Moisés Yagües, artista de cabezas

Cabeza de artista, de Moisés Yagües
Centro Internacional de la Estampa Contemporánea
Rúa do Castro, 2. Betanzos (A Coruña)
Hasta el 26 de febrero, 2015

La serie de Moisés Yagües (Molina de Segura, Murcia, 1972), ‘Cabeza de artista’  presenta obras gráficas realizadas con la técnica tradicional de la punta seca pero iluminadas a mano. Yagües propone una visión irónica del mundo del arte, tratado con humor y un aire festivo.

Autodidacta, su formación en la gráfica y la ilustración se ha perfilado gracias a becas y estancias de formación, entre ellas en el Centro de Arte Guanlan de Shenzhen en China, en Casa Falconieri de Cerdeña, en la Fundación Pilar y Joán Miró de Mallorca o en el CIEC de Betanzos. Además, compagina su faceta como artista con la docencia artística en Educación Infantil y Ciclo de Primaria.

Cabeza Bacon, de Moisés Yagües, en el Centro Internacional de la Estampa Contemporánea de Betanzos (A Coruña). Cortesía del autor.

Cabeza Bacon, de Moisés Yagües, en el Centro Internacional de la Estampa Contemporánea de Betanzos (A Coruña). Cortesía del autor.

Este contacto con los más pequeños se trasluce en el espíritu libre de sus obras y en los peculiares nombres que las identifican. Además de su participación en muestras colectivas nacionales e internacionales (entre ellas la 28ª Bienal de Arte Gráfico de Ljubljana y la bienal IEEB5 de Bucarest), ha recibido reconocimientos como el Segundo Premio en el XXXIV Premio Internacional Carmen Arozena, el primero en el IX Certamen de Creación Joven de Almería, el Premio de la Calcografía Nacional en 2007 o el Premio Corzón en los XVI Premios Nacionales de Obra Gráfica del Museo de Marbella.

Moisés Yagües, trabajando en su estudio. Imagen cortesía del autor.

Moisés Yagües, trabajando en su estudio. Imagen cortesía del autor.

Moisés Yagües entiende el arte como un arma cargada de crítica e ironía, como un juego pero que hay que tomarse muy en serio. Ha mostrado su obra en ferias de arte contemporáneo como ArtMadrid, JustMad, Estampa, Chaco (Chile), Artelisboa (Portugal), AAF Hamburgo/London/Bruselas, Contemporary Art Ruhr(Alemania). Ha expuesto en galerías de España, Alemania, EEUU, Japón.

Su trabajo ha sido seleccionado para bienales como las ya citadas XXVIII Bienal de Arte Gráfico de Ljublljana (Eslovenia) y IEEB5 de Bucarest (Rumanía),  además de Münsterlandfestival pArt.3 Lüdinghausen (Alemania). Su obra forma parte del Centro Internacional del Arte Gráfico de Ljubljana (Eslovenia), Museo Kloster Bentlage (Alemania), Museo Burg Vischering. Lüdinghausen. (Alemania),Guanlan Print. Shenzhen.(China), Calcografía Nacional (Madrid), Fundació Pilar i Joan Miró (Mallorca), Museo de grabado de Acqui Terme (Italia), Museo del Grabado Español Contemporáneo (Marbella), Fundación CIEC. Betanzos. (A Coruña) y Fundación Casa de la Moneda(Madrid), entre otros.

Picasso en el taller, de Moisés Yagües, en el Centro Internacional de la Estampa Contemporánea de Betanzos (A Coruña). Cortesía del autor.

Picasso en el taller, de Moisés Yagües, en el Centro Internacional de la Estampa Contemporánea de Betanzos (A Coruña). Cortesía del autor.

Fuera del búnker

Feria Internacional de Grabado y Arte sobre papel, antiguo, moderno y contemporáneo
Palacio Euskalduna de Bilbao
Av. Abandoibarra, 4. Bilbao
Celebrada del 20 al 23 Noviembre, 2014

Estar fuera del búnker es no tener nombre, currículum, contactos o imagen. Puesto que la obra de arte se valora en función de todo esto, la producción artística hecha fuera del búnker no vale.

