Arte cubano en Kir Royal y la UPV

La Tercera Orilla: Arte Cubano Contemporáneo
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia
Universitat Politècnica de València (UPV)
Hasta el 29 de marzo, 2015

Hay sexo, a veces bien explícito (Los Carpinteros). Y hay, siguiendo ese mismo rastro, cuerpos desnudos asaeteados (Carlos Martiel, Lázaro Navarrete). Por ese mismo lado, conexiones con cierta violencia (José Bedia). También hay críticas, más o menos veladas, a la identidad (Glauber Ballestero), a la sociedad del camuflaje y la mascarada (Wilber Aguilera), a las fronteras (Guibert Rosales) al tiempo dilapidado (Glenda León). Hablamos del mejor arte cubano que acaba de desembarcar en Valencia de la mano de Kir Royal Gallery y la Facultad de Bellas Artes de la UPV.

Obra de Carlos Martiel en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Martiel en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Un total de 14 artistas mostrando su particular visión del mundo, a la espera de que la isla caribeña abra definitivamente sus puertas. Con todo, el arte cubano está aquí, en ‘La tercera orilla’ a la que alude el título de la exposición. Una tercera orilla que empieza en el propio lugar de origen (‘revolución o muerte, valga la redundancia’), pasa por Estados Unidos o México y desemboca en España. “En Cuba no existe mercado interno del arte, lo cual nos obliga a sacarlo fuera”, explicó Rafael Acosta de Arriba, que participó en una mesa redonda sobre arte cubano en la UPV, al tiempo que presentaba en Valencia su libro ‘La seducción de la mirada’.

Instalación de Glenda León en la exposición 'La tercera orilla'. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Instalación de Glenda León en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Un arte cubano representado por artistas de distintas generaciones, que abarca creaciones de las tres últimas décadas. Creadores que mediante la pintura, fotografía, escultura, instalación y video, viajan “con comodidad desde la estética del arraigo a la estética nómada”. Estéticas que siembran Kir Royal y la sala Josep Renau de Bellas Artes de “lo real maravilloso”, término de Alejo Carpentier utilizado por Guibert Rosales, comisario junto a Eleonora Battiston y Ricardo Forriols de ‘La tercera orilla’.

Obra de José Bedia en la exposición 'La tercera orilla'. Kir Royal Gallery.

Obra de José Bedia en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Lo real, pues, y lo maravilloso desplegado en dos espacios, porque uno resultaba insuficiente para mostrar algunas de las propuestas. Por ejemplo, las de Glenda León (que acaba de inaugurar en Matadero de Madrid) y Lázaro Navarrete. La primera, por su reloj de arena que se amontona como metáfora de cierto tiempo desaprovechado. El segundo, por su tributo de gran medida al hombre suspendido y mortificado por múltiples pinchos. Pero si alguien reúne lo real y lo maravilloso, como resumen de ‘La tercera orilla’ es el colectivo Los Carpinteros, con sendos videos.

Obra de Carlos Quintana en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Quintana en la exposición ‘La tercera orilla’.

‘Pellejo’, proyectado en Kir Royal, da cuenta de lo real del cuerpo, de su materia, en plena combustión sexual. Dagoberto Rodríguez que, junto a Marco Castillo, representa a Los Carpinteros, explicó que no era un “video porno”, por mucho que la explícita sexualidad así lo diera a entender. ‘Polaris’, exhibido en la sala Josep Renau, aborda todo lo contrario: el esfuerzo agónico de un hombre por subir tres tumbadoras hasta la cima de una gran montaña nevada, para gozar finalmente con su percusión.

El actual entramado de las artes visuales cubanas se halla magníficamente representado en todos ellos: Aguilera, Ballestero, Bedia, Martiel, Navarrete, además de Alexis Esquivel, René Francisco, Eduardo Ponjuán o Carlos Quintana. Todos ellos apropiándose de forma “indiscriminada de otras poéticas, todo ello mezclado, copulando y en interacción”, tal y como apunta Acosta. De ahí que haya algún ‘Venado guerrero’, algún que otro ‘Cuervo’, sangrientas ‘Simientes’ o gente ‘Por las ramas’, radiografiando ese arte cubano que se debate entre lo siniestro y lo maravilloso poético. Una oportunidad única para ver de cerca la Cuba que algunos idolatran y otros simplemente aguardan que abra definitivamente sus puertas. Sueños y pesadillas en Kir Royal y la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres

Cohen: Al(gu)ien en tierra de nadie

Lynne Cohen, restrospectiva
Comisaria: Nuria Enguita Mayo
Sala Rekalde*
Alameda de Recalde 30. Bilbao.
Hasta el 25 de enero de 2015

Lynne Cohen (1944–2014) empezó a fotografiar a comienzos de los setenta –provenía de la escultura y el grabado– los salones de sus vecinos y otros espacios íntimos que le parecieron dignos de ser retratados para «plasmar las realidades sociológicas de un mundo cambiante», según sus palabras. Hay una curiosidad etnográfica en esa intimidad circundante pero sin ánimo científico; no data su fotos, ni revela su exacta ubicación (con la salvedad de unas pocas al comienzo) en un intento de que el relato no se someta a prejuicios geográficos, se someta a clichés culturales, o pruebas de cargo sociológicas. Es su manera de superar la anécdota visual y dotar de entidad a la fotografía al aislarla del intrusismo controlador (que las pequeñas comunidades consideran normal en el intercambio de información local).

En estas primeras fotografías hay un cierto pasmo ante la profusión de objetos, algunos curiosos, bizarros, en ese espacio de exposición que es el salón de la casa. Un espacio teatral por excelencia donde la familia representaba –simulándolas– su buena cuna y sus posibles; un lugar donde lucía la memoria familiar. Pero el moderno living tiene una incoherencia plástica que se impone sobre los objetos cuajados de recuerdos, la limpieza: el rechazo de lo deteriorado, de las manchas, de las cicatrices del tiempo.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Las primeras fotos de Lynne Cohen son casi coetáneas de aquel viejo anuncio del sacabrillos cuyo slogan gritaba «cambie el polvo por brillo natural». Así frente el deterioro (que sí es lo «natural»), el brillo oculta el paso del tiempo y hace que la memoria familiar sea sometida también a una limpieza, a un expurgo, y a un brillar y deslumbrar en su exhibición.

La fotógrafa también nos muestra salas de clubs masculinos donde la representación se ensimisma y la intimidad grupal se sobredimensiona hasta lo kitsch: hombres tocados de sombreros turcos con inscripciones, sillones con astas de alce, una galería de notables custodiada por un ciervo disecado. Ahí parece nacer lo que será el leit motiv de su fotografía: mostrar interiores que por diferentes razones no son accesibles.

En los comienzos son fotografías de pequeño formato con una invisible —pero perceptible— mano que gira palma arriba para mostrar las salas. Es la única presencia humana, sobreentendida: Lynne fotografía los interiores sin persona alguna («no sabría dónde ponerlas») aunque se puede percibir la presencia fuera de cuadro, contemplando –ufanas– su escenario favorito.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Cohen se vale de composiciones equilibradas, una iluminación bien compensada (con una exposición larga) que permita detallar todo el espacio; un punto de vista natural en altura y una acusada simetría compositiva. Así consigue distanciarse y ofrecer una mirada neutra; de modo espontáneo brota la curiosidad objetiva que desea escudriñar. Este ofrecimiento a mirar se troca en «invitación a entrar» cuando sus fotos pasan a formato más grande al inicio de los 80. La ausencia de personas, la desaparición de la autora y el tamaño grande hacen que la retrospectiva de la Sala Rekalde sean más de sesenta ventanas a las que asomarse.

Agotado el tema de los livingroom y los clubs masculinos, Cohen da rienda suelta a esa necesidad de mostrar lugares poco accesibles e incluso lugares que están a dos pasos en un instante inédito. Durante el resto de su producción surgen sus series de fotografías agrupadas bajo colecciones genéricas: aulas (classroom), spas, laboratorios, warehouse, escuelas de vuelo, fábricas, instalaciones militares. Son espacios muy distintos a los salones «de exhibición» anteriores: la mano alegre que mostraba pasa a ser una mano que abre una cortina donde está lo que no se enseña (muchos a regañadientes, según comentó). Queda atrás el espejo que se mira la cara maquillada, el ornamento y la ostentación.

Cohen fotografía los órganos del sistema, donde los procesos ocultos: ahí donde se experimenta, se aprende, se descansa, se ensaya, se fabrica, se relaja, se prueba, se sanea, se almacena, se adiestra… a disparar. Pasa de una fotografía que no estaría lejos del cuché (salones y clubs en modo show), a otra mucho más distante, más cercana a la ecografía de los interiores del sistema (donde el control).

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

En la retrospectiva, la serie de Aulas es notable y se funde con la de otros espacios de entrenamiento y aprendizaje como las galerías de tiro, los simuladores o incluso las salas de baile. Son todas fotografías de gran formato lo que dota al observador de detalles e imperfecciones como abolladuras, muescas, arreglos que enriquecen el genérico título de la foto con el espacio retratado. En algunos casos muy evidente y en bastantes asalta el extrañamiento visual.

