Filmolution, el cine de la disidencia

Filmolution
Libre te quiero, de Basilio Martín Patino
Radio City
C / Santa Teresa, 40. Valencia
Viernes 14 de noviembre, 19.30h

Radio City Valencia, El Séptimo Vicio (Radio 3-RNE), el magacín online El Hype y la plataforma digital 400 Films presentan Filmolution, un evento cultural que combina cine, radio y música, para mostrar propuestas innovadoras realizadas con valentía, al margen de lo establecido, por realizadores de gran talento fieles a sí mismos y a sus ideas.

La disidencia se ejerce en la profesión, en el arte, defendiendo en la práctica un nuevo cine que apuesta por abandonar el camino trillado, llegando a un público preparado para un nuevo modo de ver, con el que se identifica, y atrapando a todos los espectadores que empatizan con la absoluta libertad y honestidad de ese cine disidente.

Fotograma de la película 'Libre te quiero', de Basilio Martín Patino con la que arranca Filmolution en Radio City. Imagen cortesía de Radio City.

Fotograma de la película ‘Libre te quiero’, de Basilio Martín Patino con la que arranca Filmolution en Radio City. Imagen cortesía de Radio City.

El programa de Radio Nacional (Radio 3) El Séptimo Vicio, dirigido por el crítico de cine Javier Tolentino, acompañará las sesiones de Filmolution que tendrán lugar en Radio City, un viernes al mes desde noviembre a junio (a excepción del mes de diciembre). Durante el evento, se proyectará una película presentada por su director, quien conversará al término de esta con todo el público asistente. Tras una pausa en la que se podrá degustar una cena temática, de acuerdo con el argumento y tono del film, los asistentes disfrutarán de un concierto en directo, armonizado también con la película proyectada, para que vivir Filmolution sea vivir una experiencia artística completa.

Imagen del arranque de la película 'Libre te quiero', de Basilio Martín Patino, con la que Racio City inicia su propuesta Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

Imagen del arranque de la película ‘Libre te quiero’, de Basilio Martín Patino, con la que Racio City inicia su propuesta Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

En la primera sesión, el viernes 14 de noviembre, se proyectará la película documental  ‘Libre te quiero’ (2012), de Basilio Martín Patino, que narra la Acampada de Sol organizada por el Movimiento 15-M en la Puerta del Sol de Madrid, desde mayo a octubre de 2011. Será el propio director quien presente la película y la comente con el público a su término. Será una gran oportunidad de compartir la experiencia y de acercarnos al talento del director de ‘Nueve cartas a Berta’, ‘Canciones para después de una guerra’, ‘Queridísimos verdugos’ y ‘Caudillo’. Martín Patino es el testimonio vivo de que la disidencia no es un patrimonio generacional, sino una actitud vital y permanente del inconformismo con la injusticia y la capacidad de rebelarse a través de la expresión artística, más allá de las censuras.

El programa estará compuesto también por otras películas de referencia del cine español más reciente, como ‘La plaga’, de Neus Bellús, ‘Los chicos del puerto’, de Alberto Morais o ‘Costa da Morte’, de Lois Patiño.

La primera sesión de ‘Filmolution. El cine de la disidencia’ tendrá lugar en Radio City el viernes 14 de noviembre a las 19.30 horas, con la presencia de Basilio Martín Patino, a quien acompañarán los grupos Luna y Panorama de los Insectos, que intervendrán con unos temas en acústico durante el programa, y con el grupo Somrice, con el que se cerrará la primera sesión.

Fotograma de la película 'Libre te quiero', de Basilio Martín Patino, con la que arranca Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

Fotograma de la película ‘Libre te quiero’, de Basilio Martín Patino, con la que arranca Filmolution. Imagen cortesía de Radio City.

 

Documental: una ventana a la realidad

Documentamadrid 2013
Cineteca (Matadero Madrid)
Paseo de la Chopera, 14. Madrid
Del 5 al 12 de mayo.

De las cocinas de la Cineteca de Madrid surgió, por encargo del ayuntamiento de la ciudad, la dirección de esta nueva edición del festival de documentales Documentamadrid. Un cambio de rumbo, precisamente, para este décimo aniversario del certamen, momento ideal para hacer cuentas de lo trascurrido o establecer nuevas directrices. Como nos cuenta Mikel Olaciregui, director del evento, una ocasión para “clarificar lo que era el contenido del festival, haciéndolo más a imagen y semejanza de los festivales internacionales, con una sección oficial de cortos y documentales”.

