Just in Heaven: Inma Coll en ‘La maleta de Victoria’

‘También los ángeles tienen alas’, de Inma Coll
La maleta de Victoria
Buenos Aires 5, Valencia
Hasta el 31 de marzo de 2017

«¡Quién, si yo gritase, me escucharía entre la jerarquía de los ángeles!»
‘Elegías de Duino’, Reiner María Rilke

‘También los ángeles tienen alas’ es el título de la exposición de la artista Inma Coll en el delicadísimo espacio del barrio de Ruzafa ‘La maleta de Victoria’: una veintena de obras de distintas técnicas y formatos de una estupenda pintora de larga trayectoria, con más de 56 exposiciones y ferias nacionales e internacionales, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Valencia (1980) y diplomada en Diseño por la Università Internazionale dell’Arte de Firenze (Italia) (1983), Inma Coll también cursó estudios de grabado calcográfico en el Instituto de Artes Gráficas de Santa Reparata (Florencia).

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

La presencia de los ángeles como tema del arte, especialmente de la pintura, ha permitido la creación de todo un imaginario de símbolos bajo la insoslayable mirada de aquel archiconocido detalle de la ‘Madonna Sixtina’, el cuadro que Rafael Sanzio pintó en el siglo XVI; un imaginario que tiene como hitos más hermosos, por citar sólo algunos gustos personales ubicados en El Prado, la ‘Santa Cecilia’ de Nicolas Pussin, el boceto sobre la felicidad eterna de José de Madrazo y Agudo o la multitud angélica concentrada bajo la ‘Inmaculada niña’ de Francisco de Zurbarán.

Sin embargo, una primera mirada a la obra tan clásica como brutal de Inma Coll emplaza de inmediato al visitante a la apertura de ese referente alado, que posiblemente desde la penúltima revolución científica no sea ya sino una expresión efímera del contradictorio estado del espíritu más humano y a cuya imposible disección le ha dedicado tantas páginas la angeología. Así, desde ‘Nacer de un ángel’, el collage de gran tamaño con el que se inicia el inquietante paseo por el cielo a través de las obras de Inma Coll, todo nuestro cuerpo y no sólo el tradicional destino de las emociones –el corazón y la cabeza– se tensa y pone en guardia.

Inma Coll. Makma

Ángeles, como la propia pintura de Coll, nada inocentes. Ángeles, como la propia pintura de Coll, poco convencionales. Ángeles impuros, ángeles de complejas revelaciones. Hay un ángel negro entre tela metálica y zinc que atestigua el cosido que remienda un corazón quizás también quebrado y el impulso de esta artista de largo y coherente recorrido por la fina línea que separa (o que une) el horror y la belleza, esto es, la determinación por aprehender sobre el papel, la tabla y el lienzo el impacto último de lo sublime.

Hay problemas ontológicos (‘El sexo de los ángeles’), primitivismo, cuerpos, provocación, símbolos, pintura despojada de cálculos, de toda jactancia, de toda petulancia; hay grabados de dos ángeles, ecos de sexo y ángeles caídos, trapecistas (ángeles metafóricos), ángeles ilustres (Ícaro) y hay bestiarios (‘Mujer sobre glifo’, ‘El ángel exterminador’), hay autobiografía y erotismo, animalidad y delicadeza y en todos esos casos, los ángeles de Coll tienen, sobre todo, algo urgente que decirnos.

Los ángeles que orbitan sobre su obra no son blancos ni puros, sino llenos de palabras y obsesiones; el ángel es también o, sobre todo (recordémoslo), un mensajero de alegrías o de cataclismos, de textos crípticos o de amor hacia los hombres como en el bello filme de Wim Wenders ‘El cielo sobre Berlín’. Poder de la palabra, incluso cuando ésta cae sobre una sima invisible de la comunicación y desaparece (‘Ha pasado un ángel’). Hay, de hecho, en aquel ángel negro una de las piezas centrales de esta hermosa exposición, ecos de las ‘Elegías de Dunio’, el poema removedor de tripas y conciencia, que debió movilizar en su momento el pincel clásico, primitivo, moderno y contemporáneo de Inma Coll: de nuevo la fuerza primordial de las palabras.

