Open Natura se va a la Fundación Antonio Pérez

Desechos encontrados
Certamen Open Natura 2015
Fundación Antonio Pérez
C / Julián Romero, 20. Cuenca
Viernes 16 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 29 de noviembre de 2015

La iniciativa Open Natura surge hace cuatro años desde la Galería Imprevisual, en Valencia (Russafa), de la mano de Arístides Rosell y José Juan Gimeno. Este año tiene como particularidad, el traslado de sus instalaciones artísticas, habitualmente en la naturaleza, a los espacios de la Fundación Antonio Pérez (Cuenca).

La exposición con el título Desechos Encontrados se inaugurará el 16 de octubre del 2015, a las 20 h. Las obras permanecerán expuestas hasta el 29 de noviembre para todas aquellas personas que quieran acercarse a disfrutar de esta extraordinaria fusión entre arte y el espacio que le rodea, Site-specific art.

Clorofila, de Inma Abarca. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Clorofila, de Inma Abarca. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

En esta ocasión los artistas son retados por los extraordinarios patios y espacios de exposición de la Fundación Antonio Pérez. Artistas: Aracelí Carrión, Bichobola-Creativo, Dilena Díaz, Elena Martí, Ferrán Capilla, Inmaculada Abarca, Jordi Arnal, José Juan Gimeno, Mario Molins, Miguel Ángel Aranda, Vicent Marco y Arístides Rosell.

La filosofía de Open Natura, según su coordinador José Juan Gimeno: Open Natura arranca desde el respeto hacia el medio ambiente, pero afianza su intervención en la naturaleza de una forma fundamentalmente artística. Con el precepto de que la obra instalada dialogue con el paisaje o espacio que le rodea, su particularidad medioambiental y su contexto social.

Open Natura quiere invadir el espacio desde la individualidad artística, con una propuesta de grupo ecléctica y materiales variados, que en ningún caso perjudiquen el medio natural. Algunos de estos materiales, en ocasiones, se desintegran en el tiempo de exposición o, por el contrario, sus características crean un valor de descontextualización. Open Natura nace con el objeto de la creación fuera del atelier, vinculado a la galería Imprevisual y a la vocación altruista de los artistas participantes.

Las especiales características del Paraje Rural la Ermita en Paracuellos de la Vega, Cuenca, ha sido siempre el enclave idóneo, donde discurrieron sus tres primeras ediciones, albergando diferentes artistas de la geografía española y de fuera de nuestras fronteras. El momento estético de las instalaciones artísticas adquiere relevancia entre árboles, viento o lluvia, el contacto entre lo creado y la magnificencia de la naturaleza pone en claro si el trabajo es aceptado por el medio, cuando ocurre, la naturaleza acepta la obra integrándola para ella misma y la magia se apropia del lugar.

El huerto de la sabiduría, de Arístides Rosell. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

El huerto de la sabiduría, de Arístides Rosell. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

El proyecto monográfico, con el título Desechos Encontrados, retoma esta vez el ámbito del objeto reutilizado, donde lo residual y el desperdicio son reinterpretados por la vía del arte. Al reutilizar lo que parece inservible, los artistas participantes confieren otro valor a lo despreciado para recontextualizar el valor objetual del desecho en una nueva configuración artística. El objeto como desecho y su posterior intervención justifican el objetivo de dicho proyecto expositivo.

¿Qué es arte y qué no? La eterna controversia donde el significado de la obra de arte se desestructura según los criterios de quien critica, de quien cura, de quien dictamina las tendencias del mercado o de quien valoriza el objeto de arte. Siendo éste uno de los temas recurrentes en diferentes contextos donde la critica juega un papel decisivo para definir el concepto “arte”.

¿Puede un simple objeto ser una obra de arte? La duda fue aclarada cuando se acuñó por vez primera el término de “arte encontrado”, a partir de las intervenciones reveladoras de Marcel Duchamp, a principios del siglo XX. En francés “objet trouvé”, en inglés found art” o “ready-made”, éste se describe como el arte realizado mediante el uso de objetos que normalmente no se consideran artísticos, a menudo porque no tienen una funcionalidad artística.

Árbol de la vida, de Ferran Capilla. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Árbol de la vida, de Ferran Capilla. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Cuando este “arte encontrado” entra por primera vez a los cotos de las galerías y los museos, provoca una verdadera catarsis y encuentra enormes resistencias. Se trataba de una renovación conceptual que en el contexto de esa época era una impostura, una provocación “intolerable”. Concedía valor a lo que habitualmente no encontraba espacio en los ámbitos expositivos. Distinguía y dignificaba un objeto “sin ningún valor”. Y aunque despectivamente surgió un discurso crítico calificándolo de “no arte”, la realidad es que no se trata de una mera transposición o mudanza. Se trata de una relectura en la que interviene con intensidad la actitud creativa del artista. Lo modifica, lo utiliza para modelar nuevos discursos, y el “objeto encontrado” puede aparecer como sujeto, como actor en un contexto diferente o integrado en un conjunto donde se palpa de primera mano el trabajo artístico.

El paralelo que da título a la exposición Desechos encontrados, alude por similitud a la Fundación Antonio Pérez, que alberga la muestra. Su creador Antonio Pérez, precursor del Museo del objeto encontrado, constituye el referente insoslayable. La delgada línea que separa los conceptos tanto para el objeto como para el desecho en su sentido de búsqueda o de encuentro son los referentes para configurar esta muestra expositiva.

Obra de en Open Natura. Imagen cortesía de la organización.

Objeto inteligente, de Elena Martí. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

 

Bichobola o la luz interior de la naturaleza

Naturaleza enmascarada, de Davy Bytrap y Mercedes Mollá
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Hasta finales de marzo

Cogen troncos que yacen junto a los lagos y les dan vida. Es la manera que tienen Davy Bytrap y Mercedes Mollá, con su proyecto artístico Bichobola Creativo, de poner en cuestión la naturaleza robada por los múltiples enmascaramientos de la sociedad contemporánea. Hablan, lógicamente, de la naturaleza exterior con la que ellos trabajan, pero incidiendo en la repercusión que tiene sobre la naturaleza humana. Al conjunto expositivo que presentan en la galería Imprevisual lo han llamado Naturaleza enmascarada, porque a su juicio “nuestra esencia queda oculta bajo máscaras sociales que nos convierten en seres neutros”.

Detalle de una de las esculturas de luz de Davy Bytrap y Mercedes Mollá. Imagen cortesía de Imprevisual.

Detalle de una de las esculturas de luz de Davy Bytrap y Mercedes Mollá. Imagen cortesía de Imprevisual.

Y como queriendo dar cuenta de esa esencia, Bichobola arroja luz al interior de esos troncos, después del adecuado tratamiento plástico de la naturaleza rescatada. De manera que Bytrap y Mollá intervienen las piezas con resina de poliéster, a las que añaden trozos de mecedoras o telas de ganchillo a sus esculturas de luz. El resultado es un inquietante paisaje de restos mortales procedentes de esa naturaleza que los artistas invocan, devolviéndoles la vida tras la inyección de diversos artificios. El desenmascaramiento de esa esencia interior oculta, luminosa, se lleva a cabo mediante la naturaleza enmascarada a la que alude el título del conjunto expositivo.

Detalle de una de las obras de Davy Bytrap y Mercedes Mollá. Imagen cortesía de Imprevisual.

Detalle de una de las obras de Davy Bytrap y Mercedes Mollá. Imagen cortesía de Imprevisual.

Así explica Bichobola su laborioso trabajo: “Realizamos esculturas de luz partiendo de estructuras naturales a las que alteramos su carácter expandiendo sus formas y aplicándoles capas de color”. Esta alteración del carácter natural de los troncos de árbol, que luego se convierten en piezas expositivas, tiene algo del enmascaramiento que los artistas denuncian. Por lo que se daría la paradoja de estar señalando cierta recuperación de la identidad perdida, enmascarándola de nuevo. “Transformamos partes de árboles varados en lagos, en objetos atrayentes que enmascaran formas existentes en la naturaleza”, explican Bytrap y Mollá.

Detalle de una de las obras de Davy Bytrap y Mercedes Mollá. Imagen cortesía de Imprevisual.

Detalle de una de las obras de Davy Bytrap y Mercedes Mollá. Imagen cortesía de Imprevisual.

Lo antiguos griegos lo tenían claro, cuando los actores en sus representaciones de la tragedia clásica utilizaban máscaras, que etimológicamente asociaban con la palabra persona. Y es que para tocar lo real de la experiencia humana, necesitaban esas máscaras que amortiguaban el dolor o el intenso goce narrado. La persona, su identidad, guardaba relación con la máscara, la cual además de ocultar servía para acceder a ese interior en llamas del sujeto. La posmodernidad ha hecho de esa máscara un lugar vacío.

Bichobola retoma ese debate para ofrecernos la posibilidad, mediante sus esculturas de luz, de avivarlo. Así lo proclaman en su proyecto artístico, el cual se anuncia como una “apuesta por establecer conexiones con la naturaleza como medio para recuperar nuestra identidad perdida en la masificación y el gregarismo de la ciudad”. Sus conexiones con esa naturaleza pueden verse en la galería Imprevisual, donde se exhiben sus esculturas de luz con el objeto de proyectar las sombras de nuestra sociedad contemporánea.

Obras de Dani Bytrap y Mercedes Mollá, del proyecto Bichobola Creativo. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obras de Dani Bytrap y Mercedes Mollá, del proyecto Bichobola Creativo. Imagen cortesía de Imprevisual.

Salva Torres