La memoria y el horror: tan lejos, tan cerca

Básicos de la Filmoteca
Nuit et brouillard y Toute la mémoire du monde, de Alain Resnais, y Le sang des bêtes, de Georges Franju
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 3 de marzo de 2016, a las 19.00h

La Filmoteca de CulturArts proyecta el jueves 3 de marzo, en la sala Berlanga, tres cortometrajes documentales franceses de los años cincuenta que abordan el tema de la memoria y el horror desde perspectivas muy distintas. La sesión se enmarca dentro del ciclo semanal Básicos Filmoteca, que en esta edición se centra en la historia del cine documental. La presentación de la película y del posterior coloquio corre a cargo de Daniel Gascó, crítico cinematográfico de la Cartelera Turia y de la revista Caimán Cuadernos de Cine.

Fotograma de Nuit et brouillard, de Alain Resnais. Imagen cortesía de la Filmoteca de CulturArts.

Fotograma de Nuit et brouillard, de Alain Resnais. Imagen cortesía de la Filmoteca de CulturArts.

La sesión incluye Nuit et brouillard (1955), una de las películas más destacadas de la primera etapa de Alain Resnais, antes de dedicarse al cine de ficción, y uno de los documentales fundamentales sobre el horror del Holocausto y los campos de concentración. El documental ofrece una visita al ya abandonado y desierto campo de Auschwitz en la que se alternan lentos travellings en color con imágenes de archivo que reconstruyen la tragedia que sufrieron los prisioneros. El documental mostró por primera vez el material cinematográfico y fotográfico que el ejército nazi acumuló sobre el exterminio organizado.

Fotograma de Toute la mémoire du monde, de Alain Resnais. Imagen cortesía de la Filmoteca de CulturArts.

Fotograma de Toute la mémoire du monde, de Alain Resnais. Imagen cortesía de la Filmoteca de CulturArts.

El tema de la memoria también está presente pero desde una óptica distinta en otro documental de Alain Resnais Toute la mémoire du monde (1956), que es una aproximación a la Biblioteca Nacional de Francia y a sus libros. La sesión se completa con Le sang des bêtes (1948), la primera película de Georges Franju, uno de los grandes nombres del cine francés.

Fotograma de Le sang des betes, de Georges Franju. Imagen cortesía de la Filmoteca de CulturArts.

Fotograma de Le sang des betes, de Georges Franju. Imagen cortesía de la Filmoteca de CulturArts.

El documental ofrece una visión brutal e hiperrealista de los mataderos de París, en la que se refleja el sufrimiento de los animales que van a ser sacrificados y el embrutecimiento de aquellos que tienen que realizar este trabajo. Sobre la sesión dedicada a estos documentales, Daniel Gascó ha señalado que “es curioso que Alain Resnais y Georges Franju, dos cineastas sensibles a la fantasía, se muestren feroces en su vertiente documental. Pero más que retratar la realidad sórdida, se instalan en una sublime poesía que les aproxima a la verdad. El horror está presente, pero la belleza también”.

Fotograma de Nuit et brouillard, de Alain Resnais. Básicos de la Filmoteca.

Fotograma de Nuit et brouillard, de Alain Resnais. Básicos de la Filmoteca.

 

“¡Estrellas Michelín, con tanto hambre infantil!”

‘Maná’, de Daniel Ramón y Pedro Uris
Editorial Carena

Un grupo de científicos de distintos países sueña con elaborar el alimento universal que acabe con el estigma del hambre en el mundo. Veinte años después varios de ellos mueren en extrañas circunstancias. El científico español que estuvo presente en aquella reunión es el único superviviente y será el protagonista de un trepidante thriller biotecnológico, ‘Maná’ (Editorial Carena), escrito al alimón por Daniel Ramón y Pedro Uris, que se presentó en La Nau.

Un científico holandés muere al caer por un acantilado en un paraje desierto del norte de Europa. Aparentemente, es un accidente. En Helsinki, un científico chileno es asesinado por un chapero. Aparentemente, es un crimen de móvil sexual, pero esa misma noche un grupo de vándalos arrasa sus laboratorios y llena las paredes con pintadas contra los alimentos transgénicos. En Berlín, un científico alemán pierde la vida en un atentado contra sus laboratorios, que la policía atribuye a un grupo de radicales antisistema. Aparentemente, una trágica coincidencia. Antes de morir, el científico alemán ha enviado un mensaje a su hija, una activista con la que ni siquiera se hablaba, en el que pide que contacte con un colega español.  Es, en síntesis, el argumento de una historia que combina el  ritmo cinematográfico y la intriga con la divulgación científica, y que aborda temas polémicos de actualidad, como los transgénicos.

Portada de la novela 'Maná', de Daniel Ramón y Pedro Uris. Editorial Carena.

Portada de la novela ‘Maná’, de Daniel Ramón y Pedro Uris. Editorial Carena.

¿Cómo se han repartido el trabajo?

De la única manera posible para que la novela tuviera esa imprescindible condición de obra única, sin repartírselo. Participando ambos de todos los apartados del proceso de creación y de escritura, aunque a cada uno de nosotros siempre se le pidiera un poco más cuando se trataba de sus habilidades particulares.

En la hipótesis de que el maná de la Biblia existiera, qué tipo de alimento sería. ¿Tal vez paella valenciana?

El maná de nuestra novela no tiene valor gastronómico, aunque entendemos la ironía de la pregunta al asociar el término con la gastronomía. La paella es un excelente maná, pero sabemos que todos los pueblos tienen su maná particular y que siempre es exquisito, simplemente porque todo un pueblo no se puede equivocar y disfrutar de un plato nacional que carezca de valor gastronómico. Sólo hay que tener la mente lo suficientemente abierta para encontrarlo.

¿Llegará un día en que se podrá realmente elaborar ese alimento universal  y que nadie pase hambre?

Para que ese día llegue hará falta que los dirigentes de los países ricos tomen las medidas sociales y políticas oportunas para ayudar a los países donde hay hambruna. Sin eso, la ciencia, transgénica   o no transgénica, no tiene nada que hacer. Cuando esas medidas se tomen, la investigación en biotecnología será una potente herramienta de apoyo, pero no la única.

¿Son los transgénicos un camino hacia ese futuro ideal o un peligro para el equilibrio medio ambiental?

Son sin duda un camino que no se abrirá hasta que se tomen las medidas previas de las que hablamos. También pueden dar solución a muchos problemas agronómicos en países ricos, incluyendo reducción del impacto ambiental. Esto ya ocurre con alguno de los desarrollos transgénicos que ya se cultivan y que han conseguido reducir un 90% el uso de pesticidas. Pero hay que controlar su cultivo, como habría que controlar el de los cultivos orgánicos o los convencionales hasta asegurar que su uso se da en el marco de un desarrollo sostenible.

Pedro Uris, en el estrado, y Daniel Ramón, sentado de blanco en el centro de la mesa, presentando su libro 'Maná', Editorial Carena. Imagen cortesía de los autores.

Pedro Uris, en el estrado, y Daniel Ramón, sentado de blanco en la mesa, presentando su libro ‘Maná’, Editorial Carena. Imagen cortesía de los autores.

La acción se desarrolla en lugares muy variopintos. ¿Cómo se han  documentado para ambientar los escenarios?

Hemos estado en todas  las ciudades en las que sucede la historia: París, Wageningen, Berlín, Helsinki, etcétera, y también en los espacios concretos de la acción. Hemos estado en la habitación de hotel en la que tiene lugar uno de los clímax de la novela, o en el edificio Tacheles donde se concentran los movimientos alternativos. Hemos buscado y fotografiado los domicilios de nuestros personajes e incluso nos sentamos en el mismo banco de parque en el que muere uno de ellos.

Todo el mundo está a favor de la Ciencia y a la hora de la verdad, al menos en España, los científicos se ven obligados a emigrar. ¿Por qué esta absurda paradoja?

Por una falta de altura de miras de nuestra clase política. Hasta que la investigación científica no sea considerada una cuestión de estado, como lo debería ser también la educación o la sanidad, no tendremos nada a hacer. Parece mentira que para cuestiones tan importantes no se pueda llegar a un mínimo consenso, pero desgraciadamente es así.

¿La tecnología nos salvará del colapso o habrá que colonizar otros planetas para que la humanidad pueda sobrevivir?

No podemos sobrevalorar a la ciencia. El colapso lo debemos de evitar analizando lo que estamos haciendo mal y empezando a tomar medidas para evitar esos fallos.

¿No les parece obscena esa obsesión actual por la gastronomía cuando millones de personas en el mundo pasan hambre?

No tanto obscena como deprimente. Contrasta hablar de estrellas Michelín en nuestro país cuando somos el segundo país de la UE en hambre infantil.