Es momento para hacer, en primer lugar, recuento del estado de salud de un género, el documental, que, como obra independiente, siempre ha tenido más dificultades que la ficción para encontrar su lugar en los canales tradicionales de exhibición. A pesar de los obstáculos, Olaciregui, ya desde su experiencia en Cineteca, constata su buen estado de salud. Un vigor que, sin duda, se debe a la existencia de “un público muy fiel, muy dispuesto y yo creo que muy creciente”. Incapaz de competir con las campañas de promoción del cine más comercial, el documental se debe, más que a la publicidad, a “la comunicación directa, la comunicación en redes sociales y la comunicación viral”, otra de las claves de su supervivencia. Así, “cuando se cruzan las redes sociales con la gente que está interesada en una temática o la gente que está interesada en el documental, en general, se obtienen resultados muy positivos”. En estas condiciones, festivales como Documenta se presentan para el género como “un factor de corrección al sistema de distribución comercial”, (…) un servicio, no sólo para los espectadores, sino, también, para muchos cineastas que tienen sus películas y no consiguen una sala para estrenarla”.

Con estas premisas arranca, entonces, esta nueva edición del certamen en el que se presentarán más de 70 trabajos entre películas a concurso o ciclos paralelos, y en cuya selección, nos dice Olaciregui, han tratado de “no incidir en un mismo tipo de temáticas o en un mismo tipo de formas de narrar. Lo que hemos intentado es que la programación sea lo más amplia y abierta posible.” Encontramos así, temáticamente, desde “el cine político hasta cine muy intimista que a través de vivencias personales trata de dar respuesta a cuestiones importantes que se plantea el ciudadano en el siglo XXI.” Son películas que provienen de todas partes del planeta, de China a Portugal, pasando por Suiza, Brasil, Alemania, Estados Unidos o España, una ventana ideal a la realidad social, política, económica y cultural de nuestro tiempo.

El desencanto. Jaime Chávarri. Imagen cortesía del Festival Documentamadrid.

El desencanto. Jaime Chávarri. Imagen cortesía del Festival Documentamadrid.

Destaca Olaciregui en la sección oficial, como muestra de lo que se va a ver en esta semana de proyecciones, trabajos como The gatekeepers “que cuenta, desde el punto de vista de los servicios secreto israelíes, lo que ha sido el conflicto palestino-israelí desde la guerra de los 6 días hasta la actualidad”. O como Mea Máxima Culpa, de Alex Gibney, director que ha ganado el Oscar en un par de ocasiones, película que “trata de los abusos de parte de un sacerdote a 200 niños sordos y que fue un caso muy sonado y que llegó a involucrar al propio Vaticano”. Entre estos dos polos, encontramos todo tipo de temáticas, mucho más mediáticas, como la que trata Google and the world brain de Ben Lewis, largometraje que cuenta con co-producción española y que, en estos tiempos del to share, nos hablará sobre el litigio que sufrió Google cuando intentó volcar en su motor de búsqueda millones de obras literarias. Ya se sabe, los entresijos de esta guerra descarnada entre las empresas de Internet contra los derechos de autor. Pero no sólo los grandes temas, también historias más pequeñas, personales, como en Elena, de Petra Costa, de Brasil, que cuenta el viaje interior de una chica en la búsqueda de una hermana que años atrás abandonó el domicilio familiar. Como recuerda el director del certamen, “una variedad de temas y de estilos narrativos muy considerable en lo que es la selección.” Pues eso.

 Será ya en la sección Panorama donde encontremos una selección de lo mejor de la producción de no-ficción de nuestro país. Una sección que continúa la programación que durante el año preparan desde la Cineteca, “una instantánea de ultimísimo, del más reciente cine documental que se ha producido en España y que todavía estaba inédito en Madrid.” Son trabajos que, sin ser novedad absoluta, pues algunos se han presentado en otros festivales como Málaga, están todavía en el inicio de su andadura y que dan testimonio de la robustez que disfruta el género tanto en calidad como en variedad de estilos, “desde el histórico, con trabajos que sigue la figura del Valle de los Caídos, por ejemplo, hasta una cosa mucho más íntima como es la primavera.”

Google and the world brain, de Ben Lewis. Imagen cortesía de Documentamadrid

Google and the world brain, de Ben Lewis. Imagen cortesía de Documentamadrid

El programa se completa con dos ciclos realizados en colaboración con la Casa de América y la Casa Árabe. El primero de ellos, comisariado por Elena Fortes, directora del festival de cine mexicano documental ambulante, nos ofrecerá una panorámica de lo mejor de la producción documental de México, país, como se sabe, sujeto a profundas convulsiones tanto de orden político como económico o social. En el segundo, nos acercaremos a la realidad de Oriente Medio de la mano de dos trabajos: la serie de la BBC, Arabia Salvaje, de Dan Rees y Chadden Hunter, productores de Planeta Helado, y Valentino’s ghost (El fantasma de Valentino) de Michael Singh, sobre el papel que juegan los medios de comunicación en la imagen que del mundo árabe y los musulmanes tenemos en Occidente.

Cierra la programación, un ciclo que recoge una muestra del cine documental realizado en España durante la Transición. Un espacio que nos da la oportunidad para reflexionar sobre los temas y las formas de narrar de una época, la transición del franquismo a la democracia, que se ha puesto en cuestión desde distintas perspectivas desde el estallido de la crisis, tanto económica como social e institucional en el que estamos sumergidos. En palabras de Mikel Olaciregui, una oportunidad para descubrir “muchísimos temas que habían permanecido como tabúes, que no se podían tocar en el régimen.” Cine político, sí, pero también películas que reflejan lo que era el cambio social que se estaba produciendo.

Aquí encontraremos títulos emblemáticos del cine documental de nuestro país, como Queridísimos verdugos, de Basilio Martín Patino, que nos relata la vida y las experiencias de tres verdugos durante la dictadura de Franco. O El desencanto de Jaime Chavarri, retrato de la decadencia de una familia burguesa franquista. También la vida social de la época (¿y aún de hoy?) como la que describe Rocío, para Olaciregui, una película especial, “que cuenta la influencia de la iglesia, de cómo se mezclaba ésta en las clases dominantes en lo que era una tradición popular como era el Rocío. Es una película que hasta hace muy poquito tenía todavía una cuenta pendiente con la justicia aquí, en Andalucía.” O musicales, como Canet Rock de Francesc Bellmunt, sobre el papel de la música como vehículo de expresión del deseo de cambio que impregnó aquella época.

¿Y qué diferencias hay entre aquellos artistas y los que destacan en estos momentos? “Yo creo que realmente hemos cambiado mucho como sociedad en estos últimos 30 años y, además, hay otro tema, que es muy gráfico”, reflexiona Olaciregui. “El acceso a los medios de producción, es decir, a una cámara que te da una calidad de imagen ya te da una gran variedad, y sobre todo, planteamientos muy ricos y muy frescos. Antes, para hacer un documental, aunque fuese un documental underground, se requerían unos medios de producción que no estaban al alcance de cualquiera y ahora los medios de producción, pues, no te voy a decir que los podemos tener cualquiera en nuestra casa, pero casi.” Evolución en los contenidos y en las formas de entender el lenguaje cinematográfico de la mano de una tecnología casi al alcance de todos. Las comparaciones son ricas y el debate necesario, pero sin despreciar a unos sobre los otros. “Yo creo que cada generación y cada persona que se pone a abordar un tema tiene sus dificultades, sus problemas y sus escollos en un momento u otro”, concluye el director de Documenta. Pero es que sin, duda, estos no serían posibles sin aquellos.

Larga vida, pues, al documental. Larga vida también a Documenta en este décimo aniversario. Y que siga… por muchos años.

Gerardo León

Los derechos humanos en pantalla

XI Festival de Cine y Derechos Humanos

Teatro Victoria Eugenia

C/ Reina Regente, 8. San Sebastián

Del 19 al 26 de Abril.

 

La pantalla de cine como espacio de reflexión dirigido a la defensa de los Derechos Humanos en el mundo, como punto de partida o foro de debate, como espejo de una realidad, de una historia, la de los seres humanos y su entorno, a veces insosteniblemente dolorosa, en otras alegre y, a pesar de los conflictos y dificultades, cargada de ilusiones y esperanzas. ¿Por qué no?

