Contra el olvido y el silencio

Donde germinan los silencios. Abel Azcona, Alejandro Mañas, Art al Quadrat, Marie-Pierre Guiennot, Pepe Bea
Sala de Exposiciones del Centro Social de Teruel
C / Yagüe de Salas, 16. Teruel
Hasta el 27 de mayo de 2016

El arte es una herramienta de sensibilización frente a cualquier abuso. Un lenguaje que otorga palabra al silencio y presencia a lo extinguido, además de un instrumento de sensibilización en torno a la defensa de los derechos humanos de mujeres y hombres.          Desde 1936 hasta la actualidad, una parte de la historia de España ha sido en primer lugar perseguida, para ser posteriormente silenciada y borrada de nuestra memoria. La vida de los muertos y de las muertas habita en nuestro pensamiento, sin embargo, hasta el franquismo quiso matar esa memoria. Acabar con la memoria de un pueblo con la estrategia sibilina del paso del tiempo, ha sido la manera más burda de mostrar desprecio por los ciudadanos y ciudadanas, víctimas de la represión franquista.

En la actualidad, España es el segundo país del mundo con mayor número de fosas tras la Camboya de Pol Pot. Todavía muchas personas siguen sin saber qué sucedió con sus familiares desaparecidos, mientras que los responsables de aquellos hechos, considerados crímenes de lesa humanidad(1), siguen impunes. El juez Baltasar Garzón considera que hay más de 150.000 personas que permanecen enterradas en fosas comunes repartidas por toda la geografía española. Los olvidados y las olvidadas por el franquismo, no olvidan, por lo que sus tragedias, no pueden ser borradas de nuestra memoria, a pesar de que la historia oficial ha considerado que el pasado no debe ser removido. Su escudo protector ha sido la ley de Amnistía del 15 de octubre de 1977, a través de la cual se exoneraban todos los crímenes cometidos en España desde el 15 de diciembre de 1936 hasta el 15 de junio de 1977, lo que supuso el gran triunfo del franquismo, hasta el momento, evitando que fueran juzgados por crímenes contra la humanidad(2).

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

La Transición se ha construido sobre el olvido de los desaparecidos y de las desaparecidas. Los familiares fueron condenados al silencio durante el franquismo, mientras que durante la Transición, han sido abandonados y abandonadas por la mayoría de los políticos al ser dadas por buenas las condenas dictadas por los consejos de guerra franquistas(3). Dichas muertes han sido borradas de nuestra memoria al ser consideradas unas muertes pasadas que no afectan nuestro presente(4) porque no entran dentro del marco dominante de lo humano. En 2013, Naciones Unidas instó a España a investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo, además de neutralizar la ley de Amnistía de 1977. Mientras, la ley de Memoria Histórica aprobada en diciembre de 2007, la cual contribuía a cerrar las heridas y a eliminar cualquier elemento de división entre los ciudadanos y las ciudadanas, ha sido “paralizada” por el Partido Popular.

“Donde germinan los silencios” es una exposición relacionada con la vida y la tierra, la misma que cubrió los cuerpos y que redime a quienes los cubrieron. Por otra parte nos habla de sanación, reparación y construcción de la memoria que pretendemos contribuya a cerrar heridas, a abrir políticas del perdón, a mantener viva la memoria y sobre todo a recordar. Aragón y el País Valenciano de donde proviene la asociación Pozos de Caudé y el lugar de nacimiento de la galería Coll Blanc, respectivamente, nos ofrecen la posibilidad con esta exposición, de restar protagonismo a la frontera de ambos territorios, la misma línea divisoria que tanto protagonismo tuvo durante la Guerra Civil, sinónimo del Frente de Aragón y de la Ofensiva de Levante, que culminó con la división de la zona republicana en dos partes y finalmente con la caída de Valencia.