Doctorado en Ciencias Biológicas, Daniel Ramón es director científico de Biópolis,  miembro asesor de la Càtedra de Divulgació de la Ciència de la Universitat de València, y fue galardonado con el Premio Europeo de Divulgación Científica Estudi General con la obra ‘Els gens que mengem’. Pedro Uris es escritor, crítico y realizador cinematográfico. Colaborador habitual de  la Cartelera Turia, es el autor de la novela ‘Cita con la eternidad’.

Pedro Uris (izquierda) y Daniel Ramón, autores de 'Maná', Editorial Cariena. Imagen cortesía de los autores.

Pedro Uris (izquierda) y Daniel Ramón, autores de ‘Maná’, Editorial Carena. Imagen cortesía de los autores.

Bel Carrasco

La Turia de los creadores visuales

50 años en cartelera. La Turia, 1964-2014
Sala Acadèmia
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 31 de agosto

La Cartelera Turia cumplió 50 años en enero y se halla ahora “en su Semana Grande, coincidiendo con los Sanfermines”. Vicente Bergara, director de la veterana publicación, lo dijo sin pañuelo rojo al cuello, pero animado por idéntico espíritu taurino, tras haber sorteado las diferentes cornadas que ha sufrido la Turia a lo largo de su empinada trayectoria. Para celebrar tan longeva existencia, muchos de los artistas que han colaborado en la revista, desde que en 1964 saltó a la arena editorial, muestran su particular homenaje mediante diversas creaciones ex profeso.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Obras de Víctor Lahuerta y Julio Giner en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

“Es la Turia de los creadores visuales”, subrayó Toni Picazo, responsable junto a Mila Belinchón de la exposición que acoge La Nau de la Universitat de València. Creadores tan ilustres como Eduardo Arroyo, Manuel Boix, Carmen Calvo, El Roto, Juan Genovés, Artur Hereas, Mariscal, MacDiego, Paco Roca o Rosa Torres, reunidos en torno a una efemérides que “desprende aroma de familia Turia”. Y Picazo, en un elocuente lapsus de rebufo franquista, habló de cómo esa familia había “sobrevivido 40 años, perdón, 50, y ese logro está presente”.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Vista de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Y lo que está presente en La Nau son las 51 obras de antiguos colaboradores, por cada uno de los 50 años celebrados más el que ya transcurre, junto a un audiovisual de Pepa L. Poquet, resumen de la trayectoria de la revista, y una selección de portadas de la Cartelera Turia. En el audiovisual se pueden ver secuencias de películas, entre ellas alguna pornográfica, tan del gusto de la Turia, y diversas imágenes relacionadas con el proceso de creación de la publicación, así como instantes señeros de su dilatada vida, siempre según la visión personal de Poquet.

El amor al cine, la denuncia política, la cultura como exigencia o la reivindicación del placer y del sexo son algunos de los rasgos destacados por Toni Picazo como característicos de la Carteleria Turia, todos ellos presentes en la exposición de La Nau. Pero dada la importancia que desde sus orígenes concedió la revista a la ilustración, el diseño y las artes plásticas, era de obligado cumplimiento rendir homenaje a cuantos colaboraron en este aspecto, siendo esos artistas los encargados de realizar una obra específica para los 50 años. Obra que será portada de la revista en los próximos números.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obras de Cuqui Guillén (izda), Victoria Contreras (centro) y Manuel Boix en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

“No queremos que se termine a los 50”, precisó Mila Belinchón, una vez visto el resultado de la celebración y el ánimo encendido de algún que otro nostálgico de aquella Turia resistente al franquismo. De entre los más de 2.000 números seleccionados, como representativos de esa pertinaz huida hacia delante, figuran portadas clásicas alusivas a la República o las igualmente provocativas con referencias a cierta sexualidad desbocada. También se rinde homenaje a todos aquellos artistas ya fallecidos que dejaron su impronta plástica en la publicación, como Anzo, Toledo, García Puche o Jordi Ballester.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Obra de Joan Verdú en la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau.