Fotografía de una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

Fotografía de una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

Efectivamente, nada en el repaso del currículo de los ángeles (desde el anuncio del embarazo más complejo de la historia a la eminente llegada del apocalipsis) permite confiarnos demasiado en su gracilidad, en sus alas o en su peso. Ligeros, pero nada predecibles, son los ángeles, por eso, y porque algo semejante a una celebración es lo que suele ocurrir en el particular espacio de Victoria (un espacio donde la artista y artesana colombiana despliega toda la magia de su personal escenografía), una última nota debe recogerse: Inma Coll, que ha expuesto en tantos lugares, ha acertado al integrar esta excelente muestra de su arte en un espacio personalísimo y angélico, con ecos de Venecia, Florencia y Estrasburgo, lleno de ángeles que se confunden con la propia obra de una pintora (volvemos a Inma Coll) cercana a los espíritus celestes, a los códices y al arte románico, pero también a Grosz, a Bacon y a sus demonios, a los sentimientos febriles como cuerpos deformados, al derroche del arte y la lujuria, a Rilke y a toda su poesía.

‘El cielo está vacío’ es el nombre de, en mi opinión, una de las obras más emocionantes de Inma Coll, sin embargo, como ocurre con los mejores artistas, Coll también se contradice: su cielo, alborotado de cuerpos, Eros, sueños y desvelo, figuras clásicas, terror, belleza y fantasía no está vacío sino repleto de ángeles… terribles.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

Jesús García Cívico

 

Valerio Adami en Rosalía Sender

Valerio Adami
Galería Rosalía Sender
C/ Mar, 19. Valencia
Hasta el 26 de octubre

Valerio Adami nació en Bolonia en 1935, pero se trasladó con su familia a Milán, donde transcurrieron los primeros años de su vida. En Roma tuvo oportunidad de admirar, desde muy joven, a los maestros del arte antiguo y en Venecia conoció la vanguardia, quedando impresionado por artistas como Oscar Kokoschka. A los 20 años conoció en París al poeta Edouard Glissant, que le descubrió la pintura de Matta y Wifredo Lam. En 1958, durante su primer viaje a Londres, entró en contacto con la joven vanguardia inglesa (Bacon, R. Hamilton).

Ha vivido en distintas ciudades de Europa y América: París, México (con sus amigos Octavio Paz o Carlos Fuentes), Ostende, Caracas, Japón, Londres (frecuentando a Graham Sutherland, Jim Dine, Richard Hamilton), Nueva York, Cuba, Mónaco. En 1976 hace su primer viaje a la India, país al que volverá con frecuencia y en el que pasará largas temporadas. En alguna de las ciudades que frecuenta (París, Montecarlo, Arona) ha llegado a instalar talleres en los que realiza parte de sus obras.

'Desnudo', obra de Valerio Adami. Imagen cortesía de Rosalía Sender

‘Desnudo’, obra de Valerio Adami. Imagen cortesía de Rosalía Sender

También ha expuesto sus obras en algunas de las más importantes galerías del mundo: en Milán, Roma, Bremen, Boston, Picadilly Gallery de Londres, Ginebra, Maeght de París, Maeght de Zurich, Bonn, Düsseldorf, Maeght de Barcelona, Copenhague, Fuji Television Gallery de Tokyo, Marisa del Re Gallery de Nueva York, Madrid, Aix-en-Provence, Amsterdam, Oslo, Helsinki, Turku, Malmö, Lelong de París, Bolonia, Montreal, Chicago, Valencia, Metz, Spoleto, Ravensburg, Munich, Verona, Forsblon de Helsinki, Marlborough de Mónaco y Marlborough de Nueva York.

Ha realizado igualmente diversos encargos institucionales y privados, como las pinturas monumentales de la Estación de Austerlitz en París (1987), el retrato de Pierre Boulez por encargo del Estado Francés (1988), las pinturas del Bicentenario de la Revolución Francesa (1989) o los grandes murales para el Park Hyatt Hotel de Tokyo (1992).

En el 2000 creó la Fundación Europea del Diseño, con sede en Meina, en el Lago Mayor, que organiza importantes muestras, como la exposición histórica sobre dibujo que pudo verse en la Sala de la Muralla del IVAM en 2002. Sus lienzos forman parte de las principales colecciones y museos del mundo. La exposición de la galería Rosalía Sender, que permanecerá hasta el 26 de octubre, consta de 20 obras originales, litografías y grabados de pequeño y mediano formato, fechadas entre 2000 y 2007.

Obra de Valerio Adami. Galería Rosalía Sender

Obra de Valerio Adami. Galería Rosalía Sender