Al mismo tiempo, los y las artistas, con sus respectivas obras van a proponernos a través de diferentes trabajos y lenguajes contemporáneos, un encuentro traumático a la vez que real, con la memoria invisibilizada y con el silencio, impuesto por la fuerza de las armas. La exposición dará inicio este viernes día 6 de mayo de 2016 a las doce del mediodía con la macroperformance Desafectos de Abel Azcona (Pamplona, 1988) a partir de la cual, el artista pretende llamar la atención sobre la ceguera de una sociedad que ha permanecido adormecida demasiado tiempo. Tanto durante la Guerra Civil española como en la época franquista, se asesinó a una cantidad brutal de personas, la mayoría de las cuales yacen en fosas comunes todavía sin identificar. Sus cuerpos fueron olvidados literal y metafóricamente porque al privarles de identidad, de liturgia, de duelo, se les condenó al olvido. Exiliados, fusilados, calumniados, deshonrados, mutilados, maltratados, heridos, muertos, enterrados.

Aquellos seres humanos sobreviven en el recuerdo pleno de su humanidad a través de parientes descendientes que el artista, en su labor de investigador, sirviéndose de las redes sociales y los recursos de internet, localiza y convoca para esta ceremonia performativa en que consiste Desafectos, la mayor macroperformance que se haya realizado hasta ahora de estas características y con este valor activista, que bien podría parecer de inspiración accionista de los años 70, pero no. Marie Pierre Guiennot (Dijon – Francia, 1970) interpreta, de una manera abstracta, el dolor y el sufrimiento inspirados en los testimonios de los habitantes de la zona de Teruel en sus dos obras Sólo habremos muerto si vosotros nos olvidáis, frase que está en la actualidad junto al monumento levantado en Pozos de Caudé donde fueron fusilados y fusiladas según diversas estimaciones, casi mil personas, y en El estruendo del silencio, trece piezas a través de las cuales homenajea a las trece mujeres fusiladas en Villarquemado y enterradas en los Pozos de Caudé, así como a las trece jóvenes fusiladas en Cella, una de ellas embarazada, enterradas en el cementerio de Albarracín. Alejandro Mañas (Castellón, 1985) recoge en sus dos trabajos el sufrimiento de los represaliados y de las represaliadas.

En Mi última noche, el artista rescata testimonios epistolares de despedidas llenas de sufrimiento ante el inminente fusilamiento, mientras que en Sonidos a la libertad recoge palabras de recuerdo, angustia e impotencia, las cuales surgen del recuerdo de las personas entrevistadas en la población de Cella. El colectivo Art al Quadrat formado por las hermanas Mónica y Gema del Rey Jordà (Sagunt, 1982), relatan la historia de seis mujeres reales en el video Jota de las olvidadas, mujeres que por otra parte sufrieron la represión franquista en carne propia y en cuyos lugares donde dicha violencia aconteció, es cantada, sacándolas del olvido y del silencio. Pepe Beas (Córdoba – Argentina, 1955) en la instalación De hijas y madres nos muestra el dolor de los vivos y el dolor de los muertos. El dolor de los padres, muertos en vida, ante el fusilamiento de los hijos e hijas.

Sus obras pretenden recuperar la memoria de los desaparecidos y de las desaparecidas, contando la historia no escrita y visibilizando la historia perseguida. La obra de todos estos artistas nos habla de resistencia. Sus obras no nos dejan indiferentes ante una realidad aterradora borrada por la dictadura, cuya historia fue reescrita con la intención de que se adecuase a la cosmogonía franquista. En ellas cobran protagonismo las mujeres republicanas, las grandes olvidadas por la represión franquista, víctimas de violaciones tumultuarias y de escarnios públicos en los que fueron rapadas y obligadas a beber aceite de ricino(5), lo cual les provocaba diarreas constantes, porque encarnaban la mujer no sumisa. Las violaciones en base al género fueron constantes durante la Guerra Civil y la posterior represión franquista, siempre al amparo de la misoginia establecida por Antonio Vallejo-Nájera, psiquiatra del régimen quien ha pasado a la historia por ser uno de los impulsores de la segregación entre las madres rojas y sus hijos e hijas, con el objetivo de evitar que se “contagiaran” de su ideología.

Centro Social Teruel.

Donde germinan los silencios. Centro Social de Teruel.

Lamentablemente, todavía en la actualidad no hay ningún registro oficial documental sobre la represión franquista a las mujeres torturadas en base al género, pues fueron violadas, sometidas a abortos forzados, a descargas eléctricas en sus genitales y a los robos de sus bebés hasta bien entrados los años ochenta. Ellas han sido doblemente invisibilizadas: por ser mujeres y por ser rojas o compañeras de rojos, esposas de rojos o hijas de rojos. Y todavía, son las grandes olvidadas de la memoria histórica. Por otra parte esta exposición pretende recuperar la figura de los desaparecidos y desaparecidas, quienes se ha considerado, como dijo Videla, el dictador argentino, no tienen entidad: ni están muertos o muertas, ni están vivos o vivas(6).

España es la única democracia que no ha abierto ninguna comisión para esclarecer los horrores del franquismo. Nuestro país, en su momento, optó por el olvido. En la actualidad, es en Argentina donde se lleva a cabo la única querella contra el franquismo en base a la jurisdicción internacional y la única querella por la represión sufrida por las mujeres en base al género, desde marzo de este mismo año. Los represaliados y las represaliadas buscan justicia frente a la impunidad otorgada por la propia ley de Amnistía que otorgó perdón a los asesinos(7). Después de cuarenta años de la muerte del dictador Franco, es necesario visibilizar la memoria, la verdad y la justicia.

 

1 Este tipo de delitos según la legislación internacional siempre son perseguibles, independientemente del tiempo transcurrido. Lizundia, Fernando I.: El exterminio de la memoria. Una comisión de la verdad contra el olvido de las víctimas del franquismo, Editorial Catarata, Madrid, 2015, p. 99

2 Basterra, Mauricio: “Ley de Amnistía: cómo apuntalar los pilares de una dictadura”, Diagonal Saberes, 16 de octubre de 2012

https://www.diagonalperiodico.net/saberes/ley-amnistia-como-apuntalar-pilares-dictadura.html 24-4-2016

3 Lizundia, Fernando I: Op. cit, p. 105

4 Butler, Judith: Marcos de guerra. Vidas lloradas, Ediciones Paidós, Madrid, 2009, p. 79

5 González Duro, Enrique: Las rapadas. El franquismo contra la mujer, Siglo XXI Editores, Madrid, 2012

6 Carlos, Carmen de: <La Pantera Rosa” Videla: “No están vivos ni muertos, estás desaparecidos”>, ABC Internacional, 18 de mayo de 2013

http://www.abc.es/internacional/20130518/abci-videla-vivos-muertos-desaparecidos-201305181314.html 24-4-2016

7 Martínez, Isabel: “Anna Mesutti: con las víctimas del franquismo no sirve borrón y cuenta nueva”, La Vanguardia, 29 de enero de 2015

http://www.lavanguardia.com/vida/20150129/54424032617/ana-messuti-victimas-franquismo.html 25-4-2016

Irene Ballester Buigues

Comisaria de la exposición

 

Rithy Panh, superviviente de los Jemeres Rojos

Retrospectiva del cineasta camboyano Rithy Panh
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

Rithy Panh (Phnom Penh, 1964) es uno de los cineastas con mayor proyección internacional, ampliamente reconocido por la crítica y por los grandes eventos cinematográficos, como el Festival de Cannes y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. En palabras del director de Cinema Jove, Rafael Maluenda, la presencia de Panh en Valencia supondrá para el público “un encuentro con uno de los cineastas más fascinantes de cuantos están en activo, con una trayectoria única, marcada por su experiencia vital”.

El cineasta camboyano Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El cineasta camboyano Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Rithy Panh escapó de Camboya con 13 años, tras perder en pocas semana a toda su familia, víctima del exterminio programado por el régimen de los Jemeres Rojos. Tras pasar por un campo de refugiados en Tailandia fue acogido por Francia, completó en París su formación y se matriculó en el Instituto de Estudios Cinematográficos Avanzados.

Fotograma de 'S-21. La máquina de matar de los Jemeres Rojos', de Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘S-21. La máquina de matar de los Jemeres Rojos’, de Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Su filmografía muestra en gran medida su lucha por recuperar la memoria y la cultura camboyanas que intentó borrar el régimen de Pol Pot, del que aborda magistralmente su efecto devastador. Títulos como ‘La imagen perdida’ (2013), ganadora en 2013 en la sección Un certain regard del Festival de Cannes, y nominada al Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera, o ‘S-21: la máquina de matar de los Jemeres Rojos’ (2003), premiada en numerosos festivales, entre ellos Cannes y Valladolid, han contribuido a cimentar la figura de Panh como referente moral en el tema del genocidio y la memoria.

De hecho, esta misma película cerrará en la Filmoteca el ciclo dedicado a títulos esenciales en la historia del cine documental en Básicos Filmoteca, el día 9 de Junio, en un anticipo de la retrospectiva que Cinema Jove dedicará al cineasta durante la celebración del Festival.

Fotograma de 'The missing Picture', de Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘The missing Picture’, de Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

La carrera de Rithy Panh incluye tanto documentales como títulos de ficción, como ‘Gibier d’élevage’ (2011), ‘Un barrage contre le pacifique’ (2008), protagonizada por Isabelle Hupert, o ‘La gente del arrozal’ (Neak se, 1994), incluidas en la retrospectiva de Cinema Jove que permitirá al público una aproximación al universo del cineasta, una mirada sobre la Camboya colonial, la Guerra Civil y el régimen de los Jemeres Rojos. Angelina Jolie se ha asociado con Panh para co-producir la nueva película dirigida por la actriz, ‘D’abord, ils ont tué mon père’, (‘Al principio, mataron a mi padre’) autobiografía de la autora y defensora de los derechos humanos camboyana Loung Ung, superviviente del exterminio.

Cartel de la película 'S-21', de Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Cartel de la película ‘S-21′, de Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

“Para un festival como Cinema Jove, veterano en el terreno de la formación y la educación cinematográficas, contar con Rithy Panh y promover su encuentro con el público es un acto de coherencia: el propio Panh es el impulsor del Centro Bophana para la Investigación Audiovisual, dedicado a la formación de cineastas emergentes camboyanos, a organizar festivales, ciclos de cine clásico, y a recuperar la cultura y el arte que el régimen de Pol Pot intentó eliminar”, señala Maluenda.

Así mismo, Rithy Panh es autor (con la colaboración de Christophe Bataille) del libro ‘La eliminación’ (Anagrama, 2013), en el que confronta su trágica experiencia con el genocidio, que le ha valido la comparación con figuras como Primo Levi o Aleksandr Solzhenitsyn, así como varios premios. También el Instituto Francés colabora en este homenaje, y la participación de Rithy Panh en Cinema Jove permite incluir su presencia en su programa Rostros de la Francofonía.

The Missing Picture, de Rithy Panh. Cinema Jove.

The Missing Picture, de Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

93 miradas de frente: ¡eso sí es dar la cara!

Desaparecidos, de Gervasio Sánchez

Museu Valencià d’Etnologia

C / Corona, 36. Valencia

Hasta el 13 de octubre

Cuando los dirigentes políticos y militares toman decisiones enfebrecidos, pero al mismo tiempo hieráticos, por el ambiente caldeado de la guerra, suelen atender a intereses que excluyen la vida humana. Lo mismo vale para la guerra de guerrillas, el terrorismo o la famosa lucha armada. Queda excluida la defensa legítima ante la violencia del tirano. En todos esos casos, las víctimas lo son a título de inventario, tras haber sido objeto excusable de las más variadas felonías. El régimen nazi creó un departamento encargado de la destrucción de los judíos que se denominó Sección de Administración y Economía. No hay personas muertas, sino bajas y, lo que es todavía peor, desaparecidos.

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, en la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, en la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Por eso es tan singular el trabajo del fotoperiodista Gervasio Sánchez: porque le pone rostro a las cifras y, en el caso que nos ocupa, le pone rostro al colmo de la ignominia: los desaparecidos durante el combate. De las casi 200 fotografías y dos videos que ocupan el Museu Valencià d’Etnologia, entre primeros planos e imágenes que recogen restos humanos, exhumaciones o ceremonias funerarias, destacan los 93 rostros que, mirándonos de frente, muestran a su vez fotografías de seres queridos desaparecidos. Ese casi centenar de miradas frontales debería bastar para darle la razón a Freud: el primer enemigo de la civilización es el propio individuo animado por su primitiva tendencia destructiva.

Imagen de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Imagen de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Con ser mucho el dolor que muestran esos rostros, perplejos por el olvido con que la sociedad barre ese pasado de violencia, Gervasio Sánchez llega a una triste conclusión: “Mi trabajo apenas describe una parte ínfima del drama de los desaparecidos”. Y concluye: “Es poco menos que una lágrima en un gran río de silencio, desesperación y dignidad”. Para que ese río vaya a parar al más extenso mar, es necesaria la complicidad de mucha gente, expresada en ese silencio, aludido por Gervasio Sánchez, y que Albert Einstein explicó más o menos en estos términos: el peligro de la vida no está sólo en todos esos seres dispuestos a ejercer el mal, sino en todos los que se sentaron a ver lo que pasaba.

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Imagen del video de Gervasio Sánchez y Marta Palacín, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Gervasio Sánchez, con su exposición titulada precisamente Desaparecidos, no es de los que se sientan, sino de los que tratan de revelar la dignidad de todas esas personas desesperadas por el olvido hacia sus personas queridas, y durante tanto tiempo invisibles. Personas desaparecidas en Guatemala, Colombia, Perú, Argentina, El Salvador, Chile, Bosnia-Herzegovina, Camboya, Irak y, por supuesto, España. Y en este punto, Gervasio Sánchez se hace la siguiente pregunta: “¿Por qué son más valientes los guatemaltecos, los iraquíes o los bosnios que los españoles? Sus guerras fueron tan brutales como la nuestra. Sus transiciones tan complejas como la nuestra. Sus políticos tan viciados por el olvido y la comodidad como los nuestros. Pero ellos han avanzado y nosotros seguimos empantanados”.

Desaparecidos, más que una lágrima, aporta los rostros ajados de personas que ya han derramado, no una, sino cientos de lágrimas. Y ahí están, de pie, sosteniendo con dignidad las fotografías que recuerdan hasta dónde puede llegar la crueldad humana. Hipnotizados por las imágenes más placenteras de la sociedad de consumo, y completamente de espaldas a lo real de la existencia, parecemos inmunes al dolor ajeno, que no sea el amable y amortiguador acto caritativo. Conviene saber lo que Gervasio Sánchez muestra directamente y, sin embargo, desprovisto de espectacularidad morbosa: que basta escarbar un poco, para mostrar nuestras vergüenzas. En este caso, alrededor de 200. Imágenes que, además de provocar sonrojo, muestran igualmente el lado heroico de quienes las dignifican con su insistente presencia. Eso sí que es dar la cara. 

Detalle de una de las imágenes de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d'Etnologia

Detalle de una de las imágenes de Gervasio Sánchez, de la exposición Desaparecidos. Museu Valencià d’Etnologia

Salva Torres