Estar fuera del búnker es no haber entrado o seguido los circuitos donde todo artista se hace nombre, engrosa su currículum, consigue sus contactos y fabrica su imagen. Significa no haberlo hecho a la edad que correspondía hacerlo, en ese tiempo instituido para empezar a participar en exposiciones, entrar en colecciones o presentarse en Ferias. La edad es la edad joven, pongamos entre veinte y cuarenta años. La obra de un artista que no sea conocido en ese margen de tiempo, o que intente serlo fuera de ese marco temporal, no será valorada conveniente, o no lo será en absoluto.

Estar fuera del búnker es no contar para los galeristas, cuya audacia para arriesgarse a exponer obras huérfanas de nombre y experiencia y cuyo valor descanse en sí mismas, se reduce a cero (lo que a uno le hace dudar si este tipo de galerista es amante del producto que maneja).

Una de las obras expuesta en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Una de las obras expuesta en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Estar fuera del búnker es arrastrarse por espacios que pretenden ser galerías, locales mal acondicionados y peor iluminados donde la obra tiene que convivir con todo tipo de cachivaches ajenos al evento artístico. Es tener que codearse con pretendidos galeristas sin gusto alguno por el arte, que apenas echan una mano en el montaje, y ni siquiera se molestan en mirar la obra que se va a exponer. Lo que deja bien a las claras que su interés estaba puesto exclusivamente en el dinero que van a cobrar por el alquiler de su local, o bien en la comisión que van a llevarse en caso de venta.

Aunque esto es curioso: ¿qué venta podrá haber en una exposición que no se va a difundir? ¿Por tanto, que no se va a ver? Y en caso de verse, ¿qué venta podría darse si no se ha molestado nadie en ponerse en contacto con posibles compradores? Porque curiosamente después de veinte o treinta años de “dilatada experiencia” los que dicen ser galeristas no conocen a nadie, ni les interesa hacer labor ninguna de promoción, de manera que la obra se queda sin difusión, completamente ignorada y desahuciada, y donde la venta queda reducida al más puro azar. Eso sí, ese bendito azar que deja abierta la remota posibilidad de que alguien un día entre en el almacén-galería, se fije en un cuadro que hay sumido en las sombras que una fluorescente lanza sobre la pared donde está colgado, le guste, se encapriche y lo compre (la mitad de cuyos beneficios, de darse ese milagroso caso, van a parar al propietario del local).

En fin, estar fuera del búnker es darse cuenta, dolorosamente, de esa gran pregunta que apunta al valor real del arte. Es ver la maravilla que está ahí, el dibujo, el cuadro o la pequeña pieza de barro, palpitante, rezumante de vida propia, azotada por todos los vientos de la indiferencia y la estupidez.

Instalación dentro de la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Instalación dentro de la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

En esa otra parte del búnker, en el bullicioso interior donde se meten en faena galeristas, coleccionistas y artistas, todos pertenecientes al club de “lo conocido”, es donde se cuece el cotarro, lo que interesará para las noticias, lo que derivará en los movimientos  o estilos artísticos y lo que se convertirá en material para escribir los libros de historia del arte.

Pero no todo está perdido en este mar de confusión. Hay sin ninguna duda personas a las que les mueve la inquietud artística y se meten en harina para organizar un evento artístico, sea exposición, concurso, congreso o Feria de Arte. Sería ingrato no fijarse en ellos y reconocer todo este esfuerzo que les lleva a afrontar los problemas que conlleva un evento de este tipo, y hacerlo bien. Ellos merecen toda nuestra atención.

Un ejemplo es la Feria Internacional de Grabado y Arte sobre papel, antiguo, moderno y contemporáneo que se ha celebrado estos días en el Palacio Euskalduna de Bilbao, y que organiza Arthazi y Casa Falconieri.

FIG Bilbao se presenta, en palabras que la organización ha escrito en su web promocional, “como una oferta excepcional para grandes colecciones, públicas o privadas, y fomenta muy especialmente la vocación de introducir a los ciudadanos en el apasionante mundo del coleccionista gracias a la excelente relación precio calidad que otorga el mercado de la estampa original”. Añadiendo: “nuestro principal objetivo es introducir a los ciudadanos y especialmente a los más jóvenes en el apasionante mundo del coleccionista”.

Grabado de Bing Yi en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Grabado de Bing Yi en la Feria Internacional de Grabado y Arte de Bilbao.

Iñaki Torres