Artistas de PAM! PAM! okupan el IVAM

PAM! PAM! 17
Mostra de Produccions Artístiques i Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Es una especie de ginkana de arte emergente”, señaló José Luis Clemente, comisario de la cuarta edición de PAM! PAM!, la Mostra de Produccions Artístiques i Multimedia de la Universidad Politécnica de Valencia que este año acoge el IVAM. Ginkana, porque las obras de los diez jóvenes artistas seleccionados “colonizan” el espacio museístico, “más allá de las salas convencionales, del cubo en blanco”, precisó Clemente, agradecido en todo momento a José Miguel Cortés, director del instituto valenciano, por haber tenido la “osadía” de acoger tan transgresor proyecto.

Ana Císcar (último Premio Fundación Mainel de pintura), Carlos Correcher, Marina González, Valentina Henríquez, Marina Iglesias, Rubén Marín, Inma Mendieta, Agustín Moreno, Marta Negre y Sonia Tarazona son los encargados de ocupar con sus respectivas obras, el bajo de las escaleras del museo, sus techos, paredes, pasillos e incluso los baños. “Han hecho un gran trabajo de adaptación”, en lo que Clemente consideró un “proyecto dificultoso” por cuanto rompía los moldes a los que nos tienen acostumbrados los museos.

Vista de una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Vista de una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Por eso el comisario reiteró en todo momento sus agradecimientos a Cortés, por haberse prestado a ese ejercicio de colonización de su espacio, una práctica, recordó, “que viene de los años 70”. A esa domesticación se afanaron los diez artistas que, de forma entusiasta, fueron explicando sus respectivos trabajos. Clemente, por resumirlos, aludió a las diversas problemáticas puestas en juego, que vienen a girar en torno a la identidad, las corrientes migratorias o el cuestionamiento del propio arte y del poder, muchas veces relacionado con el de la imagen.

Así, Correcher, desde el propio título de su trabajo, Whatever. Anything except something (Lo que sea. Cualquier cosa menos nada), polemiza en torno al poder de las imágenes, ocupando una parte del techo de entrada, la antesala de ascensores y la librería, eliminando el color y potenciando el choque entre el humor y la violencia. Marina González critica, mediante su pequeña capilla o lugar de devoción ubicado bajo las escaleras, las terapias de autoayuda (yoga, coaching), manteniendo una posición ambigua. Iglesias monta su particular bunker en el estrecho pasillo que lleva al baño, mostrando el conflicto entre lo orgánico que cambia y la uniformidad de los soldados; también aborda el tema del camuflaje. Ya en los baños, Henríquez utiliza el carácter residual de los mismos para reflexionar sobre el extrañamiento de la migración.

Una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Una de las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Negre se vale del audiovisual para mostrar la influencia de ciertos notables pensadores en la sociedad, ya sea mediante la repetición de algunos de sus libros o de la confusión a la que se llega por culpa de tanta cita. Marín explora las relaciones del artista con el poder mediante imágenes, en las que los límites entre realidad y ficción se diluyen. Moreno utiliza el título de su obra, I Am True Artist (Soy un artista de verdad), para desmontar esa verdad del artista con una serie de brillantes globos que van perdiendo aire con el paso de los días.

Mendieta indaga en las emociones a partir de la luz y el color, mientras Císcar rememora el caso JFK y el asesinato de Oswald a través de los medios, para revelar el carácter de ficción del propio discurso periodístico. Por último, Tarazona se hace eco de la frase “tenía miedo de olvidar el amarillo” (Borges), con el fin de preservar la memoria de ese color ante una posible ceguera. El IVAM acoge la “ginkana” de ese arte emergente hasta el 17 de septiembre. Después ya se verá. “Nos gustaría contar con un espacio estable, después de haber tenido que dejar el Centre del Carme, donde se nos ofreció un espacio que no era apropiado; se nos mostró la puerta de salida”, señaló Clemente. Ahora el IVAM será quien tenga la palabra.

Una las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Una las instalaciones de PAM PAM 17. Imagen cortesía del IVAM

Salva Torres

Fenómeno CALL en Luis Adelantado

CALL XVIII
Simone Bailey, Alejandro Botubol, Florencia Caiazza, Carlos Correcher, Iñaki Domingo, Ana Esteve, Sejma Ferré, Alejandro Ginés, Daniel Jordán, María León, Sali Muller, Elia Nuñez, Hilde Onis, Martín Piolatti, Manel Ros, Rosa Rubio y Jesús Eloy Sánchez
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia

“Yo es que nunca me pierdo la Call”. Cuando esta es una de las frases escuchadas en una inauguración, es un hecho que hay algo que funciona. Además, nos aporta una gran pista sobre la dimensión de la exposición. Retomando la genial nominalización cuando hablamos de “La Call” nos estamos refiriendo a la Convocatoria internacional de jóvenes artistas que dirige la galería Luis Adelantado. Esta convocatoria nace con el propósito de fomentar y apoyar la creación artística, y por supuesto, ha logrado, en su ya décimo octava edición, dar a conocer el arte emergente y joven, así como a sus autores enmarcándolos en un ámbito profesional. En esta edición nos topamos con más de una sorpresa…

Casi todas las disciplinas tiene un representación en el recorrido expositivo. Obras de diecisiete artistas componen el total de la exposición, once de ellos son españoles y cuatro de la Comunidad Valenciana. El resto se reparte entre distintas nacionalidades como la argentina, luxemburguesa, estadounidense, holandesesa o serbia. Distintas partes del mundo, incluso de España, con sus respectivas particularidades inherentes al contexto y la cultura.

Dar la bienvenida con un tipo de instalación como ‘The Fool Show XII’ de Daniel Jordán es un gran acierto. Genera curiosidad y realmente representa ese choque que suele ir implícito al arte joven contemporáneo. Esta gran caja de cartón tamaño humano en la que asoman por debajo unos pies esconde algo y fomenta la sensación de querer saber más. María León parece continuar con el juego generado a través de los vacíos creados por la materialidad de la cortina, negra, sobre fondo blanco. Iñaki Domingo con la serie fotográfica ‘Somewhere to Nowhere’ nos muestra la esencia de la disciplina reducida casi al mínimo donde la protagonista es la luz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Mientras tanto Alejandro Botubol estudia la simbología de los elementos pictóricos a través, sobre todo, de la geometría. De nuevo, un breve ápice instalativo con ‘Sweet, Backbreaking Adolescence’ de Hilde Onis donde el pasado reciente se materializa a modo de juguete y desprende roja limonada, lo que nos recuerda que no hay que dejar de observar o nos perderíamos la intervención en la ventana de Elia Nuñez así como los no-retratos de Jesús Eloy. El aporte de videoarte lo hace Ana Esteve con ‘Después de Nunca Jamás / After Nerverland’, una pieza que toma como referencia la famosa Ruta del Bakalo para construir dos vídeos, mostrados paralelamente, que reflejan el estilo de vida de dos jóvenes anónimos que entran en el bucle de la cotidianidad de la fiesta, el baile y el alcohol.

Una nueva perspectiva hacia la decoración se puede ver en el trabajo realizado por Rosa Rubio y en el hueco detrás del muro, se pueden ver alojados los paisajes de Alejandro Ginés, lo que implica que su ‘Plan de Fuga’ está funcionando, pues tiene vida propia. Los rostros naturales de los personajes de Manel Ros transmiten pura expresión, esa que también, aunque de manera distinta, quiere transmitir la instalación de Sali Muller. Las obras de Martín Piolatti ocupan gran parte de la sala donde están expuestas, el detalle del color intercambiado de los marcos y la neutralidad de los mismos, hace que las texturas sean las protagonistas.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Ya en la última sala, al ver las obras sin título de Sejma Ferré nos vienen a la mente las escenas de Richard Hamilton pero de composición aún más abigarrada. Parece que se respira mejor alrededor del video de la estadounidense Simone Bailey y cierra el recorrido un Carlos Correcher cuyas obras dialogan con las de otros artistas, obligándonos a pasear entre ellas, a acercamos, como si en el mismo estudio del artistas nos halláramos.

Sin embargo, “La Call” nos reserva otra última sorpresa. Como novedad en las bases de esta edición se incluía premiar a uno de los artistas seleccionados, con el objetivo de llevar a cabo una exposición individual para el espacio Boiler Room, última sala expositiva, en la parte más alta de galería, durante el verano de 2017. La elegida ha sido Florencia Caiazza, cuyas piezas presentadas reflexionan sobre incompatibilidad de los materiales crudos. El vaciado de cemento con un molde de papel, o el cemento y la moqueta,  supeditan todo el proceso artístico al paso del tiempo, su deterioro o transformación es clave para el interesante estudio sobre el volumen escultórico que la artista lleva a cabo. Merecida mención y enhorabuena, en general, a todos los implicados en el proyecto. Muchos estaremos esperando la siguiente “Call”.

María Ramis