La Cabina arranca a lo ¿Superman?

La Cabina. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Inauguración: jueves 5 de noviembre, a las 20.00h, en Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia, con la proyección de Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon
Plaza del Ayuntamiento, 14. Valencia
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La Cabina abrirá este jueves su octava edición con un Superman muy especial en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. Se trata del creado por Jimmy Bemon, cuyo cómic lleva él mismo a la pantalla bajo el título de Superman no es judío (…y yo, un poco), una manera como otra cualquiera de convencer a un niño de la importancia de pertenecer a la religión judía. Porque aunque Superman no lo sea, al joven se le dice que sus creadores sí lo eran. He ahí la trama del mediometraje inaugural. Lo mismo le sucede al Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, que de momento no tiene los poderes de Superman, pero lleva camino de tenerlos.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Fotograma de La isla a mediodía, de Philippe Prouff. La Cabina.

Al menos si nos atenemos a lo vaticinado por quienes asumen de momento el mayor peso económico del presupuesto de La Cabina. Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, y José Luis Moreno, director general de CulturArts, responsables de las entidades que llevan apostando fuerte por este festival “único en el mundo”, adelantaron que de cara al próximo año “habrá una implicación más contundente” por parte de las tres instituciones públicas valencianas: Ayuntamiento, Diputación y Generalitat. Lo cual supondrá la “consolidación del festival”.

Carlos Madrid, director de La Cabina, recogió el guante y dijo que, en caso de confirmarse las expectativas, el anunciado incremento presupuestario iría destinado a “dignificar el esfuerzo del equipo”, a “mejorar la comunicación hacia el público y hacia los medios”, tanto locales como nacionales e internacionales, y a “traer a directores de otras latitudes”. Todo ello en el marco de una octava edición que del 5 al 15 de noviembre mostrará una selección de 25 mediometrajes de los 334 recibidos a concurso. Cifra ésta que supera en más de 100 los presentados en 2014, al igual que el número de espectadores creció con respecto a la de 2013, rozando ya los 5.000 espectadores.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de A Mal Gam A, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Y puestos a seguir creciendo, La Cabina estrena sección: Amalgama, aludiendo al mediometraje de Iván Zulueta A Mal Gam A, que junto a Iván Z, de Andrés Duque, se proyectarán fuera de competición. Competición en la que sí estarán los mediometrajes: Voilà l’enchainement, de Claire Denis; El gran vuelo,  de Carolina Astudillo; La parte de la sombra, de Olivier Smolders; El último abrazo, de Sergi Pitarch Garrido; Dime quién era Sanchicorrota, de Jorge Tur, y 10, de Marta Jurkiewicz.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

Fotograma de Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. La Cabina.

En la sección oficial, además de la mencionada Superman no es judío (…y yo, un poco), de Jimmy Bemon, sobresale Interior. Leather Bar, de James Franco y Travis Mathews. Como explicó Carlos Madrid, se trata de los 40 minutos no incluidos en el metraje final de A la caza (Cruising, 1980), de William Friedkin, con Al Pacino como protagonista. Película de temática homosexual que en su momento levantó cierta polvareda y que Franco y Mathews recrean, para plantear una reflexión en torno a la libertad creativa y sexual. También destacan los mediometrajes Carrera de obstáculos (A running jump), de Mike Leigh, o La isla a mediodía, de Philippe Prouff, a partir del relato homónimo de Julio Cortázar que arranca así: “La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda…”, aludiendo a un viaje en avión que desencadenará cierto misterio.

La Cabina Inèdits, con mediometrajes de Federico Fellini o la recientemente fallecida Chantal Akerman; Díptico Rock, con películas de Néstor Mir y Carlos Aimeur; Panorama Francés, en el Instituto Francés de Valencia, o CinemaScupe, son el resto de secciones que conforman la octava edición de un festival que, como subrayaron sus responsables, “no para de crecer”.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Philippe Prouff. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Fotograma de Superman no es judío (..y yo, un poco), de Jimmy Bemon. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Salva Torres

La Cabina, cada vez más grande

La Cabina
Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, organizado por el Aula de Cine de la Universitat de València y con la colaboración de CulturArts-IVAC, vuelve del 5 al 15 de noviembre para ofrecer al público el mejor cine narrado entre 30 y 60 minutos en versión original. En esta octava edición se han superado los números de años anteriores llegando a recibir más de 330 mediometrajes (100 más que en la edición pasada) y se ha pasado de los 24 seleccionados a 25 de 13 nacionalidades diferentes. Comedia absurda, drama, acción o humor negro son algunos de los géneros que los espectadores podrán ver en la Sala Luis García Berlanga de la Filmoteca.