Las obras exhibidas en la Sala Acadèmia de La Nau “invitan a la reflexión, la sonrisa o el cuestionamiento, pero nunca a la indiferencia”, resaltan las responsables de la exposición. Después de superar diversos intentos de censura, tendría gracia que fuera la crisis económica la peor de esas censuras para la Cartelera Turia, que sobrevive a pesar de todos los pesares. Vicente Bergara, erre que erre, anuncia incluso la salida digital, “diferente a la edición impresa”, de una revista que sigue pintando y mucho ahora en La Nau.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Imagen de la exposición por los 50 años de la Cartelera Turia en La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

“Ya no hay crítica, porque no quedan cines”

Mesa redonda: La crítica cinematográfica en conflicto
Con Óscar Peyrou, Carlos Pumares y Antonio Llorens
Celebrada el martes 24 de junio en el Ayre Hotel Astoria Palace de Valencia
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio de 2014

El crítico cinematográfico argentino Óscar Peyrou está embarcado en el rodaje de ‘En busca del Óscar’ y ha visitado Cinema Jove para rodar una de las escenas. En ella, los conocidos periodistas Antonio Llorens y Carlos Pumares participan en una rueda de prensa real junto con Peyrou, y tanto ellos como el público y los medios de comunicación asistentes se convierten en extras de la película.

La película trata de Óscar, un crítico de cine que lleva los últimos treinta años cubriendo los festivales más importantes del mundo. Después de jubilarse de la empresa de comunicación de toda la vida, ahora colabora con una revista digital. Pero en este nuevo trabajo no le piden contar sus críticas de forma escrita, sino a través de una pequeña cámara que él mismo llevará a los festivales y que utilizará para auto-grabarse. Pero para que todo salga bien tendrá que seguir las pautas y exigencias de un joven realizador.

La rueda de prensa real tuvo lugar en el Hotel Astoria de Valencia y allí se contaron algunas cosas. Por ejemplo ésta: “Ya no hay crítica porque no quedan cines”. Lo dijo Carlos Pumares y a renglón seguido se fueron sucediendo una cascada de declaraciones de Óscar Peyrou y Antonio Llorens en clave más o menos irónica, más o menos desencantada y siempre inconclusa, porque, como subrayó Peyrou, “no hay conclusión que cierre al asunto de la crítica, sino permanente conflicto”.

El jinete pálido, de Clint Eastwood, como plagio de 'Raíces profundas', señalado por Carlos Pumares en la mesa redonda sobre la crítica cinematográfica celebrada en Cinema Jove.

El jinete pálido, de Clint Eastwood, como plagio de ‘Raíces profundas’, señalado por Carlos Pumares en la mesa redonda sobre la crítica cinematográfica celebrada en Cinema Jove.

“Hay gente que va a ver una película por una buena crítica”, afirmó Llorens, amparado por la dilatada trayectoria como crítico en la galardonada Cartelera Turia, Premio de Comunicación Alfonso Sánchez concedido por la Academia de Cine en reconocimiento a los 50 años de divulgación cinematográfica. Y agregó: “El crítico es un espectador que cuenta a otros lo que viendo”.

Peyrou sacó a colación una investigación de la Universidad de Columbia en la que se dice que la opinión de los críticos importa poco, que funciona mejor el boca a boca para dar a conocer una película. En todo caso, “el espectador completa lo que dice el crítico”, apostilló Peyrou, que mientras abogaba por las respuestas breves se sumergía en largas peroratas, muchas de ellas en tono irónico festivo, quién sabe si preparando el material de su propia película.

“El crítico es bueno si el que lo lee está de acuerdo con él”, precisó Pumares, y sobre todo, es bueno si tiene “el poder del medio para el que trabaja”. Tras contar anécdotas de diversos críticos que tenían la capacidad de estar “en dos festivales a la vez” o de hacer sus críticas por lo que le contaba una amplia caterva de correligionarios, Llorens y Peyrou se enzarzaron en una discusión acerca de la objetividad del crítico. Peyrou dijo que no existía, “es todo subjetivo”, mientras que Llorens apeló a la objetividad como fundamento de una buena crítica frente a los desatinos de hacerla incluyendo, por ejemplo, que determinada directora tuviera la regla mientras rodaba cierta secuencia (Carlos Boyero dixit).

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, intervino en varias ocasiones como moderador de la jugosa rueda de prensa, sin obtener de los contertulios conclusión alguna sobre el estado de la crítica. Ni sobre su estado, sin duda embarazoso, ni sobre el porvenir que le aguarda con el advenimiento de las nuevas tecnologías, la paulatina caída en picado de los medios generalistas y la desaparición de los cines en el centro de las grandes ciudades. Habrá que esperar a ver ‘En busca del Óscar’ para hacernos una idea. Al menos, una.

