La felicidad completa de Horacio Silva

Shangri-La, de Horacio Silva
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015
Prorrogada hasta el 30 de octubre 2015

Shangri-La es el paraíso imaginado por James Hilton en su novela Horizontes perdidos, después trasladada al cine por Frank Capra. Paraíso, utopía, tanto da. Un mundo ajeno a la codicia humana, donde la felicidad es una mezcla de vivir el presente proyectando hacia el futuro la armonía conciliadora del hombre bondadoso que también imaginó Rousseau. Horacio Silva viajó hace unos años a ese Shangri-La y lo que encontró fue una felicidad contradictoria, que ahora muestra en la Sala Ferreres (“no hay sala más bonita en España”) con obras de gran formato que vienen a cerrar un ciclo existencial.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

“Shangri-La para mí es el Centro del Carmen, porque aquí pasé los mejores años de mi vida como estudiante, de manera que esta exposición es el colofón, el cierre a un ciclo de mi vida”. Por eso Horacio reconoció que se trataba de la exposición “más importante de mi vida”. Shangri-La, aunque cerca del lugar bautizado con ese nombre, se refiere al espacio donde el artista valenciano trabajó durante su estancia en Pekín hace siete años. Nada que ver con la utopía evocada por Hilton en su novela.

“China es un país de muchos contrastes”, destacó Felipe Garín, director del Centro del Carmen. Contrastes como los que señaló el propio Silva, recordando las fachadas cubiertas de pan de oro de algunos edificios, junto a otras plagadas de mugre en el perímetro del aeropuerto alejado del centro de Pekín. Contrastes que pueden verse en el video que acompaña la muestra titulada precisamente Shangri-La. “Al principio pensé en el título de Ciudad Prohibida, incluso pensé en dividir la exposición teniendo en cuenta los pabellones que uno encuentra en esa ciudad, pero finalmente lo deseché con buen criterio”.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Más que trasladar ya sea la Ciudad Prohibida o el Shangri-La de Pekín a Valencia, lo que Horacio Silva hace es recrear sensaciones de ese viaje a Oriente. “No hace falta recurrir a Cavafis o a Ítaca para hacer un elogio del viaje”, estimó Garín, poniendo el acento en el trayecto más que en el propio destino, y subrayando cómo Horacio Silva “no se ha dejado llevar por el mimetismo de lo tópico”.

Sí es cierto que hay rostros de mujeres chinas, algunos mayúsculos y de un colorido desbordante, lo mismo que hay jinetes, relojes, piedras y joyas evocando aquellos pabellones por los que transitaba el emperador. Pero Silva, lejos de reproducir aquel ambiente vivido, esculpe sus sensaciones a base de colores bien distintos a los utilizados en su obra más reciente. “Hay verdes, rojos, rosáceos y violetas que no aparecen en mi pintura anterior”. Colores que vienen a reflejar igualmente el cambio social que se experimenta en el país asiático, donde el gris “debido al control ejercido por el régimen político”, va dejando paso a “colores fuertes y vibrantes en las fachadas”.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

El Shangri-La de la Sala Ferreres destila esa felicidad contradictoria del viaje como depósito de intensas sensaciones que el tiempo almacena. “La sala no se come la exposición”, precisó Garín. Puntualización que sirve a su vez para explicar la tensión entre el grandilocuente escenario evocado, nada menos que el lejano Oriente, y el materialismo poético de la obra expuesta. Melancolía del viaje, que el avión representa, pero que en el caso de Silva se abre en dos: “Como las lágrimas que aparecen en algunos de los cuadros, pueden aludir a momentos de tristeza pero igualmente de alegría”. He ahí la completa felicidad del Shangri-La de Horacio Silva.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Salva Torres

Cornelles y Uyá ganan el Latino Book Awards

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nívola Uyá
Editorial Cuento de Luz
Primer Premio en los International Latino Book Awards 2015

El álbum Mariama, diferente pero igual, escrito por Jerónimo Cornelles e ilustrado por Nívola Uyá, ha recibido el primer premio en los International Latino Book Awards 2015 (EEUU) en la categoría Mejor Libro Infantil ilustrado en español.

Un jurado formado por más de 192 personalidades de las letras, las artes visuales y la edición reconoció el trabajo de los mejores libros editados este año. Los ganadores fueron anunciados en una ceremonia celebrada en San Francisco la noche del pasado 27 de junio.

La obra, que fue creada de forma singular entre Valencia y Mallorca, ha sido editada por la editorial Cuento de Luz para aportar a la literatura infantil una mirada luminosa en los temas de interculturalidad en nuestras sociedades cambiantes.

Los International Latino Book Awards son uno de los certámenes más relevantes de Literatura Latina en EEUU y que cada año adquieren más prestigio internacional, reconociendo la calidad y la excelencia de forma independiente y objetiva. Entre las premiadas hay obras de ficción y no ficción, escritas para adultos, jóvenes o niños. El certamen cuenta con una andadura de 17 años, premiando a autores de la talla de Isabel Allende, Rudy Anaya, F. Isabel Campoy, Edna Iturralde.

Mariama, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá.

Mariama, diferente pero igual, de Jerónimo Cornelles y Nivola Uyá en editorial Cuento de Luz. Imagen cortesía de los autores.

El álbum Mariama, diferente pero igual ha sido distinguido en una de las principales categorías de literatura infantil ‘Best Children’s Fiction Picture Book in Spanish’. Se trata de una historia sobre la identidad, el proceso de integración y la solidaridad. Para Mariama, la protagonista de esta historia, después de un largo viaje en automóvil, tren, barco y avión desde África, todo es nuevo. Va a descubrir un mundo donde las calles, la escuela y la comida son diferentes, pero ¿y las personas?

Compartía nominación con La Pequeña Amelia se Hace Mayor de Elisenda Roca e ilustrado por Paula Bonet de la editorial Combel, y con Cipariso de Marta Sanmamed, ilustrador por Sonja Wimmer.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

Nívola Uyá y Jerónimo Cornelles durante la presentación del libro en la FNAC. Imagen cortesía de los autores.

El proceso de elaboración de este álbum es diferente a lo habitual. El proyecto se inicia a partir de cinco ilustraciones de Nívola Uyá sobre África que inspiran la historia, ilustraciones realizadas después de uno de sus viajes al continente. Con esas ilustraciones Jerónimo Cornelles se pone a escribir y partiendo de esa base, escritor e ilustradora van intercambiando textos e ilustraciones, en un proceso vivo, muy fresco y rico para dibujar una historia de identidad, de raíces culturales, trasladando al lector la reflexión sobre el equilibrio entre integración y la conservación de los lazos culturales.

Para Cornelles, el libro Mariama es un álbum muy significativo, puesto que es el primer cuento que escribe y lo hace por “la voluntad de realizar un proyecto con su amiga de la infancia”. Así pues, para Cornelles, “Mariama es un cuento que nace desde el amor” y que “sólo le ha dado alegrías. Primero con la decisión de realizar este trabajo sin ningún objetivo excepto el de trabajar junto a su amiga ilustradora, luego con publicación por parte de la editorial Cuento de luz en donde Uyá ya había ilustrado más cuentos, después con la nominación, y ahora con este primer premio”.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro 'Mariama, diferente pero igual', de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.

Ilustración de Nívola Uyá para el libro ‘Mariama, diferente pero igual’, de Jerónimo Cornelles y la propia Uyá. Imagen cortesía de los autores.