 

Con estos objetivos en mente, el viernes 19 de abril abre sus puertas un festival que, como nos cuenta Josemi Beltrán, responsable de la Unidad de Cine de Donostia Cultura y rostro visible de la organización, nacía a iniciativa del Ayuntamiento de San Sebastián “como un ciclo más pequeño, más modesto, con menos películas y que con el tiempo fue creciendo en aspiraciones y convirtiéndose en el festival de medio formato que hay ahora”. Once ediciones más tarde, la creciente respuesta de los espectadores no hacía sino confirmar su interés, “que podía haber una demanda y unas ganas por parte del público de ir un poco más allá de lo que es una mera proyección cinematográfica y provocar algo más por medio del cine y de la imagen”.

 

Es, en definitiva, cine de calidad, cine que remueve y que conmueve, cine que busca “hacer saltar de la butaca” al espectador, de incomodarle a veces e, incluso, más allá de su función de mero entretenimiento o de escapismo, hacerle pasar a la acción, al compromiso. Razones y causas por las que implicarse no van a faltarle, eso es seguro.

 

El festival arranca su programa con Al nacer el día, último trabajo de Goran Paskaljevic, director de origen serbio que ya había merecido la atención de sus organizadores en ediciones precedentes y que, en esta ocasión, se acerca a tierras vascas con un relato sobre el nazismo. En la película, un profesor de música jubilado recibe la noticia del hallazgo de una misteriosa caja en el lugar donde se había edificado un campo de concentración para judíos en la Segunda Guerra Mundial. Para Josemi Beltrán, un relato oportuno, no sólo como testimonio de la represión de los nazis sobre los judíos, sino también porque “nos habla de hoy en día, de los marginados y de los desheredados, de las personas que viven también excluidas por el sistema. (…) una peli que mira hacia atrás, pero que también reconoce los peligros de hoy en día”, ya que, lamentablemente, “en algunos lugares no estamos tan lejos de situaciones que se podrían dar antes o durante la Segunda Guerra Mundial”.

 

Y es que, ya sea intencionadamente o no, los territorios de la antigua Yugoslavia tienen una presencia importante en el certamen, como atestiguan el número de producciones provenientes de esta parte de Europa que encontraremos en la programación. Como Kolona del director kosovar Ujkan Hysaj, o Parade, de Srđjan Dragojevićque nos acerca a las dificultades por las que pasan los derechos de la comunidad gay en una Serbia post-bélica. “Una película muy actual”, comenta Beltrán, “con una polémica muy reciente, las heridas todavía abiertas de la Guerra de los Balcanes relacionadas también con una historia de homofobia y de reivindicación de derechos”.

 

África será otro de los focos de interés geográfico del festival. De norte a sur, desde Argelia a Uganda, asistiremos a una serie de producciones que, desde muy diferentes perspectivas, analizan las problemáticas que asolan el continente africano. Dos trabajos destacan en este “apartado”, El Taaib, del argelino Merzak Allouache, y The Runner, de Saeed Taji Farouky. La primera de ellas nos acercará a un tema realmente controvertido, las dificultades de reinserción y la reconciliación entre ex-terroristas y las víctimas de sus atentados. En otro registro muy diferente, The runner nos sumergirá de nuevo en la realidad del Sahara. En esta ocasión, de la mano de un corredor de fondo cuyo sacrificio se convierte en símbolo de las esperanzas y de la lucha de todo un pueblo.

 

Turquía, España, Países Bajos, Suiza, Australia, Francia, Reino Unido, Austria, Estados Unidos o Japón también están representadas en este certamen. Un festival que pone su atención allí donde los derechos humanos están siendo asaltados o existe alguna situación de exclusión social.

 

Pero si en los últimos años ha habido un causante de situaciones de exclusión en el mundo ha sido la reciente y, todavía doliente, crisis económica. Una situación que ha devenido en desesperada para muchas personas en el mundo y, particularmente, en nuestro país. Sería imposible dejar a un lado este tema y ahí lo encontramos. Crisis como fondo o protagonista absoluto de Degrees, del director griego Georgis Grigorakis, o The Argentina experiment, de Yorgos Avgeropoulos, análisis del caso argentino visto, también, desde la perspectiva de la crisis que sufre el país heleno. Para Beltrán, “casi se podría sustituir todo lo que se dice de Grecia por la situación actual española”. Una película que sirve como referencia “de lo que se dio en Argentina en su momento con el corralito y cómo se organizó la sociedad para salir de eso.”

 El taaib de Merzak Allouache

Sin duda, una lección importante para nuestro país, cuya producción, aún escasa en este ámbito, estará representada por la cinta Libre te quiero del veterano Basilio Martin Patiño. Beltrán lamenta que no existan más producciones nacionales que traten la cuestión de la crisis desde nuestra perspectiva. Una situación que achaca, quizá, a la falta de distancia, pero también a una actitud de los “cineastas más jóvenes que adolecen de esa asepsia o esa corrección política que otros directores mayores no tienen”. Beltrán anima a estos directores a quitarse los miedos de encima y armarse de coraje. En este caso, la cinta de Patiño es un ejemplo. Una película que destaca por su frescura y su estilo directo. “No hay mucha mediación ni de voz en off, ni de intentar dirigir al espectador hacia un mensaje concreto, sino que se exponen, más o menos cronológicamente, lo que sucedió en la acampada de Sol durante los momentos más importantes de la misma”, cuenta el responsable del festival. Y continúa. “Que un director de esa edad haga una película tan joven, identificada también con la gente joven que estaba ahí en la acampada y con la actualidad más candente, yo creo que es un valor a tener muchísimo en cuenta”. Junto al mencionado Paskaljevic, Patiño asistirá al festival para encabezar un debate sobre estas y otras cuestiones de gran interés para el público.

 

Pero no todo serán conflictos en este certamen. También las historias de esperanza tienen aquí su espacio. Relatos de superación que, curiosamente, nos llegan por parte de aquellos que más difícil lo tienen, los discapacitados. Así, la película Murderball, deHenry-Alex Rubin y Dana Adam Shapiro, nos cuenta la historia de un equipo de rugby de alta competición parapléjico. Una cinta que ya estuvo en la sección oficial del festival y que ahora ocupa la programación de un ciclo que se paseará por los distintos barrios de San Sebastián. O El método arieta, de Jorge Gil Munárriz, este sí, estreno absoluto para el certamen. La historia de dos hermanas afectadas por un trastorno motriz que les impide controlar los movimientos de su cuerpo, pero que, impulsadas por una necesidad de comunicarse, desarrollan un método propio para hablar a través de la mirada. Un película que, recuerda Beltrán, “más que sobre la discapacidad, a ellos les gusta decir que es una película sobre la comunicación, y sobre el reto de comunicarse cuando uno tiene ciertas barreras, incluso ir más allá que, vamos a decir, las personas no discapacitadas”.

 

Hay mucho más. Grandes y más modestos trabajos, nombres desconocidos para el público que comparten cartel con otros ya consagrados, como es el caso de Werner Herzog, una presencia de lujo en cualquier cita. Herzog presentará en San Sebastián su documental Into the abyss, película que nos narra las vicisitudes de dos convictos recluidos en el corredor de la muerte en Estados Unidos. Todo con el estilo característico del autor de Gizzly man o La cueva de los sueños olvidados.

En palabras de Beltrán, un trabajo con un “enfoque ético y un punto de vista super-contundente y helador para el espectador. Con el respeto que trata tanto a estas personas presas o a sus familiares como a las víctimas de sus crímenes o sus presuntos crímenes, y que no podíamos dejar de rescatar en pantalla grande. Es de esos trabajos que te da pena que no sea vean en el cine o que tengan una mayor difusión, porque son de esas pelis por las que creo que no van a pasar el tiempo”.

 Into the Abyss de Werner herzog

Al margen de otras actividades paralelas, la programación se completa con un homenaje a Patricio Guzmán, veterano documentalista de origen chileno cuyo trabajo ya fue reconocido en el certamen con el premio Amnistía Internacional por su película Nostalgia de la luz, para Josemi Beltrán, “uno de los mejores documentales de todos los tiempos”. Su ausencia, en aquella ocasión, se ve compensada ahora por su protagonismo en un seminario dedicado a su obra y al trabajo de documentalista. “Retratista de la dictadura de Chile y de la memoria histórica”, para Beltrán, la obra de Guzmán “es un ejemplo de lo que debe ser un cine comprometido y con fuerza estética”. Sin duda un buen colofón para este festival.

 Gerardo León