Hugo Martínez-Tormo. Arde, dispara, golpea

Hugo Martínez-Tormo. Interlinks
Sala de Exposiciones del edificio Rectorado y Consejo Social del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH)

La desesperación es una realidad que se ha instalado en nuestro entorno más cercano. No son ya cuestiones subjetivas las que argumentan ese estado, sino circunstancias reales que los gobernantes tratan de disolver ante la opinión pública, a través de la narración estadística y la argumentación macroeconómica. Durante demasiado tiempo la sociedad adoptó una actitud pasiva y finalmente las consecuencias corren a su cargo, recayendo el mayor peso sobre las ramas más débiles.

Hugo Martínez-Tormo reúne en Interlinks siete instalaciones audiovisuales en las que aborda, de diferentes modos, la destrucción y la autodestrucción como reflejo del abandono y la desesperanza de una parte creciente de la ciudadanía. Cada uno de los proyectos desarrollados por el artista llevan consigo un código autorreferencial que toma al autor como medida de representación de la masa, como eslabón de una cadena que se hunde y arrastra tras de sí al resto de eslabones. La reflexión se conduce hacia la singularidad del individuo, como proyección de una constante relación de causa-efecto, que proporciona a su vez un espejo en el que verse reflejado.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El arte moderno ha llevado a cabo un proceso de transfiguración de lo banal, desacralizando la obra clásica, la escultura, el lienzo, con la incorporación de objetos y materiales más humildes que arranca del uso cotidiano para someterlos al extrañamiento en el territorio del arte. Martínez-Tormo huye de lo rico y lo pomposo, para elevar lo desechado a una categoría en la que corresponde al artista mostrarnos que lo cotidiano es cualquier cosa menos corriente. Cada una de las instalaciones audiovisuales que el artista presenta en esta muestra parte de experimentaciones realizadas en primera persona, a partir de acciones o elementos cercanos que tienen el objetivo simbólico de representar diferentes formas de llevar a cabo un suicidio.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Broken Bubble (2014) aborda la desesperación de millones de personas tras el estallido de la burbuja económica, causada en parte por la sobredimensión del sector inmobiliario y por las ansias de enriquecimiento veloz. El artista comienza por realizar una pintura mural sobre el lateral de una construcción semiderruida, creando la escena de un tren de alta velocidad que se aproxima mientras sobre las vías yace en espera el propio autor. Una vez finalizada la pintura, desde la parte interior de la construcción, el artista echa a bajo a mazazos los 230 x 230 cm. de pared que ocupa el mural. Todo el proceso de creación y destrucción, costoso en ambos casos, es registrado en vídeo y reproducido en la sala, junto a diez sacas de escombros con 250 k. de los restos del muro.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El ser humano posee una gran capacidad para inventar y crear, a la vez que parece proyectar la misma energía en sentido inverso, siendo capaz de hacer saltar por los aires cualquier lógica que garantice el equilibrio. Con Just Passing Through (2014) el artista muestra cinco autorretratos de grafito sobre papel, en los que ejemplifica –literalmente- cinco manera de pegarse un tiro. Se plantea un símil del suicidio con la acción destructora de la especie humana sobre el planeta. Sucesivamente cada uno de los dibujos acaba roto en numerosos pedazos, dentro de cinco urnas de metacrilato, mientras una proyección de video nos hace testigos silenciosos del proceso. Testigos silenciosos de la tragedia, durante nuestro paso.

Partiendo de la Teoría del Todo, que unifica desde la ciencia todas las teorías hasta ahora formuladas, simplificando la complejidad de la naturaleza y sus leyes, Hugo Martínez-Tormo lleva a la práctica su investigación a través de un juego físico en torno a las dimensiones. Hace converger distintas disciplinas artísticas, que habitualmente se emplean por separado, para romper la artificialidad de unas fronteras que no existen. La cuarta dimensión aportada por el tiempo, a través de la acción, modifica las dos dimensiones del plano o las tres dimensiones del volumen. El diálogo entre disciplinas y dimensiones es una seña de identidad de esta serie de trabajos, que relaciona metafóricamente la forma en la que las tecnologías de la comunicación y la velocidad en los medios de transporte han fulminado las tradicionales barreras de tiempo y espacio, haciéndonos cargar con todo lo que la globalización lleva consigo.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

En Dimensional Game (2013) el artista se representa en una pintura sobre poliestireno expandido, tras ingerir una sobredosis de cápsulas. En el vídeo vemos como lleva a cabo la destrucción del material que sirve de soporte al autorretrato, hasta quedar desmigado, esparcido sobre una superficie en una disposición que recuerda a la imagen –ahora deshecha- de las cápsulas caídas alrededor del personaje. Una acción tan letal como los efectos que el uso indiscriminado de ciertos materiales tiene sobre el equilibrio ambiental.

