un inesperado aliado del califa Harún al-Rashid. Mi objetivo de mezclar datos reales con fantasía es suspender la incredulidad del lector, facilitarle que se sumerja en la historia, que crea que está leyendo algo real y que así disfrute más con la novela. Es como hacer un truco de magia: es una ilusión pero parece verdad.

¿Cómo se inserta este libro en el conjunto de tu obra?

Suelo decir que soy aficionado a la ciencia ficción pero no tanto a la fantasía. Sin embargo hay un tipo de fantasía que siempre me ha fascinado y es la que leía de niño, la que está relacionada con el universo de Las Mil y Una Noches y con películas como El viaje fantástico de Simbad, con los maravillosos efectos de Ray Harryhausen, o El ladrón de Bagdad, la versión protagonizada por Sabú. Es decir: Bagdad, las aventuras de navegantes en océano Índico, los comerciantes que regatean en un mercado por el valor de unas perlas, los genios (o djinn) saliendo de una lámpara, los animales gigantescos y fabulosos como el ave Roc, los desiertos misteriosos, las noches árabes, las junglas impenetrables… Ese era el mundo de fantasía de las novelas con las que crecí y todo eso está en Sindbad en el País del Sueño. Descubrí a Tolkien mucho más tarde y aunque también me gusta no puede emocionarme igual.

Varias veces ha escrito a cuatro manos con otro autor. ¿Qué sistema utilizasen estos casos?

Es difícil. Para empezar necesitas trabajar con alguien con quien ya exista un respeto mutuo, una admiración por la obra del otro, sólo así es posible confiarse tanto como para ceder parte de tu autonomía como autor. Después de eso, lo mejor es seguir un esquema muy detallado, no puedes empezar sin tenerlo todo claro de antemano. Aun así he tenido varios fracasos, novelas que he empezado con algún compañero y que no he llegado a terminar. Pero cuando sale bien, te sientes arrastrado por una especie de sinergia que hace que todo el esfuerzo valga la pena.

Una de las ilustraciones del libro 'Sindbad en el País del Sueño', de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

Una de las ilustraciones del libro ‘Sindbad en el País del Sueño’, de Juan Miguel Aguilerea. Imagen cortesía del autor.

¿La ciencia ficción es en su opinión un apartado dentro del género fantástico o algo autónomo? Lo fantástico arrasa, sin embargo la ciencia ficción parece en punto muerto.  ¿Qué opina al respecto?

Creo que son géneros diferentes y tienen historias diferentes. La fantasía existe desde hace mucho, las novelas de caballería que leía don Quijote eran novelas de fantasía no muy diferentes a las actuales. La ciencia ficción es hija de la revolución industrial y la primera novela que podemos considerar como tal es el Frankenstein de Mary Shelley. Creo que la ciencia ficción es un género más difícil, mucha gente piensa en la saga de Star Wars cuando se habla de ciencia ficción, pero estas películas están más cerca de la fantasía que de la ciencia ficción. Blade Runner es un buen ejemplo de película de ciencia ficción, es más difícil, responde a los miedos de una época, muchas veces trata temas profundos y no suele ser tan divertida y escapista como la fantasía. Quizá por eso tiene menos éxito.

Es evidente que siente una fascinación por lo oriental y su rica y milenaria civilización. ¿Qué piensa cuando lee las noticias sobre los conflictos que asolan esa parte del mundo? ¿Por qué esos países se han quedado tan atrasados?

Tras publicar mi novela Rihla, palabra que significa viaje iniciático en árabe, me invitaron a un festival en Egipto, unos meses antes de la caída de Mubarak. Pasé el mes de junio de 2010 en el Cairo e hice buenos amigos allí. Gran parte de la documentación sobre los djinn, y la forma en la que los musulmanes los ven, la obtuve en ese viaje. Cuando volví a España seguí en comunicación con mis amigos y amigas egipcios, que a través de chats me informaban de todo lo que estaba pasando y cómo lo estaban viviendo. Muchos de ellos fueron muy activos durante la revolución y recuerdo que me emocioné a altas horas de la madrugada, cuando me contaron desde la plaza de Tahrir la dimisión de Mubarak. Me recordaron los sentimientos de alegría durante la Transición española, ese deseo legítimo de vivir en un país libre. Pero claro, entonces aparecieron los religiosos que habían permanecido agazapados durante toda esa lucha. ¿Por qué están atrasados? Porque el gran avance de occidente es la separación entre la religión y el Estado, y ese es un paso que ellos aún no han dado.

Las ilustraciones del libro son también suyas. ¿Aparte de escribir se dedica también a la pintura?

Soy diseñador. Tenía un estudio de diseño e ilustración con Paco Roca, el autor de Arrugas. La portada y las ilustraciones interiores de Sindbad en el País del Sueño las tuve claras desde el principio, formaban parte de mi imaginación mientras estaba escribiendo la novela. Hice muchos bocetos para decidir el aspecto de los djinn, quería diferenciar las distintas razas que los componen y a la vez ser fiel a las descripciones de los textos antiguos. Hice un modelo en 3d del dhow de Sindbad para orientarme en las descripciones, imaginaba la luz del puerto de Basora y también la de la jungla, y el aspecto físico de los personajes con mucho detalle. Tengo una imaginación visual y a veces intento plasmar estar imágenes con palabras y otras con ilustraciones.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Juan Miguel Aguilera. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco