El independentismo como comedia

La Revelación: Nueva Nuncajamás
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Del 7 de diciembre de 2017 al 7 de enero de 2018

Los personajes nacen de un creador, pero luego toman vida propia y le olvidan, en busca de nuevas aventuras que éste nunca imaginó, o en manos de autores distintos, que les meten en otras tramas. Es lo que los americanos llaman un spin off. Y lo que Chema Cardeña ha realizado en la nueva producción de Arden y Sala Russafa, ‘La Revelación: Nueva Nuncajamás’, que el teatro de Ruzafa estrena el próximo 7 de diciembre y mantendrá en cartel todas las fiestas, como apuesta fuerte en la programación navideña.

“El año pasado disfruté mucho dando forma a esos Peter Pan y Campanilla maduritos, atrapados en un país en el que nada puede crecer, como la Neverland que imaginó J.M Berrie. Me servían como metáfora del panorama político, con las divisiones internas, la falta de empatía y trabajo en común, la ausencia de madurez en nuestros dirigentes”, recuerda el autor, actor y director de escena sobre el espectáculo ‘Viaje a Nuncajamás’.

La Revelación: Nueva Nuncajamás. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La Revelación: Nueva Nuncajamás. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La pieza fue todo un éxito las pasadas navidades, agotando las localidades en varias de las funciones, y sirvió para completar su Trilogía Cuentos Políticos, en la que también se incluían ‘Alicia en Wonderland’ y ‘Buscando al Mago de Oz (Oh, EurOZpa!)’, versiones libres y para adultos de clásicos infantiles con los que tratar desde el humor asuntos candentes, como la falta de oportunidades para los jóvenes o la crisis europeísta.

Sin embargo, una vez caído el telón, los protagonistas de ‘Viaje a Nuncajamás’ han seguido llamando a la imaginación de Cardeña. “Era demasiado tentador dejarles intentando construir un nuevo estado, como acababa la obra, sin fantasear sobre cómo les hubiera afectado lo que ha ocurrido en estos doce meses. Las cosas han cambiado mucho, se han desgastado tanto conceptos como nacionalidad, independencia, estado o democracia, y se han vivido situaciones con un punto tan puramente absurdo, que la comedia ha nacido prácticamente sola”, explica el director y dramaturgo.

Así ha surgido ‘La Revelación: Nueva Nuncajamás’, un spin off en el que temas como monarquía, república, independentismo, nacionalismo, corrupción, testigos de juicios que fallecen oportunamente y, por supuesto, el dilema catalán, son vistos desde un prisma absolutamente humorístico. “No pretendo juzgar ningún posicionamiento ideológico, solo poner sobre las tablas lo que ha ocurrido y cómo ha ocurrido, evitando la polarización”, señala el dramaturgo. La acción arranca cuando uno de los diferentes reinos que componen Nuncajamás decide independizarse. ¿Cómo reaccionará el resto, qué solución aportará el Capitán Garfio?

Durante un mes, desde el jueves 7 de diciembre y hasta el 7 de enero, incluyendo una función especial por Nochevieja, puede disfrutarse de esta ácida comedia que sigue la estela de su predecesora, con una puesta en escena trepidante y deslenguada, apoyada en vídeo proyecciones y con la música en directo de La Banda de los Piratas, formada por David Campillos, José Montoro y Johnny B. Zero, que toca versiones de clásicos de pop internacional como The Beatles, Bowie o Madonna.

La Revelación: Nueva Nuncajamás. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La Revelación: Nueva Nuncajamás. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El equipo artístico se completa con un elenco formado por el propio Cardeña, Juanjo Benavent, José Doménech, Juan Carlos Garés, Rosa López, Iria Márquez, Darío Torrent, Raquel Ortells y Jaime Vicedo. Son los encargados de vida a sorprendentes versiones de Wendy, Peter Pan, Campanilla, La Sirena, el Capitán Garfio, Coco Drile, El Indio y el Señor Smee, a los que se suma algún otro personaje, una de las sorpresas de este montaje.

“Pensamos que la gente que vio el anterior espectáculo va a divertirse mucho, pero también los que se acerquen por primera vez a este particular Nuncajamás, porque todo el mundo puede identificar situaciones de la vida real y ¿quién no tiene ganas de reírse, después de tanto drama?”, concluye el autor y director de la pieza.

Varvara & Mar, arte electrónico en Rambleta

Camaleón, de Varvara & Mar
Ganadores de la III Beca Espai Rambleta

Camaleón, de Varvara & Mar, son los ganadores de la III Beca Espai Rambleta. La estonia y el catalán son un referente mundial del arte electrónico. La tercera edición de la Beca de Investigación y Producción Artística de Espai Rambleta se consolida como convocatoria artística. El jurado, compuesto por refutados expertos del sector, ha tenido que decidir entre las 138 propuestas llegadas desde todas partes del mundo.

El programa de artes visuales de Espai Rambleta, en su propósito de impulsar la creación y difusión artística, creó en 2013 esta beca. Un galardón que tiene como objeto la concesión de diferentes ayudas materiales y económicas para la realización de proyectos artísticos. La convocatoria está abierta a cualquier disciplina artística, individual o colectiva, así como a proyectos de producción, investigación y comisariado. Varvara & Mar recogen el testigo de Santiago Morilla y Avelino Sala, ganadores del certamen en las dos ediciones anteriores.

Varvara Guljajeva y Mar Canet, ganadores de la III Beca Espai Rambleta. Imagen cortesa de La Rambleta.

Varvara Guljajeva y Mar Canet, ganadores de la III Beca Espai Rambleta. Imagen cortesa de La Rambleta.

El proyecto consiste en una bandera que hibrida de una a otra como un camaleón. Las banderas son símbolos muy fuertes que transportan muchos significados con ellas. Significados que han ido añadiendo y transformando a través de su contexto histórico. “En España, por ejemplo, la bandera nacional genera diferentes sentimientos según quién y cómo la interprete”, señalan Varvara & Mar. El significado de una bandera no está determinado definitivamente y puede cambiar con el tiempo. “El significado de las banderas es vástago de la historia de la que el trapo colorido es bandera”, añaden los propios artistas.

Varvara Guljajeva es una artista de Estonia, que trabaja con el arte, la gente, la tecnología y los materiales. Su experimentación se centra en el arte participativo, instalaciones interactivas y esculturas cinéticas. El catalán Mar Canet centra su actividad en la visualización artística de diferentes tipos de datos con base tecnológica.

El trabajo conjunto de Varvara y Mar se articula alrededor de la sobre-saturación de información de la actualidad, tratando los datos de diferentes tipologías para dar nuevas visualizaciones de éstos a nivel de luz, sonido o instalaciones de muy diversa índole. Pretenden presentar la realidad que nos rodea con un aspecto y sentido diferente apoyándose en datos concretos y releyéndolos de manera inusual con herramientas nuevas o readaptadas. El dúo desafía la tecnología con el fin de explorar nuevos conceptos en el mundo del arte y del diseño. Por lo cual, la investigación es una de las partes fundamentales de su práctica artística.

Varvara & Mar. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Varvara & Mar. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

#Digitallandscapes en Lo Pati

#Digitallandscapes. Colectiva de Eufònic en Lo Pati.
#Digitallandscapes: Eufònic
Comisario: Iury Lech
Lo Pati- Centre d’Art. Amposta (Tarragona)
Del 28 de agosto al 19 de septiembre de 2015

La cuarta edición del festival Eufònic-Arts Sonores i Visuals a les Terres de L’Ebre trae a Lo Pati-Centre d’Art la exposición colectiva #Digitallandscapes, a cargo de Iury Lech, director de MATADAC –Muestra de Arte Digital Audiovisual y Tecnologías Avanzadas Contemporáneas de Madrid.

#Digitallandscapes en Centre d'Art Lo Pati. Agosto-Septiembre 2015. Cortesía de Centre d'Art Lo Pati.

#Digitallandscapes en Centre d’Art Lo Pati. Agosto-Septiembre 2015. Cortesía de Centre d’Art Lo Pati.

Eufònic, celebrado del 3 al 6 de septiembre en Sant Carles de la Ràpita, Amposta, Tortosa, Miravet y Ulldecona, despliega un abanico muy variado de actuaciones e instalaciones audiovisuales en espacios museísticos, conferencias, talleres, acciones sonoras, actividades familiares y conciertos. Se ve complementado además con la residencia artística Balada de los artistas seleccionados en esta edición: Lukas Adoplhy (Alemania), Rubén Patiño (Barcelona), Tonje Alice Madsen & Camilla Vatne Barratt-Due (Noruega).

En el marco de este festival, #Digitallandscapes se centra en los paisajes digitales y de la videocreación, recogiendo el concepto del paisaje de Delta d’Ebre y sus coeteres: construcciones tradicionales de la zona del Delta para lanzar cohetes y deshacer las tormentas que amenazaban la cosecha de arroz. De este modo, nos ofrece un relato que profundiza en la relación entre paisaje real y fantástico, escenarios existentes y ficticios a través de cinco obras en formato vídeo que plasman los vínculos entre paisaje y creación digital y musical a cargo de los siguientes artistas: Vibeke Bertelsen, Kimberly Burleigh, Hugues Clément, Yiannis Kranidiotis, Dennis H. Miller.

Dennis H. Miller. Fotogrma de point.line.plane: 3 Studies after Kandinsky. 6'20". EUA, 2013. Banda Sonora: Dennis Miller.

Dennis H. Miller. Fotograma de point.line.plane: 3 Studies after Kandinsky. 6’20″. EUA, 2013. Banda Sonora: Dennis Miller. Cortesía de Eufònic.

 

Patrícia Pardo y la fuga de ‘cerebros’ en arte

Companyia Patrícia Pardo – Drama i Circ
C / Alberic, 15 – 3. Valencia

La autora e intérprete Patrícia Pardo, en un artículo para la revista literaria L’Aiguadolç, analiza la programación de los últimos 10 años de festivales y salas públicas valencianas. Artículo en el que avanza que de las 171 obras de teatro y circo exhibidas en la Mostra de Teatre d’Alcoi a lo largo de estos diez últimos años, solo 11 obras las firman autoras valencianas o tienen autoría compartida con una mujer. En el caso de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante, en toda su historia (que se remonta a 1993), de las 547 obras seleccionadas solo 16 las firman autoras valencianas o tienen autoría compartida con una mujer.

Patrícia Pardo en un momento de su obra 'Comissura'. Fotografía: Jordi Pla. Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en un momento de su obra ‘Comissura’. Fotografía: Jordi Pla. Companyia Patrícia Pardo.

En el comunicado emitido por la Companyia Patrícia Pardo, en relación con dicho artículo, se apunta cómo “la falta de apoyo a la nueva escena valenciana (donde la mujer se vincula exponencialmente) y la ausencia de un plan estratégico en cultura son origen de la emigración de compañías, autores y directores valencianos. No solo en ciencia, también en arte perdemos ‘cerebros’ los valencianos”.

La otra opción -se agrega- “es resistir e intentar exportar las creaciones que se hacen desde la Comunidad. Aun así, las compañías que se lanzan en la internacionalización tienen que construir relaciones bilaterales desde cero por no contar con el apoyo institucional de su Comunidad como lo pueden tener a través de programas y convenios las Comunidades de Catalunya, Aragón o País Vasco”.

Patrícia Pardo en un momento de 'El fandango de Marx'. Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en un momento de ‘El fandango de Marx’. Companyia Patrícia Pardo.

Trabajando la internacionalización desde 2012, la compañía Patricia Pardo ha conseguido despertar un interés fuera de sus fronteras creando vínculos con ciertos países y ciudades. En los próximos meses, México, Islandia y Catalunya acogerán las dos obras de la compañía: ‘Comissura’ y ‘El fandango de Marx’, donde se  ofrecerán una visión del trabajo de esta creadora valenciana.

En mayo, la compañía pasará por México presentando ‘Comissura’ en el Centro Cultural de España del DF y en el Festival Cosmicómico de Teatro Alternativo Internacional de Zacatecas. En Junio, el Festival Inund’Art de Girona acogerá el domingo 5 la obra ‘El fandango de Marx’, la nueva creación de la compañía.

Patrícia Pardo en 'Comissura', en el Teatro Calderón de Zacatecas (México). Fotografía de Sergio Salinas cortesía de Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en ‘Comissura’, en el Teatro Calderón de Zacatecas (México). Fotografía de Sergio Salinas cortesía de Companyia Patrícia Pardo.

Y para terminar el verano, en agosto, se representarán las dos obras de la compañía en Islandia, primero en Reykiavik y días después en Rif. El prestigioso poeta gallego-islandés Elías Knörr es el encargado de la traducción de las obras de Pardo. Ya colaboraron cuando ‘Comissura’ visitó por primera vez Islandia, y ahora que ‘El fandango de Marx’ también se atreve con la isla de hielo, Knörr vuelve a formar parte del equipo de esta compañía.

Patrícia Pardo en un momento de su espectáculo 'Augusta'. Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en un momento de su espectáculo ‘Augusta’. Companyia Patrícia Pardo.

 

L’esperit català de Antoni Tàpies

L’esperit català, de Antoni Tàpies
Obra invitada en el Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 30 de junio de 2014

Hay cuadros que descansan en sí mismos, como organismos que viven de su propia existencia, son inabarcables, inagotables, interrogantes que contienen respuestas que abren otros interrogantes. Obras que al concentrarse en sí mismas y ser su propia referencia, se destacan con un valor absoluto. Esta condición estética excluye toda función que no sea la artística, renunciando por tanto a ser panfleto político, ensayo social o mensaje moral.

Otros cuadros sirven como instrumento, como medio para conseguir otros fines que se sitúan fuera del campo artístico. Tienen por tanto un valor relativo en el sentido de que su valor está relacionado con el fin que se persigue. El centro de gravedad deja de estar en su interior para saltar fuera y convertirse así el cuadro en médium que obedece a voces extrañas a lo puramente estético. La consecuencia es que el mensaje, ese sentido ajeno a lo artístico en cuanto tal, acaba reclamando toda la atención y convirtiendo al cuadro en mera comparsa.

L'esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

L’esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta como obra invitada este año la de Antoni Tàpies L’esperit català. Lo acompañan otras dos obras más: Gran Oval (1955) y Signe i matèria (1961). Estas pertenecen a la primera categoría que acabamos de señalar; la invitada pertenece a la última.

Creada en 1971 este cuadro de gran formato, pintado con polvo de mármol, óleo y pigmentos, dibuja cuatro barras rojas sobre un fondo amarillo oscuro. Es un gran cartel, un grafiti formado con palabras como Llibertat, Democracia, Veritat o Cultura entre otras muchas componiendo un manifiesto donde se destaca sobre todas ellas la de Catalunya como símbolo y síntesis de ese mensaje. Palabras que comparten el mismo espacio que esas huellas rojas como arañazos de los que tal vez pudieron apenas escribirlas. Agonizante el largo período franquista, disipándose como negro humo, van apareciendo debajo las señales de lo que había estado antes y estaría de nuevo, como ese ojo que mira como si no hubiera sido cerrado nunca, o esa boca abierta congelada en una voz que quiere volver a oírse con más fuerza que cuando fue callada.

Este cuadro quiere ser al mismo tiempo pancarta reivindicativa, el testimonio anónimo de un pueblo formado por esas huellas y esas palabras cuyo valor, por cierto, no está en ellas sino en quien se atreve a realizarlas.

A esto nos obliga el cuadro, a saltar fuera de él y desentrañar quizás el valor de palabras como verdad o libertad, una mera abstracción mientras no haya personas que sepan pensar por sí mismas. Este cuadro muestra las marcas dejadas por un pueblo que, para bien o para mal, siempre será la extensión de lo que cada uno es, y que se revela en la relación con uno mismo, con los demás y con todas las cosas. Palabras arañadas en ese muro que quiere denunciar la situación de autoridad y obediencia de un pasado que al basarse en una imposición, mutiló su derecho a comprender lo que puede ser la libertad, un reto que sigue vigente en nuestras relaciones.

En definitiva, un cuadro que atravesado por esa fuga a la denuncia social y política, proclama tal vez sin quererlo que lejos de esa genuina individualidad que materializa la libertad, no puede haber democracia, no puede haber cultura, y la verdad o el arte son sólo un cuento.

L'esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

L’esperit català, de Antoni Tàpies. Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

Bartomeu Marí: “¿Qué es hoy un museo público?”

Bartomeu Marí i Ribas (Ibiza, 1966) da las claves del nuevo modelo de museo que está poniendo en marcha en el MACBA, inspirado en el IVAM de los años 90, y su visión de los procesos de transformación que están operando en el terreno de lo público. Tras pasar por la Foundation pour l’Architecture de Bruselas y el IVAM de la primera época, fue director del centro de arte contemporáneo Witte de With de Rótterdam. Actualmente dirige el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, a la vez que preside el CIMAM.

En 2011 formaste parte del equipo redactor de la Estrategia para las Artes Visuales, que contó con el apoyo del sector profesional del arte en España y que pretendía marcar una hoja de ruta que evitara los constantes cambios de rumbo derivados de los vaivenes electorales. Aunque resulte sorprendente, era la primera vez que en más de treinta años de democracia en España se marcaba un plan estratégico en materia de artes visuales. El actual Ministerio de Cultura ha obviado ese documento y el trabajo de consenso que representa. ¿A que crees que se debe?

Tradicionalmente, en este país, los gobiernos que entran destruyen o ignoran lo que el gobierno precedente ha hecho y creo que ese “deshacer”, el hecho de no utilizar nada de ese documento forma parte de esta tradición. Es una gran lástima que esa reflexión se iniciara al final de una legislatura. Pero también creo que el actual gobierno tiene una imagen de la cultura, y sobre todo del sector del arte, muy diferente a la idea que se tenía cuando se hizo el plan.

En Europa, hace ya años, el papel de la cultura cambia y el arte deja de ser un elemento básico en el crecimiento y la maduración del individuo. De formar parte de la educación que recibimos para desarrollar nuestras capacidades como personas, pasa a ser “un capricho de ricos” (quien lo quiera, que lo pague): de ahí la retirada de inversiones públicas al sector cultural en general.

 

¿Qué opinas de las políticas culturales y económicas del Gobierno de España y en qué medida crees que afectan al sector del arte?

Yo no tengo claro que el gobierno español tenga una política cultural propicia al desarrollo del arte. Y creo que la subida del IVA para las actividades culturales es una buena prueba de ello. Además creo que la política cultural española tradicionalmente ha sido muy centralista, con lo que se puede leer prácticamente solo a través de instituciones que están ubicadas en Madrid.  Los que no vivimos en Madrid  no solemos tener muchas oportunidades de disfrutar la política cultural del Estado español.

 

Hace seis meses que fuiste elegido presidente del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM), ¿qué propósitos te has marcado al frente de esa organización?

CIMAM es una ONG, una organización profesional formada por miembros del ámbito de  los museos (directores, conservadores, y otros profesionales de ese ramo) y su actividad principal es reflexionar sobre el presente y “los futuros” de la institución museística como institución pública. En eso hay bastante coincidencia entre todos los miembros; y hay cada vez más miembros del CIMAM que provienen de partes no occidentales del mundo, representan instituciones que trabajan en condiciones muy diferentes a las nuestras y expresan valores comunes de formas muy diversas. Es muy importante mantener y desarrollar la excelencia científica, el rigor y la elegancia en esos debates. Esos debates son los que le dan voz a la organización, son los que le dan la razón de ser, y dentro de esos debates ocupa una preocupación principal la deontología del sistema.

Creo que el mundo ha cambiado mucho, y por tanto, también en los últimos diez años, por ejemplo, las instituciones museísticas están cambiando para adaptarse a esos contextos diferentes. Creo que en el presente ya se plantean de una manera muy seria preguntas del tipo ¿qué es hoy un museo público?; ¿en qué consiste la libertad intelectual, y de qué manera se preserva?; ¿cómo reorganizar las relaciones entre bien común e intereses privados? La actividad de las instituciones públicas, como son los museos, no debe estar afectada por las presiones y los condicionantes del mercado, que lo ha invadido prácticamente todo. Es un hecho que los medios de comunicación masivos fundamentalmente atienden a hechos cuantitativos. La figura del crítico de arte ha desaparecido.

El CIMAM ha crecido mucho en Sudamérica, se está implantando en Asia, pero creo que hay regiones como África y como Oriente Medio donde están emergiendo nuevos tipos de instituciones que deseamos que formen parte de los debates que el CIMAM promueve. La manera como se crea y conserva patrimonio, se educa, se escribe historia y se difunden los valores del arte ocurre cada vez más a través de iniciativas que no se pueden tipificar exactamente como museos en sentido Occidental. Al mismo tiempo, también aparecen muchos museos, tanto en China como en las Antiguas Repúblicas Soviéticas o en Rusia, que son de hecho colecciones privadas con facultad de venta de obras. El CIMAM debe estar muy atento a esas nuevas prácticas y esa es una de sus funciones: argumentar qué instituciones se reconoce como “museo de arte contemporáneo” y a cuáles no.

 

Desde 2008, que fuiste nombrado director del MACBA mediante una convocatoria, ¿qué cambios coyunturales y qué medidas has aplicado en el museo para adaptarlo a la situación actual?

El contexto en el cual el museo opera cambió radicalmente en muy poco tiempo: entre 2009 y 2011 hay cambios económicos y cambios políticos evidentes. El económico ya lo conocemos: una crisis profunda que afecta a todos los sectores de la sociedad. El cambio político se sitúa más allá de los partidos que gobiernan: tiene que ver con el cambio profundo en la consideración de qué es y para qué sirve lo público y qué papel deben jugar las administraciones con relación a la cultura pública, a la educación del ciudadano, al bienestar.

Uno de los cambios fundamentales es el cambio del sistema productivo del museo. El MACBA ha pasado de funcionar en 2009 con casi catorce millones de euros, a funcionar en 2013 con casi diez millones de euros.  Por debajo de unos mínimos el proyecto del MACBA no puede mantenerse y no tiene sentido para mí. Nuestra apuesta es aumentar los recursos propios a través de la activación de diferentes “palancas de crecimiento” para volver a acercarnos a esa cifra de catorce millones de euros, que es la que idealmente debería poder gestionar el museo.

Yo empecé a trabajar en 1989 en Bruselas en un contexto económico y en una institución bastante modestos, y tengo el recuerdo de disfrutar muchísimo porque tenía total libertad. Seremos capaces de mantener nuestra capacidad creativa, crítica y de calidad con la complicidad de los públicos, que son quienes tienen la llave del futuro de nuestras instituciones culturales.

macba_ext_770x473

Recientemente se ha hecho público que el MACBA va a poner en marcha un nuevo modo de trabajo, incorporando un equipo de investigación externo integrado por Beatriz Preciado y Valentín Roma. ¿Qué significa esto en la práctica y cuales son los objetivos?

Valentín Roma y Beatriz Preciado no forman parte del equipo del MACBA: son personas que tienen una implicación muy profunda en el programa pero que están fuera de la dinámica cotidiana del equipo. El museo se dota con ellos de dos profesionales de tremenda calidad y que son absolutamente claves para reinventar la dinámica del museo. El modelo está bastante inspirado en el IVAM que conocí a mediados de los años 90, y en el que un equipo productor dentro del museo se alimentaba muy bien de talento externo, es decir, comisarios, críticos, artistas, etc.

 

¿Qué efectos tendrá en la programación del museo y qué líneas de trabajo se han pensado para espacios como el Convent dels Àngels y La Capella, que dependen del MACBA?

El programa de actividades se fortalece y se enriquece mucho. Hemos reforzado la coherencia interna de todo el Programa, con P mayúscula, más allá de las exposiciones. Todo esto pasa por injertar mutuamente el programa de exposiciones con los programas públicos: conectar lo sensible con la actividad intelectual, aquello que se percibe con aquello que se piensa. Creo que es una de las razones de ser del museo hoy en día: el museo debe coser de nuevo lo sensible y lo intelectual. En el poco tiempo que llevamos trabajando con Valentín y con Beatriz el Programa se ha hecho mucho más complejo y recuperaremos la capacidad de producir nuevas publicaciones de gran calidad. Al mismo tiempo, hemos potenciado también las líneas de mediación, que son las que deben “fidelizar” a estos nuevos públicos que el museo debe conquistar.

Todo el programa se articula en torno a seis grandes líneas que tienen que ver con aquellas preocupaciones que creemos que explican el mundo de hoy: la idea de “descolonizar el museo”, de integrar todas las reflexiones y aportaciones que sitúan el arte como una de las prácticas centrales en los procesos de emancipación individual, colectiva y política; lo que denominamos “la máquina de escribir”, las técnicas y los procedimientos de la escritura, tanto en sentido literal como metafórico, son muy importantes en la práctica del arte y en el trabajo que el museo hace, la escritura de la historia y la de las diferentes ficciones;  las “historias heterodoxas”, el hecho de que la historia que nos interesa no es pura, no es unívoca, es polifónica e híbrida; la “arquitectura como práctica cultural” no sólo tiene que ver con el patrimonio arquitectónico sino con todos aquellos dispositivos construidos que nos hacen vivir juntos, y la ciudad es el principal instrumento que tenemos para hacer eso; las “tecnologías de la conciencia” estudian como las nuevas tecnologías están afectando la constitución del propio yo, de la conciencia propia; la idea de “cuerpo político” vincula todo ello a la necesidad de empezar a pensar desde el cuerpo, de poner carne y piel al museo, de dotarlo de un sistema nervioso: el cuerpo es un campo de batalla político pero la primera piedra del edificio sensible y activo.

 

El déficit en la presencia de mujeres en las programaciones y en las colecciones de los museos es patente. En el estudio que lo revelaba, el MACBA no salía bien parado. ¿Cuáles crees que son las causas y que medidas correctoras se pueden aplicar?

Es una preocupación central en nuestro programa actual, tanto en el programa de exposiciones como en el de adquisiciones. Creo que venimos de una tradición que es profundamente machista y blanca. Es la historia de la cual procedemos.

 

En esa línea, también se escuchan quejas que reclaman una mayor presencia de artistas catalanes y españoles en la programación del MACBA. Parece que la red de museos y centros de arte contemporáneo de Barcelona no satisface actualmente las necesidades de los artistas jóvenes y de media trayectoria, que no acaban de encontrar su lugar en ese entramado. ¿Qué lugar crees que deben ocupar los artistas catalanes en las programaciones públicas? ¿Cuál es tu apuesta desde el museo que diriges?

Yo rechazo la idea que el MACBA no se ha ocupado de los artistas de su entorno. Creo que hemos aumentado considerablemente esa atención en los últimos años. Siempre se puede hacer más, sí, y ahora todo parece indicar que es el momento de hacerlo. Pero creo que hay que interrogarse con más precisión sobre cuál es el tejido institucional que tiene esta ciudad y cómo está funcionando.

Mi impresión es que el tejido institucional dedicado al arte es amplio, si lo comparamos con otras capitales europeas. No deberíamos confundir un problema económico estructural con la falta de atención del MACBA hacia los artistas, críticos o galeristas de su entorno. La salud del sistema no depende del MACBA. Las diferentes administraciones públicas no están haciendo una reflexión seria y profunda sobre la sostenibilidad y el funcionamiento de este sistema, no vemos que las diferentes administraciones estén dialogando para coordinarse y debajo de todo ello está una economía muy adversa. Tampoco es una solución esperar que el museo arregle todos los problemas: el museo debe hacer de museo y en ningún momento deberíamos perder de vista en qué consiste eso.

 

Ya nadie discute la incorporación de la función pedagógica que deben desarrollar los museos. ¿Aporta el MACBA alguna innovación en ese terreno?

Hemos desarrollado dos tipos de acción educativa: uno con las escuelas, con los profesores, y otra con los individuos, los visitantes en general. En las escuelas incidimos en la formación del profesorado y con los adultos hemos trabajado y desarrollado mucho la tecnología de la visita guiada que es uno de los mejores instrumentos educativos que hay: el contacto directo con las obras de arte. La educación no es algo que se puede reducir a las escuelas, es una transformación que todos estamos haciendo en todo momento. Es muy importante ver al museo y a las experiencias del arte como una manera de alfabetizarnos visualmente o sensitivamente en un mundo en el que cada vez están cambiando con más rapidez los códigos visuales y estéticos.

 

Da la impresión de que muchos de los logros obtenidos por el sector profesional del arte en Cataluña están sufriendo un retroceso, desde fuera se aprecia una sensación de desmantelamiento. La Associació d’Artistes Visuals de Catalunya ha sido un agente muy activo y su papel ha sido importante para establecer otras normas del juego. ¿En que situación se encuentra todo eso a tu parecer?

Hay que diferenciar lo que es la crisis económica de las crisis institucionales y de la crisis de ideas. Creo que es un momento en el que la crisis económica está teniendo unas consecuencias en otros tejidos de la sociedad de los que el artista no escapa. Y como he dicho antes, en un contexto económico en el que se están desmantelando diversas áreas de lo que antes conformaba el servicio público, la parte del arte es la que actualmente el ciudadano considera de las menos importantes y por tanto, más fácil de suprimir.

Forma parte todo ello de este gran movimiento en el que, en general, Europa a distintas velocidades, ha ido cediendo. Creo que en Gran Bretaña sucedió hace 20 años, en Alemania también ocurrió en torno a hace 10 años, y en España está ocurriendo ahora. Estamos viviendo un proceso de desaparición de las esferas públicas como promotores culturales. Me parece una lástima pero también me parece que es el momento de darnos cuenta de que hay que hacer las cosas de manera diferente. No creo que la participación del Estado, el dinero público, vuelva en muchos años, si es que vuelve nunca. La cultura pública debe financiarse de otra manera. Y nunca debe confundirse con los intereses privados en el espacio público. La relación entre bien común e intereses privados debe reescribirse.

 

¿Se remunera el trabajo de los artistas que exponen en el MACBA?

Sí, desde hace muchos años.

 

¿Qué opinas de esta reivindicación profesional?

Los artistas que trabajan con el MACBA tienen un contrato y cobran unos honorarios por su trabajo. Nadie se hace rico trabajando con este museo, pero creo que tratamos a todos los profesionales de forma decente y adecuadamente remunerada. Me parece algo lógico. El museo también se beneficia en numerosas ocasiones de la generosidad de artistas que, por ejemplo, donan obras a la colección.

MACBA_3274_r_770x653

En algunos casos los museos se convierten en cotos privados, hay ejemplos clamorosos. ¿Qué tipo de relación existe entre el MACBA, los agentes sociales de la cultura catalana y la sociedad?

El MACBA es un museo que todavía debe ser descubierto por los ciudadanos que lo han creado. Ese es uno de los grandes retos que nos hemos planteado desde hace unos años: aumentar la repercusión en el ámbito donde podemos crecer más, que es en del visitante local. El MACBA es la institución que realiza la cartografía de la cultura de nuestro tiempo y quiere ser motor fundamental de debates necesarios hoy. Más allá del arte, su epicentro, el MACBA es un museo abierto a la literatura, a la música, a la arquitectura, a la danza, al teatro, a la poesía, al cine…  Ir al museo hoy en día ya no es ir a ver imágenes, es ir a  protagonizar y compartir actos y experiencias muy diferentes que tienen relación entre sí, pero que conforman el abigarrado y muy amplio espectro de sensibilidades.

 

Las galerías de arte cumplen una función de divulgación del arte contemporáneo, más allá de su propósito de mercado. ¿Qué efectos está teniendo la crisis en el tejido de galerías de arte de la ciudad de Barcelona y de Cataluña? ¿Será capaz el museo de cubrir esa función si se sigue reduciendo el número de galerías?

Yo creo que Barcelona y Cataluña tienen un mercado del arte muy fiel, pero desgraciadamente todavía bastante frágil. La crisis tiene unos efectos brutales en ese ámbito y hace que cada vez menos artistas puedan vivir de su trabajo. Yo espero que las galerías tengan una actitud también de reconversión y de adaptación a un mercado que en sí mismo se ha transformado. Del mismo modo que las instituciones debemos adaptarnos,  los artistas sabrán resituarse en este contexto y el negocio de las galerías deberá también encontrar su lugar. Hace 30 años el mundo del arte contemporáneo español era muchísimo más reducido y muchísimo más precario que ahora: en una generación hemos dado un salto tremendo.

 

¿En la política de adquisiciones del MACBA se contempla alguna medida en ese sentido? En cuanto a las galerías.

La política de adquisiciones del MACBA se basa en la calidad de las obras de arte como criterio fundamental. Siempre hemos tenido una atención prioritaria hacia las galerías de nuestro contexto: en igualdad de condiciones se ha optado siempre por las galerías del entorno. Creo que la mejor manera de contribuir al desarrollo del sistema es seguir aplicando esos criterios de calidad con nitidez, exigencia y continuidad.

 

Se celebran los 25 años de la creación del IVAM. ¿Cual fue tu experiencia en el período que trabajaste allí?

Para mí fue una experiencia absolutamente fabulosa, aprendí el nudo de casi todo lo que sé ahora. Esa experiencia fue demasiado corta: sólo dos años. Pero recuerdo como un gran privilegio poder estar trabajando en el ámbito del arte contemporáneo y del arte moderno, de las vanguardias de principios del siglo XX. Creo que eso fue la gran apuesta y la gran calidad de ese museo, que también fue a buscar la calidad y el interés del arte fuera de los caminos trazados por las convenciones, el mercado o la moda. Cuando miramos el programa de exposiciones del IVAM encontramos una autentica enciclopedia de arte contemporáneo de primerísima calidad. Y exposiciones como las de Eva Hesse, Robert Smithson o Gordon Matta-Clark serían hoy irrepetibles. Y no hay más que ver un dato objetivo muy importante y es que un gran número de catálogos de esas exposiciones son hoy en día objetos de coleccionismo.

Estuve en el IVAM de 1993 hasta finales de 1995. Recuerdo mi llegada al IVAM: yo vivía en Bruselas y el día que me fui de Bruselas para basarme en Valencia, compré un periódico español y ví la composición del gobierno que acababa de ser nombrado en ese momento con Carmen Alborch como Ministra de Cultura. Me llevé las manos a la cabeza pensando en qué lio me había metido. Llegué al IVAM con el pasillo que llevaba al despacho de Carmen Alborch invadido por los trípodes de las cámaras de televisión que la estaban entrevistando. Coincidí en ese tiempo con la dirección de José Francisco Yvars que fue un director brillante, que hizo y dejo trabajar a su equipo. El alma de todo aquello fue, como sabe todo el mundo, Vicente Todolí, con un grupo de profesionales de primera categoría, con gran calidad humana.

 

Actualmente el Consejo Rector del IVAM está compuesto por políticos, excepto dos personas que pertenecen al ámbito universitario.

La mayoría de las instituciones de  nuestro país están regidas –con bellas excepciones-  por personas a quienes el arte no les apasiona. Deberíamos tener más patronatos absolutamente enamorados y apasionados por el arte.

 

En Cataluña, ¿cómo andáis de intromisión política en la cultura?

Yo no tengo intromisiones en el funcionamiento del museo, el patronato del MACBA es elegante en ese sentido.


¿Y en general percibes intromisión política en Cataluña?

Yo creo que en general Cataluña es un territorio donde la cultura se considera como algo todavía importante y somos muchos los que estamos trabajando en este sector con una gran libertad y convicción. De todas maneras la cultura no es impermeable al devenir de las ideas políticas, y por tanto, no somos una realidad completamente aislada de las ideas políticas del momento. Otra cosas son los gustos personales de cada cual …

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

Bartomeu Marí en el MACBA. Foto: Miquel Coll.

(Transcripción: Ana Flores Díaz)

José Luis Pérez Pont

Las políticas culturales en Cataluña, a debate

L’Associació Catalana de Crítics d’Art  (ACCA), ante la actual situación del sector de las artes visuales en Cataluña, y con motivo del debate que está teniendo lugar al respecto en la página web de la propia asociación y en otros medios periodísticos o redes sociales, quiere hacer algunas observaciones y algunas preguntas en voz alta.

Al mismo tiempo, convoca a las administraciones públicas e instituciones artísticas a participar en este debate, a abrir vías de diálogo con los profesionales del sector de las artes para dar respuesta y, si cabe, encontrar soluciones a las cuestiones planteadas.

 

1. ACCA se manifiesta claramente a favor del fomento de la creación y del pensamiento contemporáneos. En este sentido, en estos momentos de precariedad, valoramos muy positivamente, como no puede ser de otra manera, todos los esfuerzos de artistas, críticos, pensadores, gestores y administraciones públicas por trabajar a favor del arte y de la cultura.

2. Paralelamente, entendemos que la principal misión de una asociación como la nuestra es la de fomentar el debate y el espíritu crítico entre los activos del sector y la gente joven que se acerca por vez primera. Sobre todo, cuando desde las administraciones públicas no se fomenta este tipo de diálogo y sus decisiones llegan sin ninguna posibilidad de mejora.

3. En este sentido, y a raíz de la inauguración de la exposición que, en el centro Arts Santa Mònica, recoge el trabajo de la Xarxa d’Espais d’Art de Catalunya, han salido a relucir algunas contradicciones que la Conselleria no ha sabido o no ha querido explicar. ¿Cuál es la salud actual de esta red? ¿Por qué no se han explicado las situaciones reales de precariedad, si no de desatención, de algunos centros por parte de los respectivos ayuntamientos? ¿Por qué se ha vendido la exposición como un escaparate que maquilla la mencionada situación de precariedad, solamente superada por la buena práctica de los profesionales independientes de la cultura? ¿Cómo pueden trabajar algunos centros de la antigua Red con recortes presupuestarios que en algunos casos llegan a superar el 50%? Y, lo que es peor, ¿cómo podemos entender que algunos ayuntamientos hayan reconvertido los centros de arte en instalaciones bajo la dirección de cargos de confianza de los equipos de gobierno y, por tanto, sin contar con profesionales externos cualificados? ¿Por qué no se convocan concursos públicos para dirigir aquellos centros que no tienen y se acaban las interferencias de políticos que no han demostrado tener ninguna formación en el terreno cultural? Más aún, ¿por qué no se explica que alguno de estos centros lleva meses inactivos a la espera que los responsables municipales decidan qué hacer?

La Xarxa de Centres d’Art fue en su origen un proyecto que velaba por la interrelación entre la práctica artística y el tejido social en un sentido diáfano y una escalera territorial nacional. ¿Por qué razones se ha desatendido su implementación? Si La Xarxa de Centres d’Art es tan importante para la Conselleria, valoración que es compartida mayoritariamente por el sector, ¿por qué no explica qué estrategias tiene para evitar cierres como el del espacio Zero1 de Olot y aquellos que puedan seguir ante el poco interés que muchos políticos municipales demuestran por el arte de nuestros días? Desde ACCA pedimos a la administración una explicación del estado real de la Red y del ensamblaje que prevé que tenga con todo el sistema cultural, en forma de programas y presupuestos.

4. La Conselleria anunció que el presupuesto para el nuevo rumbo del centro de arte Santa Mònica sería de 3,1 millones de euros. Sorprende que el presupuesto que la propia Conselleria otorga al MACBA es inferior a esta cantidad (2,8 millones). ¿Esto quiere decir que han cambiado sus prioridades desde que presentó,  no hace tantos meses, aquel Power Point de las “constelaciones” donde todo el arte contemporáneo colgaba del Museu d’Art Contemporani de Barcelona? ¿Cuáles son las implicaciones de este giro?

Santa Mònica es un claro ejemplo de un centro de arte que ha estado sujeto a los “vaivenes” políticos, con un cambio de modelo y de dirección con cada uno de los cambios de gobierno que se han sucedido desde su nacimiento. En este sentido, la actual desproporción entre su financiación (y el anuncio de la difusión de sus actividades por medio de la televisión nacional) y el que reciben otras instituciones artísticas de Cataluña es muy tentador entenderlo, una vez más, como un exceso de celo político y no como fruto de la articulación de una política cultural coherente. ¿Con qué asesores cuenta la Conselleria para adoptar estas decisiones, algunas de las cuales contradicen las que había tomado la propia Conselleria no hace mucho tiempo?

5. En la ciudad de Barcelona también surgen algunas preguntas inquietantes. Si el centro de arte Fabra & Coats representa lo que ha quedado del viejo proyecto del Canòdrom, ¿puede reemplazar la función de Kunsthalle en la capital catalana con un presupuesto de doscientos mil euros, tan lejos de las asignaciones a Santa Mònica? A su vez, la implementación de un centro de arte de estas características ¿se puede resolver por medio de una convocatoria anual para los proyectos de comisariado que se presenten? Esta práctica no parece que apueste por dinámicas de trabajo que consoliden unos públicos, que se trabaje en medio o a largo plazo con el tejido social local y, a su vez, se fomenten las relaciones internacionales que un proyecto como este requiere.

Además, ¿qué papel juegan aquí las exposiciones de la Virreina? Por qué no se ha provisto una vacante para dirigir este centro? ¿Quién dirige actualmente la programación y con qué grado de independencia respecto a los criterios políticos de la corporación municipal? ¿Qué papel juega con el tejido creativo del territorio y quién es el interlocutor? Desde ACCA reclamamos la convocatoria de una plaza de director o de un equipo directivo que presente un programa público y que tenga capacidad de diálogo con el sector de las artes y con la ciudadanía en general.

6. Todas las preguntas y las observaciones aquí formuladas no solo necesitan respuestas lúcidas y que eviten la sensación de una improvisación permanente, y, lo que puede ser todavía peor, de una falta de acuerdo y proyectos comunes entre las diversas administraciones catalanas, gobernadas en muchos casos por una misma formación política. Pedimos o, si se puede, exigimos que estas respuestas se den en el marco de un intercambio de opiniones, un diálogo abierto, donde la voz de los profesionales sea tenida en cuenta y reconocida como tal.

Barcelona, 23 de noviembre de 2013.