Unos moldes de arcilla, colgados de la pared, han servido para reproducir los brazos del artista en ese débil material. Una fotografía sobre aluminio nos muestra la imagen de esos brazos cubiertos de cortes, en tentativa suicida. Dialogo & Materia (2012) se completa con una plataforma que sostiene el mazo con el que se ha llevado a cabo la destrucción y los restos de arcilla. La pieza When X cuts Y (2012) relata cuando X corta con Y. En este caso Hugo Martínez-Tormo opta por un arma blanca para mostrar una nueva manera de autodestrucción, cortando consigo mismo. Un cristal transparente pintado con su retrato, en el que se refleja él mismo mientras cae a pedazos tras una serie de golpes secos. La acción, reproducida a cámara lenta, tiene a sus pies los restos afilados del cristal. En cada uno de los casos, la intervención del artista tiene efectos en el estado dimensional de los materiales, así como en su función y la interpretación que nos brinda.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El artista, dibujado con un kimono sobre papel negro, lleva a cabo un harakiri como forma ceremonial de buscar la muerte. Global Sepukku (2012) se compone de ese mismo dibujo, tras sufrir los efectos de las cuchillas de una trituradora de papel, mientras la proyección documenta el proceso de fragmentación del dibujo. El tiempo, y su capacidad de triturar la vida, se confronta con el afán devorador del fuego en Trialogue (2010). Un individuo, siempre sintetizado en la figura del autor, aparece sentado ardiendo junto a una garrafa de combustible. La acción, el tiempo, se ocupa de hacer arder la propia pintura hasta dejar a la vista el esqueleto chamuscado del bastidor. Las cenizas, reunidas en una urna, reposan como testimonio.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo viene desarrollando desde 2005 esta serie de trabajos, de los que aquí se muestra una selección, en los que la fragilidad del individuo y la fugacidad de la vida se brindan a la determinación del ser humano por llevar a cabo aquello que se propone. El resultado de los trabajos rebosa serenidad, a pesar de la dureza de las narraciones. La capacidad transformadora que nos caracteriza como especie encuentra sus sombras en los extremos, en los polos que hacen tambalear nuestro equilibrio.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

Serigrafía. Todo lo que necesitas saber

LA SERIGRAFÍA: OFICIO O ARTE

OBRA GRÁFICA ORIGINAL

Como obra gráfica original podemos entender toda obra de arte estampada sobre papel con la intervención directa del artista. Este concepto es importante tenerlo claro para dar el valor artístico que merece cualquier obra realizada mediante el método de la litografía, grabado, serigrafía  u otros.

Para clarificar mejor el concepto de obra gráfica original, voy a citar a modo de referencia algunos de los principios establecidos en el III Congreso Internacional de Artistas, que se celebró en Viena en 1960.

– Son obras gráficas originales aquellas en las que el propio artista ha realizado la plancha original.
– Para ser reconocido como original, cada ejemplar  debe llevar la firma del artista, una indicación del total de la edición y el número de serie de la misma.
– Es el artista el que establece la técnica a utilizar y el número de la tirada, numeración que vendrá indicada en cada una de las obras.
– La estampación de cada prueba puede realizarse por el artista o persona distinta.
– Una vez realizada la edición, las planchas o pantallas utilizadas deberán ser destruidas o anuladas.
– Las pruebas de estado y de artista deben limitarse a un diez por ciento de la edición y llevar la indicación correspondiente.

MÉTODOS DE LA OBRA GRÁFICA ORIGINAL

Los procedimientos más frecuentes, podemos dividirlos en cuatro grandes grupos:
– Técnicas de grabado en relieve: Xilografía, Grabado al boj, Linografía, Aguafuerte en relieve, etc.
– Técnicas de grabado en hueco: Buril, Punta seca, Aguafuerte, Aguatinta, Grabado en seco, etc.
– Técnicas  planográficas: Litografía.
– Técnicas plantigráficas: Serigrafía.

Abel Martín. Imagen cortesía de Javier Martín

Abel Martín. Imagen cortesía de Javier Martín

LA SERIGRAFÍA

Para encontrar su origen podríamos remontarnos a las pinturas rupestres, por su similitud con el procedimiento del “estarcido” con que los hombres prehistóricos dejaban grabada la huella de su mano en las paredes. Más tarde los antiguos egipcios lo utilizarían en los murales, y los chinos en la estampación de tejidos. El procedimiento inició su revitalización en la Inglaterra del siglo XIX, al igual que en Francia, donde se utilizó como método en la estampación textil industrial.

A principios del siglo XX Samuel Simón, de Manchester, patentó la serigrafía tal como la podemos entender en nuestros días, consistente en el montaje de plantillas sobre una pantalla de seda. Pero no fue hasta la mitad del XX cuando los artistas más partidarios de la socialización del arte se volcaron en él, dándole el rango artístico y  la difusión que ahora tiene.

En España la serigrafía fue introducida de manos de Eusebio Sempere y Abel Martín. Estos dos pioneros aprendieron dicha  técnica en los talleres del artista cubano Wifredo Arcay, en el  París de finales de los cincuenta. En dicho taller ya estamparían obras para artistas de la talla de Block,  Mortensen o Vasarely. A su llegada a Madrid Sempere y Martín realizarían uno de los primeros trabajos serigráficos para Lucio Muñoz.  A partir de ese momento y en los años siguientes comenzarían ha realizar estampaciones serigráficas para la mayoría de los artistas, muchos de ellos relacionados con nuestra querida Cuenca, como fue el caso de Guerrero, Lorenzo, Millares, Mompó, Moya, Rueda, Saura, Torner o  Zóbel.

Abel Martín llegó a realizar varias serigrafías para Antonio Saura,  con una  estrecha amistad y colaboración. A modo de anécdota, Abel decía entre bromas que a Saura le gustaban más los colores resultantes de las serigrafías que los del original. En propias palabras de Abel: “Yo recojo la obra y la serigrafío. No depende de mi interpretación. Depende de la obra. Sólo cabe buscar una pureza en el trabajo, una limpieza, una perfección”. En su modestia precisaba: “Lo mío es oficio y no arte”.

El método serigráfico consiste en el preparado de un simple bastidor de madera o metálico y de dimensiones algo superiores a las que tendrá la serigrafía, se tensa sobre él una malla de seda o de cualquier otro material de estructura reticular. Esta malla o retícula será más o menos tupida según las características de la serigrafía a realizar y de la naturaleza del material que se emplee. Bajo el bastidor se coloca el boceto, dibujo o imagen a serigrafiar, que se transparentará a través de la malla y sobre la que se calcará esa imagen, Se realizarán tantas pantallas como colores vaya a tener la obra, y éstas se irán transportando al papel. Este transporte o calcado constituye el quid de los distintos procedimientos serigráficos y lo que dará la talla del autor de la serigrafía.

Una vez conseguidas las pantallas y seleccionado el papel sobre el que se va a realizar el estampado, se procederá a colocarlo bajo la pantalla, cuidando, si se van a emplear distintas tintas, o sea distintas pantallas, la exacta coincidencia o registro de cada estampación sobre la anterior. A continuación se extiende con una racleta o rasqueta la tinta sobre la pantalla, que pasará al papel a través de la malla. Efectuada la operación con el número de pruebas que componen la edición de la serigrafía, se repite la operación con las restantes pantallas de los distintos colores hasta conseguir la obra terminada.

Vamos a concluir este breve resumen sobre la serigrafía, hablando de ciertos términos que creo pueden ser esclarecedores para todos aquellos que quieran acercarse a esta técnica. Son términos que son necesarios comprender, para apreciar y distinguir mejor la obra grafica:

– Bon a Tirer: tras realizar las pruebas necesarias, es el ejemplar que el autor escoge como modelo definitivo  para estampar.

– Tirada: es el número de estampas que constituyen una edición; estas van numeradas con una primera cifra que  corresponde al número del ejemplar y una segunda que nos indica la totalidad de la edición.

– Prueba de Artista (P. /.A): son estampaciones de una tirada que el artista guarda para su uso personal. En ocasiones van numeradas con cifras romanas.

– Hors Comerse (H.C.): son estampaciones que el artista suele destinar como regalo a sus amigos o a personas que han colaborado en el proceso serigráfico.

– Prueba de Estado: son las estampaciones anteriores, o en algunos casos posteriores, a la estampación definitiva debidas a cambios realizados por su autor en la plancha. No suele darse en el método serigráfico, sí en la litografía.

En la serigrafía los artistas creadores trabajan en íntima colaboración con el serígrafo,  el cual, con su experiencia y buen oficio asesora al artista. Es en este caso en el que los resultados son más excelentes.

Javier Martín

Abel Martín serigrafiando. Imagen cortesía de Javier Martín

Abel Martín serigrafiando. Imagen cortesía de Javier Martín