Óscar Peyrou, crítico de cine argentino, en pleno rodaje de 'En busca del Óscar'. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Óscar Peyrou, crítico de cine argentino, en pleno rodaje de ‘En busca del Óscar’. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Imágenes de la transición

Miguel Calatayud. Portadas de la Cartelera Turia
Memoria gráfica de la vida cultural valenciana de 1976 a 1983
Editorial Media Vaca

Las cubiertas de la Cartelera Turia, publicación emblemática  que desde hace casi medio siglo acude fielmente cada viernes a los quioscos de Valencia, constituyen un documento gráfico excepcional, pues reflejan la evolución cultural en ese largo periodo.  A partir de ese indudable valor testimonial, la editorial Media Vaca, habituada a sorprender a los lectores con sus originales proyectos, reúne las que realizó el veterano ilustrador Miguel Calatayud entre los años 1976 y 1983, un total de 226 cubiertas en un libro peculiar.

“Memoria gráfica de la vida cultural valenciana de 1976 a 1983, permite a los lectores apreciar con perspectiva la labor de uno de nuestros principales grafistas en años de plena madurez de su oficio”, dice Vicente Ferrer, editor de Media Vaca junto a Begoña Lobo. “Además,  da a los  jóvenes la posibilidad de apreciar el singular momento de ebullición que vivía entonces la ciudad de Valencia, que vista desde el presente, parece más bien Nueva York o la Atenas de Pericles”.

Ilustraciones de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Ilustraciones de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

El volumen recoge las 223 cubiertas del período citado, más tres que el autor realizó en época posterior, se completa con un artículo de Vicente Vergara, director de Cartelera Turia, y con la transcripción de una conversación en tono jovial entre dos amigos: el propio Miguel Calatayud y el crítico de jazz Federico García Herraiz, amante de la Valencia más alegre y también él colaborador de la Turia.

“Cuando veo todas las cubiertas juntas  me sorprendo por  la variedad de propuestas que incluyen”, comenta Calatayud. “Como los temas y asuntos a tratar eran tan distintos tenía que dedicarles un tratamiento gráfico específico y especial. Por otra parte, al no existir ordenadores debía recurrir a un proceso artesanal. Me monté mi propio laboratorio fotográfico, tenía mi propia cámara y hacia uso de las fotocopias”.

En la variedad de soluciones y planteamientos radica el valor de esta colección de cubiertas, que los editores han calificado de “taller de imagen”. “Cada semana hablaba con los directores de la Cartelera y trabajaba sobre encargo a partir de sus ideas o bien a mi aire cuando mi propuesta se consideraba interesante”, recuerda Calatayud.

Ilustración de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Ilustración de Miguel Calatayud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

García Berlanga, Joan Fuster o Vicent Andrés Estellés son algunos de los protagonistas de esta etapa, aunque Calatayud recuerda también con cariño la cubierta dedicada a la desaparición de la censura fotográfica. “Siempre buscábamos el punto divertido y transgresor, transcender la realidad”, comenta. “En aquellos años nos animaba una gran ilusión ante el cambio político y se vivía una gran efervescencia cultural”.

Calatayud no se atreve a dar consejos a los ilustradores jóvenes. “Hoy día se ha ganado tanto en información que incluso los no profesionales hacen trabajos fantásticos”, asevera. “Lo único que me gustaría subrayar es que no se esclavicen al ordenador, que lo utilicen como una herramienta más”.

Pese a la dificultad para abrirse camino en estos tiempos difíciles, considera que la ilustración vive muy buen momento. “El término ilustración ha ganado visibilidad y ha ampliado su campo de acción”, señala. “Cuando yo empecé era difícil explicar en qué consistía mi profesión, que se limitaba al ámbito publicitario o a la ilustración de libros. Pero hoy la creación de imagen se proyecta también sobre el comic, portadas de revistas o los libros ilustrados y hay muchas más editoriales en España  dedicadas al libro infantil ilustrado”.

“La creación de imagen siempre tendrá una demanda como alternativa y complemento de la fotografía. Además es un trabajo muy atractivo que  gracias al tratamiento digital ha ganado una nueva dimensión”, concluye el veterano ilustrador.

Ilustraciones de Miguel Calatatyud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Ilustraciones de Miguel Calatatyud para la Cartelera Turia. Imagen cortesía de Media Vaca.

Bel Carrasco