La mirada pasmada suele encontrar en el humor una manera rápida de salir de ese estado oleaginoso: buscar una ganzúa en los varios significados que la ambigüedad ofrece con la esperanza de que una de las puertas ofrezca el escape. En algunas fotografías no queda muy claro qué son, qué se hace (ni, por supuesto, quién lo hace). Los objetos no destacan en forma, ni en ubicación. Salas y estancias carentes de un punto central funcional que dé significado y ofrezca líneas de fuga hacia los matices. No, todo conjuntado y cerrado en sí mismo.

Objetos y muebles, suelos y techos, paredes, todo queda a merced de un diseño monótono de motivos geométricos o vegetales como si fuera un tejido de camuflaje (especialmente en blanco y negro). Puede ser un recibidor de un hotel pretencioso, o un espacio mixto frente una oficina industrial, o una antesala donde entregar paquetería. Mediante patrones llamativos y chillones se configura el equívoco, el pasmo, un paréntesis a nuestro mirar etiquetador. Sin buscar la sobreinterpretación que es el peligro de esta obra, ya que cualquiera de sus fotografías con maniquíes se impone casi; en una segunda observación aparece más abstracto que hay engaño, artificio y ese debate entre lo absurdo (de mirar para clasificar) y lo serio.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

De la fotografía de Cohen suele destacarse que causa inquietud por carecer de personas e inspira a percibir presencias, ausencias, incluso ver fantasmas en sus instantáneas. La habitación deshabitada se utiliza contra el que mira: anula el mirar forense, produce apariciones, la fantasía encuentra interrogantes que habitar. La perturbación no nace de ninguno de los objetos que Cohen fotografía, sino de la pérdida de éstos (de escala humana en las primeras fotografías hacia estructuras y aparatos sobrehumanos) y en consecuencia da paso a el aire; un aire vaciado que permite a la imaginación entrar y, claro, obligarla a husmear por marcas, aparatos, reflejos, ventanales y romper los confines de cada imagen.

En algunas fotografías los maniquíes, los muñecos, las siluetas de figura humana invocan la presencia humana abstracta y cosificada de las víctimas del ensayo: estar ahí para ser tiroteadas, golpeadas, vestidas. En otras hay mirillas y troneras, cabinas de observación, barricadas que materializan la presencia no visible de personas que observan y controlan; al igual que al otro lado de micrófonos y tuberías, en el origen de cableados, leyendo indicadores, medidas, ajustando parámetros. Y por último, la simple orfandad del mobiliario vacío, de las salas despobladas de baile o las aguas quietas de las piscinas acaban por imponer una nostalgia de cuerpos. No en vano Lynne Cohen tituló a sus exposiciones más famosas «Camouflage», «Occupied territory» (Territorio ocupado) y «No Man’s Land» (Tierra de nadie). Quizá dando a entender que si bien ella no sabía dónde poner las personas, los espectadores podrían.

La última imagen de Cohen es la pared lateral de un frontón de la serie llamada classroom (algunas fotografías fueron tomadas en España en los 90). Un frontón sin números, ni los pasa y falta: las rayas pintadas revelan que no es el largo frontón clásico de pelota. Un guiño local, una manera de mirar a uno de esos espacios comunes con otro ángulo, una invitación a reposar la mirada y apreciarlo con la misma luz, sin nadie, con otra velocidad.

¿Y si se revisaran todas estas fotografías como la persona encargada de limpiar y ordenar el lugar? Como si se acabara de evaporar la última marca de agua jabonosa en el suelo y, acodado sobre un carrito de baldes y escobones, se contemplaran los espacios que otros usarán justo antes de volverse para apagar la luz. Espacios donde poder descansar nuestra mirada mientras ellos descansan a su vez de nosotros.

* La retrospectiva de la Sala Rekalde consta de 78 fotografías. Se inició en la Fundación Mapfre en Madrid en febrero de 2014. La autora se ausentó de la inauguración por problemas de salud que no pudo superar y falleció en mayo. Afortunadamente para los lectores de Makma, se puede visitar la exposición madrileña mediante una visita virtual con apoyo gráfico y auditivo en la dirección:

http://www.exposicionesmapfrearte.com/lynnecohen/visita_virtual/visita_virtual.html

Esta retrospectiva también estuvo expuesta en la Sala Vimcorsa en Córdoba. La obra completa en la web de la autora también merece una visita aunque las imágenes son de resolución media-baja: http://www.lynne-cohen.com

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Jorge Laespada