Otro de los récords históricos que se han conseguido este año es que España es el cuarto país con más producciones dentro de la Sección Oficial, empatada con Dinamarca. Ambos países presentan dos producciones propias y una en régimen de coproducción. Sólo por delante de ellos están Francia (8), que sigue siendo el país con mayor producción de mediometrajes, Alemania (4) y Reino Unido (4). Dinamarca entra por primera vez en la Sección Oficial al igual que Senegal o Irak (ambas como coproductoras en dos filmes). Además, cabe destacar el mediometraje Uranes (España, 2013), del ilicitano Chema García Ibarra, único mediometraje en Sección Oficial producido en la Comunidad Valenciana.

Fotograma de A running jump, de Mike Leigh. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de A running jump, de Mike Leigh. Imagen cortesía de La Cabina.

En cuanto a géneros hay una gran variedad de ellos: desde el drama histórico de H (Lluís Galter, España, 2014), el humor absurdo de Uranes y Kung Fury, la acción de Nocebo (Lennart Ruff, Alemania, 2014) o el conflicto de la inmigración e identidades que encontramos en Terremere (Aliou Sow, Senegal-Francia, 2014). El mediometraje La isla a medio día (Philippe Prouff, Francia, 2014) adapta el relato homónimo de Cortázar que “consigue plasmar la misma sensación que el escritor pretendió con el relato”, afirma Carlos Madrid, director de La Cabina.

El Festival sigue fiel a su filosofía: historias de ficción de calidad que muestran una manera de narrar no sujeta al imperativo comercial del tiempo. A este respecto, Carlos Madrid destaca el mediometraje de Mike Leigh, director y guionista nominado en varias ocasiones al Oscar por películas como Secretos y mentiras (1996), que ganó la Palma de Oro en Cannes; Topsy-Turvy (1999); El secreto de Vera Drake (2004); Happy-Go-Lucky (2010); o Another Year (2010) y cuya película más reciente es Mr. Turner de 2014. “Tener en la Sección Oficial el mediometraje Carrera de obstáculos (Reino Unido, 2012) de Mike Leigh confirma que los directores no utilizan este formato necesariamente como plataforma de nada y que lo importante es rodar una historia tenga la duración que la historia requiera”, asegura Madrid.

Kung Fury, de David Sandberg. Imagen cortesía de La Cabina.

Kung Fury, de David Sandberg. Imagen cortesía de La Cabina.

También destaca Kung Fury (David Sandberg, Suecia, 2015), presentada en el Festival de Cannes de 2015 en la Quincena de Realizadores. El film se ha convertido en uno de los fenómenos virales de este año alcanzando los 21 millones de reproducciones en Youtube. Ésta será una oportunidad única de ver esta película hilarante en pantalla de cine, mezcla de géneros y parodia, a la vez que homenaje, de los años ochenta. La película “aúna una gran calidad en la producción y efectos especiales a la vez que se ríe de sí misma”, afirma el director del Festival.

Asimismo, Madrid se siente satisfecho por la selección de este año y asegura que hay propuestas “más atrevidas en cuanto a su lenguaje”. Por ejemplo Sólo me deseas a mí (Dag Johan Haugerud, Noruega, 2014), “en la que la actriz principal se enfrenta ‘cara a cara’ a la cámara”; el lenguaje atrevido de Kung Fury; la intensidad dramática -“cercana al thriller”- de Todo irá bien (Patrick Vollrath, Alemania-Austria, 2015), que participó en la Semana de la Crítica de Cannes 2015; o la “gran personalidad” de Teenland (Maria Gratho Sorensen, Dinamarca, 2014), que “juega con imágenes y momentos musicales que potencian la liberación de los instintos juveniles”.

Fotograma de Todo irá bien. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de Todo irá bien, de Patrick Vollrath. Imagen cortesía de La Cabina.

La calidad de los mediometrajes que conforman la Selección Oficial de La Cabina 2015 viene avalada, además, por cineastas como Abbas Kiarostami o Michael Haneke que dijeron de Todo irá bien (Patrick Vollrath, Alemania y Austria, 2015) que es una película “impactante” e “intensa y bien contada. Excepcionalmente bien interpretada. Una película conmovedora que cautiva desde el primero hasta el último segundo”.

Fotograma de Kung Fury. La Cabina.

Fotograma de Kung Fury, de David Sandberg. Imagen cortesía de La Cabina.

Joaquín Camps: “Estoy viviendo un sueño”

La última confidencia del escritor Hugo Mendoza
Joaquín Camps
Editorial Planeta

Que una primera novela de largo aliento, sin ganar ningún premio literario, despierte el interés de una editorial importante es el sueño de todo escritor. Un sueño que ha hecho realidad el valenciano Joaquín Camps con ‘La última confidencia del escritor Hugo Mendoza’. Un título que lo acredita como nuevo y rutilante astro en la constelación Planeta.

“La idea matriz me vino a la cabeza hace cuatro años, un día que estaba en el aeropuerto de Bérgamo”, cuenta Camps, profesor de Recursos Humanos en la Universitat de València. “No me puse de inmediato a desarrollarla, la dejé reposar un par de meses y luego, a lo largo de otros tres, me dediqué a montar el armazón o estructura de la trama, aunque sobre la marcha introduje algún cambio. Soy organizado pero no rígido”.

El sólido armazón del argumento, lo bien que está cerrado, sin cabos sueltos deslumbró, primero a una agente literaria y acto seguido a los responsables de Planeta. La viuda de un famoso escritor presuntamente fallecido en el mar, Hugo Mendoza, recibe pruebas irrefutables de que está vivo. A partir de este enigma, el protagonista, Víctor Vega, un atractivo profesor universitario, se enfrenta a una carrera de obstáculos con la ayuda de una matemática obesa o una monja experta en informática.

La acción se desarrolla en las ciudades de Madrid, Valencia, la costa alicantina y escapadas a Barcelona y Londres. También aparece París, escenario de un paralelismo subliminal entre la figura de Mendoza y Cortázar. La calle Alcalá de Madrid es otro enclave carismático, con grandes iconos arquitectónicos como el Círculo de Bellas Artes o el edificio Metrópoli.

Portada del libro 'La última confidencia del escritor Hugo Mendoza', de Joaquín Camps. Editorial Planeta.

Portada del libro ‘La última confidencia del escritor Hugo Mendoza’, de Joaquín Camps. Editorial Planeta.

Extrañas sectas religiosas, mafiosos rusos, matones rumanos y editoras malignas desfilan por las casi 800 páginas de este relato bajo la sombra del escritor Hugo Mendoza. El mar es un espacio recurrente, dinamizador de los sentimientos de los personajes y catalizador de la historia.

¿Tiene Víctor Vera mucho de Joaquín Camps? “Es  imposible que al escribir no aparezcan rasgos de uno mismo”, responde Camps. “Experiencias que has vivido y otras cosas que has leído. Todo se  mezcla”.

Hacer pensar y entretener

Precisamente dotarlos de personalidad y sustancia es, según Camps, una de las principales bazas de su historia. “La escribí sobre todo para pasarlo bien, pero también procurando un equilibrio armónico entre el entretenimiento y la reflexión, entre el hacer soñar y el hacer pensar. Por otra parte, es un reflejo muy fiel de nuestra realidad, con amores, desamores y crítica social”.

Camps asegura que no siente la presión de su repentino y fulminante éxito a la hora de escribir una segunda novela. “Ésta la acabé hace ya tiempo y la tuve dormida en un cajón, así que empecé otra sin sentirme presionado por factores externos. Sí, la verdad es que floto en una nube, estoy viviendo un sueño», concluye.

Joaquín Camps. Imagen cortesía del autor.

Joaquín Camps. Foto: Nines Minguez. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco