Las razones primeras de Roberto Bolaño, en Filmin

‘Roberto Bolaño. La batalla futura’, de Ricardo House
Chile, México, España, 2016
63 minutos
Filmin
Desde el 23 de abril de 2018

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro y de Sant Jordi, la plataforma de vídeo bajo demanda Filmin estrena en exclusiva ‘Roberto Bolaño. La batalla futura’, dirigido por el realizador y documentalista chileno Ricardo House, tercer capítulo de una serie documental que radiografía el devenir biográfico del ínclito y malogrado escritor santiaguino, del que se cumplirá, el próximo julio, el decimoquinto aniversario de su fallecimiento.

Roberto Bolaño. Makma

En torno de Bolaño –consabido autor de estocástica cartografía vital–, Ricardo House traza una polifónica senda en la que configuran su retrato una treintena de testigos, entre familiares, estrechas amistades de diversa índole, ubicación y cronología, escritores, editores y profesionales de la cosmogonía literaria con quien, en diferentes periplos de su honda y fugaz existencia, fraguó un vínculo (emocional o circunstancial) de suficiente relevancia como para acudir tras los vestigios, en búsqueda de las razones primeras (biográficas y literarias) que hubieron perfilado al responsable de, entre otras, ‘Estrella distante’ –primera de las publicaciones con Anagrama, en 1996, de la mano de Jorge Herralde, con quien mantendría, a partir de entonces, una umbilical relación profesional acerca de la que el editor catalán se adentra con algunas anécdotas e impresiones durante el documental-.

‘Roberto Bolaño. La batalla futura’ retorna a su infancia, ya enferma de inopinadas lecturas –Guillermo Bravo (vecino y amigo de la ñinez) aventura que “sin querer hacerlo, nos enseñaba a hablar de otra manera”–, y recorre su adolescencia por el desconchado Liceo de Hombres de la ciudad de Los Ángeles, en el centro-sur de Chile, su rauda e imprevista partida a México D.F., el efímero e infortunado retorno a su país en 1973 –golpe de Estado y breve trasiego carcelario–, o la impostura beat de los infrarrealistas mexicanos, movimiento poético (de acciones epatantes) comandado por Bolaño, en compañía de Mario Santiago Papasquiaro, José Vicente Anaya, Bruno Montané o un Ramón Méndez Estrada –quien interviene poética y citadinamente en el documental poco tiempo antes de su muerte– para el que “el infrarrealismo es una actitud” a partir de la que al escritor chileno “le gustó novelar poetas” en su obra literaria.

Si la epidermis biográfica de Bolaño compendia que recala con ulterioridad en Barcelona y, a continuación, en el municipio girondense, costero y definitivo de Blanes -persiguiendo la inesperada estela del Pijoaparte de Juan Marsé en ‘Últimas tardes con Teresa’-, merodea sucesivos y prosaicos oficios de emigrante mientras reporta morfología narrativa a sus febriles inquietudes y se consagra, tras un primer aviso sintomático de su enfermedad, a la escritura hasta alcanzar, por entonces, una notabilísima relevancia, Ricardo House, de la mano del equilibrio asertivo o reflexivo de sus testigos, revela a un individuo que toma el exilio como fuente de riqueza, la errancia como condición elemental y el pasado como territorio del que exhumar los aljófares del relato, anunciando una tensa y turbia relación personal y profesional con su páis natal, cuyos retornos, raíces y conflagraciones literarias solidificaron su posicionamiento y toma de conciencia –“ser escritor chileno es una entelequia, una estafa. El escritor es su lengua”.

A la postre, ‘Roberto Bolaño. La batalla futura’ se formula como un documental de cadencioso recorrido testimonial que auxilia a recorrer algunos recodos pretéritos de la figura del escritor chileno, erigido en un interesante collage audiovisual, acompasado por las ilustraciones de Nicolás Pérez de Arce, la música de Fernando Milagros y Patti Smith (ferviente admiradora del escritor), la significativa grabación radiofónica del programa ‘Si nos dejan’, en Radio Tierra, del escritor y artista plástico chileno Pedro Lemebel y, sobremanera, de la entrevista que mantuvo Bolaño en 1999 con Jaime Celedón en el programa de Chilevisión ‘Celedón, Villegas y Cía’.

Roberto Bolaño. Makma

Jose Ramón Alarcón

 

Analectas canibaales: ‘El asombro del colmillo’

El asombro del colmillo
I Aniversario de la revista Canibaal
Le Petit Canibaal
Puerto Rico, 22. Valencia
Hasta el 15 de febrero

Refiere el ensayista colombiano Carlos A. Jáuregui -profesor de literatura latinoamericana y antropología de la Universidad de Vanderbilt (Nashville, Tennessee, EE.UU.)- en ‘Canibalia. Canibalismo, calibanismo, antropofagia cultural y consumo en América Latina’ (Iberoamericana Editorial Vervuert, 2008) -Premio de Ensayo Casa de las Américas, 2005- que “canibalismo es también una metáfora de choque vanguardista contra el buen gusto y la sensibilidad de sectores conservadores o tradicionales de la burguesía. Ese ánimo provocador informa el uso contemporáneo del tropo del canibalismo en Europa y en otras partes de Latinoamérica”. Ineludiblemente, Jáuregui sobrevuela la irrupción de la figura del artista parisino de origen cubano Francis-Marie Martínez Picabia y dos de sus lucubraciones referentes:  “Manifieste Cannibale Dadá” -incluido en el postrero número de la revista Dadaphone (nº 7, marzo de 1920), editada por el ensayista y vate rumano Tristan Tzara- y los dos números de la revista Cannibale (nº1, 25 de abril; nº2, 25 de mayo, 1920) bajo la dirección del propio Picabia.

Facsímil de la revista "Cannibale", de Francis Picabia, editado por la UCLM y presente en la exposición.

Facsímil de la revista “Cannibale”, de Francis Picabia, editado por la UCLM y presente en la exposición.

Se encuentra en estos precedentes histórico-conceptuales el germen que ha vivificado, allende el año 2014, la eclosión de una revista (Canibaal) -honra entronizada a Martínez Picabia y la trasmutación fonética del melillense Fernando Arrabal-, la morfologización de una librería-espacio creativo (Le Petit Canibaal) y un lacre editorial (Ediciones Canibaal) -cuyo sello irrumpe con “Una casa Holandesa” (Jesús García Cívico, 2014)-, bajo la dirección, coordinación y edición, respectivamente, del escritor y editor Ximo Rochera (Castellón, 1968). En compañía del poeta y artista visual Aldo Alcota (Santiago de Chile, 1976) -director de arte-, el editor y poeta visual Sergio Pinto Briones (Santiago de Chile, 1977) -director literario-, el poeta y cuentista Fran Amador Luna (Sevilla, 1973) -director de redacción- y el escritor, ensayista y profesor de Teoría del Derecho y Filosofía Política Jesus García Cívico (Valencia, 1969) -director de contenidos-, la revista Canibaal consolida su trayectoria con la consumación de tres títulos (‘Sexo y Locura’, ‘Humor y Magia’ y ‘Utopía y Libertad’) y la inminente aparición de un cuarto (‘Identidad y Provocación), que aseveran una cárcava intelectual cuya voluntad no debe interpretarse en términos de éptaer la bourgeoisie, sino como la preservación de un nomen conservandum y la brega en pos de la excelencia heterodoxa.

Imagen de los tres primeros números de la revista Canibaal.

Imagen de los tres primeros números de la revista Canibaal.

‘El asombro del colmillo’, bajo el ejercicio curatorial de Aldo Alcota, supone el altetismo conmemorativo de componer una analectas canibaales y oficiar el primer aniversario de la revista, reuniendo obra -tanto venal como de colección particular- y material de documentación de más de medio centenar de artistas que han colaborado -o han sido referidos- en los diferentes números editados.

Ejemplar de 'RIMBAUD, VUELVE A CASA', presente en la exposición.

Ejemplar de ‘RIMBAUD, VUELVE A CASA’, presente en la exposición.

'Faire signe au machiniste', grabado original de Jorge Camacho.

‘Faire signe au machiniste’, grabado original de Jorge Camacho.

Se distingue, por su valor credencial, la cesión de un ejemplar -de entre los escasos existentes en la actualidad- de la revista “RIMBAUD, VUELVE A CASA” por parte del poeta chileno Bruno Montané, quien, en 1978 edita en Barcelona, junto con su egregio compatriota, Roberto Bolaño, como uno de los pináculos del movimiento infrarrrealista; un grabado original del pintor surrealista cubano Jorge Camacho; misivas de congratulación para con Canibaal por parte del artista plástico y escritor parisino Jean-Jacques Lebel -indíquese que su ‘Le enterrement de la Chose’ (Venecia, 1960) se constituye en el primer happening formalizado en el Viejo Continente-, así como del Transcendant Satrape Fernando Arrabal; poemas visuales del mataronense J.M. Calleja y del anticonferenciante Bartolomé Ferrando; collage y fotografía de la Premio Nacional de las Artes Plásticas 2013, Carmen Calvo; obra del acanónico postista Antonio Beneyto, etc.

Imagen de la misiva enviada por Fernando Arrabal a la revista Canibaal.

Imagen de la misiva enviada por Fernando Arrabal a la revista Canibaal.

'Jours de lilence', collage y fotografía de Carmen Calvo.

‘Jours de lilence’, collage y fotografía de Carmen Calvo.

Se rubrica, de este modo, un vastísimo mapa de colaboraciones sostendidas sobre la cal y en los anaqueles de un destacamento (Le Petit Canibaal) ineludible en el cartulario de Ruzafa, memorando, de esta suerte, el devenir de un magacín (Canibaal) asentado ya como exaltador descollante de las agenesias intelectuales.

Completan ‘El asombro del Colmillo’: Marcelo Bordese, Jaime Alfaro Ngwazi, Jean Benoît, Alfonso Renza, Juan Rivero, Ody Saban, Eminliano De Rokha, Miguel García Cano, Aldo Alcota, Reinata Sadimbra, Arístides Rosell, Aigaro, Roberto Yánez, Misael M., Virginia Tentindó, Daniel Madrid, coRTarcabezas, Alejandro Casanova, Chanchán Olibos, Ernesto Shikhani, Joan Ponç, Chema Madoz, Sofía Santaclara, Inka Martí, Ramuntcho Matta, Leila Amat Ortega, Jorge Varela, Carlos Michel Fuentes, Enrique de Santiago, Maite Bäckman, Joan Brossa, Marcos Caparrós, Alberto García-Alix, Miguel Ángel Huerta, Evru, Christophe Richart Carrozza, Tania Lorandi, Sergio Pinto Briones, Clemente Padín, Franklin Fernández, Iñaki Muñoz, Ludwig Zeller, Jesús Uclés, Kalus Peter Dencker, Vinz Feel Free, Margarita Dittborn, Carmen Selva, Víctor Castillo, Julia Lara Martí, Julie Navarro, Yto Aranda, Susana Wald, Verónica Cabanillas, Antonio Pérez, Hélène Crècent, Jorge Rueda, Antonio Gómez, Rodrigo Villagrán, Juan Molero, John Bennett, Yolanda Relinque y Pastor de Moya.

http://www.canibaal.es

Jose Ramón Alarcón

 

Canibaal, para voraces del arte y la literatura

Canibaal, revista de arte y literatura
Directores: Ximo Rochera, Fran Amador y Aldo Alcota
Nº 1, Sexo y Locura. 8€
De venta en quioscos y librerías

A rebufo de aquel Manifiesto Caníbal Dadá de Francis Picabia, leído en 1920, nace la revista de arte y literatura Canibaal, dirigida por Ximo Rochera, Fran Amador y Aldo Alcota, así, por riguroso orden alfabético inverso. Con la idea de ponerlo todo patas arriba, o al menos con la intención de no andar cabizbajos, han decidido sacar el primer número de la revista sin publicidad, con la imaginación por montera, poniendo (de momento) dinero de sus bolsillos y dedicando este primer ejemplar al sexo y la locura. Al sexo, es de suponer, porque parir una revista requiere de cierta pasión por el cuerpo textual y la imagen que lo acompaña, y a la locura, porque cierta demencia se hace necesaria para sacar un proyecto editorial en tiempos de virtualidad extrema.

Portada del primer número de la revista Canibaal.

Portada del primer número de la revista Canibaal.

Como el antecedente Caníbal del que maman, Rochera, Amador y Alcota se estarán preguntando por la incredulidad con que muchos habrán acogido su propuesta artístico literaria. Y, al igual que Picabia, dirán: “¿Qué hacen ustedes [ahí], hacinados como ostras serias?” Y la respuesta no se hace esperar en su primera editorial de la revista: “Hay que reventar los globos de la idiotez y la hipocresía”. Para terminar lanzando su grito de guerra: “Canibaal, la disciplina de lo asombroso. Caníbaaaaaaaaaal! Salimos al recreo. A divertirnos con las corbatas de los zombies!”

La bestia humana, de Fillol, obra citada en uno de los artículos de Canibaal.

La bestia humana, de Fillol, obra citada en uno de los artículos de Canibaal.

Para combatir esa idiotez e hipocresía que está provocando la emergencia de tanto zombie desorientado, Canibaal nos propone un menú rico en ensayos con colmillo filosófico (que arranca con El imaginario del escritor loco, de Jesús García Cívico), en entrevistas (a Nazario), en relatos (El año que perdí la inocencia, de Roser Amills, o Art Brut, del propio Ximo Rochera), en poesía (de Bruno Montané, Roberto Yáñez o Lola Pan), en cine (Bienvenido a la carne, de Dani Gascó), en un buen puñado de mordiscos en la red, y en regalos, porque este primer numero lleva en su interior una obra del artista Alfonso Renza.

Fotograma de Chroniques sexuelles dune familie daujourdhui, en el artículo de Dani Gascó para Canibaal.

Fotograma de Chroniques sexuelles dune familie daujourdhui, en el artículo de Dani Gascó para Canibaal.

Canibaal, que ya se puede comprar en quioscos y librerías al módico precio de 8€, tiene 66 páginas bien maquetadas, que arrancan con una ilustración de Aldo Alcota: Caníbal de la confusión patajazz. Un mundo caníbal para lectores con hambre voraz de arte y literatura, en medio, efectivamente, de una confusión alarmante. Quizás alentado por ella, como quien echa gasolina al fuego para acelerar el proceso de combustión interna que parece agitar nuestra, por otra parte, adormecida sociedad, la revista Canibaal inunda sus páginas de sexo y locura.

Hastiados del vacío lenguaje político y del anestesiante, pero sin duda seductor, lenguaje publicitario, el manifiesto caníbal del que se nutre la nueva revista con sede en la Calle dels Tomasos de Valencia, no viene si no a agitar esa coctelera con el fin de revelar su ausencia de contenido. A cambio, prometen palabras subversivas, incendiarias, poéticas, con las que adentrarse en lo real de una experiencia caníbal. Entren a la revista con cuchillo y tenedor, porque con las manos, por muy Canibaal que se anuncie su lectura no entenderemos nada. Debajo del humor siempre hay cierta verdad escondida. Que aproveche.

Fotograma de Shortbus para el artículo de Dani Gascó en Canibaal.

Fotograma de Shortbus para el artículo de Dani Gascó en Canibaal.

Salva Torres